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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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16 Agosto 2019 03:59:00
La monstruosidad contra Robles: las pruebas
Las dudas son elementales.

¿Por qué, si el Poder Judicial tienen total certeza de que Rosario Robles es culpable del manejo indebido de recursos públicos –en el de-sempeño de sus cargos–, el fiscal general y el juez de control debieron acudir a la violación constitucional para llevar a prisión a la expresidenta del PRD.

¿Por qué el juez de control y el fiscal general no dejaron que las “horribles” culpas de la señora Robles hicieran caer, por su propio peso, la responsabilidad y la prisión contra la exsecretaria de Estado?

¿Por qué acudir a “chicanadas legales” y poner el riesgo un caso que, según el Gobierno federal, llevaría inexorablemente a prisión a Rosario Robles y a muchos de sus colaboradores?

¿Por qué si la señora Robles tiene en su contra todos los elementos que la harían responsable de un escandaloso saqueo de dinero público, el poder político –léase el poder presidencial– exhibió una grosera violación a la división de poderes y un más cuestionable manoseo del Poder Judicial para llevar a prisión a Rosario Robles?

La respuesta a las interrogantes anteriores, a las contradicciones flagrantes y a la monstruosidad jurídica que propiciaron los poderes presidencial y judicial, solo se entenderían ante un escenario perverso que se expresa con una sola palabra: venganza.

En efecto, solo en un escenario de venganza contra Rosario Robles se entiende que los poderes presidencial y judicial hayan recurrido a monstruosidades jurídicas como las que abajo se enumeran.

1.- Se violó el debido proceso y la garantía de legalidad, consagrado en el Artículo 14 constitucional. Y es que el caso no se adecua al “delito continuo” por el que se dictó “el acto de vinculación”.

2.- Es decir, que en la resolución se afirma que existieron “pluralidad de conductas” delictivas, lo que solamente existe en el “delito continuado”, no en el “delito continuo”.

Peor aún, la absurda hipótesis afirma que el sujeto pasivo del “delito continuado” es la Hacienda Pública, cuando la Hacienda Pública no es una persona moral y tampoco puede ser sujeto pasivo del delito.

3.- Se violó, además, la presunción de inocencia de Rosario Robles, ya que los delitos por los que fue acusada no ameritan prisión. Aun así, el juez de control ordenó la prisión preventiva con el argumento visible de que pudiera darse a la fuga ya que el domicilio señalado como vivienda de la acusada no era el que registraba la identificación presentada.

4.- Se violó la división de poderes, prevista en el 127 constitucional, ya que el juez José de Jesús Delgadillo Padierna –sobrino de Dolores Padierna– se convirtió en Ministerio Público al ordenar al fiscal general ampliar la investigación. Lo cual fue abolido en la Constitución desde 1917.

5.- Se violaron garantías individuales –como los derechos humanos– de Rosario Robles, quien fue privada de su libertad sin un juicio justo y apegado a derecho.

6.- Se violó la secrecía del juicio, ya que manos interesadas divulgaron de manera integra el auto de vinculación a Proceso, que es parte del expediente y debe ser reservado al los participantes del proceso. Manos que buscan dañar a Rosario Robles divulgaron el documento con “plecas” en los párrafos que, según el interés perverso, debían destacarse.

8.- Se violó la Fracción III del Artículo 214 del Código Penal Federal, ya que el juez maneja, indistintamente y de manera contradictoria, figuras penales como “delito continuo” y “delito continuado”.

9.- Además de que se viola el Artículo 16 Constitucional que garantiza que establece: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles, posesiones, sino en virtud de un mandamiento escrito de la autoridad competente que funde y motive la causa legal del procedimiento…” En el caso en cuestión, el juez ignoró que el presunto delito de Rosario Robles no era causal de prisión.

10.- Pero la “joyita” del caso –como lo señalamos ayer– es que el juez de control, José de Jesús Delgadillo Padierna, es sobrino de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano. El juez le debe el cargo a sus tíos, a los que hoy paga el favor para vengar la prisión de Bejarano cuando en 2004 se dieron a conocer los “videoescándalos”.

Así el manoseo de la justicia mexicana!

Al tiempo.
15 Agosto 2019 04:00:00
El de López Obrador es el ‘Tiempo de Canallas’
En el Itinerario Político del 28 de diciembre de 2018 formulamos, a manera de título, la siguiente pregunta: “¿Es Tiempo de Canallas?”.

Nos referíamos al clásico de Lillian Hellman, “Tiempo de Canallas”, que narra la persecución, la sicosis y el terror que a causa del “comunismo” y de las venganzas de Estado vivió la sociedad norteamericana de la postguerra.

Y era pertinente preguntar si el arranque del Gobierno de Obrador sería el nuevo “Tiempo de Canallas” porque había empezado la persecución de los enemigos del nuevo gobierno y, sobre todo, porque ocurrió la sospechosa muerte de dos potentes opositores: la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle.

Sin embargo, hoy –siete meses después de la última entrega de 2018 del Itinerario Político– podemos confirmar que sí, que al arranque del Gobierno de López Obrador vivimos el peor “Tiempo de Canallas”.

¿Por qué “Tiempo de Canallas”?
Porque en México y en el caso de Rosario Robles –igual que en los años 50 del siglo pasado en Estados Unidos– vivimos tiempos de venganza y persecución de Estado; porque igual que en “Tiempo de Canallas” de Lillian Hellman, hoy en México se fabrican culpas y culpables –por orden del jefe del Estado–, y porque el Gobierno de López Obrador es la versión tropical del “Macarthismo” vengativo y criminal.

Y si dudan que el Gobierno de Obrador es la versión moderna del “Macarthismo”, basta revisar las razones por las que fue enviada a prisión la señora Rosario Robles y basta saber que el juez de control, Jesús Delgadillo Padierna –que de manera ilegal y arbitraria mandó a prisión a Rosario Robles–, es nada más y nada menos que primo de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, el pillo que fue a parar a prisión a causa de los “video-escándalos” revelados por Rosario Robles y Carlos Ahumada.

Hoy, Dolores Padierna dijo lo siguiente, en tono socarrón, a propósito de la detención de Rosario Robles: “¡Llegó el momento de la justicia, tarde pero llegó…!”. Lo cierto, sin embargo es que la actuación del juez Jesús Delgadillo Padierna está muy lejos de la justicia; se trata de la venganza de Obrador y de su claque, contra Rosario Robles.
¿Pero, sabrán los millennials y los fanáticos lopistas qué es y lo que significa el “Macarthismo”?

Era la primera mitad de los años 50 en Estados Unidos; eran tiempos de la persecución anticomunista, tiempos del temible “Macarthismo”; tiempos de traiciones y canallas.

Era 1953 cuando el senador republicano por Wisconsin –1947 1957--, Joseph McCarthy fundó el aterrador “Macarthismo”, una suerte de Comité de Salud Pública que no fue otra cosa que la siembra –desde el Estado--, del miedo, el terror y la violencia entre la clase política norteamericana; entre escritores, intelectuales, cineastas y los sectores empresariales y militares a los que se perseguía con el “sambenito” del comunismo.

Eran tiempos en los que cualquiera podía acusar de “comunista” a un enemigo, adversario, o vecino indeseable para que “La Comisión McCarthy” lo difamara, calumniara y persiguiera sin piedad y en medio del linchamiento público, hasta enviarlo a prisión por traición a la patria.

Desde entonces el “Macarthismo” se vincula a las purgas ideológicas y a la venganza desde el poder; desde entonces se acostumbra la creación de listas negras y groseras venganzas desde el poder.

Y ese horror fascista, propio de la derecha y la izquierda extremas, fue narrado por una víctima del “Macarthismo”, la escritora, dramaturga y profesora de Teatro, Lillian Hellman, quien detalla los horrores del Comité senatorial de Actividades Antinorteamericanas de los años 50, en su clásico “Tiempo de Canallas”, publicado en 2006.
En la entrega de aquel 28 de diciembre de 2018 también citamos al escritor José Martínez Ruiz (1873-1967) –filósofo español motejado como Azorín–, quien en su clásico “El Político” recomendaba precisamente a los políticos que, “ante el ataque y la invectiva, nunca (deben) perder la sangre fría; (deben) permanecer siempre impasible sin mover un músculo de la cara, sin dar la más leve señal de irritación, impaciencia y enojo”.

Y sapiente, Azorín recomienda a los políticos no creer, de manera cándida, que existe diferencia entre el derecho y la fuerza: “ No hay más que una cosa: fuerza. Lo que es fuerte es lo que es derecho…”.

Y vale recordar a Azorín porque ante la infamia, la ilegalidad, el ataque y la invectiva, Rosario Robles nunca perdió la sangre fría y permaneció impasible. Nunca dudó que la verdadera fuerza del Estado es el derecho y que jueces venales hoy pueden imponer la ilegalidad por la fuerza, pero tarde o temprano imperará la fuerza del Estado, que es la justicia.

Sí, el de López Obrador es el “Tiempo de Canallas”.
Al tiempo
14 Agosto 2019 03:54:00
¡Venganza, violencia y terror, signos de AMLO!
La venganza, la violencia y el terror han sido, en la historia de la humanidad, los signos característicos de las tiranías de todos los tiempos.

Por ejemplo, el fascismo italiano, del que siguieron el fascismo alemán y el fascismo español, tuvieron en Benito Mussolini al tirano por excelencia; el dictador que mantenía el orden mediante la venganza, la violencia y el terror extremo, con grupos paramilitares como los llamados camisas negras.

Durante las dictaduras latinoamericanas –en Argentina, Chile y aún hoy en Venezuela–, la venganza, la violencia y el terror han sido y siguen siendo los principales instrumentos de represión y control social.

Y viene a cuento porque en el México de hoy, en el Gobierno de López Obrador parecen instaladas la venganza, la violencia y el terror, como formas privilegiadas “de Gobierno”.

La venganza contra enemigos y adversarios; la violencia contra los ciudadanos en general y el terror como mensaje de miedo que paraliza toda posible respuesta social.

Y no, no se trata de un escenario imaginario y menos de una hipótesis descabellada. La terca realidad es implacable y no deja lugar a la teoría de la casualidad. ¿Lo dudan?

1.- El primer mensaje de venganza, violencia y miedo lo vimos a los pocos días de iniciado el actual Gobierno. Por causas que nadie en el Gobierno de Obrador ha querido investigar, se desplomó el helicóptero donde viajaba la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. Nadie sabe si fue un atentado o un accidente. Lo que sí, es que perdieron la vida los más poderosos opositores a López Obrador.

2.- Apenas inició el sexenio de AMLO y arrancó la persecución contra algunos de los más visibles enemigos del Presidente: los empresarios Alonso Ancira, Juan Collado y Carlos Ahumada, los tres vinculados a decisiones y momentos que significaron un obstáculo importante a los afanes de Obrador por alcanzar la Presidencia de la República. En los tres casos está a la vista de todos la venganza y la persecución que pretende ser ejemplar; es decir, se manda el mensaje de terror a los adversarios del sector empresarial.

3.- En cuanto a exservidores públicos, el caso emblema para el Gobierno actual era el de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, que ha sido perseguido por todo el mundo, junto con su familia, en otra acción que busca ser ejemplar.

4.- Sin embargo, hoy el caso más grosero y más burdo es la venganza y la violenta persecución desatadas desde la casa presidencial contra Rosario Robles, a quien en medio de un grotesco montaje judicial, ayer se envió a prisión. Robles es inocente, pero también su caso es utilizado por el Gobierno de López Obrador para mandar un mensaje de terror y miedo a todos los adversarios políticos que piensan –como dice el Presidente a sus cercanos– “pasarse de la raya” y “no respetar al Presidente”.

Está en marcha, por todos los frentes posibles, la política de la venganza y la violencia; la misma venganza y violencia que ejerció el propio Mandatario contra medios y periodistas críticos; contra ministros de la Corte, contra empresarios y directores de órganos autónomos.

5.- Pero además, la violencia y el terror se mueven por vías alternas. ¿Cuál es el mensaje que mandan el presidente López Obrador y su Gobierno cuando ponen a remate la casa del chino-mexicano Zhenli ye Gon, a pocas horas de que el propio Mandatario promulgó la Ley de Extinción de Dominio?

El mensaje está a la vista de todos; cualquier ciudadano que sea señalado por un delito imaginario puede ser despojado!

6.- Pero no es todo. Las bandas criminales han escalado la violencia a niveles de terror y total impunidad. Los casos más recientes se produjeron en Michoacán, Veracruz y Ciudad de México. En Michoacán fueron torturados, asesinados, desmembrados y esparcidos, en Uruapan, los cuerpos de 19 personas. En Veracruz se repitió la historia y por todo el estado aparecen cadáveres desmembrados, mientras que en la Ciudad de México el terror se apodera de las otrora zonas exclusivas, como la Plaza Artz.

¿Qué mensaje envía el presidente López Obrador cuando dice –ante la mayor violencia en eventos criminales en todo el país–, “que no va a declarar la guerra” lo que significa que los criminales tienen permiso para todo.

La señal es clara, el Presidente condena a la sociedad a ser rehén del terror que por todo el país desatan las bandas del crimen organizado.

¿Quién va a defender a los ciudadanos de las venganzas, la violencia y el terror, si el signo del Gobierno del mandatario López Obrador son precisamente la venganza, la violencia y el terror.

Al tiempo.
13 Agosto 2019 04:00:00
¡El PRI tiene todo para derrotar a Obrador!
Ya en manos de Alejandro Moreno –su nuevo presidente–, la teoría dice que el PRI tiene todo para derrotar, electoralmente, al Gobierno de López Obrador.

Y, ante la realidad anterior, entonces la pregunta siguiente es si el viejo partido tricolor y su nuevo jefe nacional tienen o tendrán las agallas para enfrentar y derrotar, electoralmente, a López Obrador.

¿Pero por qué creemos que el PRI tiene todo para vencer –ante la opinión pública y en las urnas– al presidente Obrador?

La respuesta es extensa y está a la vista de todos, además de que no la ven solo aquellos fanáticos que, por propia voluntad, cierran los ojos o no la quieren ver.

El PRI tiene todo para derrotar a Obrador porque el Gobierno de Morena es el peor Gobierno en la historia moderna; porque es el más violento de la historia; porque ya es el de mayor desempleo en los primeros ocho meses, es el de menor inversión en el arranque de todos los Gobiernos modernos, es la gestión más insegura, con más secuestros, más feminicidios; es el Gobierno con la menor inversión externa, la mayor incertidumbre para invertir; con la peor educación pública, la peor atención médica y, sobre todo, porque el Gobierno de López Obrador es “el espejo retrovisor del propio PRI”.

¿Qué significa que el gobierno de Obrador es el espejo retrovisor del viejo PRI?
Que el PRI de hoy, el de Alejandro Moreno, conoce a la perfección a los gobiernos populistas y criminales de Díaz Ordaz, Luis Echeverría y López Portillo –los tres emparentados con el López Obrador–, y por tanto conoce las claves para salir de las crisis políticas, económicas y sociales que provocaron esos gobiernos.

El PRI tiene todo para derrotar a Obrador porque la versión moderna del tricolor construyó –junto con el PAN y el PRD–, los órganos autónomos que hicieron viable la democracia mexicana y los equilibrios de poder que hoy destruyó AMLO; porque en el PRI de Alejandro Moreno está el pensamiento más moderno, más avanzado y los cuadros más preparados que ha tenido el PRI en su historia, lo que contrasta con el espejo retrovisor que es Morena o el “PRIMOR”, cuyos políticos y gobernantes –empezando por el Presidente y todo su Gabinete–, son la versión más atrasada de la política mexicana.

El PRI tiene todo para derrotar a Morena y a López Obrador porque el viejo partido tricolor ya vivió los estragos de la pérdida del poder, ya sabe lo que son “las extenuantes travesías en el desierto de la oposición” y sabe que al electorado se le gana con resultados, más que con promesas y discursos.

El PRI tiene todo para derrotar a Morena y a Obrador porque los políticos, los técnicos y los estrategas del PRI tienen toda la experiencia y el conocimiento para recuperar la confianza de las inversiones extranjeras en México, para echar a andar el NAIM, para reactivar el campo, para encender el motor de la creación de empleos y para reactivar instituciones clave como las guarderías y las estancias infantiles; para reactivar el seguro popular, rescatar al IMSS, al ISSSTE y los programas de apoyo a la cultura y el arte.

En realidad, a causa de sus torpezas y desaciertos; de sus probadas incapacidades y debido a la ignorancia y analfabetismo de Morena y de sus gobiernos y gobernantes, López Obrador le está entregando el poder y la confianza social de amplios sectores al PRI, al PAN y/o a un partido nuevo y serio como el de Margarita Zavala y Felipe Calderón.

¿Y, por qué Obrador le está entregando el poder y el voto ciudadano a sus opositores?
Porque no pasará mucho tiempo para que el ciudadano común perciba en el bolsillo y en el miedo, los estragos de la inseguridad, la violencia y de una crisis económica que ya empieza a causar bajas en el empleo y el bienestar; porque la caída del sistema electrónico de los bancos, la caída del suministro de energía eléctrica y gas y la falta de otros servicios –como las vacunas–, no tardar en causar pánico, desesperación y hartazgo.

El viejo PRI que hoy es Morena causó las crisis políticas, económicas y sociales que vivimos desde los años 60 y hasta los 80 del siglo pasado.

Y el PRI que salió de esas crisis de hace 30 años es el PRI que hoy encabeza Alejandro Moreno. Y ese PRI tiene todo para sacar del poder a López Obrador.

Sólo falta saber si el PRI de “Alito” tiene las agallas para enfrentar al futuro..
Al tiempo.
12 Agosto 2019 03:50:00
¡Sin partidos muere la democracia, Presidente!
La siguiente, como saben, es una frase coloquial de quienes defienden los básicos de la democracia: “pueden existir partidos sin democracia, pero no hay democracia sin partidos políticos”.

A pesar del tiempo, la anterior no deja de ser una máxima puntual y certera, por trillada que parezca.
Por eso, sorprende que el Presidente mexicano, López Obrador, demuestre, todos los días, que ignora no sólo la máxima anterior sino los básicos de la democracia.

¿Y cuáles son los principios básicos que ignora el Presidente mexicano?

Básicos como la irrenunciable pluralidad de pensamiento y de creencias políticas; básicos como el fortalecimiento de los partidos políticos opositores; básicos como la consolidación de una prensa libre y crítica; básicos como la defensa de un riguroso estado de derecho –que no es otra cosa que someter las instituciones del Estado al derecho–; básicos como promover la unidad nacional y combatir la división entre los mexicanos y, sobre todo, básicos como no mentir y no robar.

La realidad, sin embargo, es totalmente contraria a esos básicos de la democracia. Y es que todos los días el Mandatario mexicano promueve todo lo contrario a lo que debe ser su principal responsabilidad.

Todos los días señala que quienes no están con él, con sus peculiares formas de gobierno, son sus enemigos y hasta son traidores al “pueblo bueno”.

Todos los días fustiga y difama a la prensa libre y a los periodistas críticos; todos los días anuncia que pasará por encima de la ley para hacer realidad sus caprichosos proyectos; todos los días polariza a los mexicanos y todos los días miente y solapa evidentes pillerías de sus colaboradores.

Pero la mayor muestra de que el presidente Obrador en realidad trabaja contra los básicos democráticos y contra la democracia toda, la exhibió en días pasados cuando asomó la intención perversa de matar a los partidos políticos, sobre todo a los opositores.

En efecto, el Presidente parece empeñado en acabar con el financiamiento público a los partidos. Por eso, como primer paso, propuso la reducción del 50% de las prerrogativas.

¿Qué significa lo anterior? En los hechos significaría el debilitamiento y luego la muerte de los partidos políticos opositores y, como consecuencia, el inicio de la muerte de la democracia mexicana.

En el fondo, el presidente Obrador busca la extinción de los opositores partidistas, por la vía de la cancelación de recursos económicos, con el pretexto de gastar más dinero para los pobres; dinero que les quitará a los partidos; dinero que repartirá en programas sociales y dinero que engordará el clientelismo “lopezobradorista”.

En el fondo –por si no lo han visto los estudiosos del tema–, asistimos a la reedición de las estrategias clientelares utilizada por Hugo Chávez, quien repartió las montañas de dinero que en su momento le dio el petróleo a Venezuela, para inundar al pueblo con programas sociales que compraron las conciencias y terminaron por matar a los partidos.

¿Cómo conseguirá el Presidente modificar la Constitución para arrebatarles a los partidos el dinero público?

La respuesta todos la conocen. Y es que todos saben que López Obrador utiliza –también todos los días–, el señuelo de la pobreza y la corrupción para justificar ocurrencias y hasta violaciones constitucionales.

Para el presidente mexicano todo se justifica –incluso la violación de la Carta Magna y el solapamiento a las bandas criminales–, si eso sirve para el supuesto bien mayor que es –según la idea presidencial–, ayudar a los pobres y acabar con la corrupción.

Lo cierto es que la lucha contra la pobreza y la corrupción son solo zanahorias populistas y electoreras. ¿Por qué? Porque la realidad es que a López Obrador le importa poco acabar con la pobreza y menos combatir la corrupción. Lo que le importa es el uso político y electorero de la pobreza y la corrupción.

Y si lo dudan basta recordar que, el de López Obrador, siempre fue un movimiento político profundamente corrupto, como lo atestiguan escándalos como los de René Bejarano y las “recaudadoras” como Roció Nahle; además de mecenas como Jaime Bonilla y Carlos Lomelí.

En el fondo, cuando el presidente Obrador se empeña en debilitar a los partidos políticos, lo que busca es asfixiar la democracia hasta su muerte.

Y sin oposición partidista no existe democracia.

Al tiempo
09 Agosto 2019 04:00:00
¡En el Gobierno de AMLO la muerte tiene permiso!
Si fuera del territorio nacional muere un mexicano víctima de un evento trágico o violento, sin duda que es noticia en México.

Incluso, en no pocas ocasiones, los familiares de ese mexicano muerto allende fronteras, reciben toda la solidaridad del Estado y hasta los apoyos económicos necesarios para el traslado del cuerpo a su lugar de origen.

Sin embargo, si un mexicano muere en México, sea a causa de un evento trágico o violento, su muerte no es noticia y, para las autoridades de los tres órdenes de Gobierno -municipal, estatal y, sobre todo, federal- lo único que importa es que sea considerado como una estadística, un número más.

Y es que resulta de tal magnitud la incidencia delictiva y es tan elevado el nivel de la violencia que, incluso, la sociedad mexicana ya incorporó a sus códigos habituales la información del terror delictivo, lo que se traduce en una severa atrofia de las capacidades de asombro, indignación y reacción ante la violencia criminal.

Por eso no es exagerado decir que en el Gobierno de López Obrador “la muerte tiene permiso” y que “ese permiso” fue otorgado por los seguidores de AMLO, quienes insisten en apoyar a un Gobierno que, en los primeros ocho meses, resultó un fracaso total en materia de seguridad y contención de la violencia.

Y es que solo de esa manera se explica el apoyo incondicional de un amplio sector social al Gobierno de López Obrador, a pesar de que se trata del arranque más violento de la historia y a pesar de que no existe un solo indicio de que funcionarán las nuevas políticas públicas contra la violencia y que no se cumple una de las promesas fundamentales del hoy Presidente, la de acabar con la violencia y los elevados niveles de muertes.

Y es que hoy, 9 de agosto de 2019, se cumplen 252 días de que llegó al poder el presidente Obrador y, según conteos como el del diario digital Contrapeso Ciudadano, se han reportado casi 24 mil muertes violentas en poco más de ocho meses de gestión.

¿Qué significan las cifras de terror arriba citadas? ¿Tenemos un Gobierno en donde la muerte tiene permiso?

Lo cierto es que en México vivimos un fenómeno casi idéntico al de una guerra convencional, con la diferencia de que el objetivo de la guerra en México no es una revuelta contra el Estado y menos para deponer a un gobierno legalmente constituido. No, en realidad la guerra que se libra en México es una pelea entre bandas criminales que disputan los territorios y las rentas de todas las formas del crimen organizado: control del mercado de drogas, cobro de piso, tráfico de personas, secuestro, robo de autos, extorsión…

Pero si aún dudan de que vivimos condiciones similares a las de una guerra convencional, basta recordar que el promedio de muertes violentas -el número de bajas- es de casi 100 al día, mientras que todos los días crece el número de personas que participan en las actividades violentas -los llamados ejércitos del crimen-, y también todos los días se elevan el tamaño y el potencial del armamento que utilizan las bandas criminales.

No es todo. Ante el aumento del crimen y la violencia, poco o nada han dicho las autoridades municipales, estatales y federales sobre la mutación y la escalada de las formas clásicas del terror. Es decir, en el nuevo Gobierno -el de López Obrador-, los grupos criminales han mostrado armamento aún más sofisticado, al tiempo que dejan ver que cada vez es menor el respeto a la autoridad, sea municipal, estatal o federal.

Incluso, algunos de los más poderosos grupos criminales se dan el lujo de “mandarle decir al Presidente” que llegaron a tal o cual plaza y que “van a limpiar”, que “no van contra el Gobierno” y que “van a colaborar para acabar con las lacras” tales.

Y tres ejemplos muestran el tamaño de la creciente impunidad y la pérdida del miedo a la autoridad.

El doble crimen de la Plaza Artz, que se llevó a cabo con una bien diseñada planeación y “en las narices” de la Policía, que se tragó el señuelo de una balacera; el robo a la Casa de Moneda, en pleno Paseo de la Reforma y al mediodía, y apenas en las últimas horas, un verdadero exterminio entre bandas criminales, en Michoacán -con saldo de 19 muertos-, en donde el signo distintivo fue el terror extremo.

Sí, en el Gobierno de AMLO la muerte tiene permiso y parece que a nadie le importa que también pueda morir la democracia. Al tiempo.



08 Agosto 2019 03:51:00
¡No, ningún periodista es su adversario, Presidente!
Otra vez, como ya es costumbre, el presidente Obrador se equivoca de adversarios y hasta de enemigos.

Otra vez, como también es cotidiano, el Presidente la cargó contra los periodistas, listado al que agregó a escritores y a la llamada sociedad civil, para meterlos a todos en “el costal” de supuestos enemigos de su gobierno.

Y la nueva andanada se debió al enojo de Obrador por la paliza que las “benditas redes” le dieron a su gobierno a causa del más reciente escándalo de Palacio; el simpático #LonganizaGate que fue tendencia y produjo cientos de hilarantes memes.

Pero claro, como hoy el sarcasmo colectivo ridiculizó al Presidente y a su gobierno, pues ya no le gustó a López Obrador quien, en respuesta, cargó de nuevo contra los villanos favoritos de su gestión: los periodistas.

Así lo dijo en “la mañanera” de ayer miércoles, 7 de agosto: “Cuando sale la información (del #LonganizaGate), pues no se necesitan bots, ‘¡y, a darle que es mole de olla!, este es el momento, ya lo tenemos, todos son iguales…”.

Luego, Obrador aseguró que el simpático #LonganizaGate sirvió “para que mis adversarios sacaran el cobre” y aclaró que entre sus adversarios “están periodistas, escritores y la sociedad civil; finísimas personas todos ellos”.

Al final, ya con el enojo instalado en el rostro, sentenció en tono amenazante: “se dieron vuelo, ayer estaba revisando y es muy importante conocer a los participantes que se exhibieron; fue como quitarse la máscara”.

Por eso, el Presidente no reparó en exigir “que se disculpen aquellos que se dicen independientes” y que hicieron del #LonganizaGate tema tendencia en redes.

Y decíamos que se equivoca el presidente porque López Obrador no entiende o no sabe –o ninguna de las dos–, que ningún periodista mexicano o del mundo entero es su adversario.

¿Por qué?

Porque si acude a la Real Academia de la Lengua, presidente Obrador, entenderá que “un adversario es una persona o grupo que compite con otros que aspiran a un mismo objetivo, o a la superioridad en algo”.

Porque los adversarios de un político o de un gobernante, presidente Obrador, son los políticos –de todos los partidos opositores al suyo–, que aspiran al poder; a ocupar su cargo de presidente y del partido hegemónico.

Los periodistas verdaderos, Presidente –categoría en la que no están sus aplaudidores–, no aspiran a cargo público alguno y menos a pertenecer a un partido como Morena y tampoco a un gobierno dictatorial, como el suyo; una tiranía carente de democracia y que cancela libertades básicas como las de expresión y la libre manifestación.

No, Presidente, los periodistas que critican a su gobierno no lo quieren fuera del poder, porque ese no es el papel de los periodistas; y el trabajo de los periodistas en su gestión, presidente Obrador, tampoco es “darse vuelo” con bulos, con mentiras falsas o con fake news.

No, Presidente, el papel de los medios independientes y de los periodistas sin consigna partidista es denunciar todas las irregularidades, los abusos, los excesos y las raterías de todas las formas del poder; sean el poder político –como el suyo–, el religioso, económico o los poderes fácticos.

Y en el caso del #LonganizaGate, presidente Obrador, no solo quedó al descubierto un intento de abuso en el gasto de su gobierno sino se confirmó que tiene cerca de usted a los peores en el manejo de comunicación, de crisis, imagen y de conflicto.

Y, como muchos lo engañan presidente Obrador, nunca le dijeron que el documento de casi 70 páginas que revela el origen de #LonganizaGate es un documento oficial, con el logotipo de su gobierno y que de manera torpe avalaron sus empleados.

En efecto, hasta hoy nadie sabe cuánto de lo que dice el citado documento se compró, cuánto no se ha comprado o si nada se adquirió. Y no se sabe porque su gobierno es opaco. Pero nadie puede negar que existía la intención, en la casa presidencial, de comprar chorizo y longaniza a precios de escándalo.

Por lo demás, presidente, “no vea moros con tranchetes”, sus enemigos verdaderos están en su partido, en la ineficacia de sus colaboradores, en la lambisconería de sus aduladores, en la abyección de sus corifeos y, sobre todo, en la ceguera y la sordera de usted, Presidente, que imagina que ya no es terrenal, por haber llegado al poder presidencial.

No se cuide de sus críticos, Presidente; cuídese de quienes lo elogian y de aquellos que a todo le dicen: “¡sí, lo que usted diga!”

Al tiempo.
07 Agosto 2019 04:03:00
¡Engañan al Presidente; las pruebas!
En distintos momentos aquí hemos preguntado si el presidente López Obrador está mal informado o si, de plano, es engañado.

Hoy existen pruebas claras de que alguno o algunos de “los hombres del Presidente” lo engañan.

¿Por qué? ¿Cuáles son esas pruebas?

