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Marco Antonio Karam
Marco Antonio Karam
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16 Julio 2012 03:00:43
Transformando los problemas en oportunidades
Carl Jung escribió: “El mundo entero desea la paz, mientras se prepara para la guerra. La humanidad es impotente ante la propia humanidad, y los dioses, como siempre, nos enseñan el camino de la fatalidad”.

Ésta es una síntesis de nuestros dilemas contemporáneos. Nuestra sociedad actual se encuentra acechada por una gran variedad de problemas –sociales, psicológicos, ecológicos y económicos– como, a su vez, por la constante amenaza del armaguedón ambiental, la cual siempre proyecta su sombra sobre nosotros.

Nuestro planeta, literalmente, se ha convertido en una especie de bomba de tiempo, a tan sólo unos minutos de su detonación final. Esto es real, estamos destruyendo el planeta. Al correr el último segundo en el reloj, parecemos dominados por oscuras fuerzas que no entendemos, y sobre las cuales no tenemos control. En ocasiones, proyectamos el mal hacia afuera, y hacemos a otros pueblos o personas responsables de nuestras dificultades.

De vez en vez, políticos y científicos proclaman el hallazgo de soluciones. Desgraciadamente, éstas suelen ser, por lo general, parciales y temporales. Tocan la superficie y atienden a los síntomas de nuestros problemas, mas son incapaces de aliviarlos de raíz.

De ser honestos, estas causas radican en el corazón individual humano, en nuestros corazones, en donde radica un primitivo y fanático egoísmo. Es nuestra avaricia personal, nuestro odio y confusión colectivizada y amplificada a escala masiva, la causa de los graves problemas de nuestro mundo. 

No obstante, tan sólo ver esto no es suficiente. Las oscuras fuerzas que residen en nuestro interior deben ser descubiertas, evidenciadas y purificadas. Así, a través de la conciencia y el entendimiento, podrán ser transformadas en la materia de la sabiduría y la compasión. El budismo nos ofrece un medio y forma para hacer esto. La tradición budista representa, fundamentalmente, una búsqueda del despertar.

Su propósito es eliminar el sufrimiento y las causas que lo propician. No tiene como meta la mera persecución del placer temporal, sensorialmente condicionado, sino la consecución de un tipo de florecimiento que subyace y satura todos nuestros estados emocionales y que abraza las múltiples vicisitudes de la vida. Un estilo de relación con la existencia que emana de la concordancia con la realidad. Para actualizar esta meta, es indispensable entender la naturaleza última de la mente, el mundo de los fenómenos y el potencial de perfección que subyace adormecido en todos los seres.

Marco Antonio Karam
Presidente
Casa Tíbet México
09 Julio 2012 03:00:07
La meditación budista
Hoy en día a la práctica de la meditación se confunde con una gran variedad de distintas actividades. Algunos piensan tiene como objetivo la relajación del cuerpo y de la mente. Otros la conciben como un medio de imaginación creativa, orientada a conseguir maravillosas posesiones, buenas relaciones interpersonales, fama o poder. Aún otros piensan que su meta es poner a la mente en blanco, vaciándola de todo su contenido conceptual. Sin embargo, la meditación tiene poco que ver con sentarse en la postura de la flor de loto con una espalda erguida y con una expresión de santidad en nuestras caras.

La meditación es finalmente una actividad mental. Aún si nuestros cuerpos se encuentran asentados en una perfecta postura, si nuestra mente se ve dominada por el letargo, la excitación o la extrema ideación, no se está meditando. En este escenario la conciencia tan sólo se encuentra siguiendo sus patrones aflictivos habituales, tales como la confusión, el apego o el enojo. La meditación tampoco es meramente un estado de atenta concentración, tal como el que expresamos al leer, conducir, cocinar o desempeñar cualquier otra actividad de nuestro interés cotidiano.

Tampoco se le puede reducir al mero cultivo de la atención presente.

La palabra tibetana para meditación es “goma”, la cual comparte la misma raíz verbal que la glosa empleada para expresar la noción de “habituar” o “familiarizarnos” con algo. Por ello el objetivo y genuino significado de la meditación no es otro que el de habituarnos a la experiencia y expresión de emociones, actitudes y estados mentales positivos, realistas y benéficos. Así, a la meditación se le utiliza primariamente para transformar a nuestros pensamientos en puntos de vista más compasivos, amorosos y concordantes con la realidad.

En nuestro mundo actual plagado de esoteria y satisfactores inmediatos, atendamos hoy más que nunca a la vieja advertencia de los contemplativos tibetanos: “El que cultiva métodos fantasiosos obtiene finalmente resultados fantasiosos”.

Marco Antonio Karam, presidente
y fundador de Casa Tíbet México.
02 Julio 2012 03:00:31
La vida es…
La madre Teresa de Calcuta (26 de agosto de 1910 - 5 de septiembre de 1997), fue una monja católica que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950. Por más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos.

En 1979 recibió el premio Nobel de la Paz al “trabajo emprendido en la lucha por superar la pobreza y la angustia, que también constituyen una amenaza para la paz”. Pero la Madre Teresa se rehusó a asistir al banquete ceremonial ofrecido a los premiados y pidió que los fondos de 192 mil dólares se entregaran a los pobres de la India. Cuando la Madre Teresa recibió el premio, se le preguntó: “¿Qué podemos hacer para promover la paz mundial?” y respondió “Vete a casa y ama a tu familia”.

Muchos medios informativos se refirieron a los escritos de la Madre Teresa como una indicación de crisis de fe.

Algunos de sus críticos, como Christopher Hitchens, tomaron sus letras como una evidencia de que su imagen pública fue creada principalmente para publicidad a pesar de sus creencias y acciones personales. Sin embargo, otros, como Brian Kolodiejchuk, editor de Come Be My Light, la compararon con el poeta místico del siglo 16 San Juan de la Cruz, quien acuñó el término de «noche oscura del alma» para describir a una etapa particular del crecimiento de algunos maestros espirituales.

El siguiente poema es parte de aquellos textos:

La vida es…
La vida es una oportunidad. Aprovéchala.
La vida es belleza. Admírala.
La vida es bienaventuranza. Saboréala.
La vida es un sueño. Hazlo realidad.
La vida es un desafío. Enfréntalo.
La vida es un deber. Cúmplelo.
La vida es un juego. Juégalo.
La vida es un tesoro. Cuídalo.
La vida es una riqueza. Consérvala.
La vida es amor. Gózalo.
La vida es un misterio. Descúbrelo.
La vida es una promesa. Realízala.
La vida es tristeza. Supérala.
La vida es un himno. Cántalo.
La vida es una lucha. Acéptala.
La vida es una aventura. Arriésgate.
La vida es felicidad. Merécela.
La vida es vida. Defiéndela.

Marco Antonio Karam
Presidente
Casa Tíbet México
25 Junio 2012 03:00:09
Ecología con la mente
Jamyang Khyentse Chökyi Lodrö fue uno de los más grandes maestros de la tradición budista tibetana de finales del siglo 19 y principios del 20. Cuentan que tenía un alumno llamado Apa Pant, distinguido escritor y diplomático indio que había servido como embajador de su país en diversas capitales del mundo.

Asimismo, practicaba la meditación y el yoga, y cada vez que veía a Jamyang Khyentse le preguntaba: “¿Cómo hay que meditar?”. En esto se ceñía a una bella tradición oriental, en la cual el discípulo le formula repetidamente al maestro una pregunta sencilla y básica, siempre la misma.

Un día, Jamyang Khyentse asistía a una danza ritual tradicional del budismo tibetano ante el palacio monástico de Gangtok, capital del entonces reino de Sikkim en las faldas de los Himalayas, y contemplaba divertido las ocurrencias del atsara, el payaso que entretiene al público entre danza y danza.

Apa Pant no dejaba de atosigar al maestro, preguntándole sin cesar cómo había que meditar, así que esta vez cuando el maestro le contestó, lo hizo de manera que entendiera de una vez por todas las instrucciones esenciales en torno a la meditación.

