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Orlando Naún Rodríguez Reyes
Orlando Naún Rodríguez Reyes
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06 Septiembre 2014 03:00:04
La educación en nuestras manos
Hace cien años según Francisco Miraval, una oleada de reformas educativas sacudió a las escuelas de Estados Unidos y de Europa con la meta de identificar y enseñar lo que en ese momento se denominó como “habilidades esenciales” para el siglo XX. Un siglo después, y quizá sin aprender mucho de la historia, los educadores están en vano buscando las habilidades para el siglo XXI.

Como muy bien puntualiza Christopher Doyle (maestro de historia en Connecticut) en su columna en Education Week del pasado 14 de septiembre, ninguno de los reformadores de hace cien años logró anticipar con certeza las habilidades necesarias para el siglo XX. Por eso, es posible que ninguno de los reformadores actuales logre hacerlo para el siglo XXI.

Por ejemplo, dice Doyle, los reformistas educativos en 1911 no tuvieron en cuenta el psicoanálisis desarrollado por Freud, ni la nueva física propuesta por Einstein, ni los cambios políticos no violentos liderados por Gandhi, ni las tendencias artísticas representadas por Picasso, a pesar de que Freud, Einstein, Gandhi y Picasso ya estaban desarrollando sus obras.

Los reformistas no anticiparon la necesidad de enseñar conocimientos radicalmente nuevos simplemente porque jamás tuvieron contacto con aquellas personas que impulsaban esos cambios. Cien años después, según Doyle, los reformistas actuales tampoco hablan con inventores y pensadores, sino como empresarios y políticos. Pero mientras los inventores y los pensadores quieren transformar la realidad, los políticos y los empresarios prefieren que esa realidad no cambie, precisamente para poder continuar con sus tareas políticas o empresariales.

Por eso, cuando los educadores preguntan a los empresarios qué se debe enseñar, el resultado es una “reforma” educativa que se implementa paradójicamente para que nada cambie. Pero, en un nuevo vericueto paradójico, las cosas cambian y generalmente lo hacen de una manera que ni los reformadores educativos ni los futuristas pueden anticipar.

El tema de educar a nuestros jóvenes para lo que queda del siglo XXI es, o debería ser, de sumo interés para la comunidad hispana, ya que casi la mitad de los hispanos en Estados Unidos tiene menos de 18 años. Lamentablemente, muchos de esos niños y jóvenes no reciben la educación que necesitan y que se merecen, en gran parte porque quienes toman las decisiones sobre qué educación ofrecer a los hispanos toman esas decisiones sin consultar a las personas apropiadas y, de hecho, sin delegar esa responsabilidad en las personas apropiadas.

Anticipar el futuro es prácticamente imposible. Las mejores mentes educativas de 1911 no pudieron anticipar el uso de computadoras, la globalización, la exploración interplanetaria y otros elementos comunes en el 2011.

Si al desconocimiento del futuro se agrega el desconocimiento del presente, ya que en muchos casos los educadores ignoran quiénes son y cómo son los hispanos, la educación se vuelve doblemente problemática, porque ni cumple una función inmediata ni prepara para el futuro.

No sabemos qué desafíos enfrentarán nuestros hijos en el futuro. Pero una cosa es cierta: ya no debemos dejar su educación en manos de aquellos que ni siquiera los conocen.
12 Julio 2014 03:00:04
Desechos que son funcionales
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Algunos gobiernos y empresas proponen la incineración de los residuos sólidos urbanos como la panacea ante un colapso del sistema de recolección y eliminación de la basura. El aprovechamiento del gas tras la incineración alimenta la expectativa. Especialistas, sin embargo, señalan por qué debe escogerse otro tipo de solución.

A pesar de ser aquello que ya no queremos ni ver y que nos queremos sacar de encima pronto, la basura es una joya más preciada de lo que se supone. Entendida como residuos sólidos urbanos, su recolección, reciclaje, reutilización y eliminación es un negocio multimillonario en todo el mundo.

Especialmente desde la posguerra y su boom de la sociedad de consumo, el incremento en la producción de residuos a nivel mundial fue exponencial. Según algunas estadísticas, cada persona genera 726 kilos de basura por año, lo que significa 52 mil millones de toneladas a nivel mundial producidas anualmente por los 7.200 millones de habitantes del planeta.

La solución más común pero dañina a la vez para el medio ambiente y nuestra salud fue la proliferación de los depósitos de residuos en basurales a cielo abierto, con la consecuente emanación de gases de efecto invernadero.

En las últimas dos décadas, sin embargo, la concientización sobre los peligros en el mal tratamiento de los residuos (y el desarrollo de un rentable nicho económico en lo que hace a su procesamiento) llevó a que se piensen soluciones más amenas para la salud y el ecosistema. Una de ellas es la incineración de la basura y el uso de los gases producto de la misma para energía.

La Coalición Ciudadana Anti-Incineración y la Alianza Global por Alternativas a la Incineración (GAIA) organizaron en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires una conferencia llamada “Basura Cero, un futuro sin desperdicios”, brindada por el doctor en Química y especialista en toxicología ambiental, Paul Connett, quien actualmente dirige el Proyecto de Estudios sobre la Salud Ambiental de Estados Unidos (AEHSP, según sus siglas en inglés).

Allí, Connett advirtió sobre los impactos ambientales y sanitarios de la incineración: “Las tecnologías de incineración que se promueven falsamente como solución, en la práctica siguen necesitando lugares de disposición final para las cenizas (que son el resultado del proceso de combustión), las cuales son altamente tóxicas. Además, por la combustión se generan emisiones de un sinfín de sustancias peligrosas que afectan la salud de las personas”.

También cuestionó los “proyectos fallidos promovidos por la industria de la incineración como ejemplos exitosos, cuando en realidad en el mundo no existen experiencias de gasificación o pirolisis (descomposición química) en actividad que utilicen residuos domiciliarios”.

Connett destaca que a pesar de que se ha perfeccionado el proceso de captura de los contaminantes que se liberan en la incineración, se sigue “siendo rehenes del buen o mal funcionamiento y monitoreo de las plantas, y en el peor de los casos estos metales (como plomo, mercurio, cromo) salen a la atmósfera”.

Por cada cuatro toneladas incineradas su subproducto es una tonelada de cenizas, por lo que uno de los interrogantes de este proceso es qué hacer luego con estas cenizas. En Alemania y Suiza, según su legislación, se las coloca en bolsas de nylon y se las deposita en minas de sal. En Japón muchos incineradores vitrifican la ceniza, lo que la trasforma en material similar al vidrio, a su vez consumiendo gran cantidad de energía.

“En Europa y Japón es fuerte la incineración pero ya se está criticando esta vía, aunque igualmente ellos tienen sistemas previos de reciclaje y recuperación con rigurosos sistemas de control y muchos estudios de impacto.

Muchas comunidades en California, Canadá, Italia, Nueva Zelanda, España y el Reino Unido iniciaron la estrategia de basura cero y alcanzaron resultados rápidos y buenos. Según ejemplificó Connett, en San Francisco se eliminó el 72% de los residuos. En Novarra  y Salerno (Italia) se alcanzó el 70% y el 82%, respectivamente.

Un caso llamativo es la capital noruega. En Oslo el nivel de sofisticación en la gestión de residuos es tan alto que ahora sufren la escasez de basura. Según la agencia BBC, la ciudad ha debido importar residuos de Inglaterra porque carece de ellos, y en consecuencia, carece de su “materia prima” para calefaccionar los hogares durante el hostil invierno escandinavo.

La incineración no es la enfermedad, sino el síntoma de un capitalismo patológico que deglute los recursos del planeta sin mirar las consecuencias ambientales ni de sustentabilidad. Claro está que cambiar los patrones de consumo y de producción (difícil saber cuál debe hacerlo primero) implica que algunos dejarán de beneficiarse con determinados tipos de bienes y servicios que derrochan residuos.

También reciclar y reutilizar debe ser una opción a no olvidar, pero es ya momento de plantearla como el plan B que debe venir luego de intentar actuar en el primer paso de la cadena, que es la producción del producto por primera vez y reducir su potencialidad residual a la mínima expresión. Es que ya es hora de reaccionar, recordando que sólo tenemos un planeta, que para el 2100 tendrá 11 mil millones de habitantes y se debe vivir y consumir acorde a ello.
05 Julio 2014 03:00:50
El valor de mi voto.
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Desde la perspectiva de Norberto Bobbio cualquier pueblo desea tener buenos mandatarios que cubran todas las necesidades para vivir dignamente y con calidad de vida, por lo tanto, los candidatos de los partidos políticos deben saber reunir a personas con talento político, el hecho de tener un excelente equipo de colaboradores para un candidato debe de ser primordial, pues sólo así podrá éste y su equipo ejecutar las decisiones que les demandará el congreso, municipio, estado o nación. Además, es necesario provocar un verdadero cambio para cumplir más allá de todas las expectativas que tiene la comunidad, esto con el fin de tener al político idóneo al frente de cualquier puesto de elección popular.

Nuestra sociedad desea que sus políticos sean veraces, sensatos, positivos y cercanos a ella. El poder hace a quien lo posee un ser estricto, pero esto no debe impedir que, al mismo tiempo, el gobernante sea sumamente humano con los militantes de su mismo partido político, con los que están en la oposición y en general con toda la ciudadanía porque al fin y al cabo, la misma define la victoria y la derrota de los candidatos.

El día 6 de Julio, nuestro estado vivirá una intensa jornada electoral, se demostrará el poder ciudadano, un poder que se ejerce cada vez que hay una elección, se vivirá la democracia, bajo el sentido estricto del término porque la misma consiste, entre otras cosas, en la posibilidad de derrocar al gobierno de turno sin derramamiento de sangre, o de manera traumática: la garantía de la alternancia en paz. Por eso, porque nos hemos dotado de un sistema democrático con elecciones periódicas, y posibilidades reales de alternancia en el poder, se debe apoyar sin fallas un cambio si la ocasión lo amerita. Todo ciudadano debe confiar en poder cambiar de gobierno si éste traiciona sus más elementales principios.

Porque son los ciudadanos los que deben de formar una opinión previa a la decisión de votar por una u otra opción, pues ellos tienen la decisión del voto en sus manos, porque los gobernados deben de exigir a su gobierno la defensa de la libertad, reclamar responsabilidad al gobierno y anteponer los intereses de los ciudadanos, municipio, estado o nación a los personales y sólo así podrá ser un político exitoso.

Por lo tanto, la jornada electoral será un éxito, los buenos ciudadanos saldrán a votar por la mejor opción, la sociedad reflexionará sobre el candidato que nos representará por los próximos tres años en el Congreso del Estado, pues el pueblo les otorgará la responsabilidad porque nuestros gobernantes nos han de defender de cualquier amenaza y nosotros nos defenderemos en estos tiempos de prosperidad democrática y paz electoral otorgándoles nuestro VOTO.

28 Junio 2014 03:00:06
La abstención un fantasma a combatir
Últimamente la abstención se fue convirtiendo en uno de los males que aqueja a las democracias modernas. ¿Cuáles son las razones por las cuáles los ciudadanos se abstienen de votar? ¿Es falta de interés o de legitimidad?

El pasado 14 y 21 de marzo se celebraron las elecciones regionales en Francia, una de las democracias más consolidadas en un país con una profunda tradición republicana y participación cívica. Sin embargo, los recientes comicios mostraron la más fuerte abstención desde las elecciones de 2004: casi un francés sobre dos no se presentó a votar. La abstención es uno de los males que aqueja las democracias modernas y nuestro país no esta exento de ello.

En las últimas elecciones regionales de Francia, sólo alrededor del 51% de los electores se presentaron a votar, y obtuvieron como ganador a los partidos de la oposición, en particular al Partido Socialista y Europa Ecología, que alcanzaron el 54,3%.

El partido gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) quedó en segundo lugar, con un 36,1%, como castigo a la administración del presidente Nicolás Sarkozy, que no logra convencer a sus compatriotas. Por otra parte se registró un fuerte repunte del partido de extrema derecha, el controversial Frente Nacional, liderado por el histórico Jean-Marie Le Pen, conocido por su intolerancia y racismo, que obtuvo un 8,7% a nivel nacional.

La mayoría de los franceses decidió no presentarse a las urnas, acrecentando una tendencia que se manifestó fuertemente en el 2004 en el marco de las elecciones europeas, donde apenas un 43% emitió su voto. Las razones que dan los electores galos son variadas, entre ellas, se resalta una desvalorización de los comicios. Es decir, muchos están convencidos que a través de su voto no pueden alterar una realidad que desean cambiar. Otro sentimiento que expresan quienes se abstienen es la desconfianza y desilusión frente a la clase política a la que ven como ajena a las circunstancias del hombre y mujer común, y no responden a sus preocupaciones, prometiendo en campaña y faltando a su palabra una vez en el puesto.

Además de lanzarse a varias huelgas generales, muchos profesores no ejercieron su derecho al voto. ¿Qué lógica los lleva a esto? La misma que la de varios otros ciudadanos: su voto simplemente no puede transformar el contexto social.

Jean-Yves Dormagen y Céline Braconnier, investigadores en ciencias políticas y autores del libro La democracia de la abstención (La Démocratie de l’abstention. Aux origines de la démobilisation électorale en milieu populaire) explicaron al diario francés Le Monde que la abstención es más fuerte en las áreas urbanas habitadas por la clase trabajadora y, en general, inmigrante.
Según los académicos: “En esos barrios la gente ya no espera casi nada de la política. No aporta más nada. La abstención no es un acto de protesta. La cuestión es más profunda: el juego de la política para ellos es totalmente ajeno.” Y lanzaron una advertencia: “El cuerpo electoral se vuelve cada vez menos representativo del cuerpo ciudadano.” O sea, los candidatos electos y por extensión el proceso democrático mismo van perdiendo legitimidad.

¿Y en México? En los últimos años, nuestro país se ha convertido en una de las naciones latinoamericanas con mayor abstencionismo en sus elecciones federales. Actualmente, este país tiene un promedio de no participación de su población de hasta 41 por ciento. 

El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, establece en el documento "Abstencionismo y cultura política en México", que en México, el abstencionismo en las elecciones federales se ha duplicado. Pues entre 1994 y 2009 se realizaron tres votaciones presidenciales, en las cuales la inasistencia a las urnas pasó de 23 por ciento a 41 por ciento.

Y en las elecciones para renovar la Cámara de Diputados —entre 1994 y 2009— el abstencionismo pasó de 24 por ciento a 55 por ciento. En las últimas votaciones para gobernador, en las 32 entidades el promedio de abstencionismo fue de 44 por ciento. En el promedio de países con mayor abstencionismo a nivel latinoamericano México se encuentran apenas arriba de países como Colombia (56 por ciento) y Honduras (47 por ciento). 

Las entidades con las cifras más altas de participación fueron: Baja California, Chihuahua, Quintana Roo y Tamaulipas (con un rango de entre 55 por ciento y 58 por ciento). En contraste, con las cifras más bajas están Yucatán, DF, Campeche, Tlaxcala y Tabasco (entre 30 por ciento y 37 por ciento). 

