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Jaime Martínez Veloz
Jaime Martínez Veloz
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Nació el 9 de Abril de 1954 en la Ciudad de Torreón Coahuila. Arquitecto de profesión. Personajes con los que se identifica: Benito Juárez, Francisco Villa, Salvador Allende, Lázaro Cárdenas, Cesar Chávez y Heberto Castillo Escritores favoritos: Mario Benedetti, Carl Sagan, Ernest Hemingwey, Carlos Monsivais, Carlos Montemayor, Paco Ignacio Taibo. Actividad Universitaria * Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAC) (1974-75) * Investigador y Profesor Universitario de las materias: Dibujo, Diseño Arquitectónico, Urbanismo, Teoría del Conocimiento, Taller Integral y Metodología de la Investigación (1978-1987) * Secretario Académico de la Facultad de Arquitectura de la UAC (1978-1979) * Director de la Facultad de Arquitectura de la UAC (1981-1984) * Candidato a Rector de la UAC (1984-1985) * Secretario de la Universidad Autónoma de Coahuila (1985) * Director del Departamento de Investigaciones Arquitectónicas de la UAC (DIAUAC) (1986-1987) Actividad Profesional * Ha coordinado la elaboración de proyectos sociales y técnicos de cientos de obras que han permitido mejorar las condiciones de vida de muchas familias en Colonias y Fraccionamientos de Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Chiapas, Guerrero, Jalisco y Tlaxcala * En su estado natal trabajo en proyectos para los mineros de Barroteran, los colonos de Saltillo y estableció el Centro de Estudios Urbanos (CEU) que participó en diversos proyectos estratégicos entre los que destaca la construcción de la planta de Cementos Apasco en Ramos Arizpe Coahuila y el Plan Estatal de Desarrollo Urbano (1984-1991) * Participó en el desarrollo y construcción de viviendas en las colonias populares Francisco Villa, Pueblo Insurgente, Universidad-Pueblo, Chamizal, Patria Libre y Cinco de Mayo. (1979-1991) * Elaboró y coordinó el Programa “Vivamos Mejor” en el Gobierno del Estado, que permitió mejorar más de 50 mil viviendas en Coahuila. (1989-1991) * Elaboró el Programa “Vivienda Digna”, para el Programa Nacional de Solidaridad * Ante el embate de los desastres naturales ha estado presente en la reconstrucción de Ciudad Guzmán Jalisco después del terremoto de 1985, en Saltillo en 1988 ante el Huracán Gilberto, en Tijuana durante las lluvias de 1993, en Tuxtla Gutiérrez en 2003 ante el Huracán Larry y en Tapachula en 2005 durante el azote del Huracán Stan * Fue Subdelegado de la SEDESOL en la Zona Costa de Baja California, lo que le permitió integrarse con las preocupaciones ciudadanas de Tijuana, Tecate, Rosarito y Ensenada, realizando una labor de trabajo comunitario y vinculación social con las comunidades urbanas, rurales e indígenas del Estado, apoyando proyectos de organizaciones no gubernamentales, colegios de profesionistas y comités vecinales (1991-1994) * En las comunidades indígenas de Chiapas, realizó un Programa de Coordinación interinstitucional, para atender niños con desnutrición, madres embarazadas y lactantes, tareas de alfabetización, mejoramiento de vivienda, huertos familiares y proyectos de agua limpia en mil 200 comunidades indígenas. (2003-2006)

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28 Julio 2012 03:00:54
¡Basta a las tragedias mineras de Coahuila!
De nueva cuenta Coahuila está de luto: en el municipio de Múzquiz una explosión de gas metano provoca una nueva tragedia donde mueren siete mineros en un pocito de carbón.

Desde que tengo uso de razón, recuerdo las recurrentes tragedias relacionadas con las minas de carbón en mi estado natal. Barroterán, Pasta de Conchos, son nombres grabados en la memoria colectiva, de tragedias que han impactado la conciencia nacional.

La búsqueda de culpables y el reparto de responsabilidades se queda en lo inmediato. Las condiciones de trabajo son deplorables, la vida de los mineros es un auténtico infierno; sin embargo, el Estado mexicano sigue sosteniendo un modelo económico que impacta directamente en la aparición de estas recurrentes tragedias.

El componente principal del gas grisú es el metano y se forma a la par del carbón. Dicho gas en un 95% se encuentra absorbido por el carbón y el otro 5% se encuentra libre entre grietas y fisuras del propio carbón. Dependiendo de la densidad y concentración del gas metano dentro de las minas, se incrementa o disminuye el riesgo de explosión.