-Verás, la cosa es así: cuando el pensamiento pasado ya ha cesado y el pensamien to futuro aún no ha surgido, ¿no hay un intervalo?

-Sí -reconoció Apa Pant.

-Pues bien, notarlo es atención y prolongarlo es meditación.

Evidentemente, el objetivo de la meditación budista no es poner a la mente en blanco o suspender toda forma de experiencia sensorial, sino en su primera dimensión, concentrar a la conciencia en un punto u objeto, con el propósito de refinar nuestra capacidad de concentración y más tarde emplear a la misma para investigar la naturaleza de la realidad.

La instrucción aquí presentada, pretende conducir al meditador a la primera dimensión de la práctica contemplativa, descansar a la mente en su estado natural, libre de excitación, la pérdida de la claridad mental y el movimiento discursivo.
 
18 Junio 2012 03:00:55
Trabajo y valor: el alto precio del éxito
No trabajamos meramente para ganarnos la vida, cada vez más el universo del trabajo se convierte en el significado mismo de nuestras vidas. Hace tan sólo una década, el 28% de nosotros gozábamos del tipo de trabajo que hoy tenemos, no obstante una encuesta Yankelovich reporta que el 80% de nosotros seguiríamos trabajando aún sin necesitar el dinero.

Curiosamente este perfil cambió en 1980, ahora no sólo nos encontramos apegados a nuestro trabajo, sino que demandamos de él que nos provea de un entorno adecuado para expresar nuestra creatividad.

Algo muy extraño ha sucedido en relación al tema del trabajo y el ocio en la última generación. La gran promesa de las tecnologías emergentes era el que, finalmente, liberarían al hombre de la esclavitud, y le darían el tiempo que necesita para perseguir otras importantes metas vitales.

Tan recientemente como la década de los 60, filósofos como Herbert Marcuse, sociólogos y futuristas predecían el advenimiento de una nueva revolución: la revolución del ocio. Estábamos, aparentemente, a la vuelta de la esquina de consolidar la semana de 20 horas de trabajo. Pronto nos encontraríamos preocupados por las artes, los juegos, el erotismo y las tardes libres.

En la peor instancia tendríamos que aprender a trabajar con la “ansiedad del placer y la amenaza del tiempo de ocio”.

No obstante, exactamente lo contrario ha sucedido. El trabajo se encuentra hoy en día tragándose al ocio. La vida en el carril de alta se ha convertido en una norma, en vez de una excepción, en especial en los jóvenes profesionistas que le dan el “todo” a su proyecto profesional de vida.

En el siglo 21 los mexicanos y norteamericanos nos asemejaremos cada día más a los japoneses obsesionados con el trabajo, viviendo para trabajar y no trabajando para vivir, construyendo nuestras identidades como miembros de la “tribu corporativa”.

Recientemente empieza en nosotros a emerger la conciencia de que el trabajo, por positivo y creativo que sea, puede convertirse en una adicción que es capaz de destruir los valores fundamentales del ser humano.

Marco Antonio Karam
Presidente
Casa Tíbet México
04 Junio 2012 03:00:56
Cuando la muerte llegó a Bagdad
Queridos amigos, les comparto una de mis historias preferidas. Solía contarla mi abuelo materno, refugiado español que probablemente la escuchó de sus abuelos, en continuidad con la tradición cultural de los árabes omegas de España.

Me tomó muchos años rastrear su fuente y aquí se las transcribo:

El discípulo de un sufí de Bagdad estaba un día sentado en un rincón de una posada, cuando oyó hablar a dos personajes. Por lo que decían, se dio cuenta de que uno de ellos era el Ángel de la Muerte.

“Tengo varias visitas que hacer en esta ciudad durante las próximas tres semanas”, le decía el Ángel a su compañero. Aterrorizado, el discípulo se escondió hasta que ambos partieron. Entonces, usando su inteligencia para resolver el problema de cómo frustrar una posible visita de la Muerte, decidió que si se mantenía alejado de Bagdad, no sería alcanzado.

Sólo hubo un corto paso entre este razonamiento y alquilar el caballo más veloz disponible y espolearlo día y noche en dirección a la lejana ciudad de Samarcanda.

Mientras tanto, la Muerte se encontró de nuevo con el maestro sufí y hablaron sobre diversas personas.

“¿Y dónde está tu discípulo tal y tal?”, preguntó la Muerte.

“Debe de estar en algún lugar de esta ciudad, empleando su tiempo en Contemplación, quizá en una posada”, dijo el maestro.

“Qué extraño”, dijo el Ángel, “pues se halla en mi lista. Sí, aquí está: tengo que recogerlo dentro de cuatro semanas, nada menos que en Samarcanda”.
* * *
Esta manera de presentar la historia de la Muerte ha sido tomada del Hikayatinaqshia (“Cuentos a los que se les da forma siguiendo un plan o diseño”). El autor de esta historia, favorita del folclor de Medio Oriente, fue el gran sufí Gudail Ibn Ayad, un ex salteador de caminos, quien murió a comienzos del siglo 9.

De acuerdo con la tradición sufí, confirmada por documentos históricos, Haroun el- Raschid, el califa de Bagdad, trató de concentrar “todo conocimiento” en su corte. Varios sufís vivieron bajo su patronazgo, pero ninguno permitió que este monarca todopoderoso lo enrolara bajo su servicio. Historiadores sufís cuentan cómo Haroun y su visir llegaron a La Meca para ver a Gudail, quien dijo: “¡Comendador de los Creyentes! ¡Temo que tu gentil rostro pueda caer en el fuego del infierno!”. Gudail dijo: “Sí. Tu desapego es mayor que el mío. Yo me puedo desapegar del ambiente que me rodea; ¡pero tú te has desapegado de algo mucho más grande, de aquello que es eterno!”. Gudail le dijo al califa que el poder sobre sí mismo era mejor que mil años de poder sobre otros.


Marco Antonio Karam
Presidente y fundador
de Casa Tíbet México
28 Mayo 2012 03:00:20
Diez cosas que no son de beneficio
Je Gampopa nació en Nyal, al sur de Tíbet en un clan conocido como Nyi. Fue educado y entrenado como médico por su padre, quien era de la misma profesión. A la edad de 16 años, Gampopa ya era un gran médico y un intelectual erudito en estudios tántricos.

Gampopa se casó y tuvo dos hijos, pero éstos murieron durante una plaga. Esta experiencia traumática hizo que Gampopa renunciara a la vida convencional y entrara a la orden monástica. A la edad de 25 años, Gampopa se ordenó totalmente de parte de Khenpo Lodan Sherab, de Maryul. Entonces fue al Tíbet central para estudiar la tradición Kadampa e inició un retiro de meditación. Cuando escuchó el nombre de Milarepa por primera vez, experimentó de inmediato una devoción incomparable y se dio cuenta de que Milarepa podría ser el gurú raíz destinado para él.

Je Gampopa, uno de los más grandes adeptos y eruditos tibetanos del siglo 11, nos comparte los siguientes consejos espirituales tan actuales hoy como lo fueron hace 900 años:

1.- Sin importar el servicio que dedicamos a este cuerpo ilusorio, inexorablemente es transitorio y condenado a la disolución. Por tanto no conlleva beneficio ulterior. En algún momento nuestra mente y cuerpo tendrán que separarse. Todo lo que hayamos hecho para preservar y embellecer a nuestro físico no tendrá efecto y no determinará las experiencias por las que atravesemos más allá de la muerte.

2.- Sin importar el apego que le tengamos a las cosas, la riqueza o las posesiones, al morir, abandonaremos este mundo desnudos y con las manos vacías. 

3.- Sin importar el trabajo que dediquemos a nuestras casas, mansiones o palacios, la muerte es un viaje solitario en el que no nos podrán acompañar nuestras residencias e inclusive nuestro cuerpo será arrojado por la puerta.

4.- Sin importar las muchas cosas que podamos dar a nuestros hijos o seres queridos, estos no podrán alargar nuestra vida ni serán capaces de protegernos de la muerte.