En América Latina es posible identificar tres modalidades jurídicas del voto: sufragio facultativo, que se refiere al derecho que tiene el elector, pero sin que exista una obligación (con un promedio de abstencionismo de 32 por ciento); el voto obligatorio sin sanción, como el caso de México (con 30 por ciento promedio de abstencionismo); y el voto obligatorio con sanción (con 22 por ciento). 

El CESOP precisó que la autopercepción de eficacia política alienta la participación ciudadana. Esta percepción significa que el individuo conozca o crea que sus acciones impactan en las decisiones de gobierno.  Otros factores coadyuvantes son la confianza en las instituciones, interés en la política, la percepción de que los políticos se interesan por los ciudadanos, la participación en algún partido o sindicato. No participar es ser indiferente a la democracia, a la sociedad y a sí mismo.
21 Junio 2014 03:00:57
El bullying es la muerte
Hace varias semanas en Tamaulipas murió un estudiante de primero de secundaria, Héctor Alejandro Méndez Ramírez, después de recibir graves lesiones en la cabeza por parte de algunos compañeros de clase. Posteriormente circulo en redes sociales un video en que una adolescente en Zacatecas es arrastrada por otros menores acusándola de difundir “chismes”. Ambos son síntomas de una enfermedad generalizada.

Damaris tiene casi cuarenta años y varias cicatrices en el rostro. Se las hizo una compañera de quinto grado con un gancho de pelo. Estaban en medio de una clase y la disputa sobre la propiedad de un lapicero llevó a la contrincante a gritar: “¡Nos vemos en la salida!”. Esa es la peor amenaza que puede recibir un estudiante de una escuela primaria. La frase basta para saber que a la hora de la salida habrá que demostrar la fuerza y la supremacía a golpes.

Los hechos evidencian una realidad cada vez más extendida en México: la de menores de edad que abusan de otros por el simple placer de hacerlo.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) afirma que en 2007 llegaron 163 denuncias por violencia dentro de planteles escolares, número que se incrementó a 252 casos en 2013. El aumento no sólo es en cantidad, sino en la crueldad de los actos, dice la propia Comisión.

Ante ello la CNDH denuncia que las autoridades educativas desconocen de protocolos de atención contra el problema, además de que el personal no está capacitado para detectarlo y hacerle frente.

Sin embargo, el problema toca tanto a los pobres como a los más acomodados. El abuso escolar, el bullying, es un tema que apenas se habla en los medios nacionales, pero que afecta a cientos, miles de estudiantes en todo el país. Entre las características más alarmantes de este problema está la complicidad o la indiferencia de parte de los maestros.

¿Cómo denunciarlo? Nadie sabe. Los padres, normalmente, responden a las denuncias de abusos que les cuentan sus hijos con un “No te dejes” o “Si te golpea, tú también hazlo”. Los maestros no quieren meterse en medio del problema y muchos directores de centros escolares responden a la defensiva: “Imagínate, con ese niño ya no sabemos qué hacer”.

El problema de bullying es de todos, no sólo son los gobiernos (municipal, estatal y federal), sino a través de maestros y directores de escuela los que tendrían que cambiar su forma de hacer las cosas. La responsabilidad recae también en las familias, porque son los padres de familia quienes con regularidad cometen el error de suponer que la violencia entre educandos es “cosa de niños” y por lo tanto, sin importancia.

Lo cierto es que el drama del abuso escolar no se narra, no se debate, no se cuestiona, mientras, muchos abusadores que hay por ahí siguen quitándole la dignidad a los más pequeños, maltratando a golpes a una compañera de escuela con la complicidad de sus compañeros y hasta la muerte por un juego brusco entre compañeros.

La afectación psicológica por bullying puede llegar a la muerte, pero aún sino es el caso, gobierno y sociedad deben entender que sus efectos se reflejaran siempre en los niños, ahora o cuando sean adultos.


24 Mayo 2014 03:00:52
Ser solidario: Valor inigualable.
Facebook: Orlando Naún Rodríguez Reyes
Twitter: @Orlando_Naun


La solidaridad puede definirse o caracterizarse de muchas maneras o con diversos matices; analizarse desde distintos ángulos y perspectivas.

Queremos tratar -ahora- a la solidaridad como aquella disposición habitual y firme por la que superando diversas dificultades -como la falta de tiempo, el cansancio y la lucha por superar la pereza y la comodidad-, el hombre realiza acciones concretas orientadas a la cooperación o promoción de personas individuales y de familias necesitadas, o presta su colaboración a instituciones que ayudan a quienes carecen de los medios elementales para llevar una vida digna.

La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más humana y más justa para aquellos que se encuentran en la mísera pobreza.

Es responsabilidad de todos los hombres la defensa y la promoción de la dignidad humana, es responsabilidad de las naciones y pueblos desarrollados respecto de los carenciados; es responsabilidad de los gobernantes respecto a sus gobernados; atendiendo a los fines buscados, es responsabilidad –también- de las instituciones intermedias; es responsabilidad de todos los ciudadanos: de los ricos y los pobres, de los pobres entre sí, de los empresarios y los empleados, de los trabajadores entre sí.

¿En qué medida cada uno es responsable? En la medida de sus posibilidades, sus capacidades, sus circunstancias, sus obligaciones. Es una cuestión prudencial en la que cada uno buscará la respuesta en la verdad y profundidad de su conciencia personal.

La solidaridad es una obligación: es una obligación “que Dios y la patria nos la demandan...”

La solidaridad es exigente. Su belleza se agiganta, precisamente, por el hecho de que es exigente.

Las acciones solidarias constituyen, habitualmente, un bien arduo y difícil para el hombre. Por este motivo, cuando las consigue realizar, se convierten en un bien difusivo que irradiará, gozoso, a los demás.

Esta tarea supone esfuerzo, dedicación, trabajo. Exige un “salirse de uno mismo”, para pensar en el otro y actuar para él.

Es muy conveniente y a la vez necesario que los hombres de hoy descubran que la solidaridad exige. Pero, también deben saber, que la solidaridad da mucho más de lo que pide.

La buena voluntad siempre es importante y toda ayuda es siempre buena, pero la solidaridad está exigiendo la capacitación.

Es muy importante que el trabajo solidario se realice “profesionalmente”; es decir, de un modo serio y organizado. En la medida que la solidaridad se profesionalice el trabajo realizado será más eficaz

En México y en muchos lugares del mundo, la solidaridad está necesitando superar la improvisación. La capacitación del voluntariado es un muy buen desafío para nuestro país.

Las acciones solidarias no sólo contribuyen a que la persona que las realiza consiga interesarse cada vez más en la promoción y ayuda de los más necesitados: también colaboran para que otras personas comiencen a darse cuenta de que no pueden cumplir el papel de meros espectadores.

El buen ejemplo es un importante despertador de inquietudes solidarias…


23 Mayo 2014 03:00:22
Ser solidario: Valor inigualable
La solidaridad puede definirse o caracterizarse de muchas maneras o con diversos matices; analizarse desde distintos ángulos y perspectivas.

Queremos tratar -ahora- a la solidaridad como aquella disposición habitual y firme por la que superando diversas dificultades -como la falta de tiempo, el cansancio y la lucha por superar la pereza y la comodidad-, el hombre realiza acciones concretas orientadas a la cooperación o promoción de personas individuales y de familias necesitadas, o presta su colaboración a instituciones que ayudan a quienes carecen de los medios elementales para llevar una vida digna.

La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más humana y más justa para aquellos que se encuentran en la mísera pobreza.

Es responsabilidad de todos los hombres la defensa y la promoción de la dignidad humana, es responsabilidad de las naciones y pueblos desarrollados respecto de los carenciados; es responsabilidad de los gobernantes respecto a sus gobernados; atendiendo a los fines buscados, es responsabilidad –también- de las instituciones intermedias; es responsabilidad de todos los ciudadanos: de los ricos y los pobres, de los pobres entre sí, de los empresarios y los empleados, de los trabajadores entre sí.

¿En qué medida cada uno es responsable? En la medida de sus posibilidades, sus capacidades, sus circunstancias, sus obligaciones. Es una cuestión prudencial en la que cada uno buscará la respuesta en la verdad y profundidad de su conciencia personal.

La solidaridad es una obligación: es una obligación “que Dios y la patria nos la demandan...”

La solidaridad es exigente. Su belleza se agiganta, precisamente, por el hecho de que es exigente.

Las acciones solidarias constituyen, habitualmente, un bien arduo y difícil para el hombre. Por este motivo, cuando las consigue realizar, se convierten en un bien difusivo que irradiará, gozoso, a los demás.

Esta tarea supone esfuerzo, dedicación, trabajo. Exige un “salirse de uno mismo”, para pensar en el otro y actuar para él.

Es muy conveniente y a la vez necesario que los hombres de hoy descubran que la solidaridad exige. Pero, también deben saber, que la solidaridad da mucho más de lo que pide.

La buena voluntad siempre es importante y toda ayuda es siempre buena, pero la solidaridad está exigiendo la capacitación.

Es muy importante que el trabajo solidario se realice “profesionalmente”; es decir, de un modo serio y organizado. En la medida que la solidaridad se profesionalice el trabajo realizado será más eficaz

En México y en muchos lugares del mundo, la solidaridad está necesitando superar la improvisación. La capacitación del voluntariado es un muy buen desafío para nuestro país.

Las acciones solidarias no sólo contribuyen a que la persona que las realiza consiga interesarse cada vez más en la promoción y ayuda de los más necesitados: también colaboran para que otras personas comiencen a darse cuenta de que no pueden cumplir el papel de meros espectadores.

El buen ejemplo es un importante despertador de inquietudes solidarias…

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28 Abril 2014 03:00:39
Una lucha por un derecho
En todo el mundo, el primero de mayo se conmemora el Día del Trabajo en honor de los Mártires de Chicago, obreros de una empresa estadounidense muertos en esa ciudad en el año de 1886, por llevar a cabo una huelga en demanda de una jornada laboral de ocho horas.

En julio de 1889 se realizó en París el Congreso Internacional con representantes de los trabajadores de varios países europeos, en el que decidieron crear la Segunda Internacional, una organización entre cuyos fines se encontraba el de propugnar por el establecimiento de una legislación laboral favorable a la clase obrera, La delegación francesa presentó la iniciativa para que se preservara en la memoria el sacrificio de los trabajadores caídos en la lucha por alcanzar las mejoras a las que todo trabajador tiene derecho. El Congreso aprobó la iniciativa y estableció que cada primero de mayo, las agrupaciones laborales efectuarían manifestaciones públicas, además de exigir mejoras en sus condiciones de vida.

En México, a partir de la última década del siglo pasado, la conmemoración de esta fecha se inició en lugares cerrados. Y no fue sino hasta el presente siglo que, en 1913, la Casa del Obrero Mundial, organización de trabajadores mexicanos fundada el año anterior, realizó el primer desfile obrero en la capital del país.          

La enorme manifestación, para su época, reunió a cerca de 25 mil trabajadores y artesanos de las más diversas actividades (ferrocarrileros, tejedores, carpinteros, zapateros, entre otros). La prensa de entonces daba la noticia de que el contingente inició el recorrido en la Plaza de la Constitución a las 10 de la mañana, pasando por Catedral y los portales de la plaza, para enfilarse por la calle de San Francisco -la actual Francisco I. Madero- y desembocar en la Alameda Central, donde realizaron un mitin en el Hemiciclo a Benito Juárez.

La manifestación no fue el último acto de la jornada. Los trabajadores se trasladaron a la Cámara de Diputados para hacer llegar a los legisladores sus demandas más sentidas, entre las que se encontraban una jornada máxima de trabajo de ocho horas, indemnizaciones por accidentes laborales y el reconocimiento por parte de los patrones de sus organizaciones y dirigentes. No satisfechos, los contingentes obreros se trasladaron a la Plaza de Santa Catarina para rendir homenaje al héroe ferrocarrilero, Jesús García, quien en la población de Nacozari, Sonora, realizó la hazaña de desviar un tren cargado de dinamita a costa de su propia vida. La conmemoración del primero de mayo, de 1913, fue un día completo para los trabajadores mexicanos. 

Sin embargo, el gobierno del dictador Victoriano Huerta vio con profunda preocupación el incremento de las protestas y manifestaciones que siguieron a ese desfile, para acallarlas mandó encarcelar a varios dirigentes de la Casa del Obrero Mundial, lo que provocó un mayor impulso a las organizaciones de trabajadores. Al año siguiente, el primero de mayo se conmemoró con la fundación de la Confederación de Sindicatos del Distrito Federal. 

El proceso de organización de los trabajadores mexicanos recibió un gran apoyo al promulgarse la Constitución Política de 1917, documento que introdujo, además de las garantías individuales, las garantías sociales. Con el artículo 123, relativo al trabajo y a la previsión social, se sentaron las bases para el establecimiento de mejores condiciones de vida para los obreros y sus familias, reconociéndoseles diversos derechos, como el de huelga y el de formar organizaciones para la defensa de sus intereses. 

En 1918, en la ciudad de Saltillo, Coahuila, se realizó un congreso que culminó con la fundación de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM). El primero de mayo de 1919 esta organización, decidida a hacer valer los derechos laborales -a pesar de que con ello tuviera que enfrentarse al gobierno-, organizó por primera vez en su historia los actos conmemorativos de los Mártires de Chicago, actos que terminaron con el encarcelamiento de sus líderes.

Muchas adversidades sortearon los trabajadores y sus organizaciones, y fue durante la presidencia del general Álvaro Obregón en 1923, que la celebración del primero de mayo se instituyó como una fiesta de la clase obrera. En 1925 la CROM celebró el Día del Trabajo con un desfile obrero que tuvo como testigo de honor al presidente Plutarco Elías Calles. A partir de ese momento, se conmemora este día con diversos actos organizados por los principales sindicatos y confederaciones de trabajadores, en prácticamente todas las ciudades del país.

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12 Abril 2014 03:02:04
Psicología del líder
¿Es necesario que alguien lidere? ¿Es necesario que alguien decida por todos cosas que todos deberíamos decidir? ¿Por qué no podemos hacer como los griegos que tenían una verdadera democracia en la que todos los ciudadanos decidían cada cosa? La respuesta más común a esta última pregunta es que ahora eso sería imposible. Los griegos tenían una democracia directa en que todo se decidía en una asamblea general y en que todos los ciudadanos decidían sobre “la cosa pública”. Claro que -dice el imaginario popular- en ese momento eran poblaciones muy pequeñas en las que, además, la mayoría de las personas eran esclavos, extranjeros o mujeres. ¿Cómo se haría para tomar decisiones entre 120.8 millones de personas?

Esa es la excusa más común para desechar la democracia directa. Sin embargo, vamos a refutarla un poco. Por un lado, no es cierto que la democracia griega haya sido tan directa; por el otro, no es cierto que nuestras democracias representativas sean indirectas porque nuestras ciudades o naciones son demasiado grandes.

