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Emmanuel Alejandro Narvaez
Emmanuel Alejandro Narvaez
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09 Noviembre 2016 03:00:00
¿Qué pasa con las deducciones?
Durante la Presidencia de José Lopez Portillo, la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR) publicada el 30 de diciembre de 1980 estuvo vigente hasta 2001 y en ella se podía analizar normas relativas a la denominada “contabilidad fiscal inflacionaria”, es decir, la actualización con base en la inflación de ciertas cantidades para su efectiva deducción, así como las tarifas para el cálculo de impuestos y los ingresos para cumplir diversas obligaciones.

La Ley del ISR de 2002, por su parte, conservó algunos conceptos con índole fiscal-inflación. En el capítulo de personas físicas (PF), el Artículo 177 preveía una actualización de esas tasas a partir del ejercicio siguiente a aquel en que la inflación acumulada superara 10% desde la última actualización… claro, en el periodo que sucediera.

De acuerdo con lo anterior, algunos gastos como los de viaje se establecieron con base en cuotas que anteriormente se actualizaban en función de la inflación, pero desde 2002 han permanecido estáticas, ya que no hay ordenamiento en la nueva ley en vigor desde 2014 que haya previsto su debido tratamiento. Lo mismo sucede con el monto máximo permitido para deducir gastos pagados en efectivo, los gastos de viaje pagados en el extranjero y la deducción de automóviles.

Uno de los casos más relevantes es el tema de los automóviles, los cuales eran deducibles en 2001 por un monto de 200 mil pesos, pero el monto actualizado ascendía en 2001 a 328 mil 447. En 2002 se mantuvo el monto de deducción de 200 mil, pero se eliminó la posibilidad de actualizar. Y para 2003 se amplió la cifra nominal a 300 mil pesos, la cual se mantuvo hasta 2006.

En 2007, durante el sexenio de Felipe Calderón, el monto para la deducción de automóviles se redujo a 175 mil pesos y sigue así hasta la fecha.

En 2014 y 2015 (Enrique Peña Nieto), la cifra se redujo a 130 mil pesos y para 2016 regresó a 175 mil. El límite de deducción actual, que debería aplicar si la cantidad se actualizara, sería de cerca de 500 mil pesos.

En el supuesto en el que menos inflación se reconoce para la actualización de esta cantidad, la disminución real del tope de deducción de un automóvil ha sido de entre 30% y 40 por ciento.

Conclusiones. Debo recalcar que la comparación entre cifras de 2016 y 2012 resulta en un desfase de casi 80% entre las cuotas reales sujetas a deducción. La falta de actualización de las cifras que afectan los egresos antes mencionados deriva en que se mantenga el límite publicado desde 2002.

El efecto sobre las deducciones del constante avance de la inflación realza la necesidad como contribuyente de actualizar dichas deducciones ante el actual panorama económico y según la actividad de que se trate.

Para 2017 la reforma no ha sido tema de interés para el Ejecutivo, siendo que este efecto financiero afecta al contribuyente limitando las deducciones de consideración.

Vicepresidente del IMEF Universitario Coahuila Sureste.
26 Octubre 2016 03:00:00
Seguridad financiera en casa
Según las estadísticas, los hombres mueren primero. Esta ciencia matemática muestra que generalmente las mujeres sobreviven a los hombres, en especial a aquellos con edades de entre 70 y 90 años, ya considerados como adultos mayores y que vienen de una generación en que los roles eran estrictamente definidos y lo siguen siendo. Normalmente, ellos ganaban el dinero y gestionaban las finanzas del hogar. Sin embargo, como adultos, ahora existen interrogantes como la siguiente: ¿Quién proveerá la seguridad financiera a mi pareja si yo muero primero?

La pregunta se vuelve más complicada si la columna de la familia es dueño de un negocio. La tarea principal es apoyarse en un asesor, se deberá trabajar con contadores, asesores financieros, abogados y doctores y definir una estrecha correlación en el que cada uno juega su rol; la confianza es fundamental para apoyarnos en estos especialistas.

El problema de fondo es cuando detectamos que “todo está bien, hasta ahora”, sin embargo, la realidad es que se va hacia una caída. Asimismo, otro conflicto es cuando se asume que tu pareja tiene poco o nulo interés en el manejo de las finanzas. Seguramente piensas que no entiende el tema y la importancia, o peor aún, que no tiene habilidad. Un ejemplo claro es cuando la pareja prefiere evitar los detalles acerca de la administración de la casa y el negocio.

De la misma manera se está equivocado dado que este problema te tiene sin dormir, tú mismo te autoconsuelas frecuentemente pensando en cosas generalmente irrealistas, por ejemplo, apoyarte en los hijos, independientes, que entrarán al quite y llevarán a la futura viuda a su casa. Las nuevas generaciones denominadas “babyboomers” tienen otras ideas. Puedes también responsabilizar a tu pareja en que “encontrará la manera”.

Ok, tú eres el administrador de la familia. El negocio de la familia va bien, tienen en orden su seguro de vida y un plan de sucesión familiar. ¿Por qué deberías retomar frecuentemente este asunto?

Ante la muerte del cónyuge, la viuda se da por vencida y el panorama se vuelve gris al no querer salir, literalmente. “Cierra las cortinas”, las cuentas no se pagan solas, lo mismo con la tarjeta de crédito e hipoteca. No hace pagos de impuestos o depósitos bancarios. ¿A dónde va a parar este problema? De seguro que demasiado lejos.

En mi experiencia, se debe proceder identificando de manera segura si este es un problema que te aqueja. El primer paso es iniciar el cuestionamiento: planea una reunión informal con tu pareja y descendientes. Plantea el panorama examinando como administradores las finanzas de la familia. Resalta esa aspiración de que como pareja se sientan cómodos si algo le llega a pasar a alguno de ellos.

Al anticipar este asunto, ayudarás a deshacerte de un problema mayor que no deja dormir. Con estas decisiones das valor al futuro. Considérate desde ahora en una excelente posición para reivindicarte.

Vicepresidente del IMEF Universitario Coahuila Sureste.

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