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04 Noviembre 2012 04:50:14
Inteligencia y voluntad como base de la superación
Por A. Stella M.

A mi hijo de 18 años lo invitan a una fiesta y yo no digo a qué hora debe regresar, él vuelve a casa a las seis de la mañana y habiendo tomado mucho alcohol, mi primer impulso es castigarlo, sin embargo, utilizo mi inteligencia y me doy cuenta que el primer error es no haber inculcado en él la necesidad de beber moderadamente y el segundo no haber especificado exactamente la hora de llegada.

La inteligencia es aquella capacidad del ser humano por la que nos es posible conocer y controlar en cierta medida la naturaleza, conocernos a nosotros mismos, nuestros valores y nuestras posibilidades. Nos sirve también para resolver de manera adecuada las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos. Por medio de la inteligencia y la conciencia diferenciamos entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo que no lo es, lo bello y lo desagradable. A través de ella podemos adquirir nuevos conocimientos que nos permiten alcanzar la superación y finalmente como fin supremo podremos llegar algún día al conocimiento de Dios.

Todos nacemos con cierto grado de inteligencia que podemos incrementar si trabajamos en su desarrollo, una manera de desarrollar la inteligencia, aunque no la única, es el estudio, pero los acontecimientos diarios también nos dan la oportunidad de incrementarla si estamos conscientes de lo que sucede y lo podemos aplicar en experiencias posteriores.

Con la experiencia que viví con mi hijo, procuraré platicar con él sobre el daño que produce la bebida, los peligros a los que se expone y llegamos a acuerdos y reglamentos sobre su conducta en el futuro. Eso no significa que no tome medidas disciplinarias como puede ser negarle el permiso la próxima vez.

Para lograr conseguir nuestras metas, es indiscutible que se requiere inteligencia, pero por si sola ésta no basta si no tenemos la voluntad de actuar. Pensar adecuadamente sin actuar no nos conduce a ningún lado, pensar inadecuadamente y actuar, nos conduce al fracaso; sólo cuando pensemos correctamente y actuemos en concordancia, alcanzaremos el éxito deseado.

La fuerza de voluntad nos permite tener dominio sobre nosotros mismos, con ello alcanzaremos metas que nos parecen imposibles.

Cuando se ejerce la inteligencia con voluntad los deseos se convierten en acciones.

Para emprender un programa de superación es indispensable ejercitar la inteligencia y poner la voluntad a su servicio. Debemos usar la inteligencia para lograr el autoconocimiento y conocer nuestras potencialidades y nuestras debilidades y así elaborar un plan de vida que nos permita alcanzar las metas propuestas. También debemos de emplear nuestra voluntad para hacer lo adecuado, aun en aquellos momentos en que nuestro estado de ánimo se oponga a ello.

La historia muestra innumerables casos de personas que se han superado a pesar de sus deficiencias, a base de inteligencia para conocer lo que quieren lograr o cambia y de una voluntad férrea para conseguirlo.

DINÁMICA: hacer una lista de tres conductas negativas y tres positivas que son frecuentes en mí. Usar mi inteligencia para reconocer lo que es preciso eliminar y las que debo repetir y poner toda mi voluntad para efectuar los cambios necesarios.

CONCLUSIÓN: es innegable que la inteligencia respaldada por la voluntad es lo que puede hacer que detectemos y modifiquemos aquellas conductas que nos dañan y repitamos aquellas que nos benefician y que contribuyen a nuestra felicidad y a la de nuestros seres queridos.
28 Octubre 2012 03:00:11
La alegría en el ámbito familiar
Por A. Stella M.

¿Qué es la alegría?

Es un estado del alma que se expresa generalmente por medio de la sonrisa o de una cara serena.

¿Cómo la podemos alcanzar?

Hay dos realidades difíciles de definir: la alegría y el dolor, y son realidades que sólo el ser humano, entre toda la Creación, puede experimentar. Es parte de nuestra naturaleza experimentar la alegría y el sufrimiento, como dos eslabones inseparables.

A pesar de que estas son realidades opuestas o antagónicas, tienen algo en común: pueden ser factor de enriquecimiento o destrucción y pueden, al darles el verdadero sentido, ayudar a la superación y al crecimiento de la persona.

¿Cómo nos pueden ayudar la alegría y el dolor a crecer como personas? La respuesta es que ambos tienen sentido si se viven CON OTROS Y PARA OTROS, a través del amor; si no fuera así, el dolor sólo sería tristeza y la alegría una hueca carcajada. La alegría nace del gozo de ser felices, de obrar bien y sentir tranquilidad; también existen falsas alegrías como la risa burlona, o la risa de una fiesta donde hay alcohol.