Las normas internacionales en materia de minería recomiendan primero la extracción del gas grisú de las minas de carbón para evitar intoxicaciones, asfixia, accidentes o explosiones. Con este procedimiento, de llevarse a cabo industrialmente, se aprovecharían las ventajas de este hidrocarburo para efectos de garantizar una parte del consumo nacional.

Actualmente, ante las enormes restricciones hacendarias, que hacen prácticamente imposible la explotación comercial de los depósitos de gas por productores nacionales, debido a las altas tasas tributarias que hacen prácticamente imposible la producción nacional de gas, se opta por “ventear” el gas grisú, es decir, dejarlo escapar al medio ambiente, para reducir los riesgos de explosiones, situación que impacta en el efecto invernadero, dado que dicho gas es 21 veces más contaminante que el bióxido de carbono.

Esta situación se produce debido a la existencia de una clara orientación de la política energética a favor del capital extranjero, ya que mientras que por un lado se grava considerablemente la producción nacional de gas, lo que impide el desarrollo de la industria y la protección de la vida de los trabajadores mineros, por otro lado se exenta en el pago de impuestos de importación de gas a las compañías extranjeras. No existe ningún argumento que justifique esta situación

Para el Gobierno federal, más importante que el interés nacional, las empresas mexicanas, o el costo en vidas de los mineros, es sobreproteger a las empresas extranjeras y contribuir a que éstas obtengan jugosas ganancias en México. Esta contradicción no se trata de un asunto medible sólo en términos de pesos y centavos, se trata, sí, de un gran saqueo al país, pero sobre todo de una enorme desgracia nacional, de algo dramático, porque ha causado la pérdida de muchos cientos de vidas humanas.

La preferencia del Gobierno federal por las empresas extranjeras se aprecia mejor cuando se tienen estimaciones de que el volumen de gas asociado a los yacimientos de carbón mineral es de 2 mil 384 billones de pies cúbicos en el subsuelo, y que podrían recuperarse y aprovecharse más de 3 mil millones de pies cúbicos por día, que actualmente se desaprovechan y dañan la capa de ozono.

Explotar este enorme potencial energético del gas proveniente del carbón mineral contribuiría a reducir la demanda de gas natural y constituiría una formidable competencia para las empresas trasnacionales que están importando gas –sin pagar impuestos– para su distribución en el país o para producir electricidad que posteriormente transmiten a Estados Unidos”.

El actual esquema impositivo sobre Petróleos Mexicanos es abrumador. “Tiene que aportar a la Tesorería de la Federación y al fisco cientos de millones de pesos diariamente por concepto de pago de derechos e impuestos. Es una situación plena en injusticia que Pemex cargue con el país mientras que, en una actitud entreguista, se brindan todas las facilidades, exenciones, prebendas y canonjías a las empresas extranjeras. El que no se cobren impuestos a la importación de gas natural implica una pérdida recaudatoria de muchos millones de pesos, lujo que México, país con decenas de millones de pobres, no puede darse.

Desgravar la recuperación y el aprovechamiento del gas asociado a los yacimientos de carbón mineral beneficiaría a las tres principales regiones carboníferas que existen en México, ubicadas en los estados de Oaxaca, Sonora y Coahuila, con los consecuentes beneficios económicos, para la protección de la vida de los trabajadores mineros y para la atmósfera de nuestro planeta. El que se fomente y proteja la producción nacional de gas sentaría las bases para una sana exploración y explotación de las enormes cantidades de gas metano, ya confirmadas, que existen en el lecho marino del Golfo de California y los nuevos descubrimientos de gas metano en la zona norte de nuestro país.

No es posible que se siga permitiendo la exención de derechos al gas de importación proveniente del extranjero, mientras a la producción nacional se le impongan tasas que hagan incosteable la explotación del gas que existe en el subsuelo y los lechos marinos de nuestro país. La reducción de los accidentes en las minas mexicanas pasa por la modificación de este inequitativo modelo.

06 Diciembre 2010 05:00:22
Un fantasma recorre nuestras conciencias, pobre Televisa, pobre México
“La santa cruzada” integrada de políticos, funcionarios, empresarios, militares, religiosos y hasta delincuentes, todos con un solo propósito, ocultar bajo todas las llaves posibles, sus grandes secretos y contubernios, descifrados por aquellos que no malgastan letras, inician la persecución y quema de conciencias, declarándola herejía. (Pedro E.)

