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Seminario de Literatura Amparán
Seminario de Literatura Amparán
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En marzo de 2015 inició en Saltillo, Coahuila, el Seminario de Literatura Francisco José Amparán, coordinado por el escritor Julián Herbert y auspiciado por la Secretaría de Cultura del estado. Después de dos años de trabajo continuo, el seminario publicó la antología “Estos Son Mis Papeles”, que se presentó en Guadalajara, Saltillo y Monterrey, cerrando así su etapa institucional. Actualmente, el grupo de seminaristas está integrado por Aurora de Jesús Alvarado, Valdemar Ayala Gándara, Luis Fernando Bañuelos, Sylvia Georgina Estrada, Quidam Fierro, Christian García, César Gaytán, Elena Gómez, Jesús Humberto González, Juan Iván González, Iveth Luna Flores, Carlos Mata, Penélope Montes, Jorge Rangel, Nadia Salas, Aida Sifuentes, Miguel Servín y Elí Vázquez Sifuentes. Los miembros del seminario continúan reuniéndose los miércoles, en casa de Julián, para hablar de literatura y tallerear textos. Parte de su trabajo está en el blog http://variacionessobreuntema.blogspot.mx. Además cuentan con un grupo público en Facebook: Seminario de Literatura Francisco José Amparán.

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28 Mayo 2019 03:55:00
Infancia es destino
Por Edgardo Valero

Ningún cuerpo es perfecto, pero algunos llegamos a este mundo con más desperfectos que otros: yo, por ejemplo, nací con un tumor cerca del pulmón derecho que fue removido cuando apenas cumplía el tercer mes de vida. No recuerdo nada de eso, pero tengo una cicatriz que rodea mi axila y que me dice que estuvo ahí. Una cicatriz que algunas veces intenté ocultar en público porque me apenaba un tanto la deformidad que forma en mi espalda, pero como dice la célebre frase de Carl Jung: “lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”.

Escribo sobre esto porque hablaré de un libro que me parece el  mejor ejemplo de un ejercicio de memoria, liberación y transformación. Terminé de leer hace unos cuantos días El Cuerpo en que Nací (Anagrama, 2011), una enternecedora novela autobiográfica de la mexicana Guadalupe Nettel en la que recuerda cómo su infancia fue marcada por la imperfección: un lunar blanco justo en el centro del ojo derecho que le impedía ver con claridad el mundo.

Ver o dejar de ver son dos situaciones que han marcado la narrativa de Nettel. En sus cuentos, por ejemplo, tiene personajes que viven atormentados de que algo les robe la visión y queden ciegos de súbito. Pienso que quizá esto fue uno de sus temores de niña al crecer con un parche durante la mitad del día, obstruyendo la luz del ojo izquierdo –el sano–, dividiendo sus días en la nebulosidad matinal y la nitidez de la tarde.  

Quizá por ello entrenar el ojo anómalo se convirtió también en una obsesión para sus padres. Explica que esa obsesión era algo así como asegurarle un futuro a su hija, pensando en que los errores con los que se llegaba al mundo debían corregirse durante la infancia. Sin embargo no hay que olvidar que infancia es destino.

“Hay personas a las que obligan durante su infancia a estudiar un instrumento de música o a entrenarse para competiciones de gimnasia; a mí me entrenaban a ver con la misma disciplina con que otros preparan su futuro como deportistas”.

La  novela está contada a partir de un yo narrativo, en este caso el personaje mismo de Guadalupe Nettel, quien se supone está recordado momentos de su infancia mientras consulta con una sicoanalista, la doctora Sazlavsky.

Además de crecer con un lunar en el ojo, la infancia de la autora también se vio marcada por los años 70 y el pensamiento y libertad sexual que su padres ejercían durante esa década, pero también por el divorcio y la dificultad de migrar a un país donde todo le parecía extraño, hasta el más mínimo detalle como lo puede ser la cuadratura de una almohada.

Escribe sobre su experiencia de  ser una extranjera en Francia, un país cuya lengua desconocía y el choque que eso representó para una niña que no superaba los 12 años, mientras su madre se las arreglaba para cursar un doctorado con apenas el suficiente dinero para vivir junto a sus dos hijos en el barrio más peligroso de la ciudad de Aix-en-Provence.

A su regreso a México relata sus años de rebeldía adolescente, su primer contacto con las drogas, pero sobre todo un hecho que le permitió entender plenamente su humanidad.

“Por fin, después de un largo periplo, me decidí habitar el cuerpo en el que había nacido, con todas sus particularidades”.
14 Mayo 2019 04:00:00
¿Qué piensa quien nos mira en la cámara de nuestra laptop?
Por: Juan Iván González
@Racapa7

Una nueva tendencia en tecnología que está invadiendo hogares alrededor del mundo. Son pequeños y tiernos, y te seguirán por toda tu casa. Se llaman kentukis y son mejores que un tamagotchi porque los kentukis son reales: hay una persona al otro lado de los ojos del peluche. En un punto aleatorio del mundo alguien está conectado a tu kentuki y es ahora un invitado silencio en tu intimidad. Las conexiones son alrededor del mundo y no pueden ser elegidas o reiniciadas. Si se va esta persona, nunca volverá. ¿Quieres hallar la manera de hablar y hacer una amistad? ¿O prefieres dejar anónimos a los anónimos? Aunque quizás la decisión más importante es: ¿Quieres tener uno de estos animalitos o no preferirías mejor ser uno de ellos y observar, desde lejos, la vida de alguien más?

Publicado en el 2018, Kentukis (Literatura Random House. 2018) de la argentina Samanta Schweblin, cuenta varias historias simultaneas alrededor del mundo sobre el efecto de este aparatito en gente de casi todos los caminos de la vida. Es una buena novela de ciencia ficción escrita en español, un género que no siempre tiene la difusión que debería en Latinoamérica.

Schweblin evita caer en el alarmismo total y hay ejemplos en este libro de gente para quien sus kentukis fueron un bien neto. Aprecio muchísimo el que se haya alejado de un mensaje simplón de cómo la tecnología nos está alejado irremediablemente del contacto humano o cosas por el estilo. Lo que estas historias me transmiten fue algo más complejo.

La impresión total que obtuve de esta historia fue una pesimista: este es libro de paranoia y de desesperanza. Al otro lado de la pantalla no siempre habrá una buena persona, ni tampoco el que la haya cambiaría mucho. Schweblin nos da algunos relatos cercanos al terror y muy efectivos en ello. Vemos a los personajes en juegos de voyeurismo e identificación y hay una palpable soledad en todos ellos. Algo más que me gustó de esta novela es como expresa una situación paradójica de los tiempos del internet: llegar a invertir la mayor parte de tus emociones e ilusiones en alguien a quien nunca verás. Existe siempre una brecha entre la persona que vemos y la persona que representamos en nuestra mente, ¿qué pasa cuando esta brecha se nos es vendida como un instrumento de ocio?

Es una historia global pero aun así no pierde de vista lo cotidiano. No hay nada para orillarnos a creer que los kentukis son una conspiración política, el fin del mundo o el siguiente nivel de la sociedad humana. Son una tecnología más y los efectos extremos vistos en sus usuarios siempre tienen este lado de ridiculez y esta sombra de que todo podría dejar de importar al día siguiente. Creo que esa es una condición básica de todas las interacciones basadas en plataformas cibernéticas, tan dadas a cambiar de una temporada para otra y que a pesar de eso pueden destrozar tu vida entera.

Al final, no hay realmente ninguna moraleja respecto a cómo usar la tecnología. Lo que Schweblin nos pregunta al final de todas estas historias es algo mucho más alarmante: ¿podemos realmente escapar del mundo interconectado y tecnológico en el que estamos viviendo? La pregunta, como toda pregunta de un buen libro, queda al aire.


30 Abril 2019 03:30:00
Derrumbes
Por: Penelope Montes

Quería reseñar a Anne Carson pero el libro Clavícula es de la autoría de Marta Sanz. También quería reseñar a Salman Rushdie pero nació hombre. Aida abordó Daniela Astor y la caja negra hace unas semanas pero aquí los voy a llevar por otro sendero de la obra de Marta Sanz. Partiremos de un enunciado que aparece recurrente en las entrevistas a la autora: escribo de lo que me duele.

Estamos ante una autora estadonidense exigente, -considerada de forma universal como una de las más importantes poetas de todos los tiempos -que se hizo sentir a través de su voz poética pero que no se dejaba mirar. La mayoría de sus poemas se caracterizan por ser cortos, carecer de título y tener rimas consonantes imperfectas.

Desde febrero me he adolorido: la voz, la iMac, las tuberías de agua caliente, las puertas, la nube. Tendría que acotar que paralelo a la mala racha he leído un combo de derrumbe: El Adversario de Emanuel Carrère, Serotonina de Michel Houellebecq y Clavícula (Anagrama, 2017).

El común denominador de estos textos es su abordaje de la autoficción o el desconsuelo que me dejó saber qué lo narrado sucedió en este plano de la realidad y luego llevado hacia otro lugar. Me concentraré en la parte más demoledora del texto: la implicación de la desaparición del confort físico y la comunicación del dolor a través del lamento.

El texto es fragmentario, está confirmado por partes que pueden extenderse a unas cuantas páginas o bien ser sólo un par de enunciados, que ayudan a percibir la naturaleza de su escritura que está desprovista de una estructura narrativa clásica. Los temas que asoman son la menopausia, la precariedad del trabajo de escritora, la vulnerabilidad de los padres, la culpabilidad por no haberse reproducido en carne de su carne.

Fui empática con el lenguaje que la autora explora, aunque dudo mucho de que la comunicación del dolor sea una actividad salubre. Es difícil enfrentarse a la vulnerabilidad de los demás, incluso es algo insoportable para muchos.

La claridad de la autora cuando expresa las características del dolor es notable, por ejemplo cuando menciona que su dolor no es íntimo y que lo revela la forma que tienen de mirarla las personas que más quiere. Los amigos ayudan a transitar por la enfermedad con lo que dice: vas a estar mejor, apacíguate, pasan cosas todo el tiempo, vas a salir de esto.

El apesadumbramiento de las mujeres que se normaliza es algo que resalta la autora. Las mujeres queremos domar el dolor como si fuera un animal salvaje. La menopausia es tratada como un estado de sensibilidad que nos induce a la vulnerabilidad: “la sequedad que llega de golpe y te agrieta el correr de la sangre por los muslos”.

El descubrimiento del miedo propio a enfermar y a la oscuridad del cuerpo y sus infamias fue lo que me deslumbró en la lectura. El mal que habita en quien enferma y el derecho de enfermarse en este mundo que se pudre y por el que cuesta cabalgar. También la oposición a la idea de calmarse y fluir a favor de la corriente.

¿Qué nos cura? Tal vez algo divertido que nunca volveré a hacer: tomar un crucero, porque se apetece o por encargo como lo hizo David Foster Wallace. Como apunta la autora: “para morirse muertas por la rabia de morirse.”
16 Abril 2019 05:27:00
Mi vida querida
Por Carlos Mata

La cotidianeidad en la literatura puede ser amada por unos u odiada por otros. Y es que muchas veces nos quedamos con la idea errónea de que en una historia no pasa nada, todo porque un texto parece un fragmento de la vida de cualquiera de nosotros, ¿Quién va a sentarse a leer algo que podría ser su día a día? Aquí radica la magia de Alice Munro. Su prosa, además de su clara tendencia a la poesía, esconde subtramas bajo una capa delgada de “aquí no pasa nada”.

