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Gerardo Sánchez
Gerardo Sánchez
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16 Febrero 2013 05:00:00
Blanqueo de dinero
La noticia de que el Gobierno de Estados Unidos decomisó 2.2 millones de dólares (unos 28 millones de pesos) al ex tesorero y ex secretario del Sistema de Administración Tributaria de Coahuila (SATEC), Javier Villarreal Hernández, generó una nueva oleada de críticas e indignación ciudadana por la facilidad con que puede atracarse al estado y la impunidad que protege a sus autores. Previamente, la Secretaría de Hacienda y la PGR reabrieron una investigación por presunto fraude fiscal que involucra a los hermanos Salomón y Antonio Juan Marcos Villarreal, el primero empresario y el segundo diputado local por el PRI.

Ambos acontecimientos, de alcance internacional y de repercusiones todavía impredecibles, pusieron a Coahuila de nuevo en el ojo del huracán, sobre todo por su vinculación con un político cuyos días de gloria no sólo ya terminaron, sino que se volvió tóxico: Humberto Moreira, ex presidente del PRI. Como gobernador, Moreira asistió el 3 de febrero de 2010 a la inauguración de una planta de Salomón Juan Marcos Villarreal en Nicaragua. Antes había insertado un anuncio, en un diario de Managua, para felicitar a Daniel Ortega por su segunda elección como presidente, en noviembre de 2006.

Quienes recuerdan la llegada de Villarreal Hernández a Coahuila lo describen como una persona humilde, con ingresos modestos y, en apariencia, sin mayores pretensiones. Ya encumbrado, afloraron la soberbia y la afición por el dinero. Humberto Moreira lo convirtió en un funcionario poderosísimo. Si alguien conoce al detalle cómo fue que el estado se endeudó con más de 36 mil millones de pesos y en qué se aplicaron esos recursos, es Javier Villarreal. Hoy mismo, la información que posee le proporciona otro tipo de poder. Esta situación lo vuelve peligroso para quienes, junto con él y por órdenes de otros, urdieron la contratación de créditos ilegales.

El escándalo que involucra a los hermanos Juan Marcos Villarreal, debido a un presunto fraude fiscal por mil 650 millones de pesos, suma que recibieron de Hacienda por concepto de devolución de impuestos, pondrá a prueba a la naciente gestión de Enrique Peña. El presidente debe actuar con rigor, en este y otros casos, para enviar un mensaje a México, Estados Unidos y Europa, donde el retorno del PRI al poder genera suspicacias en los medios de comunicación y en otros sectores, de que su gobierno y su partido toman en serio el compromiso contra la corrupción. Incluso dentro de la misma familia revolucionaria.

La conducta de Villarreal Hernández y de los hermanos Juan Marcos Villarreal no recomienda a Coahuila. El Gobierno del Estado asegura que los fondos que el ex secretario del SATEC expatrió no salieron de las arcas. ¿De dónde, entonces? La riqueza que acumuló en pocos años no la explican sus ingresos como servidor público. El diputado Antonio Juan Marcos niega haber defraudado al fisco. Sin embargo, la investigación de Hacienda y de la PGR no sólo existe, sino que podría ampliarse y fincar mayores responsabilidades. En La Laguna, la fortuna y ostentación que hace de ella su hermano Salomón es motivo de sospecha desde hace un buen número de años. En su hangar del aeropuerto de Torreón, el entonces ex gobernador Humberto Moreira y él sostenían largas conversaciones. Incluso se les cree socios, lo cual no sería raro porque el dinero y la política se atraen. Nunca para bien.

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