Vamos por partes.

En la mañanera del 18 de julio de 2019, el presidente López Obrador preguntó a los reporteros si recordaban el caso del chino-mexicano al que el Gobierno de Calderón decomisó millones de dólares en una casa de Bosques de las Lomas.

Luego, el Mandatario insistió en interrogar a los periodistas si sabían dónde quedó el dinero y los bienes confiscados a Zhenli Ye Gon, el 15 de marzo de 2007.

“Nadie sabe dónde quedó ese dinero”, dijo convencido López Obrador, mientras que ninguno de los reporteros presentes fue capaz de decirle que su afirmación era inexacta y que la información era vieja y nada novedosa.

Por eso, frente al dilema fundamental para su Gobierno –de conocer el destino del mayor decomiso de dólares en la historia– AMLO dijo haber ordenado que le hicieran una investigación a fondo.

Ese mismo día, el que respondió de inmediato en su cuenta de Twitter fue Felipe Calderón, el expresidente que, en su momento, ordenó la detención del chino-mexicano y la incautación de una verdadera montaña de dinero, luego de un operativo conjunto entre México y la DEA.

En tono burlón, Calderón le dijo al Presidente: “El dinero decomisado al Sr. Ye Gon se destinó a la construcción de 335 Centros Nueva Vida, de Prevención y Tratamiento de Adicciones en el país. Entiendo que dijo que nunca se había hecho nada al respecto pero, afortunadamente, hay otros datos”.

Pero el expresidente panista no fue el único en responderle a López Obrador. También en su cuenta de Twitter, el periodista Fred Álvarez dijo lo siguiente, a manera de respuesta al huésped de Palacio Nacional: “Presidente, así se repartió el dinero del ‘chino mexicano’; fueron distribuidos en tres partes iguales, entre la SSa, el Poder Judicial y la PGR; ello ocurrió en 2007; 68 millones de dólares a cada quien”.

Además, en su blog y en la revista Código Topo de Excélsior, el mismo Fred Álvarez publicó un extenso artículo sobre el tema, en el que detalla el operativo, la detención de “chino-mexicano”, el destino del dinero y la residencia donde fue encontrado.

Sin embargo y a pesar de que se trataba de información vieja que se podía localizar en cualquier buscador en cuestión de minutos, nadie en la casa presidencial fue capaz de decirle al Presidente que se ahorrara el ridículo y la citada investigación.

Y, por eso, porque engañan al Presidente, una semana después –el 25 de julio– López Obrador regresó al tema y, como si se tratara de un gran descubrimiento, les dijo a los reporteros: “les adelanto que se está haciendo una investigación para saber qué se hizo con el dinero que se confiscó al ciudadano chino-mexicano; no hay ningún propósito de persecusión sino que sólo queremos saber a dónde fue el dinero”.

El 29 de julio –11 días después de que el Presidente tocó el tema por primera vez– López Obrador informó, con bombo y platillos, que el director del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) –motejado como Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado–, Ricardo Rodríguez daría la primicia mundial del caso Zhenli Ye Gon.

Como niños con juguete nuevo, la mañana del 29 de julio de 2019, el presidente y Ricardo Rodríguez disfrutaban la primicia de descubrimiento de la casa y el destino del dinero descomisados al chino-mexicano.

Sin embargo, ninguno de “los hombres del Presidente” le dijo a López Obrador que el 12 de julio de 2007 –12 años antes– en conferencia de prensa conjunta, Eduardo Medina Mora, titular de la PGR; José Ángel Córdoba, secretario de Salud y Luis Felipe Mancera, procurador Fiscal federal, explicaron el destino de los 205 millones de dólares decomisados y de la casa de Bosques de las Lomas. Y toda esa información se localiza, en un minuto, en cualquier buscador de internet.

Por eso las preguntas: ¿Quién engaña al Presidente? ¿Quién le proporciona información incorrecta, falsa y que en muchas ocasiones es “un refrito” de asuntos y temas públicos desde hace muchos años?

¿A qué nivel de engaño y de ocultamiento de información está sometido el presidente López Obrador? ¿Imaginan la tragedia si en temas verdaderamente importantes, engañan al Presidente de la misma forma?

Al tiempo.
06 Agosto 2019 04:03:00
¡La otra masacre; 23 mil muertos en Mexico!
Sin duda que indigna y lastima un ataque terrorista como el perpetrado en El Paso, Texas, en donde perdieron la vida siete mexicanos.

Nadie duda que resulte intolerable y condenable el contenido de odio que existe detrás de ese y otros actos terroristas cotidianos contra mexicanos que viven y trabajan allende la frontera norte.

Y tampoco hay duda de que llegó el momento de exigirle al Gobierno de México que ponga alto al discurso amenazante y xenófobo del presidente Trump, quien todos los días alimenta el odio extremista contra migrantes latinos, y en especial, contra la comunidad mexicana.
Y es que el presidente Obrador está obligado no sólo a cumplir su promesa de campaña –exigir que el presidente Trump modere su discurso y respetar a las minorías latinas–, sino que debe impedir que todos los días el precandidato Trump utilice el odio racista contra los mexicanos, con fines reeleccionistas.

En efecto, el Mandatario mexicano está obligado a la defensa solidaria, clara, puntual y contundente de los mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos y no sólo quedarse en lamentos que poco dicen y en una solidaridad vacía, de “dientes para afuera”.

Es tiempo de que Obrador abandone la cobardía de Estado, el miedo a Trump y que exija frenar no sólo la libre venta de armas sino el terrorismo de Estado de los racistas norteamericanos contra los mexicanos y que empieza por el discurso del propio presidente Trump.

Sin embargo –sin dejar de lamentar y cuestionar la masacre contra mexicanos en El Paso, Texas–, tampoco podemos olvidar que en México la extrema derecha gobernante tiene su propia lucha de odio y división de los mexicanos; esa lucha la encabeza el propio presidente Obrador.

En efecto, todo los días el Presidente mexicano insulta al sector social que no comulga con su credo político y que cuestiona sus fracasadas políticas públicas, al llamarlos “fifís”, “conservadores” y hasta “enemigos” del pueblo.

Resulta que en México, esa falsa izquierda que se refugia en el partido Morena no sólo se asume como poseedora de la verdad absoluta sino que descalifica a opositores al colocarles el sambenito de “conservadores”, lo que también desata furiosas persecuciones en redes contra los que piensan distinto.

Ese otro terrorismo que se vive en México –verdadero terrorismo de Estado–, es desatado desde el propio Gobierno de López Obrador contra sus críticos, a los que todos los días insulta, difama y calumnia, seguido por miles de bots que juegan al juego de “la seguidilla”; golpear al que golpea el jefe, morder al que muerde el jefe y difamar al que difama y descalifica el jefe.

Todo ello en medio de uno de los mayores fracasos en la historia moderna; el fracaso de la lucha contra la violencia en México que reporta ya más de 23 mil muertes dolosas en sólo ocho meses de Gobierno de Obrador.

Es decir, casi cien mexicanos mueren cada día en distintas partes del territorio nacional a manos del crimen organizado, las bandas del narcotráfico, del robo de combustible, de la trata de personas y de una creciente e incontenible epidemia de feminicidios.

Sin duda que resulta doloroso el atentado terrorista que arrebató la vida a siete mexicanos en El Paso, Texas, pero la otra masacre, la que todos los días se vive en México y que arrebata casi cien vidas diarias tampoco puede ser ignorada; como no podemos olvidarnos del miedo colectivo que se vive en las carreteras del país, en las grandes ciudades, en las rancherías y en estados completos, como Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas, Jalisco…

Pero además, y por si fuera poco, entre esa cifra macabra de 23 mil muertes se deben incluir 16 periodistas asesinados –un promedio de dos por mes–, en los ocho meses del nuevo Gobierno, lo que significa otra masacre que pocos quieren ver y que ya marca una cifra récord de comunicadores asesinados.

Y es que si le hacemos caso al Presidente mexicano, cuando dice que “la mejor política externa es la política interna”, entonces debe empezar en casa, en México, con ponerle fin a la política de odio, de polarización y división entre los mexicanos; debe ponerle fin al insulto a los que piensan distinto y a los que a diario insulta, difama y calumnia.
Y es que el buen juez, por su casa empieza.
Al tiempo.
05 Agosto 2019 03:30:00
¡Andrés, regresa; solo tú puedes contener a López!
Nunca imaginé que llegaría el momento de promover el regreso de Andrés Manuel, ese poderoso líder opositor capaz de milagros impensables como enfrentar a cinco presidentes y, aún así, salir ileso.

Como recuerdan, Andrés enfrentó a Carlos Salinas, cuya figura sirvió para encarnar a “la mafia del poder”; usó a Zedillo para legitimar su ilegal candidatura al Gobierno de CDMX; enfrentó a Vicente Fox, a quien obligó a cancelar el aeropuerto; chocó con Felipe Calderón para crear mitos como los del fraude electoral y “los muertos” de Calderón y, por si fuera poco, venció a Peña Nieto, cuyas prometedoras reformas hoy son
historia.

Andrés fue, por excelencia, el líder opositor a ultranza. Se opuso a todo y a todos; sacó raja política de lo más inverosímil y fue capaz de violentar no solo las reglas políticas y democráticas elementales sino, sobre todo, de pasar sobre la Constitución y de engañar a propios extraños.

Por eso creemos que, ante la hipótesis de localizar a un opositor capaz de contener y denunciar los abusos, fallas y excesos del Gobierno de López Obrador, el único capaz de conseguirlo se llama Andrés Manuel.

Por ejemplo, ante la catástrofe que significará para la flora y la fauna de Tabasco la construcción de la refinería de Dos Bocas, Andrés Manuel ya habría invadido los terrenos; habría impedido la tala criminal de la selva; habría iniciado caminatas con miles de tabasqueños exigiendo parar la obra y habría encabezado multitudinarios mítines en el Zócalo.

Por otro lado, ante la inconstitucional “Ley Garrote”, que criminaliza la protesta en Tabasco, sin duda que Andrés habría planteado una suerte de rebelión, habría propuesto separar Tabasco del resto del país; acudido a la CIDH y habría comparado al presidente López con el sátrapa Díaz Ordaz.

En Santa Lucía, un hábil Andrés habría advertido los peligros de una terminal aérea sin los mínimos de seguridad; habría movilizado a la población de la zona en defensa del patrimonio histórico y convocado a comunidades sobre el peligro de quedarse sin agua. En suma, habría parado la obra.

Derribar el Tren Maya habría sido juego de niños para Andrés Manuel, ya que rápidamente habría solicitado el apoyo de sus amigos del EZLN para movilizar a miles de comunidades en defensa de la selva y sus tesoros. El éxito de la revuelta estaría garantizado.

El fracaso económico del Gobierno de López –cuyo PIB no llegó a 1%–, habría sido “un bombón” para Andrés. En todos los medios –televisión, radio, prensa y digitales– y plazas públicas de todo el país habría denunciado y fustigado el ridículo crecimiento de 0.1 por ciento. Ese fracaso habría sido motor de la revuelta social para exigir la caída del Gobierno de López, por incapaz.

La mayor tragedia en la historia mexicana y –al mismo tiempo– la veta más jugosa para un opositor como Andrés, abría sido el estrepitoso fracaso del presidente López en materia de seguridad.

Esa realidad aplastante de que en solo ocho meses se hayan producido más de 23 mil muertos –la cifra más grande en la historia–, sería un tonel de rica miel para el opositor Andrés, quien habría plantado un mitin permanente en las principales capitales del país, para exigir la renuncia del irresponsable e inútil presidente López.

Y no se diga la escandalera por la muerte de 16 periodistas en solo ocho meses, cuando con Peña en seis años fueron asesinados poco más de 20
informadores.

Oponerse como nade a la militarización del la vida nacional –impulsada por el presidente López– le habría ganado a Andrés el respaldo de todos lo partidos y de buena parte de los ciudadanos, quienes lo aplaudirían por su valentía ante el poder. Sin duda Andrés habría impedido esa peligrosa militarización.

Acaso la mayor victoria de ese habilidoso opositor que fue Andrés Manuel, habría sido la denuncia pública de que el presidente López es “un pelele” frente a Trump; Presidente norteamericano que habría aprendido a respetar a México y los mexicanos.

La feroz oposición a la grosera “Ley Bonilla” habría convertido a Andrés en la versión moderna de Madero; el apóstol de la democracia capaz de impedir la reelección del ambicioso presidente López quien, a su vez, sería motejado como “el dictador Porfirio López”.

Un rentable filón de popularidad para Andrés habría sido la severa crítica al presidente López, por usar mil millones de pesos en la compra de dos estadios de beisbol. “Los caprichos del tirano”, habría dicho Andrés, a manera de eslogan.

Y reacción aparte habría provocado la impensable alianza del Gobierno de López con las poderosas empresas mediáticas. Andrés habría satanizado a Televisa, Televisión Azteca; a los grupos Milenio e Imagen y sus propietarios serían carne de mitin; a quienes acusaría de ser los jefes de la mafia del poder.

Por todo lo anterior creemos urgente promover que regrese Andrés; solo el puedes contener a López.

Al tiempo.
02 Agosto 2019 04:02:00
¡Tabasco, edén donde ni los verdes se amotinan!
Por años, López Obrador presumió su admiración por Carlos Pellicer, el poeta de las majestuosas ceibas, los verdes, las lagunas y los ríos tabasqueños.

Era tal la admiración de Obrador por Pellicer que el hoy Presidente intentó una narrativa, al estilo del poeta, en la que ensaya lo indomable de la naturaleza y su relación con el poder, lo incontenible del carácter de los tabasqueños.

Así lo escribió en Entre la Historia y la Esperanza, Grijalbo 1995.

“En Tabasco la naturaleza tiene un papel relevante en el ejercicio del poder público. En consonancia con nuestro medio, los tabasqueños sabemos disimular. Aquí todo aflora y se sale de cauce. En esta porción del territorio nacional, la más tropical de México, los ríos se desbordan, el cielo es proclive a la tempestad, los verdes se amotinan y el calor de la primavera o la ardiente canícula encienden las pasiones y brota con facilidad la ruda franqueza”.



¿Pero qué creen?

Sí, que en el nuevo tiempo mexicano, cuando el autor de las líneas citadas arriba es Presidente, la naturaleza ya no tiene un papel relevante para el ejercicio del poder público.

¿Por qué?

Porque en Tabasco la naturaleza indomable, las majestuosas ceibas, los poderosos ríos, las lagunas mágicas y las jaurías de verde que inspiraron a Pellicer son arrasadas por el capricho de un dictador tropical, el tabasqueño López Obrador que construirá una refinería en ese paraíso.

Y es que a partir de hoy, una vez que entró en vigor la “Ley Garrote”, en Tabasco ya nada “aflora y se sale de cauce” porque López Obrador promovió una joya de la represión moderna que permite apalear y llevar a prisión a todo aquel que intente “salir de cauce” en la nueva dictadura que viven México y Tabasco.

Hoy, en la porción más tropical de México, en Tabasco, los ríos de la inconformidad y el enojo social “no se desbordarán” porque el nuevo Gobierno los someterá a palos, con la amenaza de prisión de hasta 13 años.

Es decir, la dictadura del tabasqueño hará el milagro de impedir que “se desborden las pasiones” en Tabasco; pasiones para impedir la construcción de la ilegal, inmoral y antinatural Refinería Dos Bocas porque, a partir de hoy, todos saben que habrá cárcel para el que lo intente.

Hoy, el cielo tabasqueño ya no “será proclive” a la tempestad de la inconformidad, del rechazo a las ocurrencias del dictador, porque para eso entró en vigor la “Ley Garrote”, espejo de la represión del México 68, que apaleo, desapareció y mató a cientos de mexicanos que protestaban y rechazaban la antidemocracia, el autoritarismo y la represión.

Hoy, en Tabasco, “los verdes” –tonos verdes de la exuberancia selvática tabasqueña– tienen prohibido amotinarse, porque el Presiente tabasqueño prohibió la libre reunión callejera, porque plantarse o movilizarse en una marcha callejera es un delito mayor que robar o que matar, porque solo a Obrador se le permite arrasar la selva y sus poderosos verdes.

Hoy en Tabasco está prohibido que el calor primaveral y la ardiente canícula “enciendas las pasiones” propias de libertades como las de expresión o manifestación, y ay de aquel que intente manifestarse “con ruda franqueza”, porque será apaleado y encarcelado.

Y es que con su Refinería Dos Bocas y con la “Ley Garrote”, Obrador mató no sólo la indomable naturaleza de Tabasco y los tabasqueños sino que los convirtió en esclavos del pensamiento único y de la depredación natural.

Pero no es todo. López Obrador también es ferviente admirador del cardenista Francisco Mújica y del rebelde Tomás Garrido Canabal.

El 30 de marzo de 1934 Mújica visitó Tabasco y elogió a Garrido Canabal por su ejemplar rebelión en Tabasco.

Así lo dijo: “¡Seguid el ejemplo de este pueblo que ha levantado en sus manos la bandera rojinegra sin temor a ninguna crítica y que ha violado todas las leyes que se han opuesto a su progreso! Señores hay que “tabasqueñizar” a México”.

Hoy, con la “Ley Garrote”, el presidente Obrador habría apaleado a Francisco Mújica y encarcelado a Tomás Garrido Canabal.

¿O será que la represión en todo el país será la moderna versión de “tabasqueñizar” a México”?

¡Si, la parodia se cuenta sola!

Al tiempo.
01 Agosto 2019 03:15:00
¡La dictadura ya está aquí; las pruebas!
En Corea del Norte, la dictadura gobernante vive la tercera generación. Es decir, Kim Jong-un, el actual dictador, es nieto del fundador de la dinastía; Kim II-sung.

Aquí la primera pregunta. ¿Cómo fue posible perpetuar del padre, al hijo y al nieto un régimen de terror como el de Corea del Norte?

La respuesta no es ninguna novedad; mediante propaganda, culto a la personalidad y adoctrinamiento; todo desde el poder del Estado.

Propaganda, culto a la personalidad y adoctrinamiento ilegales, de corte fascista, dirigidos a toda la población, desde estudiantes de primaria, secundaria y, en general, a todos los ciudadanos.

En México la propaganda ilegal del nuevo Gobierno la vemos todos los días, desde las llamadas “mañaneras” que, en los hechos, son una Cadena Nacional de Propaganda de Estado, ya que los medios –radio, televisión y digitales– son obligados a trasmitir la ilegal “propaganda mañanera” en vivo.

Pero no es todo. A esa aplastante e ilegal propaganda con dinero público se sumará, a partir del nuevo ciclo escolar, el adoctrinamiento obligatorio en todas las escuelas públicas; primaria y secundaria.

Es decir, la Secretaría de Educación Pública distribuirá un todas las escuelas de educación básica un pequeño libro titulado “Nueva Escuela Mexicana” que dará a conocer metas y objetivos del nuevo Gobierno.

Además, el libro incluye un grosero culto al presidente Obrador, ya que incorpora la lectura en el salón de clases de una “Carta del Presidente” con el instructivo de que “celebremos con aplausos que el Gobierno de la República valora nuestro esfuerzo”.

¿Qué significa lo anterior?

Es la reproducción –una calca en sepia– del culto a la personalidad, la propaganda y el adoctrinamiento que implantó en Corea del Norte el patriarca de la dictadura Kim, y que permitió perpetuar por generaciones esa dictadura.

Asistimos, en rigor, a una clara estrategia dictatorial que promueve, de manera ilegal, la propaganda a favor del Gobierno de Obrador, el culto a la personalidad del Presidente y el adoctrinamiento.

¿Y la Constitución? ¿Y los contrapesos? ¿Y los anticuerpos de la democracia? Nadie sabe dónde están. Lo que sabemos es que al mismo tiempo se busca dar carta e naturalización a la criminalización de la protesta y la marcha callejera; en Tabasco será más penado protestar que robar o matar.

Y es que otro experimento con claros tintes dictatoriales entrará en vigor el día de hoy en Tabasco; la llamada “Ley Garrote”, que castiga hasta con 13 años de cárcel la protesta callejera, el plantón y la manifestación.

Dicho de otro modo, resulta que el Gobierno de Obrador castigará con cárcel a todos aquellos que se opongan a sus locuaces proyectos faraónicos. ¿Y dónde quedan garantías como los derechos humanos y el derecho de manifestación? También están perdidos esos derechos y esas libertades.

Pero tampoco ahí termina la tentación dictatorial del gobierno de Obrador. En Baja California, por un lado y a nivel nacional, por el otro, el Presidente ensaya la reelección.

En el primer caso, todos conocen la llamada “Ley Bonilla”, que compró –de manera literal–, el Gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla. Se trata de una modalidad de reelección que de manera ilegal avalaron diputados de todos los partidos, a cambio de millones de pesos.

Y el segundo caso es la promesa presidencial, firmada ante Notario público, de que Obrador no buscará la reelección presidencial. ¿De qué se trata? De un montaje que terminará con una consulta a mano alzada en la que “el pueblo bueno” le otorgará a Obrador la extensión de mandato, igual que por dinero extendieron el mandato del gobernador Bonilla.

Al final, la última prueba de que ya está entre nosotros la dictadura, es la Ley de Extinción de Dominio; en su versión federal y en su modalidad para la Ciudad de México. En los dos casos esa legislación se presta para perseguir a la clase media, a la que se puede despojar de sus propiedades a contentillo del Estado.

Así o más claro que el Gobierno de Obrador ensaya políticas públicas que confirman el arranque de una dictadura. ¿Lo dudan?

Al tiempo
31 Julio 2019 04:06:00
¡La venganza de AMLO contra Rosario Robles!
En todos los tonos –y durante años–, el nuevo Presidente mexicano juró y perjuró que lo suyo no es la venganza.

Sin embargo, todos los días se suman evidencias de que, en este caso, también miente.

Y sólo basta con ver la venganza y persecución –con todos los recursos del Estado– contra Emilio Lozoya, Alonso Ancira, Juan Collado y, en las últimas horas, Rosario Robles.

Claro, sin contar con los ataques vengativos contra medios y periodistas críticos de su Gobierno, a los que el Presidente difama y acusa sin pruebas casi todos los días.

Y la mayor evidencia de que todos los casos de persecución política se construyen desde el poder presidencial –través de un fiscal a modo–, es la ilegal e interesada filtración que promueven las oficinas de comunicación del propio Gobierno federal, para contribuir al descrédito de los perseguidos y al linchamiento en redes, con la consecuente violación de sus derechos básicos.

Y el caso más escandaloso del uso faccioso y vengativo de la justicia en México es el de Rosario Robles, a quien Obrador persigue desde hace años.

Resulta que la exdirigente nacional del PRD fue citada por la Fiscalía General de la República (FGR), pero en el citatorio nunca se aclara la razón para tal pedimento y menos que es investigada por diversos delitos.

Y mientras que a Robles no le informan nada de las presuntas causas penales en su contra, una mano perversa –de la FGR o del Gobierno federal– filtra datos e información del caso a los medios con la intención de crear la “tormenta perfecta”; la percepción de que la exsecretaria de Estado es algo así como el más horroroso “perro del mal”.

Una estrategia casi idéntica fue utilizada en las detenciones de Alonso Ancira y Juan Collado, empresarios a los que el Gobierno de López Obrador considera enemigos acérrimos por cometer “el pecado capital” de disentir de Obrador, de pensar distinto y hasta de opinar que era un peligro para México.

Pero sin duda la persecución más perversa y la venganza más añeja es la desatada por el Gobierno de Obrador contra Rosario Robles.

¿Por qué la persecución más perversa y más añeja?

Primero, porque López Obrador le debe a Rosario Robles la victoria electoral a la jefatura de Gobierno, en julio del año 2000. En efecto, vale recordar que Robles era jefa de Gobierno del DF en aquella elección de 1999 cuando, de manera personal, se encargó de la campaña de AMLO a jefe de Gobierno de la capital del país.

Sin el trabajo de Rosario Robles habría sido imposible la victoria de Obrador en el DF, en donde el candidato a vencer era el panista Santiago Creel. Ya como jefe de Gobierno del DF, Obrador cometió la primera gran traición: el “parricidio político” contra Cuauhtémoc Cárdenas, a quien le arrebató la jefatura real del PRD.

Y, segundo, porque años después, cuando Obrador buscaba la primera candidatura presidencial, topó de manera frontal con Rosario Robles, entonces presidenta del “partido amarillo”. Y es que la exjefe de Gobierno también pretendía la candidatura presidencial y era, en los hechos, el mayor obstáculo para las ambiciones de AMLO.

Entonces se produjo la segunda gran traición de Obrador. Con la ayuda del jefe real del diario La Jornada, Carlos Payan, desde el PRD se montó el espantajo de que Robles había incurrido en un gasto excesivo en los procesos electorales –a pesar de que por primera y única ocasión el PRD consiguió más de cien diputados federales--, y en medio del escándalo mediático fue echada de la dirigencia del PRD y del partido.

De esa manera Obrador se apoderó por completo de la estructura del PRD, la que utilizó a su antojo para la candidatura presidencial de 2006.

Poco después, Rosario Robles y Juan Collado –hoy los dos son perseguidos por AMLO– reaparecieron detrás de los llamados “video-escándalos” que exhibieron la corrupción del Gobierno de Obrador en el DF.

Años más tarde, Robles se confirmó como aliada del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto. Es decir, contrario al trabajo que hizo Robles para la victoria de AMLO en la elección de julio del año 2000 –en donde fue clave para la victoria de Obrador–, en la presidencial de 2012, Robles trabajó contra Obrador, quien también fue derrotado.

Hoy, el “fiscal carnal” del Presidente se encarga de cobrar las venganzas de López Obrador, una de ellas contra Rosario Robles, quien en todas las instancias probó su inocencia en la llamada “Estafa Maestra”.

Lo cuestionable, sin embargo, es que Obrador manda un mensaje más –de corte dictatorial–, de la persecución contra aquellos que disientan de su locuaz Gobierno.

La venganza como política de Estado.

Al tiempo.
30 Julio 2019 04:06:00
¡Golpe a la clase media y a la propiedad privada…!
Resulta que los gobiernos de Morena confrontan, de manera perversa, el derecho constitucional a la propiedad privada y las acciones legales contra toda propiedad obtenida de manera ilegal.

Tal dilema pretende ser resuelto mediante una Ley Federal, y otra para la Ciudad de México, que proponen –en los dos casos–, arrebatar a los particulares toda propiedad que se presuma sea producto de ilícitos como la corrupción, el robo, secuestro y lavado de dinero, entre otros.

Tanto a nivel federal, como en la capital del país, la citada regulación es lamada Ley de Extinción de Dominio y más que un instrumento legal para hacer justicia parece una venganza y un despojo “con la ley en la mano”.

Es decir, se trata de ordenamientos que reglamentan el despojo de la propiedad privada, por parte del Estado –sobre todo inmuebles–, por causas como la presunción de un delito o, incluso, el absurdo de “romper los sellos” de clausura de una construcción.

En el fondo asistimos a una modalidad legal que más bien parece reglamentar el rencor social y la venganza política para despojar a la clase media de sus bienes inmuebles.

Dicho de otro modo, resulta que las citadas leyes para la Extinción de Dominio –la federal y la de CDMX–, tienen todas las caracteristicas de una legislación rencorosa y vengativa, dirigida a perseguir, aterrar y empobrecer a la clase media –clase social que según los gobiernos de Morena y de Obrador como los enemigos de su proyecto–, a la que, por decreto, se quiere aniquilar.

En el primer caso, la Ley Nacional de Extinción de Dominio –ya aprobada por las cámaras del Congreso–, reglamenta el Artículo 22 constitucional y reforma el Código Nacional de Procedimientos Penales, la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público, la Ley de Concursos Mercantiles y la Ley Orgánica de la Administración Pública.

Además, define a la extinción de dominio como la pérdida de los derechos de una persona en relación con los bienes a que se refiere la propia Ley, declarada por sentencia de una autoridad judicial. Los bienes susceptibles de despojo son aquellos producto de secuestro, delincuencia organizada; en materia de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos;contra la salud, trata de personas, corrupción, encubrimiento y cometidos por servidores públicos, robo de vehículos y extorsión.

Según la Ley Nacional de Extensión de Dominio, la incautación de bienes –el robo con la ley en mano–, se hará efectiva solo con la presunción del delito; figura idéntica a la aplicada en Venezuela para expropiar propiedades privadas.

A su vez, en Ciudad de México la Ley de Extinción de Dominio fue presentada el pasado 2 de julio al Congreso capitalino por los alcaldes de Morena, Layda Sansores y Víctor Hugo Romo, y establece la expropiación –por parte del Estado– de inmuebles en donde se violen los sellos de clausura de una obra, además de cárcel para el propietario.

Así lo dice la iniciativa –a todas luces inconstitucional– y que aún se analiza en el Congreso capitalino, de mayoría morenista: “La extinción de dominio procederá sobre bienes inmuebles en los que se cometa el delito de quebrantamiento de sellos, sin perjuicio de que solamente una parte del bien inmueble haya sido objeto de ampliación, modificación, construcción, demolición, explotación o uso. En el caso de quebrantamiento de sellos de anuncios, la extinción de dominio procederá sobre el inmueble en que se encuentre instalado o soportado el anuncio”.

En pocas palabras, los gobiernos municipales de Morena, el Gobierno de la CDMX y el federal –encabezado por López Obrador– parecen dispuestos a desatar una persecusión de la clase media mexicana, a la que aterrorizarán con arrebatar sus propiedades si se oponen a las locuras de un Gobierno que cadas día se acerca más a una dictadura.

Además de que la citada ley violenta los artículos 1, 14, 16, 22 y 73 constitucionales y deja en indefensión a los propietarios. ¿Lo dudan?

Va un ejemplo. Cualquiera de las alcaldías de CDMX puede clausurar el inmueble de un ciudadano crítico de Morena. La razón de la clausura puede ser “porque voló la mosca”.

Para dañar a ese ciudadano cítico de Morena, la propia delegación puede mandar “a un travieso” a romper los sellos de clausura y, de inmediato, la autoridad municipal o de la CDMX puede confiscar el inmueble.

Sí, un robo con la ley en la mano

Al tiempo.
26 Julio 2019 04:06:00
¡Por estas razones no le creo, Presidente!
Seguramente el Presidente ya entendió que cada vez son menos los ciudadanos que le creen cuando dice –en todos los tonos y en todos los foros–, que no buscará la reelección al final de su mandato.

Por eso, en la “mañanera” del jueves 25 de julio de 2019 –aquí la fecha es fundamental–, Obrador firmó ante notario público la promesa de no reelección, luego que desapareció su promesa inicial, también firmada.