La Asamblea no se reunía siempre, sino unas diez veces al año. Pero lo curioso es que su carácter de gobierno colegiado no es más que un mito: en realidad la Asamblea nunca gobernaba, sino que controlaba. “Lo que es interesante no es la asamblea de todo el pueblo, sino los medios políticos ideales para hacer que los magistrados y funcionarios fuesen responsables ante el cuerpo ciudadano y estuviesen sometidos a su control”, dice George Sabine en su libro Historia de la Teoría Política. Había muchos cargos que no tiene sentido explicar en este artículo. Lo interesante es que dado que la Asamblea se reunía diez veces por año alguien tenía que tomar las decisiones administrativas diarias. Como sucede en nuestros días, había un Poder Ejecutivo. ¿Cómo se elegía a quienes integrarían ese cuerpo? Muchos de ellos por elección directa, pero otros se decidían por sorteo. Entonces, la democracia directa de los griegos no era tan directa, como a veces se dice.

El ser humano presenta a nivel antropológico (o sea en todas las épocas de su desarrollo) algo que se genera en los vínculos con los otros que llamamos Poder. Max Weber -un sociólogo y politólogo alemán muy importante- decía que “el Poder” es la capacidad de imponer la propia voluntad, de modo que otro haga algo -aún contra su voluntad- sin usar para ello la fuerza física.

En todo caso, queremos manifestar nuestro liderazgo a través de la palabra; otros querrán hacerlo a través de organizaciones, otros preferirán no ejercerlo y tener una vida más tranquila; y aunque no compartimos esa filosofía de vida, tampoco somos quienes para obligar a otros a que se comprometan con cosas que -a su criterio- no son importantes.

Otro que volvió con la idea de democracia directa fue Jean Jaques Rousseau, un espectacular filósofo francés del siglo XVIII, que revolucionó el mundo moderno. El hablaba de generar un pacto mediante el cual toda persona sería un ciudadano que integraría una “voluntad general”. La idea sería que todos los ciudadanos se juntarían en una asamblea y decidiría sobre todas las cuestiones: lo que decidiera la mayoría se tendría que respetar siempre sin importar qué sea o qué están decidiendo. Es el gobierno de las mayorías que pueden incluso eliminar a quienes piensan distinto.

Hoy América Latina tiene dos tipos de liderazgos. Por supuesto, que se trata de tipos puros y existen matices entre las posiciones blanco y negro que plantearemos. Algunos liderazgos, como por ejemplo el de la presidenta argentina, Cristina Fernández, resultan difíciles de decodificar, dado que toman medidas en uno y otro sentido. ¿Cómo juzgar a un líder como Evo Morales de un liderazgo distinto al de los políticos tradicionales? ¿Cómo evaluar al expresidente Lula Da Silva, líder de origen sindical que luego en el poder tomaría una política económica más ortodoxa? Este tipo de liderazgo se ve en aquellos a los que coloquialmente se los denomina “paternalistas”. Pensemos en líderes como Perón o Chávez. Ellos no se limitaban o limitan a ser los representantes electos sino que se erigen como cuidadores del pueblo -“el primer trabajador”, por ejemplo – al que ven como una masa que necesita ser cuidada, alimentada, protegida.

Tal vez los ejemplos de Chile o Uruguay -países en que existen partidos políticos sólidos, que exceden a los liderazgos personalistas- puedan ser contraejemplos del modelo chavista o peronista.

Está claro -más allá de nuestras ironías del principio- que creemos en un mundo en que la gente pueda comprometerse más con la dura realidad. Sólo que también creemos que existen distintos lugares desde donde es posible la participación: gobernar y administrar el Estado no es la única forma de liderar. Sin embargo, también está claro que alguien debe gestionar el gobierno. Y esos líderes -como decía Aristóteles- pueden ser buenos o malos. Si son buenos, no hay problemas de ningún tipo. Pero si son malos, para eso existen instituciones. Frente a los liderazgos, que son humanos y corrompibles, las instituciones otorgan estabilidad al sistema. ¿Cómo serán los líderes del mañana? ¿Cómo vemos nosotros a los líderes del mañana?

Tal vez parezca una utopía en esta tan enrarecida América Latina pensar en un líder que se preocupe en fortalecer las instituciones, incluyendo la educación, la justicia, la división de poderes y la ciudadanía, lo cual implica terminar con la pobreza; un líder que ejerza la autoridad, pero no para acumular más poder, sino para hacer cumplir las leyes que lo exceden. Las leyes consensuadas previamente, que a la vez darán estabilidad a futuro.

Mi apuesta es que cuanto más educado -cuanto más “adulto” sea el pueblo- esta asimetría se puede reducir bastante. Entonces, los líderes ya no tomaran una actitud paternalista, sino que se comportarían como verdaderos representantes.
05 Marzo 2014 04:00:36
Orgullosamente mexicanos…
Ahora que hemos celebrado a uno de nuestros símbolos patrios y tal como lo señala Álvaro Ibáñez Doria en su ensayo Bandera Nacional Mexicana, la Bandera Nacional es el símbolo del pueblo de México. De entre los tres símbolos nacionales La Bandera tricolor mexicana es la que reafirma con mayor énfasis el sentimiento de nuestro nacionalismo y se encuentra estrechamente relacionada con la idea de patria: una unidad psicológica y vínculo sagrado común e inconmovible entre las generaciones pasadas, presentes y futuras.

Para los heraldistas, el origen de la bandera se remonta a la antigua civilización egipcia3, y autores de la talla de Almirante, afirma que la bandera surgió en el primer pueblo que hizo la guerra, utilizando para tal efecto objetos como: pieles, cabezas de animales, o todo aquello que representara trofeos de caza o de conquista.

Esta bandera representa millones de cadáveres de indios, ríos de sangre en la Independencia; sangre también a raudales en la guerra hasta mitad del siglo pasado; más sangre en la Reforma; sangre después en Ulúa; en Valle Nacional, en todas las prisiones políticas de México; sangre en 1910: la de Madero, la de Serdán, la de los Flores Magón, la de tantos obreros y campesinos anónimos que lucharon por ella; esto es sangre, es carne de la masa mexicana, no es trofeo de bandidos que explotan al pueblo.

La bandera nacional como símbolo del pueblo de México tiene que ser, lógica y necesariamente, el símbolo de las aspiraciones del pueblo mexicano. La bandera nacional no es un símbolo inerte, es un símbolo vivo, como el pueblo mexicano que lo ha forjado; la bandera quiere decir esperanza para un porvenir mejor, creencia firme en un México más rico, más próspero, más justo que el México de ahora; la bandera nacional quiere decir que todos los sacrificios humanos, que todos los sacrificios materiales, que todos los sacrificios morales del pueblo mexicano desde 1810 hasta hoy, son sacrificios que tienen que ser coronados por victorias del pueblo, cuando éste vea satisfechas sus mejores aspiraciones.

Encarna las mejores aspiraciones del pueblo, tiene que ser fundamentalmente el símbolo de la justicia social que el pueblo mexicano tiene derecho a reclamar. Mientras no haya justicia social, no podrá haber paz entre los hombres. Mientras no venga la paz, la bandera tricolor significa el anhelo por la justicia, y el día que la justicia venga, la bandera nacional significará paz entre los hombres que viven en un régimen de justicia.

La Bandera Nacional expresa y relata cromáticamente la esencia elocuente de las páginas gloriosas de México a lo largo de su histórica desde la época prehispánica, el descubrimiento de América, la conquista, el virreinato, la decisión apasionada de las generaciones de mexicanos que buscaron la independencia, la sostuvieron en la Reforma, la defendieron durante las dolorosas intervenciones francesa y norteamericana, enarbolándola vigorosamente en la Revolución, hasta llegar a la época actual. Hoy este Lábaro Patrio es el estandarte representativo de nuestra lucha por la defensa de la nación y la democracia.

Es símbolo de las luchas de nuestro pueblo a través de los tiempos y testimonio de los grandes retos y desafíos que hemos enfrentado; representa nuestra identidad y unidad nacional. Es de todos los mexicanos, sin distinción de posición política, situación económica u origen geográfico o étnico, religión o edad.

Su majestuosidad, presencia y fuerza es motivo de culto, orgullo, respeto, admiración, amor y homenaje. Y por todas partes llevadas por las tiernas manos de los niños, por las robustas manos de los adultos o en las trémulas manos de los ancianos, vemos a nuestra bandera que recibe el cálido homenaje de amor.

GRACIAS MÉXICO…

17 Febrero 2014 04:00:57
Educación con valor
Hace varios días estuve analizando una revista electrónica de educación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) que se llama Sinéctica, me agrado mucho, reconozco el valor que la institución le da a la investigación educativa y la atiende como un campo de oportunidad para los alumnos de licenciatura y de posgrado del área de humanidades.

La revista maneja diversos puntos de vista de investigadores reconocidos y en ella se hace mención que la educación atiende una gran diversidad de ámbitos del hombre, la sociedad y la naturaleza: el arte, la cultura, la tecnología, la ciencia, la religión; lo ideal y lo real; lo individual y lo colectivo.

Históricamente, la misma sociedad ha creado y organizado sus propios mecanismos educativos a fin de responder a las necesidades y aspiraciones que el proceso evolutivo cultural y científico de las comunidades, países, humanidad y en general, van demandando.

Así se podría hacer referencia a las escuelas normales, la enseñanza vocacional, la educación de adultos, la educación especial, la educación abierta, la capacitación, la educación superior y otras muchas modalidades educativas que emergieron con el tiempo para atender necesidades sociales determinadas.

El sistema educativo debe atender, muy especialmente, aquellas características de la sociedad que a través de una gran diversidad de conductas individuales o grupales, manifestadas tanto en zonas urbanas como rurales, contravienen evidentemente a la naturaleza, al hombre y a la comunidad, de una manera cada vez más exagerada e increíble.

Entre ese tipo de conductas se podría aludir a:

• La inseguridad, la corrupción, la injusticia -tipificada o no-, el abuso del poder, la impunidad, el soborno, el fraude;
• El individualismo, la apatía o poca participación ciudadana en la política y en los problemas sociales de la vida cotidiana en general;
• La interacción desequilibradora del hombre con el medio ambiente;
• El maltrato a menores, el miedo, la marginación, los secuestros, el estrés, desigualdad de oportunidades, la agresividad, el hambre, la pobreza, la violencia física y psíquica, etcétera.

El conjunto de estas conductas de la vida cotidiana nos conduce a pensar en una gran necesidad educativa contemporánea: la necesidad de formación valorar.

Por supuesto que los programas de educación primaria incluyen Unidades de Educación Cívica; que en algunos programas de licenciatura se estudia la Ética Profesional; y que se oye cada vez con mayor frecuencia la preocupación de las instituciones educativas de diversos niveles por la formación en los valores.

Sin embargo, dadas las dimensiones y complejidades de la necesidad de formación valorar de la sociedad no bastan cursos de Civismo y Ética. Se requiere, para construir comunidades auténticamente solidarias e individuos respetuosos, con esto baste para comenzar, de una acción decidida, de todos y cada uno de los maestros y padres de familia, de cualquier asignatura, que enseñen, con el ejemplo, en su interacción cotidiana con sus educandos o los hijos, los valores humanos y sociales que la misma sociedad está reclamando hoy en día al sistema educativo, en cualquier ámbito de la vida cotidiana y en cualquier nivel o grado educativo.

La incipiente democracia en México y el clímax político de estos tiempos son una prueba para que padres y maestros vivan los auténticos valores del respeto, la tolerancia, la inclusión, la honestidad, por no decir más, debemos de “enseñarlos” con el ejemplo, a los hijos y a nuestros alumnos.

Por lo tanto, bien lo dijo uno de los grandes científicos de nuestra historia: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera” Albert Einstein.

25 Enero 2014 05:59:27
Valores compartidos.
Por: Orlando Naún Rodríguez Reyes.



Nuestros pueblos han estado siempre unidos por el valor y la visión de numerosos hombres y mujeres que, al perseguir sus sueños, han impulsado y nutrido nuestros intercambios y --con ello-- la historia de la humanidad. En ambos lados del océano que nos une, la voluntad y el esfuerzo de europeos, latinoamericanos y caribeños impulsa y fortalece la relación entre nuestras naciones.

En el ámbito económico, científico o artístico, en el mundo de las ideas o en la acción, en cada campo de la actividad humana, día con día constatamos la importancia y la riqueza de los lazos entre naciones México es una Nación que cree firmemente en los principios, los valores y las instituciones de la democracia; que está convencida que el diálogo y el respeto al derecho son la esencia de todo régimen democrático.

De la misma manera, el diálogo y la cooperación solidaria entre las naciones son la base de un régimen internacional de paz, de armonía, de justicia y desarrollo compartido, de respeto a los derechos humanos, de respeto a la naturaleza; de un régimen que basado en los principios y las normas de convivencia y el Derecho internacionales, permita que nuestro esfuerzo conjunto fructifique.

Son muchos los retos que enfrentamos, el principal es, sin duda, la superación de la pobreza, la promoción humana, superar la marginación que en mayor o menor grado afecta a millones de personas en nuestras regiones.

La democracia funciona. Un régimen que respeta y fomenta las libertades individuales, que impulsa la participación social y el desarrollo colectivo a través del talento y la contribución de sus integrantes, se traduce en una sociedad no sólo más rica, con más valores, sino también más justa.

La democracia funciona como lo muestra bien el doble proceso de integración y desarrollo que han seguido las naciones de la Europa Comunitaria.

La experiencia europea, es decir, la conjunción de democracia y Estado de Derecho, respeta las libertades y derechos esenciales de las personas, así como un modelo económico que fomenta el desarrollo humano y la integración de la cooperación regional, constituye un ejemplo digno de emulación. No hay desarrollo sin democracia, ni democracia que sobreviva a la falta de desarrollo.

Al recibir el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz se preguntaba: ¿Qué nacerá del derrumbe de las ideologías? ¿Amanece una era de concordia universal y de libertad para todos o regresarán las idolatrías tribales, los fanatismos religiosos con su caudal de discordia y tiranías?



Al referirse a América Latina y, por supuesto, a México, Octavio Paz se preguntaba si nuestras naciones alcanzarían la verdadera modernidad que, según apuntaba, no es únicamente democracia política, prosperidad económica y justicia social, sino es reconciliación con nuestra tradición y con nosotros mismos.

Imposible saberlo --se respondía el poeta-- pues el pasado reciente nos enseña que nadie tiene las llaves de la historia. Y en efecto, nadie tiene las llaves de la historia pues ésta se escribe día con día con nuestras acciones, con nuestras decisiones.

Y aunque en el panorama actual existen elementos que parecerían apoyar los temores formulados por el poeta, creo también que son muchos más los elementos que hoy le permitirán albergar fundadas esperanzas de un futuro mejor para toda la humanidad. La consolidación de una Europa unida por la paz, la cooperación, unida por el desarrollo a través de la reciente ampliación de la Unión Europa, es uno de ellos, de esos ejemplos.

Una América Latina y el Caribe que consolida sus instituciones democráticas, que lucha por situarse en el lugar que le corresponde en el mundo contemporáneo en virtud de su hondura histórica, de su cultura, de su densidad económica y demográfica, es otro de estos elementos para el optimismo.