5.- Sin importar cuánto amemos a nuestras familias y amigos, cuanto intentemos satisfacerles, al morir lo haremos solos.

6.- Sin importar cuántos hijos, sobrinos y parientes tengamos, nuestra relación con todos ellos es impermanente y nunca podremos satisfacerles del todo.

7.- Sin importar la tierra que adquiramos en esta vida como la posición social o económica con la que contemos, al morir nuestra conexión con esa tierra o comunidad habrá terminado.

8.- Sin importar el sendero espiritual al que nos asociemos, si no lo ponemos en práctica, éste no podrá aportarnos beneficio ulterior.

9.- Sin importar nuestra erudición, lo que hayamos escuchado y estudiado, si no ha transformado nuestra vida favorablemente hacia el cultivo de la virtud y el altruismo, tal aprendizaje no podrá aportarnos beneficio ulterior.

10.- Sin importar cuánto tiempo hayamos permanecido en la presencia de un maestro auténtico y calificado, si no desarrollamos confianza y respeto en su persona, no podremos adquirir sus cualidades o recibir sus bendiciones.

Marco Antonio Karam
Presidente Casa Tíbet México
21 Mayo 2012 03:00:31
El espíritu altruista del Bodhisatva (Parte 2 de 2)
Había un viejo lama, el tesorero en un pequeño monasterio, quien tan sólo había pasado los últimos meses de su vida en retiro. Se encontraba postrado en su lecho de muerte cuando mandó llamar a Tsike Chokling, a quien a menudo se le solicitaban instrucciones finales y empoderamientos (rituales budistas tibetanos) antes de morir. (Continúa...)

Pero al monje tan sólo le dijo: “dime lo que deseas”. “Antes de que te diga”, afirmó el viejo lama, “debes de prometerme decir que sí. Tan sólo entonces te diré”. Tsike Chokling replicó: “¡Tú dime primero y luego decidiré!”. El viejo lama continuó arguyendo su punto de vista hasta que Tsike Chokling finalmente tuvo que asentir.

“No tengo otro deseo más que éste. Todos sabemos que los tres reinos inferiores (reino infernal, de los espíritus y animales) son horrorosos, en especial las 18 regiones de los reinos infernales. ¿No es el más inferior de éstos el infierno de la tortura incesante y más abajo que éste el temido infierno diamantino? Ahí es donde deseo ir. Por favor Lama, mándame directamente a este reino en el momento mismo de mi muerte. ¡Esto es lo que debes de prometer hacer por mí!”. “¿Por qué es que deseas ir ahí?”, preguntó Tsike Chokling y “¿por qué requieres de mi ayuda?”. “Sin tu ayuda y bendiciones no existe forma alguna de que por mí mismo pueda renacer en este reino a menos que sea ahí enviado por alguien con poderes especiales. No me es posible por mí mismo visitar el infierno diamantino. Ya de tiempo en tiempo he visitado reiteradamente a las otras 18 regiones del infierno, pero no me ha sido posible descender hasta esta tan temida dimensión por lo que tú, el tulku (encarnación) de Chokgur Lingpa, ¡debes de ayudarme!”

Tsike Chokling más tarde comentó: “El viejo lama realmente poseía confianza en la visión (punto de vista budista) y se encontraba totalmente ausente de temor. Poco tiempo después murió y a la fecha no he vuelto a encontrar a ninguna otra persona con ese nivel de valentía. Todos los otros individuos que he visitado en su lecho de muerte me han solicitado les ayude a escapar de esto o liberarse de lo otro. De hecho, una persona inclusive me pidió que me cerciorara de que eventualmente obtendría la completa iluminación, más nadie me había antes solicitado enviarlo a los reinos infernales, en especial no al infierno diamantino”. “Este viejo Lama realmente me impresionó”, añadió Tsike Chokling, “de hecho gané gran fe en él. De mi propia voluntad volví para estar presente durante la ceremonia de la cremación de su cuerpo y con mis propios ojos pude constatar que entre las cenizas de la pira funeraria quedó una gran cantidad de reliquias (píldoras de color dorado y plateado que generalmente dejan los grandes meditadores al morir). Durante la cremación todos vimos cómo una gran cantidad de arcoíris emanaban de la pira funeraria”.

Una vez que una persona ha actualizado el despertar original de la mente esencial, renacer en los reinos inferiores no es ya más un peligro y el prospecto de obtener la iluminación en algún otro lugar no es ya más visto como una promesa, ya que esta persona ha despertado en el espacio interior de la pureza.

Marco Antonio Karam
Presidente Casa Tíbet México
14 Mayo 2012 03:00:52
El espíritu altruista del Bodhisatva
Casa Tibet

Desde la perspectiva budista, la mente es vista como un flujo de eterna continuidad de experiencia carente de un principio o fin absoluto. No surge en el momento del nacimiento, como una propiedad emergente del organismo físico o el resultado de un acto de creación divina, ni cesa o desaparece durante la transición del morir. Esta entidad no se crea ni se destruye, sino que como todo fenómeno, tan sólo se transforma. A su vez se afirma que la mente carece de una substancia intrínseca y que la identidad temporal con la que cuenta, como por ejemplo al poseer una existencia humana, puede perderse al momento del morir, en dependencia de las acciones pasadas del individuo. Así se piensa que la conciencia o el principio vital, puede experimentar renacimiento en cualquiera de los múltiples reinos de existencia. Algunos favorables y otros desfavorables para el desarrollo espiritual. No obstante, ninguno de ellos es permanente y todos representan el resultado de la maduración de las acciones pasadas del individuo. La meta de la tradición budista radica en trascender toda forma de vida y renacimiento habitual, compulsivo e inconsciente y lograr el despertar espiritual que implica el reconocimiento de la naturaleza esencial de la mente, logro que nos permite dirigir conscientemente nuestra vida, muerte y renacimiento en beneficio de todos los seres.

Los grandes contemplativos budistas son capaces de viajar lúcida y voluntariamente a través de los distintos mundos en donde el individuo ordinario puede experimentar renacimiento y muy a menudo visitan estas dimensiones de vida, con el objetivo de guiar a aquellos que ahí moran a través de las etapas del sendero al despertar.

La siguiente historia tiene como protagonista al gran maestro tibetano Tsike Chokling, quien viviera a mediados del siglo 20 en el este del Tíbet y fuera considerado como la encarnación del incomparable maestro Chkgyur Lingpa, uno de los más prominentes contemplativos tibetanos del siglo 19. La anécdota fue narrada directamente a mi maestro Urgyen Tulku Rinpoche, quien la relata en su autobiografía “Esplendor Iridiscente”. Ahora yo se las comparto a ustedes:

Había un viejo lama, el tesorero en un pequeño monasterio, quien tan sólo había pasado los últimos meses de su vida en retiro. Se encontraba postrado en su lecho de muerte cuando mandó llamar a Tsike Chokling a quien a menudo se le solicitaban instrucciones finales y empoderamientos (rituales budistas tibetanos) antes de morir. El viejo monje comentó: “Tú eres considerado como la encarnación del gran Chkgur Lingpa por lo que tengo algo especial que solicitarte. No se trata de una petición ordinaria o convencional por lo que me tienes que hacer una promesa”. Tsike Chokling pensó: “Pobre viejo, la gente se atemoriza tanto al borde de la muerte y piensan que en el momento final todavía hay tiempo para cambiar su vida entera. Aquí tenemos a otro, aterrado más allá de su razón y temeroso de renacer en los reinos inferiores. ¿Cómo puedo prometerle que sus acciones negativas no lo arrastrarán a los reinos paranoides?, quizás debió de haber comenzado sus recitaciones y meditaciones mucho más temprano en su vida”. (Continuará...)