Es decir, que al mejor estilo de los engañosos concursos televisivos, el Presidente mexicano debió acudir a la certeza notarial para que los mexicanos otorguen crédito a sus palabras, promesas y convicciones.

Sin embargo, sigue la duda. ¿Por qué el Presidente debió acudir al recurso extremo del Notario Público?

Proponemos tres respuestas sobre todo porque antes de las firma al propio Presidente parece que lo traicionó el subconsciente.

1.- Porque “los hombres del Presidente” y el Mandatario mismo saben que la palabra de Obrador está en un nivel peligroso de devaluación. Es decir, a ocho meses de gobierno, salvo los fanáticos lopistas, pocos creen las promesas presidenciales.

2.- Porque en el fondo, el mensaje de la no reelección va dirigido a mercados y circuitos financieros globales que –supone el Presidente–, creerán en la vigencia democrática mexicana sólo por la intervención de un fedatario, lo cual resulta de risa loca, sobre todo si recordamos que segundos antes de la firma, Obrador dijo textual: “me voy cuando la gente quiera”.

3.- Porque, en el fondo, el recurso de la firma ante notario es la moneda de cambio para comprar tiempo. Es decir, se trata de una suerte de bálsamo “engañabobos” en tanto el presidente Obrador prepara “el tinglado” para una espectacular reelección, aclamada por el “pueblo bueno”.

Pero el asunto va más allá de la palabra empeñada por el presidente ante un fedatario público.

Lo cierto es que la promesa presidencial choca de manera frontal con la realidad; otra vez la terca realidad desmiente al Mandatario.

¿La realidad desmiente al Presidente? Van los ejemplos.

I.- Si el no aspira a la reelección, ¿entonces por qué razón Obrador se empeña en crear una red clientelar que alcanza más del 60 por ciento de los potenciales votantes? ¿A quien le hace el trabajo si no va por la reelección?

II.- Si López Obrador no aspira a la reelección, ¿entonces por qué usar dinero público para crear una red estatal de Internet, al mejor estilo de tiranías como las de Cuba, Venezuela, Rusia y China, que buscan el control de las clientelas electorales?

III.- Si no busca reelegirse, ¿entonces por qué y para qué desde la casa presidencial se ordenaron ensayos reeleccionistas como los de Chiapas con el gobernador-senador Velasco, y en Baja California, con la “Ley Bonilla”, que ya está tocada de muerte?

Pero hay más de la terca realidad que, todos los días, colocan a Obrador en el lado oscuro de la honestidad; en la mentira sin freno.

¿Por qué debemos creer en la promesa-firma del Presidente ante un notario, si mintió en todas o casi todas sus promesas de campaña?

Mintió al prometer que bajaría la violencia y el crimen, mintió en la promesa de que bajaría el costo de la energía eléctrica y de las gasolinas, mintió en el trato digno que daría al presidente Trump, mintió al cancelar las guarderías, mintió sobre el impulso a la cultura.

Mintió sobre la creación de empleo, mintió sobre la no cancelación del aeropuerto, mintió sobre el fin de nepotismo, mintió sobre el fin de un gobierno de “cuotas y cuates”; fue una mentira que no habría gobierno rico y pueblo pobre y mintió con el eslogan de “primero los pobres”.

¿Por qué creer que el presidente Obrador respetará una firmas ante un notario si no respeta la Constitución, si no respetó la firma de México ante los inversores del NAIM, ante las empresas canadienses constructoras del gasoducto; por qué creerle si todos los días violenta la Constitución.

La promesa de la no reelección presidencial, firmada por Obrador ante un fedatario público, no es más que un llamado a misa; un engaño que justificará sin problemas con una consulta mentirosa a mano alzada, igual a la usada para tirar el NAIM.

Por todas esas razones muchos no le creen, Presidente.

Al tiempo.


25 Julio 2019 04:06:00
¡A pesar de Obrador, está muerta la ‘Ley Bonilla’!
A pesar de que se trata de una de las más vergonzosas maniobras reeleccionistas del presidente López Obrador, la llamada “Ley Bonilla” está muerta.

En efecto, está muerta a pesar de que fue ratificada la noche del pasado martes, en secreto, por diputados del Congreso de Baja California, quienes también ratificaron que son auténticos delincuentes.

Está muerta la “Ley Bonilla”, a pesar de que la tarde de ayer la Corte rechazó la Controversia Constitucional en la materia.

¿Y por qué está muerta?

Quien dude que es un cadáver la “Ley Bonilla”, solo tiene que acudir al Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, buscar la tesis P/J82/2007, página 1085, para encontrar la Jurisprudencia número de Registro 170650 y encontrará que “La Prórroga de Mandato” es inconstitucional.

En pocas palabras, que la locura jurídica que llevaron a cabo los diputados al Congreso local de Baja California, es “cosa juzgada” por el pleno de la Suprema Corte, con fecha 15 de octubre de 2007.

Pero antes de explicar la parte sustantiva del “acta de defunción” de la “Ley Bonilla”, vale recordar que según la confesión pública del presidente del PAN, Marko Cortés, la idea de prorrogar el mandato del gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla, salió del mismísimo presidente Obrador.

El jefe panista dijo que la presidenta de Morena, la señora Yeidckol Polevnski, lo buscó hace meses para proponerle la extensión de mandato. Según Cortés, él se negó. Lo simpático es que nunca dijo nada, a pesar de que el escándalo de los sobornos millonarios ya estaba a la luz.

Ahora bien, todos en Morena saben que la presidenta del partido no es más que la gerente de un negocio familiar altamente rentable, propiedad de la familia presidencial.

Y también todos saben que quien pagó los favores recibidos de Jaime Bonilla al partido Morena, en Baja California y en otras entidades, se llama Andrés Manuel, se apellida López Obrador y despacha como Presidente.

Lo cierto es que la “Ley Bonilla” era la clásica jugada política para “matar dos pájaros de una pedrada”.

Es decir, estamos ante una maniobra política que serviría para pagar el financiamiento a Morena, mediante la entrega del Gobierno de Baja California a Bonilla.

Pero además, la extensión de mandato lleva la intensión “de calcular y calar” el humor social respecto a la reelección presidencial en 2024, impulsada por Obrador. Todo a pesar de que el Presidente promete todos los días que no buscará la reelección y que ya trabaja en ese objetivo.

De igual manera, no es noticia que los diputados de todos los partidos del saliente Congreso de Baja California, fueron sobornados con cantidades de escándalo, además de que se les prometió total impunidad en el Gobierno de Jaime Bonilla.

Ayer, sin embargo, ocurrieron dos cosas que preocuparon a propios y extraños. Por un lado, el Congreso de Baja California ratificó la “Ley Bonilla”, en tanto que la Suprema Corte rechazó los recursos de Controversia Constitucional contra la misma “Ley Bonilla”.



¿Qué fue lo que pasó?

1.- Resulta que para que la “Ley Bonilla” entre en vigor, debe ser firmada por el gobernador en turno y publicada en El Periódico Oficial del Estado.

2.- Una vez que la Ley Bonilla entre en vigor, la Corte dará turno a los recursos de Controversia Constitucional.

3.- Y una vez aceptada dicha Controversia, entonces se puede apelar a la Jurisprudencia de la que hablamos líneas arriba.


¿Y qué dice dicha jurisprudencia?

Aquí un resumen.

“La Extensión de Mandato es inconstitucional… porque tal ampliación equivale, de facto, a que los órganos representativos se coloquen unilateralmente como únicos participantes activos y pasivos de una elección (virtualmente son únicos votantes…) excluyendo a toda la comunidad… privando de manera implícita a los ciudadanos de la libertad para elegir a sus representantes, en condiciones de igualdad, convirtiéndose, al mismo tiempo, en intermediarios de una tácita elección en la que se señalan a ellos mismos como triunfadores”.

En pocas palabras, la Extensión del Mandato aprobada por los diputados la Congreso de Baja California está muerta, ya que se trata de una acción inconstitucional que violenta los artículos 115 y 116 de la Carta Magna, entre otros postulados electorales.

Al tiempo.
24 Julio 2019 04:06:00
¡AMLO sin máscaras, gracias Presidente!
¡Fuera máscaras!, parece la consigna presidencial al llegar el octavo mes del fallido Gobierno de López Obrador.

Y es que finalmente la terca realidad se encargó de exhibir al verdadero Presidente mexicano; intolerante a la crítica y aspirante a una prensa domada; déspota y autoritario ante el reclamo popular y gustoso de los lujos de un Virrey que, a partir de hoy, vivirá en un museo llamado Palacio Nacional.

¡Fuera máscaras!, pareció decir el Presidente mexicano al desechar los modestos y molestos Tsuru y Jetta, para viajar por todo el país en lujosas camionetas blindadas desde donde ya no logra ver y tampoco pulsar al México pobre, porque viaja como “Gobierno rico”.

¡Fuera máscaras!, ordenó el nuevo Virrey mexicano, quien a partir de hoy vive y despacha –simultáneamente– en Palacio Nacional; Virrey al que le pareció poco la Residencia Oficial de Los Pinos, que olvidó el humilde “depa” de Copilco y hasta se le hizo chiquita la colonial Casa de Campaña.

¡Fuera máscaras!, porque no habrá más engaños como aquel de que “¡no más Gobierno rico y pueblo pobre!”, porque el Virrey mexicano ya vive y duerme en las lujosas habitaciones de Palacio Nacional; porque saborea el mondongo y las garnachas en el lujoso comedor de Palacio, bajo los candiles centenarios y porque su sueño se hizo realidad; vivir como nadie en México, como Virrey.

¡Fuera máscaras!, porque de viva voz, el Presidente mexicano derribó “el mito” de que la democracia mexicana es respetuosa de la libertad de expresión y de la prensa libre. Lo cierto es que por mandato del Virrey, en el México de hoy, la expresión libre de las ideas ya no es más la reina de las libertades democráticas, sino la esclava del tirano.

Hoy, en el México del siglo 21 y por orden del Virrey López, los medios deben ser aliados del reino y los periodistas deben “portarse bien” con el Virrey, con su Corte; deben elogiar las políticas de cambio y ay de aquel que se atreva a cuestionar, a criticar al Virrey, porque entonces caerá sobre su cabeza todo el peso del espionaje virreinal.

¡Fuera máscaras…!, porque tanto articulistas, como editorialistas y hasta columnistas de todo el territorio deberán tomar partido a favor del Virrey Andrés; pensar y opinar igual que el tirano mexicano, porque la Pragmática del Virrey ordena que los próceres del periodismo están al servicio de todas las ocurrencias virreinales y, en lugar de opinar, deberán aplaudir; en lugar de criticar, deberán elogiar.

¡Fuera máscaras!, porque se acabó el molesto cuento de que “primero los pobres”; porque la realidad confirma que los primeros desempleados son los pobres, los más afectados por la falta de guarderías son los pobres, porque la peor educación, la peor salud, los peores servicios, son para los pobres.

¡Fuera máscaras!, porque cuando los pobres y los desposeídos reclaman y exigen –como exigieron y reclamaron los desempleados en San Luis Potosí–, entonces aparece el verdadero López Obrador; tirano que exige obediencia ciega, que ordena docilidad total, que prohíbe las marchas y las movilizaciones, porque ya no son herramientas válidas; ya no valen porque el Virrey López es el único llamado por la luz divina para protestar, realizar plantones y manifestaciones callejeras.

“¡No merezco ese trato!”, gritó descompuesto, fuera de sí el Virrey a una plebe que, por horas, lo siguió para exponer su desempleo a cuestas; “¡son provocadores y no me dejo chantajear por nadie!”, grita a los desempleados el rey de la provocación, del chantaje; el político que maltrata a todo un país y que destruye toda una democracia, como la mexicana.

En efecto, hoy nadie se puede llamar a engaño, a sorpresa; hoy nadie pude argumentar que no sabía quién es López Obrador.

Y es que el Presidente mexicano se quitó las máscaras que por años utilizó como “instrumento engañabobos” y se exhibió tal cual; retrato en sepia y de cuerpo completo.

Y por eso, frente a esa forzada honestidad presidencial, porque al fin podemos ver al Presidente de carne y hueso, debemos decir “¡gracias, Presidente Obrador!”.

Gracias porque ya no engaña a nadie; gracias porque se quitó la careta de demócrata, de humilde, de amoroso amante de los pobres; gracias porque nos regaló una calca del “no les pago para que me peguen” de López Portillo.

Gracias, porque al exhibir que siempre soñó vivir como Virrey, se ganó a pulso el mote del “Virrey de México”.

Y si, sólo falta confirmar su nuevo nombre; Porfirio Andrés Díaz Obrador.

Al tiempo.
23 Julio 2019 04:06:00
¡AMLO espía peor que el Cisen!
Por años se dijo perseguido por el Cisen.

Por esa razón, durante meses –en calidad de candidato presidencial–, dijo que en su gobierno los mexicanos todos y, en especial los políticos y los periodistas, no serías espiados más.

Sin embargo, ya como Presidente, López Obrador se comporta peor que los espías del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, el Cisen.


¿Por qué?

Porque todos los días, en sus devaneos mañaneros, Obrador revela datos e información que presuntamente le reportan distintas dependencias y que suele
utilizar para golpear, atacar, o como instrumento de venganza contra sus críticos y adversarios.

Y el caso más reciente lo vimos el pasado miércoles 17 de julio cuando dijo que un expresidente mexicano –del que no reveló el nombre–, tenía cuentas pendientes con el SAT, ya que no había pagado sus impuestos.

¿A qué expresidente se refería? ¿Por qué el “quemón” público a un exmandatario? ¿Por qué mensajes cifrados, advertencias o, de plano, venganzas al peor estilo de la política bananera y de chismorreo?

Acostumbrado a “lanzar la piedra y esconder la mano”, Obrador se negó a dar más elementos a pesar de que la alusión pareció clara a los expresidentes panistas críticos de su Gobierno, Vicente Fox y Felipe Calderón, respectivamente.

Por eso, primero Calderón y luego Fox –cada uno por su parte– negaron una posible deuda con el SAT, institución que tampoco fue clara al respecto.

En el fondo, quedó claro que el Presidente no sólo “lanza la piedra y esconde la mano”, sino que cuando acusa en realidad manda el mensaje de que en cualquier momento puede revelar información confidencial –por ejemplo– sobre los expresidentes.

Y es que para nadie es secreto que tanto Vicente Fox, como Felipe Calderón, son dos severos críticos del Gobierno de Obrador. Peor aún, como saben, Calderón y Margarita Zavala emprenden con éxito la construcción de un nuevo partido, México Libre, que tiene seriamente preocupados a los estrategas presidenciales y del partido oficial.

Pero el espionaje que lleva a cabo la casa presidencial no se queda sólo en los exmandatarios. En realidad los pinchazos telefónicos y/o las escuchas oficiales se extienden a todos aquellos que se oponen a los despropósitos presidenciales, sea desde los medios, la política o alguna instancia del poder.

Por ejemplo, distintos propietarios de medios –entre ellos el diario Reforma– han sido avisados de presuntos problemas fiscales como una manera de presión.

Se les hace saber de hipotéticas investigaciones fiscales que podrían salir a la luz, para mantener lista “la guadaña” si es que “no se portan bien”.

Apenas ayer, por ejemplo, el Presidente regañó a reporteros y directivos del semanario Proceso porque supuestamente lo han tratado mal y porque, según el Presidente, los medios deben ser amigos del poder.

El espionaje también se ha puesto en práctica contra jueces magistrados y ministros del Poder Judicial. De manera reiterada, el Presidente acusa a juzgadores que han otorgado amparos contra el Aeropuerto de Santa Lucía. Dijo en distintos momentos que señalará a los jueces que, según AMLO, tuercen la justicia.

Pero el fondo de la amenaza es que han sido espiados juzgadores a los que, en cualquier momento, se podría exhibir hasta en su vida privada.

En Notimex, por ejemplo, la bajeza del espionaje llegó al extremo de meterse a la vida privada de periodistas y líderes sindicales y de exhibir de manera pública lo espiado. En la misma mañanera del pasado viernes, la señora Sanjuana Martínez dio santo y seña de supuestas amantes y queridas de reporteros y líderes sindicales.

A su vez, distintos líderes empresariales e importantes hombres de negocios también han sufrido espionaje oficial y se les hace saber que el gobierno cuenta con información, en prevención de que intenten salir del redil del control gubernamental.

Y, si aún lo dudan, basta recordar la lista de más de 30 periodistas a los que exhibió la propia casa presidencial, a quienes dizque regalaba dinero el Gobierno de Peña Nieto. Esa lista fue elaborada mediante un espionaje ordenado por la oficina de Comunicación Social del Presidente, para satanizar a los críticos del fallido gobierno de Obrador.

López Obrador es, en los hechos, el “fisgón oficial”.

Al tiempo.
22 Julio 2019 03:30:00
¡El odio de AMLO a los periodistas!
El maltrato a los periodistas de Notimex –despedidos de manera ilegal y arbitraria–, y el “apapacho” público y de impunidad que otorgó el Presidente a la directora de Notimex retrata, de cuerpo completo, el odio y la repulsión de López Obrador a los periodistas.

Y no se diga el odio a los críticos del Presidente porque entonces el maltrato sube de tono y llega a la amenaza de muerte, a la difamación, la calumnia y la persecución, hasta lograr que el crítico en cuestión termine despedido de todos los espacios posibles.

Es decir, López Obrador apuesta a la censura y al silencio de quienes cuestionan su Gobierno mediante la persecución y la satanización de los críticos. Y es que para el Presidente, el mejor periodista es el periodista censurado, callado, desempleado y sometido; el ejemplo lo vimos con “la joya” del pasado viernes.

Resulta que mientras que el Presidente “apapachaba” a Sanjuana Martínez, mientras aplaudía la impunidad con la que la directora de Notimex difamaba y calumniaba a periodistas –y se metía en sus vidas privadas con lo que rompió una regla de oro del periodismo–, fuera de Palacio Nacional decenas de despedidos de la agencia de noticias se manifestaban precisamente contra el trato arbitrario e ilegal de Sanjuana Martínez.

El mensaje presidencial fue claro; no hay mejor periodista que el periodista callado, desempleado, sometido y amenazado. En cambio, tienen todo el apoyo del poder y toda la impunidad los aplaudidores del Presidente, quienes desde espacios públicos y desde sus nuevos empleos son verdaderos mercenarios contra los críticos del nuevo poder presidencial.

Lo cuestionable, sin embargo, es que las jaurías periodísticas a sueldo, tanto del Presidente como de Morena y de sus gobiernos estatales y sus legisladores, hoy se comportan igual que la llamada “prensa vendida” de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, en donde eran “corifeos” de los gobiernos represores y criminales de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo.

La dizque izquierda que hoy gobierna y su prensa a sueldo son iguales al PRI criminal de 1968 y 1971, a la prensa que por décadas cuestionó la izquierda.

Y los ejemplos más recientes de la persecución oficial contra los críticos se produjo apenas en días recientes cuando el periodista Carlos Jiménez fue amenazado de manera publica por el titular de la Secretaría de Seguridad del Gobierno de Claudia Sheinbaum, quien mandó un mensaje de terror mediante redes. En respuesta, el periodista demandó judicialmente por lo que consideró un atentado a su integridad personal.

Días antes, el escritor y periodista, Guillermo Sheridan, recibió en su domicilio particular una amenaza de muerte en respuesta a su postura crítica al gobierno de López Obrador. Sheridan detalló en redes la amenaza y por eso recibió el respaldo de buen parte de los gremios periodístico y literario.

Sin embargo, ni el Presidente, ni la titular de Gobernación, ni el secretario de Seguridad, nadie del Gobierno federal expresó su preocupación pública por las amenazas al escritor.

Y por supuesto, tampoco fue tema del interés del presidente Obrador quien, días después, se dijo “conmovido” por la cadena perpetua decretada a “El Chapo” Guzmán. Es decir, el Presidente se conmueve por el castigo a uno de los mayores criminales de la historia, pero ignora las amenazas de muerte contra escritores y periodistas.

No fue todo. De manera simultánea, el también periodista y escritor, Héctor de Mauleón, recibió amenazas de muerte, en esta ocasión a través de redes sociales. La historia fue la misma; intolerancia de las legiones de bots azuzados por la casa presidencial y desde Morena.

Pero hay más. En la mañanera del mismo viernes, logró colarse a la conferencia presidencial el joven periodista Carlos Domínguez, hijo del periodista del mismo nombre –Carlos Domínguez–, asesinado en Tamaulipas y a quien la agencia Notimex criminaliza sin pruebas.

Pues resulta que para defender a Sanjuana Martínez de los señalamientos del periodista Carlos Domínguez, también se acreditó “como periodista” –sin serlo–, a Raymundo Ramos, defensor de los presuntos asesinos del periodista ultimado en Tamaulipas.

Lo más grave es que el grotesco espectáculo fue preparado, alentado y hasta aplaudido por la oficina de Comunicación Social de la Presidencia. Es decir, se permitió que el hijo del periodista asesinado llegara para exigir al Presidente el esclarecimiento del crimen de su padre, pero la misma casa presidencial llevó a un supuesto periodista para ridiculizar al comunicador muerto.

Así o más claro el odio presidencial a los críticos; así la persecución.

Al tiempo.
19 Julio 2019 04:06:00
‘El Chapo’ conmueve a AMLO; no 22 mil muertes violentas
Apenas el pasado martes llamamos la atención del Gobierno federal sobre la tragedia que significa que en los primeros siete meses de la naciente Administración se hayan producido más de 22 mil muertes violentas.

A pesar de que oficialmente ya se superó esa cifra de terror y de que un mexicano muere cada 15 minutos en algún lugar del país –por causas vinculadas con el crimen organizado y la violencia en general–, nada dijo el Presidente.

Ninguna alusión en sus cotidianas conferencias, a pesar de que en los 90 minutos que dura la perorata “mañanera” –en promedio–, seis mexicanos son asesinados en alguna parte del país; a pesar de que en lo que va del sexenio la violencia ha enlutado a más de 40 mil padres y a por lo menos 60 mil integrantes de alguna familia mexicana.

Nada dice el Presidente de esa tragedia, a pesar de que en su campaña prometió que acabaría con la violencia desde el primer día de su Gobierno; a pesar de que las más de 22 mil muertes violentas –en los primeros 231 días de su Gobierno–, son la mayor cifra violenta de la historia.

En cambio, al presidente Obrador si lo conmueve la “cadena perpetua” que fijó la justicia estadunidense al narcotraficante más buscado del mundo, Joaquín, “El Chapo” Guzmán Loera. Y le conmovió a tal grado que dedicó un responso de más tiempo que aquel que nunca le ha dedicado a la muerte de un ciudadano, político, militar o policía; más tiempo y atención que el dedicado a una familia de los más de 130 muertos de Tlahuelilpan; tiempo que nunca dedicó a uno solo de los niños con cáncer que dejaron de recibir atención por los recortes presupuestales.

En pocas palabras, en su peculiar doble moral, a López Obrador le conmueve la “cadena perpetua” del mayor narcotraficante mexicano –que debe decenas de vidas y envenenó a millones de personas–, pero ignora miles de tragedias cotidianas de mexicanos productivos que sufren violencia y crimen; que son asaltados y despojados de sus bienes; no le conmueven miles de feminicidios y menos que el grupo criminal de “El Chapo”, suma a sus filas a miles de niños.

Y si dudan de la doble moral presidencial, a continuación el responso de Obrador a “El Chapo”: “Lamento mucho que se den en estos casos, yo no quiero que nadie esté en la cárcel, que nadie esté en un hospital, que nadie sufra, soy un idealista, creo en el amor, en la fraternidad. Soy humanista, no le deseo mal a nadie, no me gusta hacer leña del árbol caído, es un principio bíblico. Espero que esto ya no siga sucediendo, que todos los mexicanos tengamos la posibilidad de ser felices”.

Pero no fue todo, también señaló lo siguiente: “Es una vida también ingrata, el tener una familia y no poderla ver, el andar a salto de mata, a lo mejor eso no es vida, y cuando todas estas cosas terminan en condenas, como esta de estar en la cárcel de por vida, en una cárcel dura, inhumana, pues sí conmueve”. Hasta aquí la cita.

¿Cómo debemos entender la conmoción presidencial por la condena a un criminal y el desdén por la tragedia de miles de mexicanos víctimas de la violencia y el crimen?

En primer lugar queda claro que, de nueva cuenta, la moral religiosa del Presidente –su credo evangélico–, aparece como política pública. Y es que no es la primera vez que habla del perdón a matarifes y criminales y de otorgar amnistía a los jefes del narcotráfico y del crimen organizado.

Tampoco es nuevo que en su Cartilla Moral y en su Economía Moral las políticas públicas del Gobierno de AMLO, contra el crimen, no son más que llamados morales como “portarse bien para que no hagan sufrir a sus madres”.

Sin embargo, lo cuestionable de la doble moral presidencial aparece cuando se conmueve por un criminal y, al mismo tiempo, ignora el daño que su Gobierno le causó a miles de niños que se quedaron sin guardería, a millones de niños sin escuela de calidad; cuando no le conmueven los niños con cáncer por sus políticas de austeridad, cuando parece festejar a los miles de desempleados por sus recortes; cuando no fue capaz de un responso por los más de 130 muertos de Tlahuelilpan, cuando pareció festejar la tragedia que costó la vida a la exgobernadora de Puebla y a su esposo.

Demagogia y doble moral de un Presidente que parece hacer todo para ganar el repudio popular.

Al tiempo.
18 Julio 2019 04:06:00
¡AMLO es presidente, juez y legislador!
Con el paso de los meses y los días se suman las evidencias de que la casa presidencial sufre un ataque masivo de ignorancia.

Y, para desgracia de todos, la epidemia ya alcanzó al mismísimo Presidente mexicano y se extiende a todo el partido Morena y a los diputados y senadores de ese partido.

Y es que si bien un día el Mandatario se dice experto en economía, cuando nada sabe de esa ciencia, al día siguiente sorprende a todos con sus habilidades de biólogo marino –de las que también es ignorante–, y más adelante se presenta como experto en seguridad nacional y luego como reputado escritor y hasta se asume como ministro de la Corte.

Y la mejor muestra de la gravedad de la epidemia fue visible cuando el propio Mandatario mexicano se aventó la puntada –porque no se le puede llamar de otra manera que una puntada–, de acusar a los ministros de la Suprema Corte de “violar la Constitución” y de arrebatarle al Congreso la exclusiva facultad “de legislar”.

No conforme, en “la mañanera” de ayer el Presidente nos regaló otra joya de su ignorancia, su intolerancia y autoritarismo al acusar a la Corte por una supuesta “chicanada” y porque –según Obrador– el Máximo Tribunal hizo “interpretaciones torcidas” de la ley al otorgar amparos a la reforma de Ley de Remuneración, con la que AMLO quiere empobrecer a todo el sector público.

En efecto, ignorante del papel equilibrador y de contrapeso del Poder Judicial y de la Suprema Corte –ante los abusos del poder presidencial– al tirano Obrador le causó “tirria” que los ministros de la Corte fallaran a favor de un puñado de servidores públicos que se ampararon contra la Ley de Remuneración promovida por AMLO dizque por razones de austeridad.

En respuesta al fallo de la Corte, el Presidente mexicano preparó y difundió un video en el que no solo acusa a los ministros de “legislar” sino que alienta a los líderes de Morena en el Congreso –en las cámaras de diputados y senadores– a combatir por la vía legislativa el resolutivo del Máximo Tribunal.

En abono al autoritarismo del “Rey Andrés”, también en la mañanera de ayer, Obrador amenazó con enviar al Congreso una nueva reforma de tope salarial “para que no haya más excusas para dar privilegios” salariales.

Y es que según el analfabeta Presidente mexicano cuando la Corte hace lo que debe en materia de amparo, entonces se trata de “una chicanada” del Poder Judicial. Peor aún, según Obrador, los ministros “están legislando”.

Lo preocupante, sin embargo, no solo es la ignorancia del presidente Obrador y su pulsión dictatorial sino el miedo, la sumisión y hasta la cobardía de legisladores como Mario Delgado y Ricardo Monreal, quienes no atinaron a explicarle al Presidente que la Corte cumplió en escrúpulo con lo que le corresponde.

No tuvieron el valor y las agallas de explicarle al presidente Obrador que no es un rey, que el Estado no es el presidente sino los ciudadanos y las instituciones todas y que el ejercicio del poder está basado en el respeto a la Constitución y a sus leyes, no en cumplir a ciegas la voluntad presidencial.

Mario Delgado y Ricardo Monreal no tuvieron el valor de exigirle al Presidente el respeto elemental a la división de poderes y tampoco las agallas de hacerle ver que en el derecho mexicano la institución del “amparo” se creó precisamente para combatir los abusos del poder, en general, y del poder presidencial, en particular.

Es decir, que el amparo es una figura legal contenida en el artículo 107 constitucional y que “la suspensión” se concede a un quejoso cuando quedan satisfechos los requisitos constitucionales y de la propia Ley de Amparo.

En pocas palabras, la Suprema Corte en ningún momento está legislando y menos llevando a cabo “chicanada” alguna.

Lo que hace, en apego a sus facultades, es ordenar que se suspenda la aplicación de la Ley de Remuneración que afectaría a los quejosos, con la finalidad de preservar la materia del amparo, de una posible acción de inconstitucionalidad o, incluso, de una controversia constitucional. Y punto.

¿Entenderá el presidente esos conceptos elementales del derecho mexicano? ¿Entenderá que es él quien pretende hacer el trabajo de la Corte?

Está claro que no los entiende, no los quiere entender o lo que busca el convertirse en el único poder, el jefe del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

¿Tolerará la Corte más abusos y agresiones del Ejecutivo?

Al tiempo.
17 Julio 2019 04:06:00
El fantasma de Calderón persigue a López Obrador
La desaparición arbitraria de las guarderías y las estancias infantiles, además de la muerte del Seguro Popular –entre otras instituciones destruidas por el actual Gobierno– son parte de la venganza del presidente Obrador contra el expresidente Felipe Calderón.

Y la historia de esa venganza comenzó el primer día de la victoria electoral de Obrador –aún no asumía legalmente el poder– cuando “los hombres del Presidente” fraguaron la manera en que detendrían los afanes presidenciales de Margarita Zavala y el activismo de su esposo, el expresidente Calderón.

Con esa consigna, “los genios” que soplan al oído del actual Presidente mexicano cavilaron la brillante idea de destruir todo aquello que recordara a los Calderón-Zavala entre los ciudadanos, al tiempo que revivieron todo lo que pudiera servir para el descrédito de la antaño pareja presidencial y que hogaño hace todo para la construcción del Partido México Libre.