Hoy aquí estamos escribiendo la historia que queremos, la que deseamos forjar. En lo personal siempre he creído, junto con el filósofo Ortega y Gasset, que el pasado compartido nos une tanto a los hombres y a los pueblos como la esperanza de un futuro en común.

En nuestro país compartimos con orgullo una identidad histórica, un presente de amistad, armonía y cooperación, solidaridad, no sólo política y económica, sino también científica, tecnológica y cultural.

Sin embargo, lo más importante es que también compartimos una visión de largo plazo, un esfuerzo conjunto y cotidiano, orientado a construir un mundo libre y democrático, pacífico, próspero y justo. El trabajo todo lo vence.

Estoy convencido de que América Latina, El Caribe y la Unión Europea deben de tener un papel preponderante en la conformación de un nuevo orden internacional, en donde el multilateralismo y la cohesión social se traduzcan en un mundo más seguro, más equilibrado, próspero y justo.

Tenemos la voluntad, tenemos los medios, tenemos los valores para lograrlo. Con las velas desplegadas, con toda la fuerza de nuestro ánimo inflamándolas, podemos zarpar juntos hacia un futuro de libertad, justicia y desarrollo compartido.

18 Enero 2014 04:00:19
Otra vía para la seguridad.
En nuestro país en estos últimos años se instaló un debate sobre la inseguridad que dividió las aguas entre izquierda y derecha. Unos minimizan el problema; los otros lo exacerban.

La derecha predica que hay que endurecer las leyes, aumentar la presencia policial y militar en las calles, construir más cárceles y ser más severo en la aplicación de las penas. Cada día -según esta óptica- vemos más casos de robos violentos, secuestros, extorsiones o asesinatos. Y para terminar con este flagelo hay que tomar medidas drásticas.

Como contracara, para la izquierda, en sus múltiples vertientes las estadísticas de inseguridad no son tan tremendas en comparación con otros países de la región y del mundo, lo cual es cierto. ¿Pero se pueden desconocer las decenas de casos e historias que cada día aparecen? Según ellos, cada vez que hay un asesinato los diarios lo ponen en primera plana, los noticieros repiten una y otra vez la noticia y así se magnifica un caso individual como si fuera un fenómeno a gran escala.

Así se genera una “sensación de inseguridad”. Los medios hacen que la gente esté paranoica y no quiera salir a la calle. Si nuestra tasa de asesinatos de cada 10,000 habitantes no es mayor que la de Nueva York el fenómeno no debería alarmarnos. De acuerdo a este razonamiento, el problema de la inseguridad es una “sensación” sobre la cual no hay mucho para hacer. A largo plazo, sus propuestas son depurar la policía y mejorar los indicadores sociales, bajo la hipótesis de que eso bajará la tasa de criminalidad.

Ambos enfoques pueden tener algo de cierto. Seguramente con mano dura se bajaría el número de delitos; pero también aumentaría la represión policial, la muerte de gente inocente con “cara de sospechosa” y generaría un espiral de violencia incontrolable. Negar la inseguridad tampoco parece un buen camino y no ha dado resultados positivos en los últimos años. Es cierto que nuestros índices no son tan malos.

El plan a largo plazo es muy necesario. Pero también hay que tomar medidas en el corto plazo si no se le quiere ceder lugar a los discursos represivos. Ante cada día de fracaso de la política de “mano blanda” crece en la sociedad la idea de la “tolerancia cero”.

Podría existir una tercera vía en materia de inseguridad que propone abordar a la “sensación” como un tema en sí mismo, aunque sin minimizar el problema de fondo. Simplemente se propone subdividir el asunto para desarrollar políticas más efectivas en el corto plazo y aliviar esa sensación negativa.

Asumir a la “sensación” como un problema implica en primer lugar reconocer que ésta no es “generada” por los medios de comunicación sino que éstos construyen sobre una percepción social ya existente. ¿Por qué mucha gente se siente insegura? En primer lugar porque todos fuimos (y somos) testigos de algún hecho que quedó impune. Es cierto que no somos asaltados todos los días en las calles; pero cuando nos pasa estamos seguros de que llamar a la policía no es parte de la solución sino un agravante.

¿Qué podemos hacer entonces? Trabajar esas problemáticas, esos síntomas y ofrecer algunas soluciones. Por ejemplo: GPS para colectivos. Existen sistemas sencillos como los de HYPERLINK "http://www.bondicom.com/" Bondicom que permiten detectar a qué hora el camión pasa por una parada. El usuario mandando un mensaje de texto puede predecir en cuánto tiempo arribará su colectivo. De este modo, evitamos eternas esperas que generan más miedo en la gente. Si no se pudiera aplicar esta tecnología, una solución alternativa sería poner en cada parada un cartel con los horarios del colectivo, aunque sea para los horarios nocturnos.

Ofrecer mayor alumbrado público. La mayoría de las calles de la ciudad están oscuras, especialmente en las colonias. Cuando uno camina tiene la “sensación” de estar en la boca del lobo. Hoy existen sistemas de iluminación de muy bajo consumo que podrían generar un ambiente nocturno más amigable.

Cultura en los barrios. En la medida que se proponen cosas para hacer en los espacios públicos, la calle se vuelve automáticamente un lugar más seguro.

Actividades en las plazas y parques. El pedagogo italiano Francesco Tonucci planteó la necesidad de que los niños recuperen los espacios públicos. Así plantea el problema. “El ciudadano de bien se cierra en su casa, toma garantías en relación al exterior y recorre la calle sólo en la seguridad de su auto y, si tiene un perro, la utiliza como lugar donde debe llevarlo para que satisfaga sus necesidades. Paralelamente, las personas que están obligadas a vivir en la calle, ven empeorar sus condiciones, y se alejan progresivamente de los que viven encerrados en sus casas”.

Él plantea la necesidad de “devolver a nuestras calles el rol social de lugar público, de encuentro, de paseo y de juego, que han tenido y que deben recuperar”. Y agrega: “Las calles no se volverán seguras cuando sean patrulladas por la policía o el ejército, sino cuando sean conquistadas por los niños, los ancianos, los ciudadanos. La calle frecuentada volverá a ser limpia y a tener sus veredas a disposición de los peatones, volverá a ser bella, invitará al paseo, a la pausa”.

Para terminar con la “sensación de inseguridad” no alcanza con pelearse con los medios ni con la realidad. Hay que tomar políticas activas no represivas para fomentar la confianza de la gente en la vía pública y en sus vecinos. Y fomentar la confianza mutua. Sólo lo público genera “sensación” de confianza y seguridad.

Paralelamente, se puede discutir la viabilidad o no de otras políticas más duras. Mientras tanto, ¿por qué no explorar esta tercera vía?.

11 Enero 2014 05:00:33
¿Positivas o negativas?
Parecemos estar cada vez más conectados y mejor comunicados. En el instante podemos saber qué está haciendo el otro a miles de kilómetros de distancia y hasta podemos ver sus imágenes y hacerle comentarios. La vida se convierte en un gran reality show. Pero a medida que se profundiza el uso de las redes sociales, la comunicación se despersonaliza. Cuando Internet reemplaza al cara a cara y el chat a las conversaciones vía voz.

Encontrarse con un hermano perdido o desconocido, compañeros de la infancia con los que hace años no hablamos -y mucho menos nos vemos-, tener contacto con familiares que se encuentran en el exterior, ver las fotos de los amigos, conseguir trabajo… Son algunas de las actividades que solemos hacer en las redes sociales. ¿Por qué? Porque buscamos relacionarnos, no quedarnos afuera de nada; nos incluimos para no quedar excluidos.

El ser humano es un ser social por naturaleza; para poder “ser” necesita imperiosamente comunicarse, relacionarse con otros. ¿Cuál es el medio más usado hoy para comunicarse? Seguramente la respuesta variará en función de las edades y los lugares de procedencia.

Pero entre los más jóvenes, se fueron consolidando en los últimos años las “redes sociales”: Facebook, Twitter, Myspace. 350 millones de personas tienen Facebook. Y si antes los padres se quejaban porque los hijos adolescentes no colgaban el teléfono, pedían que bajasen la música o que apagasen la tele, ahora piden que se desconecten de la computadora y que contesten cuando se les habla.

Nos encanta comunicarnos, compartir lo nuestro. Todo se basa en chismear, saber qué hace el otro, tratar de meternos en su vida. ¿Quién no entró alguna vez a Facebook solamente para saber qué hizo otra persona o comentar algo respecto a su estado de ánimo? Todos quieren saber sobre todos.

Queda reflejado que no sólo las mujeres son chismosas, sino que con el uso de las redes sociales, los hombres -que nos jactamos de no serlo- terminamos visitando la página de un compañero de trabajo o de escuela, sólo para saber si se puso de novio o a dónde fue de vacaciones.

Ahora, ¿chismeamos o nos comunicamos? Las redes sociales son una herramienta de intercambio comunicacional. Este es un medio más para discutir opiniones y hablar con nuestros amigos y conocidos. Sin embargo, me permito cuestionar si esto que hacemos es realmente comunicarnos.

Una perspectiva sería decir que gracias a las redes sociales estamos más conectados y más cerca unos con otros. Ciertas evidencias demuestran todo lo contrario: nos están alejando de la comunicación tradicional. Nuestra forma de relacionarnos con el otro está en un proceso de mutación.

Ahora ya no tardamos meses en saber algo de un familiar que está en el exterior, porque existen muchas formas de estar conectados: teléfono a un costo mucho más accesible, mail, Outlook, Skype, además de las redes sociales por supuesto.

Muchos pasan más tiempo frente a una computadora que frente a una persona; así la comunicación se despersonaliza. Ya no nos sentamos a hablar frente a otro sino que la comunicación se produce frente a una pantalla que emite letras e imágenes; en el mejor de los casos, la imagen será de una persona en vivo; en el peor será el dibujo de un avatar.

Cuando entramos a Facebook o a Twitter, o a cualquier otra red social estamos dejando de lado la comunicación corporal y quedamos imposibilitados de toda comunicación humanizada. Estamos reemplazando el contacto humano por el contacto virtual.

La interacción a través de procesos tecnológicos posibilita que las personas no sean totalmente sinceras. Este fenómeno se potencia en las redes sociales. El teléfono, por ejemplo, nos permite oír a quien está del otro lado y detectar estados anímicos, sentimientos, enojos… no es lo mismo que el cara a cara, pero nos da algunos indicios.

El chat nos saca la posibilidad de escuchar a la otra persona y sólo podemos leer lo que escribe. Eso le quita credibilidad al que emite ese mensaje, y ni siquiera sabemos si nos presta atención cuando le escribimos. Seguramente, como nosotros, la otra persona puede estar haciendo muchas otras cosas mientras escribe y esto genera así un ruido en la comunicación. Pero al menos los intercambios son casi instantáneos.

Al escribir en redes sociales, llegamos al extremo de que ni siquiera recibimos una respuesta inmediata a algo que preguntamos u opinamos. En general, no hablamos con nadie, porque del otro lado no hay alguien que pueda hablarnos de inmediato.

No todo es malo en las redes sociales. Estos nuevos medios sirven para muchas cosas positivas. La tecnología no puede ser desechada, debe funcionar como elemento de progreso y no al revés. Las redes sociales nos permiten revertir situaciones de anonimato y fomentan la integración. Como ya sabemos la unión hace a la fuerza y estas herramientas nos hacen llegar a metas que de otra manera serían difíciles y hasta imposibles. También sirven para generar vínculos afectivos y de negocios, lo que quizás explica de una manera simple la popularidad de estas redes y que todos nosotros queramos estar dentro de ellas.

Las redes sociales han unido familias, amigos y sentimientos. Si una herramienta permite todas esas cosas positivas, no puede ser tan mala… entonces, lejos de evitar la demonización hay que aprender a usarlas y tener un cierto control sobre el uso que se hace de ellas; el mal aprovechamiento de estos elementos hace que las sociedades y los individuos enloquezcan y terminen usándolas para fines negativos. Por eso, no hay que olvidarse de que la comunicación verbal es lo que nos diferencia del resto de los animales. Hay que utilizarla y hacerle honor a este privilegio. Seamos inteligentes y hagamos un uso responsable de estas nuevas formas de comunicar.
04 Enero 2014 03:34:48
Conquistar el proyecto de vida.
Ahora que nuestro estado cuenta con más espacios para el desarrollo deportivo de sus ciudadanos empezaré parafraseando a Cagigal (1957) que dice que el deporte es propiedad metafísica del ser humano; entendemos que abarca diferentes dimensiones humanas, esto es cubre las distintas necesidades vitales y ayuda a lograr el equilibrio vital necesario y, por tanto, capacita al ser humano en lo social y cultural.

Los beneficios de la práctica en formación deportiva se producen, por un lado a partir del trabajo para el desarrollo de los talentos personales, ya que potencia las distintas inteligencias, y por otro lado a partir del trabajo para el desarrollo de las aptitudes sociales.

Los jóvenes debemos comprender que el deporte debe entenderse como un camino para conquistar el proyecto de vida, es decir como un afinamiento en el desarrollo de las potencialidades personales del joven en el tránsito de individuo a persona y de la aptitud social que como persona desarrolla, crece y vive en sociedad. En otras palabras, el deporte está al servicio de la persona, tanto en el desarrollo personal como social.

La meta que el deporte debe perseguir es contribuir al proyecto de vida, contribuir al enriquecimiento de las dimensiones de lo humano, enriquecimiento personal, a la vez que potencia los valores que son la base de las relaciones humanas, valores morales, éticos y sociales.

El deporte puede ser escuela de vida. El deporte es un medio excelente de educación, primero como posibilidad de formación lúdica, motriz y deportiva, segundo como posibilidad de desarrollo personal del joven deportista, y tercero como posibilidad de adaptarse a una sociedad diferente, más humana, rica en formación de valores.

Entendemos que el deporte del nuevo siglo, ha de centrase en un buen trabajo en lo básico, que contribuya al desarrollo, a la posibilidad de crecer respetando a los demás, debe contribuir a una mejora de la cultura, en una nueva concepción del ser humano, ya que forma parte de la cultura, es un pilar en el que con fortaleza se apoya la historia cultural de nuestro tiempo, una realidad metafísica del ser humano, sinónimo de conducta humana.

Desarrolla valores personales como la autoestima y fomenta las relaciones fructíferas (aprender las limitaciones, llevarse bien con los demás). Contribuye en el aprendizaje de ser activo con la base de la creatividad, el entusiasmo, la alegría, la colaboración y cooperación.

El deporte favorece valores humanos: que nos hace mejorar como persona, como ser individual: la responsabilidad, la ilusión, la honestidad, la compasión, el respeto, el esfuerzo, la elegancia, la autodisciplina, el autocontrol, el sentido del humor, la modestia, la sencillez, la superación de la adversidad, la serenidad, la voluntad, la inquietud, la motivación, la confianza, el equilibrio personal; y que nos hace mejorar como persona respecto a los demás, como ser social: el altruismo, la amabilidad, la generosidad, el diálogo, la comprensión, la sinceridad, la empatía, la gratitud, la paciencia, la solidaridad, la tolerancia, la urbanidad, la libertad, son aspectos de la humanidad.