Marco Antonio Karam

Presidente Casa Tíbet México
07 Mayo 2012 03:00:45
El Cuerpo de Arcoíris
Dentro de la tradición budista del Tíbet existen muchas historias, leyendas y narrativas acerca de un misterioso fenómeno denominado el “Cuerpo de Arcoíris”. En el universo cultural tibetano se afirma que los grandes contemplativos de la “Tierra de las Nieves”, a través de su práctica meditativa, son capaces de lograr altos niveles de desarrollo en lo que comprende al entendimiento último de la realidad –sabiduría y el interés empático para con el bienestar de los demás– compasión. Es común escuchar reportes del como al morir, estos maestros manifiestan arcoíris en el cielo y su cuerpo desaparece, absorbiéndose en el espacio sin dejar rastro alguno o en ocasiones, tan sólo el remanente de las uñas y el cabello.

Durante mis prolongadas estancias en Asia, particularmente en el reino del Nepal, hoy sede de una amplia comunidad de tibetanos en el exilio y el Tíbet, he tenido la oportunidad de presenciar este fenómeno de forma personal. El cuerpo de arcoíris representa indudablemente un complejo fenómeno que probablemente nos tome muchos años estudiar en occidente. No obstante, si podemos establecer la realidad de este suceso como un hecho antropológico, la dimensión del potencial humano se redefiniría para nosotros de forma radical, de la misma manera que se ha hecho dentro del universo tibetano, en donde la posibilidad de alcanzar el estado de la Budeidad, del cual el cuerpo de arcoíris es en ocasiones un efecto colateral, es visto como una realidad contundente.

Dentro del mundo cristiano algunos investigadores como el padre Francis Tiso, sacerdote católico, estudiante de lenguas y culturas diversas entre ellas la tibetana y Canon de la catedral de San Pedro Isemia, en Italia, así como vicario parroquial en Mill Valley asociado a la Arquidiócesis de San Francisco, California, han mostrado un gran interés para con el examen de este extraordinario fenómeno en el cual encuentran un sorprendente paralelismo con los hechos de la muerte de Jesús de Nazareth. El padre Tiso decidió viajar al Tíbet con el propósito de investigar el caso más reciente de cuerpo de arcoíris, el cual fue manifestado en 1998 por un contemplativo de la escuela Gelugpa del Budismo Tibetano, llamado Khenpo A-chos.

“Khenpo A-Chos era un hombre sumamente interesante, no tan sólo por la manera en que murió, sino en especial por la forma en que vivió. Todo mundo rememora la forma en que guardó sus votos monásticos y la pureza que demostró a lo largo de su vida, así como, a menudo enfatizaba la importancia de desarrollar el amor y la compasión para con todos los seres. Afirmaban el que estar ante la presencia de este monje, era suficiente para afectar de forma definitiva la vida de la persona que con el convivía”.


Este fenómeno no es nuevo en el Tíbet, Milarepa el santo poeta Tibetano así como Padmasambhava, el santo que llevó el Budismo al Tíbet en el siglo 8 lo desplegaron. Mi experiencia personal también ha contado con el enorme privilegio de presenciar la manifestación de este fenómeno en el caso de mi propio mentor espiritual Tulku Urgyen Rinpoche y el Décimo Panchen Lama en su monasterio de Trashi Lhunpo en Shigatse, Tibet central. ¿Pero qué mejor testimonio que el del padre Francis Tiso, un observador imparcial? Con base en esta evidencia, a menudo recuerdo las palabras de mi maestro Tulku Urgyen, quien solía afirmar a sus discípulos: “Los seres humanos somos seres mágicos que nos empeñamos en tan sólo ser personas”.

Marco Antonio Karam
Presidente y fundador de Casa Tíbet México
30 Abril 2012 03:00:38
El desarrollo de una salud mental óptima (Parte 2 de 2)
Por siglos, la meditación ha sido utilizada dentro del ámbito del mundo budista, como una de las más poderosas herramientas para cultivar la “salud mental óptima” y lograr un auténtico balance en nuestra mente y corazón. La mediación se ha observado recientemente, puede cambiar el modo de trabajar del cerebro y permite alcanzar niveles de conciencia lúcida inusuales, gracias a la creación de conexiones neuronales que no existen en los individuos que no suelen realizan prácticas contemplativas.

Así lo han comprobado investigadores de la Universidad de Wisconsin en Madison, Estados Unidos, que desde 1992 llevan a cabo un estudio en colaboración con el actual Dalai Lama y otros monjes budistas muy experimentados en el arte de la meditación. Los últimos resultados de este estudio, liderado por los neurocientíficos Antoine Lutz y Richard Davidson, fueron publicados recientemente en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences”.

Hasta ahora, fenómenos como la paz interior y la serenidad adquiridos a través de la meditación, eran interpretados a través de la luz de las afirmaciones metafísicas. Hoy, gracias a este estudio, los efectos de estas prácticas se han “traducido” al lenguaje científico. Los monjes budistas que llevan largo tiempo practicando meditación presentan una gran actividad en una zona determinada del cerebro: la corteza pre-frontal izquierda. En cambio, esta área del cerebro no presenta mayor actividad en los individuos que no practican meditación, aunque está “viva” con más frecuencia en aquellos que tienen un carácter optimista y poco ansioso.

“Hemos observado que los monjes que llevan meditando largo tiempo registran una actividad en esa parte del cerebro realmente alta”, explica Richard Davidson, integrante del equipo de neurocientíficos que llevan a cabo esta investigación, en el Laboratorio de Imagen Funcional del Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Wisconisn en Madison. En añadidura, Davidson asegura, que alcanzar un grado de actividad cerebral tan alto en esa área del cerebro requiere de un entrenamiento meditativo formal, al igual que los jugadores de tenis, por ejemplo, mejoran con la práctica en la ejecución de su deporte.

Así, después de 2550 años, parece ser que las neurociencias finalmente comienzan a coincidir con los planteamientos milenarios de la filosofía budista.

“Todas las cosas poseen la naturaleza de la mente, la mente es reina y toma la delantera. Si la mente es clara, lo que quiera que digas o hagas será seguido por la felicidad como la sombra que acompaña al cuerpo.

Todas las cosas poseen la naturaleza de la mente, la mente es reina y toma la delantera. Si la mente se encuentra contaminada, lo que quiera que digas o hagas será seguido por la infelicidad como la sombra que acompaña al cuerpo”.

Shakyamuni Buda el Dhammapada
23 Abril 2012 03:00:49
El desarrollo de una salud mental óptima (parte 1 de 2)
Todos los seres aspiran a ser felices y dejar de sufrir. Este es quizás el deseo más primario y elemental que encontramos presente en la estructura cognoscitiva de los seres vivos. No obstante, tendríamos que definir lo que por este término entendemos, ya que la auténtica felicidad no puede ser reducida a la mera obtención del placer impulsado por estímulos sensoriales temporales, la experiencia placentera que emerge ocasionalmente como resultado de nuestra rutina hedonista cotidiana.

De acuerdo con las más antiguas tradiciones espirituales del mundo, tales como la budista, la felicidad es un tipo de florecimiento que subyace y satura a todos nuestros estados emocionales, que abraza y trasciende a las múltiples vicisitudes de la vida. Representa una manera de relacionarse con el mundo en concordancia con la naturaleza de la realidad.

Aristóteles describía este estado a través de la palabra: “Eudaimonia”, concepto equivalente al “bien humano” el cual llega a revelarse como el quehacer del alma de acuerdo con la virtud, y si las virtudes son más de una, de acuerdo con aquélla que sea la mejor y la más completa de entre estas.

Evidentemente, este tipo de bienestar demanda el desarrollo de un profundo conocimiento del individuo sobre sí mismo, lo que el gran Sócrates afirmaba al decir: “Aún soy incapaz, como ordena la inscripción en Delfos, de conocerme a mí mismo, y me parece ciertamente absurdo indagar acerca de otras cosas antes de haber entendido esto”.

El Dalai Lama, líder temporal y espiritual del pueblo tibetano, afirma a su vez que “el propósito mismo de nuestra vida es buscar la felicidad. Ya sea que uno siga esta o aquella religión, todos buscamos algo mejor en nuestra vida. Así que pienso que la dirección misma de la existencia no es otra que la búsqueda de la felicidad”.