En Mi Vida Querida (Lumen, 2013), podemos notarlo a lo largo de los 15 cuentos que componen el libro. Protagonizados en su mayoría por personajes femeninos, encontramos que ellas pasan por un momento de autodescubrimiento en ocasiones involuntario; ya sea por la transición de la infancia a la adolescencia, el padecimiento de enfermedades crónico-degenerativas o simplemente por enfrentarse a un suceso epifánico, aunque el resultado de esto no altere en mucho sus vidas. Pasa que los personajes se escuchan a sí mismos.

Munro nos conduce casi siempre por las orillas de lo que parece ser el relato principal. Incluso en aquellos con una carga emocional enorme, la autora descentraliza el relato de esa experiencia, manteniendo un ritmo narrativo pacífico, sin adornos sentimentales. De igual forma nos ubica en una región espacio-temporal de manera formidable, que podemos construir la atmósfera del relato sin mayor dificultad.

He de confesar que el libro no me atrapó de inmediato. Tardé un par de cuentos en adaptarme a su estilo. Sin embargo, conforme avanzaba en su lectura, la atmósfera de los distintos pueblos canadienses a mediados del siglo pasado me envolvía, y los giros de tuerca en los relatos los convertían de una anécdota de ficción, a un hecho entrañable.

Fue a partir de Tren que caí en cuenta de la capacidad narrativa de la premio Nobel.
Casi al finalizar el libro, Munro aísla cuatro relatos los cuales, según palabras de la autora, “Son las primeras y las últimas palabras –y las más íntimas- que tengo que decir sobre mi vida” (sic). En ellos, a pesar de tener anécdotas (y a primera vista también personajes) diferentes, se nota un hilo conductor hecho de memorias vagas, como lo es cualquier recuerdo de la infancia temprana. Eso que recordamos a medias o nos dicen que pasó, y con ello construimos un pasado sobre el que edificamos nuestra existencia. Al menos así lo demuestra Munro que, con base en fragmentos de su pasado, nos entrega una serie de relatos cautivadores. Relatos de una vida.
02 Abril 2019 04:00:00
Crudeza íntima
Por: Cesar Gaytán

Me dijeron que Aquí no es Miami era un libro de crónicas y relatos, pero no me dijeron que se podía leer como poesía.

Y es que en este libro de Fernanda Melchor (Veracruz, 1982) quedan expuestas dos intenciones precisas y recurrentes en la prosa de la autora: contar historias crudas que aprovechan una narrativa ágil sin temor a experimentar, además de mantener una íntima relación con el lenguaje.

Su obra, a la vez que cuenta una historia, sorprende al lector y se autodescubre. Las crónicas se enlazan de forma natural desde la nostalgia de una niña que asume ver ovnis cuando en realidad son luces de avionetas que transportan droga en la década de los 80; la dinámica cotidiana en el puerto donde hablar de robos y contrabando es decir lo menos en los 90; hasta uno de los episodios más trágicos: el dominio del cártel de Los Zetas allá en 2011.

Melchor logra que el lector sienta que le cuentan una historia que él puede anticipar, pero cuando menos uno lo espera, hay un cambio ágil e inteligente que da una nueva dimensión a la lectura. Si a eso se suma que la construcción de los 12 relatos se alzan una intimidad mística con la forma de narrar, hablamos de un libro que te seduce y reta al mismo tiempo.

Aquí no es Miami tuvo su primera edición en 2013 gracias a Almadía y la Universidad Autónoma de Nuevo León, aunque lo tuve en mis manos hasta 2018 con la reedición de Random House.

Dos de las cosas que más le agradezco a Melchor en este libro es que la integración de recursos periodísticos y literarios es un agasajo. Es más, no sólo da gusto leer un libro así; da envidia.

Me llegué a preguntar: ¿estoy leyendo ficción o un documento histórico?, ¿alguien no me dijo que este era un libro de poesía escrito en prosa? A ratos la sensación es que la autora está ahí, a tu lado, contándote las cosas al oído. En otros momentos te imaginas la fotografía que pasa de un tono sepia a colores vívidos. Pero siempre estás al borde de la página en espera de que algo desafortunado le ocurra a un personaje entrañable.

El segundo tema es que Aquí no es Miami se aleja del lugar común de la frontera en la literatura mexicana. La veracruzana nos recuerda que el norte no es el único lugar donde ocurren actos despiadados, sino que el mar puede ser aún más cruento al ofrecer la promesa de un nuevo comienzo, pero encarnar una violencia real, palpable y sistematizada.

Melchor declaró en entrevistas que la intención original del libro era escribir una novela, pero que en algún punto del proceso se dió cuenta que no estaba lista. En las notas que aparecen en el libro, sin embargo, hay una revelación al respecto. “El lenguaje es traicionero”.

En esta reflexión se pregunta si es posible reproducir la realidad, si las palabras no serán demasiado escandalosas, si la semblanza, el personaje o la atmósfera podrán ser exactos.

Estas dudas y preocupaciones no se quedan en un simple planteamiento estético, sino que transforman la obra en una narración poderosa y entrañable.


13 Marzo 2019 06:16:00
Escribir: hacer relingos
Nadia Salas
@Hemingwayana


En mi colonia abundan los terrenos baldíos. Uno de mis ex novios, aficionado a caminar y
quién nació en la delegación Miguel Alemán en el Distrito Federal, llegó una tarde
cansadísimo a mi casa. Había caminado unos tres kilómetros desde su casa a la mía. Después
de pedirme un vaso de agua y derrumbarse en el sillón, me dijo que los terrenos baldíos
solían deprimirlo. Solían deprimirlo desde los doce años cuando llegó a Saltillo, y a
diferencia de su ciudad natal, los cuadrángulos huecos estaban bien distribuidos por toda la
ciudad.

Valeria Luiselli observa esos espacios vacíos, terrenos vagos en medio de la polis, la ciudad
de México, y nos devela que escribir se asemeja a formar estos espacios inverosímiles en un
pequeño ensayo titulado Relingos, que forma parte de la colección de diez textos incluidos en
su primer libro, considerado como uno de los mejores del año.

Papeles falsos (Sexto piso 2010), está compuesto por una serie de ensayos narrativos de
temas diversos, donde lo constante es el registro original de la mirada de la autora. Aquí son
protagonistas, además de la Ciudad de México, Mérida, Nueva York y Venecia.
Valeria Luiselli nos lleva a buscar la tumba de Joseph Brodsky en el panteón de San Michele,
mientras ella busca analogías a través de lo que observa y nosotros la observamos en el
proceso de encontrarlas. Rios que invariablemente dan forma al destino del mapa de una
ciudad, calles, edificios en proceso de construcción o demolición, bibliotecas abandonadas y
fachadas vacías, conforman la imagen de la ciudad en que deambula

Aunque pueda afirmarse que Papeles falsos es sobre todo una investigación de los espacios o
ausencias en entornos urbanos o lingüísticos, definir este libro es complicado. La autora nos
guía a través de una serie de ensayos por diversas ideas y temas: la belleza del idioma, el
aprendizaje de la lengua materna, palabras que no se pueden traducir y sólo las entienden
quienes aman y sufren en esa lengua; la ciudad de las palabras de Wittgenstein, la poco
caminable Ciudad de México, las caminatas y paseos por bicicleta, que es una forma de
comunión con el entorno, de pensar y rebelarse; de las tumbas, de lo poco que significan
nuestros deseos una vez ausentes.

Valeria Luiselli habla desde sus propias experiencias, reflexiones y su cultura letrada siempre
presta a encontrar detalles o conexiones que va hilando de manera bella, acertada y con
coherencia. Su mirada curiosa y su forma de pensar, resultan frescas e interesantes: su
narrativa, cautivante.

Una sola vez regresó mi ex novio a la ciudad de México. No ha vuelto a causa de un
altercado con su padre, y por la imposibilidad de caminar lento en la ciudad de México.
26 Febrero 2019 03:36:00
Leer el lenguaje de la guerra
Por: Elena Gómez

No todas las luchas personales se hacen marchando en la calle. La realidad nacional se transforma desde cada trinchera. El miedo y muerte se quedan en el inconsciente colectivo. Daniela Rea Gómez considera que lo interesante no es expresarlos, sino indagar en los motivos profundos que ayudan a que las víctimas encuentren sentido a su vida después de la tragedia. La periodista reúne 10 relatos reporteados por ella en Nadie les Pidió Perdón (Tendencias, 2015) donde la crudeza rompe el equilibrio de la vida cotidiana. Su forma de mostrar el dolor, de ser testigo y a la vez confidente, busca en la naturaleza humana herramientas para seguir adelante, trascender la catástrofe.

En esta antología, la pluma de Daniela da voz a decenas de personas lastimadas y deja constancia del conflicto interno conocido como guerra contra el crimen organizado. La reportera forjada por la violencia desatada en México durante la última década fue reconocida con el Premio Breach / Valdez de periodismo y Derechos humanos —galardón promovido por la ONU, la Unesco, La Agencia France Presse y la embajada de Francia en México y que honra a los periodistas Javier Valdez y Miroslava Breach asesinados en cumplimiento de su deber.

Ella refiere historias de impunidad y de resistencia que invitan a acercarnos a las experiencias dolorosas para entender cómo se vive a diario la ausencia de un ser querido y su abandono involuntario. Cómo —los familiares que le sobreviven— desean encontrar recuerdos, más que un cuerpo. Y cómo a veces sienten que no merecen vivir, comer, dormir o reír por la culpa que sienten por los que no están. Nos muestran qué es el estado de desaparición: estar vivo y muerto, indefinido. Otro aspecto que aborda Rea Gómez es la paradoja de solicitar justicia a la misma institución que comete los atropellos.

Entre los textos se encuentra Bajo el Ondear de la Bandera, una historia de secuestro en la que el agresor indolente es el mismo Estado. Si nos Matan a dos, les Matamos a cuatro testifica la venganza que va creciendo en una espiral sin fin a través de las generaciones. Es muy interesante cómo la integrante de la Red de Periodistas de a Pie y de los Nuevos Cronistas de lndias de la FNPI muestra las dos caras de la moneda: por un lado a las víctimas y por otro lado a los victimarios que a su vez también han sufrido la violencia.

Caminando en la Tortura, escrito con el formato propio del guion cinematográfico, habla de un coche bomba. El Pueblo en Rebeldía es el reportaje de la riña que inicia en una cancha de basquetbol entre niños y jóvenes en Ayutla. La Última Tardeada es un relato crudo dónde los testigos se sinceran con la reportera acerca de lo ocurrido en la discoteca News Divine en septiembre de 2009 y de Rafael Morales —un chico de 18 años y una de las 12 vidas que cobró ese hecho negligente— que fue citado a declarar sobre su propia muerte.