Las personas aprenden comportamientos, los socializan y conforman la cultura. Pues bien, el deporte es un comportamiento que en sí ya es juego y que además utiliza formas lúdicas en el aprendizaje, formación y perfeccionamiento, y como tal ayuda en la educación formal, no formal e informal del ser humano.

Por eso es importante que los jóvenes practiquemos el deporte que más nos guste, porque con la práctica del deporte vamos a adquirir habilidades para desarrollar un PROYECTO DE VIDA EXITOSO.
28 Diciembre 2013 04:00:44
Año nuevo y esperanzas nuevas
Estimado lector, agradezco la lectura, análisis y aportaciones que le realizan a esta columna, espero seguir entre las preferencias de las editoriales del Periódico Zócalo Saltillo en el 2014, aprovecho la ocasión para desearles un año colmado de bendiciones y éxitos, muchas gracias.

Ahora que empezamos este año 2014, según Delia Steinberg este inicio de un nuevo año nos lleva casi obligadamente a echar una mirada sobre nuestras vidas, la individual y la del conjunto de la humanidad, mirada que se vuelve retrospectiva por una parte y de proyección hacia el futuro por la otra.

Hay que imaginar nuestro futuro, pintarlo con los colores de nuestros sueños y esperanzas, confiar en que el tiempo, con su andar, traerá acontecimientos mejores en todos los sentidos. En estos tiempos por mucho que lancemos esos deseos hacia adelante, el futuro está teñido de aquello que ya hemos vivido, de nuestras experiencias, de luminosos momentos de felicidad y algunos otros de miedo y angustia.

¿Cómo soñar con un año mejor, más positivo, si diariamente debemos soportar docenas de noticias que nos sumergen en la tristeza, la desesperación o, peor aún, en la indiferencia para no sufrir?

Las novedades caen sobre nosotros como avalanchas hábilmente disfrazadas por personas inteligentes o interesadas en disimular la verdad; y en ciertos casos ya no se emplea máscara alguna, sino que se plantan las realidades en toda su crudeza. En todos los sitios del mundo hay alguna herida abierta, problemas que disuelven las voluntades; sociedades enteras que decaen en medio de la miseria o de la opulencia, y seres individuales que se sienten impotentes para contener esta marcha de las cosas, y, mucho más, para ponerles remedio.

El signo de nuestros tiempos –estemos en el año que estemos– parece ser la dificultad. Todo se entorpece, se lentifica, se vuelve más duro y más inabordable. Y eso vale para la persona, para los pequeños grupos humanos y para los grandes. ¿Qué hacer, pues?

Nos han acostumbrado a ver un futuro en permanente avance, sin problemas o, por lo menos, cada vez con menor cantidad de ellos, ya que supuestamente todo nos habría de venir hecho desde afuera, porque las soluciones estaban dadas. Tal vez esa visión de nuestro propio acontecer nos ha esterilizado, nos ha quitado energía y creatividad. Tal vez ante tantas facilidades también se ha mermado la fuerza moral que caracteriza –o debería caracterizar– al ser humano. Lo cierto es que las brillantes predicciones no se han cumplido, y en general, todos nos sentimos perplejos ante las dificultades que se nos plantean y la poca capacidad de resolverlas.
Valdés

Sin embargo, los seres humanos seguimos siendo los dueños de nuestra voluntad, de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos y de nuestros actos. Basta con abrir los ojos, asumir lo que tenemos delante y volver a usar nuestras habilidades y capacidades naturales.

No se trata de recuperar un falso optimismo, sino más bien, de recobrar la fuerza interior para hacer frente a las dificultades, para volver a razonar con sensatez, para volver a sentir con bondad, para actuar con honestidad, para ejercitar la voluntad día a día, robusteciendo estos factores olvidados, tan necesarios para vivir, para saber qué es lo que hemos vivido y para seguir proyectando nuestras vidas hacia el mañana.

Es hora de recibir las dificultades como algo inherente a la existencia. Es hora de volverse sólidos, dignos y felices, aun en medio de los problemas, porque sólo así podremos de mejor manera salir de ellos. Saber y ver con claridad nos ayudará a tener un mejor 2014, esto nos permitirá obtener un año exitoso y de mejores proyectos para nuestro destino.

Feliz Año 2014.
21 Diciembre 2013 04:00:44
No hay que esperar el mañana.
Según Lorena Martínez Rodríguez a lo largo de generaciones, casi a partir de que el ser humano comenzó a desarrollar de manera formal sus habilidades intelectuales. El sector social que ha sido subestimado por su inexperiencia, por su ímpetu al hacer las cosas, por ser lo que son, es la juventud. Pareciera que de nada sirve la etapa de desarrollo físico y mental que viven después de la infancia, pareciera que no son merecedores de guía y coordinación, y en su lugar reciben control y subestima.

Quizá la explicación lógica a éste uso y costumbre viene de que siglos atrás, la esperanza de vida era mucho menor que hoy. Simplemente era necesario para el equilibrio social. En tiempos actuales, cuando los setenta años es la esperanza de vida para los hombres y un poco más para las mujeres, ¿Qué podemos esperar de un presente, donde no dejamos que los jóvenes se integren? ¿Qué podemos esperar de un mañana, donde ellos se harán cargo de todo? La respuesta es simple.  Rompamos el paradigma de que el joven es inexperto y no sabe hacer las cosas; que es incumplido e informal; que solo vive al momento.

Hoy los jóvenes deben ser guiados en el menor de los casos y más bien diría liberados en su esencia. En un mundo plano, como diría Thomas L. Friedman, los jóvenes ya no pertenecen a una colonia, ni a una ciudad, ni a un país, ni a una raza. Pertenecen al mundo y a como se mueve el mismo. Si no entendemos ese término, estaremos confinados al retraso y los estaremos confinando a la ignominia.

Nuestro trabajo se torna entre lo complejo y lo visionario. Entre lo complejo por todo lo que tenemos que poner a su alcance para el desarrollo de sus habilidades. Lo visionario porque tenemos que asomarnos a lo que podrían ser en el mundo y empujarlos a buscarlo.

Los jóvenes hoy sufren injusticias, falta de oportunidades, desesperanza y rechazo. Trabajemos para ellos y con ellos en la búsqueda de soluciones en el corto y mediano plazo, que las soluciones de largo plazo ellos las encontrarán; sobretodo para los que hoy son niños.

La responsabilidad de aquellos que nos encontramos en el ámbito público es abrirles las puertas, hacerles camino, dejarlos hacer lo que pueden hacer realmente, dejarlos ser lo que son; como quienes van a sustituirnos más adelante y como quienes buscarán mejores formas de hacer las cosas. El cambio generacional no lo detiene nadie y de eso hay muchas pruebas en la historia.

La sociedad de hoy que no invierte en las personas y sobretodo en los jóvenes y niños, está perdida. Los tiempos cambian y los modelos para el desarrollo también. Hagamos que sus problemas sean los nuestros y propongamos soluciones. Hagamos la diferencia y comencemos el cambio. Hagamos lo que nos toca hacer y no miremos hacia otro lado.

Hagamos que las cosas, los espacios, las herramientas; que las oportunidades y todo tenga lo necesario para que los jóvenes encuentren su identidad, se desarrollen y sean los mejores individuos en una sociedad, porque de ellos dependerá que las generaciones que vienen detrás, no se detengan y evolucionen. La frase de los “jóvenes son el presente”, simplemente es el reconocimiento literario de que los jóvenes no tienen que esperar el mañana para ser lideres, para crecer, simplemente para vivir.



13 Diciembre 2013 05:00:45
Juventud que trasciende fronteras
En estos nuevos tiempos, nuestra sociedad vive épocas de cambio, donde los jóvenes son el motor que impulsa los cambios trascendentales en algunas naciones, con movimientos y marchas que han sorprendido a más de uno, bien lo menciona José Fernández Santillán que uno de los hechos más extraordinarios y, al mismo tiempo, alentadores de nuestro tiempo ha sido el surgimiento de protestas sociales a nivel internacional.

En efecto, de repente las manifestaciones, encabezadas fundamentalmente por jóvenes, se esparcieron como reguero de pólvora por todo el mundo. En algunas de ellas, pero no en todas, surgieron liderazgos de nuevo tipo no vinculados directamente a partidos u organizaciones preestablecidas. Y, aunque son muestra de inconformidad respecto de la política local, por su fuerza y novedad han ascendido al plano global.

Sin duda, un emblema de esta oleada antisistémica es Mohamed Bouazizi, de 26 años, llamado “el padre de la revolución tunecina”. El cerillo con el que Mohamed se prendió fuego en la ciudad de Sidi Bouzid el 17 de diciembre de 2010 (murió el 4 de enero de 2012), en protesta por los maltratos recibidos a manos de la policía local, encendió el norte de África y al Medio Oriente. 

Allí mismo, en Túnez, al calor de la lucha, emergió la figura de la bloguera Lina Ben Mehnni, de 27 años, quien usó las redes sociales para dar a conocer la brutalidad de las fuerzas del orden tratando de contener la indignación. Lina viajó a otras ciudades del país para dar testimonio gráfico de lo que estaba sucediendo. De esta manera animó la protesta y, al mismo tiempo, denunció ante la opinión pública internacional la situación prevaleciente. La gente se atrevió a salir de sus casas para engrosar las manifestaciones hasta que el tirano Ben Ali tuvo que renunciar. 

Wael Ghonim, de 31 años, es una de las figuras representativas —junto con Gigi Ibrahim— de la rebelión en Egipto. Al momento de estallar la protesta era director de mercadotecnia de Google en el norte de África y en el Medio Oriente. Wael fue uno de los convocantes de la manifestación del 25 de enero de 2011 en la Plaza Tahrir; fue encarcelado y gracias a la presión de los organismos nacionales e internacionales de defensa de los derechos humanos fue dejado en libertad para inmediatamente regresar a la lucha hasta que Mubarak abandonó el cargo. 

Otro emblema de las protestas juveniles de nuestra época es Camilla Vallejo, de 23 años, líder del movimiento chileno en pro de una educación pública, gratuita y de calidad. Al respecto, debo de decir que el neoliberalismo se ensañó en ese país en la época de Pinochet. Entre las cosas que se han venido arrastrando desde entonces destaca que Chile es el país de la OCDE en el que es más cara es la educación. En agosto del año pasado los estudiantes chilenos lograron convocar a un millón de personas en el Parque O’Higgins de Santiago. Luego la protesta menguó, pero dejó constancia del malestar social y lo cuestionable de las políticas monetaristas. 


Cómo no recordar, de otra parte, a Mark Duggan, de 29 años, quien murió el 4 de agosto de 2011 baleado por la policía en Tottenham, al noreste de Londres. Su deceso desencadenó la ira juvenil en muchas ciudades inglesas. Los reportes periodísticos señalan que los participantes en estos hechos fueron, sobre todo, jóvenes que no encuentran un lugar en la sociedad, personas sin futuro y mucho menos esperanzas de ascenso social. Mucha gente le advirtió al primer ministro conservador David Cameron el riesgo de poner en acto medidas restrictivas al gasto social; la muerte de Duggan fue el “punto clave” para que se diera la explosión de descontento. 

Desde este mirador global lo importante es alzar la mirada y ver que hoy más que nunca nos estamos moviendo en una sociedad global a cuyas puertas están tocando jóvenes que no encuentran espacios políticos y económicos en los cuales participar. Se trata de un llamado de atención a los poderes nacionales e internacionales empeñados en mantener un status quo que ya no funciona, si es que alguna vez lo hizo. 

25 Noviembre 2013 06:06:59
Revolucionar nuestra lucha
Así como lo señala Ramón Talavera Franco, el 20 de noviembre de 1910 inició la Revolución Mexicana. Cien años antes, los mexicanos emprendieron una lucha revolucionaria en contra del imperialismo español, que los llevó a construir una nación. Pero cien años después, esta nación ya no era gobernada por monarcas extranjeros como en aquel entonces, sino por un dictador: Porfirio Díaz.
 
Durante los más de 30 años que el General Díaz se mantuvo en el poder, los ciudadanos no pudieron elegir gobernante y debido a que un pequeño grupo de personas acapararon el poder, la desigualdad social se hizo evidente: el rico era más rico, viviendo en palacetes al estilo europeo, y los pobres eran más pobres, intentando al menos “sobrevivir” en pequeños jacales. Pero también inició otra capa social antes desconocida: la clase media, gracias a la cual, los empresarios sumaban sus riquezas.
 
Este era el ambiente que se vivía en el país a principios de 1900 y un nombre comenzó a sonar en la vida política de México: Francisco I. Madero quien, fundó el Club Democrático Benito Juárez y posteriormente creó una red de intercomunicación entre los círculos opositores al régimen porfirista. Para 1908 publicó su obra: “La sucesión presidencial en 1910” en donde plasmó un estudio de la dictadura militar y planteó la necesidad de crear un partido independiente que lograra la efectividad del sufragio y el triunfo del principio antirreeleccionista, con el cual se combatiría la dictadura de Porfirio Díaz.
 
El presidente Díaz, por su parte, pensaba que el pueblo de México ya estaba listo para comenzar a vivir un gobierno democrático, pero para llegar a él, había que crear diversos partidos políticos que contendieran. Así, permitió que se crearan partidos y se postularan candidatos para finalmente votar por un nuevo presidente. Madero aprovechó esta nueva posición de Díaz y fue postulado como presidente del partido que fundó.
 
Pero poco antes de las elecciones de 1910, Madero fue encarcelado en Monterrey y posteriormente trasladado a San Luis Potosí, siendo acusado de haber pronunciado un discurso en el que injuriaba al Presidente. Con Madero fuera del escenario, Porfirio Díaz – a través de un fraude electoral – es reelecto presidente de México y hasta ese momento, Madero es puesto en libertad a condición de que abandonara la ciudad. Decide ir hacia San Antonio, Texas, cruzando por Laredo, y ahí lanza el manifiesto conocido como Plan de San Luis Potosí con el que denuncia el fraude electoral de junio, desconoce los poderes constituidos, y en su artículo 7, incita al pueblo a tomar las armas para derrocar la dictadura: “el día 20 de noviembre desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la república tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan. Los pueblos que estén retirados de las vías de comunicación lo harán la víspera”. Y este plan que subrayaba el principio de: “sufragio efectivo, no reelección” fue el acicate para que la Revolución diera inicio.
 
El primer brote sangriento se dio el 18 de noviembre cuando Aquiles Serdán, uno de los más puros revolucionarios, fue asesinado en su casa. Posteriormente inició la lucha armada en Chihuahua, donde el ejército de Díaz fue derrotado. Francisco Villa, se levantó en el Sur y prontamente la revolución se extendió a otras ciudades del país.
 
Dándose cuenta de su inminente derrota, Díaz decide entrar en negociaciones, pero al no poder sacar provechó de ellas, decide renunciar y viajar a Francia abandonando definitivamente el país.
 