Por eso la destrucción del NAIM, del Seguro Popular, de las estancias infantiles y de otras instituciones que se gestaron en el gobierno de Calderón. El NAIM, por cierto, no habría sido posible sin el acertado cálculo político del expresidente, quien adquirió casi en secreto los polígonos de tierra necesarios para el nuevo aeropuerto.

Y la maniobra se llevó a cabo de manera callada para no repetir el error del Gobierno de Vicente Fox, quien en su intento por construir una nueva terminal aérea debió enfrentar a los macheteros de Atenco.

Pero no, la persecución contra la pareja Zavala-Calderón no es sólo una pulsión emocional y vengativa de López Obrador. También es parte del fino olfato y del cálculo electoral de ese animal político –en rigor aristotélico–, que hoy despacha en Palacio Nacional.

Y es que desde el retiro de Margarita Zavala de la contienda presidencial –a la que llegó como candidata independiente luego de que el PAN le cerró la puerta–, Obrador sabía que la expareja presidencial construiría su propio partido político, recurso al que el propio Obrador acudió cuando se agotaron sus oportunidades presidenciales en el PRD, el PT y Convergencia.

En efecto, igual que lo hizo López Obrador para acceder al poder, los Calderón-Zavala construyen su partido, apoyados en la popularidad que aún los acompaña –por el exitoso Gobierno que encabezaron–, y por el contraste del fallido Gobierno de Obrador, al que persigue el descrédito.

En pocas palabras, los “hombres del Presidente” entendieron que con la construcción del NAIM, con el creciente reconocimiento al Seguro Popular y con una red ciudadana de millones de personas a través de las estancias y las guarderías, la pareja Zavala-Calderón tendrían un instrumento invaluable no sólo para construir el Partido México Libre, sino para regresar al poder en la presidencial de 2024.

Y, también por eso, los “genios” que soplan al oído del presidente Obrador reactivaron el activismo a favor de las víctimas de la Guardería ABC; por eso revivieron la calumnia del supuesto alcoholismo de Calderón, por eso la presunta y engañosa detención del hijo de Margarita y Felipe y por eso se dieron inventos discursivos como el que supone que detrás de la protesta de la Policía Federal, estaba Felipe Calderón.

Más aún, en días recientes arreció la persecución contra los esfuerzos de los Calderón por crear el Partido México Libre. Y es que, de manera burda y vulgar, el Gobierno municipal de Morena en Naucalpan hizo todo para impedir la asamblea legal que se llevaría a cabo en ese municipio.

La autoridad municipal bloqueó las calles de acceso a la asamblea, cortó el suministro eléctrico y clausuró el local donde se llevaría a cabo el encuentro para formar el Partido México Libre. Aún así, la asamblea se llevó a cabo.

Horas después, la policía de Ciudad de México –gobernada por Morena–, llevó presos a dos activistas del naciente partido de los Calderón. ¿La razón? Que los detenidos recolectaban firmas de apoyo al partido.

Es decir, los gobiernos de Morena regresan a los tiempos de la incivilidad política, cuando el PRI perseguía a los opositores y cuando hacer propaganda para formar un nuevo partido era un delito que ameritaba cárcel.

Sin embargo, la persecución ordenada desde el Gobierno de Obrador contra Margarita Zavala y Felipe Calderón –y contra todos los que construyen México Libre–, sólo ha conseguido una mayor visibilidad al nuevo partido y confirma que el tamaño de la persecución contra los Calderón, es del tamaño del miedo de López Obrador.

Y el riesgo es que en Morena pasen del miedo a las locuras.

Al tiempo.
16 Julio 2019 04:06:00
¡Presidente, 22 mil muertes violentas son un fracaso!
Sin duda que las cifras de la violencia criminal en México son de terror. Son la mayor prueba del fracaso del Gobierno de Obrador.

Sin embargo, más preocupante que la frialdad de los números, resulta el desdén político, social y periodístico por ese fracaso.

Y es que ante la mayor epidemia de violencia de la historia mexicana muchos ciudadanos –periodistas incluidos–, prefieren voltear para otro lado, mientras que otros se niegan a analizar lo inocultable. Incluso existen quienes ante la terca realidad prefieren argumentar que no son importantes las cifras de la violencia criminal.

Parece que a pocos les importa que solo en los primeros 228 días de la gestión de López Obrador las cifras oficiales reportan la muerte violenta de casi 22 mil mexicanos.

Es decir, una escalofriante estadística de 96 vidas perdidas cada día. O, si se quiere, cuatro muertos cada hora; un mexicano muerto cada 15 minutos.

En pocas palabras, resulta que durante los 90 minutos que, en promedio, duran las “mañaneras” de López Obrador, son asesinados seis mexicanos por la ola criminal que recorre todo el país y que tampoco le importa al Presidente.

Se trata, como muchos saben, de la mayor mortandad violenta en la historia mexicana; 22 mil familias enlutadas, 40 mil padres que sufren la pérdida de un hijo y por lo menos otros 60 mil hermanos y padres que pasan por la dolorosa pérdida de un integrante de su familia.

Cuatro mexicanos pierden la vida cada hora que el presidente Obrador no hace nada para poner en marcha una verdadera política de Estado contra la violencia, mientras crece la impunidad de matarifes y sicarios, en todos los rincones del país.

Pero la tragedia es mayor cuando vemos que tanto partidos político opositores, como ONG o, grupos empresariales, prefieren callar en lugar de gritar sobre esa peligrosa carrera criminal.

Más aún, durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, muchos grupos políticos y periodísticos que hoy son parte del nuevo Gobierno de Morena, gustaban de exaltar los elevados niveles de violencia de esos mandatarios –niveles que ante el espanto en el Gobierno de AMLO parecen mínimos–, y curiosamente todas esas voces hoy guardan silencio.

¿Dónde están los fanáticos lopistas que gritaban en mítines y plazas que la violencia era intolerable y que, por ello exigían “no mas sangre” y “ni una muerte más”?

¿Por qué nada dicen hoy esas voces, de los casi 22 mil muertos en siete meses del Gobierno de AMLO? ¿Por qué la complicidad de gobernadores, senadores y diputados de Morena, que callan a pesar de que la violencia ahoga a sus respectivas entidades?

¿Por qué nada dice el presidente Obrador de esas casi 22 mil muertes violentas en los siete primeros meses de su Gobierno?

El Presidente tampoco hace nada y no dice nada sobre la violencia que se vive en las cinco entidades con mayores niveles delictivos; Baja California, Guerrero, Colima, Quintana Roo y Chihuahua, a pesar de que en esas y otras entidades ya se manifiesta un éxodo de habitantes nativos –a otras ciudades–, a causa del control total de las bandas criminales, dueñas de vidas y propiedades.

Peor aún, ante la crítica generalizada, en la Ciudad de México el Presidente Obrador debió salir en defensa de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, a la que respaldó con un sonoro: “¡No estás sola Claudia!”.

Sin embargo, al Presidente no le importan los ciudadanos de la capital del país, que sí están solos.

Y es que en la gestión de Sheinbaum va el aumento el asesinato de jóvenes y estudiantes; llega a 55 el número de feminicidios –según el reporte del sitio Letra Roja–, y la CDMX ocupa el tercer lugar con mayor incidencia del delito de secuestros –según Alto al Secuestro–, mientras que en los primeros siete meses en la capital han sido secuestradas 56 personas.

Entre abril de 2018 y abril de 2019 el robo de autos en CDMX se elevó de 3 mil 311 a 4 mil 901 vehículos robados; más del 40% de incremento en ese delito; en tanto el robo a negocio se elevó en 54% y las alcaldías más violentas y con más presupuesto de la capital son gobernadas por Morena: Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tlalpan, Xochimilco y Tláhuac.

¿Hasta cuándo, presidente Obrador? ¡Ya es inocultable –y es de escándalo– el fracaso en la política de seguridad!

Al tiempo.
15 Julio 2019 04:06:00
¡Son dos los ensayos de AMLO para la reelección!
Es el político más conocido en todo el país, el que ha ganado un puesto de elección popular con el mayor número de votos en la historia y, acaso por ello, es el principal promotor de la reelección en México.

Se llama Andrés Manuel López Obrador, despacha como Presidente de los mexicanos y supera a Carlos Salinas en sus afanes reeleccionistas.

Incluso, para lograr sus objetivos, el Presidente mexicano no duda en violentar las normas democráticas, en especial la Constitución, que es pisoteada todos los días, junto con legisladores de Morena.

Pero también vale decir que no es nueva la tentación reeleccionista en México. Por ejemplo, al final de gobierno de Luis Echeverría muchos apostaban a un manotazo autoritario del populista que, al final, fue sometido por la gran crisis económica que provocó.

En otro momento, al final del gobierno de Carlos Salinas, el intento reeleccionista del gobernador interino de San Luis Potosí, el reputado Gonzalo Martínez Corbalá, fue abortado por la presión política y social.

Y es que en 1992 el potosino renunció al gobierno interino que ocupaba, en San Luis Potosí, para buscar la postulación al mismo cargo, por el PRI. Como queda claro, era un grosero intento reeleccionista que, en aquellos años, fue entendido como un ensayo de Salinas para medir el humor social y la respuesta política respecto a una eventual reelección.

Al final de cuentas, y luego de la escandalera mediática, Martínez Corbalá abandonó los afanes reeleccionistas luego de un encuentro privado con el entonces presidente Salinas. Lo simpático es que muchos de los que hoy aplauden -o guardan silencio- por la barbarie política que prohíjan tanto Morena como Obrador, en Baja California, eran rabiosos críticos de la potencial reelección de Salinas, en aquel 1992.

Y es que, como saben, el gobernador electo de esa entidad, Jaime Bonilla, sobornó a casi todos los diputados del Congreso local para que aprobaran una reforma constitucional que extendió de dos a cinco años el mandato del gobernador recién elegido.

Está claro, para todo el que conozca los básicos del derecho, que son burlados los electores bajacalifornianos, quienes votaron por un gobernador de dos años y que, al modificar la Constitución, lo que se provoca es una grosera ampliación del mandato; modalidad tramposa de reelección que violenta el Articulo 116 constitucional.

En rigor, asistimos a la reedición de los afanes reeleccionistas que ensayó en 1992 el entonces presidente Carlos Salinas con el gobernador de San Luis Potosí. Hoy, sin embargo, el ensayo lo lleva a cabo AMLO.

Pero tampoco es un ensayo aislado. ¿Por qué?

Si hacemos memoria, recordaremos que la madrugada del 25 de agosto de 2018 -ya con López Obrador como candidato presidencial ganador-, el Congreso local de Chiapas también recurrió al albazo y aprobó reformas a la Constitución local que permitieron que su gobernador pudiera renunciar al cargo, asumir como senador y luego regresar como gobernador; todo con el apoyo del presidente Obrador.

Es decir, los diputados avalaron que un ciudadano pueda ocupar los cargos de gobenador y senador, de manera simultánea, ya que la tramposa reforma permitió que Manuel Velasco fuera senador, en tanto era gobernador con licencia y, en sentido contrario, senador con licencia en tanto era gobernador.

La medida entró en vigor a partir del 1 de septiembre, justo el día en que arrancaron los trabajos del Senado y se instaló formalmente el inicio de la legisltura federal. En esa fecha, Manuel Velasco protestó como senador.

Pero no fue todo. Días después, el 3 de septiembre, Velasco pidió licencia al Senado para regresar como gobernador. En un primer momento la solicitud fue rechazada por una mayoría de senadores.

Sin embargo, en la madrugada de 4 de septiembre -otra vez un albazo-, los senadores cambiaron el sentido del voto y aprobaron la licencia del senador Velasco para que regresara al gobierno de Chiapas.

¿Y qué creen?

Sí, el milagro en el Senado fue posible por la mano del presidente electo, López Obrador quien, de esa manera, ensayó la primera reelección exitosa.

Hoy, en Baja California, Obrador ensaya la segunda reelección, con el pillo y corrupto Jaime Bonilla.

¿Lo permitirán las instituciones del Estado? ¿O pronto veremos al dictador mexicano de nombre Porfirio Andrés Díaz Obrador?

Al tiempo.
12 Julio 2019 04:05:00
¡Ahora, ‘El Rey Andrés’ se va contra la Corte!
Ya disparó sus misiles envenenados contra la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y contra otros poderes autónomos, a los que descalificó, desdeñó, difamó y, en algunos casos, destruyó.

Ya disparó contra los empresarios -grandes y pequeños-, que no aceptan sus deseos monárquicos de que “vamos requetebién” y que cuestionan la quiebra del país.

Ya disparó contra medios críticos como Reforma y El Universal, entres otros, a cuyos propietarios sataniza en todos los foros posibles.

Ya disparó contra la Policía Federal, a cuyos uniformados acusó de corruptos y de “no estar a la altura” por protestar y llevar a cabo plantones en repudio al juguete de moda; la Guardia Nacional.

Ya disparó contra los periodistas críticos y llegó al extremo de insultar y difamar a una treintena de ellos a los que acusó -mediante la manipulación de pruebas- de “recibir dinero” de Peña Nieto.

Incluso, al guardar silencio sobre el caso Baja California, el presidente Obrador ya decidió solapar la escandalosa corrupción que representa la extensión del mandato del gobernador electo, Jaime Bonilla, uno de los más grandes corruptos y quien compró la candidatura de Morena al Gobierno de Baja California, además de comprar impunidad.

Sin embargo, nada parece contener los afanes centralistas y de control total del poder, por parte del Presidente mexicano.

¿Por qué?

Porque no conforme con todo lo anterior “El Rey Andrés” ahora dispara sus misiles envenenados contra todo el Poder Judicial -ministros, magistrados y jueces-, a los que pretende someter para que no sean obstáculo de locuaces proyectos como el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya o la refinería Dos Bocas.

Y decimos “El Rey Andrés” porque el Presidente ya perdió el sentido de la orientación democrática y se comporta, en los hechos, como Luis XIV, el mítico “Rey Sol” que acuñó la más acabada expresión del autoritarismo y la antidemocracia: “El Estado soy yo”.

Y es que López Obrador se cree, imagina o se piensa omnipotente, infalible y omnipresente; se cree depositario y dueño de todo el Estado y, por tanto, todos los días inaugura nuevas facultades presidenciales, por un lado, mientras que, en el otro extremo, reclama su derecho a guardar silencio ante barbaridades políticas como la de Baja California.

Sin embargo, lo que Obrador no sabe, lo que ignora o, de plano, lo que se niega a entender es que todos los días, en sus devaneos mañaneros, viola leyes, rompe principios democráticos y violenta la Constitución, esa que prometió respetar.

Pero el agravio es mayor si vemos su más reciente objetivo a controlar: el Poder Judicial, en general, y la Suprema Corte, en particular.

Enojado porque diversos jueces han declarado inviables proyectos como el aeropuerto de Santa Lucía y, por tanto, han detenido los trabajos, el Presidente amenazó con exhibir, en sus mañaneras, los nombres de los jueces que, según su “chabacana opinión”, dictan amparos a modo.

¿Quién le dice al presidente Obrador que se trata de amparos a modo? ¿Bajo qué criterios el Presidente llega a esa conclusión? ¿Qué facultad tiene el Presidente ante el Poder Judicial, para señalar y para exhibir a tal o cual juez, magistrado o ministro de la Corte?

Lo cierto es que el Presidente mexicano no tiene ninguna facultad para interferir en las decisiones del Poder Judicial.

¿Por qué?

Primero, porque la Constitución establece la “división de poderes”. Es decir, que ninguno de los Tres Poderes está por encima de los otros.

Segundo, porque el atributo fundamental del Poder Judicial es su autonomía, garante de sus altas responsabilidades.

Y, tercero, porque el Presidente no solo ataca la división de poderes y la autonomía del Poder Judicial, sino que -y esto es lo más importante y lo más grave-, combate al poder del Estado al que la Constitución faculta para ser garante del régimen constitucional. El único que legalmente puede determinar si procede o no un amparo, es el Poder Judicial.

En pocas palabras, cuando López Obrador pretende colocarse por encima de la Constitución y sobre los poderes Legislativo y Judicial, el Presidente no solo confirma su ignorancia y su revanchismo, sino que corre la cortina para que todos los mexicanos podamos ver su desmedida ambición dictatorial.

Hoy López Obrador tiene bajo su control total al Poder Legislativo y busca someter al Poder Judicial. Si lo consigue, habrá destruido la democracia toda y será “El Rey Sol”. Entonces podrá presumir que “El Estado soy yo”.

Y la pregunta obliga: ¿Y dónde está el Poder Judicial?

Al tiempo.
11 Julio 2019 04:01:00
¡Corrupción, en las barbas de Obrador!
Casi todos los días el Presidente mexicano hace referencia a uno de sus temas favoritos y puntal de los esfuerzos de su gobierno; la corrupción.

Incluso, según AMLO, en sólo siete meses de su gestión, la corrupción en México ya no existe porque ya cambiaron la cultura y la moral social.

Está claro, sin embargo, que sólo se trata de buenos deseos y mentiras del Presidente mexicano, ya que la corrupción –en sus distintas modalidades–, se produce y estimula “en las barbas” del propio Presidente.

Más aún, son muchos los indicios de que en los primeros meses de su gobierno, López Obrador está pagando favores a quienes por años financiaron su proselitismo electoral. Por eso hoy, el 80% del gasto del Gobierno federal se lleva a cabo sin licitación y los contratos se otorgan por asignación directa.

Pero las muestras más claras de esa galopante corrupción en el Gobierno de la dizque “honestidad valiente” están a los ojos de todos y aparece “en las barbas” y en la casa del propio Presidente.

El primer caso lo exhibió el extitular de Hacienda, Carlos Urzúa, en la breve carta de renuncia que, sin embargo, se convirtió en la mayor denuncia de la crisis de gestión que vive el gobierno de AMLO y en la revelación de los escandalosas casos de corrupción, en su modalidad de cuotas y cuates.

Resulta que, como todos saben, el ahora extitular de Hacienda “tiró la toalla” no sólo por diferencias de política económica sino por la corrupción que significa “tomar decisiones de políticas públicas sin el suficiente sustento”.
¿Y qué significa lo anterior?

Que las políticas públicas a las que hace referencia Carlos Urzúa son las ocurrencias y los caprichos de AMLO y que, en rigor, son una modalidad de corrupción que, por años, cuestionó el propio Obrador.

Pero no fue todo, Urzúa también denunció “la inaceptable imposición” de funcionarios ignorantes de la Hacienda Pública. Es decir, el gobierno de AMLO es la fiesta de “los cuates y las cuotas”.

¿Qué no es otra modalidad de corrupción “el cuatismo”? ¿Qué no era ese “cuatismo” una queja recurrente de Obrador? ¿Qué no era una promesa de los gobiernos de Morena que no se repetiría el amiguismo y las cuotas de poder para los amigos?

Tampoco es todo. El propio Urzúa explica que “las cuotas” y “los cuates” son prohijados “por personajes influyentes” del Gobierno federal. Es decir, los amigos del Presidente.

En este caso asistimos a otro forma de corrupción; “el cuatismo”, en el cual han incurrido desde el Presidente mismo, pasando por el hijo menor del Mandatario –que promovió a su maestra para un alto cargo–, hasta los hijos mayores del Jefe del Ejecutivo.

El segundo caso de corruptelas de escándalo se desprende, justamente, de un feo caso de influyentismo.

Y es que, como algunos saben, el Gobernador electo de Baja California, el ciudadano norteamericano Jaime Bonilla, no ganó la candidatura de Morena al gobierno de Baja California por sus méritos políticos sino que, literalmente, compró la candidatura.

Bonilla financió con dinero presuntamente ilegal las actividades de Morena en Baja California, con la promesa de que, en su momento, Morena lo haría candidato al Gobierno estatal.

Su aspiración fue impugnada por los partidos opositores ya que Bonilla es ciudadano norteamericano. Sin embargo, los opositores documentaron que sobornó a distintas instancias electorales para ganar la impugnación.

El historial corruptor de Jaime Bonilla llegó al insólito cuando, antes de concluir la legislatura actual –que termina con el gobierno del panista Kiko Vega--, sobornó a casi todos los diputados del congreso de Baja California –a los que les habría pagado un millón de dólares por cabeza–, para modificar la Constitución estatal y, con ello, ampliar el tiempo legal del gobierno, de dos años a cinco años.

Esa barbarie política de la que es capaz Jaime Bonilla retrata no solo al corrupto Gobernador electo de Baja California sino, sobre todo, el nivel patológico de corrupción que existe en el partido Morena.

Pero en Morena la corrupción es el pan de cada día y nadie se escandaliza y menos se asusta. ¿Por qué?

Porque en Morena el rey de la corrupción se llama Andrés Manuel y es el Presidente de los mexicanos.

Al tiempo.
09 Julio 2019 04:01:00
AMLO, el peor Presidente
Uno de los recursos discursivos preferidos del Presidente mexicano, de todo su Gabinete, de su partido, sus gobiernos estatales y sus legisladores, es culpar de todos los fracasos de su Gobierno y de los males del país, al pasado; a los gobiernos que lo antecedieron.

Dice, en todos los tonos y todos los foros que dejaron “un cochinero”, “un tiradero”, “un país en ruinas” y sin ninguna prueba y sin pudor destruye todo a su paso con el cuento de la corrupción.

Lo peor del caso es que la estratagema de culpar al pasado y a los adversarios –ese fue el recurso preferidos del propagandista de Hitler, Joseph Goebbels– empieza a mostrar signos de agotamiento y la prensa internacional como algunas encuestas ya cuestionan la contradicción entre la popularidad presidencial y la inocultable ruina del país.

Es decir, en buena parte del mundo se preguntan si los mexicanos son masoquistas o, incluso, si padecen el síndrome de Estocolmo, ya que muchos siguen adorando a su verdugo, el presidente Obrador.

Sin embargo, más allá de las distintas y diversas opiniones, la realidad sigue mostrando su terquedad, como siempre. ¿Lo dudan?

Vamos a suponer, por un momento, que tienen razón el Presidente mexicano y todos sus aplaudidores y que, en efecto, todos sus antecesores dejaron al país en la peor crisis de la historia.

Vamos a imaginar que todos los anteriores gobiernos han sido los más corruptos de la historia, los más ineficaces y, sobre todo, los menos eficientes.

La realidad, sin embargo, riñe con los buenos deseos del Presidente mexicano, pelea con sus coristas y, sobre todo, contradice sus logros.

¿Por qué?

Porque ningún Presidente, en la historia democrática de México, había llegado al puesto con tanto poder y tanta aceptación como Obrador. Pero tampoco ninguno de todos esos presidentes había fracasado tanto en tan poco tiempo. Y si lo dudan, basta ver que son negativas todas las variables que hacen eficaz a un Gobierno.

Vamos a los ejemplos.

La seguridad y la violencia es la peor en la historia de todos los presidentes y de todos los tiempos. En solo siete meses en México han sido asesinados de manera violenta más de 20 mil mexicanos; una cifra histórica que rebasa por muchos a los violentos gobiernos de Calderón y Peña, a los que durante más de una décadas cuestionó el hoy presidente Obrador.

Es decir, que si en materia de seguridad han sido malos todos los anteriores gobiernos, AMLO es peor que todos.

La misma situación se repite en materia de creación de empleo, en donde el mal Gobierno de Peña Nieto creó la friolera de 4 millones de empleos en seis años, mientras que Obrador ha perdido casi un millón de puestos de trabajo. ¿No es peor el Gobierno de AMLO?

Y podemos revisar una a una las variables económicas y veremos que el capital externo dejó de llegar, que los empleos dejaron de crearse, que el turismo se paralizó, que decenas de empresas están cerrando, que cayó la recaudación y que la confianza en el consumidor dejó de existir.

Y no se diga la respuesta oficial –del Presidente mismo– a las posturas persecutorias del Gobierno norteamericano contra los mexicanos que viven allende la frontera norte. Resulta que en un acto de total irresponsabilidad y de sumisión, como nunca se había visto, Obrador practica lo que ya es motejado como “cobardía de Estado”; absoluta sumisión, al grado de que México ya es, oficialmente, el muro de Trump contra los migrantes. ¿Y de qué sirvió si nos metieron aranceles al acero?

El Presidente mexicano también prometió combatir la corrupción, pero las evidencias son contundentes; hoy funcionarios federales piden “moches” de 30 y hasta 40% del valor de la proveeduría del Estado. ¿Por qué es mayor corrupción?

Por una razón elemental; porque los servidores públicos hoy ganan un salario menor, lo que desató al alza el costo de las corruptelas. Todo ello sin contar con la desaparición de las licitaciones, lo que convirtió al de Obrador en el Gobierno con más “moches”, “transas”, dinero “por debajo de la mesa”.

En efecto, todos los gobiernos anteriores al de López Obrador pudieron haber sido muy malos, pero los hechos confirman, a siete meses de iniciado, que el de AMLO es peor que todos.

Pero la ineficacia es mayor cuantos más instrumentos para el cambio positivo tiene un Gobierno.

¿Cuántos presidentes han tenido su partido propio, subordinación total de las cámaras de diputados y senadores; cuántos habían tenido la mitad de ministros “carnales” de La Corte; cuántos habían tenido a sus pies 17 congresos locales, 30 millones de fieles, una aceptación de más del 50% del electorado y el control total de los gobiernos estatales, además de casi todos los medios bajo su puño?

Si con todo ese poder nada sale bien en el sexenio de AMLO, entonces es el peor Gobierno y el peor Presidente de la historia. ¿O no?

Al tiempo.
05 Julio 2019 04:00:00
¡El crimen está de fiesta; AMLO dinamita la policía!
Sin duda que en estos momentos hay fiesta entre las bandas criminales de todo el país.

¿La razón?

Que el propio presidente Obrador dinamita a la institución emblema de la lucha contra el crimen: la Policía Federal, ese cuerpo de élite que debía ser fortalecido para que marinos y militares regresen a sus cuarteles.

Hay fiesta entre las bandas criminales, porque sin la Policía Federal –a la que el presidente destruye–, y sin los marinos y militares en las calles, todo México será territorio del crimen.

¿Por qué?

Porque la Guardia Nacional es el emblema de la improvisación y del “valemadrismo” a la mexicana; es un cuerpo policiaco que nació muerto, sin capacitación, sin presupuesto, sin facultades y sin herramientas para hacer frente a los poderosos grupos criminales.

Pero, sobre todo, porque es un cuerpo policiaco sin alma y cuestionado; sin mística y sin el respaldo de todo el peso del Estado.

¿Cuál será la mística de trabajo de un efectivo de la Guardia Nacional, que recibe un salario precario, que no tiene uniformes dignos –ni de su talla–, que carece de prestaciones, que no cuenta con un seguro de vida del tamaño del riesgo del trabajo; que no tiene ni la capacitación ni las armas para hacer frente al crimen y que, encima, tiene prohibido usar la fuerza letal cuando chocan con un grupo criminal?

¿Por qué daría la vida un efectivo de la Guardia Nacional, si en su momento López Obrador defendió a los criminales abatidos por los marinos, si Obrador nunca ha expresado un responso por un policía, por un militar o un marino caídos en el cumplimiento del deber?

En realidad la Guardia Nacional no es más que una ocurrencia sin pies ni cabeza; un híbrido que reúne a policías, militares y marinos, que debió tener un mando civil pero que, en los hechos, es manejado por militares que harán labores de policía y que no servirá para contener a las poderosas bandas del crimen organizado, sino para perseguir a ciudadanos infractores.

Lo cierto es que la Guardia Nacional es una respuesta política a un grave problema de violencia y crimen; el problema del tráfico de drogas y de personas; el robo de combustible y muchos otros delitos que, por su alta rentabilidad, requieren como respuesta todo el peso del Estado.

¿Y cuál es el peso del Estado?

Nos referimos a la creación de modernas políticas públicas, elevados estándares de capacitación y especialización; uso de la tecnología más avanzada y, sobre todo, el recurso de la inteligencia de Estado para contar con información privilegiada de las bandas criminales, sus movimientos, manejos financieros y sus redes de complicidad.

Nada de eso es la Guardia Nacional y mucho de ello lo tiene la Policía Federal.

¿Por qué, entonces, destruir a la Policía Federal y construir, en su lugar, ese Frankenstein llamado Guardia Nacional? ¿Por qué no recurrir al sentido común de fortalecer lo existente; de limpiar la corrupción en donde se localice y fortalecer las instituciones que han demostrado que funcionan?

En el fondo, el mensaje que manda López Obrador a las poderosas bandas criminales es, de nueva cuenta, el mensaje de impunidad y de que no serán perseguidos los criminales; que serán tratados con pétalos de rosa y que será letra muerta el cacareado Estado de derecho.

En los hechos, al destruir a la Policía Federal y concentrar en la debilitada Guardia Nacional las funciones que desempeñaban policías, militares y marinos, el Presidente mexicano hace realidad el perdón a criminales; cumple con la amnistía a las mafias organizadas y, sobre todo, avanza en los abrazos, antes que los balazos.

Y, si dudan, basta recordar la instrucción a marinos y militares de no usar fuerza letal contra los grupos criminales. ¿Qué pasó luego de ese mensaje? Que “los malandros” cachetearon y patearon a los uniformados, les quitaron las armas y los hicieron rehenes. ¿Eso es lo que quieren?

Ese será el papel de la Guardia Nacional; el de una caricatura institucional para el capricho presidencial. Contra eso va la protesta.

Al tiempo.
04 Julio 2019 04:05:00
La rebelión y el engaño:  ¡AMLO juega con fuego!
Del refranero popular: “El que miente siempre, siempre se engaña”.

Y vale recuperar del olvido la voz popular citada porque, sin duda, López Obrador la ignora.

Y viene a cuento porque el Presidente mexicano construye su Gobierno sobre una peligrosa montaña de mentiras, engaños y falsedades; “castillo de naipes” que, más temprano que tarde, se desmoronará no solo sobre la cabeza presidencial, sino sobre la de todos los mexicanos.

Y es que a cada mentira presidencial le sigue otra aún más descabellada y luego otra… al extremo de que pronto nadie creerá nada de lo dicho por el Presidente, con la consecuente pérdida de confianza y credibilidad, valores fundamentales en democracia.

Y, precisamente la confianza y la credibilidad en el Presidente es lo que perdieron los efectivos de uno de los grupos de élite más importantes del Estado mexicano, la Policía Federal.

Como saben, ayer se vivió una rebelión de policías federales luego de la insensibilidad y la ignorancia del nuevo gobierno en materia de seguridad.

La protesta se produjo luego de una cadena de eventos represivos que, en suma, significan la extinción de la Policía Federal.