El diablo está Frente a Ti enuncia cómo de manera arbitraria Germán Herrera y tres compañeros de trabajo fueron desaparecidos en una gasolinera de Francisco I. Madero, Coahuila. Las Batallas del Guerrillero comenta la triste realidad sobre los jóvenes mexicanos que se ven orillados a participar en la guerrilla. El verso de Raúl Zurita “Porque nos encontramos no sucumbió la eternidad” da nombre a la narración acerca de Liliana, una mujer embarazada que tuvo que buscar a su esposo extraviado fosas clandestinas.

El último texto ¿Es Esto lo que Queda de los Nuestros? detalla con brutalidad cómo se entregan fragmentos de hueso o piel a los parientes de las víctimas, esperando que con ello se resarza el perjuicio sufrido. Todas estas, son historias que muestran no sólo el terror, sino también la resiliencia y los mecanismos de supervivencia a los que una persona se aferra para estar nuevamente consigo misma, con su pareja, con otros y seguir adelante a pesar de la injusticia y el dolor que se queda en su memoria.

Las crónicas reporteadas por Daniela Rea Gómez exponen el impacto sutil y silencioso de violencia por el que tantas generaciones van a quedar afectadas.
13 Febrero 2019 06:06:00
Un filme gore llamado México
Por Edgardo Valero

La semana pasada, el Presidente dio por terminada la guerra contra el narcotráfico –aunque las muertes siguen– declarada en los primeros días del gobierno de Felipe Calderón. Si la violencia para antes de 2006 era ya una constante, lo que vivimos durante esa infame guerra fue una masacre. El país se convirtió en el set de grabación de una película gore que desde entonces y a finales del año pasado dejó más de 200 mil muertos.

Encobijados, colgados, desmembrados y desaparecidos se convirtieron en una bizarra realidad que, censurada en la vida cotidiana y al mismo tiempo espectacularizada en los medios de comunicación, se volvió en un objeto de consumo. La violencia, entonces, mostró su verdadera cara: su capacidad para adaptarse y arraigarse en las dinámicas del mercado y crear su propia lógica, algo que la filósofa, poeta y ensayista Sayak Valencia (1980) llamó “capitalismo gore”.

Este último término lo rescató precisamente del cine gore, que se caracteriza por el exceso de violencia y sangre. Quentin Tarantino y Robert Rodríguez son actualmente dos de sus principales exponentes.

En 2010, justo en pleno apogeo de la guerra contra el narcotráfico, Valencia publicó en Barcelona su libro titulado Capitalismo Gore (Ediciones Melusina, 2010). En ese extenso ensayo, la filósofa tijuanense hace un muy interesante análisis sobre la violencia producida por la encarnizada lucha de las Fuerzas Armadas del Estado contra los cárteles de las drogas en México a partir de lo que ella llama “prácticas gore”, “biomercado”, “sujetos endriagos” y “necroempoderamiento”.

Para Valencia el cuerpo se ha convertido en moneda de cambio que los cárteles utilizan para mostrar poder y disminuir el del Estado, que se supone ostenta el uso exclusivo de la violencia.

Define “capitalismo gore” como el “derramamiento de sangre explícito e injustificado (como precio a pagar por el Tercer Mundo, que se aferra a seguir las lógicas del capitalismo, cada vez más exigentes), al altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con el crimen organizado, el género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de necroempoderamiento”.

Un elemento fundamental que atraviesa su análisis es el papel que el machismo ha jugado en el desarrollo violento de la sociedad actual. El Estado mexicano, dice, es machista, y a él se le suman las “demandas económicas del capitalismo contemporáneo”, lo que ha producido una especie de “coctel molotov” que dio como resultado lo que llama “sujetos endriagos”, equiparados al monstruo al que se enfrenta Amadís de Gaula.

Son los sujetos endriagos los que los que ejecutan las prácticas gore; son quienes hacen de la violencia una forma de vida. Estos surgen de una posición marginal y del cruce “de la proliferación de mercancías y exclusión del consumo”, cita Valencia al filósofo francés Gilles Lipovetsky.

El machismo y su imposición para dominar, proveer y poseer los obliga ejercer la violencia extrema como herramienta de trabajo y tener así una participación en el mercado, volviéndose, de alguna manera, legítimos.

“Con el advenimiento, aceptación y normalización del capitalismo gore, ¿seguirán siendo válidas las categorías de legitimidad e ilegitimidad para describir la aplicación de la violencia?, ¿qué convertirá a la violencia en algo legitimo?, ¿el precio que se nos cobre por ejercerla?”, plantea la investigadora del Colegio de la Frontera Norte y coordinadora del doctorado en Estudios Culturales del mismo centro de investigación.

Sayak propone al final de su ensayo al transfeminismo como una manera de desarticular la lógica binaria de los géneros y la carga perfomativa –es decir, cómo se debe actuar para ser hombre o mujer– que estos imponen sobre los sujetos; implica, dice, poner distancia frente a una masculinidad tradicional.

“Esto es un reto apremiante en México para que los jóvenes no sigan engrosando las filas del proletariado gore, ni detentando una subjetividad endriaga que terminará con sus propias vidas y alimentará el engranaje heteropatriarcal, sexista, capitalista y gore que nos llevará a transitar por los mismos caminos y a obtener los mismos resultados: un paisaje de devastación económica, emocional y social”.
05 Febrero 2019 03:54:00
Instrucciones para leer a Diana Garza Islas
1. Primero lo primero: abrir los ojos. Si bien la premisa de Caja Negra que se Llame Como a Mí (Bonobos, 2015): “Aquí es aquí”, nos invita a cuestionar, renombrar y re-sentir todo lo que conocimos como palabra, color, textura, territorio, cercanía y personas. En su reciente libro Catálogo Razonado de Alambremaderitas Para Hembra con Monóculo y Posible Calavera (Conarte, 2017), Diana Garza Islas nos muestra su habilidad de ficcionaria, los relatos se abren luego de “contemplar más rato la cremita de tu todo” para inscribirse dentro de los poemas.

2. Después lo segundo: ver. En los poemas que conforman el Catálogo razonado vemos a Cristo sosteniendo una paleta de diablito, a seis fosas que sólo puedes ver si miras de lado, al Guardián <> de la Cordura, al Rey Ropitas y, si te acercas bien, podrás admirar la hechura de las cosas: antigüedades desmanteladas de su historia, objetos que dialogan a través de sus colores, una mamá oculta e “Ingredientes para destituir lo imaginado…” “Para destruir el pensamiento, para construirlo, él vino a verme”.



3. Tres de tres: pensar y des-pensar: “Porque hay que pensar en el mundo. Mundo o vestida de novia. Mundo o pecho erguido. Mundo o cabeza constante. Mundo o estatua de arcilla. Huevo o Mundo. Adjetivo o Mundo”. La poética de Diana Garza Islas: “Las cosas que digo son ciertas, pero no son verdad”, es un manifiesto en contra de la linealidad y literalidad de la escritura, pero sobre todo, de la recalcitrante congruencia de la realidad. Esta ficción es cierta porque aquí es aquí, allá donde estás tú quizá yo no soy, pero aquí, al interior de estos poemas que se abren como armando una caja, podemos reacomodar el lenguaje y jugar a que “Esta es la verdadera luna: es como si viéramos todo adentro”.

4. Hablar para preguntar: ¿quién dice qué debemos mirar y cómo hacerlo? Acostumbrados a que los libros nos digan y expliquen todo, la autora apuesta por un nuevo modo de interactuar con el lector desde diferentes perspectivas: va de la vista panorámica a la disección minuciosa de un objeto, ese objeto puede ser un viaje, un abuelo o la familia adentro de una caja, puede ser un sentimiento posando para la foto o una confesión a modo de anzuelo: “No dices nada, ocultas. Y yo digo que sí, oculto para ver”. En el juego del poema encubierto se revelan imágenes que el azar fotográfico del inconsciente y la libertad del ejercicio de enunciar unen.



5. Y al final: reconocer. Este libro está basado en los ensamblajes de Carlos Ballester Franzoni, que a su vez referencian a las cajas parlantes de Soyaló, Chiapas. Este libro fue acreedor del Premio Carmen Alardín. Este libro o caja contiene los raptos que Diana Garza Islas hizo del lenguaje, de sus sueños, de su autoficción, pero sobre todo, de sus modos de ver.

Esto no aplica para quien tiene pestañas cortas
29 Enero 2019 03:01:00
Memorias violentas de la ciudad
Por: Juan Iván González
@Racapa7


Creía que Monterrey o Saltillo o cualquier de las ciudades sobre las que oía hablar todos los días estaban alejadas de cualquier novela. Esas cosas eran sobre otras ciudades, aquí no había mucho que contar. Fue un maestro de historia en la preparatoria quien me recomendó por primera vez un libro de la región: “El Crimen de la Calle Aramberri” (Jus / Universidad Autónoma de Nuevo León, 2008)

En la década de los 30, dos mujeres, Antonieta Montemayor y su hija Florinda, fueron asesinadas en su casa durante un robo. La violencia extrema de sus muertes atrapó la atención de la prensa y de toda la ciudadanía. Entre más información fue revelándose, mas novelesco se volvió el caso. No sólo eran dos de los culpables sobrinos de Antonieta, sino que las pistas principales del crimen fueron manchas de sangre que salían de la casa para perderse en plena ciudad. La actitud conservadora de la población chocó de frente con la violencia de este crimen. La novela de 1994 de Hugo Valdés busca hacer ficción usando una investigación muy profunda del caso y crea una muy buena historia de crimen llena de recuerdos de lo que fue Nuevo León. Es una búsqueda de posibles explicaciones para una historia casi inexplicable.

La primera vez que la leí fue una experiencia surreal. Zuazua o Constitución o el Anfiteatro no me parecían cosas que pudiesen existir dentro de los párrafos de un libro. Más de allá de eso, hay un sabor particular en el crimen y en todas sus consecuencias. El morbo y la moralidad férrea de sus personajes no se sienten muy alejados del Monterrey de hoy.

Al volverla a leer, lo que más se sorprendió fue darme cuenta que esta no es una novela de misterio en realidad. Los culpables fueron hallados muy fácilmente, así que la incógnita no importa tanto como los resultados del crimen. La trama aun así tiene mucho de novela negra, sobre todo en su inicio: un recuento en segunda persona rápido y cautivante. La trama entonces se ramifica y habla del antes y después de víctimas y culpables. Valdés se enfoca mucho en el proceso judicial de los perpetradores y en la corrupción y maromas políticas que nacen del mismo. Es un proceso de revelación de la ciudad misma, y su conclusión es inevitable

Hay furia en la justicia retratada. El final de la historia, tanto en la vida real como en la novela, es como su inicio: violento.

Hasta el día de hoy se puede hallar la Casa de Arramberri. Deshabitada, pero de pie. Las historias y las novelas de la ciudad están allí, solo hace falta buscarlas.
22 Enero 2019 12:14:00
Las historias de amor son historias de fantasmas
Por: Fernando Bañuelos

Ningún Reloj Cuenta Esto (2002), de la tamaulipeca Cristina Rivera Garza, es un libro sobre amor, sobre lenguaje o sobre fantasmas, o más bien sobre los tres juntos. No porque en sus nueve cuentos haya personajes enamorados de muertos (aunque los hay), sino porque todas esas son la misma cosa: hablar de amor es hablar de fantasmas.