Medios de comunicación plurales y democráticos como la revista PROCESO que en breve cumplirá 34 años, al continuum de persecución que en tiempos de paz sufren por parte de gobierno, empresarios y funcionarios corruptos, hoy enfrentan además la de la delincuencia organizada.

México está sÓlo a un paso de Irak como el país más inseguro para los periodistas, y cuando de justicia se trata, en nuestro país, se investiga a la víctima, o peor aun al ciudadano común se le va transformando en delincuente para justificar una posible agresión a futuro , se va construyendo un velo que permita en algún momento oportuno aniquilarlo y quitarlo del camino para ello en nuestra historia moderna, los monopolios televisivos han sido aliados fundamentales, sobre todo televisa, quien sin ningún miramiento un día convierte en asesina a una ama de casa, y otra en héroe a un capo en una serie.

Para un medio de comunicación como PROCESO, cuya principal fortaleza es la credibilidad, no es raro que sea ahí precisamente donde quieran golpear, es absurdo como pretenden ahora ser monopolio de la verdad, a través de la calumnia, una vez más consideran que la sociedad no tiene memoria, ni conciencia y una vez más consideran a México inmaduro, porque ha sido precisamente el pueblo quien le dado su confianza, apoyo y ha sostenido semana a semana este espacio.

La campaña de desacreditación contra PROCESO, es muy grave, es un atentado contra la cordura de la vida nacional, genera incertidumbre y desaliento, la conclusión de que en este país, son todos contra todos y nadie está seguro en donde esté.

En la presente coyuntura lo que parecería como un diferendo entre la Revista Proceso y la empresa Televisa no es casual. Las acciones del Gobierno federal y de la empresa, manifiestan un maridaje que si bien no es común, recuerda las mejores épocas del PRI en el poder, en donde el control sobre los medios escritos, radiofónicos y televisivos- era prácticamente absoluto.

El que estos dos medios se enfrenten pudiera parecer sólo debido a una clara y opuesta línea editorial; sin embargo hay mucho más de fondo. El pleito real no es entre Proceso y Televisa. El problema de fondo es que Proceso ha constituido una ladrillo en el zapato para el gobierno del Presidente Calderón y se está empleando a Televisa como un peón de ataque para evitar el enfrentamiento directo. Así como fue López Dóriga el Sicario informativo que utilizaron ahora, pudo haber sido Brozo o cualquier otro payaso convertido en peón de brega de los intereses del poder.
13 Agosto 2010 03:15:48
La juventud mexicana en su año internacional
En el Año Internacional de la Juventud, ¿en México hay algo que celebrar?

Cuando se habla de la juventud, necesariamente hay que preguntarse a cuál juventud nos estamos refiriendo: ¿a la juventud de las grandes urbes de nuestro país, a la que habita en las zonas rurales e indígenas, o bien, a la que está en las calles, a la que trabaja, a la que estudia o a la que se encuentra en la pobreza o miseria extrema? En realidad, no se puede hablar de una juventud, sino de una serie de situaciones sociales que desembocan en distintas formas de ser, de identidades que se manifiestan de muy diversas maneras.

Existe un segundo común denominador de todos los jóvenes de los diferentes universos: en ningún caso se ha desarrollado una política de atención integral hacia sus preocupaciones, problemas y aspiraciones. Sociedad y gobierno comparten la misma responsabilidad por esta ausencia. Partidos, medios de comunicación y gobierno los ubican bien como un mercado que hay que conquistar por medio de diferentes productos, o bien como clientela política que puede ser cooptada.

Demasiado viejos para ser niños y demasiado jóvenes para opinar y ser tomados en cuenta, pero no para ser puestos a trabajar, para ser explotados, para ser utilizados como objetos sexuales, o para ser considerados carne de presidio, tal es la tragedia moderna de nuestra juventud. Una doble moral que con su hipocresía y discursos esconde la desventura de ser joven en los tiempos del sida, el narco y la transición democrática.

En México, 7 millones de jóvenes viven en situación de pobreza o miseria extrema y, por ello, en condiciones inadecuadas para su desarrollo personal. Debido a la precariedad de sus ingresos y su deficiente calidad de vida, no satisfacen sus necesidades básicas, lo cual repercute en el abandono temprano de los sistemas escolares, no siempre para incorporarse al sector productivo.