Después de seis meses de lucha, la revolución maderista había triunfado. Madero, apoyándose en los tratados de Ciudad Juárez, negoció el poder colocando en el gobierno interino a varios de sus hombres y formalizó las próximas elecciones para 1911. Como Madero, no deseaba llegar al poder de manera ilegitima, decidió que Francisco León de la Barra fuera nombrado presidente interino, pero desafortunadamente este interinato sólo provocó discordias entre los revolucionarios.
 
Así, con un partido resquebrajado, Madero asumió el poder. Las discordancias revolucionarias comenzaron a enfatizarse y a escasos veinte días de haber tomado la presidencia, Zapata se levantó en su contra arguyendo que el primer punto a resolver eran las carencias de tierra. “Tierra y Libertad” – grito Zapata - y “tierra y Libertad” - coreó el pueblo.
 
Como para Madero, el verdadero camino de la revolución era la ley y sólo mediante ella deberían encontrar soluciones a los verdaderos problemas nacionales, exigió que se depusieran las armas y Zapata se sintió traicionado.
 
Así, en enero de 1913, inició la llamada “decena trágica” es decir, diez días de guerra en la ciudad de México que terminaron por derrocar al presidente. El 22 de Febrero de 1913, Francisco I. Madero fue asesinado por la espalda, aplicándosele la “ley fuga” mientras era trasladado a la penitenciaría de Lecumberri.
 
Después de estos acontecimientos, Huerta fue nombrado presidente, pero debido a que era conocida la forma en que llegó al poder, y a que estaba ligado a los intereses de Estados Unidos, no pudo crear una imagen pública positiva y su ascensión a la silla presidencial provocó la unificación de los revolucionarios en su contra. Por ello, Huerta se ve forzado a abandonar el poder en 1914.
 
Por esas fechas, Venustiano Carranza se levantó en armas en Coahuila y los revolucionarios lo tomaron como caudillo con el objetivo de restaurar el orden constitucional. Por ello, Carranza se empeñó en consolidar un gobierno que hiciera posibles las transformaciones sociales y económicas del momento histórico que el país vivía y en un corto lapso, logró aumentar su prestigio y poder. Trató de lograr la unidad revolucionaria, de fortalecer la imagen de su gobierno en el extranjero y de acabar con los brotes de insurrección.
 
Sin embargo no se pudo dar una organización nacional rápida, por lo que decidió poner orden por el terreno de las armas a unos y por el de las ideas a otros, provocando una nueva era de violencia. Al mismo tiempo, la fraternidad de los hombres de armas y de caudillos dejó de funcionar. Villa ya era enemigo de Obregón y Zapata de Venustiano Carranza.
 
Para 1917 se promulgó la Constitución en la ciudad de Querétaro y el presidente Carranza se convirtió en el primero en gobernar bajo un régimen constitucional. Para 1919, es asesinado Zapata y en ese mismo año se promulgó el plan de Agua Prieta que proclamaba que la soberanía radicaba en el pueblo. Los revolucionarios volvieron a chocar entre sí y Carranza fue asesinado.
 
Para 1920, es decir, diez años después de iniciada la revolución, Madero, Zapata y Carranza, ya habían muerto, pero su legado, trabajado ahora por los nuevos caudillos revolucionarios estaba próximo a marcar el final de la revolución. El General Álvaro Obregón es quien comenzó la etapa final. Con gran prestigio y poder, trabajó afanosamente en otorgar derechos a obreros y campesinos, para hacer crecer su base popular de apoyo y para asentar las bases de un esquema político diferente.
 
En 1924 ocupó la presidencia Plutarco Elías Calles y es con él con quien el nuevo esquema político tomó forma definitiva. Estos fueron los caudillos de la revolución y estos fueron sus logros. Por eso, el 20 de noviembre es una fecha que siempre estará presente en el corazón de todos los mexicanos, recordada como el inicio de la “Revolución Mexicana”.
12 Noviembre 2013 04:00:47
¿Así será el líder mexicano?
Un concepto muy importante de la globalización es el liderazgo, que además es fundamental para el correcto desarrollo de todos los ámbitos sociales. En México el liderazgo es un rasgo cultural fuertemente arraigado, forjado desde tiempos precolombinos, y es precisamente esta tradición lo que hace tan difícil ser un líder mexicano, debido a todos los rasgos que a lo largo del tiempo se han acumulado y que nosotros percibimos como obligaciones mínimas para poder otorgar dicho estatus.

El liderazgo mexicano tiene características muy bien definidas: autoritarismo, género, estatus y privilegios. Cada una de ellas otorgadas por el grupo social al cual dirige, sea laboral, familiar, etc. Y cada una de ellas derivadas de las acciones que realiza, carecer de alguna de ellas inmediatamente rebaja al individuo de líder a simplemente una persona con poder.

El autoritarismo es la primera característica de un líder mexicano, no importa si lo hace de manera amable o déspota, siempre se espera que el líder dicte las órdenes, mantenga el plan de trabajo y sea básicamente la figura alrededor de la cual gira el círculo social, un aspecto inconscientemente derivado del matriarcado sin duda aunque aplicado al género masculino principalmente, es por ello que se espera que el líder mantenga un estricto control sobre su círculo social, tomando las medidas necesarias para hacerlo funcionar sin estimar su dureza, siempre y cuando el círculo social continúe en la dirección marcada, llegando al extremo donde el líder puede, literalmente, atentar contra los miembros del propio grupo siempre y cuando se encuentre justificación a la acción.

El género también es muy importante, y un rasgo que los grupos sociales deben evaluar muy detenidamente, básicamente se define como la diferencia entre el liderazgo llevado por un hombre y el liderazgo llevado por una mujer, lo cual es evidentemente discriminatorio no en balde este país acuño el término macho, y es que cada género debe cumplir con características muy distintas. El hombre básicamente debe demostrar que es capaz de cualquier cosa, mientras que la mujer básicamente tiene que ser una arpía severa, todo lo contrario a una madre, ganando el respeto por la autoridad que refleja. Como ven, mientras el líder masculino se preocupa por ser el icono mesiánico de su grupo, el líder femenino debe de preocuparse de mantener dicho estado y además de ser lo suficientemente fuerte para amedrentar a su grupo social.

El estatus se deriva de la importancia mediática que el grupo social otorga al líder, para ello el líder debe ser íntegro de acuerdo a la ideología de su grupo al cual dirige, a diferencia de otros países donde el líder se convierte en la figura de inspiraciones en la cual uno se desea convertir, en México el líder se convierte en una figura icónica imposible de alcanzar, estando siempre un paso más allá de su grupo social y es precisamente esta característica la que lo hace perderlo, porque en el momento en el cual el líder se integra al grupo en una condición de igualdad pierde esta característica, un ejemplo de esto lo vemos en los líderes políticos donde incluso los líderes más demagogos se mantienen apartados de la sociedad de la cual juran ser parte.

Los privilegios son derivados del liderazgo, y aceptados culturalmente por la población incluso si estos privilegios son excesivos o moralmente inaceptables, siempre y cuando el líder se considere como tal, de no hacerlo entonces dichos privilegios los tendrá que conservar por otras vías menos nobles. Estos privilegios son también la razón tangible por la cual el liderazgo es un estado tan beatificado, dado que en México son una obligación y no una recompensa.

Ahora bien, estas características derivaron de la situación social y cultura de los diversos grupos que conforman la sociedad mexicana, representan el punto de partida sobre la cual se debe manejar una persona que pretenda el liderazgo.

Cabe destacar una última observación, y es que el líder mexicano es experto en ocultar la intención de sus acciones, haciendo que todos estos puntos no se perciban como tal, como dicen, no es lo mismo decir “Beatriz mañana te presentas a trabajar temprano” que “Betty, sé que es mucho pedir, pero por favor, mañana me ayudas desde temprano, por favor”, en sí creo que esa es la mejor virtud del líder mexicano, que nunca te sentirás agredido ante una de sus exigencias.

30 Octubre 2013 02:50:24
Alterar nuestras expectativas
En una conferencia el rector de la UNAM nos hace observar que la juventud mexicana se encuentra en una situación poco favorable: o son jóvenes que no tienen acceso a la educación o son jóvenes que tienen educación pero que no obtendrán un trabajo. La situación de la crisis financiera tiene un efecto muy negativo especialmente en los egresados de las universidades.

Los datos son más que elocuentes, a pesar de las peregrinas declaraciones del gobierno federal, las lecciones aprendidas de las crisis recurrentes en nuestro país, simplemente no provocan cambios estructurales y ni políticas de largo plazo. El juego partidista de nuestra democracia genera que las políticas se transformen en medios publicitarios y con la intención de sobrevivir para el día siguiente.

Los jóvenes que egresan de las universidades tienen un negativo panorama, ya que las oportunidades de encontrar empleo se verán más complicadas. Más de 70 mil mexicanos con estudios profesionales y de bachillerato ingresaron a las filas del desempleo durante el último trimestre del año pasado, revelan las estadísticas de la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Tampoco la sociedad civil se ha transformado, la desvinculación entre las empresas y las universidades es ejemplo de ello. A pesar de que se habla de la emergencia de las sociedades de la información y el conocimiento, el sector empresarial ha privilegiado la maquila y exportación de bienes. Tener trabajos que requieren un bajo nivel educativo y exportar son la peor combinación en la crisis financiera que ralentizará la exportación y la emergencia de China e India como maquiladoras globales.

Los deficientes canales de vinculación entre el sector empresarial y las instituciones de educación superior han generado que el escenario laboral para los profesionistas mexicanos se torne cada vez más complicado, pues mientras la tasa de desempleo general en el país es de 4.5 por ciento, la desocupación entre los egresados de las universidades asciende al doble, con 9 por ciento, según datos de la Secretaría de Educación Pública.

El panorama no es sencillo en el actual contexto de crisis, pues el 45 por ciento de los más de 7.8 millones de profesionistas nacionales no realizan actividades relacionadas con su carrera y se han tenido que conformar con trabajos o empleos marginales. Ante esa perspectiva, los profesionales tienen que conformarse con empleos de bajos salarios, pues cuatro de cada 10 perciben un sueldo equivalente a menos de cuatro salarios mínimos; 29 por ciento no cuentan con prestaciones sociales y 23 por ciento no tienen ni contrato.

La desvinculación de la industria con universidades y centros de investigación refleja en la práctica una amplia variedad de problemas, siendo el más preocupante “el profundo desequilibrio entre la oferta y la demanda de profesionistas en el mercado laboral, lo cual afecta sobre todo a quienes recién concluyen sus estudios”. El fracaso sexenal en materia de trabajo debiera ser prueba suficiente para concluir que lo que el país requiere es un viraje en las directrices económicas fallidas aplicadas hasta ahora, si se quiere evitar que las generaciones actuales y futuras tengan como únicas opciones de horizonte personal el ingreso a trabajos miserables o el desempleo.
23 Octubre 2013 03:38:16
¿Por qué ignorar, quiénes son y cómo somos?
Hace cien años según Francisco Miraval, una oleada de reformas educativas sacudió a las escuelas de Estados Unidos y de Europa con la meta de identificar y enseñar lo que en ese momento se denominó como “habilidades esenciales” para el siglo XX. Un siglo después, y quizá sin aprender mucho de la historia, los educadores están en vano buscando las habilidades para el siglo XXI.

Como muy bien puntualiza Christopher Doyle (maestro de historia en Connecticut) en su columna en Education Week, ninguno de los reformadores de hace cien años logró anticipar con certeza las habilidades necesarias para el siglo XX. Por eso, es posible que ninguno de los reformadores actuales logre hacerlo para el siglo XXI.

Por ejemplo, dice Doyle, los reformistas educativos en 1911 no tuvieron en cuenta el psicoanálisis desarrollado por Freud, ni la nueva física propuesta por Einstein, ni los cambios políticos no violentos liderados por Gandhi, ni las tendencias artísticas representadas por Picasso, a pesar de que Freud, Einstein, Gandhi y Picasso ya estaban desarrollando sus obras.

Los reformistas no anticiparon la necesidad de enseñar conocimientos radicalmente nuevos simplemente porque jamás tuvieron contacto con aquellas personas que impulsaban esos cambios. Cien años después, según Doyle, los reformistas actuales tampoco hablan con inventores y pensadores, sino con empresarios y políticos. Pero mientras los inventores y los pensadores quieren transformar la realidad, los políticos y los empresarios prefieren que esa realidad no cambie, precisamente para poder continuar con sus tareas políticas o empresariales.

Por eso, cuando los educadores preguntan a los empresarios qué se debe enseñar, el resultado es una “reforma” educativa que se implementa paradójicamente para que nada cambie. Pero, en un nuevo vericueto paradójico, las cosas cambian y generalmente lo hacen de una manera que ni los reformadores educativos ni los futuristas pueden anticipar.

El tema de educar a nuestros jóvenes para lo que queda del siglo XXI es, o debería ser, de sumo interés para la sociedad mexicana, ya que casi la mitad de los jóvenes en México tiene menos de 18 años. Lamentablemente, muchos de esos niños y jóvenes no reciben la educación que necesitan y que se merecen, en gran parte porque quienes toman las decisiones sobre qué educación ofrecer a los mexicanos toman esas decisiones sin consultar a las personas apropiadas y, de hecho, sin delegar esa responsabilidad en las personas apropiadas.

Anticipar el futuro es prácticamente imposible. Las mejores mentes educativas de 1911 no pudieron anticipar el uso de computadoras, la globalización, la exploración interplanetaria y otros elementos comunes en el 2013.

Si al desconocimiento del futuro se agrega el desconocimiento del presente, ya que en muchos casos los educadores ignoran quiénes son y cómo son los estudiantes mexicanos, la educación se vuelve doblemente problemática, porque ni cumple una función inmediata ni prepara para el futuro.

No sabemos qué desafíos enfrentarán nuestros hijos en el futuro. Pero una cosa es cierta: ya no debemos dejar su educación en manos de aquellos que ni siquiera los conocen.
16 Octubre 2013 03:47:47
¿Ganó ella?
En estos tiempos donde se presentan cambios educativos, es importante analizar lo siguiente, según Manuel Gil Antón, hay en México 77.8 millones de personas mayores de 15 años. Más de cinco millones (5.4) son analfabetas, 10 no terminaron primaria y 16.5 se fueron sin concluir la secundaria. En conjunto, 32 millones en rezago educativo. Cuatro de cada diez en ese rango de edad no pudieron ejercer el derecho a la educación obligatoria que manda la Constitución (Datos del documento de la UNAM). Propongo llamar a esta situación, de una manera más precisa, rezago escolar pues el dato deriva de los años cursados.

Hay, junto con este problema, otro y peor: la mayoría de los estudiantes que sí terminan la secundaria, al ser examinados, no saben escribir ni comprender lo que leen, o realizar cálculos elementales: 80%. Este fenómeno puede nombrarse rezago educativo sin rezago escolar.