Es que todas las historias que conforman esta colección (igual que, sospecho, buena parte de la obra narrativa de Rivera Garza) podrían describirse, a la vez, como 1) historias sobre hombres que desean o se enamoran de mujeres que eventualmente desaparecen, y como 2) ficciones sesudas, metaliterarias, con personajes de papel que más bien son pretextos para teorizar sobre tal o cual aspecto del lenguaje.

Una mexicana traduce del español al inglés una serie de cartas de amor escritas por Diamantina, otra mexicana. Empieza una relación con un marxista estadounidense. Lo enamora diciéndole al oído palabras que sacó de las cartas. De alguna forma, ella lo sabe, no la ama a ella, sino a Diamantina, a sus palabras, transportadas por ella a través del tiempo, la muerte y el espacio. Harta de convivir con un hombre que verdaderamente no la ama, lo abandona, dejándole como carta de despedida una hoja en blanco.

Esto es el lenguaje en Ningún Reloj Cuenta Estouna fuerza que habita y sobrepasa a las personas, que tiene una lógica propia, una textura y un sabor. Las palabras se mastican, los acentos se desean, las frases se experimentan mientras recorren el cuerpo como escalofríos. Los hombres construyen laberintos de historias y palabras alrededor de mujeres lejanas, vagamente recordadas, hasta que lo único restante es la ficción misma de las palabras.

La aventura misma del lenguaje puede ser la más desgarradora, placentera y desbordante de las experiencias. Los cuentos lo sugieren en sus tramas y en su misma urdimbre, frase por frase. No hace falta decirlo, pero aquí está: la prosa de Rivera Garza es espectacular. Tres nombres que saltan a la memoria a cada página: Juan Rulfo, Amparo Dávila, Juan García Ponce.

Si esto suena a una sarta de contradicciones, no es accidental. Al final, la sensación que deja este libro es de extrañamiento. Los personajes están siempre a punto de comportarse como humanos, de presentar sus sentimientos en términos mundanos, pero un fraseo particular, una idea extraña sobre el amor y las palabras los aleja y los hace abstractos, irreales. El inglés tiene varias palabras para eso que casi es humano pero falla por poco y deja una sensación como de vacío en el estómago: creepy, uncanny.

¿Por qué un libro sobre amor y literatura sería un libro de fantasmas? ¿Por qué daría miedo? Creo que la respuesta es tan aterradora como sencilla y que apunta hacia el verdadero genio de Rivera Garza al escribir estos cuentos: amar a alguien y hablar sobre el amor son, bien visto, más o menos la misma cosa. Lo extraño no son los personajes de estos cuentos, sino lo cerca que están de nosotros.


15 Enero 2019 04:00:00
Paco bailaba recio
Por Penélope Montes

En mi imaginario personal, Francisco José Amparán es el nombre del seminario de formación literaria que tomé en la ciudad de Saltillo. Durante el curo no reuní la suficiente curiosidad para leer obra del autor, solo me compré su novela Otras caras del paraíso en una edición de Almadía publicada en 2012.

Hace unas semanas, mientras ordenaba mi biblioteca, me di cuenta de que el libro incluía un prólogo de Julián Herbert, titulado “Francisco José Amparán, o de cómo Amenábar llegó tarde a una oscura fiesta snuff”. Lo leí y cumplió su misión. Me animé a enfrentar la última temporada navideña de la mano de Amparán. Nunca sabré que hubiera sido de mí de no haber tenido esta tabla de salvación en la época de fiestas, sobre todo porque imaginé la experiencia desoladora o ridícula, que tuvo que haber sido escribir un texto así en la ciudad de Torreón durante los noventas del siglo pasado.

Comparto con nuestro autor la situación geográfica de lejanía de la capital del país (supuesto epicentro artístico nacional) que intuyo le proveyó libertad de acción, ejercida seguramente con dosis de frustración y rutina, para producir esta pieza literaria de dimensiones arriesgadas y veraces.

Hace 24 años, Francisco José encontró la forma de publicar una novela policiaca y poner en la mesa una obra expandida a disciplinas como la música y el cine, desde una región periférica donde se ha posicionado una moderna tradición que puede con estrechez nombrarse norteña. Mientras leía la novela me pregunté algunas veces, ¿cuántos escritores provincianos están sentados ante su teclado intentando convertirse en Autor en algún lugar epicéntrico?

El protagonista de la novela es el ingeniero Francisco Reyes Ibáñez, un catedrático del ITESM, campus Laguna que se involucra como detective en el caso de la desaparición de Helena Salgado Ruiz, alumna de la Ibero y practicante en Industrias Pastrana. La trama compuesta de digresiones con referencias a México, el cine, el deporte o grupos musicales; diálogos con un deslumbrante vocabulario lagunero del narrador y de otros personajes como el aguerrido judicial Álvaro Valdez Castro “El Burro”; y descripciones urbanas y rurales de Torreón, nos sumergen en el periplo de Paco hacia el Mal. La hipótesis que se plantea es que ronda por territorios marginales, lugares mucho más propicios para que su causa florezca.

A lo largo de la novela Paco Reyes y Francisco José hacen referencia a canciones que evocan las mismas pulsiones que se van abriendo en la trama: de Rueda mi Mente de Sasha Sokol a As Strong as Samson de Procol Harum, y construyen un soundtrack que narra las aventuras del investigador amateur con un recurso muy utilizado en la literatura contemporánea, probablemente heredado de esta composición.

La lectura que hoy se puede hacer de un texto tan agudo está impregnada del paso del tiempo. Encontré que el devenir le ha otorgado realidad, o precisando mejor, verosimilitud hasta crear un filtro dulce amargo: la empatía que desarrollé por el ingeniero Paco Reyes Ibáñez fue por la sensación de habitar el mismo mundo claustrofóbico, lento, corrupto, caluroso, excéntrico, regional y polarizado en que está inmerso el personaje.

La apreciación que el estado de las cosas que actualmente opera en nuestro país no ha avanzado en décadas y que se moverá muy poco en el futuro me deja reflexionando sobre la posibilidad de que esta ficción se vuelva, en propias palabras de Amparán, “la más áspera realidad mexicana”. Tenemos razón para andar rejegos pero leamos a Paco: no lleguen tarde a la fiesta.
08 Enero 2019 04:00:00
A diez años de La Biblia Vaquera
Por: Elí Vázquez Sifuentes
@angry_filmmaker

La Biblia Vaquera, The Country Bible, The Cowboy Bible o una experta con la rasuradora, un DJ luchador, una gorda encargada de curar las penas de amor, la preciada piel de unas botas, Biblia de verdad forrada de mezclilla o un campeón de resistencia al alcohol son sólo algunas de la formas que adopta ese personaje camaleónico llamado Biblia Vaquera, nombre del libro de cuentos del escritor lagunero Carlos Velázquez.

El libro, publicado primero por Tierra Adentro (2009) y luego por Sexto Piso (2011), es un pequeña compilación de seis cuentos, mezcla de personajes y situaciones extrañas un tanto bizarras de lo que pasa en la región de Popstock! Una versión posnorteña, como le llama el autor, del norte de México en dónde se consumó “el triunfo del corrido sobre la lógica”.

Este noreste mexicano de una realidad alterna está compuesto por ciudades como San Pedrosburgo, Gómez Pancracio, Moncloyork, Saltillo (que es tan sui géneris que no es necesario cambiarle el nombre) y Monterreycillo. El libro incluye también un mapa de la región para no perderse entre el caos en el que se desenvuelven los personajes.

La obra juega y mezcla los puntos de vista de los diversos protagonistas de los cuentos. El más interesante y mi favorito es La Condición Posnorteña. Narrado a través de diálogos entre el Viejo Paulino y su esposa en búsqueda de la botas hechas de piel de la mismísima Biblia Vaquera. “Y el tiempo mi querido espectador, el tiempo es pop. El Diablo es pop. El amor es pop. Y el pop es una puta”, nos dice Carlos Velázquez.

Es notable el uso y dominio de la cultura pop norteña que tiene el autor. Entre sus páginas encontrarás no sólo a El Viejo Paulino, sino múltiples referencias a la música, el cine, la lucha libre y a la simple condición de ser norteño. Tiene además un uso muy peculiar del lenguaje. Del spanglish, por ejemplo. Leí por ahí que hay una traducción al inglés. No me imagino el dolor de cabeza del traductor, pues me parece inimaginable para adaptar al inglés y conservar la intención de frases cómo “ira, ira, una nadita y chorrean melcocha”.

Después de algunos años de haberse publicado, definitivamente es un libro aún relevante y que no se la ha ido la tonada. Es un título ameno y divertido, pero también una obra que nos hace meditar sobre lo que significa ser norteño y pensar en nuestra identidad.



18 Diciembre 2018 03:34:00
Reseña Atrapar una sombra
Llegué a Francisco Amparán ocho años después su muerte (Julio de 2010), pero llegué a un momento que reúne de todas sus voces: Atrapar una sombra. La antología publicada en 2013 por Jus editores que además de reunir sus mejores cuentos es una carta de presentación y despedida irreprochable.

Conocí esta edición en marzo de 2018 por recomendación de Julián Herbert para que le aprendiera al lagunero, al menos, un par de cosas. Por una suerte de obligación, pasé directo al cuento Año del Lemming, para terminar desencajado por la mezcla de humor y oscuridad.

A partir de ahí leí el libro en desorden, aun sabiendo del acomodo cronológico de los textos. Hacerlo fue saltar entre conclusión, influencias y pulsiones, sin que la brillantez de Francisco Amparán se disolviera. Brillantez a veces atropellada en sus cuentos iniciales, brillantez en bruto en la última parte de su obra.

Advertí que más allá de leer sus cuentos, esta antología permite adentrarse en la mente de Amparán y conocerlo, casi, en un plano personal. La juventud en explosión de sus primeros cuentos, la experimentación constante, la obtención de una voz propia y contundente en los cuentos finales. Leer a este autor es no dejar de sorprenderse.

El norte de México está vivo en cada palabra de la antología. Un norte que se encarna a la vez actual y fantástico. Actual por el vaticinio de una cruda violencia en relatos como “Gótico Lagunero” y fantástico como el tránsito imaginario en “Atrapar una sombra”.

La perspectiva norteña de Amparán ayudó, junto al esfuerzo de otros autores, a darle un rostro narrativo a esta región del país y construir una identidad que se alejara de la escena del centro de México.

Por otra parte, los personajes en la literatura del autor coahuilense encarnan voces tan reales y cercanos, quizá por su fascinación con la la historia y su postura crítica frente al Estado mexicano. Es decir, hay momentos en que se olvida que la lectura corresponde a la ficción, y parece que más bien el lector atestigua una día en la vida de una persona real.

Pero el también académico no es hombre de un solo matiz. En su obra las personas también encaran problemas retóricos, dilemas éticos y planteamientos filosóficos que por momentos se sienten absurdo frente a la realidad que los arropa.

La influencia del boom latinoamericano es latente, desde luego. Desde Borges y Cortázar, José Agustín y Carlos Fuentes, entre otros. Es más, en sus cuentos policiacos encontré atisbos de Paul Auster que entrelazan planos reales con construcciones imaginarias de los personajes. Lo mejor de todo es que pese a debatir con estos grandes, Amparán alcanza a distanciarse lo suficiente para construir una voz propia.