Muchos, los excluidos social y culturalmente, logran sobrevivir gracias a empleos mal remunerados o incluso al margen de la legalidad, desarrollando sentimientos de agresividad hacia una sociedad que les teme y los desprecia, pero que sobre todo los excluye. En nuestro país, 24 por ciento de los jóvenes de entre 20 y 24 años son jefes de hogar, con todas las implicaciones que esto conlleva.

Se les dice a los jóvenes que son el futuro, pero obstinadamente se les niega la posibilidad de participar en la construcción de ese mañana que tanto se pregona. Indudablemente, esta actitud está estrechamente asociada con el modelo tradicional de sociedad, que hoy languidece a paso acelerado. Nuestra sociedad ya no se puede fundar en los mismos supuestos atrasados e inoperantes.

La realidad de la juventud presenta múltiples facetas, que corresponden a la percepción que cada joven tiene de sí mismo. Para unos vivir es más complicado que para otros. Muchos sienten que las instituciones ni los representan ni son capaces de resolver sus problemas concretos.

Millones de jóvenes mexicanos han empezado el nuevo siglo en condiciones adversas: una educación pública limitada, excluyente, en donde fracasan millares de individuos, debido a su pobreza y quienes pasan a engrosar la estadística del desempleo, la drogadicción y la violencia, con sus secuelas de prisioneros jóvenes. Pareciera que para muchos jóvenes la única política pública de Estado que se les aplica rigurosamente es la prisión.

La población joven en México se ha incrementado de manera significativa en los últimos años, y lo seguirá haciendo en el futuro próximo como consecuencia del efecto del alto crecimiento demográfico del pasado. Aproximadamente, uno de cada tres mexicanos tiene un rango de edad entre 12 y 29 años, con el consecuente reto que implican la salud, la educación, la recreación, la cultura y la creación de oportunidades integrales para ellos.

Las luchas que han sostenido las y los jóvenes a lo largo y ancho del territorio nacional han constituido verdaderos parteaguas en la historia del país y de sus regiones. Un buen ejemplo fue el movimiento estudiantil de 1968, cuya cuota de sangre y sufrimiento abonó el parto de la incipiente democracia y sacudió la conciencia nacional para decirle que ahí estaban sus jóvenes, deseosos de participar y llenos de esperanza en un mejor mañana. El sacrificio de las juventudes zapatistas durante el levantamiento armado de 1994 aportó con sangre su aspiración por un México más justo y democrático.

Bajo ninguna justificación debe dejarse de lado la participación de los jóvenes y la solución de su múltiple problemática. Históricamente, en la búsqueda de cristalizar el ideal de una nación democrática, justa y libertaria, siempre han estado y seguirán estando los jóvenes, porque son ellos quienes forman la vanguardia de la sociedad y quienes con su idealismo, su visión, pasión y entrega, pueden empujar para transformarla.

Todo lo anterior confirma la urgente necesidad de una política de Estado especialmente concebida para atender a la juventud, que tenga a los jóvenes como referentes permanentes en las prioridades de la acción pública. Para ser efectiva, la política de atención institucional habrá de ser elaborada por los propios jóvenes.

El México del futuro es un país desconocido. Nada está escrito ni nada es lo suficientemente bueno para no ser revisado y mejorado. En ese gran libro en blanco que es el mañana, serán los jóvenes de hoy quienes escribirán.

Con afecto y cariño para las y los jóvenes del EZLN
31 Julio 2010 04:00:51
La estratégica península de Baja California
En forma sigilosa y a espaldas de los bajacalifornianos, sigue en marcha el proceso ya casi irreversible de convertir al Estado, en el sótano de máquinas de Estados Unidos y en el modelo a seguir para la privatización energética del país.

La Semarnat acaba de autorizar a Sempra Energy México un parque eólico de una capacidad de 1,200 Megawatts para instalarse en la Sierra de Juárez en Baja California, que se viene a sumar a la terminal de gas natural licuado ubicada en Ensenada y a las plantas de generación de energía eléctrica de exportación de esa empresa y otras trasnacionales ubicadas en el municipio de Mexicali, cuyos productos tienen como destino, el sur de los Estados Unidos.

Aparte de la droga; el gas y la energía eléctrica son los productos de mayor exportación de Baja California, con la salvedad, que ni empleos y mucho menos utilidades, son la contraprestación de dichos servicios. Somos solo el cuarto de máquinas o el patio trasero de Norteamérica, gracias a la actitud entreguista y ruin de las autoridades mexicanas.