Es decir, se les redujo el salario a los policías, se les retiraron bonos y beneficios y, al final, se les obligó a mudarse a la Guardia Nacional, con un menor salario y condiciones laborales precarias.

Y, frente a lo que parece la mayor crisis de confianza de su joven gobierno, el presidente López Obrador recurrió a la más reciente de las mentiras –formulada apenas hace pocas horas–, cuando justificó al maltrato al que han sido sometidos los efectivos de la Policía Federal, para exaltar el juguete presidencial, “la medallita de moda” llamada Guardia Nacional.

Resulta que el Presidente dijo, palabras más, palabras menos, que a los policías federales –esos a los que todos los días se les pide dar la vida por el Estado mexicano–, se les bajó el salario, se les redujo el presupuesto y se les hizo a un lado, “porque se habían echado a perder”.

Es decir, el Presidente recurrió a la justificación favorita: la corrupción, para satanizar a un cuerpo de élite que, sin más, es desechado, de manera arrogante e ilegal, con los riesgos que ello significa.

Peor aún, el Presidente nunca presentó las pruebas de que “se echaron a perder” los integrantes de la Policía Federal, lo que se convierte en una calumnia de Estado.

En efecto, está claro que en ese cuerpo policiaco existe corrupción, como también la hay en toda la Administración pública y hasta en la propia familia presidencial –y si no, que nos diga el Presidente de qué viven sus hijos–, pero el problema se resuelve exhibiendo la corrupción, despidiendo a “las manzanas podridas” y rescatando todo lo bueno de las instituciones.

¿Cuántos policías federales son mujeres y hombres ejemplares; madres y padres de familia responsables, que dan la vida por su trabajo y por los ciudadanos? Es falso que todo el cuerpo policiaco esté “podrido”, como supone el Presidente.

Pero también es falso que –como también lo dijo López Obrador–, los policías federales estén protestando porque intentan mantener sus privilegios dentro de las esferas de una corporación corrupta.

¿Por qué son falsas las premisas del presidente Obrador?

Las razones son elementales. Porque si la Policía Federal “se echó a perder” y si es una institución corrupta, es una soberana estupidez que el Gobierno de Obrador pretenda nutrir a la Guardia Nacional con “manzanas podridas”.

Y es que la principal queja de los uniformados es que lo que intenta el Gobierno es, literalmente, una leva; el traslado obligado a la Guardia Nacional, con ingresos y prestaciones laborales peores.

Lo cierto es que el tamaño de la rebelión en la Policía Federal, el tamaño de la pérdida de confianza de policías, militares y marinos en el presidente Obrador, es del mismo tamaño del fracaso de las políticas públicas de AMLO en materia de seguridad.

¿Por qué se jugaría la vida un policía, un marino o un militar, si su jefe supremo, el Presidente, los llama corruptos, si les dice que “si por él fuera” desaparecería a militares y marinos, si les llama instituciones podridas?

Pero hay más. ¿Sabrá el Presidente Obrador que algunos ejemplos de la más cuestionable corrupción son la mentira, el engaño y la simulación?

¿Sabrá López Obrador que sus mentiras, su pulsión para el engaño “echan a perder” a todo su Gobierno?

Pero no terminaron ahí los insultos y mensajes ofensivos. Si no fue suficiente burla a la Policía Federal, en medio de la crisis, Obrador se va al campo de pelota. ¡No juega beisbol, juega con fuego!

Al tiempo.
03 Julio 2019 04:04:00
¡Pare la simulación y la impostura,  Presidente…!
Vamos a suponer, por un momento, que el del lunes 1 de julio fue el Primer Informe presidencial, como lo promocionaba la propaganda oficial.

Vamos a creer que, por eso, senadores y diputados de Morena –incluso líderes como Porfirio Muñoz Ledo, entre otros– participaron en el magno evento en el Zócalo capitalino.

Vamos a imaginar que, por la misma razón, acudieron al informe y al “bailongo” todos los secretarios de Estado y todos los gobernadores y alcaldes de Morena; incluido uno que otro del PRI.

Vamos a pensar, por un momento, que debido a la importancia del Primer Informe presidencial, se justifica el costoso desplazamiento de más de mil camiones –algunos calculan la renta de mil 200 autobuses– para llevar al Zócalo a las más de 80 mil personas acarreadas.

Y si damos por bueno el Primer Informe de AMLO, también se entiende y se justifica que alguna mano oficial –caritativa y generosa– haya decidido gastar en miles de lonches repartidos para medio alimentar a otros tantos miles de precaristas, mexicanos pobres, viejos y muchos niños; todos acarreados.

Si todo lo anterior es cierto, seguramente en los próximos días veremos intensas discusiones en las cámaras del Congreso, por la “glosa del Primer Informe”; seguro veremos la comparecencia de todos los secretarios de Estado para que expliquen cada uno de los rubros que presumió el Presidente en su Primer Informe. Y, por supuesto, conoceremos las versiones estenográficas de tales debates.

Pero entonces lo más importante será –si resulta cierto que el lunes vimos el Primer Informe de labores del Ejecutivo–, ver el desempeño ejemplar de secretarías como la Función Pública, sancionando a colaboradores del Presidente por las mentiras que le hicieron decir.

¿Por qué?

Porque si el presidente López Obrador ofreció su Primer Informe y dicho reporte se nutre de lo que le informan los secretarios de Estado, entonces los colaboradores presidenciales engañaron al Mandatario.

En efecto, le mintieron al Presidente, porque más del 80% de lo que dijo es mentira. Y si le dijo mentiras a los diputados y senadores, entonces el Congreso, la Función Pública –y en una de esas hasta la Corte–, debieran intervenir para sancionar a los integrantes del Gabinete que faltaron a la verdad; que proporcionaron información adulterada al Presidente quien, por esa misma razón, engañó a los mexicanos todos.

Mas aún, si seguimos creyendo que el Primer Informe fue legal, constitucional y cumplió con lo que mandata la Carta Magna, entonces los ciudadanos de a pie podremos pedir al INAI el reporte oficial de lo gastado en el Informe y en el “bailongo”, incluido el traje nuevo de López Obrador

¿Pero qué creen? Que todo fue una simulación, una farsa y una grosera impostura.

¿Por qué?

Porque el “Primer Informe” no tiene sustento legal y no fue más que un insultante acto de propaganda oficial; evento ilegal, del que deberán rendir cuentas desde el mismo presidente Obrador, pasando por líderes del Congreso, legisladores, alcaldes, gobernadores de Morena y, por supuesto, todos los integrantes del gabinete presidencial.

Y es que todos esos servidores públicos y representantes de elección popular, abandonaron su trabajo en horas laborables para acudir a un evento de propaganda partidista; el día del dueño del partido Morena.

¿Cuántas horas dedicó AMLO y todo el equipo presidencial para preparar su fiesta privada? ¿Cuántas horas-hombre del propio Presidente, de sus colaboradores, de los legisladores, de los encargados de despacho fueron utilizadas para la fiesta presidencial?

Resulta que todas esas horas que desde el presidente Obrador y sus colaboradores, legisladores y gobernadores utilizaron para esa fiesta privada, debe ser descontada de sus dietas y salarios.

Y el costo del grosero acarreo, de los más de mil autobuses, de los miles de lonches con torta de jamón podrido, el costo de la música, del templete, la seguridad… debe ser descontado de la dieta de los diputados y senadores, del salario de los gobernadores, del Presidente y de las prerrogativas del partido Morena.

Y la razón para que se haga ese descuento es elemental.

El Informe no fue tal, el evento fue privado y decenas de millones de pesos del dinero público se despilfarraron para inflar el ego del “Presidente Rey”.

Por eso la exigencia de muchos mexicanos: ¿Hasta cuándo va a parar la simulación y la impostura, Presidente?

Al tiempo.
02 Julio 2019 04:06:00
¡No Presidente, no fue electo a mano alzada!
A lo largo del primer año de la victoria que lo hizo presidente, López Obrador ha dado muestras contundentes de que es un político intolerante, nada democrático y totalmente autoritario.

Y, la mayor prueba del talante dictatorial de Obrador, es la amenaza reiterada, en plazas y pueblos, de que seguirá con las “consultas a mano alzada”, a pesar de que no tienen más valor que el de sus ocurrencias.

Y es que, le guste o no al Presidente, la consulta “a mano alzada” no es más que la negación de la legalidad, el rechazo a la cultura democrática y el culto al engaño y la trampa; además de la ratificación del autoritarismo dictatorial del Presidente.

Por eso, vale recordar que Obrador llegó al cargo de Presidente no mediante una consulta a “mano alzada”, sino gracias a un proceso electoral legal y legítimo; con rigurosas reglas científicas que dejan como ridícula simulación –sin valor alguno–, las consultas que realiza el Presidente.

Lo cierto es que en el último año la sociedad en general descubrió que al nuevo Presidente poco o nada le importa la Constitución y las leyes que la rigen, mismas que protestó respetar y hacer respetar en su toma de posesión.

Hoy, como también lo establece la Constitución, la Nación entera se lo demanda.

¿Lo dudan?

1.- La tarde y noche de ayer, el Presidente encabezó un ilegal y ridículo informe –del primer semestre de su gobierno–, seguido de una fiesta popular que no fue más que un vulgar acarreo, al peor estilo del viejo PRI. La Constitución, como saben, sólo mandata un informe anual del estado de la Unión. Lo peor, sin embargo, es que al circo asistieron integrantes de los poderes Legislativo y Judicial, que son los que debieran impedir esa burla.

2.- En los días previos, el propio presidente pretendió trasmitir el grotesco espectáculo del informe semestral en “Cadena Nacional”, de radio y Televisión, lo cual es ilegal. Luego de la paliza en redes, dio marcha atrás a través de la Secretaría de Gobernación.

3.- Y si al Presidente no le importan las leyes, menos a Sanjuana Martínez, directora de la Agencia de Propaganda Oficial, motejada como Notimex. Resulta que Sanjuana decretó cambiar las funciones de Notimex y, de ahora en adelante, será la oficina del Gobierno de AMLO encargada de la censura previa. El Santo Oficio, pues.

4.- Y, curiosamente el pasado domingo se llevó a cabo la cuarta marcha de repudio a mal gobierno de AMLO. ¿Y, qué creen? Que la casa presidencial ordenó a los grandes medios censurar la cada vez más nutrida marcha. Dóciles los medios la ignoraron, violando principios básicos de libertad de expresión y derecho a la información, consagrados en la Constitución.

5. En días pasados, organizaciones de derechos humanos cuestionaron que Obrador hubiese rechazado el informe de la CNDH y la recomendación de esa institución para restablecer guarderías y estancias infantiles, cuya cancelación significó violar derechos humanos de millones de niños. “¡Es la legalidad, presidente!”, le dijeron en tono severo, lo que ignoró el Presidente.

6.- También en días previos, el Presidente violentó de manera flagrante la tipificación constitucional de Estado laico. Y es que el credo religioso de su preferencia –los evangélicos–, son oficialmente encargados de difundir “la cartilla moral” de López Obrador. ¿Y donde están los legisladores y el Estado laico?

7.- Según la Constitución, la política exterior mexicana debe priorizar la Soberanía Nacional. Sin embargo, López Obrador permitió que el sátrapa Trump convirtiera a México en policía migratorio del vecino del norte. Peor, gracias a sus consultas a mano alzada, AMLO justificado el servilismo a Trump.

8.- Por si ya lo olvidaron, el Presidente mexicano tiró de manera ilegal el NAIM, lo que llevado a distintos jueces a detener la demolición y la construcción de Santa Lucía, además de que también en forma ilegal pretende construir la Refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.

Lo cierto es que resulta extensa la lista de violaciones legales y constitucionales por parte del Gobierno de López Obrador, lo que confirma que es un Presidente déspota, autoritario y nada democrático.

Pero el mayor problema no es el talante dictatorial de Obrador sino la claudicación y complicidad de legisladores y ministros de la Corte, que no son contrapesos sino cortesanos del rey.

¿Quién, en los poderes Legislativo y Judicial, tendrá las agallas para exigirle al Presidente el respeto a las leyes y a la Constitución?

¡La Nación lo demanda y lo exige!

Al Tiempo.
28 Junio 2019 04:06:00
¡Un año después, sí era un peligro; las pruebas!
Se cumple un año de la victoria electoral de López Obrador y, al mismo tiempo se confirma que el ahora Presidente era y sigue siendo un peligro para México y para todos los mexicanos.

Y si dudan, basta enumerar la cantidad y profundidad de las distintas crisis políticas, económicas y sociales que provocó el Presidente mexicano por torpezas, necedades e ignorancia.

1.- La más reciente crisis creada por las torpezas del Gabinete es una crisis comercial y diplomática, entre México y Canadá, ya que la CFE se niega a dar el aval al gasoducto construido entre los dos países. El Gobierno de México alega supuestos abusos de las empresas canadienses y expertos dicen que en realidad México se niega a pagar.

2.- También en días pasados estalló una crisis de derechos humanos que exhibe al de Obrador como un Gobierno incapaz de respetar libertades básicas. Primero, el Presidente rechazó el informe de la CNDH, que documenta violaciones de derechos humanos en su Gobierno. Luego, el propio Presidente negó que cerrar guarderías fue una violación de garantías de miles de niños.

3.- Cuando López Obrador obtuvo la victoria en las urnas, la economía mexicana era boyante y la confianza de inversores internos y externos auguraba años de crecimiento económico. Hoy, ocurrencias y errores tiraron las expectativas de crecimiento económico y en 2019 la economía vivirá una peligrosa recesión provocada por el Presidente mismo.

4.- Y es que al día siguiente de ganar la presidencia, AMLO dinamitó la economía al tirar el NAIM, con lo que derrumbó la confianza y la credibilidad de inversores. Hoy la crisis económica es de espanto.

5.- Cuando Obrador ganó la Presidencia, México ocupaba el lugar seis como destino más visitados en el mundo y la industria turística era la mayor fuente para captar divisas y crear empleos. Hoy vivimos una crisis turística que se agudiza con la tragedia ambiental del sargazo.

6.- Hace un año, cuando los mexicanos acudieron a votar al nuevo Presidente, el mandatario saliente se colocaba la medalla del mayor promotor de empleos de la historia. El de Peña Nieto era el sexenio del empleo, con la creación de más de 4 millones de plazas de trabajo.

Hoy, a un año del voto por AMLO, el empleo en México vive uno de sus peores momentos; incluso peor que en la crisis de 2009, provocada por la caída inmobiliaria en Estados Unidos.

7.- Muchos millones de mexicanos votaron por AMLO con la esperanza de que hiciera realidad su promesa de acabar con la violencia y el crimen. Hoy vivimos la mayor crisis de violencia de la historia; 20 mil muertes violentas en siete meses lo confirman. ¿Y qué dicen aquellos que pedían la renuncia de Calderón y Peña “por los muertos” de esos dos gobiernos?

8.- Desde los gobiernos de Echeverría y López Portillo los mexicanos no vivían escasez de combustible, como lo vivimos apenas al arranque del gobierno de AMLO. La crisis de la gasolina y gas fue creada por las torpezas del Presidente y de su Gabinete.

9.- Desde que era candidato, pero sobre todo cuando alcanzó el título de presidente electo, López Obrador prometió empleo y visa a indocumentados del centro y el sur del continente. Esa tontería provocó, a un año, la mayor crisis migratoria en décadas y una aún mayor crisis humanitaria.

10.- De la mano de la anterior crisis migratoria, el Gobierno de Obrador creó la mayor crisis diplomática frente al Gobierno de Estados Unidos; una crisis que golpea severamente la soberanía nacional y que convierte a México en el “muro trasero” y “la jaula trasera” del sátrapa presidente Trump.

11.- A causa de los recortes presupuestales, el Gobierno de Obrador creó la mayor crisis de la historia del sistema de salud pública; la mayor crisis en la educación pública; la mayor crisis en la cultura y el arte; la mayor crisis en la democracia y la mayor crisis de confianza en el Gobierno.

Y, en efecto, a un año de que ganó la elección presidencial, se confirma lo que aquí advertimos por años; “López Obrador es un peligro para México” y para los mexicanos. Y el tiempo nos dio la razón.

Al tiempo.
27 Junio 2019 04:06:00
¡Como AMLO, Sheinbaum fracasa de cabo a rabo!
Es de tal magnitud el fracaso del Gobierno de la capital del país, de la señora Claudia Sheinbaum, que no pocos capitalinos dicen extrañar la gestión de Miguel Mancera; mandato que comparado con lo que hoy vivimos sería visto como altamente positivo.

Y el contraste es mayor si recordamos que muchos habitantes de Ciudad de México se sumaron a una campaña contra Mancera, al que señalaron como el peor jefe de Gobierno de la ciudad capital.

Hoy, todos esos críticos de Mancera y todos quienes hicieron una mala apología de la jefa de Gobierno de la capital del país, han tenido que tragar sapos y serpientes ante el desastre y la gestión fallida de “la científica”.

Y es que es tal el escándalo y son de tal magnitud los fracasos del partido Morena en la capital del país -fracaso que se debe acreditar de manera directa a la señora Sheinbaum-, que el propio López Obrador debió salir en defensa de lo indefendible: la impopularidad de una gobernante que no es capaz siquiera de reconocer sus fallas.

Por ejemplo, en un evento callejero, en Ciudad de México, Obrador se quejó de que la jefa de Gobierno “ha sido maltratada” -a causa de las duras críticas por su mal Gobierno-, y luego de hablar a su favor repetidamente arengó: “¡No estás sola, no estás sola!”.

Por eso, frente al “valemadrismo” presidencial, no pocos capitalinos se dijeron indignados y preguntaron: ¿de qué lado está el Presidente; del lado de los ciudadanos o del lado de los criminales?

Y es que si la jefa de Gobierno tiene todo el respaldo del Gobierno federal y si el presidente Obrador dice que no está sola, ¿entonces quién será el responsable de no dejar solos a los ciudadanos, ante las bandas criminales que se disputan la capital del país?

Por lo pronto, la señora Sheinbaum defraudó a quienes depositaron una confianza ciega en su gestión, ya que los resultados que ha entregado en casi siete meses de gestión han sido desastrosos.

Por ejemplo, la violencia y la inseguridad en toda la capital del país se incrementan sin freno, a causa de disputas de grupos criminales que, según la campaña electoral de Sheinbaum, serían combatidos. Hoy la realidad es otra y confirma que, igual que hace el presidente López Obrador, la jefa de Gobierno habría pactado con el crimen, en contra de la seguridad de los habitantes de la capital.


Y si existe alguna duda del mal gobierno de Claudia Sheinbaum, basta revisar las cifras oficiales que señalan que mayo de 2019 ya está considerado como el mes más violento de la capital en 10 años, con 164 homicidios dolosos, casi 20% más que en el mismo periodo de 2018.

Según las mismas estadísticas, durante mayo se registró un promedio de 5.2 personas asesinadas por día, una persona muerta cada cuatro horas.

El delito de secuestro también parece fuera de control en Ciudad de México, ya que según la reputada organización Alto al Secuestro, de diciembre de 2018 a abril de 2019 sumaban 56 plagios, un promedio de 11.2 secuestros por mes o, si se quiere, uno cada 48 horas. Dichas cifras colocan al gobierno de Sheinbaum como el de mayor incidencia y con menor capacidad de prevención y rescate de víctimas.


Otra variable de espanto es que el empleo en la capital del país prácticamente se desplomó más de 50% respecto al mismo periodo del año anterior. Peor, según datos de la Secretaría del Trabajo, la capital del país es donde se ha perdido la mayor cantidad de plazas laborales en todo el país, todo ello al tiempo que crecen la violencia, la inseguridad, el robo a casa habitación, el robo a transeúnte, el robo en transporte público, el robo de autos, los asaltos a mano armada y….

Lo anterior sin contar con la crisis en movilidad, la persistencia de las movilizaciones por toda la ciudad, el deterioro a nivel ruinoso de todo el Sistema de Transporte Colectivo Metro, y una pelea a muerte entre bandas criminales que se disputan la capital y que está centrada en las alcaldías que, en la capital del país, gobierna el partido de López Obrador, Morena.

En pocas palabras, igual que AMLO, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, debe renunciar por su probada incapacidad para el cargo.

Al tiempo.
26 Junio 2019 04:06:00
¡Escandaliza ‘El Dedo’, no los 20 mil muertos!
Hoy se cumplen 208 días del arranque del Gobierno de López Obrador –casi siete meses–, y la escandalera mediática se focalizó en “el dedo medio”, en alto, exhibido por una joven en un evento presidencial. Tendencia en redes y rabiosas campañas de odio contra la joven que, en rigor, ejerció su libre expresión –expresión corporal–, que enfureció a muchas buenas conciencias que, incluso, exigieron “respeto al Presidente”.

Lo cierto es que asistimos a un nuevo episodio de esa caprichosa doble moral social que, de tanto en tanto, gusta de poner el foco en aquello que lastima a tal o cual credo político, religioso o económico, sin importar que la verdadera tragedia está en aquello que muchos se niegan a ver.

Miles escandalizados por “el dedo medio” en alto de la irreverente joven en cuestión y miles que cierran los ojos a la tragedia de 20 mil familias que han perdido a un hijo, padre, hermano o primo, a manos del la violencia criminal incontenible a causa del nada eficaz Gobierno de López Obrador.

Y es que cuando se cumplen 208 días del arranque del Gobierno de López Obrador, también suman 20 mil muertos violentos en todo el país, la mayor cifra en toda la historia; un promedio de 96 mexicanos muertos cada día, cuatro personas muertas cada hora y un muerto cada 15 minutos en los primeros 208 días del nuevo Gobierno.

¿Por qué no les ofende a los ofendidos del “dedo medio” en alto, que un Gobierno que no hace nada contra la violencia se llame ofendido? Miles escandalizados por “el dedo medio” y millones callados ante la reprochable decisión del Gobierno de AMLO, de utilizar a la Guardia Nacional para contener y/o reprimir miles de migrantes; doble moral de quienes miran a otro lado cuando en sus narices tiene la imagen estremecedora del migrante salvadoreño y de su hija –ahogados en el río Bravo–, cuando escapaban de la migra mexicana; la Guardia Nacional.

Miles ofendidos por “el dedo medio” en alto en un evento de Obrador y decenas de miles que callan la indignidad del Gobierno mexicano a convertir a la Guardia Nacional y a todo México en “El Muro de Trump”. ¿No les ofende que López Obrador sea un eficiente limpiabotas del Presidente del vecino país norteño?

Miles indignados por “el dedo medio” en alto y que prefieren guardar silencio sobre los cientos de mentiras que dice el presidente López Obrador en sus mañaneras. ¿Hasta cuando entenderán que la mentira desde el poder –y sobre todo desde el presidencial–, envilece al poder y a toda la sociedad?

Miles de enojados por la supuesta burla en redes al presidente Obrador –por “el dedo medio” en alto–, pero miles que nada dicen de la burla que significa que los lambiscones del Gobierno de López Obrador conviertan a la televisión y la radio públicos en groseros instrumentos de propaganda para estimular la impunidad de un Gobierno incapaz.

Miles de irritados por un “dedo medio” en alto que, sin embargo, callan la tragedia que viven miles de desempleados en el Gobierno de Obrador, que es la peor gestión en cuanto a creación de empleos. ¿No les irrita a esos miles de enojados por “un dedo en alto” que en todo el país y en las principales ciudades la creación de empleo haya caído en casi 90 por ciento?

Miles de indignados por “el dedo en alto” que no se traducen en miles de ciudadanos capaces de exigir en Palacio Nacional el regreso de los presupuestos para la salud, para las guarderías, para atender el cáncer. ¿No les da vergüenza a miles de enojados por “el dedo”, la deplorable atención médica en todo el sistema de salud del país, a causa de los recortes de AMLO?

Miles de indignados por “el dedo medio” y miles que nada dicen de los responsables por tragedias como las de Tlahuelilpan, como la nada clara muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. ¿No les indigna la impunidad en todos los gobiernos de Morena?

Miles de rabiosos por “el dedo medio” pero que nada dicen de la frivolidad de escándalo que significa que el Presidente haya decidido vivir en el Palacio Virreinal. ¿No les avergüenza tener un Virrey, en lugar de un Presidente?

Doble moral de una porción social corrupta y complaciente que se escandaliza “del dedo medio” en alto pero calla cuando les juegan el dedo en la boca.

Al tiempo.
25 Junio 2019 04:06:00
¡Obrador sí hará la campaña del PRI!
Apenas arrancó la contienda por la renovación de la nueva dirigencia nacional del PRI y una mayoría de gobernadores y dirigentes estatales a los que consultamos coinciden en un punto clave: que el gobierno de López Obrador sí le hará la campaña al PRI.

¿Por qué?

Porque de los muchos aspirantes a la presidencia del viejo partido tricolor resultará ganador aquel que sea capaz de capitalizar el populismo y la destrucción institucional emprendida por el locuaz Gobierno de Obrador.

Y es que, como todos saben, el Presidente regala todas las mañanas verdaderas “perlas” para el lucimiento de adversarios y malquerientes; como los escandalosos niveles de violencia, la destrucción institucional, la recesión económica, la pérdida de empleo y el fracaso en los principales proyectos del nuevo sexenio.

Es decir, contrario a lo que muchos críticos del puntero en la contienda priista especulan, lo cierto es que el nuevo jefe nacional del PRI sí saldrá de aquel aspirante que confronte, de manera clara y programática, el proyecto fallido del Gobierno de López Obrador.

Y si los opositores al nuevo Gobierno no se han percatado, resultan verdaderos “bombones” –para cualquier campaña–, los escandalosos fracasos y las ridículas contradicciones del presidente López Obrador; fracasos como no bajar el precio de las gasolinas, la destrucción de guarderías, la fea y nada digna sumisión del Presidente mexicano al sátrapa Trump, el abandono de todo el sistema de salud pública del país –para regalar dinero a migrantes y gobiernos de Centroamérica– y la costosa muerte del NAIM, por citar algunos casos.

Curiosamente, hasta hoy el candidato a la dirigencia del PRI que con mayor claridad utiliza “las suculentas viandas que López Obrador sirve todas las mañanas en charola de plata” a sus opositores, es el Gobernador de Campeche, con licencia, Alejandro Moreno, motejado como “Alito”.

Como saben, “Alito” es uno de los más activos candidatos a la dirigencia del PRI. Pero, al mismo tiempo –y acaso por ello–, es acusado de ser responsable de todo tipo de trampas y triquiñuelas en la contienda por la jefatura del viejo partido.

Más aún, al Gobernador de Campeche con licencia lo ha acusado de comprar a medios y opinantes pero, sobre todo, de una supuesta alianza con el propio López Obrador.

¿Qué habrían negociado ¡’Alito’ y el presidente Obrador?

Nadie lo sabe porque es una mera especulación. Lo que sí se sabe es que los gobernadores de todos los partidos y todos los signos –incluidos los del PRI–, parecen obligados a negociar y hacer política con el Presidente y su Gobierno. Pero esa es una relación de supervivencia elemental. Otra cosa es la oposición partidista y la oposición real.

Y es que si el PRI no tiene capacidad de negociar, contener y bloquear las iniciativas perniciosas del Gobierno de AMLO, desde su dirigencia nacional –por un lado–, y si no sabe usar a su favor los tropiezos y las ruinas que va dejando Obrador por todo el país, entonces nada tendrá que hacer en las elecciones intermedias de 2021, sea para pelear gobiernos estatales, sea en la Cámara de Diputados.

Peor aún, la turbulenta renuncia a la contienda y al propio partido, de uno de los más fuertes contendientes –el doctor José Narro–, se acredita al activismo y a la supuesta “mano negra” de “Alito” en el padrón de militantes.

Aquí no sabemos si el Gobernador de Campeche, con licencia hizo trampa o si juega con dados cargados. Lo que sí sabemos, sin embargo, es que para contrarrestar las supuestas trampas y para impugnar una elección irregular –como la que denunció Narro–, existe todo un andamiaje electoral probadamente eficaz, que incluye instancias de notable credibilidad para anular una elección tramposa y para castigar a un candidato mañoso.

Por eso, frente a una supuesta ilegalidad como la denunciada por Narro, en la contienda interna del PRI, el exrector se pudo haber convertido en el emblema del nuevo PRI, en el cruzado contra las trampas y en aquel que pone el ejemplo de la confianza en los procesos electorales y en las instituciones para denunciar, probar y castigar la supuesta “mano negra” de Obrador en el PRI.

¿Qué significa que José Narro, el exrector de la UNAM haya decidido patear la mesa, abandonar el juego y no acudir a las instancias electorales que protegen a militantes y candidatos? ¿Ya no cree Narro en las instituciones? ¿Será que Narro patea la mesa y tira el juego, con el mensaje infantil de que “si no gano, todos pierden”?

Narro dejó claro que no era el indicado para dirigir a un partido que debe contrastar lo viejo de Morena y de su Gobierno con lo nuevo que se supone ofrecerá el PRI.

Al tiempo.
24 Junio 2019 04:00:00
¡Gracias por el regalo de su retrato, Presidente!
En distintos momentos aquí hemos documentado muchos casos que exhiben las fobias del Gobierno federal y del propio Presidente a una de las libertades básicas en democracia; la libertad de expresión.

El presidente Obrador y buena parte de su Gobierno son intolerantes a la crítica y se empeñan en perseguir y censurar a los críticos de una gestión que, en sus primeros seis meses, ha resultado fallida.

Pero apenas en días pasados el presidente Obrador regaló a la sociedad mexicana dos retratos, de cuerpo completo, que confirman lo documentado aquí en no pocas ocasiones; que el mismísimo López Obrador es quien ordena la censura y la persecución de sus críticos.

Uno de esos retratos se pudo ver en “la mañanera” del martes 18 de junio, cuando el equipo de prensa de Palacio diseñó una celada contra el columnista Pablo Hiriart, severo crítico de AMLO.

Resulta que uno de los “paleros” de “las mañaneras” hizo referencia al diario El Financiero, para preguntar al Presidente sobre la caída de las cifras de empleo que registra el IMSS, y que informaron todos los medios.

La respuesta de Obrador no sólo fue grosera y agresiva sino que –lo más importante–, mostró el retrato –de cuerpo completo–, de la intolerancia, el odio y la censura ordenada por el propio Presidente, contra sus críticos.

En respuesta al palero de “la mañanera” de ese martes, López Obrador empezó por decir que El Financiero “es un buen periódico”, pero luego vino “el pero”. Así, sin disimulo y sin ocultar su enojo por la crítica, el Presidente remarcó que El Financiero es bueno “a pesar de que ahí trabaja Pablo Hiriart”.