El lenguaje sencillo acompaña la obra del lagunero, al grado de sentir que la lectura es en realidad una plática entre amigos.

Es fácil perderse en los 32 cuentos de Atrapar una sombra y creo que la razón principal es que la narración es inesperada en la forma, pero cautelosa en el fondo. Y es que el humor, probablemente un elemento que atraviesa cada ficción, brinda a familiaridad con el lector que está expuesto a situaciones con un carácter más duro.

Solo para recordar, Atrapar una sombra reúne 32 publicaciones de entre 1979 a 2009 y ofrece una oportunidad para conocer a un extraordinario narrador, referente sin duda de la literatura mexicana, aunque a veces no tan reconocido como debería.

César Gaytán
@cesariogaytan

04 Diciembre 2018 03:00:00
Ellas vendrán
Por: Aurora Alvarado

Sí hay dramaturgia de orgullo saltillense. En el teatro independiente existe la oportunidad de presentar obras de calidad. Tuve el privilegio de asistir a la presentación de ¿No Escuchas que se Acercan?, una tragicomedia escrita por Marina Herrera y dirigida por Efrén Estrada.

Este es el segundo texto con el que la escritora colabora con Calaverita de Azúcar Teatro para celebrar los 10 años de trayectoria de la compañía independiente. El estreno de la obra inició en el Teatro de Cámara Jesús Valdés y cerró el 2018, con gran aceptación, en el Teatro de Cámara de la Casa de la Cultura de Saltillo.

Marina Herrera, Licenciada en Lengua y Literatura Españolas, se inició en el oficio en 1996 en talleres de escritura dirigidos por Rafael Ramírez Heredia, Guillermo Samperio y Gerardo de la Torre. En 2007, en la colección La Fragua del Icocult publicó su libro El Cuerpo Incorrupto. Obtuvo menciones honoríficas en el Premio Nacional de Cuento ¿El crimen como una de las Bellas Artes? en los años 2003, 2004, 2005, así como en el Premio Nacional de Cuento Criaturas de la Noche de 2006.

La obra ¿No Escuchas que se Acercan? reúne elementos que nos llevan al deseo de seguir en la butaca. Nombre cuya frase se instala de manera tal, que se sujeta a la expectativa. Una obra oscura y de terror que enmarca los misterios de lo que evocan las palabras.

El texto Tiene una analogía con el presente cruel y rojo de las estadísticas de feminicidios, tanto dentro del estado como en el resto del país. Una forma de expresar la preocupación del ser humano ante el fenómeno que causa estragos a la sociedad.

La pluma de Marina Herrera lleva consigo una finura para emplear los diálogos que se acercan a la cotidianidad y al lenguaje actual entre los personajes y la realidad. La obra se mueve en torno a una resistencia creada por brujas que, además de ser llamadas “las lechuzas”, son perseguidas y aniquiladas al grado del exterminio por el solo hecho de ser mujeres.

Lo exquisito de la trama es que dentro de la brujería o de la magia existe esa sed de libertad y de hacer justicia. No existen buenos ni malos, pero sí una forma de ver una parte del entorno, un mundo secuestrado por la enajenación y la discriminación.
Dentro de la obra existen varias escenas en las que se logran los objetivos tanto de la dirección como del guion. La originalidad se muestra en ellas al visualizar de manera inherente la narrativa de Marina.

¿No escuchas que se Acercan? es una frase inquietante y a la vez enigmática, que más de una vez me remitió a una frase de Rulfo. El estilo de la escritora nos lleva por vías insospechadas, pero con elegancia a tratar nuevamente el tema de la muerte.

¿No escuchas que se Acercan? tiene momentos en en los que aparece la lírica, en frases que componen un verso al momento de recitar el conjuro. El cuidado de la semántica la coloca en un nuevo peldaño. La música y las luces coronan a las actuaciones que salen avante.

Las fibras se estrujan en el momento de presenciar: “ …Vendrán… tendremos justicia, lo dijeron los padres, los abuelos, las madres del tiempo y polvo que anduvieron descalzas, para no dañar, ni la tierra ni los valles de algodón, ni las verdes lagunas, que atravesaron las nopaleras sin herir sus menudos pies de barro… tres veces tres el tormento, tres veces tres la sangre, tres veces tres la muerte”. Al filo del canto del búho, se eriza la piel con sólo escucharlo.

Los Actores en escena son Carlos Villagrán, Grace Marín, Frida Herrera, Ozcar Castañeda, Luis Adolfo Guzmán y Diana Vela. Tras lo visto, seguramente habrá una segunda temporada.
Me queda claro que escribir rinde frutos. La obra fue el producto de un Taller de Dramaturgia del Centro Cultural Helénico en coordinación con el Centro Nacional de las Artes. Para la autora este es un drama de terror, cuyo propósito es tocar las fibras más sensibles de nuestro país y de nuestro estado a través de la fantasía.

23 Octubre 2018 03:00:00
La visión fantástica de Italo Calvino
Por: Sylvia Georgina Estrada

El escritor italiano Italo Calvino consideraba que el cuento fantástico es uno de los productos más característicos de la narrativa decimonónica y él, como creador de historias en donde lo maravilloso entreteje su red de forma sutil y silenciosa, dio vida a una antología de los relatos que sedujeron a los lectores del siglo 19 y que colocaron los cimientos de la literatura fantástica contemporánea.

Antaño, hombres y mujeres vivían en villas solitarias sumidas en la oscuridad, la electricidad no existía y las travesías para llegar a las ciudades eran largas y peligrosas. No es de extrañar entonces que las historias que la anciana de la aldea contaba al calor del fuego tuvieran como protagonistas a entes que vivían entre las sombras, en la espesura de los árboles, acechando a los viajeros indefensos. Ogros, vampiros, duendes y brujas eran seres considerados reales en un tiempo en que los niños desaparecían engullidos por un bosque cargado de sonidos misteriosos, habitado por mujeres que utilizaban hierbas para realizar brebajes y pociones.

Son estos seres que hoy parecen imposibles bajo la luz incandescente de las farolas y el bullicio de la televisión y el Internet, los que apasionaron a este escritor italiano, famoso por libros como El Barón Rampante, El Vizconde Demediado y Los Amores Difíciles.

En la búsqueda de las creaciones literarias que tienen como fin causar asombro o rendir culto al ingenio y la magia, de textos que relatan sucesos increíbles en donde pululan bestias anormales, fantasmas, genios, espíritus y seres comunes inmersos en hechos extraordinarios, Calvino dejó sus Cuentos Fantásticos del Siglo XIX (Editorial Siruela), indispensables para los fanáticos de lo extraordinario.

El escritor italiano dividió su antología en dos volúmenes, ordenados cronológicamente: Lo Fantástico Visionario y Lo Fantástico Cotidiano. En el primero, Calvino marca como figura central a E. T. A. Hoffmann y señala que el cuento fantástico nace a principios del siglo 19 con el romanticismo alemán, aunque ya existían antecedentes de la novela gótica inglesa que circuló en las postrimerías del 18, corriente que exploró ambientes sórdidos, crueles y macabros que fueron retomados más tarde por los escritores del Romanticismo.

En el segundo volumen, el autor coloca cuentos más abstractos y mentales, donde el misterio y el miedo son componentes de la psique humana. Lo fantástico acecha en los salones de té, en las casas victorianas, en los muelles, en las construcciones, no en bosques umbríos o castillos medievales.

A lo largo de 620 páginas (que tienen juntos los dos tomos, aunque existe una edición especial de un solo libro de pasta dura), el lector puede encontrar en el primer volumen a escritores como Gérard de Nerval, Nathaniel Hawthorne o Nikolái Vasílievich Gógol; mientras que en el segundo destacan Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Rudyard Kipling, Henry James y H. G. Wells.

¿Por qué en pleno siglo 21 hordas de lectores sucumben ante las obras creadas por J, K. Rowling o o Neil Gaiman? ¿Por qué surge una identificación inmediata con un niño mago o o una adolescente que trata de escapar de una criatura monstruosa? Tal vez la respuesta se encuentra en una frase dicha por Juan Marsé, el flamante Premio Cervantes 2008, quien declaró que la literatura ayuda a evadirse de un mundo que “a veces no te acaba de convencer y que te empuja a buscar un mundo alternativo”.

El ser humano, que convirtió en deidades a las fuerzas de la naturaleza en la historia primigenia, se siente seducido por estas narraciones a las que cataloga como la rebelión de lo inconsciente, de lo reprimido, de lo olvidado, de lo alejado de nuestra atención racional.

Vale la pena sumergirse en esta serie de cuentos recopilados por una de las grandes plumas de la literatura contemporánea, que muestran uno de los temas que ha seducido al hombre en todas las culturas y épocas: la fantasía exacerbada que mezcla el sueño, el ingenio y el horror.

11 Septiembre 2018 04:00:00
Así empieza todo
Por: Nadia Salas

Yo Fumaba muy Bien, es el título del cuento que me recomendaron leer en uno de mis intentos fallidos por dejar de fumar. Fue mi primera coincidencia con el autor chileno que narra con una simplicidad precisa qué le sucede a un fumador ante la obligación de dejar el "cigarrillo", porque los escritores escriben cigarrillo aunque la gente dice cigarro. Al contrario que Zambra, yo seguí fumando muy bien. Y seguí leyendo a Zambra. Sencillamente tenía que leer más, y de hecho no me conforme hasta llegar a conocer al autor. Quizá, tanto como conocerlo, no. En realidad me conforme con verlo comer ciruelas en el departamento de Julián Herbert. Pero eso no es importante para esta reseña. Lo importante es hablar de Bonsái.

Bonsai es una novela breve con bastante impacto emocional que explora la fragilidad de la vida y el amor a través de un tono idílico y suave. También hay un humor irónico integrado en la trama que evita que la narración caiga en el melodrama. Esta es una novela de amor, pero increíblemente Zambra logra que la literatura parezca el aspecto más importante de la vida.

“Al final ella muere y él se queda solo”, esta frase con la que Alejandro Zambra inicia esta pequeña novela, es el recipiente desde el cual la historia, crece y florece. Simple pero compleja en su estructura e implicaciones, Bonsái, es la historia de dos estudiantes aficionados a la verdad, dos jóvenes tristes que leen novelas juntos y que escuchan canciones que no son las mismas que prefieren por separado, y lo que les sucede una vez que se separan. Julio y Emilia, que no son exactamente personajes, que podrían ser dos personas que descubren “las afinidades emotivas que con algo de voluntad cualquier pareja es capaz de descubrir”, entran y salen silenciosamente dentro y fuera de la atmósfera de esta pequeña novela. Hay una dulce simplicidad y fluidez. El amor se encuentra y se pierde dentro de un párrafo, se hacen revelaciones y los personajes se pierden. Quienquiera que haya amado, amado y perdido, puede encontrar el encanto en el relato borroso que Zambra nos dibuja.