Siendo la energía un elemento necesario para Estados Unidos, el Gobierno Mexicano ni tan siquiera ha balbuceado para poner el tema en la agenda bilateral. Entreguismo y corruptelas son las contribuciones de las autoridades en turno con respecto a este delicado tema.

Hoy el escenario cuenta con un nuevo elemento, la Semarnat, ha puesto en marcha un proceso para aprobar la creación de una nueva planta de generación de energía eléctrica de 280 Megawatts, por parte de la CFE bajo la modalidad de productor externo, nombre con el que encubren el tan ansiado proceso de privatización de la energía eléctrica, de tal manera que este tipo de “productores externos”, sean los que abastezcan a los usuarios que le generan los montos mayores a la facturación de la paraestatal.

Dicha central eléctrica es de las denominadas de ciclo combinado, que utilizan el gas natural licuado como combustible principal. Se ubicará en los terrenos conocidos como la Jovita a un lado de la terminal de gas natural licuado de Sempra Energy ubicada en el lugar denominado Costa Azul en el municipio de Ensenada, la cual surtirá de gas a la nueva central de producción de energía eléctrica.

El terreno donde se pretende construir la planta mide 232 mil metros cuadrados y las obras de la central eléctrica ocuparan una superficie de 185 mil metros cuadrados El nuevo proyecto ha sido denominado por la Semarnat “36 Baja California” (Sitio: La Jovita) y es el tercero que el Gobierno Federal impondrá en un predio destinado a uso turístico y de conservación de patrimonio histórico y recursos naturales. Los otros dos proyectos son la regasificadoras de las trasnacionales Sempra Energy y Z Gas. De la noche a la mañana, el municipio de Ensenada ha pasado a ser exportador energético, en detrimento de su principal actividad económica, como lo ha sido el turismo de toda la vida, hasta antes de la llegada del PAN al poder en Baja California y en el país.

Es evidente que una planta de estas características afectara lo que queda de la vegetación tipo matorral costero y chaparral que existen en la región, así como las huellas arqueológicas relativas a los pobladores originales de la península. La pretensión permanente de los directivos de la CFE ha sido la privatización de la energía eléctrica en detrimento de la propia empresa y las finanzas del país. Niegan en público lo que sus hechos los desmienten.
La figura del “productor externo” que contraviene las disposiciones constitucionales, es una modalidad para encubrir, el favorecimiento en el precio de la energía a los grandes consumidores. La CFE reporta al día de hoy la existencia de casi 34 millones de usuarios, de los cuales el sector industrial que representa el 1% de los usuarios, factura casi el 60% de los ingresos totales de la paraestatal, de tal manera que el interés de los directivos de la energía eléctrica ha sido que las modalidades tales como la de “productor externo” entre otras, abastezcan a los grandes consumidores de energía eléctrica.
26 Septiembre 2008 03:24:02
EZLN: 24 años después
La crisis nacional se profundiza y no se vislumbran en el horizonte opciones ni alternativas para enfrentarla. La parte alícuota de corresponsabilidad que tienen políticos, empresarios, partidos e instituciones se niega a ser reconocida. La autocrítica es impensable.

Para cada sector, los culpables de la crisis son aquellos que son ajenos a su forma de pensar o que pertenecen a organizaciones diferentes a las que cada quien dice representar. No hay posibilidad alguna de construir el menor acuerdo posible, de ningún tipo, en ninguna circunstancia. Quien lo intente deberá prepararse para el linchamiento en la plaza pública o en los medios electrónicos. La cerrazón y la descalificación son la expresión de una enfermedad social llamada cortoplacismo. “Todos contra todos” es el titulo de la horrible película que sufre la sociedad mexicana.

Mientras esto pasa, el EZLN, sin aspavientos ni alharaca mediática, consolida su estrategia organizativa y continúa sus esfuerzos de más 24 años construyendo con sus propios medios una circunstancia nueva: de búsqueda, de lucha, de aprendizaje, de rebeldía, de esfuerzo cotidiano. Toda una generación nueva alimentada por la anterior y alimentando la que hoy crece. Es la otra cara de un mismo México. Muchos de los nuevos mandos zapatistas eran niños, e incluso algunos de ellos ni siquiera habían nacido en las primeras etapas del zapatismo en Chiapas.