Desde la óptica budista, la felicidad se encuentra intrínsecamente ligada al desarrollo de una salud mental óptima, la cual por lo general se encuentra limitada por una serie de desequilibrios en nuestra mente y personalidad tales como:

*Desequilibrios conativos: inhabilidad para establecer una sana relación con el universo del deseo.

*Desequilibrios de la atención: crónico déficit de la atención o síndrome de hiperactividad de la atención.

*Desequilibrios cognoscitivos: falta de claridad en torno a la manera en que el mundo, sus fenómenos y nosotros mismos existimos o a la tendencia de proyectar sobre la realidad cualidades con las que en realidad no cuenta.

* Desequilibrios emocionales: síndromes de insensibilidad o hiperactividad emocional.

(Continúa...)

Marco Antonio Karam
Presidente Casa Tíbet México
09 Abril 2012 03:00:41
Niao-K’e y Pai Le-T’ien
Una de las diferencias fundamentales que existen entre Oriente y Occidente, es la concepción que ambas civilizaciones han desarrollado en torno al proceso formativo o educativo de un individuo. En el oriente clásico y en especial en el budista, la educación se encontraba intrínsecamente ligada al cultivo del intelecto y la intuición. A través de este medio, se pretendía atender y aliviar los diversos desequilibrios que comúnmente plagan a la mente de los seres humanos: el desequilibrio de la atención, los desequilibrios cognoscitivos y los desbalanceos emocionales. El primero se manifiesta como una tendencia habitual hacia el hundimiento mental, el sopor, el sueño o la pérdida de la claridad, así como la extrema ideación o el diálogo interior. Al segundo se le describe como el proceso a través del cual ignoramos lo que aparece a nuestros distintos campos sensoriales o proyectamos sobre del mundo, cualidades y características que no le corresponden. El último es descrito como la tendencia hacia la hipersensibilidad o la insensibilidad. Es evidente la necesidad de atender estos problemas cognoscitivos, si aspiramos a acceder a una dimensión de bienestar y felicidad genuina.

En occidente, el proceso educativo, en buena medida, se centra tan sólo en la acumulación de datos, la erudición y la manipulación material del mundo, más no en la transformación de nuestros modelos y capacidades cognoscitivas así como las emocionales. En este espíritu, una de las obras maestras del arte japonés, elaborada alrededor del siglo 14 por el afamado pintor Keishoki, nos narra una vieja y famosa historia budista china: el encuentro entre el gobernador Pai Le’-T’ien y el gran maestro budista Niao-K’e.

Pai Le-T’ien fue un gran poeta de la dinastía Tang. Cuando oficiaba de gobernador, en cierto distrito de su jurisdicción moraba un maestro budista conocido popularmente con el nombre de Niao-K’e o “el nido de pájaro”, pues acostumbraba practicar su meditación sobre un asiento confeccionado con tupidas ramas sobre la copa de un árbol. En una ocasión, movido por la gran reputación del maestro, el gobernador poeta decidió visitarle y pedirle consejo. Al arribar ante el maestro le dijo: “¡Qué asiento tan peligroso tienes en lo alto del árbol!”, a lo que el mercuriano maestro respondió: “¡El tuyo es más peligroso que el mío!”. “Por si lo desconoces yo soy el gobernador de este distrito y no veo peligro alguno en mi posición”, afirmó Pai Le-T’ien. “¡Entonces no te conoces!”, respondió el maestro budista. “Cuando arden tus pasiones y tu mente se encuentra vacilante, ¿qué es más peligroso que esto?”. Entonces el gobernador preguntó: “¿Cuál es la enseñanza esencial del budismo?”. A lo que el afamado maestro respondió con la recitación de la siguiente estrofa: “No dañar a ningún ser y de ser posible beneficiarle. No cometer maldades y practicar todo bien. Domar a la mente y mantener puro al corazón. Esta es la doctrina de los budas”. Sin embargo, Pai Le-T’ien protestó declarando: “¡Cualquier criatura de 3 años conoce eso!”. “Puede ser que lo conozca cualquier criatura de 3 años”, respondió el anacoreta, “pero hasta un anciano de 80 lo encuentra difícil de practicar”.

Tal fue la conclusión del encuentro entre el maestro budista Niao-K’e y el poeta gobernador Pai Le-T’ien. Una enseñanza de gran actualidad para nuestra sociedad y en especial para nuestra clase política, ¿no es cierto?

Marco Antonio Karam
Presidente Casa Tíbet México
02 Abril 2012 03:00:09
Métodos para reducir la tensión durante el día
Indudablemente, una de las fuentes más importantes de muerte en el mundo occidental es el estrés. Por esta razón, pienso que es muy valioso compartir con ustedes una variedad de métodos diseñados dentro del ámbito de la tradición contemplativa budista para reducir la tensión nerviosa y habitual durante el día. Espero que les sean de utilidad y que encuentren la posibilidad de ponerlos en práctica en su vida diaria.

* Tomen algunos minutos por la mañana para estar en silencio y meditar o reflexionar. Siéntense o recuéstense y pasen un poco de tiempo con ustedes mismos. Vean por la ventana, escuchen los sonidos de la naturaleza o tomen una lenta y silenciosa caminata.

* Mientras su vehículo se calienta, tomen un minuto, para silenciosamente notar su respiración.

* Mientras manejan, observen su tensión corporal, por ejemplo noten cómo sus manos se encuentran aferradas al manubrio del coche, o cómo sus hombros y sus estómagos están tensos y apretados.

* Si el tráfico se encuentra paralizado, simplemente relájense y aprecien esta oportunidad para estar a solas.

* Al estacionar su automóvil, tomen un momento para orientar su mente en la dirección de las prioridades del día y, en especial, construyan una buena motivación para el día, preferiblemente una dirigida a ayudar a los demás.

* Al sentarse en su escritorio o atrás del teclado de su computadora, hagan un monitoreo de sus sensaciones corporales repasando por los lugares donde haya tensión y, conscientemente, intenten relajar y liberar la tirantez corporal, emocional y mental.

* Utilicen sus descansos para auténticamente relajarse en vez de tan sólo parar o pausar. Por ejemplo, en lugar de tomarse un café o fumarse un cigarro, hagan una caminata de dos a cinco minutos o siéntense en sus escritorios y recuperen sus fuerzas.

* Tomen la decisión de pausar de uno a tres minutos cada hora durante el día laboral, y háganse conscientes de su respiración y sensaciones corporales. Utilicen esta oportunidad como un momento para reagrupar su energía y motivación.

* Determínense a comer una o dos veces por semana en silencio. Coman lentamente y dense la oportunidad de estar con ustedes mismos sin distracción o evasión alguna.

* Al final del día recapitulen lo sucedido. Reconozcan y felicítense por lo positivo. Acepten y corrijan lo negativo. Elaboren una lista de prioridades para trabajar y mejorar al día siguiente. Su trabajo es el reflejo de su estado mental.

* Al llegar a casa, pausen por un momento antes de salir del coche y recuperen el sentido del presente. Oriéntense a sí mismos hacia estar con los miembros de su familia.
19 Marzo 2012 03:00:03
Transformando los problemas en oportunidades
Por: Marco Antonio Karam
Presidente Casa Tíbet México


Carl Jung escribió: “El mundo entero desea la paz, mientras se prepara para la guerra. La humanidad es impotente ante la propia humanidad, y los dioses, como siempre, nos enseñan el camino de la fatalidad”.

Ésta es una síntesis de nuestros dilemas contemporáneos. Nuestra sociedad actual se encuentra acechada por una gran variedad de problemas –sociales, psicológicos, ecológicos y económicos– como, a su vez, por la constante amenaza del armaguedón ambiental, el cual siempre proyecta su sombra sobre nosotros.

Nuestro planeta, literalmente, se ha convertido en una especie de bomba de tiempo, a tan sólo unos minutos de su detonación final. Esto es real, estamos destruyendo el planeta.

Al correr el último segundo en el reloj, parecemos dominados por oscuras fuerzas que no entendemos, y sobre las cuales no tenemos control. En ocasiones, proyectamos el mal hacia fuera y hacemos a otros pueblos o personas responsables de nuestras dificultades. De vez en vez, políticos y científicos proclaman el hallazgo de soluciones.