“La historia de Julio y Emilia continúa pero no sigue”. Es la lectura de Tantalia, el cuento de Macedonio Fernández, donde una pareja decide comprar una plantita para conservarla como símbolo del amor que los une, lo que pone pausa su relación y revela la mortalidad de ellos y de todas las relaciones. A su vez, Tantalia se convierte en el espejo del bonsái que planta en nosotros la idea de que Zambra escribió su novela en relación al cuento de Macedonio como Julio a la novela de Gazmuri. Pero Gazmuri no importa. El que importa es Julio, que consigue semillas y herramientas y lo hace. Hace un bonsái. Una réplica artística de un árbol en miniatura.

¿Y qué más pasa? Nada lo de siempre. Qué todo se va a la mierda


@hemingwayana
04 Septiembre 2018 03:30:00
Los otros rostros de la violencia
Leer a Emiliano Monge es asomarse por la cerradura de una puerta en un cuarto donde está ocurriendo un asesinato y no tener la certeza de que el muerto sea uno mismo.

Esa sensación está viva en los 11 cuentos de La Superficie más Honda (Literatura Random House, 2017), donde la incertidumbre se convierte en una acompañante silenciosa desde las primeras páginas, y no se va al terminar el libro. Al contrario, incrementa y hace volver al lector por otra dosis de realidad y extrañeza.

Los relatos son breves, poderosos e íntimos. Relatos construidos desde la violencia. Relatos con personajes atormentados, tomados por sorpresa e inmersos en conflictos no resueltos.

La manera en que está construido el libro es una metáfora en sí misma. Uno termina atrapado porque Monge construye escenarios sofocantes y con situaciones que en ocasiones parecen no ir hacia algún lugar en particular. ¿Lo más fascinante de esto? Que en todas las historias se deja ver, al mismo tiempo, que la deriva está ahí, acechando, lista para dejar a los personajes y al lector en medio de un cruel vacío: ellos mismos.

Ahora, es cierto que la realidad y la violencia marcan cada momento de los cuentos. Y es aquí donde el escritor capitalino saca a relucir otro elemento maravilloso: el contraste de los acontecimientos con una presencia omnipresente, invisible y desconocida. Esto da la impresión de que siempre hay una lucha entre una fuerza que lo desordena todo y otra que trata de recomponer el orden de las cosas.

Pero no por lo anterior quiere decir que la lectura sea sombría o complicada. El ritmo de las historias es tan bueno que los relatos son precisos y no tienen excesos. Cuando esto se mezcla con el humor tan peculiar de Monge, el libro alcanza un estado magnífico y macabro. Es decir, aunque los personajes no son particularmente graciosos, las situaciones dan la apariencia de estar envuelto en una broma que va a resultar mal de un instante a otro.

La evocación a Juan Rulfo y sus imaginarios es irremediable, pero más que estorbarle al compendio de ficciones, le ayuda a establecer sus bases y principios.

Eso sí, mientras que uno avanza rápido por títulos que bien pudieran pertenecer a Raymond Carver, hay pedazos de la trama que sólo puede completar el lector. Y eso se agradece siempre, que el escritor, además de respetar a su audiencia, la rete.

Hablar de un un texto de manera detallada le quitaría al posible lector ese gusto masoquista de enredarse una y otra vez en dichas historias. Pero si la pregunta fuera de qué trata La Superficie más Honda, diría que de angustias, de terrores humanos y de abismos que en vez de responder cuando se les habla se hacen más profundos.
21 Agosto 2018 03:41:00
Hambriento
Por Quidam Fierro

Bajo el sello de Editorial Planeta se publicó en 2017 Hambriento, el primer poemario del conocido rapero español Nach Scratch.

En los 92 poemas que conforman el libro es poco frecuente la estructura en rima o aliteración (la aliteración es el juego repetitivo de las mismas consonantes en diversas palabras durante un verso, o al final de estos en una estrofa; parecido a la rima, que se hace con vocales). Vemos los recursos esenciales en el rap empleados más sutilmente, como acelerones rítmicos dentro de poemas de estructuras más tradicionales y simples.

Empecemos por el final, en el epílogo Brindis se vislumbra esto: “A Doña Maruja, que tenía nombre de bruja / Don Ernesto que tenía nombre de maestro / Doña Carolina que me hizo amar las matemáticas una vez en la vida”. Esta formas poéticas promueven sensaciones distintas, Nach lo sabe y en este libro experimenta con algunos elementos muy lejanos a su acostumbrado rap.

El recurso poético mayormente usado es la anáfora, que consiste en repetir una palabra o frase durante el escrito como refuerzo y vuelta al punto de partida: “En ti/ la piel es una búsqueda antigua. En ti/ el sexo es un jardín ceremonial. En ti/ la boca es una fuente luminosa”.

Entre los poemas más cortos destacan varios aforismos: “Qué rara es la gente que llama raros a los demás”. Este es un juego paradójico pues llama “raros”, a los que a su parecer lo son -esto se traduce a que Nach, para sí mismo, es “raro”.

Y el segundo aforismo es este terceto que invita a plomearnos con sus letras: “Tengo en mi teclado un arma. Pero, si tus ojos o tus oídos no aprietan el gatillo, nunca será disparada”.

Nach busca su poética desarrollando visiones íntimas sobre temáticas como el universo, el tiempo, la muerte o el devenir humano en conceptos bastante digeridos ya. En el poema, Geometría Vital hace un juego pasando del macrouniverso al microuniverso, en el que se ve gran parte de estas temáticas en que se desenvuelven sus reflexiones:

“Dentro círculo del universo inmenso / está el minúsculo círculo de mis sistema solar / y a un lado de ese círculo, mi planeta / dentro de mi planeta hay 6000 trillones de círculos vitales / y uno de esos círculos soy yo/ dentro de mi círculo están mis poemas/ que es otro círculo con muchos círculos dentro: / el círculo de la soledad / el círculo de la esperanza / el círculo del miedo / el círculo del amor / el círculo de la muerte/ el círculo de la ausencia / el círculo de la pasión / el círculo del deseo / el círculo del tiempo / el círculo del olvido”.

En Hambriento, el poema que da título al libro, habla de un hambre metafórica, y precisamente por ello transpira en versos simples el vacío ideal, una de las posturas filosóficas en boga: el consumo exacerbado de “todo” lo que el cuerpo pueda digerir (circunstancias, emociones, personas, drogas) en busca de una supuesta vivencia más sustancial de lo común. Una búsqueda constante de aglutinamiento, que dé peso a la ligereza con la que se vive:

“Hambre/ maldita/ de vivir/ de abarcar/ de estar en todo/ al mismo tiempo/ Hambre/ avasalladora/ de amar, de consolar/ de lamerlo todo/ al mismo tiempo/ Hambre/ tierna/ de otorgar, de permanecer/ de serlo todo/ al mismo tiempo / (...) porque tengo poco tiempo / y mucha hambre / porque hay demasiadas esquinas / que no saben que me esperan.

Nach produce RAP en España desde el 94, con fama internacional. Casi todos los lectores del poemario son también sus escuchas, por eso cabe aclarar que aquí no encontraremos el juego verbal mantenido en largo aliento como en Palabras, Efectos Vocales o Tres Siglas, tampoco poemas historia como en Castillos de Cartón, El Hombre que Siempre Estuvo Ahí o Chico Problemático -canciones recomendadas a quien no las haya escuchado y le interese el trip.

Terminemos por el principio... El poema que debió fungir como prólogo es Papel, que transmuta el carácter directo, simple y crítico que notamos en su rap sin recurrir precisamente a la rima, y sobre todo porque se leen los estados anímicos que empujan la escritura del autor: “No vengo a este papel para alcanzar fama y fortuna / ni para que la inmortalidad llame a mi puerta, convencida/ ni porque mis pensamientos importen más que los tuyos / No vengo a este papel para relamerme el ego / ni para encandilar a quinceañeras con mis ocurrencias / ni porque el mundo merezca comprimirse en mi pluma / ni para excitarme haciendo fotos o firmando autógrafos / No vengo a este papel para que mamá se sienta orgullosa / ni para que me inviten a bares malditos y after hours/ (...) / ni para escapar de horarios, jefes, o trepas de oficina / ni porque necesite limosna para comer / Vengo a este papel porque es aquí y en ningún otro rincón donde escondo mis miserias y mis contenciones”. (Por economía acorté su extensión en diversas partes).

El libro es el vuelco del rapero sobre el amplio universo poético tradicional, de formas tanto simples como complicadas, y sobre todo, al reto de la palabra desnuda de un ritmo de tornamesa y entregada sólo a su propio ritmo. Aunque el RAP (acrónimo de Rhythm And Poetry) es ritmo y poesía, no olvidemos que una sola palabra es ya un determinado ritmo.

14 Agosto 2018 03:16:00
Delirios y realidades
“Esto no era un cuento infantil, no era literatura. Por lo mismo, sabía que estaba creando máquinas de matar y que aunque tuvieran algo parecido a eso, algo que pasara como un espíritu inmortal, lo iban a perder de inmediato”, dice Álvaro Bisama en Patria Automática, uno de los cuentos que conforma su libro de relatos Los Muertos (Ediciones B, 2012).

El autor, nacido en Valparaíso, Chile en 1975, puede resumir a sus personajes no como máquinas asesinas, sino más bien como máquinas que fueron creadas ya muertas en vida, o nacidas para morir en cada una de las situaciones que aparecen como delirios de la realidad en la que habitan.

Con una prosa breve, casi aforística, de oraciones cortas pero llenas de imágenes, Bisama relata en 12 cuentos las demenciales vidas de personajes cuya mente corroe la realidad, como si se estuvieran en un viaje de ácido en el que los alucinajes son destellos repentinos de la cultura pop, las películas de cine B, la literatura fantástica, las conspiraciones políticas y avistamientos OVNI.

En Los Muertos, el relato que da título al libro, el narrador cuenta la historia de un viejo periodista con el cual se relaciona por azares del destino.

El regreso a la oscura época chilena del golpe de estado que comenzó con el ataque al Palacio de la Moneda se ve reflejado en las crónicas que el reportero escribe. El tema de la memoria es una de las principales obsesiones de Bisama.

En Patria Automática, el narrador recurre de nuevo al recuerdo, ahora por medio de una entrevista a un viejo contador, último descendiente de una estirpe condenada a desaparecer, quien cuenta el llamado mito de su familia. La historia paralela de un tío abuelo, que había creado una serie de robots autómatas para librar una guerra en el Chile posterior a la Independencia.

“La mina me dejó, se fue hueón; no cachó que yo estaba hecho de alta fantasía”, así inicia La Dieta del Orco, cuento que relata la vida de un joven escritor y fanático de Tolkien, quien escribe su propia novela fantástica. Un reino que encuentra, a su vez, un paralelismo con la realidad en la que vive: Una relación amorosa que terminó, un país destruido por la violencia como en su obra y una madre que se evade en la televisión como él en la Tierra Media.

La Guerra de Vietnam está en su etapa más terrible y un fotógrafo es contratado para capturar con su lente el aspecto más crudo de la batalla, las víctimas humanas y la destrucción de una ciudad. Este es el argumento que Bisama plantea en Ho Chi Minh City, relato que habla, nuevamente sobre la memoria. Esos pasajes que se escriben con luz en un papel, y que pueden perseguir a quien los atrapó, exhiben una realidad que se oculta bajo las bombas y las guerrillas, como una serpiente que yace bajo la hierba.

