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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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22 Noviembre 2016 03:00:00
Ya no es “sexting”, es pornografía
Hace un año alguna vez había escuchado sobre el término de “sexting”, en las redes a la cual honestamente no sabía que significaba, pero me di a la tarea de investigar un poquito sobre el tema.

Aunque hace un año había llegado a la conclusión que no tenía un significado oficial aquí en el país, sino se trataba de una terminología utilizado en jóvenes entre doce y quince años de edad; escribiéndola también con los modismos adolescentes como “sex T”, para acortar la palabra, pero para fines de su concepto es lo mismo. La definición de su palabra yanqui es; enviar mensajes de texto sexualmente explícito por medio vía celular.

Su palabra nació entre la sociedad estadounidense aproximadamente hace seis años atrás, teniendo su “boom” entre los jóvenes de las principales ciudades más grandes de EU, como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, y Houston.

En un principio no se le dio tanta importancia, primeramente, por la falta de comunicación por parte de la juventud, porque siempre lo vieron como una forma de juego, algo inocente y seguro.

El tipo de texto que iniciaron en aquel entonces, fueron con mensajitos de coqueteo, y una vez iniciada la conversación por medio de la telefonía celular, los mensajes de texto comenzaron a convertirse cada vez más “cachorros”, es decir con un contenido cada vez más cálidos, iniciando con la pregunta: ¿Qué traes puesto? Una vez contestada ésta, se desataba todo un intercambio de mensajitos haciendo una descripción total hasta del color de la ropa interior y dejando el resto a la maquinita de la imaginación.

Las parejas jóvenes lo vieron como algo inofensivo ya que era como tener sexo seguro, porque nunca llegaban a tener contacto físico más que el de la imaginación quedando todos bien “cachondeados”, recurriendo tal vez a una “mano amiga” para terminar la culminación del objetivo de los mensajitos.

Conforme pasaron los años, y el avance tecnológico de los celulares empezaron a incluir en las unidades móviles el envió de fotografía. El lenguaje sexual fue más explícito, con el intercambio de imágenes con poses sexys, hasta llegar a las sesiones de poses como Dios los trajo a la tierra.

No faltó mucho tiempo para que las grandes compañías de unidades móviles, introdujeran el Internet en sus sofisticados equipos, convirtiendo del “sexting” toda una pornografía infantil.

En la actualidad el 60 por ciento de los jóvenes estadounidenses intercambian fotos sugestionando sexo o con poses sexy entre noviazgos adolescentes. Para las autoridades de EU, es considerado como algo ilegal porque entra en la categoría de la pornografía infantil, mientras que los jóvenes lo ven como algo de moda y emocionante dejándolo de ser, hasta que dichas imágenes caen en manos equivocadas o por despecho cuando terminan la relación, éstas son enviadas al ciberespacio subiéndolas principalmente en las redes sociales, y por consiguiente robadas por “hacker”, para páginas de adultos.

La mayoría de los jóvenes consideran que es una práctica muy común de compartir ese tipo de fotografías entre parejas, y una minoría lo utiliza para hacer una cita o ligar, pero lo peor del caso es que sí están conscientes de que pueden tener consecuencias serias, como el subirlas en el Internet, desconociendo las otras consecuencias ilegales en las que se incurre como la pornografía infantil.

Sus motivos comienzan desde la presión ejercida por los novios, donde les piden su prueba de amor pidiéndoles el envió de fotos sexys; otros son animados por las mismas amistades en forma de juego. La población femenina es la que predomina en subir las fotos sexys, pero con muy poco margen de ventaja respectivamente con la de varones.

El problema ha crecido tanto en los Estados Unidos, que actualmente se está trabajando sobre propuestas de legislación de nuevas leyes, para poder implementar castigos más severos a los menores de edad, por estar incurriendo en la pornografía infantil, ya que éstos no pueden ser procesados por no tener la mayoría de edad. A lo más que pueden ser castigados son con multas arriba de los cien dólares y a realizar trabajos comunitarios.

Hace un año en México todavía estuvo a tiempo de poder evitarlo sin embargo llegó más pronto de lo que esperábamos y con un nuevo nombre en donde es más que discriminatorio o racista nos coloca en la mira mundial atacando a nuestra juventud, pero lo que es peor a menores de edad de todas partes del país.

Hace unas semanas atrás periódicos locales de la cabecera municipal de Saltillo, Coahuila denunciaron a tiempo el #QuemonSaltillo, en donde exhibían desnudas a chicas de la localidad, cuenta que actualmente se encuentran cerradas, pero existen aun otras en donde circulan mismas fotos y anteponiendo el “Hashtag” y luego “pobrezafilia”, “putimorritas”,”putifoto”,”putilinda”,”putipobres”,”putiniña”, “legalícenlasde16”,”legalicenlasde17” y la lista sigue a tal grado que se ha convertido viral y fuera de control cuando hace un año todavía se pudo haber hecho algo en nuestro país.

Lo que comenzó una vez como algo “inocente” y de juego, estadounidenses, están terminando con serios problemas fuera de control. Existe una probabilidad de hacer lo correcto a tiempo de evitar los índices que padecen los jóvenes estadounidenses tomando las medidas simples; como el tener una amplia plática de orientación sexual, pero sobre todo que los padres de familia hagan conciencia para no incentivar el “sexting” a los adolescentes con dispositivos inteligentes teniendo como características tecnológicas el envío de fotos y conexión de Internet, siendo éstos uno de los favoritos para “premiar” a los hijos en forma de regalos, por sacar una buena calificación, o graduación. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org

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