Si habiendo terminado los estudios no se dominan las destrezas básicas, mucho menos cuando se ha dejado de asistir a la escuela. Por ende, todo el rezago escolar tiende a ser rezago educativo, y el egreso de la secundaria, para 8 de cada 10, significa contar con un certificado sin capacidades fundamentales para aprender. Al continuar estudiando, llevarán consigo ese lastre académico que explica, en parte, la salida prematura de cientos de miles en los niveles posteriores.

El rezago escolar más el rezago educativo sin rezago escolar es enorme. Al 41% que no pudo terminar los 12 años obligatorios, hay que sumar a los egresados de secundaria que, aprobados, no saben lo que se ha de saber, ya sea que sigan o dejen de estudiar. El panorama, entonces, es grave: si dejas la escuela, o te deja la escuela, no hay capacidades básicas; y si aguantas hasta terminar la secundaria, en una alta proporción, tampoco. La desigualdad social condiciona el abandono, y la ineficiencia de los procesos de aprendizaje conduce a la culminación formal sin aprendizaje de la mayoría.

Ante este panorama, lo que se ha llamado reforma educativa es, con precisión, el intento de modificar las relaciones (otra forma) de gobierno, control y conducción del sistema educativo. Son, en el mejor de los casos, condiciones necesarias, pero no suficientes, para enfrentar el desbarrancadero en que se encuentra el aprendizaje de la población en el país.

Una vez escritos los cambios en la Constitución, palabras, viene la prueba del ácido: los procedimientos, mismos que se reflejan en la reforma a la Ley General de Educación y la conformación del Sistema Nacional de Evaluación Educativa con la autonomía del INEE.

Así las cosas, comparto algunas preguntas: el Servicio Profesional Docente, ¿será organizado de tal manera que sean los profesores, a través de comisiones dictaminadoras de pares, los que lleven a cabo los concursos de oposición para el ingreso, y posteriormente evalúen el desarrollo de las y los maestros? Eso sería lo propio, y central, de una actividad profesional.

Los concursos de oposición o valoraciones para el desarrollo de la carrera docente, ¿se reducirán a exámenes de opción múltiple, o se adecuarán a la complejidad del trabajo para generar ambientes de aprendizaje? ¿EL INEE evaluará al sistema educativo, o se habrá de encargar, además, de organizar, y llevar a cabo, los mecanismos de ingreso, promoción y permanencia de todos los profesores?

La encomienda es distinta y tiene consecuencias muy diferentes. Si se modifican los procedimientos para ser docente y las condiciones de su desarrollo, ¿cambian, y cómo, los acuerdos establecidos en las Condiciones Generales de Trabajo entre el SNTE y la SEP? ¿Para todos o sólo para los nuevos contratos? ¿Se modificará la noción de “Permanencia” en el puesto una vez que se obtiene la plaza, si ha sido la demanda, y el logro, central de los sindicatos, traducido como inamovilidad en el empleo?

Hay muchas más preguntas. Pienso que sus respuestas tienen que tener, como rumbo, reducir cuanto antes el rezago educativo. Que todos estén en la escuela, aprendan lo que vale la pena para pensar y sean críticos de un país que, entre otras cosas, ha llevado a su sistema educativo a este desastre: no aprendes lo necesario si te vas o te quedas en la escuela.

Podemos decir que al final de todos estos movimientos educativos ¿Ganó ella?.
07 Octubre 2013 03:50:52
La educación que necesitamos
Hace varios días estuve analizando una revista electrónica de educación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) que se llama Sinéctica, me agrado mucho, reconozco el valor que la institución le da a la investigación educativa y la atiende como un campo de oportunidad para los alumnos de licenciatura y de posgrado del área de humanidades.

La revista maneja diversos puntos de vista de investigadores reconocidos y en ella se hace mención que la educación atiende una gran diversidad de ámbitos del hombre, la sociedad y la naturaleza: el arte, la cultura, la tecnología, la ciencia, la religión; lo ideal y lo real; lo individual y lo colectivo.

Históricamente, la misma sociedad ha creado y organizado sus propios mecanismos educativos a fin de responder a las necesidades y aspiraciones que el proceso evolutivo cultural y científico de las comunidades, países, humanidad y en general, van demandando.

Así se podría hacer referencia a las escuelas normales, la enseñanza vocacional, la educación de adultos, la educación especial, la educación abierta, la capacitación, la educación superior y otras muchas modalidades educativas que emergieron con el tiempo para atender necesidades sociales determinadas.

El sistema educativo debe atender, muy especialmente, aquellas características de la sociedad que a través de una gran diversidad de conductas individuales o grupales, manifestadas tanto en zonas urbanas como rurales, contravienen evidentemente a la naturaleza, al hombre y a la comunidad, de una manera cada vez más exagerada e increíble.

Entre ese tipo de conductas se podría aludir a:

• La inseguridad, la corrupción, la injusticia -tipificada o no-, el abuso del poder, la impunidad, el soborno, el fraude;

• El individualismo, la apatía o poca participación ciudadana en la política y en los problemas sociales de la vida cotidiana en general;

• La interacción desequilibradora del hombre con el medio ambiente;

• El maltrato a menores, el miedo, la marginación, los secuestros, el estrés, desigualdad de oportunidades, la agresividad, el hambre, la pobreza, la violencia física y psíquica, etcétera.

El conjunto de estas conductas de la vida cotidiana nos conduce a pensar en una gran necesidad educativa contemporánea: la necesidad de formación valorar.

Por supuesto que los programas de educación primaria incluyen Unidades de Educación Cívica; que en algunos programas de licenciatura se estudia la Ética Profesional; y que se oye cada vez con mayor frecuencia la preocupación de las instituciones educativas de diversos niveles por la formación en los valores.

Sin embargo, dadas las dimensiones y complejidades de la necesidad de formación valorar de la sociedad no bastan cursos de Civismo y Ética. Se requiere, para construir comunidades auténticamente solidarias e individuos respetuosos, con esto baste para comenzar, de una acción decidida, de todos y cada uno de los maestros y padres de familia, de cualquier asignatura, que enseñen, con el ejemplo, en su interacción cotidiana con sus educandos o los hijos, los valores humanos y sociales que la misma sociedad está reclamando hoy en día al sistema educativo, en cualquier ámbito de la vida cotidiana y en cualquier nivel o grado educativo.

La incipiente democracia en México y el clímax político de estos tiempos son una prueba para que padres y maestros vivan los auténticos valores del respeto, la tolerancia, la inclusión, la honestidad, por no decir más, debemos de “enseñarlos” con el ejemplo, a los hijos y a nuestros alumnos.

Por lo tanto, bien lo dijo uno de los grandes científicos de nuestra historia: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera” Albert Einstein.
02 Octubre 2013 03:50:38
¿Podrá el INEE?
La evaluación es un término que utilizamos comúnmente y lo asociamos la mayoría de las veces con el proceso educativo; sin embargo, el significado que atribuimos a este concepto es muy pobre en su contexto. Al escuchar la palabra evaluación, tendemos a interpretarla como sinónimo de medición del rendimiento, desde el punto de vista cuantitativo; haciendo a un lado y olvidando que todos los elementos que participan en el proceso educativo comprenden el campo de la evaluación, y no debe limitarse a comprobar resultados, sino a conocer lo que el alumno es.

La evaluación es una oportunidad de hacer docencia, de hacer educación y alcanza este sentido cuando constituye la base para la toma de decisiones acerca de lo que el alumno puede y debe hacer para continuar su formación, puntualizando que el proceso evaluativo como parte de la educación, debe adaptarse a las características personales de los alumnos, tomando en cuenta los aprendizajes actitudinales que se refieren a “aprender a convivir y aprender ser”.

En algunas ocasiones cometemos el error de pensar según Ricardo Raphael, que la evaluación es la pócima mágica que transformará, por sí sola, a todo el sistema educativo, lo que sigue es suponer que la institución responsable de evaluar habrá de ser el hechicero indicado para producir el milagro.

Otra falla grave de la iniciativa de reforma educativa a la ley secundaria, presentada por el presidente Peña Nieto ante el Congreso, es que ahí se sobrecarga de tareas al Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE), ya que también se le asignan demasiadas competencias relacionadas con el sistema de profesionalización docente.

De acuerdo con el texto vigente de la Constitución, el INEE tiene como principal misión medir, ponderar, dar seguimiento, estudiar, analizar, en fin, evaluar todos aquellos elementos que influyen sobre las y los educandos, cuando éstos reciben conocimientos ofrecidos por el sistema educativo nacional.

Su tarea es observar, por ejemplo, las condiciones en las que se encuentra la infraestructura educativa, los materiales utilizados dentro de las aulas, la coherencia de los planes de estudio, el entorno socioeconómico de los menores y, entre estas variables, lo que se conoce como “la idoneidad” de los profesores (la relación que existe entre su desempeño y la educación impartida a los alumnos).

Vista así, la tarea del INEE es enorme. Son muchos los elementos que debe considerar con rigor científico para ofrecerle al país una conciencia precisa del estado que irá mostrando la educación básica y media superior en el tiempo.

Por si lo anterior fuera poca cosa, este Instituto debe además atender las necesidades puntuales de evaluación que tenga cada entidad federativa y, eventualmente, los municipios. En efecto, por acuerdo entre estos ámbitos de gobierno y el INEE, se espera que las regiones puedan contar con elementos propios de diagnóstico sobre aquellos temas o coordenadas que merecen un análisis distinto al que entregará el gran fresco nacional.

Para que este organismo realice las responsabilidades asignadas es que la Constitución lo protegió frente a eventuales presiones de tipo político, burocrático o sindical. Se espera que su misión se realice con apego estricto al método científico, y precisamente por ello se nombraron a especialistas (científicos), de primer nivel, con el objeto de que participen dentro de su órgano de gobierno.

El problema surge cuando, además de las misiones aquí descritas, se quiere que el INEE asuma responsabilidades graves, acaso políticas, dentro del sistema de profesionalización docente.

En el proyecto de Ley del INEE, elaborado por el Ejecutivo, puede constatarse que, de las 46 atribuciones que se pretenden entregar a este organismo, 30 de ellas (65%) estarían relacionadas sólo con la evaluación docente.

Es un error distraer al Instituto de su misión original para que se haga cargo, además, de la profesionalización de los profesores. Una cosa es evaluar “la idoneidad” de los educadores y otra distinta responsabilizar para que este atributo se cumpla. No es inteligente pedirle al INEE que participe como juez y parte, que juzgue la idoneidad y luego asegure el buen desempeño de los educadores.

El traspié se encuentra en pretender que este organismo opere algunas de las decisiones más importantes relativas a tal profesionalización; por ejemplo, entre otras, definir los programas de evaluación docente, expedir los lineamientos para los concursos de ingreso, vigilar los mecanismos que regirían a tal proceso o elaborar las pruebas para la promoción y permanencia de los maestros.

Se impone demasiada corriente eléctrica sobre una institución cuya naturaleza no es profesionalizar al magisterio sino evaluar al conjunto del sistema educativo, dentro del cual, el desempeño docente es sólo uno de los elementos que le constituyen.

Así como la Constitución instruye para que el INEE se encargue de la evaluación, un organismo distinto habría de tomar la tarea de profesionalizar al magisterio. Para funcionar convenientemente, el INEE debe encargarse de evaluar la motricidad gruesa del sistema educativo, pero no habría ser suya la tarea fina de elaborar los planes de estudio, instruir la compra de materiales educativos o financiar la infraestructura escolar. En la misma lógica, tampoco el INEE debería regir sobre el sistema de profesionalización o la gestión de la carrera magisterial.

Por lo tanto, la evaluación deberá de convertirse en un proceso formativo, sumativo y en una investigación sistemática en la que participen alumnos, maestros, padres de familia, discutiendo y reflexionando críticamente sobre los factores que integran la evaluación, en función del logro de los objetivos, tareas y acciones desarrolladas en todo el proceso educativo.
23 Septiembre 2013 04:00:25
Cultura vía educación
La cultura vía educación, se ha impartido como proceso corporativizador del individuo, los niños crecen bajo un paradigma histórico prehispánico (al menos hasta hace poco así era), pero como pre-requisito de un sentido patrio institucionalizado, esto ha servido de nudo cohesionador, pero falta una educación más cosmopolita que desemboque en una ”kultur”, entendiendo este concepto, como la esencia cultural de un comportamiento más universal, a la vez que profundicemos en los valores propios, exaltándolos. Necesitamos de una libertad amplia, un ámbito de justicia, pluralidad y tolerancia, con perspectiva de repensar el país a futuro, para tener una visión prospectiva y arribar a un México con la capacidad de aglutinar tradición, modernidad y progreso sin exclusiones, un país revolucionario.

La educación propuesta debe cimentarse en algo más que en mitos, aunque estos hayan jugado un papel fundamental en la historia de México y de otros países. Debe regirse por una “kultur” de logros auténticos, sin tabúes o miedos, así tenga que volverse a re-escribir buena parte de nuestra historia, que ilustre con honestidad en que consistieron los errores históricos, sus consecuencias posteriores y algo sumamente importante, enseñar el por qué de la pobreza estructural del país, sin caer en una explicación panfletaria, sino que el mexicano de posteriores generaciones, de una vez por todas, pueda digerir y entender razonablemente el origen de nuestra situación, del atraso económico y social. Es decir, una forma de auto-conocimiento profundo, “del ser mexicano”, lo anterior permitirá borrar un trauma o lastre que causa el derrotismo, como endemia socio-antropológica. Igualmente es preciso tener presente que la libertad es uno de los elementos indispensables para lograrlo, más aún cuando queremos llegar a ser una sociedad democrática. Bien lo menciona Nicolás Tenzer. “La ausencia de democracia implicaría el riesgo, no sólo de la disminución de las libertades, sino también el riesgo de perder la facultad de juzgar, la cual se desarrolla mediante el ejercicio cotidiano de la democracia. La pedagogía democrática es en sí misma una invitación al ejercicio de la libertad del espíritu”.

Desmitificar esa vieja cultura, podría ser un proceso educativo calificado de pragmático o frívolo, pero alentaría la formación de nuevas generaciones abiertas, participativas, críticas, tolerantes y sanas. Tenemos que enseñar bajo criterios de respeto, honestidad y amor a la naturaleza; decirles a los niños que las diferencias enriquecen a la sociedad, siempre y cuando se apliquen incluyentemente. Es preciso terminar con la educación rígida e inhibitoria, donde no se acepta la libertad y espontaneidad del individuo.

Pero podríamos interrogarnos, ¿Cómo desarrollar esa educación y re-educación?, ¿Cuáles implicaciones tendría, principalmente en la forma abarcadora de educación pública?, ¿Cuántos serían los nuevos sacrificios y quiénes estarán dispuestos a realizarlos?

En este panorama presentado hasta aquí, no podemos dejar fuera a los intelectuales, así como no se puede dejar fuera a la ciudadanía, a la empresa, a los partidos políticos, las iglesias, al mismo Estado y a los políticos. Los intelectuales porque representan a los artífices de un “eco” plural, vía casi natural de la expresión cotidiana de la sociedad; vitales en la transición, en desanudar problemas. Así lo explica Bobbio, “el intelectual es aquel que puede permitirse el lujo de ejercitar su propia paciencia y su propia agudeza para desatar los nudos”. Nudos que en palabras de él mismo, tiene la cuerda que nos puede auxiliar a salir del laberinto confuso y desgastante, en el que nos encontramos los mexicanos.