Chica Nazi, por contra parte, es un relato sobre la relación que se da entre la hija de dos fanáticos de Hitler y un viejo profesor de Historia. Una narración que habla sobre el peso de la sociedad en la sordidez del delirante reino del amor.

Los Muertos es un libro que abreva de las influencias más cercanas de una época en el que el escape de la ficción es lo más importante para los seres que habitan una realidad que los supera. Los relatos construyen universos ficticios que están condenados a desaparecer en un abrir y cerrar de ojos como los seres que viven en ellos.

05 Junio 2018 03:59:00
Tres rosas amarillas
Por: Nadia Salas

El arrepentimiento y la mortalidad son temas recurrentes en Tres Rosas Amarillas, la última colección de cuentos del escritor estadunidense Raymond Carver publicada en 1988 en Gran Bretaña, poco después de su muerte.

Siete situaciones, narradas con una voz irónica, que Carver utiliza para apreciar el discernimiento, el humor extraño, la belleza y la tristeza del momento; el horror, nuestras vidas, que no se nos ofrecieron voluntarias. El libro tiene un tono cínico y pesimista, su periodo de creación fue de cinco años, el trabajo de un hombre moribundo.

Los cuentos están escritos con un estilo fluido y poético, lo que le ha dado a Carver el título de “Poeta de lo mundano”.

Cajas. Un hijo se despide de su abrumadora madre que se mueve constantemente por el país con la esperanza de encontrar la felicidad en el próximo departamento.
Quienquiera que hubiera Dormido en Esta Cama. Una pareja se despierta a mitad de la noche a causa de una llamada telefónica. Abandonan el sueño y sostienen una larga conversación sobre la inevitabilidad de los problemas de salud y la muerte.

Intimidad. “¿Sabes qué? Creo que si estuvieras en llamas, si de repente estallaras en llamas en este momento, no te arrojaría un solo balde de agua”. Un escritor se somete a la diatriba de una exesposa enojada.

Menudo. El protagonista de esta historia se encuentra junto a una ventana que refleja a las tres mujeres más importantes de su vida: su exesposa, su esposa y su amante.

Elelefante. La vida de un hombre se vuelve insoportable, al tener que rescatar continuamente a su familia de sus catástrofes financieras. Es una historia exhaustiva y maravillosa sobre el sufrimiento familiar y la redención a través de la aceptación.

Caballos en la Niebla. Un hombre encuentra una carta de su esposa en la que explica por qué lo abandona. Captura perfectamente la sensación de impotencia e incredulidad de una ruptura repentina.

Tres Rosas Amarillas. Escrito en tercera persona, el relato muestra a un Antón Chéjov negando su muerte, a pesar de los visibles signos de tuberculosis avanzada. Carver ganó un O. Henry y supuestamente este cuento fue escrito justo después de que su autor fuera diagnosticado con cáncer de pulmón.

Casi como si se internara en las esquinas de las habitaciones, Carver narra esa pequeña dosis de inquietud e inseguridad que toda vida, por más resplandeciente que pueda llegar a ser, posee. La historia final, sobre los últimos días del cuentista ruso, me pareció particularmente emotiva.

Sin embargo, hay una escena aún más conmovedora en Menudo, en la que, Hughes, el personaje principal, en un completo estado de desequilibrio, visita a uno de sus amigos y éste, al verlo, prepara un menudo para él.

Leer a Raymond Carver es una especie de voyeurismo literario, una sensación similar a caminar una noche por la calle y ver a una familia sentada a la mesa a través de una ventana iluminada. Pero el escritor va más allá: muestra la oscuridad latente dentro de esa casa.

Carver fue un famoso escritor en los Estados Unidos en los años 70 y 80. Falleció en pleno apogeo y reconocimiento de su carrera de escritor.

Aparte de varios libros de poemas, publicó cuatro libros de relatos, un género en el que ha quedado consagrado como uno de los grandes autores de las últimas décadas: ¿Quieres Hacer el Favor de Callarte, por Favor?, De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Amor, Catedral y Tres Rosas Amarillas.
15 Mayo 2018 03:55:00
La broma infinita
Por Quidam Fierro

¿Cómo reseñar una novela de mil doscientas y pico páginas en poco más de una hoja?

Me vi tentado a hacer un poema por su capacidad para sintetizar enormidades, pero resultaría romántico y aunque valga enamorarse por todas las de la ley de esta grande obra, quizá el lector sospecharía de una fanfarria culterana. ¿Cuáles son “todas las de la ley”? Intentaré aclarar.

La Broma Infinita (Literatura Random House, 2011) es una radiografía ultra HD del modo de vida de casi toda urbe moderna. Está ubicada en la ONAN (Organization of Nort American Nations), un país mezcla de Estados Unidos, Canadá y México, con todo y su basurero tóxico de hamsters y bebés mutantes. Transcurre en un futuro inmediato, en que los años son subvencionados por las marcas, por ejemplo: año de la hamburguesa Whopper, Año de la ropa interior para adultos Depend, Año de la muestra del snack de chocolate Dove, etcétera.

Aparecen principalmente dos escenarios que se alternan constantemente: La Academia Enfield de Tenis y La Casa de Recuperación Ennet House, en Massachusetts.

Desde la Academia, donde los entrenamientos son casi esquizofrénicos, vemos a la familia Incandenza luego del aparatoso suicidio del padre de la familia: James Inc. Fundador de la Academia, genio oftalmólogo y director de cine de culto, metió la cabeza en un microondas modificado por él mismo hasta que estalló su cráneo, embarrando con partes humeantes gran parte de la cocina.

Cuando Hal Inc. (adicto a los sedantes y drogas experimentales), hijo intermedio y promesa tenística adolescente, llegó hambriento de entrenar, no podía esperar a entrar a la cocina y probar aquello que olía tan bien. Al llegar a comer vio la escena.

Algo así cuenta Hal a Orin, su hermano mayor, ex miembro de la Academia, seductor infalible bajo influencias edípicas y pateador de futbol americano; un contraste total con el hijo menor, Mario, quien sufre un extraño padecimiento de cuerpo enclenque, cabeza como calabaza gigante, y que siempre usa la silla de ruedas eléctrica que James Inc. le fabricó, además de un casco donde el patriarca pegó una cámara de video para que lo acompañara a sus grabaciones.
En la casa de recuperación Ennet House, Don Gately, ratero a casa habitación y asesino por accidente, es el exadicto que lleva la batuta de la narración en la que aparecen intensos debates internos sobre la fe que se fomenta en el lugar durante el proceso de ayuda. La sustitución de la droga por el del concepto de Dios.

En este lugar el autor incrusta los relatos sórdidos, realistas y desmesurados de los usuarios NA (Narcóticos Anónimos), como el de la cocainómana embarazada que pare un feto que apenas tiene formadas las comisuras de su boca y ojos. Cuando se le acaban las piedras de cocaína, la mujer vuelve a la realidad, siendo incapaz de aceptar el hecho de que su bebé ha muerto muerto. Así que lo envuelve en una manta Woolworth y, aún con el cordón umbilical uniéndolos, sale a buscar dinero a las calles del centro, pero el calor es alto y el olor que comienza a despedir hace que la gente cambie de acera. Se alerta a las autoridades y un grupo de señoras, de alguna asociación ética, enfundadas en sus trajes Channel, cazan a la callejera, le arrebatan la manta y descubren el producto nonato pudriéndose. Una institución de servicio familiar se hace cargo.
Relatos por el estilo relucen en la casa de recuperación Ennet House.

La novela toma el título La Broma Infinita de una mítica película de James Incandenza, una obra tan atrayente y satisfactoria como la mejor droga, una secuencia de imágenes que no puedes dejar de ver y al tiempo falleces. Durante la trama, un grupo de terroristas en silla de ruedas quiere hacerse de ella, para transmitirla en espacio abierto y así acabar con el régimen de la ONAN.

Quizá esta cinta subyace en los sótanos de la Academia junto con otros títulos del exdirector suicida: Diversión con Dientes, La Medusa Contra La Odalisca, Ceremonia del Té con Gravedad Cero, Acuerdo Prenupcial Entre la Tierra y el Infierno, y otras más.

Con una prosa lacónica, corrosiva, de precisión descriptiva milimétrica, hiperrealista, oscura, cargada de humor negrísimo y rojo, La Broma Infinita entabla un juego constante con el lector. En su estructura, aparte del bloc de notas al cual recurres constantemente ―ya sea para hallar la explicación extenuante de alguna droga, una broma, la extensión de algún personaje o incluso capítulos enteros―, durante las primeras 500 páginas los capítulos están escritos en figuras narrativas diversas que funcionan de gancho para tirarte el resto de esta historia, de las muchas historias. La Broma Infinita no puede acabar porque es inconmensurable.
08 Mayo 2018 02:58:00
Ucronía de la desesperanza
Por Christian García

Lutz Bassman ha muerto y con él el último portavoz del post-exotismo. Con esta premisa Antoine Voladine (Chalon-sur-Salone, 1950) comienza El Post-Exotismo en Diez Lecciones. Lección Once (Sur+, 2014).

A modo de novela, ensayo y manual, el francés inicia un juego metanarrativo en el que narrador, autor y lector se confunden en una historia de contracorriente literaria.

El libro cuentala historia de diversos escritores cuya obra se inscribe en el post-exotismo: Iakub Hajjbakiro, Ingrid Vogel y Erdogan Mayayo, entre otros, así como sus procesos de creación, su vida, su enfrentamiento contra el mundo en el que viven y, principalmente, sus obras.

Lanovelase desarrolla en un mundo corroído y decadente en un tiempo no especificado, que bajo el gobierno de un régimen totalitario, en el que la literatura oficial sirve para mantener al “enemigo” en paz, olvida los crímenes en contra de las personas y la naturaleza.

A través de una narrativa fragmentada por los saltos temporales y puntos de vista, el lector conoce la corriente del post-exotismo, rama de la escritura que se define como “una construcción relacionada con el chamanismo revolucionario y con la literatura, una literatura manuscrita o aprendida de memoria y recitada”.

En el universo de Volodine todos los escritores que se han unido al movimiento post-exótico han sido encerrados en la cárcel, donde, cautivos de por vida, tienen restringido el uso de pluma y papel. Así que la única manera de crear literatura es a través de la voz: poemas narrativos llamados “shaggas”, “romances”, “murmuraturas” y “nuvelas” o “entrehechizos”, hijos directos de los poemas y novelas conocidas, cuyo único escape se da por medio de la boca de los autores.

El libro de Voladine, además de incluir nuevos géneros literarios, juega con la perspectiva del lector. A lo largo de la obra, el “testigo” ―como el narrador llama al lector― se encuentra de frente con diversas voces, o mejor dicho heterónimos del francés; nombres como Ellen Dawkes y Elli Kronauer, cuyos retazos de sus obras se interceptan dentro de la novela como si se tratara de un juego de cajas chinas. Este cambio de voces se refleja especialmente cuando se habla de Maria Clementi, autora de Ángeles Menores, libro publicado en la realidad por Voladine, quien a su vez termina convertido en un personaje más del libro.