Desgraciadamente, éstas suelen ser, por lo general, parciales y temporales. Tocan la superficie y atienden a los síntomas de nuestros problemas, mas son incapaces de aliviarlos de raíz.

De ser honestos, estas causas radican en el corazón individual humano, en nuestros corazones, en donde radica un primitivo y fanático egoísmo. 

Es nuestra avaricia personal, nuestro odio y confusión colectivizada y amplificada a escala masiva, la causa de los graves problemas de nuestro mundo. No obstante, tan sólo ver esto no es suficiente.

Las oscuras fuerzas que residen en nuestro interior deben ser descubiertas, evidenciadas y purificadas. Así, a través de la conciencia y el entendimiento, podrán ser transformadas en la materia de la sabiduría y la compasión. El budismo nos ofrece un medio y forma para hacer esto. 

La tradición budista representa, fundamentalmente, una búsqueda del despertar. Su propósito es eliminar el sufrimiento y las causas que lo propician.

No tiene como meta la mera persecución del placer temporal, sensorialmente condicionado, sino la consecución de un tipo de florecimiento que subyace y satura todos nuestros estados emocionales y que abraza las múltiples vicisitudes de la vida. Un estilo de relación con la existencia que emana de la concordancia con la realidad.

Para actualizar esta meta, es indispensable entender la naturaleza última de la mente, el mundo de los fenómenos y el potencial de perfección que subyace adormecido en todos los seres

20 Febrero 2012 04:00:13
La vida espiritual en tiempos violentos
(4/4) Reseña de la conferencia magistral “Educación y Equilibrio Emocional”, impartida por el doctor Alan Wallace. Por Emilia Rodríguez.

Todos los animales quieren ser felices y usualmente si tienen cubiertas sus necesidades básicas se sienten satisfechos y pueden simplemente echarse a dormir. Los humanos, en cambio, no estamos satisfechos con simplemente estar felices. Siempre queremos ser más felices.

¿Cómo respondemos a ese impulso? Aquellos con una imaginación muy limitada quieren satisfacer ese deseo con más de lo mismo. Si comprarse un coche nuevo los hizo felices, entonces quieren otro. Si tener una casa les produjo satisfacción, quieren otra o mudarse a un barrio que es mejor que el actual.

Pero como se mencionó anteriormente, muchos investigadores realizaron un gran descubrimiento: tener más de lo mismo no nos hace más felices.

Eudaimonia o felicidad genuina

Existe otro tipo de felicidad que Aristóteles nombró eudaimonia o felicidad genuina y la definimos como el florecer humano. Es una cualidad que se deriva, no de lo que tomamos del mundo, sino de lo que le damos al mundo.

El Dalai Lama afirma que la base para esta felicidad es la ética, una ética basada en la no violencia que florece cuando ofrecemos lo mejor de nosotros mismos al mundo que nos rodea, y ayudamos a los demás a aliviar su sufrimiento y a encontrar su propia felicidad.

Los maestros saben muy bien esto. ¿Qué experimentan cuando ayudan al niño a superar sus dificultades? Se obtiene una satisfacción que no proviene de algo que adquirimos, sino de algo que ofrecimos. Todo lo que obtenemos del mundo lo podemos perder en cualquier momento, nuestras posesiones, trabajo, amigos, familia… Pero aquello que ofrecemos no lo podemos perder y la satisfacción que produce no tiene límites, entre más ayudas, más feliz eres, sin límites y sin temor a perderlo.

El Dr. Wallace compartió una anécdota relacionada con uno de sus mejores amigos, quien es un hombre de negocios que a sus 50 años era exitoso en todos los ámbitos. Era millonario, muy inteligente, respetado por sus colegas y buen hombre de familia, con una esposa amorosa e hijos felices. Sin embargo, no estaba satisfecho, se sentía vacío y deprimido.

Él decía: “He cumplido todos mi sueños ¿y ahora qué?”. Tenía un éxito completo pero ninguna satisfacción, hasta que hizo un descubrimiento: comenzó a pensar diferente. En vez de dirigir su éxito hacia sí mismo, empezó a compartirlo. Empezó a ser generoso y eso le trajo mucha felicidad.

Este hecho podría ser parte de la educación, podemos empezar cuestionando a los niños con la pregunta ¿qué te hace más feliz? Por supuesto que un nuevo juguete o un dulce, pero también los niños pequeños pueden experimentar y notar la felicidad que viene de lo que ofrecen al mundo y no sólo de tomar algo de él. Esto es una verdad científica.
30 Enero 2012 04:00:20
La meditación budista
Hoy en día a la práctica de la meditación se le confunde con una gran variedad de distintas actividades. Algunos piensan que tiene como objetivo la relajación del cuerpo y de la mente. 

Otros la conciben como un medio de imaginación creativa, orientada a conseguir maravillosas posesiones, buenas relaciones interpersonales, fama o poder.

Aún otros piensan que su meta es poner a la mente en blanco, vaciándola de todo su contenido conceptual. Sin embargo, la meditación tiene poco que ver con sentarse en la postura de la flor de loto con una espalda erguida y con una expresión de santidad en nuestras caras.

La meditación es finalmente una actividad mental. Aún si nuestros cuerpos se encuentran asentados en una perfecta postura, si nuestra mente se ve dominada por el letargo, la excitación o la extrema ideación, no se está meditando.

En este escenario la conciencia tan sólo se encuentra siguiendo sus patrones aflictivos habituales, tales como la confusión, el apego o el enojo.

La meditación tampoco es meramente un estado de atenta concentración, tal como el que expresamos al leer, conducir, cocinar o desempeñar cualquier otra actividad de nuestro interés cotidiano.

Tampoco se le puede reducir al mero cultivo de la atención presente.

La palabra tibetana para meditación es “goma”, la cual comparte la misma raíz verbal que la glosa empleada para expresar la noción de “habituar” o “familiarizarnos” con algo.

Por ello el objetivo y genuino significado de la meditación no es otro que el de habituarnos a la experiencia y expresión de emociones, actitudes y estados mentales positivos, realistas y benéficos.

Así, a la meditación se le utiliza primariamente para transformar a nuestros pensamientos en puntos de vista más compasivos, amorosos y concordantes con la realidad.

En nuestro mundo actual plagado de esoteria y satisfactores inmediatos, atendamos hoy más que nunca a la vieja advertencia de los contemplativos tibetanos: “el que cultiva métodos fantasiosos obtiene finalmente resultados fantasiosos”.

Marco Antonio Karam, presidente y fundador de Casa Tíbet México.

¿Quieres conocer la meditación budista?, ven los jueves a partir de las 19:00 horas a Liebres 377, en la colonia Lomas de Lourdes, a las meditaciones abiertas. Informes al 111 0896 de lunes a jueves, de 16:00 a 19:00 horas.
09 Enero 2012 04:00:08
El arte de vivir conscientemente
La madre Teresa de Calcuta (26 de agosto de 1910 - 5 de septiembre de 1997), fue una monja católica que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950. Por más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos.

En 1979 recibió el premio Nobel de la Paz al “trabajo emprendido en la lucha por superar la pobreza y la angustia, que también constituyen una amenaza para la paz”, pero la Madre Teresa se rehusó a asistir al banquete ceremonial ofrecido a los premiados y pidió que los fondos de 192 mil USD se entregaran a los pobres de la India.

Cuando la Madre Teresa recibió el premio, se le preguntó: “¿Qué podemos hacer para promover la paz mundial?” y respondió “Vete a casa y ama a tu familia”.

Muchos medios informativos se refirieron a los escritos de la Madre Teresa como una indicación de crisis de fe.

Algunos de sus críticos, como Christopher Hitchens, tomaron sus letras como una evidencia de que su imagen pública fue creada principalmente para publicidad a pesar de sus creencias y acciones personales.