Hablar de transformaciones culturales y políticas, necesariamente tiene muchas y variadas implicaciones; hablar de educación no es sólo referirnos a la que se imparte en las aulas, sino aquella generada en los procesos de interacción, comunicación e información cotidianas; y es precisamente en esta última donde radican la mayor cantidad de trabas para lograr una modificación; sin embargo y aunque pueda sonar increíble, sentimos que el rescate de la cultura, de exaltación de la diversidad y heterogeneidad cultural, geográfica, política, social, religiosa e incluso económica, yace la fuerza cohesionadora para la formación de un país unido por sus diferencias.

La juventud de estos días se enfrenta a nuevas circunstancias. Las cosas cambian de un día para otro y es necesario capacitarse para poder enfrentar los retos. Lo que hace seis meses nos sorprendía, por ejemplo, en el caso de la computación, hoy ha sido superado y mañana es muy probable que ya sea obsoleto. De ahí la necesidad de prepararnos cada vez mejor. Pero no sólo para nuestro propio provecho, sino para servir también a los demás.
10 Septiembre 2013 03:53:53
Educarnos verdaderamente para el futuro
Hace cien años según Francisco Miraval, una oleada de reformas educativas sacudió a las escuelas de Estados Unidos y de Europa con la meta de identificar y enseñar lo que en ese momento se denominó como “habilidades esenciales” para el siglo XX. Un siglo después, y quizá sin aprender mucho de la historia, los educadores están en vano buscando las habilidades para el siglo XXI.

Como muy bien puntualiza Christopher Doyle (maestro de historia en Connecticut) en su columna en Education Week del pasado 14 de septiembre, ninguno de los reformadores de hace cien años logró anticipar con certeza las habilidades necesarias para el siglo XX. Por eso, es posible que ninguno de los reformadores actuales logre hacerlo para el siglo XXI.

Por ejemplo, dice Doyle, los reformistas educativos en 1911 no tuvieron en cuenta el psicoanálisis desarrollado por Freud, ni la nueva física propuesta por Einstein, ni los cambios políticos no violentos liderados por Gandhi, ni las tendencias artísticas representadas por Picasso, a pesar de que Freud, Einstein, Gandhi y Picasso ya estaban desarrollando sus obras.

Los reformistas no anticiparon la necesidad de enseñar conocimientos radicalmente nuevos simplemente porque jamás tuvieron contacto con aquellas personas que impulsaban esos cambios. Cien años después, según Doyle, los reformistas actuales tampoco hablan con inventores y pensadores, sino como empresarios y políticos. Pero mientras los inventores y los pensadores quieren transformar la realidad, los políticos y los empresarios prefieren que esa realidad no cambie, precisamente para poder continuar con sus tareas políticas o empresariales.

Por eso, cuando los educadores preguntan a los empresarios qué se debe enseñar, el resultado es una “reforma” educativa que se implementa paradójicamente para que nada cambie. Pero, en un nuevo vericueto paradójico, las cosas cambian y generalmente lo hacen de una manera que ni los reformadores educativos ni los futuristas pueden anticipar.

El tema de educar a nuestros jóvenes para lo que queda del siglo XXI es, o debería ser, de sumo interés para la comunidad hispana, ya que casi la mitad de los hispanos en Estados Unidos tiene menos de 18 años. Lamentablemente, muchos de esos niños y jóvenes no reciben la educación que necesitan y que se merecen, en gran parte porque quienes toman las decisiones sobre qué educación ofrecer a los hispanos toman esas decisiones sin consultar a las personas apropiadas y, de hecho, sin delegar esa responsabilidad en las personas apropiadas.

Anticipar el futuro es prácticamente imposible. Las mejores mentes educativas de 1911 no pudieron anticipar el uso de computadoras, la globalización, la exploración interplanetaria y otros elementos comunes en el 2013. Si al desconocimiento del futuro se agrega el desconocimiento del presente, ya que en muchos casos los educadores ignoran quiénes son y cómo son nuestros alumnos, la educación se vuelve doblemente problemática, porque ni cumple una función inmediata ni prepara para el futuro.

No sabemos qué desafíos enfrentarán nuestros hijos en el futuro. Pero una cosa es cierta: ya no debemos dejar su educación en manos de aquellos que ni siquiera los conocen.
09 Septiembre 2013 03:52:06
La verdadera reforma educativa
La educación es una tarea que debe plantearse para toda la vida, de aquí surge la necesidad de hacer que el sector educativo responda al reto de un mundo cambiante. Dicho cambio va desde los marcos tradicionales de la existencia hasta la total comprensión del mismo. En el siglo XX se comienza a vivir un fenómeno social, económico y político debido al proceso de globalización; dicho proceso comprende una transformación en la organización espacial de las relaciones y transacciones sociales generando corrientes y redes de actividades transcontinentales.

Dentro de un contexto lleno de transformaciones tecnológicas, económicas, políticas, y culturales que generan diversas necesidades en la sociedad, las cuáles se traducen en grandes desafíos, es necesario contar con instrumentos y herramientas que nos permitan conducir dichas transformaciones por la vía del crecimiento de las naciones y el bienestar de la sociedad, sobre la base del reconocimiento de las diferencias y la distribución equitativa de los recursos y las oportunidades. En este sentido surge la importancia de la educación en un escenario global, en donde se ha hecho evidente redefinir los contenidos y las orientaciones de la educación básica.

Dentro de los cambios antes mencionados, se genera una propuesta para situar el aprendizaje, es por ello que se realiza un marco que dé sentido y articule las actividades de aprendizaje de los niños. Se prepara una educación donde lo importante no es tener más conocimientos, sino el uso que hacemos de los mismos, no demostrar qué tanto sabes, sino cómo aplicas ese conocimiento. En este sentido podemos decir, que las competencias no sólo se trabajan sobre la base del saber teórico, sino que se avocan al saber práctico, técnico, metodológico y social, mediante el desarrollo de habilidades, conocimientos, actitudes y valores.

Competencia es la “capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos pero no se reduce a ellos” (Perrenoud, Philippe, 2002:7). Es una combinación dinámica de atributos, en relación con conocimientos, habilidades, actitudes y responsabilidades, que describen los resultados del aprendizaje de un programa educativo o lo que los alumnos son capaces de demostrar al final de un proceso educativo.

Las reformas educativas que obedecen a la lógica propia del sistema del sistema escolar. En este enfoque el sistema educativo funciona con total autonomía de la sociedad, a diferencia de la vertiente analítica que considera que las reformas educativas son parte de otros procesos más amplios que acompañan al cambio social. Desde otro punto de vista, las reformas educativas son el resultado de la búsqueda del equilibrio entre el sistema global y los subsistemas, en este caso, la reforma educativa no será otra cosa que una respuesta retardada del sistema político a una situación de dada.

La educación es la única vía por la que puede asegurarse el desarrollo y el crecimiento de un país, así mismo los maestros son pieza clave en la sociedad por lo que se tiene una gran responsabilidad y una oportunidad única de trascender.

Alvin Toffler comenta que” la sociedad actual es una Sociedad del Conocimiento, en la cual los individuos, comunidades y naciones exitosas son aquellas que manejen la información, que innoven en los procesos, que sean de mente flexible y altamente adaptable, que muestren un elevado nivel de creatividad en la resolución de problemas, incluso que sean capaces de anticiparse a los acontecimientos y planeen y ejecuten con alta calidad y eficiencia las formas en como enfrentarán dichos acontecimientos, serán quienes competirán mejor y podrán mostrar un mejor nivel de desarrollo social, económico – molesto pero innegable indicador de desarrollo – político y cultural”(Salas, 2005).

El enfoque de formación basado en competencias es un conjunto de herramientas conceptuales y metodológicas para gestionar y asegurar la calidad en los diferentes niveles educativos. Diversas experiencias en varios países (España, Chile, Colombia, Argentina, Brasil y México) muestran que el enfoque de competencias, cuando se implementa con rigurosidad y profundidad, hace contribuciones muy importantes para superar diversos problemas de la educación tradicional como la falta de pertinencia de los procesos educativos respecto a los retos del contexto, el poco énfasis en la formación de la idoneidad, la ausencia de estrategias para desarrollar la creatividad y el poco apoyo a la autorrealización de los estudiantes.

Las teorías actuales del aprendizaje que permean la educación, comparten la idea central de que el ser humano, en cualquier edad, construye su conocimiento con base en conocimientos previos, es decir fortalece una idea previa y la precisa, la extiende y profundiza su alcance, o modifica algunos elementos de esa idea al mostrar su insuficiencia. Es este mecanismo de aprendizaje se propicia la comprensión y permite que el saber se convierta en parte de una competencia que utilizamos para pensar, para hacer frente a nuevos retos cognitivos, para actuar y para relacionarnos con los demás.

Llevar a la practica el principio de que el conocimiento se construye, representa un desafió para los maestros y para los actores del sector educativo pues nos obliga a mantener una actitud constante de observación e indagación frente a lo que experimentan en el aula los alumnos. Todo esto retomando la importancia de contribuir a la formación de ciudadanos para participar en la sociedad y resolver problemas de carácter práctico. En ese sentido es necesaria una educación centrada en el desarrollo de competencias; actualmente son más altos los niveles educativos requeridos para participar en la sociedad, esto exige considerar el papel de la adquisición de los saberes socialmente construidos, la movilización de saberes culturales y la capacidad de aprender permanentemente.

La equidad con calidad se logrará si las competencias cumplen su función asignada, ya que se vinculan con la preparación del individuo para resolver los problemas de la vida cotidiana.

Como se ha podido observar, aun continúa la lucha por alcanzar una educación de calidad mediante la cual los alumnos desarrollen las habilidades y dominen los conocimientos que se requieren para resolver problemas y las necesidades que demanda el mundo competitivo en el que nos encontramos. Un mundo globalizado y moderno que cada vez es más diverso e interconectado, en el que para comprender y funcionar de manera adecuada, los individuos requieren dominar las tecnologías cambiantes y entender la información disponible y de la misma manera enfrentar desafíos colectivos como sociedades, por ejemplo el balance entre el crecimiento económico, la sostenibilidad ambiental y la prosperidad con la equidad social.

22 Febrero 2010 04:00:17
Avanza la democracia
Vínculo De Profesionistas
http://Www.Trascender.Org.Mx

Ahora, avanzada la democracia, la igualdad de oportunidades para las mujeres pasa por la participación y representación en los puestos de toma de decisiones. Pero esto no ha sido suficiente. Si bien los partidos cumplen con las mujeres en cuanto a la cuota de renovación en sus estructuras internas, muchas veces parece más un requisito que una forma de alimentar el proceso democrático.

Gran parte de las mujeres que participan en política lo hacen en referencia a otras condiciones sociales, no a su género y actúan como miembros de corporaciones y/o grupos, sujetas a diversas formas de lealtad, de pertenencia, de control. Así, al hacer política, se estereotipan sus actividades, las formas de buscar y ocupar posiciones jerárquicas, sus discursos, sus comportamientos.

Según el Reporte Índigo, algunos países han logrado resolver sus problemas de género, mejorando significativamente sus procesos democráticos: la India lo logró en 1966; Israel en 1969, Argentina en 1973 y 2008, Inglaterra en 1979, Filipinas hizo historia en 1986, Nicaragua lo consiguió en 1990, Alemania en 2005 y Chile en 2006. En México, hasta ahora no se ha logrado, vamos tarde al encuentro con la igualdad política de género. Pero el 2012 podría convertirse en el parteaguas para que una mexicana tenga la oportunidad de sentarse en la silla presidencial.

Y es que por primera vez en la historia moderna de nuestro país, cada uno de los tres principales partidos políticos tiene en sus filas a una o dos mujeres con los méritos suficientes para disputar codo a codo las candidaturas presidenciales. Pero en esta contienda existe una gran ventaja a favor de las aspirantes. El factor de género podría convertirse en una decisiva ventaja electoral.

Por eso, día a día crecen y se fortalecen las posibilidades de que aparezcan en la boleta presidencial de 2012 los nombres de Beatriz Paredes, por el PRI; de Margarita Zavala o Josefina Vázquez Mota por el PAN y aunque poco probable, pero no imposible, Amalia García por el PRD.

Alguna de esas mujeres podría intentar lo que en 1966 logró Indira Gandhi en la India, en 1973 María Esthela Martínez de Perón en Argentina, en 1979 Margaret Thatcher en Inglaterra o en 1986 Corazón Aquino en Filipinas.

Mujeres líderes de sus naciones como Benazir Bhutto en 1988 en Pakistán, Violeta Chamorro en 1990 en Nicaragua, Ángela Merkel en 2005 en Alemania, Michelle Bachelet en 2006 en Chile o Cristina Fernández de Kirchner, la entonces primera dama, en 2007 en Argentina. Y lo mismo sucedió en Irlanda, Finlandia, Letonia, Ecuador, Panamá, Haití, Liberia o Guyana. Todas estas naciones ya tuvieron una mujer presidenta o primera ministra. No es una simple especulación.

El tema en México está en el aire y es sometido cada día más a análisis y debates. Pero, para diseñar un estilo de liderazgo que contribuya a la conformación de un sujeto político de género, debe pasar por el acceso a la información y la capacidad de gestión, por la tolerancia, la coalición en la diversidad, el acuerdo en las propuestas, la capacidad de impulsar líneas de acción específicas y también comunes. También por acortar la distancia existente entre el impulso y el hecho, entre el hecho y el resultado, entre el resultado y el plan, que son típicos de la política, claro está, desde un compromiso democrático, solidario, ético y de equidad.

Además, y dada la crisis de valores imperante en nuestro país y sin apropiarse de la exclusividad de la moral, surge otro elemento con el que las mujeres deben enfrentarse a la hora de hacer política. Deben reconstruir radicalmente la práctica política dominante, aportando una mirada distinta y promoviendo a través de acciones, la cultura de la justicia, solidaridad, inclusión y de la legalidad y convertirse en agentes de renovación de liderazgos.

Esa forma nueva de liderazgo, donde el poder no sea una capacidad de imponer su voluntad contra la resistencia de los demás, tiene una estructura basada en una red definida con valores éticos en su significado profundo, enriqueciendo la democracia y haciendo de la política una actividad cívica fundamental que, sin descuidar la eficiencia, pueda ser más amable, más honesta, más seria, más transparente, con gente que se ocupa de razones o argumentos y resultados y no de manipular voluntades, ni denigrar a los y las contrincantes.

La democracia es un valor fundamental de los estados que requiere una participación y una representación igual de los ciudadanos de ambos sexos en la toma de decisiones, en la economía y en la vida social, cultural y civil. En este sentido, las mujeres todavía tienen un largo camino por recorrer. La sociedad debe desprenderse de los roles discriminatorios que todavía subyacen en ella y adoptar medidas que favorezcan la participación política de las mujeres.

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