¿Cuál es el mensaje? ¿A quién envía el mensaje el presidente Obrador? ¿Por qué ese mensaje público, ante una audiencia de millones? ¿Por qué “el palero” de las mañaneras utilizó como ejemplo a El Financiero, cuando la información era nota principal de casi todos los diarios?

Las respuestas están a la vista de todos.

El mensaje que manda el Presidente es que Pablo Hiriart comete un acierto en sus críticas al nuevo Gobierno y, por tanto, cotidianamente da en el blanco. Lo acertado de la crítica de Pablo enoja al Presidente al extremo de preparar, personalmente, una celada contra el columnista y el diario para el que trabaja.

Por eso, el destinatario del mensaje es el propietario de El Financiero, a quien el Presidente sugiere, de manera pública, que despida al columnista. Por eso para enviar ese mensaje de la intolerancia presidencial, “el palero” de las mañaneras hizo referencia al diario donde publica Hiriart.

En el fondo, sin embargo, el presidente Obrador nos regala un retrato de cuerpo completo del tamaño de su intolerancia, su odio a los medios que no se someten a sus deseos y sobre todo, a los periodistas críticos.

Y, por eso, porque se confirma que el propio presidente Obrador ordena las campañas de desprestigio, de persecución y censura contra sus críticos, debemos decirle gracias al Presidente.

¡Gracias, Presidente! Porque al sugerir al propietario de El Financiero que despida a Pablo Hiriart, confirma lo que cuatro dueños de medios le confiaron al autor de esta columna; “el Presidente mandó decir que si te contrato tendremos problemas con su Gobierno”.

¡Gracias, presidente! Porque confirma la investigación aquí realizada hace poco más de un año, cuando su partido y su equipo de campaña pagaron millones de pesos para desacreditar a Ricardo Alemán, a quien difamó y calumnio uno de sus paleros preferidos –Julio Hernández López–, al que usted le pagó “con un huesito” en Radio Centro. Luego de la calumnia demencial montada en mi contra, en redes, usted mandó el mensaje para que me despidieran los medios donde publicaba y criticaba su candidatura.

¡Gracias Presidente! Porque al tiempo que usted alentaba el despido de Pablo Hiriart, su concesionario de radio preferido, el propietario de Radio Centro, también echó a otro crítico de su Gobierno, a Sergio Sarmiento. Y le decimos gracias, Presidente, porque confirma que Radio Centro es refugio de los aplaudidores de su Gobierno.

¡Gracias Presidente! Por el retrato que regala a todos los mexicanos cuando ordenó la difamación pública de más de 30 periodistas críticos de su Gobierno, a los que usted calumnió, lo que lo retrata como intolerante a la libertad de expresión.

Y gracias, porque hoy no cabe duda que todas las campañas para calumniar a intelectuales, medios y periodistas críticos, salen de su oficina de Palacio Nacional. Gracias, porque se quitó la máscara de demócrata y exhibió al tirano que lleva al país a la ruina.

Al tiempo.
21 Junio 2019 04:06:00
Un año con AMLO: todo fue mentira
En julio próximo se cumple un año de la victoria electoral del candidato presidencial más votado en la historia.

¿Qué ha pasado en esos casi 365 días de AMLO como candidato ganador y como presidente?

La historia colocará a López Obrador como el presidente más mentiroso y como el responsable de la debacle del país. Pero, sobre todo, su campaña de casi 20 años será recordada porque hasta hoy resulta mentira casi todo lo que prometió.

1.- Fue mentira que acabaría con la violencia y el crimen en todo el país; que no habría más sangre derramada en todo México. Según cifras oficiales, hoy son más de 20 mil muertos en 6 meses de la gestión de AMLO; más muertos “en la paz” de López Obrador que “en la guerra” de Calderón y Peña.

2.- Fue mentira que Obrador acabaría con la militarización del país para contener la violencia y el crimen. El propio Presidente aceptó que la Guardia Nacional es una militarización histórica.

3.- Fue mentira, de igual manera, que militares y marinos regresarían a sus cuarteles. Hoy los degradaron a los cargos de policías y aduanales.

4.- Fue mentira que bajarían los precios de las gasolinas y la energía eléctrica. Hoy los “gasolinazos” resultan más severos que nunca y no hay energía eléctrica más cara que la que no existe; ley de oferta y demanda.

5.- Fue mentira que continuaría el aeropuerto de Texcoco, como lo prometió AMLO a empresarios. Hoy no hay NAIM en Texcoco y tampoco en Santa Lucía. Y el viejo aeropuerto es caro y obsoleto.

6.- Fue mentira que México tendría un sistema de salud suizo. Y es que por austeridad, Obrador destruye todo el sistema de salud y las carencias son mayores que nunca, con un daño irreversible a millones de mexicanos.

7.- Fue mentira que habría más empleo; que México sería el paraíso para contar con plazas de trabajo bien remunerado. Apenas en mayo, la creación de empleos cayó 88% respecto del mismo mes de 2018.

8.- Fue mentira que seguirían y serían fortalecidas las guarderías del IMSS, como AMLO lo prometió por todo el país. Hoy son millones de niños sin servicio básico de guarderías y miles de padres viven serios problemas para la educación básica de sus hijos.

9.- Fue mentira que el de Obrador sería el Gobierno de la inversión en la cultura. La propia Susana Zabaleta -otrora aplaudidora de Obrador- debió reconocer que se equivocó con AMLO, quien había prometido “mucho dinero para la cultura”.

10. Fue mentira que habría un total apoyo y dinero al cine; en realidad AMLO defraudó a toda la industria pero, sobre todo, a dos de sus principales promotores, Diego Luna y Gael García.

11.- Fue mentira que el presidente López Obrador respondería en forma severa al presidente Trump, para enseñarle a respetar a México y a los mexicanos. Hoy Obrador parece empleado del Presidente norteamericano.

12.- Fue mentira que el Gobierno de López Obrador crearía un centenar de universidades. Lo cierto es que recortó presupuesto a la educación, la ciencia y la investigación.

13.- Fue mentira que AMLO acabaría con la corrupción. Hoy, 80% de los contratos del Gobierno se adjudica directamente, a cambio de moches.

14 Fue mentira que se acabaría con el nepotismo. Tienen hueso en el Gobierno de AMLO no solo primos, sino tíos y entenados.

15.- Fue mentira que no habría “cuotas y cuates”. Los amigos del Presidente están lo mismo en la Suprema Corte, que en órganos autónomos y en puestos de elección popular.

16.- Fue mentira que “nada por encima de la ley y nadie al margen de la ley”. Y es que el propio López Obrador violenta la Constitución todos los días; la misma que prometió respetar y hacer respetar, además de que fue ilegal tirar el NAIM, es ilegal Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería Dos Bocas.

17.- Fue mentira que el de López Obrador sería el Gobierno de la libertad de expresión, la cancelación de la censura y el respeto a la crítica. El de AMLO es el primer semestre con más periodistas muertos, en gobierno alguno, y todos los días el Presidente insulta, amenaza y pide despedir a sus críticos.

Resulta interminable la lista de promesas incumplidas por el candidato López Obrador, al grado de que crece la percepción de que debe renunciar, antes de llevar al país a la ruina.

Al tiempo.
20 Junio 2019 04:06:00
¡AMLO busca matar al INE y matar a la democracia!
Durante meses, en este y otros espacios lo advertimos.

La intención del candidato y luego presidente López Obrador es instaurar una dictadura que empezará con el regreso de la reelección presidencial.

Para lograr ese objetivo, Morena y López Obrador primero planean la destrucción de todo el sistema electoral que se construyó entre 1996 y 1997 y que hizo posible la alternancia en elecciones locales a partir de 1997 y en las presidenciales del año 2000.

Y fue tal el éxito del sistema electoral mexicano –sistema reconocido en todo el mundo y replicado en no pocos países–, que en julio de 2018 permitió la victoria de López Obrador y de su partido, Morena.

Es decir, hoy las elecciones mexicanas son transparentes, confiables, equitativas y no solo garantizan el postulado maderista de “sufragio efectivo”, sino la alternancia y la pluralidad.

Sin embargo, la advertencia que hicimos durante años –que Obrador va por una dictadura que empezará con su reelección–, ya pasó de ser una lejana posibilidad hasta convertirse, hoy, en una contundente realidad.

Y si dudan ayer lo confirmó el propio López Obrador: “primero va la ratificación de mandato y luego los cambios electorales”, dijo.

¿Qué significa lo anterior?

En términos concretos se trata de una confesión de parte.

Es decir, que López Obrador utilizará la “ratificación de mandato” como una orden ciudadana para continuar de manera indefinida en el cargo de presidente, una vez destruida la democracia mexicana.

Y los fanáticos lopistas podrán decir misa y montar groseras campañas en contra nuestra, pero hoy es realidad que el gobierno de Obrador intenta desaparecer la democracia; sus instituciones y la confianza ciudadana en el sufragio efectivo.

¿Y por qué Obrador atenta contra la democracia toda; contra el INE, la certeza, la equidad, la transparencia y certidumbre de los procesos electorales?

Porque el primer paso de López Obrador para matar la democracia mexicana será precisamente matar todo el sistema electoral –como hoy lo conocemos–, para luego regresar a los viejos tiempos en donde el PRI era capaz de mangonear las elecciones; tiempos en los que no se movía la hoja del árbol del Estado sin la voluntad presidencial.

En pocas palabras, Obrador y su claque –los partidos Morena, Panal y PT--, además de la complicidad y el papel de verdaderos enemigos de México y de la democracia –con diputados y senadores de esos partidos–, preparan el mayor magnicidio que se haya producido en México; la muerte de la democracia toda.

¿Recuerdan cuando el PRI de Luis Echeverría impuso al candidato López Portillo –que ya era presidente desde el momento de ser candidato–; recuerdan cuando el PRI de Miguel de la Madrid impuso a Carlos Salinas como presidente mediante la caída del sistema, a través de Manuel Bartlett?

Pues esos tiempos son el pasado al que López Obrador quiere llevar al país; tiempos en donde el presidente en turno mangoneaba los proceso electorales y decidía al sucesor.

Sin embargo existe un peligro mayor. ¿Cuál peligro?

Poca cosa, que el Presidente mexicano prepara el escenario para una reelección indefinida, para instaurar una dictadura tropical al estilo de Cuba y Venezuela que empezará con el engaño de la “revocación de mandato”

Y el primer paso para lograr ese objetivo fue limpiar el camino de opositores reales. Por eso el crimen de Estado en Puebla. En efecto, como aquí lo dijimos, cada día son más las evidencias de que el Gobierno federal de Morena acabó con la principal oposición a su proyecto reeleccionista.

Y ese grupo opositor era, nada más y nada menos, que el de Rafael Moreno Valle y Martha Érika Alonso, la Gobernadora de Puebla. Fueron quitados del camino al quitarles la vida.

Luego sigue la destrucción del INE, de los Oples y del Consejo General. Para ese magnicidio –luego del crimen de Estado de Puebla–, López Obrador recurrirá al cuento del alto costo del sistema electoral mexicano. Y para convencer a los fanáticos empezarán carencias impensables, como las de energía eléctrica y muchas otras.

Es decir López Obrador y Morena –sus gobiernos y legisladores–, llevarán al país a una crisis tal que mucha gente creerá que la única salvación será la reelección indefinida de AMLO.

Es decir, asistimos al magnicidio perfecto; el crimen de la democracia mexicana toda.

Al tiempo.
19 Junio 2019 04:06:00
¡Son los mejores y son honestos, porque lo digo yo!
Hace muchos meses que el Presidente mexicano dejó de ser un ciudadano terrenal.

En realidad López Obrador vive en su propio mundo; realidad alterna que todos los días choca con la realidad de los mortales; que desmiente los hechos, los datos duros y las pruebas incuestionables.

Y no, no se trata sólo del clásico “yo tengo otros datos”, sino que el mandatario mexicano llevó la mentira a niveles superiores en donde él mismo y su gabinete crearon su propio planeta.

Por ejemplo, para López Obrador “no es nepotismo” que Pablo Amílcar Sandoval –hermano de Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública–, sea al mismo tiempo “Súper Delegado” de Morena en el estado de Guerrero.

Es decir, que en la realidad alterna del Presidente mexicano hasta la Real Academia de la Lengua tiene otras definiciones.

Otro caso. Resulta que para el Presidente y su claque “son corruptos” los ciudadanos que acuden al legítimo recurso de amparo contra los actos de autoridad –por ejemplo contra la destrucción del NAIM–, a pesar de que Obrador no tiene una sola prueba de la supuesta corrupción.

Y en el extremo del absurdo, Obrador asegura que en su Gobierno los ciudadanos vivimos el fin de la corrupción, a pesar de que el 75% de las obras y contratos otorgados en su gestión no se licitaron y se adjudicaron de manera directa. Es decir, por decreto México ya no es un país corrupto.

Pero las virtudes alternas son un escándalo –que cuestiona la salud emocional del presidente–, cuando se trata de defender gobiernos de Morena.

En la mañanera del pasado lunes, por ejemplo, un reportero dio santo y seña de las trapacerías de la alcaldesa de Cancún, Mara Lezama, exmilitante del Partido Verde y hoy militante de Morena.

Sin embargo, y a pesar de que la denuncia del reportero se documentó de manera puntual en la prensa local –junto con muchas otras raterías de Morena–, el presidente Obrador salió en defensa de Mara Lezama, a quien casi compara con la Madre Teresa de Calcuta.

¿Por qué la defensa a ultranza de las pillerías de gobiernos de Morena? ¿Por qué la pulsión Presidencial de imaginar que la bondad, el bien, la honestidad y la eficacia son virtudes que se adquieren por mandato divino –por voluntad del dios Obrador–, por pertenecer a Morena y, sobre todo, por adorar a López Obrador?

Lo cierto es que en el mundo alterno del Presidente mexicano no hay lugar para los políticos corruptos y menos para los malos gobernantes. Todos aquel que ha sido tocado por la mano divina del Presidente tiene la certeza de que será visto –sí y sólo sí–, a través de la lente de los mejores, los honestos y los más trabajadores. Y por ello, los ciudadanos debemos dar gracias al cielo.

Y es que a nadie importa si en la realidad de los mortales –la realidad ciudadana–, Morena y sus gobernantes son las peores lacras, los peores en el poder y el Gobierno. Y tampoco importa si los estudios de opinión los colocan como los menos capacitados para gobernar.

Lo cierto es que si la realidad de los ciudadanos no es la misma realidad del presidente Obrador, entonces que se joda la realidad ciudadana porque la única que vale es la visión del iluminado de Palacio.

Así, por ejemplo, para López Obrador, el peor Mandatario del país, el Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, es honesto, trabajador y es el mejor Gobernador que ha tenido Morelos, a pesar de que los habitantes de esa entidad lo colocaron como el peor de los 32 gobernadores del país.

Lo mismo ocurre con el Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, quien también es de los peor evaluados, ya que esa entidad es un cementerio por donde se le vea. Por eso hasta en seis ocasiones Obrador ha salido en defensa de su ineficacia.

Las lista es larga y también alcanza a la Jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y a la titular de la Conade, Ana Gabriela Guevara.

En todos los casos lo que piensen, lo que vean y prueben los ciudadanos no importa. ¿Por qué?

Porque lo único que importa es que según Obrador esos gobernantes “son los mejores y los más honestos, porque lo digo yo”.

Y si lo dice el rey, debe ser verdad, porque esa es la única verdad que vale en México.

Y ay de aquel que se atreva a cuestionar esa verdad porque, entonces, será perseguido con todo el peso del Estado.

Al tiempo.
17 Junio 2019 04:00:00
¿De qué se ríe Presidente?
Es común ver que, en momentos difíciles, de conflicto o de crisis, el presidente Obrador responda a los críticos de su gestión y a quienes llama “mis adversarios”, no solo con el consabido “tengo otros datos”, sino con una sonrisa socarrona y un lenguaje corporal que para muchos resulta ofensivo.

Pero acaso la mayor ofensa de López Obrador es a la realidad, a los hechos contundentes, a los datos duros y al sentido común; ofensas que se traducen en un insulto a las víctimas de un Gobierno que, al mismo tiempo, empuja al país al despeñadero.

Por eso, aquí formulamos la pregunta que muchos mexicanos se hacen en sus hogares y oficinas; en escuelas, trabajos y en comederos políticos.

¿De qué se ríe presidente López Obrador, si ha llevado al país al mayor nivel de inseguridad y violencia en la historia de México? ¿Sabe presidente Obrador, que a pesar de que usted tiene otros datos, las cifras oficiales de muertes violentas alcanzaron la mítica cifra de 20 mil vidas perdidas? Un río de sangre nunca visto.

¿Se ríe, presidente Obrador, del fracaso de su estrategia para combatir la inseguridad y la violencia? ¿De qué se ríe, Presidente, cuando socarrón, dice que la economía “va requetebién”, a pesar de que todos los especialistas dicen lo contrario; cuando calificadoras y organismos financieros internacionales están por declarar, de manera oficial, que la economía mexicana entra en recesión?

¿Se ríe presidente Obrador, del fracaso de su política económica? ¿De qué se ríe Presidente, cuando las cifras oficiales de empleo confirman que todos los días más mexicanos pierden su trabajo; cuando cada día más empresas cierran y cuando están al borde del colapso industrias como las de la construcción y el turismo, que son clave para crear empleo?

¿De qué se ríe Presidente, si cada que defiende a ultranza a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheimbaun, en realidad insulta a miles de víctimas de la violencia generalizada en la capital del país; ciudad con los más elevados niveles de secuestro, feminicidio, robo con violencia…?

¿Se ríe Presidente, de que las alcaldías de la capital que gobierna su partido, Morena, están entre las más inseguras y violentas del país?

¿De qué se ríe Presidente, si de las seis ocasiones en que ha salido en defensa del Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, solo consigue una mayor indignación de la sociedad veracruzana; miles de agraviados por la violencia y la inseguridad que prohíja el peor Mandatario de esa entidad?

¿Acaso se ríe Presidente, del absurdo que significa que el Presidente de los mexicanos avale la ineficacia y el fracaso de gobernadores mediocres?

¿De qué se ríe Presidente, cuando escudado en el grosero eslogan del autoritarismo de su Gobierno –“me canso ganso”–, insiste en la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, a pesar de resoluciones judiciales? ¿Nos está diciendo, Presidente, que pasará por encima de la Suprema Corte?

¿De qué se ríe Presidente, cuando defiende a capa y espada los acuerdos migratorios pactados con Estados Unidos por su negociador favorito, Marcelo Ebrard, a pesar de que esos acuerdos han sido cuestionados por todos los especialistas independientes, incluidos diputados y senadores de Morena, como Porfirio Muñoz Ledo y Ricardo Monreal?

¿Se ríe de la historia Presidente? ¿De que pasará a ella como el Presidente mexicano más entreguista a los EU y como el Presidente que construyó el muro de Trump en la frontera sur de México?

¿De qué se ríe Presidente, cuando insulta a los medios y periodistas críticos de su gestión, a los que llama “prensa fifí” y “cretinos” –entre muchos otros calificativos–, y luego guarda silencio sobre la escalofriante cifra de 13 periodistas asesinados en los primeros seis meses de su Gobierno?

¿Se ríe Presidente, de que su Gobierno es considerado como el más peligroso para el ejercicio de la prensa crítica?

¿De qué se ríe, presidente López Obrador, cuando habla de dar asilo, empleo y seguridad a todos los migrantes que pasan por México; cuando promete la nacionalidad mexicana a millones de niños migrantes, a pesar de que los mexicanos carecen de empleo, de seguridad, de certidumbre; cuando millones de niños mexicanos fueron despojados de guarderías y de la salud elemental; se ríe de que se negó a recibir el informe de la CNDH?

¿Se ríe de que los hechos confirman que usted, Presidente, es el mayor peligro para México?

Al tiempo.
14 Junio 2019 04:00:00
Marcelo: ‘Superman’ en el Gobierno de Obrador
En todos los equipos de trabajo, como todos saben, existe un preferido: el más capacitado, el más hábil o, simple y llanamente, el más lambiscón.

En casi todos los gobiernos mexicanos, como muchos recuerdan, el preferido casi siempre se convierte en el hombre orquesta; aquel que hace y deshace con la complacencia total del jefe.

En la política mexicana y en no pocas ocasiones el preferido sexenal se convirtió –al final de cada Gobierno–, en el sucesor. Así, por ejemplo, Luis Echeverría fue el preferido de Díaz Ordaz; López Portillo el preferido de Echeverría; De la Madrid el preferido de López Portillo y Salinas el preferido de De la Madrid.

El ciclo se rompió con Colosio, que era el preferido de Salinas y del que todos conocen la historia. En el caso de Peña, el preferido era Luis Videgaray, quien no resultó el sucesor por la pesada carga de los muertos en el armario.

Y vale el tema porque en el Gobierno de López Obrador existe un claro preferido. Se llama Marcelo, se apellida Ebrard y “en el gabinete de floreros” lo motejan como “El Papayo”.

¿“El Papayo”?

En efecto, en la intriga palaciega –en la casa presidencial–, se juguetea con la vieja historia de los hijos del cacique quienes prestos respondían “¡yo papá!, ¡yo papá!” a todo lo que proponía el patriarca.

De esa manera, el “¡yo papá!” derivó en una suerte de onomatopeya que, con el tiempo, dio el nombre de “Los Papayos” a los hijos del cacique que a todo decían “¡yo!”.

Y es que en el gabinete presidencial de Obrador, el primero en levantar la mano, proponerse para atender tal o cual tarea, para asumir ésta o aquella encomienda o para resolver el más complejo problema es, precisamente, Marcelo Ebrard, “El Papayo”, como lo motejaron sus compañeros de gabinete.

Sin embargo –y más allá de que pocos dudan de las habilidades, el talento y el talante de Marcelo Ebrard–, lo cierto es que el hombre orquesta del gobierno de Obrador ya empezó a incomodar a no pocos del gabinete y, sobre todo, a otros tantos en el partido oficial, en Morena. ¿Por qué?

Porque el activismo de Marcelo lo mismo “pisa callos”, que lastima egos y desplaza funciones que no parecen de su competencia. Así, en el conflicto del recorte y escasez de recursos y medicamentos del sector salud, entró de manera emergente Marcelo Ebrard, en medio del enojo de muchos.

Pero la gota que derramó el vaso se produjo cuando el presidente Obrador debió enfrentar de manera urgente las amenazas de su homólogo Trump, de Estados Unidos, ante el peligro de gravar con aranceles las exportaciones mexicanas.

Y entonces fue el verdadero momento para Marcelo Ebrard, la oportunidad que esperaba para convertirse en el hombre orquesta del gobierno de AMLO.

Resulta que, colmilludo como pocos, el canciller movió todos sus hilos para hacer no sólo su trabajo como el responsable de la diplomacia mexicana, sino que asumió los cargos de titular de Gobernación, jefe de Economía, secretario de Hacienda y hasta de fiscal general de la República.

Y es que en las complejas negociaciones con el Gobierno de Estados Unidos no sólo se habló de la diplomacia entre los dos países –la materia del canciller–, sino que se tocaron temas como la migración –que compete a la secretaría de Gobernación–, se exploraron los aranceles que amenazó con imponer el presidente Trump –que son temas de las secretarías de Economía y Hacienda–, y hasta se tocó lo referentes a la violencia criminal, que corresponden a la secretaría de Seguridad y a la Fiscalía General.

Sin embargo, buena parte del paquete –por no decir todo–, lo sacó sólo el canciller Marcelo Ebrard, quien todo el tiempo mantuvo línea directa con el presidente Obrador.

El desplazamiento de funciones, los egos lastimados, los “machucones” y hasta los “caballazos” prendieron focos rojos en el gabinete, en el partido Morena y hasta en el Congreso.

Y es que desde el amanecer del sexenio, Marcelo Ebrard empezó la fuga no sólo como el preferido de palacio, sino como uno de los más avanzados presidenciables. Del “hombre orquesta”, Marcelo pasó al “Superman” del gabinete y del Presidente. Y entonces empezó a pagar los costos.

El largo y retorcido colmillo del diputado Porfirio Muñoz Ledo fue el primero en aparecer.

Y es que, en tanto el Presidente de la Comisión puso en evidencia no sólo el peligro para la Soberanía Nacional con los acuerdos firmados ante México y Estados Unidos, sino por el uso indebido de la Guardia Nacional y, sobre todo, por la invasión de funciones de Marcelo.

Y entonces arrancó la temprana guerra por la sucesión. ¿Lo dudan?

Al tiempo.
13 Junio 2019 04:00:00
¡La complicidad de AMLO con Claudia Sheimbaun!
A nadie debe sorprender la insensibilidad del hoy Presidente, López Obrador, ante el incremento de la violencia y la proliferación de eventos repudiables, como el secuestro.

A nadie debe indignar que, ante la incapacidad del Gobierno capitalino de resolver la violencia, el Presidente mexicano responda con un grosero “apapacho público” a la Jefa de Gobierno, en lugar de exigir que cumpla con su responsabilidad.

Y tampoco debiera asustar a los ciudadanos la mentira reiterada de que los gobiernos de Morena “son los mejores” del país, a pesar de que en todos los hogares se perciben la inseguridad y la violencia.

¿Y por qué a nadie debe sorprender o indignar el cinismo presidencial?

Porque el presidente Obrador de hoy es el mismo cínico que padecimos cuando se desempeñaba como Jefe de Gobierno del DF y como líder capaz de encabezar una campaña de odio contra el Gobierno de Felipe Calderón.

En efecto, si hacemos memoria recordaremos que el 27 de julio de 2004 se llevó a cabo la más numerosa manifestación de protesta –en la historia mexicana–, contra el mal Gobierno de AMLO en el DF. Se le conoció como “la marcha blanca” y movilizó a más de medio millón de ciudadanos.

La respuesta de aquel Jefe de Gobierno fue la misma que hoy: AMLO descalificó a los manifestantes, les llamó “fifís” y los señaló como culpables de una supuesta conspiración en su contra.

Años después, el 26 de agosto de 2008 –en el gobierno de Calderón–, los medios recogieron una escalofriante declaración que hizo Obrador a propósito del secuestro de Fernando Martí.

En su columna para el diario La Crónica, el articulista Leopoldo Mendívil confirmó que –al opinar de la muerte del joven Martí–, Obrador habría dicho que el crimen fue “un punto malo para Calderón y un pirrurris menos”.

Así lo escribió el columnista.

“Luego de que Óscar Mario Beteta informara a su audiencia del comentario que se le atribuye a usted (Lopez Obrador) en torno al crimen del adolescente Fernando Martí, un instante después, en el corte para comerciales, me confió su fuente informativa, y no me quedó duda.

“Pero después me enteré de que el sábado en su artículo para el diario Reforma, Jaime Sánchez Susarrey había transcrito de la sección de Cartas a la Redacción de El Universal, la de un lector con la reproducción íntegra y textual de sus palabras: ‘¡Qué bien, un punto malo para Calderón y un pirrurris menos!’”. Hasta aquí la cita.

En pocas palabras, resulta que para López Obrador se justifica el secuestro y crimen de un joven estudiante porque pertenece a la clase media y porque estudia en una escuela privada.

La muestra de desprecio por la vida de un joven estudiante de clase media, por parte de Obrador, se produjo en 2008, cuando el tabasqueño intensificó la campaña de difamación contra el entonces presidente Felipe Calderón.

Hoy se repite la historia de la insensibilidad de Obrador. La diferencia es que hoy AMLO es el Presidente de los mexicanos y que la responsable de la violencia y el crimen es su incondicional, la Jefa de Gobierno Claudia Sheimbaun.

Y es que mientras el Presidente era solidario con Claudia Sheimbaun –en un mitin callejero–, en donde dijo que es la mejor Jefa de Gobierno y en donde le ofrece su respaldo total –lo que significa una afrenta a los habitantes de la Ciudad de México por la ingobernabilidad que vive la capital del país–, la familia de Norberto enfrentaba el dolor del sepelio del joven secuestrado y asesinado.

¿Qué debemos entender del montaje público en el que el Presidente Obrador muestra no respaldo sino complicidad total con la ineficaz jefa de gobierno?

El mensaje está claro: al Presidente no le importan los ciudadanos que pertenecen a la clase media; los que estudian y trabajan; las familias que crean empleos y que invierten en el futuro de sus hijos.

Para López Obrador no solo se debe aplaudir el secuestro y crimen de esos mexicanos –como los jóvenes Wallace, Martí, Norberto y muchos otros–, sino que tampoco se debe castigar a los matarifes.

Según Obrador se debe aplaudir la ineficacia de los gobiernos de Morena, a pesar de los miles de muertos, de robos, secuestros, feminicidios y de la proliferación del crimen organizado.

Y es que el Presidente mexicano no respalda a sus correligionarios sino que se convierte en cómplice de su ineficacia.

Al tiempo.
12 Junio 2019 04:00:00
¿Por qué AMLO no investiga la tragedia de Puebla?
Ya pasaron seis meses de la tragedia que costó la vida a la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y a su esposo, Rafael Moreno Valle.

Ya pasaron las elecciones extraordinarias de Puebla, con lo que hay un nuevo Gobernador, casualmente de Morena.

Ya quedó claro que el objetivo de Morena en Puebla era gobernar tres de las cinco entidades clave para tener el control político del país; Ciudad de México, Veracruz y Puebla.

Ya pasó todo eso y, sin embargo, a nadie en el Gobierno federal parece que le importa esclarecer lo ocurrido y descartar las truculentas versiones que sostienen no pocos poblanos; que la muerte de la Gobernadora fue un crimen de Estado; versiones que alejaron a los electores de las urnas.

Peor aún, hace días, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes reveló que el helicóptero siniestrado –en el que viajaba la Gobernadora de Puebla y su esposo–, no tenía reporte alguno de falla mecánica. Curiosamente, dicha información abona a las sospechas sobre un posible atentado.

¿Por qué?

Porque al descartar una falla mecánica, se amplían las posibilidades de un potencial accidente provocado, de un atentado, una venganza y hasta de un crimen de Estado.

Y para empezar por el principio debemos volver a la pregunta central en toda tragedia con tintes políticos. ¿Quién se benefició con la muerte de la gobernadora Martha Érika Alonso y de su esposo?

Como queda claro, los beneficiados políticos son el partido Morena y el dueño de ese partido, el presidente Obrador.

¿Y por qué se beneficia el Presidente?

Porque ya no existen los políticos que pudieron encabezar uno de los más potentes grupos opositores a Obrador: el poderoso grupo de Rafael Moreno Valle y de su esposa.