La verdadera alegría no es ruidosa, no lastima ni se manifiesta con estrepitosas exclamaciones. Para ser alegres hay que renovarse día con día, hacer un esfuerzo para que nuestro esposo y nuestros hijos no vean una cara siempre triste, agria, displicente o apática. Recordemos los refranes:”al mal tiempo, buena cara” y “se gana más con una gota de miel que con un tonel de hiel”.

La alegría es contagiosa si yo estoy alegre, puede contagiar a los demás. Aceptemos que somos las madres las que casi siempre determinamos el estado de ánimo que se respira en el hogar; si nosotras estamos enojadas, al final del día todo mundo lo estará, pero si conservamos el buen humor y la alegría, ésos serán contagiados a los que nos rodean. La alegría atrae el afecto y facilita la comunicación.

Cuando el amor se manifiesta a través de la renuncia de sí y de la entrega, se conoce la verdadera alegría como sinónimo de felicidad. Nosotras como madres experimentamos esto al vivir las maravillas de la maternidad, en la que los dolores del parto son opacados por la alegría de tener un hijo.

La familia es el mejor lugar para aprender a manejar las situaciones que presenta la vida diaria; es allí donde, dependiendo de la orientación o sentido que demos a las diversas circunstancias cotidianas, nuestros hijos aprenderán lo que es la verdadera alegría.

Un hijo que no aprende desde pequeño a esforzarse, a cultivar valores y virtudes, a luchar, a pensar, a querer y a servir a sus padres y hermanos, no aprenderá a sufrir... no aprenderá a amar y no aprenderá que la alegría es inseparable del dolor y del esfuerzo. Cuando el dolor o la alegría no son compartidos, encierran a la persona en el esclavizante y estrecho mundo del egoísmo.

La alegría no se compra; no es el resultado de una afanosa búsqueda, no es un derecho a adquirir. Es un estado del alma que aunque muchas veces esté acompañada de dolor, no permite ser felices a través de la entrega y el amor a los demás.

El fin de la vida humana es AMAR y solamente si ponemos lo anterior en práctica, nuestro hogar será un espacio feliz y agradable donde nuestro esposo e hijos vivirán contentos y tendrán una disposición positiva que les permita realizarse
plenamente.

Por otro lado, es importante saber que un clima agradable es bueno para la salud. Los malos modos y los malos humores
destruyen a las personas y los ambientes.

Se ha comprobado científicamente que las personas que provienen de hogares alegres son, en general, optimistas, más seguras de sí mismas y más agradables que aquellas provenientes de hogares en los que reina la tensión y el mal humor.

En familia se despierta el sentido comunitario, pues se aprende solidariamente a sufrir y a alegrarse con los demás y por los demás. La alegría se contagia. Un ambiente familiar donde se vive el amor y la alegría ayuda a que los integrantes de la familia se desarrollen plenamente.

El verdadero sentido de la alegría se encuentra cuando hay una apertura a los demás por amor, pues entonces la persona se alegra por el otro y con el otro.

Si enseñamos a AMAR a los integrantes de nuestras familias, entendiendo esto como una renuncia de sí y entrega a los demás, viviremos en la alegría que el ser humano maduro experimenta al compartirse con los demás.
21 Octubre 2012 04:00:40
La comunicación y su importancia (2)
Por A. StellaM.

PENSAMIENTOS: Hacer algún comentario o expresar una opinión son maneras de manifestar lo que pensamos. Es importante aclarar que no es lo mismo decir lo que pienso que pensar lo que digo. Debemos tener cuidado de no lastimar a nadie con la expresión de nuestros pensamientos. Por ejemplo: si yo veo a una persona con algún impedimento físico es natural que piense: “¡Pobre!... “pero no vayamos a cometer la imprudencia de decirle ¡Oye, por qué estás así o asá? Muchas veces con el pretexto de que somos muy francos podemos lastimar a los demás.

ELEMENTOS DELACOMUNICACIÓN
Los elementos o partes esenciales del proceso de comunicación son:

• El emisor (el que habla, emite o expresa un mensaje)

• El mensaje (lo que se dice o expresa)

• El receptor (el que escucha o recibe el mensaje)

Cuando se presenta un problema de comunicación, puede ser porque, el emisor no se expresa de manera adecuada, el mensaje es confuso o el receptor escucha mal y distorsiona el mensaje.

Cuando la comunicación se da entre dos o más personas, que van tomando los turnos del emisor y el receptor de manera alternada, es importante que aprendamos tanto a hablar bien, como a escuchar bien.

MEJORANDO NUESTRACOMUNICACIÓN

Algunas recomendaciones para mejorar nuestra comunicación y, por lo tanto, nuestras relaciones con las demás personas son las siguientes:

APRENDERASERUNABUENAESCUCHA:


No es lo mismo oír que escuchar. Escuchar implica poner toda nuestra atención en lo que nos están diciendo, de manera que podamos repetir con bastante exactitud lo que nos dice.