Sin embargo, otros, como Brian Kolodiejchuk, editor de Come Be My Light, la compararon con el poeta místico del siglo 16 San Juan de la Cruz, quien acuñó el término de «noche oscura del alma» para describir a una etapa particular del crecimiento de algunos maestros espirituales.

El siguiente poema es parte de aquellos textos:

La vida es…

La vida es una oportunidad. Aprovéchala.

La vida es belleza. Admírala.

La vida es bienaventuranza. Saboréala.

La vida es un sueño. Hazlo realidad.

La vida es un desafío. Enfréntalo.

La vida es un deber. Cúmplelo.

La vida es un juego. Juégalo.

La vida es un tesoro. Cuídalo.

La vida es una riqueza. Consérvala.

La vida es amor. Gózalo.

La vida es un misterio. Descúbrelo.

La vida es una promesa. Realízala.

La vida es tristeza. Supérala.

La vida es un himno. Cántalo.

La vida es una lucha. Acéptala.

La vida es una aventura. Arriésgate.

La vida es felicidad. Merécela.

La vida es vida. Defiéndela.

Marco Antonio Karam

Presidente

Casa Tíbet México
02 Enero 2012 04:00:29
La vida espiritual en tiempos violentos
(4 / 4) Hay muchas formas de meditar, pero una de las más esenciales es el cultivo de la calma y claridad mental a través de descansar la atención en el respirar. Tómate unos minutos en algún lugar donde nadie te interrumpa, siéntate derechita y por unos momentos sólo date cuenta de que estás respirando. No tienes que apretar a tu mente, no tienes que bloquear los ruidos, imágenes, pensamientos, etcétera. Simplemente los dejas estar y entre todo lo que percibes, descansas tu atención en cómo se siente el cuerpo al respirar. Te sorprenderás, si lo repites por algunos minutos todos los días, en lo saludable que es por unos momentos tú estar a cargo de tu mente en vez de que ella te lleve por todo el subibaja emocional continuo y sinfín en el que solemos vivir. Esta práctica va dándonos calma y con base en esa calma, tendremos más espacio y habilidad para lidiar con las complejidades del mundo exterior. Con una mente atenta y clara es más fácil distinguir lo que sucede y actuar de una forma más eficaz y realista. Es más fácil mantener nuestro centro en momentos de dificultad, es posible contactar con nuestra propia capacidad de pensar y actuar con claridad. La experiencia de contactar con tu propia calma, inteligencia y alegría interior es como comer chocolate: sólo comiéndolo sabrás a qué sabe, nadie te lo puede contar.

No te dejes desanimar por las dificultades. Siempre puedes encontrar unos minutos a lo largo de tu día para parar, darte un espacio y contactar la calma natural que todos tenemos. Todos tenemos un campo de influencia y si nuestra influencia es más conducente, más clara, más amable, eso sin duda impactará nuestro alrededor.

Cada día tómate unos minutos para pensar en todas las cosas buenas que tienes. Date tiempo para apreciar todas las cosas con las que cuentas en tu vida. No tomes lo que tienes por dado. No pierdas de vista todo lo que sí tienes.  Luego, si tienes una situación difícil, puedes preguntarte: ¿Hay algo que pueda hacer al respecto? Si no lo hay, no sirve de nada preocuparse. Si lo hay, tampoco, es mejor, como dice el Dalai Lama, entrar en acción. También agrega que es importante ser un egoísta inteligente: haz las cosas que haces con la mentalidad de ayudar a los demás. Eso será lo que más felicidad y beneficio te traiga a ti misma.

Por Daniela Labra

Daniela Labra Cardero estudió biología en la UNAM y fue profesora investigadora en el área biológica en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México por ocho años. Practica y estudia budismo en Casa Tíbet desde hace más de 12 años en donde también es instructora. Estudió un programa intensivo de traducción de budismo tibetano en el Ranjung Yeshe Insitute en Katmandu, Nepal. Ha tenido la oportunidad de recibir enseñanzas de renombrados maestros como SS Dalai Lama, Mingyur Rimpoche, Chokyi Nyima Rimpoche, Jigme Khyentse Rinpoche, Alan Wallace, Tsokny Rinpoche —entre otros— y de hacer varios retiros prolongados. Actualmente se dedica principalmente a la interpretación y traducción del tibetano al español y trabaja en Casa Tíbet apoyando en el aspecto académico y meditativo.
14 Noviembre 2011 04:00:33
Meditación budista es el mejor antidepresivo
Por: Marco Antonio Karam
Presidente Casa Tibet México


Según la revista “Futura Sciences”, los antidepresivos de última generación no son más eficaces que las pastillas placebo (inocuas). Lo afirma un equipo de investigación anglo-americano-canadiense.

Dirigido por el profesor Irving Kirsch, del Departamento de Psicología de la Universidad de Hull (Gran Bretaña), este estudio ha revisado más de 47 ensayos clínicos que estudian los cuatro antidepresivos más recientes para los cuales la Food and Drug Administration ya dio permiso para su distribución. Se trata de fluoxetine (Prozac, laboratorios Eli Lilly), la venlafaxine (Effexor Wyeth), la nefazodone (Serzone, Bristol-Myers Squibb) y la paroxeetine (Deroxat, GlaxoSmithKline).

Este estudio demuestra que si bien existe un efecto del medicamento observable, éste es relativamente pequeño en comparación con el efecto placebo aunque pueda conllevar éste un beneficio. La profesora Helene Verdoux, psiquiatra y epidemióloga de la Universidad de Bordeaux, ve cómo este estudio confirma sus propias convicciones: “Cuando las depresiones no son graves, el efecto de estos antidepresivos es casi inapreciable. La recomendación para las depresiones leves es primero una psicoterapia y reservar los fármacos sólo para cuando ésta no funciona”.

Por el contrario, la meditación budista es tan efectiva como los medicamentos en la lucha contra la depresión, ya que se ha comprobado que ayuda a las personas a concentrarse en el presente, en lugar de vivir en el pasado o planeando el futuro. La conclusión es que la técnica de meditación budista enseña habilidades a las personas de por vida, lo cual les permite manejar su condición depresiva sin desarrollar dependencias químicas, siendo una alternativa muy efectiva a largo plazo. Según los estudios realizados, los investigadores creen que debería valorarse la implantación de la práctica de la meditación a nivel sanitario.

En otro estudio realizado por científicos del Centre for Addiction and Mental Health de Canadá revela que la terapia cognitiva basada en una técnica de meditación conocida como mindfulness (atención plena), proporciona una protección contra la recaída en la depresión similar a los antidepresivos. En la investigación fueron analizadas personas diagnosticadas con depresión severa que habían sido tratadas con antidepresivos. De manera aleatoria, algunas de estas personas fueron seleccionadas para dejar la medicación y recibir terapia cognitiva basada en mindfulness, otras para seguir medicándose, y otras para dejar la medicación y tomar en su lugar un placebo.

Los resultados demuestran que las personas que no toleran los tratamientos con antidepresivos duraderos pueden usar el mindfulness para evitar que vuelvan los síntomas de la depresión.

En Casa Tibet México, todos los jueves desde las 7 de la noche, de madera gratuita y para todo el público interesado, se practica este tipo de meditación. Los esperamos en: Josefina Rodríguez 975, colonia Los Maestros (atrás del Instituto Tecnológico de Saltillo).
24 Octubre 2011 03:00:45
Una pepita de oro entre las piedras:  el valor de la vida
(2 de 2)Si pensamos acerca de la multiplicidad de formas de vida que existen tan sólo en nuestro planeta, seríamos entonces capaces de entender cuan rara y preciada es la condición humana. Los seres humanos contamos con una situación y circunstancias excepcionales, preciosas; un banquete o fiesta para ser gozada tan sólo por un día entre 100; un privilegio para ser aprovechado en una existencia de entre innumerables otras.