Y aquí aparece el hilo fino de una trama política que terminó con la muerte de la Gobernadora y su esposo; esposos que, también por pura casualidad, acariciaban el sueño de llegar a la presidencia de la República.

Como saben, Moreno Valle llegó al poder en Puebla gracias a los estrechos vínculos con la profesora Elba Esther Gordillo, aliada entonces con Felipe Calderón. Y, como también saben, la profesora Gordillo cambió de aliados y hoy es pieza clave del presidente Obrador.

La nueva alianza de la profesora Gordillo provocó un rompimiento con la pareja de Moreno Valle y su esposa, la Gobernadora de Puebla.

Lo curioso es que una vez declarada la ruptura entre la profesora Gordillo, Moreno Valle y la gobernadora Martha Érika Alonso, se produjo la tragedia. ¿Es una casualidad?

Nadie lo sabe. Lo que sí se sabe. Sin embargo, es que por orden presidencial se dejó de investigar la tragedia de Puebla, que costó la vida a la Gobernadora y a su esposo.

Una fuente confiable de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes reveló a Itinerario Político que por instrucción presidencial no se investiga el caso a fondo. ¿Por qué razón? Nadie ha sabido explicarlo.

Lo cierto, sin embargo, es que ante la ausencia de una investigación a fondo, crecen las especulaciones en todas las direcciones.

Por ejemplo, se dio a conocer un vídeo donde se ve a la pareja –la Gobernadora y su esposo, senador–, al momento que entran con su camioneta a la casa del empresario José Chedraui de donde saldrían en helicóptero.

La contradicción es que según las cámaras, la llegada de la entonces Gobernadora de Puebla y su esposo a la casa Chedraui se produjo a las 15:03 de la tarde del día del accidente.

Sin embargo, según datos oficiales, el accidente habría sucedido a las 14:49 de la tarde; es decir, 14 minutos antes de que los Moreno Valle fueron captados cuando entraban a la casa Chedraui, lo cual es imposible.

Además, Raymundo Coyotécatl, propietario de un terreno de cultivo cercano el lugar donde cayó el helicóptero siniestrado, aseguró haber visto que el aparato ya se había incendiado en el aire y que estalló al caer.

Dijo haber visto fuego desde que el aparato estaba en el aire.

Lo cierto es que a seis meses del accidente que costó la vida a la Gobernadora de Puebla y a su esposo, el Gobierno de López Obrador hace todo por no aclarar lo ocurrido.

¿Qué esconde el Gobierno federal? ¿Por qué el propio Presidente habría ordenado no indagar hasta el fondo?

Al tiempo.
11 Junio 2019 04:00:00
¿Qué negociaron en lo ‘oscurito’? ¿Es AMLO ‘traidor a la patria’?
Ya no existe ninguna duda de que alguna de las partes está mintiendo; el presidente Trump o el presidente Obrador.

Incluso –ya metidos a la mitomanía como instrumento de la política de Estado–, es posible que ambos presidentes hayan incurrido en la construcción de sus respectivas mentiras, para justificar su propia realidad alterna.

Y es que a nadie debe sorprender que los presidentes que tienen el título de campeones del engaño y la mentira –Obrador y Trump–, hayan preparado –cada cual–, su elaboración mentirosa para reclamar sus pírricas victorias.

Así, por ejemplo, el Presidente mexicano alardeó que el mayor logro de las negociaciones con el vecino del norte había sido acabar con la imposición arancelaria, unilateral, por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, esa realidad alterna fue desmentida de manera tajante por el propio Trump y por la naturaleza de los acuerdos entre los países.

¿Por qué Trump desmintió el fin a la amenaza arancelaria?

Porque el presidente norteamericano dijo, palabras más palabras menos, que si México no cumplía la promesa de convertirse en el muro de Estados Unidos frente a la migración –en el Río Suchiate–, entonces Trump regresaría los aranceles. Es decir, sigue presente la amenaza arancelaria.

¿Entonces qué fue lo que negociaron los dos países, si continúa la pistola de los aranceles? ¿Acaso negociaron una certificación migratoria?

Todo indicas que sí, que México será puesto a prueba, ya que –como dijo el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence–, “México hizo cosas que nunca había hecho”.

¿A cuales cosas se refiere?

Precisamente a que el Gobierno de Obrador aceptó convertirse en el policía de Estados Unidos en la frontera sur –mediante la Guardia Nacional–, y que será el “tercer país seguro”; la guardería de Estados Unidos.

Lo ridículo es que Obrador canceló miles de guarderías para millones de niños mexicanos y aceptó ser la guardería para migrantes que buscan entrar a Estados Unidos.

Peor aún, el presidente Trump dijo que México aceptó comprar a Estados Unidos miles de toneladas de productos agrícolas y, además, que existieron acuerdos secretos que se darían a conocer en su momento. Queda claro que una de las partes miente, si no es que las dos partes faltan a la verdad.

Según el presidente Trump, la parte mentirosa estaría del lado mexicano, sin embargo la prudencia recomienda poner interrogante a las dos partes.

¿A qué acuerdos agrícolas y a qué pactos secretos se refería Trump, que el Gobierno de México no quiere revelar? ¿Quién ganó y quién perdió en la escaramuza diplomática?

Si vamos a la prensa mexicana nos encontramos con un pantano de abyección y sumisión; la mayoría de los medios –prensa, radio, televisión y digitales–, aplaudieron el acuerdo sin analizar y menos cuestionar.

Si vamos a la prensa extranjera casi toda le da una victoria aplastante a Trump y confirma a México y a su Gobierno son el hazmerreír del mundo.

Por tanto, parece que de nuevo estamos ante un callejón sin salida, lo que nos obliga a regresar al principio.

¿Cómo saber cuál de los dos gobiernos está mintiendo si sabemos que los dos presidentes, Obrador y Trump, son campeones para mentir, difamar, calumniar y engañar?

Aquí, ante un dilema fundamental del Estado –el de la mentira del jefe del Estado y del Gobierno–, obliga la intervención de los poderes del propio Estado, construidos para el equilibrio; los poderes Legislativo y Judicial

Y es que son muchos los indicios de que el Presidente mexicano, López Obrador, abría incurrido en la figura constitucional de “traición a la patria”.

El Articulo 108 Constitucional dice, en el párrafo segundo: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

A su vez, el Artículo 123 del Código Penal Federal dice, sobre los “delitos de Traición a la Patria”, lo siguiente: “Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de 50 mil pesos al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de sus formas siguientes.

“I .- Realíce actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”.

¿Qué acordaron “en lo oscurito” los presidentes Obrador y Trump? ¿Realizó el Presidente mexicano presuntos actos contra la independencia, la soberanía o integridad de la Nación Mexicana, con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero? Sí, deben investigar el Congreso y/o la Corte.

Al tiempo.
10 Junio 2019 03:59:00
¡Trump arrodilla al presidente Obrador!
¿Cómo debemos entender la negociación y los acuerdos, entre México y Estados Unidos para evitar que el vecino del norte impusiera una cuota arancelaria a las mercancías mexicanas que cruzan por la frontera? ¿Resultó una negociación exitosa para México? ¿Se garantizó el respeto a la soberanía nacional? ¿O será que, al final, el presidente Trump arrodilló al Presidente mexicano?

Una primera aproximación a lo que dicen los documentos públicos y al escenario en el que se llevaron a cabo los acuerdos –con la pistola de los aranceles en la cabeza de México– supone que más que una negociación, la de México con EU, fue una rendición.

Por qué? Porque con la amenaza de los aranceles, el presidente Obrador y el canciller Ebrard dejaron abierta la puerta para que el Gobierno de Trump pueda violentar la soberanía nacional; joya de la corona que históricamente ha defendido la izquierda mexicana, que casualmente hoy, guarda silencio.

En pocas palabras, el Presidente nos llevó al peor de los mundos y, en el extremo, coquetea con incurrir en la figura de “traición a la patria”. Pero la peor noticia es que el candidato presidencial que recorría plazas y pueblos vociferando “que pondría a Trump en su lugar”, hoy es el Presidente que abre la puerta para que el tirano del norte meta la mano en nuestro país.

En realidad vivimos uno de los peores momentos de la relación entre México y EU; una relación de subordinación, en donde México pasó de ser el “patio trasero” a “la cárcel trasera” del imperio del norte, además de que se confirman los peores augurios advertidos por la izquierda mexicana; una insultante y nada democrática militarización del país y de sus fronteras.

Sin embargo, mientras que los mexicanos viviremos los peores momentos de nuestra historia –en relación con los vecinos del norte–, es posible que el presidente López Obrador esté disfrutando de los mejores momentos de su joven presidencia. ¿Por qué?

Porque como hemos dicho aquí repetidamente, el Presidente mexicano colabora abiertamente a favor de la narrativa de sometimiento de México, que requería de manera urgente el arranque de la campaña de Trump para su reelección como presidente de Estados Unidos. Es decir, Trump iniciará en breve su periplo reeleccionista exhibiendo como trofeo de guerra a un México sometido. Y el problema, para los mexicanos claro, es que a partir de hoy seremos una nación con la soberanía cuestionada. ¿Por qué?

1.- Como saben, la soberanía es el derecho de un estado-nación para ejercer sus poderes. Todo Estado tiene un territorio que es el ámbito de su soberanía.

2.- El Estado federal es soberano en su territorio. A eso se le conoce como “soberanía nacional” y está por encima de todos los poderes en el país; por encima incluso de la autonomía de los estados.

3.- La soberanía externa significa la no intervención de gobiernos extranjeros en el exclusivo derecho del ejercicio del poder de un Estado en su territorio.

4.- Por tanto, cuando el Gobierno de López Obrador acepta utilizar a la Guardia Nacional para detener a los migrantes, que tienen como destino cruzar la frontera con EU, el Gobierno mexicano está aceptando que la Guardia Nacional realice funciones de policía fronteriza –una extensión de la Border Patrol, pero en el Suchiate–, al servicio del interés de EU.

5.- También se limita la soberanía nacional en el tema de los migrantes expulsados. Es decir, el acuerdo incluye que los migrantes deberán permanecer en México el tiempo que determine EU. Vale recordar que los migrantes son extranjeros que ingresaron de manera ilegal a México y, por tanto, deben ser expulsados conforme a las leyes mexicanas, no según el interés del Gobierno de Trump, como lo acordaron los negociadores de los dos países.

Como queda claro, el acuerdo logrado por el Gobierno de Obrador es en realidad el acuerdo de sometimiento y violación a la Soberanía Nacional. Y en lugar de festejar, un estado democrático debía iniciar un proceso de presunta “traición a la patria” contra el Gobierno de López Obrador.

Al tiempo.
07 Junio 2019 04:00:00
¡Aldeano éxodo de AMLO a Tijuana, 30 años después!
Sin duda es una brillante idea.

En defensa de la dignidad del pueblo, es brillante la idea de movilizar a servidores públicos y simpatizantes, a la frontera entre México y Estados Unidos, para “mentarle la madre” al presidente Trump, desde Tijuana, en un acto simbólico.

Brillante idea para un líder político o social aldeano que busca el reflector para ser conocido entre la clase política. Idea brillante para quien arranca una carrera política que será de muchos años y mucho esfuerzo.

Sin embargo, resulta ridículo, grotesco y bananero que el Presidente de México, el Ejecutivo de una de las 20 economías más importantes del mundo, de una de las más jóvenes democracias del orbe, pretenda recurrir al mitin y la marcha callejera y a un ridículo éxodo, como lo hizo López Obrador hace casi 30 años, cuando no era más que un agitador engañabobos.

Y es que, en efecto, la movilización callejera, la manifestación frente a las oficinas públicas y la confrontación directa con el poder institucional casi siempre reporta buenos dividendos para líderes opositores y para aquellos que luchan contra el poder constituido.

Sin embargo, López Obrador olvida que es el Presidente mexicano y que, según la Constitución, tiene obligaciones claras, entre ellas el uso de la diplomacia y los foros internacionales –como la ONU y como el G-20–, entre muchos otros espacios, para cuestionar a los gobiernos vecinos y para repudiar sus políticas contra la dignidad nacional.

Por eso, resulta no sólo ridículo sino irresponsable y contrario al espíritu constitucional que el Presidente llame a los ciudadanos –a los que ha insultado, difamado, calumniado y ofendido–, a movilizarse junto con las burocracias federales y estatales, a favor de la dignidad nacional.

Resulta grotesco que un presidente que polarizó a la sociedad y que a causa de su ignorancia provocó la crisis migratoria y diplomática, llame a la solidaridad social en torno a su persona para que, en la frontera de Tijuana, rechacen las posturas agresivas del presidente Trump contra México.

Y no es necesario siquiera preguntar sobre quién recomendó esa ridícula estrategia al Presidente mexicano. ¿Por qué no es necesario preguntar? Porque queda claro que Obrador no escucha a nadie y que su pensamiento político se quedó congelado en tiempos prehistóricos.

Y es que el líder social y político que conocemos desde hace tres décadas, surgió justamente de las inhumanas y caciquiles caminatas de hombres y mujeres pobres que salían de Tabasco –rumbo al entonces DF–, para protestar por imaginarios fraudes electorales –en 1991 y 1994–, y por la contaminación de pozos petroleros –en 1996–, y hasta porque voló la mosca.

Esas estrategias que le dieron buenos resultados a López Obrador y que le reportaron 9 mil millones de pesos del gobierno de Carlos Salinas, hoy son una parodia del propio Presidente.

¿Por qué?

Porque Obrador no es el líder aldeano de hace 30 años; porque hoy Obrador es el presidente de los mexicanos; porque todo lo que haga y diga repercutirá en millones de ciudadanos mexicanos y porque no puede actuar a contentillo, sin una responsabilidad institucional, política y legal.

Obrador no es un rey –para convocar a todos los súbditos en la línea fronteriza–, y menos el dueño de las instituciones. Y, entre sus facultades no está le de seguir siendo opositor de sí mismo y de su propio gobierno.

Y es que la crisis migratoria y diplomática que enfrenta el gobierno de Obrador fue creada –curiosamente–, por el propio Presidente mexicano, quien sin empacho dijo que permitiría el paso de los migrantes por México e incluso se comprometió a darles empleo.

Así, una vez que la situación migratoria fue insostenible en la frontera entre los dos países, el Gobierno de Trump reaccionó ante la irresponsabilidad del presidente Obrador, quien ahora debe enfrentar una crisis doble: migratoria y arancelaria.

Y en lugar de enfrentar a Trump en el G.20 –como recomiendan todos los expertos–, el aldeano Presidente mexicano responde con una ridícula manifestación que lo hará sentir como el “Rey de México” .

Al tiempo.
05 Junio 2019 04:00:00
¡El terror en 6 meses de Obrador!
Nunca, en la historia de México, un Gobierno había iniciado con tales cifras de de-sempleo, inseguridad, violación a derechos humanos, muertes violentas, feminicidios, secuestro y parálisis económica.

Nunca un Presidente había dicho tantas mentiras y provocado tal número de escándalos y polarización social hasta poner en riesgo la democracia.

Por eso, los primeros seis meses del Gobierno de Obrador son vistos como los meses del terror.

1.- Según datos oficiales, las muertes violentas en el primer semestre del Gobierno de AMLO –al día de ayer– es de casi 18 mil homicidios; es decir, 97 muertes por día o casi cinco muertos por hora.

2.- En esos seis meses han sido asesinados 12 activistas, casi todos defensores de derechos humanos; además de que han muerto 13 periodistas –y ningún caso aclarado– y han perdido la vida 23 políticos. Según Causa en Común, han sido asesinados 107 policías y un dato de escándalo; solo durante el proceso electoral de 2018 fueron asesinados 152 políticos, casi todos vinculados a los pasados comicios.

3.- El presidente Obrador se negó a recibir el informe de la CNDH. ¿Por qué? Porque el primer semestre de su Gobierno ha sido el de mayor violación a derechos humanos; violentó garantías básicas con la nueva reforma educativa, con la cancelación de guarderías y refugios para mujeres; con el recorte presupuestal a todo el sector salud y con el despido de miles de empleados del sector público. Violó los derechos humanos de millones de empleados a los que redujo el salario y violentó las garantías de científicos al impedirles viajar para obtener e impartir conocimiento.

4.- Según el Secretariado Nacional de Seguridad Pública, la Cepal y organizaciones en defensa de las mujeres, en el primer semestre del Gobierno de AMLO, se han registrado alrededor de mil 500 feminicidios, lo que arroja una mujer muerta cada 150 minutos en algún lugar del país. El de la mujer es el sector más afectado en el Gobierno de AMLO; por recortes, despidos y cierre de instituciones.

5.- Según Alto al Secuestro, en el primer semestre de AMLO la cifra de secuestros en todo el país está cercana a mil plagios, lo que supera marcas históricas. Además, según reportes oficiales, en el primer semestre se tiene la menor incautación de todas las drogas y, según Pemex, el robo de combustible –el huachicoleo– vive el peor momento de la historia y está fuera de control.

6.- Pero, en el semestre del terror de Obrador, no todo es violencia criminal. También hay pánico económico. Tirar el NAIM ha costado el peor arranque sexenal en materia económica; el PIB se redujo en 0.2%; la expectativa del crecimiento económico sigue cayendo y todos los especialistas calculan que no llegará a uno por ciento; mientras que crece el desempleo y se reducen los pronósticos de inversión y creación de fuentes de trabajo.

7.- Por lo menos hemos visto 20 grandes escándalos en los primeros seis meses de AMLO; tres escándalos mensuales; uno cada 10 días.

¿Cuáles son esos escándalos? a) La muerte de Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle, no aclarada. b) La explosión de Tlahuelilpan, no investigada. c) El mentiroso desabasto de combustible. d) La cancelación de estancias infantiles y refugios para mujeres e) Escándalo por departamentos en Houston de Sánchez Cordero y Jiménez Espriú. f) Termoeléctrica y crimen de Samir Flores. g) Nombramientos en Conacyt. h) Autonomía y presupuesto a universidades. i) Respaldo a Nicolás Maduro. j) NAIM y el nuevo Fobaproa.

Además: k) Masacre en Minatitlán. l) El cerro que nadie vio en Santa Lucía. m) La renuncia de Germán Martínez del IMSS. n) Renuncia de Josefa González Blanco, de Semarnat. ñ) Carta al Gobierno de España. o) Lista de periodistas. p) Bellas Artes para ceremonia religiosa. q) Memorándum contra reforma educativa. Y, r) Crisis ambiental.

8.- Todo eso sin contar con la tragedia de que en seis meses AMLO destruyó órganos autónomos, como la Comisión Reguladora de Energía (CRE), La Comisión Nacional de Hidrocarburos CNH, el INEE y atrapó todas las fiscalías, como la Fepade y la Fiscalía General de la República.

9.- En solo seis meses –la elección siguiente a la que lo hizo Presidente–, Obrador logró el mayor descrédito a la democracia; solo participaron tres de siete potenciales electores.

10.- En seis meses Obrador se confirma como el Presidente más mentiroso. Según la fuente que se consulte, el Presidente ha dicho cientos o miles de mentiras; compite con el norteamericano Trump, por el título del Mandatario más mentiroso de la historia.

Además de la joya de la corona; el Presidente colocó en medios privados y públicos a sus principales aplaudidores, como Carmen Aristegui y Julio Hernández, en Grupo Radio Centro; Gibrán Ramírez, en Milenio, Hernán Gómez, en El Universal y John Ackerman en Canal 11 de televisión. No pocos estaban desempleados, apenas hace seis meses,

¿Es o no un primer semestre de terror, el de Obrador?

Al tiempo.
04 Junio 2019 04:00:00
¡Lección y elección: pierde Morena y gana el hastío!
Resultó demoledora la primera lección del proceso electoral del pasado domingo; ganaron el desencanto y el hastío.

Es decir, nadie puede cantar victoria en un proceso electoral repudiado por 7 de cada 10 electores. O, si se quiere, nadie puede hablar de legitimidad con el voto de dos o tres electores, de cada 10 potenciales votantes.

Y es que, en general, en las elecciones para renovar los gobiernos de Puebla y Baja California –además de otros procesos locales–, el signo distintivo fue el desdén de los ciudadanos; el abstencionismo. En realidad sólo salieron a votar los electores del llamado voto duro de cada partido.

Pero existe una segunda lección; que en Puebla, por ejemplo, perdió el partido de presidente Obrador, Morena, a pesar de que por todas las vías operó todo el peso del Estado y todo el voluntarismo presidencial para ganar.

Más aún, en todo el paquete de elecciones del domingo pasado –pero sobre todo en Puebla y Baja California–, fue notoria la caída de votos de Morena; partido que en toda la jornada perdió casi dos millones de sufragios.

En Puebla, por ejemplo, Morena perdió frente al PAN, por alrededor de 24 mil votos. Por el PAN votaron 414 mil 356 electores y por Morena sólo 390 mil 805. ¿Entonces, por qué ganó Barbosa? Porque los votos ganadores salieron de sus aliados del PVEM y del PT

Aún así –en Puebla y Baja California–, la verdadera victoria fue del abstencionismo, del hastío y el desdén de muchos votantes que perdieron la confianza en los procesos electorales, lo que habla de una sociedad que pierde interés por la democracia participativa.

Por eso, no pocos analistas señalan que en la contienda de ayer domingo todos perdieron; perdió la democracia, los partidos y los ciudadanos.

Pero en una derrota en la que todos pierden, algunos retroceden más que otros. Y es el caso del PAN y el presidente Obrador.

En el primero, el partido azul, dejó escapar dos bastiones clave; una reserva de votos, como Puebla, y un emblema histórico, como Baja California.

Y, por eso, aparecen las primeras preguntas.

¿Qué significa la derrota del PAN en dos bastiones históricos, como Puebla y Baja California?

El mensaje es claro. En Puebla, como saben, una tragedia destruyó el principal centro de poder del PAN; la exgobernadora Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. A la muerte de ambos, Acción Nacional quedó en la orfandad lo que alejó a los electores de las urnas.

Y es que, además, desde el Gobierno federal se mandó el mensaje a los poblanos de que los accidentes quitan del camino a los adversarios; mensaje que fue entendido como parte de la elección de Estado.

No fue todo; en Puebla también gravitó el peso aplastante de la persecución contra operadores del PRI, como el llamado “góber precioso”, quien fue desactivado mediante la reedición de una persecución que la Suprema Corte ya había resuelto; el caso de Lidia Cacho.

Así, Miguel Barbosa se alzó con una victoria pírrica que le dieron sólo de 2 de cada 10 votantes. Por eso obliga de nuevo la pregunta.

¿Qué legitimidad puede tener un gobierno por el que no votaron 7 de cada 10, como el de Puebla, además de que el nuevo mandatario estatal está visiblemente enfermo y muestra serios problemas de alteración emocional?

En el caso de Baja California, la victoria del candidato de Morena y la derrota de los opositores tiene que ver no sólo con la potente elección de Estado, que se empujó desde el centro, sino con errores del gobierno saliente.

Y es que en la victoria de Morena también resultó fundamental el mal desempeño del panista “Quico Vega”; quien fracasó en el gobierno y en la construcción del relevo generacional, además de que fue pillado en reiterados escándalos de corrupción.

Está claro que el partido azul no se repone de las derrotas de 2012 y 2018 y que siguen fracasando las alianzas con el PRD y MC.

Y es que a despecho de lo que dicen sus dirigentes, el PRD no ofrece incentivos para estimular el voto y sigue perdiendo seguidores, al extremo de que en el Congreso federal batalla para mantener grupos parlamentarios.

Y el PRI, de mal en peor; coqueteando con la extinción.

¿Quién morirá primero, los partidos o la democracia?

Al tiempo.
03 Junio 2019 04:00:00
¡‘Gato por liebre’ en la pelea AMLO-Trump!
Seguramente muchos recuerdan la consigna reiterada del entonces candidato presidencial, López Obrador, cuando en plazas y pueblos arengaba furibundo que no toleraría un solo insulto del presidente Donald Trump.

“Le contestaremos uno a uno sus insultos, los tuits y le enseñaremos a respetar a México y a los mexicanos”, decía Obrador en todos los tonos. A la menor provocación, López Obrador cuestionaba al entonces presidente Peña Nieto, a quien fustigaba de todas las formas porque, según el tabasqueño, no respondía con la dureza que merecía el Mandatario norteamericano.

Incluso, es posible que otros recuerden, sobre el mismo tema, cuando “el pleno” de los “intelectuales orgánicos”, periodistas a sueldo y aplaudidores de la causa de AMLO, exigían al Gobierno de Peña la mayor dureza posible frente el presidente Trump.

Más aún, cuando Peña recibió al entonces candidato Trump –en una jugada político diplomática de alto riesgo–, la paliza descomunal a Peña Nieto no solo vino de parte de AMLO sino de su claque y su prensa a sueldo. Poco faltó para que le llamaran traidor a la patria y lo quemaran en leña verde.

Pocos vieron los beneficios de la jugada diplomática –ya que era irreversible la victoria del republicano–, y en un extremo delirante los fanáticos lopistas llegaron a asegurar que Trump había ganado gracias al apoyo de Peña Nieto.

Sin embargo, muchos ciudadanos mexicanos pronto se percataron de que en el terreno diplomático –y en casi todos los temas del ejercicio del poder–, les habían dado gato por liebre

¿Por qué?

Porque una vez que se convirtió en presidente, a López Obrador se le olvidó la ferocidad declarativa contra Trump y, en los hechos, se convirtió en un “dócil corderito” que solo atinó a repetir “amor y paz” y “no me voy a pelear”, mientras suben de nivel los insultos de Trump

¿Qué fue lo que pasó? ¿Dónde quedó el furioso político que, a gritos, exigía toda la dureza posible del gobierno de Peña Nieto contra el Presidente Trump? ¿Por qué una vez convertido en presidente, Obrador no respondió a Trump como quería que respondiera Peña?

Lo cierto es que –igual que en otros temas– también en la relación México-Estados Unidos resultaron un engaño las promesas de campaña de Obrador, quien ya como presidente prefirió los acuerdos en lo oscurito”.

En efecto, pocos cuestionaron un grosero e ilegal encuentro secreto entre el presidente mexicano y el yerno de Trump –Jared Kushner–, en la casa de Bernardo Gómez, el número dos de la poderosa empresa Televisa.

¿Qué acordaron en ese encuentro? ¿Por qué en secreto? ¿Por qué un encuentro no oficial? ¿Por qué ninguno de los sesudos periodistas que acuden a las mañaneras nunca ha cuestionado sobre el tema? ¿Por qué el reputado Jorge Ramos nunca pidió aclarar el tema?

Lo cierto es que López Obrador no solo se muestra temeroso ante la rijosidad desplegada por el presidente Trump. Acaso lo peor es que la de Obrador resultó una política exterior penosa por el fondo y la forma. En realidad, el mexicano aparece como un presidente aldeano que no entiende el papel que juega México frente a la potencia del norte; Obrador es un Presidente que no le habla al mundo y que vive solo de verse el ombligo.

Y si dudan, basta revisar fragmentos de la carta enviada por López Obrador al Presidente estadunidense, para entender el aldeanismo; la pequeñez que llevó a los aplaudidores lopistas a dar grotescas maromas para lograr un elogio.

1.- El tono de la carta de AMLO a Trump parece la respuesta de un súbdito al rey “si no le molesta… con todo respeto”.

2.- El Presidente mexicano habla de libertades y derechos básicos en democracia, como la libertad de expresión, de religión, a la seguridad y al trabajo. Pero, casualmente el Presidente mexicano no garantiza esos derechos; combate a sus críticos y a quienes piensan distinto; sataniza credos y el suyo es el Gobierno con menos empleo y más violento e inseguro.

3.- López Obrador promete que su Gobierno acabará con la migración de mexicanos a EU; un buen deseo que choca con la terca realidad, ya que la economía mexicana va en picada.

4.- Obrador dice que es una falacia el eslogan de “Estados Unidos primero” y olvida la falacia de “primero los pobres”.

5.- Con un aldeanismo ridículo, recurre al viejo refranero popular que poco o nada dice a una cultura ajena.

Lo cierto es que el Presidente parece complaciente ante un presidente Trump que –como todos saben–, utiliza a México como carnada para arrancar su periplo reeleccionista. Hoy, Obrador parece comparsa de la reelección de Trump. ¿Mañana veremos al Presidente estadunidense como comparsa de la reelección de AMLO? ¿No será que nos están dando gato por liebre?

Al tiempo.
31 Mayo 2019 02:15:00
AMLO y sus primeras elecciones de Estado
Al líder político y social llamado Andrés Manuel López Obrador lo persigue el fantasma de las elecciones de Estado.

Acusó de elecciones de Estado las dos consecutivas en Tabasco –en donde fue derrotado– y otros dos intentos en las presidenciales de 2006 y 2012, en donde también mordió el polvo.

Además, cuando fue jefe nacional del PRD, nunca aceptó una derrota electoral, ya que en todos los casos donde fue vencido en las urnas, gritó una de sus frases preferidas “fraude, elección de Estado”.

Más aún, en la contienda federal de 2018, a pesar de que Morena ganó la elección presidencial, que ganó la capital del país y que obtuvo la mayoría en las cámaras del Congreso, Obrador gritó “fraude, elección de Estado”, cuando se trató de la derrota de Morena en Puebla.

Y fue tal la obsesión por Puebla que, a seis meses de iniciado el Gobierno de AMLO, ya está lista la nueva elección –extraordinaria– en Puebla, a cinco meses de la tragedia que costó la vida a la gobernadora y a su esposo, y donde nadie sabe si fue un crimen de Estado o se trató de un accidente.

Lo cierto, sin embargo, es que en Puebla y en Baja California se conjugan todos los elementos para que se produzca una elección de Estado; un proceso en donde el Gobierno federal metió la mano de manera grosera y donde no existió poder alguno capaz de impedir el capricho presidencial.

Y es que al más rancio estilo “lopista”, en Puebla y Baja California se impuso al candidato del Presidente; se dieron los recursos económicos que hicieran falta, se inundó a las dos entidades con propaganda del partido oficial, Morena; se violentaron todos los topes de campaña, los candidatos de Morena no acudieron a los debates y, sobre todo, los medios locales –prensa, radio y televisión–, estuvieron siempre al servicio del candidato del Presidente.

¿Qué se puede hacer frente a todo el aparato del estado federal?

Para Puebla, por ejemplo, López Obrador dictó una orden de absoluto corte dictatorial; “hagan lo que sea, pero no podemos perder Puebla”. Y todos saben que “lo que sea”, es todo. Por eso el propio candidato de Morena, Miguel Barbosa, recorrió Puebla como si se tratara del nuevo virrey.