VERALEMISORCUANDO ESTÁ HABLANDO:


Esto le indicará que estamos dispuestos a escuchar su mensaje. Con los niños tendemos a cometer el error de no verlos cuando nos están hablando, ya sea porque estamos haciendo la comida o viendo la tele. Es mejor decirles: “espera un poquito, en seguida te pongo atención y me cuentas lo que quieras”, que dejarlos hablando como periquitos. A veces los hijos se aprovechan de este mal hábito para obtener permisos que no habríamos dado si hubiéramos escuchado con atención.

APRENDERAHABLARCON CLARIDAD:


Organizar nuestros pensamientos y luego hablar. Es importante tener muy claro lo que queremos decir y luego expresarlo, para evitar confusiones.

CUIDARQUENUESTRO MENSAJEVERBALSEA CONGRUENTE CON EL MENSAJE NO VERBAL:


Por ejemplo, decir “estoy muy contenta”, con cara de enojada, provocará desconfianza e inseguridad en quien nos escucha, es mejor decir directamente: “estoy enojada” y no emplear este tipo de manipulación.

SERDIRECTAALHABLAR:

Decir ¡qué calor hace!, cuando lo que deseo es que alguien se pare a abrir la ventana, es hablar con rodeos que pueden traer problemas. Es mejor decir, “Juanito, abre la ventana por favor”, que esperar a que nos “adivinen” nuestro deseo.

Debemos poner en práctica todo esto, puesto que UNA BUENA COMUNICACIÓN es básica para mejorar nuestras relaciones con quienes nos rodean.
14 Octubre 2012 03:00:05
La comunicación y su importancia
Por A. Stella M.

¿QUÉ ES LA COMUNICACIÓN?
“Todo lo que la gente hace o dice entre sí, es comunicación”.

Estamos conscientes de que lo que las personas dicen es una forma de comunicación, pero no siempre nos damos cuenta de lo que las personas nos comunican con sus gestos, movimientos y acciones, la atención o el disimulo que demuestran, también es una forma de comunicación, Otra forma de comunicación es el silencio. Cuando una pareja no habla, está “diciéndonos” que está enojada, aburrida, reflexionando o simplemente no tiene nada que decir. Por lo tanto, el ser humano no puede evitar comunicarse constantemente.

Cuando en un matrimonio no se habla, se tiene una comunicación deficiente que será posible mejorar si prestamos atención a las causas del problema. Demasiado silencio podría indicar que hay hostilidad y resentimientos en la relación, con lo cual toda la familia saldría perjudicada.

El ser humano es un ser expresivo que se manifiesta ante sus semejantes de manera verbal (a través de sus palabras) , de manera no verbal (a través de sus gestos, movimientos o acciones) En alguna ocasión hemos escuchado que “una acción dice más que mil palabras” y esto es muy cierto. El abrazo sincero que damos a un amigo ante la pérdida de un ser querido resulta más efectivo que todas las palabras que podamos decirle para consolarlo.

“Las pala bras se las lle va el viento”, dice otro refrán y esto también es cierto, aunque no necesariamente quiere decir que nos olvidemos del lenguaje oral, sino que, definitivamente tienen más influencia nuestras acciones .El uso de la palabra (oral y escrita) es un modo de expresión exclusivo del ser humano y es importante que aprendamos a utilizarlo de la mejor manera. De hecho, en este momento nos estamos comunicando.

¿QUÉ ES LO QUE EL HOMBRE EXPRESA? Expresa sensaciones, sentimientos, deseos y pensamientos.

SENSACIONES: Place r, dolo r, frío, calo r, etc. Pueden ser expresadas a través de la comunicación verbal y no verbal. Cuando un bebé tiene hambre, frío, calor o dolor, llora; cuando está experimentando bienestar o place, sonríe. El adulto también sonríe ante una situación placentera o agradable y hace gesto de dolor o utiliza expresiones como: ¡Ay! cuando le duele algo.

SENTIMIENTOS:
El amor y el odio, en todas sus variaciones pueden expresarse a través del cuerpo, de la mirada (miradas que matan) o también mediante la utilización que hacemos de la palabra, incluyendo el volumen y el tono de voz. “Gordita”, puede decirse de mil maneras, para expresar diferentes emociones. (ternura, desesperación, amenaza, etc.) DESEOS: Éstos pueden expresarse con palabras, gestos o acciones. “Quisiera descansar” expresa un deseo; un ademán con la mano sirve para expresar que queremos que alguien se acerque a nosotros o se aleje de nosotros.

ACCIONES:
Las acciones también son una forma de comunicación, por ejemplo: hacer empanadas para compartir con la vecina, estará expresando sentimiento de simpatía y nuestro deseo de llevar una amistad con ella.


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