Como bien decía el gran erudito y adepto tibetano Dilgo Khyentse Rinpoche: “De no aprovechar las oportunidades que hoy la vida nos ofrece, seríamos como un mendigo que se encuentra con una joya y tomándola entre su puño, la tira al suelo confundiéndola con un pedazo de vidrio”. Pero más seriamente aún, continua el maestro, “si estamos completamente conscientes del valor de la vida humana, entonces desperdiciarla en la búsqueda de las ambiciones vanas como la riqueza, el nombre, la fama y el reconocimiento, representa la expresión más alta de la confusión. Si el viajero regresa de una isla del tesoro con las manos vacías, entonces, los extraordinarios esfuerzos que realizó para cruzar los mares fueron inútiles”.

Hacerse consciente del valor de la vida humana es ser como el mendigo que, repentinamente, descubre y entiende que sostiene asido en el puño, no a un pedazo de vidrio, sino a un diamante, que decide inmediatamente utilizar para un propósito noble. A pesar de que a través de su inteligencia el ser humano es capaz de llevar a cabo acciones increíblemente negativas, éste es también el único animal en el planeta, capaz de ejecutar una infinita cantidad de bien. Así, esta preciada joya que es la vida humana, puede satisfacer nuestras más ambiciosas aspiraciones. Lo único que debemos de hacer es orientar nuestra existencia hacia la plena actualización de nuestros potenciales: de conocimiento, amor, tolerancia y compasión, en vez de perfeccionar el egoísmo, el odio, la envidia, los celos y la confusión.

Determinémonos entonces, a darle un sentido de trascendencia a nuestras vidas en este nuevo año (2137, año del tigre para los tibetanos). Hagámonos conscientes del exquisito valor de esta rara oportunidad que llamamos una “preciada existencia humana”, difícil de obtener y fácil de perder. Finalmente les comparto esta poesía de Thich Nhat Hanh, que hizo un gran eco en mí:

“Siendo roca, siendo gas, siendo niebla, siendo Mente, siendo los mesones que viajan entre las galaxias a la velocidad de la luz, has venido aquí, mi amado… te has manifestado como árboles, como pasto, como mariposas, como seres unicelulares, como crisantemos, pero los ojos con que me miraste esta mañana me dicen que nunca has muerto”.

“De no aprovechar las oportunidades que hoy la vida nos ofrece, seríamos como un mendigo que se encuentra con una joya y tomándola entre su puño, la tira al suelo confundiéndola con un pedazo de vidrio”. Dilgo Khyentse Rinpoche.
17 Octubre 2011 03:00:44
Una pepita de oro entre las piedras: el valor de la vida (1)
Para la tradición budista, toda forma de vida es vista como extremadamente valiosa. La razón es simple, todos los seres conscientes poseen mente, un flujo de eterna continuidad de experiencia, ausente de identidad inherente o absoluta. Lo que esto significa, en términos simples, es que nuestra identidad como humanos es meramente temporal.

Hemos experimentado, a lo largo del tiempo sin principio, infinitas formas de existencia en un sinnúmero de plataformas de vida, en ocasiones como animales, en otras como humanos y aun en otras más, como formas de vida para con las cuales no contamos con actual familiaridad sensorial, tales como la existencia de seres paranoicos comúnmente llamados fantasmas.

Todos los seres vivos poseen dentro de sí el inestimable potencial para lograr, en la dimensión presente o futura, el estado de un Buda. Este potencial puede por supuesto encontrarse escondido, enterrado bajo los escombros de la ignorancia, estropeado por el egocentrismo, el odio y nuestras múltiples emociones y actitudes perturbadas. No obstante, se encuentra presente en todos los seres, tal como la semilla más pequeña de girasol se encuentra impregnada de aceite.

La ignorancia fundamentalmente significa, en este contexto, la inhabilidad para hacerse consciente de este hecho fundamental de la existencia. De acuerdo con la metáfora tradicional tibetana, somos como un mendigo que desconoce tener un cofre de oro enterrado bajo su choza. Recorrer un sendero espiritual, como el budista (entre otros), simboliza el retomar posesión de este tesoro escondido, en beneficio tanto de nosotros mismos, como de todos aquellos que nos rodean. Aun estando este tesoro escondido, el potencial de su mera existencia aguarda por nosotros para ser descubierto y actualizado. Le confiere a la vida humana, una proyección y valor inestimable. Sin su presencia, nos encontraríamos condenados a luchar perennemente sin éxito, incapaces para actualizar en nuestras vidas cualquier orden o nivel de perfección. Es posible concebir, que de trabajar duro, podríamos eventualmente extraer una pepita de oro de las arenas de un río. Sin embargo, no importa por cuánto tiempo trabajemos, jamás podríamos extraer el hollín del carbón, ya que la blancura no es parte de su naturaleza.

Los obstáculos a superar varían considerablemente de persona a persona, entre una forma de vida y otra. Tomemos como ejemplo al reino animal: su ignorancia, en el sentido anteriormente descrito, esto es, su inhabilidad para entender y descubrir su naturaleza esencial, su rígida programación instintiva es tan impenetrable que algunos maestros budistas dice que son meramente capaces, a través de su amor incondicional y acciones positivas, renacer en seres humanos en una vida futura.

10 Octubre 2011 03:00:43
Diez cosas que no son de beneficio
Je Gampopa nació en Nyal, al sur de Tíbet en un clan conocido como Nyi. Fue educado y entrenado como médico por su padre, quien era de la misma profesión. A la edad de 16 años, Gampopa ya era un gran médico y un intelectual erudito en estudios tántricos.

Gampopa se casó y tuvo dos hijos, pero éstos murieron durante una plaga. Esta experiencia traumática hizo que Gampopa renunciara a la vida convencional y entrara a la orden monástica. A la edad de 25 años, Gampopa se ordenó totalmente de parte de Khenpo Lodan Sherab, de Maryul. Entonces fue al Tíbet central para estudiar la tradición Kadampa e inició un retiro de meditación.

Cuando escuchó el nombre de Milarepa por primera vez, experimentó de inmediato una devoción incomparable y se dio cuenta de que Milarepa podría ser el gurú raíz destinado para él. Milarepa, quien reconoció a Gampopa como su discípulo, le transmitió el total de las enseñanzas Kagyud.

Je Gampopa, uno de los más grandes adeptos y eruditos tibetanos del siglo 11, nos comparte los siguientes consejos espirituales tan actuales hoy como lo fueron hace 900 años:

1.- Sin importar el servicio que dedicamos a este cuerpo ilusorio, inexorablemente es transitorio y condenado a la disolución. En algún momento nuestra mente y cuerpo tendrán que separarse.

2.- Sin importar el apego
que le tengamos a las cosas, la riqueza o las posesiones, al morir, abandonaremos este mundo desnudos y con las manos vacías. 

3.- Sin importar el trabajo que dediquemos a nuestras casas, mansiones o palacios, la muerte es un viaje solitario en el que no nos podrán acompañar nuestras residencias.

4.- Sin importar las muchas cosas que podamos dar a nuestros hijos o seres queridos, estos no podrán alargar nuestra vida ni serán capaces de protegernos de la muerte.

5.- Sin importar cuánto amemos a nuestras familias y amigos, cuanto intentemos satisfacerles, al morir lo haremos solos.

6.- Sin importar cuántos hijos, sobrinos y parientes tengamos, nuestra relación con todos ellos es impermanente y nunca podremos satisfacerles del todo.

7.- Sin importar la tierra que adquiramos en esta vida como la posición social o económica con la que contemos, al morir nuestra conexión con esa tierra o comunidad habrá terminado.

8.- Sin importar el sendero espiritual al que nos asociemos, si no lo ponemos en práctica, éste no podrá aportarnos beneficio ulterior.

9.- Sin importar nuestra erudición, lo que hayamos escuchado y estudiado, sino ha transformado nuestra vida favorablemente hacia el cultivo de la virtud y el altruismo, tal aprendizaje no podrá aportarnos beneficio ulterior.

10.- Sin importar cuánto tiempo hayamos permanecido en la presencia de un maestro auténtico y calificado, sino desarrollamos confianza y respeto en su persona, no podremos adquirir sus cualidades o recibir sus bendiciones y así esta rara oportunidad no será para nosotros de beneficio ulterior.


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