Estos seres que aparecen una yotra vez en los diversos libros escritos por Voladine, son criaturas enfermas y minimizadas por el encierro, pero poseedores de un enorme mundo interno que les sirve como trinchera de batalla contra un gobierno que ha eliminado la individualidad. Aún así, la desesperanza y el fallo de la revolución, es el sentimiento que prevalece en las páginas.

El Post-Exotismo en Diez Lecciones. Lección Once, es el legado de un mundo que jamás existió, pero que aun así vive en la mente de Voldine. Es la crónica del camino que esta rama literaria ha recorrido hacia el mundo de los muertos.
después de leer la explicación de cada uno de sus conceptos, de cómo se construyen las obras post-exóticas que se han mostrado al lector, la pregunta que impregna el viciado aire del universo es: ¿podré ser yo el siguiente portavoz del post-exotismo?
17 Abril 2018 02:46:00
Dos aviones en el corazón
Por: Aida Sifuentes

“Si esto fuera otro tipo de historia, te hablaría del mar […] pero eso sería otro tipo de historia y ya tengo bastante dificultad con esta”.

Junot Diaz a, través de los nueve relatos que componen su segundo libro de cuentos Así es Como la Pierdes, nos lleva en una desoladora travesía donde sus personajes –dominicanos residentes en Estados Unidos– no sufren a causa de la discriminación, las carencias económicas o la enfermedad (aunque son  aspectos que también se ven dibujados) sino que su principal preocupación es el desamor.

Junot Díaz nació en Santo Domingo, República Dominicana, en 1968 y desde los 8 años se mudó con su familia a Nueva Jersey. En 1996 publicó su primer libro Los Boys y en 2008 ganó el premio Pulitzer con la novela La Maravillosa Vida de Oscar Wao.

Cada uno de los personajes tiene un motivo distinto, pero todos sufren. El que está enamorado de la novia de su hermano. Al que atrapan en la infidelidad por haberla escrito en su diario, y se excusa inventando que es el manuscrito de su próxima novela. La mujer que sabe que es la amante y que la esposa se quedó en la isla, muy lejos del hombre que ambas aman. Aquella relación que se catapulta hacia el vacío y que no hay manera de salvar. El escritor reconocido que perdió al amor de su vida y sobrevive a la depresión.

Se nos ha dicho que el amor es un sentimiento universal, pero eso es falso. Cada quien ama de una forma particular. Lo que es universal es el dolor. Eso es lo que nos conecta y nos hace iguales.

Es fácil identificarse con los personajes de este libro, porque todos (al menos una vez) hemos sido quien se lamenta por echar a perder una relación, por un engaño o por el deseo de algo que no será posible nunca.

La maestría de Junot para narrar permite que sus cuentos estén cargados de una atmósfera donde las descripciones de los personajes, lugares y olores formen parte vital del relato:

“Ella se pinta los labios; siempre he creído que el universo inventó el color rojo exclusivamente para las mujeres latinas.

 “Estoy bien, les dices, pero con cada semana que pasa la depresión empeora. Tratas de describirla. Es como si alguien hubiera estrellado un avión en tu alma. Es como si alguien hubiera estrellado dos aviones en tu alma”.

Los cuentos de este libro tienen una voz narrativa masculina donde los personajes van describiendo los atributos físicos de sus parejas, la manera en la que la relación se derrumba o de cómo viven el duelo luego de perder al gran amor de su vida.

Sólo en Otra vida, Otra Vez, el narrador es una mujer que intenta construir una vida junto a un hombre que sabe, no le pertenece por completo. Este giro en la estructura del libro sirve como indicador de que, desde todas las perspectivas, todos sufrimos.  

El adolescente, el joven pobre, la mujer trabajadora, el escritor reconocido. Al final, no hay nadie que pueda escapar del avionazo que se estrella en tu alma y te parte el corazón.

Así es Como la Pierdes. Junot Díaz. Editorial Mondadori.208 páginas. Traducción de Achy Obejas. México. 2013.

10 Abril 2018 02:34:00
Clarividente Lucidez
Por Miguel Servin

En una prosa directa y contundente, Joseph Roth en su novela La Leyenda del Santo Bebedor (Anagrama, 1981) narra cómo a Andreas Kartak, un indigente, que vive bajo un puente del río Sena en París, le suceden una serie de acontecimientos que él considera como milagros.

El primero de estos milagros ocurre cundo un hombre anónimo entra al mundo de los indigentes y le da a Kartak 200 francos, una cantidad considerable para un indigente que solo esperaba 20 francos. Haciendo valer su sentido de la dignidad y del honor, solo los recibe a manera de préstamo, y el desconocido le dice que el dinero se lo pague a Santa Teresa dándolo como limosna en la capilla de Santa Marie. Y esa fue la única condición que se puso Andreas Kartak para aceptar esa cantidad. El indigente tenía la convicción de regresarlos, pero siempre se le atravesaron circunstancias que impidieron que ese dinero lo diera al padre de la capilla antes de finalizar la misa. En cada nueva situación imprevista está involucrada una persona de su pasado, los milagros y el alcohol. Cada vez que esta a puno de pagar la deuda auto impuesta, siempre ocurre una situación que evita que pueda cumplirla, y los domingos y los milagros se van sucediendo. En este transitar de la narrativa, conocemos más de este indigente que no siempre fue indigente y que debido a su pasado y al alcohol vive el día a día en las calles del París de los años 30´s de entre guerras.

El autor Joseph Roth, que es considerado uno de los narradores más trascendentes de Europa central, era judío converso y ciudadano del imperio austrohúngaro.Vivió el proceso de desaparición de su patria cuando después de la primera guerra mundial esta fue dividida en varios países. Después se convirtió en uno de los escritores del exilio tras el triunfo del nazismo. Fue amigo de Stefan Zweig desde 1930, con quien compartía una admiración mutua, la añoranza por el imperio austrohúngaro, el exilio y la persecución. Zweig apoyo a Roth cuando le era posible, porque Roth siempre estuvo lidiando con las deudas y el alcohol hasta que murió alcoholizado meses después de escribir La Leyenda del santo bebedor.

La leyenda del santo bebedor, es además, la ventana por cual asomarse a ese aspecto de la vida de Josep Roth, ese mundo de exilio, de vivir huérfano de patria, en el límite siempre de la sobriedad y la lucidez del estado alcohólico, sobre la línea de la embriagues y la resaca, en el punto de quiebre del delirio creativo literario y el delirium tremens. Andrea Kartak, el personaje de La leyenda del santo bebedor, es originario de las provincias orientales del imperio austrohúngaro, y es alcohólico, y con gran sentido del honor, y devoto a la discernimiento y clarividencia que provoca el alcohol en la manera de percibir el mundo, y como un elemento de consagración, y provocador del milagro cotidiano de sobrevivir de embellecer y hacer habitable el mundo de Andreas Kara. El alcohol es mediador de los encuentros con el pasado y con la ocurrencia de los milagros, un elemento permanente que es parte de un nuevo acontecimiento que aplaza el deber de cumplir con el honroso compromiso de cubrir su deuda contraída con una Santa teresa, que adquiere dimensiones humanas cuando se encarna en una jovencita que le permite, en los últimos momentos de su vida, cubrir su deuda y así encontrar la tranquilidad, y a modo de epifanía, la conciliación de su vida con el alcohol y con Santa Teresa.

“Así exhalo el último suspiro y murió. Denos Dios a todos nosotros, bebedores, tan liviana y hermosa muerte”. Así concluye la novela La leyenda del santo bebedor como un último acto de clarividente lucidez.
03 Abril 2018 04:00:00
Linaje al desnudo
Por: Aurora de Jesús Alvarado

¿Qué familia no tiene su propia historia?, ¿qué familia no tiene una historia oculta? Las familias perfectas no existen, y si hay alguna que pretenda lo contrario es porque hay algo que esconde a toda costa. Y tarde o temprano lo oculto comienza a emitir un olor desagradable, para manifestarse en alguno de sus miembros. Y cuando eso estalla (arde), a quien lo oculta no le queda más remedio que toser y desviar la mirada. Suele suceder. Fue lo primero que me vino a la mente después de cerrar el libro.

Arde Josefina (lITERATURA Random House, 2017) es una novela que envuelve al lector de forma sutil hasta la última página. El amor, el odio, la aberración y la locura se entretejen para conformar una historia sugestiva. En la mente del lector se descubren sin tapujos cada uno de sus personajes.

Arde Josefina es la primera novela de Luisa Reyes Retana, con la que obtuvo el Premio Mauricio Achar Literatura Random House 2017. Nacida en la Ciudad de México, la autora tiene un doctorado en Derecho Comparado por la Universidad de Berkeley, en California. En 2011 fundó Sicomoro Ediciones, editorial independiente que publica libros de arte y cocina.

Luisa Reyes Retana, a través de su protagonista, Josefina, lleva al lector a seguir las pesquisas y la trama hasta conocer su desenlace. La autora hace un juego entre el presente y el pasado, muestra escenarios tan palpables que ayudan a conocer las entrañas más recónditas de sus personajes. Nos abre la puerta al mundo de la sique humana y nos permite explorar las complejidades y las extrañas formas en que esta se manifiesta.

En el sicoanálisis se incita a escudriñar en el pasado, en la historia, en el origen, para saber los porqués. Muchas veces estos brotan sin entenderse, por lo que causan más enigmas. En la novela, los conflictos se agravan por el hecho de que los protagonistas prefieren no hablarse. En ella está en juego el deseo, un deseo que se origina en el padre, pero no basta.

“la fealdad se apoderó de nosotros desde muy pequeños y nos arrebató lo que pudo ser bueno”, declara Josefina.

¿Qué sucede en los hijos cuando en ellos aparece lo materno, pero carente de todo gesto de amor?, ¿qué pasa cuando la indiferencia se instala en el vínculo filial?, ¿qué desencadena el silencio del padre?, ¿cuál es el destino de un niño que lo único que hizo fue nacer, sin ninguna añadidura? Sin el ingrediente principal: el deseo, por lo tanto, sin aceptación. ¿Cómo puede ser un niño “normal”? Ante ello, la felicidad se busca en pequeñas parcialidades, como pagos en una vida que parece una deuda.

“Odio a Holly y a Jon y nada puede cambiarlo, pero debe haber algo que pueda hacer a modo de resarcimiento, de restitución, para que vivan en su propia piel lo que se siente perder algo que aman”.

Arde Josefina es una novela recomendable porque invita a encontrar las respuestas ante la realidad de una familia cimentada en la indiferencia. Se podría abordar como un caso clínico. Nos lleva a seguir, línea tras línea, la historia de dos hermanos nacidos en Manchester: Juan y Josefina Aspers. Ellos descubren dentro de sí mismos la forma de llevar una vida que se digiere bajo la sombra de la locura. Ambos son criados por la nana Ramona, la persona más cercana para ellos, aun bajo el mismo techo de sus propios padres británicos, Jon y Holly.

Ellos, con todas sus incógnitas, crecen en México y enfrentan esta vida siendo uno el apoyo del otro. Josefina es quien absorbe un doble destino, que la marcará para siempre.

*La autora forma parte del Seminario de Literatura Francisco José Amparán.

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