Mientras en la clase política existe una descarnada disputa por ver quién es más incompetente, hoy el rostro de los pueblos zapatistas es otro; rostro de dignidad y protagonismo de frente a los problemas que, por supuesto, continúan marcando las difíciles condiciones de vida de las comunidades indígenas. Pero a diferencia de hace casi un cuarto de siglo, los pueblos zapatistas hoy asumen y buscan soluciones a problemáticas diversas: sea en el terreno de la participación y toma de decisiones; sea en la búsqueda de alternativas de producción, educación, salud, justicia y gobierno. No esperan, construyen; no se desesperan, se consolidan y reafirman sus convicciones.

Nada es igual. Hace más de un cuarto de siglo cualquier proyecto ideológico, partidista, clientelar o divisionista podía acomodarse en el seno de cualquier comunidad indígena y dar como resultado las divisiones internas de orden organizacional o religioso; el voto seguro, el éxito de financiamientos intermediarios.

Hoy en los territorios zapatistas nada de ello es posible: el ejercicio cotidiano de participación y toma de decisiones lo impide; la estructura y mecanismos de las autonomías filtra. Los objetivos son claros y provienen de abajo y de dentro de los mismos pueblos. Organismos, iglesias, partidos se topan hoy con mujeres y hombres protagonistas, con un proyecto propio; los zapatistas demuestran a diario su capacidad para analizar y decidir lo que quieren y no quieren. Tal es una de las difíciles construcciones que encierra el devenir de ese “mandar obedeciendo” que a diario se construye en asambleas, comités, consejos autónomos, juntas de buen gobierno. La discusión y la reflexión interna permiten procesar diferencias, construir acuerdos y perfilar alternativas.

Hace más de un cuarto de siglo eran posibles, por ejemplo, las campañas de esterilización forzada por parte de los gobiernos. Hoy, el Sistema de Salud Autónoma no sólo cuenta con promotores y técnicos capaces de enfrentar situaciones delicadas de salud, sino con toda una estructura –aunque modesta– de clínicas, campañas, laboratorios y, en especial, todo un rescate y revalorización de formas ancestrales y eficaces de medicina. Las limitaciones económicas se superan con organización, capacidad profesional, dedicación y esfuerzo colectivo.

Las cooperativas, germen de resistencia y organización en la mayoría de los pueblos, han avanzado a experiencias satisfactorias de comercialización y abasto regional que permiten, con mucho esfuerzo, alimentar la capacidad de resistencia zapatista. No piden ni aceptan canonjías; exigen lo que brindan: respeto. La actividad productiva no es la excepción y consolidan sus estructuras económicas.

La educación, otro pilar fundamental de las autonomías, se hace realidad a través de cientos de escuelas autónomas de nivel básico y secundario, ofreciendo a los niños y jóvenes contenidos educativos y de formación con una perspectiva liberadora que rescata la historia, la lengua, la cultura. Jóvenes zapatistas formados en la lucha y la educación libertaria conforman la estructura educativa zapatista enarbolando el pensamiento de José Martí, cuando planteaba: “El remedio está en cambiar radicalmente la instrucción primaria de verbales experimental, de retórica científica, de enseñar al niño, a la vez el abecedario de las palabras y el abecedario de la naturaleza”. Los zapatistas han hecho suya la consigna martiana de que “un pueblo culto es un pueblo libre” y actúan y trabajan en consecuencia.

La práctica de la colectividad no sólo en las tierras recuperadas en 1994, sino en el sinfín de parcelas comunitarias, resisten la embestida privatizadora y ahondan la conciencia de responsabilidad social con los que nada tienen y que no sea su propia capacidad organizativa.

Valorar, contribuir y aprender de las construcciones autónomas zapatistas es quizá una forma más de crear horizontes distintos en el terrible horizonte mexicano.
01 Agosto 2008 04:28:00
Por una ley nacional de la juventud
Pasada la noticia del momento y una vez que los dueños de los medios de comunicación y a quienes sirven han evaluado que el efecto en contra de la figura del jefe del Gobierno del Distrito Federal ha tenido los efectos necesarios por el caso del News Divine, los jóvenes han regresado donde siempre han estado: en el olvido de las preocupaciones oficiales y sus comunicadores predilectos. Por ello es la hora de retomar la iniciativa y perfilar una propuesta que incorpore a plenitud los derechos de los jóvenes como expresión de una política de Estado.

Uno de cada tres mexicanos tiene un rango de edad entre 12 y 29 años con el consecuente reto que implican la salud, la educación, la recreación, la cultura y la creación de oportunidades integrales para ellos. Históricamente, en la búsqueda de cristalizar el ideal de una nación democrática, justa y libertaria, siempre han estado y seguirán estando los jóvenes, porque son ellos la vanguardia de la sociedad y quienes con su idealismo, visión, pasión y entrega pueden empujar para transformarla.

Las luchas que han sostenido los jóvenes a lo largo y ancho del territorio nacional han constituido verdaderos parteaguas en la historia del país y de sus regiones. Así lo fue el movimiento estudiantil de 1968, cuya cuota de sangre y sufrimiento abonó el parto de la incipiente democracia y sacudió la conciencia nacional para decir que ahí estaban sus jóvenes, deseosos de participar y llenos de esperanza en un mejor mañana. Fue el conflicto estudiantil de 68 lo que desbordó los proyectos políticos partidarios de todo signo, cuyas estrategias fueron ampliamente rebasadas por la irrupción del movimiento de masas estudiantil. Este hecho obligó a los partidos a buscar una nueva relación con los jóvenes entendiéndolos como obligados protagonistas políticos del México del último tercio de siglo.

Destaca asimismo la lucha de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California, de la de Coahuila y de la UNAM ocurridas en esos años en contra del autoritarismo. Y así podríamos abundar en otros movimientos estudiantiles como el de Chapingo, el de los universitarios de Puebla, de Guerrero, de Oaxaca, de la Universidad de Guadalajara, y también en el de los jóvenes indígenas y el de los niños, niñas y adolescentes zapatistas que tomaron las armas ante la ceguera del Estado mexicano.

Todos éstos son ejemplos que, entre otros muchos, han surgido en las últimas décadas como expresión de la vitalidad de los jóvenes mexicanos que asumen su papel histórico de agentes de cambio, y cuya energía y sacrificio ha revitalizado a la sociedad y allanado el camino para las generaciones posteriores, con ánimos de ir profundizado las impostergables reformas democráticas que animen un pacto social cada vez más incluyente.

En el inicio de este nuevo milenio los jóvenes mexicanos se enfrentan a una falta de sentido de la vida, de identidad, de pertenencia y de falta de oportunidades. Les ha tocado presenciar el fin de una época y el surgimiento de un nuevo tiempo que pese a sus promesas políticas y económicas aún no acaba de definirse.

Porque las carencias de la juventud son múltiples, el marco normativo que se diseñe para atenderla debe dar respuesta integral a sus carencias y contener los puntos fundamentales de coincidencia de cualquier joven mexicano, independientemente de su ubicación en la nación y en la vida.

Millones de jóvenes mexicanos reciben el nuevo siglo en condiciones adversas: una educación pública limitada, excluyente, donde fracasan millares de individuos, debido a su pobreza, pasando a engrosar la estadística del desempleo, la drogadicción y la violencia con sus secuelas de prisioneros jóvenes. Pareciera que para muchos jóvenes la única política pública de Estado que se les aplica rigurosamente es la prisión.

Los jóvenes reclaman una actitud dispuesta de las instituciones, las fuerzas productivas y de la sociedad en su conjunto (donde al centro están sus propias familias) para no excluirlos de los derechos fundamentales, civiles y humanos. Desean espacios plurales de participación, una de cuyas alternativas puede ser la creación de un Parlamento Juvenil, en el que jóvenes de todo el país expresen sus ideales, sus aspiraciones, sus problemas y propongan formas para alcanzar unos y resolver otros. Reclaman también mayor participación y democracia dentro de las universidades e instituciones de educación superior. Una democracia que les permita participar en la elaboración de los planes y programas de estudios y en la elección de las autoridades que gobiernan en el interior de dichos centros educativos. El destino de las universidades mexicanas no puede seguir decidido por Juntas de Gobierno en las que un puñado de notables elige al rector y toma las decisiones de mayor trascendencia para la vida de miles o decenas de miles de estudiantes, profesores investigadores y trabajadores universitarios.

Todo lo anterior confirma la necesidad de una política de Estado, especialmente concebida para atender a la juventud, que tenga a los jóvenes como referentes permanentes en los objetivos y prioridades de la acción pública. Para ser efectiva, la política de atención institucional habrá de ser elaborada con la participación de los propios jóvenes.

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