¿Por qué la obsesión presidencial por Puebla? ¿Por qué el tufo criminal, toda vez que nadie del Gobierno federal ha dicho nada sobre las causas de la tragedia que costaron la vida a Martha Érika Alonso y a Rafael Moreno Valle?

¿Por qué la complicidad de las autoridades electorales locales y federales?

Además, no son pocos los políticos y empresarios poblanos que aseguran que la muerte de la gobernadora y de su esposo fueron un crimen de Estado. Y por esa razón, porque temen represalias, dudaron seriamente cuando se trató de brindar apoyo a los partidos opositores al presidente López Obrador.

Y es que personeros de la dirigencia de Morena y enviados del propio candidato Barbosa se encargaron de llevar el mensaje de que “ay de aquel” que se atreva a promover con dinero o en especie a los candidatos del PRI y de la alianza PAN, PRD, MC.

Frente a esa situación, están muertos de miedo. Por eso dejaron solos a todos los candidatos opositores. Y también por eso debieron poner su mejor cara frente a Morena, a pesar de que no comulgan ni un milímetro con el dictadorzuelo en que se ha convertido Miguel Barbosa.

En Baja California se vive la misma película. Resulta que el candidato de Morena, Jaime Bonilla, no reúne los requisitos mínimos de elegibilidad, mientras que a su campaña llegaron recursos ilimitados y sin ningún control, en medio de la complicidad de autoridades electorales ciegas y sordas.

Pero acaso la más grave intromisión federal –y que ratifica la grosera elecciones de Estado–, es la difusión masiva de las actividades del presidente López Obrador en los estados donde habrá elecciones, al grado que los ciudadanos desayunan, comen y cenan con la imagen presidencial. Nadie fue capaz de impedir que “las mañaneras” y las giras presidenciales se convirtieran en una propaganda aplastante a favor de Morena, en Puebla y Baja California.

Y no se diga la propaganda electoral en que se convirtió la persecución de Emilio Lozoya: un circo propio de un Gobierno de caricatura. Lo cierto es que las elecciones de Estado, que siempre persiguieron a López Obrador, hoy son hechura de López Obrador.

Al tiempo.
30 Mayo 2019 04:06:00
Planta chatarra
Supuestamente los gobiernos del “periodo neoliberal” se dedicaban a privatizar empresas públicas, pero la detención de Alonso Ancira, presidente de Altos Hornos de México (AHMSA), y la orden de aprehensión contra Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex, surgen de una operación en sentido contrario, la compra por Pemex de una empresa privada.

Agro Nitrogenados S.A. de C.V., una petroquímica, fue vendida a Pemex por AHMSA en 2014. Pemex decía que quería producir urea para ingresar al mercado de los fertilizantes. Con tal propósito también compró en 2016 Fertinal, que provenía de Fertimex, privatizada en los 90.

La compra de Agro Nitrogenados fue siempre cuestionable, en parte porque no se ajustaba a la estrategia de Pemex de concentrarse en la producción de crudo. Para la Auditoría Superior de la Federación, “la adquisición de la planta no se realizó con las mejores condiciones de precio y calidad”.

La instalación llevaba 14 años sin operar y tenía equipos con 30 años de antigüedad. La compra se pactó por 275 millones de dólares, “considerando que se rehabilitaría con una inversión” de 200 millones de dólares, por lo que “el total ascendió” a 475 millones de dólares.

Sin embargo, Pemex autorizó después una inversión adicional de 285 millones de dólares “para rehabilitación, 142.5% más de lo previsto inicialmente, con lo que el costo total del proyecto aumentó hasta” alcanzar 760 millones de dólares.

El avalúo oficial del INDAABIN, “a valor neto de reposición”, fue de 181.8 millones de dólares, pero tres meses después de la formalización del contrato de compraventa “los vendedores presentaron avalúos, en los cuales el valor de los activos se ajustó a los hechos consumados, es decir, al monto pactado contractualmente” de 275 millones de dólares.

“La adquisición de la planta de fertilizantes se realizó sin efectuar evaluaciones sobre la condición de los bienes, toda vez que, según Pemex, ‘el vendedor se opuso, ya que de hacerlo se perdería la garantía de los mismos’” (Auditoría 498-DE).

Después de concretarse la operación, Ancira transfirió 3.7 millones de dólares a Grangemouth Trading Company, una empresa fantasma usada por Odebrecht para pagos de sobornos.

Por otra parte, unos ejecutivos de Odebrecht bajo proceso penal en su país declararon que depositaron 5 millones de dólares en una cuenta de Zecapan, S.A., supuestamente propiedad de Emilio Lozoya, quien, sin embargo, ha sostenido que ni la cuenta ni la empresa son suyas.

Una investigación de Mexicanos contra la Corrupción señala que la casa de Lozoya en las Lomas, la cual adquirió por 38 millones de pesos tras asumir la dirección general de Pemex, fue comprada con fondos transferidos desde Suiza. Hace años le pregunté a Lozoya sobre el tema, quien me dijo que el dinero procedía de lo que había ganado con un fondo de inversión en Nueva York que él mismo había montado y manejado. Antes de dirigir ese fondo, Lozoya trabajó varios años para el Foro Económico Mundial con sede en Suiza.

Las irregularidades en la compraventa de Agro Nitrogenados son conocidas desde hace años. Es positivo que hoy finalmente se presenten acusaciones penales. Pero la operación fue aprobada por el consejo de administración de Pemex. Las responsabilidades podrían llegar más arriba que el director general.


Legalizar invasiones

La nueva Ley de Derechos Humanos de la Ciudad de México establece que los desalojos “podrán llevarse a cabo solo en casos excepcionales”, mientras que “las autoridades deben garantizar el adecuado realojamiento de las personas sin recursos desalojadas”.

El notario y exprocurador Ignacio Morales Lechuga advierte que esto permitiría “ocupar, invadir o no pagar renta en cualquier edificio habitacional”.
30 Mayo 2019 04:06:00
¡Militares y marinos; doble moral y silencio de AMLO!
Sin duda que la escena indigna y preocupa, sobre todo por el mensaje de ingobernabilidad y de un Estado claudicante ante el crimen organizado.

Y es que ese, el de entregar el país al crimen, es el mensaje que queda cuando vemos a militares sometidos por criminales; cuando vemos que los militares son desarmados y humillados.

Por eso la indignación general y las interrogantes obligadas.

¿Dónde está el Presidente? ¿Por qué el silencio del Jefe Máximo de las Fuerzas Armadas? ¿Así actuarán los efectivos de la Guardia Nacional? ¿Esa será la instrucción de sometimiento ante los criminales?

Lo cierto es que no les falta razón a quienes se dicen indignados por el video en donde un grupo criminal somete y denigra a soldados que antes les habían incautado armas.

Sin embargo, tampoco podemos caer de nueva cuenta en la ingenuidad que da paso a la doble moral –social y oficial–, y que solapa uno de los negocios más miserables del poder; el negocio de los derechos humanos.

En efecto, hoy muchos se quejan del indignante e indigno sometimiento de militares en La Ruana, Michoacán. ¿Pero imaginan lo que habría pasado si los militares responden a tiros contra los criminales?

Seguramente los uniformados, preparados para matar, habrían acabado con la banda criminal. Y, sin duda esos militares que cumplieron con su deber hoy estarían en prisión acusados de violentar los derechos humanos de los criminales.

Y sin duda habrían caído sobre los cadáveres de los criminales los buitres dizque defensores de derechos humanos –como Emilio Álvarez Icaza–, que se frotarían las manos por los millones de pesos que les regalaría el Estado, por acusar a los militares de otra ejecución extrajudicial.

Y no, no tenemos bola de cristal para saber lo que habría ocurrido, pero sí tenemos memoria de historias similares en donde rapaces aparecen los vividores del poder y la política con el cuento de la defensa de derechos humanos.

Y para entender lo que habría pasado si los militares humillados en La Ruana hubiesen disparado, vale recordar lo ocurrido en Tlatlaya, Estado de México, el 30 de junio de 2014, cuando cinco marinos abatieron a por lo menos 22 criminales.

En esa ocasión, muchos políticos, intelectuales, críticos, periodistas y supuestos defensores de derechos humanos empujaron hasta la estratósfera el espantajo –sin una sola prueba–, de que en Tlatlaya se había cometido una imperdonable ejecución extrajudicial.

A partir de ese invento mediático los criminales fueron convertidos en víctimas, mientras los marinos quedaron en calidad de criminales; las familias de los oficiales perdieron todo, en tanto que a las familias de los criminales les entregaron millones de pesos, que repartieron con los farsantes vividores de los derechos humanos.

Por eso, aquí denunciamos que los marinos solo habían cometido un error; el de acudir en un pequeño grupo –de cinco–, lo que ponía en riesgo su vida. Aún así, y a pesar de que el enfrentamiento se produjo en la madrugada, en total obscuridad y ante criminales con mejor y más armas que las de los marinos, los oficiales abatieron a los delincuentes.

Frente a la monstruosidad interesada y el maniqueísmo desatada por políticos como Jorge Castañeda y acompañada por vividores de derechos humanos como Emilio Álvarez Icaza, entre muchos otros, en este espacio difundimos una extensa investigación periodística y de campo, que concluyó con las pruebas de que en Tlatlaya los marinos solo hicieron su trabajo; abatir a los criminales en un enfrentamiento en el que pusieron en riesgo su vidas.

Al final de cuentas, el 14 de mayo de 2016, los marinos resultaron inocentes y fueron exonerados por un juez civil, el cual determinó que no existió la supuesta ejecución extrajudicial.

Sin embargo, a lo largo del proceso, el desprestigio al Gobierno federal, a los marinos, a sus familias y a las instituciones castrenses fue mayúsculo, todo sin contar con los millones de pesos que se llevaron a la bolsa los vividores de derechos humanos y las familias de los criminales.

Muchos de los que se escandalizaron “por la ejecución extrajudicial en Tlatlaya”, hoy se escandalizan por el sometimiento a los militares por parte de los
criminales.

En efecto, la solución al problema es regresar a militares y marinos a sus cuarteles, pero esa promesa fue otro engaño del Gobierno de Obrador.

Doble moral de sociedad y políticos “a quienes ningún chile les acomoda”, como dijo el clásico.

Al tiempo.
29 Mayo 2019 04:00:00
¡De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde!
Dice la sabiduría popular: “De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde”.

El viejo refrán se refiere, como saben, al maltrato que suelen dar los malagradecidos a quienes los ayudaron a tal o cual causa y que, al final, terminan apaleados por aquellos, una vez que alcanzaron sus objetivos.

En pocas palabras, retrata al malagradecido, al que paga con golpes y desprecios la ayuda recibida. Y, en el caso que nos ocupa, retrata al presidente Obrador.

Por eso, la joya de la sabiduría popular viene como anillo al dedo a la escandalera que provocó el Presidente al difundir una tramposa y vengativa lista de supuestos “periodistas chayoteros” y en la que metió no sólo a sus críticos –lo cual resulta de sentido común–, sino que, malagradecido Obrador también incluyó a algunos de sus aliados de toda la vida.

Y, en respuesta al maltrato, apenas en la mañanera de ayer martes, el periodista Ricardo Rocha encaró al Presidente a quien recordó su filia “lopista” de larga data y hasta le dijo que es tal el aprecio al Presidente que el nieto del informador lleva el nombre de Andrés.

En pocas palabras, Rocha se quejó de la golpiza mediática y política, con información poco seria, al meterlo en una lista en la que no debió aparecer, ya que siempre fue aliado de AMLO.

En realidad el de Ricardo Rocha es el segundo caso en el que aplica, como anillo al dedo, la parodia que alude al Presidente malagradecido.

El primer caso es el de Federico Arreola, epítome del oportunismo, que pasó de incondicional de Colosio, de Fox y luego incondicional de Obrador y que hoy también fue exhibido como uno de los más beneficiados de contratos publicitarios del gobierno de Peña Nieto.

Federico Arreola es propietario –junto con Televisa–, del exitoso portal de noticias El Sendero del Peje, SDP, cuyo perfil precisamente lo muestra como instrumento privilegiado de la propaganda lopista.

Por eso, cuando Arreola apareció en la “lista de marras”, como “uno de los mayores chayoteros” del Gobierno de Peña, montó el cólera y despotricó no solo contra el presidente Obrador –al que entre dientes y entre líneas calificó como malagradecido–, sino contra el vocero presidencial, Jesús Ramírez al que calificó de “mediocre” y lo acusa de estar detrás del descrédito en su contra y de otros aliados del presidente Obrador.

Lo cierto es que Federico Arreola recibió una sopa de su propio chocolate. Y es que “Quico” –como lo motejan en el gremio periodístico por sus reiterados berrinches–, se dice difamado, calumniado y traicionado por las guerras palaciegas, cuando él es maestro de la difamación, la calumnia y la traición.

Hoy Arreola lloriquea por los rincones –como la muñeca fea–, en un verdadero tour de medios en el que, además, despotrica contra Milenio –la casa que lo vio nacer–, para que el Presidente le haga caso y para que, en pago a la traición, le den “el hueso” de vocero presidencial; puesto que ha sido su sueño de toda la vida.

Pero el tema de fondo, la verdadera preocupación para los ciudadanos no deben ser las peleas entre cortesanos de Obrador, quienes utilizan los medios y su respectiva influencia para lavar sus culpas.

No, el problema de fondo es que Rocha y Arreola retratan, de cuerpo completo, a un Presidente y a un gobierno en los que nadie puede confiar.

Y uno de los mayores ejemplos de la traición de la que es capaz el Gobierno federal y el propio Presidente, es la cancelación del NAIM.

¿Recuerdan cuando Obrador prometió que los empresarios podían seguir con la construcción del aeropuerto; recuerdan que hizo la promesa en un encuentro público con hombres de empresa, y recuerdan que el jefe de uno de los mayores corporativos de empresa le dijo “nos vamos, Presidente, con la promesa de que podremos seguir con el aeropuerto”?

¿Qué hizo el Presidente semanas después? En efecto, traicionó la confianza de los empresarios y de los mexicanos todos.

Pero hay más. ¿Recuerdan cuando dijo que “primero los pobres”, cuando dijo que “militares a los cuarteles”, cuando dijo que “acabaría la violencia…”?

En todos los casos AMLO mintió y traicionó a los 30 millones que lo votaron. Y esa traición, es una traición a la patria y no debe ser tolerada.

¿A dónde va la democracia mexicana con un Presidente sin palabra?

Al tiempo.
28 Mayo 2019 04:00:00
¡Se derrumba AMLO en encuestas…! ¿Por qué?
A nadie debe sorprender que, según los más recientes sondeos de opinión, el Presidente mexicano pierde de manera escandalosa simpatía y respaldo ciudadano.

En pocas palabras, queda claro que asistimos al derrumbe de López Obrador –en las encuestas–, que muchos pronosticamos.

Pero tampoco es nuevo que, con el paso de las horas, los días y las semanas –ya ni hablar de meses o años–, López Obrador pierde cientos o miles de simpatizantes que hasta hace seis meses se decían convencidos de las virtudes del nuevo Gobierno mexicano.

Y tampoco sorprende que cada vez sea más evidente lo impensable; que Obrador resulta abucheado “por la prole” –sin ninguna contemplación o respeto a la figura presidencial–, que lo acusa “de mentiroso” y hasta “de traidor”, como ocurrió en Querétaro, en días pasados.

Lo cierto es que en todo el mundo el poder desgasta –incluso el poder de los dictadores–, y acaba más cuantos más horrores y errores se cometen.

Sin embargo, en el caso mexicano el desgaste parece meteórico, al extremo de que cuando aún no se cumplen siquiera los primeros seis meses, el gobierno de AMLO ya perdió 15% de las preferencias, según distintas casas encuestadoras. ¿Por qué tal derrumbe en las preferencias ciudadanas? ¿Por qué tal desencanto social? ¿Por qué la velocidad meteórica de la caída?

Las preguntas se responden con una sola expresión: incompetencia.

En efecto, resulta que los millones de ciudadanos que calificaron como excelencia el desempeño del candidato Obrador –en 2018–, hoy reprueban la incompetencia del Presidente.

Es decir, que si 3 de cada 10 mexicanos con derecho a voto llevaron a Obrador al poder presidencial y si 8 de cada 10 veía con simpatía el arranque de su gobierno, hoy crece el número de mexicanos decepcionados, indignados y que se dicen engañados por un gobierno que los traicionó.

Según distintas encuestas, Obrador llegará al primer semestre con una aprobación del 65% de los encuestados, lo que significa la pérdida de hasta 15 puntos porcentuales de simpatía. Si la tendencia se mantiene, a finales del segundo año del mandato de Obrador, casi 8 de cada 10 ciudadanos repudiará al Gobierno de Obrador.

Es decir, que será aplaudido sólo por aquellos a quienes regala dinero de manera directa; mientras que lo repudiarán una abrumadora mayoría de 8 de cada 10 ciudadanos. Lo que sigue es encontrar las causas por las que la gestión de AMLO es reprobada. Y, de nueva cuenta, la respuesta es contundente. Casi la mitad de la población ha reprobado a López Obrador porque, a querer o no, los fracasos están a la vista de todos.

1.- Resulta que el mayor éxito en el gobierno de Peña Nieto, el empleo, hoy se ha convertido en un escandaloso fracaso para el presidente Obrador. Es decir, muchos mexicanos que votaron por AMLO hoy no sólo están decepcionados sino desempleados, a pesar de que creyeron en un paraíso que, en los hechos, resultó un infierno.

2.- Los lopistas más furibundos apalearon por años a Calderón y Peña, por la violencia sin freno. Hoy, en el gobierno de López, vivimos la pesadilla de niveles intolerables de violencia criminal. El primer trienio de AMLO terminará con casi 20 mil muertes violentas. Más que en muchas guerras.

3.- El eslogan de la campaña presidencial de Obrador fue “primero los pobres”. Hoy millones de desposeídos mexicanos son los primeros en ser sacrificados por los recortes presupuestales; recortes que se utilizan para el más grosero y ofensivo clientelismo político electoral.

4.- Peña Nieto dejó saneados los sectores de salud y educativo; pilares de la herencia revolucionaria y puntales para sacar adelante a los más pobres. Sin embargo, López Obrador destruyó esos poderosos diques de contención que permitían la supervivencia de los más pobres.

5.- Y, a pesar de que todos los días Obrador dice que la economía está “requetebién”, lo cierto es que los expertos dicen que se vive el peor inicio de sexenio en décadas; la peor caída del PIB, la más peligrosa fuga de capitales y la reducción en la producción y de la inversión externa.

Por esas y por muchas otras razones, el Gobierno de AMLO ha sido reprobado y pronto será abucheado.

Al tiempo.
27 Mayo 2019 04:00:00
‘Presidente mentiroso maniqueo y vengativo’
Todos los días, en sus “mañaneras”, el presidente López Obrador dice decenas de mentiras, según distintas empresas que han contabilizado que es falso hasta 40% de lo que dice.

Por ejemplo, apenas en días pasados, Obrador dijo que el Instituto Nacional de Acceso a la Información le había entregado la lista de “periodistas chayoteros”, lo cual resultó falso.

¿Por qué? Porque el INAI desmintió al Presidente. Es decir, Obrador volvió a mentir ante todos los mexicanos sobre una nueva persecución, selectiva, a sus críticos. Además, de manera reiterada el Presidente recurre al maniqueísmo; es decir, se asume como poseedor de la verdad absoluta entre el bien y el mal y, por tanto, decide entre quienes son buenos y malos. Así, emitió un listado de periodistas que, según su verdad paralela, son el mismísimo demonio. Pero no es todo; de tanto en tanto, Obrador revela su venganza compulsiva. Y, en el caso que nos ocupa, apuntó su dedo flamígero contra lo que él mismo calificó como “el hampa del periodismo”, que son sus críticos.

En efecto, muchos mexicanos han probado que el Presidente mexicano es mentiroso, maniqueo y vengativo. Sin embargo, pocos saben por qué.

¿Por qué, por ejemplo, el presidente López Obrador insiste, todos los días, en mentir sin pudor ante millones de personas que ven las mañaneras?

¿Por qué la máxima autoridad del país pierde su valioso tiempo para calificar, de manera maniquea, como “hampones de la prensa” a sus críticos?

¿Por qué la casa presidencial elaborara una lista selectiva de periodistas que, según la maniquea concepción presidencial, son pillos sin perdón de Dios? Y claro, omite la virtud democrática de la transparencia del gasto publicitario ¿Por qué desde la casa presidencial se azuza a bots para linchar en redes a los críticos del Presidente, con etiquetas como “#hamponesdeprensa”? ¿Por qué los bots identificados con Obrador llegan al extremo de amenazar de muerte a los periodistas críticos del Presidente mexicano? Las respuestas son diversas pero contundentes.

1.- Porque al acusar a los periodistas, Obrador y sus “genios” crean una cortina de humo ante la gravísima crisis del sector salud, generada por los recortes; sector que está a punto del colapso.

2.- Y la prueba de que es mentirosa y selectiva la lista de periodistas y medios dizque “chayoteros” es que el INAI nunca recibió una solicitud del Presidente y que toda la información de todos los patrocinios a todos los medios y/o periodistas siempre ha estado disponible en Compranet.

3.- Por eso solo fueron seleccionados poco más de 30 periodistas, los que casualmente son los más críticos del Gobierno de López Obrador y a los que se acusa de “recibir dinero” sin explicar que esos periodistas solo recibieron 2% del total del presupuesto publicitario, mientras que los aliados de AMLO reciben montañas de dinero.

4.- De esa manera, Obrador distrae la atención para que los ciudadanos se enojen porque mientras millones de mexicanos carecen de los servicios elementales de salud, un puño de periodistas críticos de Obrador se llevan millones de pesos.

5.- Y nunca se le dice a los ciudadanos –y por eso es una lista engañabobos– que esa información es pública gracias a que por años, los constructores de la democracia mexicana lucharon por transparentar las partidas publicitarias a los medios. La información es pública porque Peña Nieto fue uno de los presidentes más transparentes.

6.- Tampoco le dicen al público, por ejemplo, que el pago a los periodistas de la lista selectiva no es a las personas físicas, a ellos en lo individual, sino a empresas que cumplen una rigurosa revisión fiscal y que su función social ha sido fundamental para el fortalecimiento democrático.

Es decir, que con la proliferación de las pequeñas empresas periodísticas –dirigidas por los propios periodistas y que viven de patrocinios privados y públicos y que no pertenecen a los grandes grupos mediáticos–, se crea una red virtuosa que garantiza, a plenitud, la libertad de expresión y de pensamiento. Además, cuando AMLO sataniza a sus críticos, muestra su talante autoritario e intolerante a las libertades fundamentales en democracia, como la libertad de expresión, de pensamiento y de crítica.

En pocas palabras, López Obrador pretende acabar con los verdaderos medios y periodistas críticos, porque todo su proyecto es el de la instauración de una dictadura.

Al tiempo.
24 Mayo 2019 04:00:00
‘¡Presidente, si no puede, renuncie!’
El 21 de agosto de 2008 –durante el gobierno de Felipe Calderón–, un padre indignado reprochó a las autoridades federales y de la capital del país su incapacidad para esclarecer el secuestro y crimen de su hijo.

Años antes –durante el caótico gobierno de López Obrador como jefe de Gobierno del DF–, el joven Fernando Martí había sido secuestrado y asesinado, sin que autoridad alguna pudiera esclarecer el crimen, hasta aquel 21 de agosto de 2008.

Por eso, durante un encuentro con organizaciones civiles y defensoras de derechos humanos, el empresario Alejandro Martí –padre de Fernando, el joven secuestrado y asesinado– exhortó a las autoridades estatales y federales a trabajar contra la inseguridad y luchar para destruir sus dos grandes soportes: la impunidad y la corrupción.

Pero no fue todo. Alejandro Martí también sacudió a la sociedad con una exigencia que nunca se había planteado de cara a las máximas autoridades del país; de frente al Presidente de la república.

“¡Si no pueden, renuncien…! ¡pero no sigan usando las oficinas de Gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, porque eso también es corrupción!”, enfatizó Martí, en el acto del Consejo Nacional de Seguridad Pública.

Ante el presidente Calderón y con voz entrecortada, Martí dijo que la sociedad mexicana no quiere cosas temporales, pues “estaremos vigilantes, tenemos que recuperar la confianza en nuestras instituciones en el Estado mexicano y en nuestro país”.

Han pasado poco más de 10 años de aquel sonoro “¡si no pueden, renuncien…!”, pero el reclamo sigue más vigente que nunca.

Y es que aquel jefe de Gobierno del DF que no investigó y tampoco castigó a los culpables del secuestro y el crimen de Fernando Martí; aquel que llevó a la capital del país a niveles intolerables de violencia y que por ello provocó la mayor movilización de la historia, hoy es Presidente de los mexicanos.

Sin embargo, el México de hoy, el de la Presidencia de Obrador, es uno de los peores países para la seguridad y la tranquilidad de las personas, es uno de los peores países para la supervivencia de la democracia y uno de los más peligrosos para el ejercicio de libertades fundamentales como la de expresión; México tiene niveles de violencia criminal como los de algunas guerras.

Y es que, por ejemplo, en el México de López Obrador los periodistas críticos al Gobierno son calificados por el Presidente como “hampones”, en tanto que los propagandistas oficiales son llevados al altar de la impunidad, ante la difamación y la calumnia cotidiana contra los opositores.

Con López Obrador, por ejemplo, se vive el mayor nivel de crímenes violentos de la historia, el mayor número de ejecuciones, de secuestros, de feminicidios, de asaltos y robos a mano armada; con Obrador el decomiso de drogas muestra las cifras más bajas.

Con López Obrador la seguridad social para los más pobres vive su peor momento y los que menos tienen ya tampoco disponen del último recurso para mantener la salud, el recurso de la otrora infaltable seguridad pública.

Con López Obrador el empleo vive el peor momento, la inversión se ha contraído como no ocurría durante muchos años y el crecimiento económico amenaza con una tragedia económica.

Con López Obrador el número de periodistas muertos rebasa todos los niveles; con López Obrador la censura oficial es igual a la que se vivía en tiempos de Díaz Ordaz y Luis Echeverría; con López Obrador los periodistas críticos del Gobierno no solo son llamados hampones, sino que se les persigue y amenaza.

Por eso, porque en sus primeros seis meses el Gobierno de Obrador no ha mostrado un solo acierto, sigue vigente el reclamo de Alejandro Martí: “¡Presidente, si no puede, renuncie!”.

Al tiempo.
23 Mayo 2019 03:59:00
¡A Obrador ‘le valen madre’  los pobres!
Seguramente ningún mexicano ignora el eslogan central de la campaña presidencial de López Obrador: “primero los pobres”. Seguramente muchos millones de mexicanos pobres y desposeídos votaron a favor de Obrador, esperanzados en ese mensaje, epítome del populismo más vulgar y ramplón.

Y seguramente la mayoría de esos millones de mexicanos que creyeron en el mensaje de AMLO –si no es que todos– ignoran que, en los hechos, a Obrador “le valen medre” los millones de mexicanos pobres de todo el país.

¿Le valen madre?

Sí, le valen madre, y las pruebas son contundentes: en los primeros seis meses de Gobierno, los más afectados por todos programas del Gobierno de Obrador son, precisamente, los pobres.

¿Lo dudan?

1.- Gracias a la renuncia de Germán Martínez a la dirección del IMSS, hoy sabemos que por orden expresa del presidente Obrador, el Seguro Social fue tasajeado en su presupuesto, su cuerpo de médicos y enfermeras, porque era mucho el dinero que se gasta en atender a los más pobres.

2.- Hoy no hay dinero para atender a los enfermos de cáncer, sobre todo a los niños; no hay presupuesto para atender a las mujeres con cáncer de mama; para ofrecer atención y medicamentos especiales para los enfermos de sida.

3.- Hoy se sabe que la Secretaría de Hacienda negó el presupuesto al IMSS para la compra de medicamentos urgentes, todo ello mientras que el propio Gobierno de AMLO hizo contratos millonarios con las farmacias de uno de los financistas de la campaña de Obrador, Carlos Lomelí, amigo del Presidente y “superdelegado” de Morena en Jalisco.

4.- Todos saben que en forma vengativa –porque fue un programa del Gobierno de Calderón–, el presidente Obrador descabezó el Seguro Popular, que era una institución diseñada, sobre todo, para atender a los millones de mexicanos que no cuentan con IMSS o ISSSTE, para los más pobres.

5.- Además, entre los más pobres están miles de padres que acudían a las guarderías para dejar a sus hijos en estancias bien equipadas, mientras que acudían a trabajar. Hoy ese programa fue cancelado con el argumento mentiroso de que las guarderías eran un centro de corrupción.

6.- La educación pública es, como saben, la única posibilidad de que los mexicanos más pobres y desposeídos puedan iniciar el camino hacia mejores niveles de vida. Una educación de calidad exige, como también está claro, una evaluación constante de maestros y alumnos. Pues en detrimento de millones de niños pobres canceló la evaluación y los condenó a seguir en la pobreza.

7.- El subsidio a las gasolinas es uno de los peores impuestos a los mexicanos pobres. Y resulta que, como parte de la política equivocada para bajar los precios de los combustibles, el Gobierno de AMLO subió el subsidio y, con ello, afecta a los que menos tienen.

8.- La violencia y el crimen, que en el actual Gobierno muestran signos de tragedia, pegan a todos los sectores sociales pero, sobre todo, a los que menos tienen.

¿Cómo se defienden los pobres cuando son asaltados en el transporte público, en las colonias pobres; cómo se defienden los comercios familiares de los asaltos, del cobro de piso? En realidad los pobres están en indefensión.

9.- En los primeros seis meses del Gobierno de AMLO hemos vivido el mayor desempleo en las últimas dos décadas. ¿Qué sector social es el más afectado por el desempleo? En efecto, los que menos tienen.

10.- Entre las ramas empresariales que más han sufrido la baja en el crecimiento económico –en el Gobierno de AMLO– están las industrias de la construcción y el turismo, dos segmentos que crean millones de empleos. Y, casualmente, son empleos para millones de mexicanos pobres.

Los hechos y la terca realidad confirman que es una mentira el eslogan de “primero los pobres”.

Lo cierto es que a López Obrador “le valen madre” los pobres.

Al tiempo.
22 Mayo 2019 04:00:00
¡Germán, el único con dignidad; desnuda a AMLO!
Durante años, Germán Martínez fue uno de los más severos críticos del populista López Obrador.

Por años fue ejemplo de dignidad en el PAN, partido de cuya presidencia renunció luego de una escandalosa derrota.

Luego, Germán Martínez pareció “un político del montón” –como lo escribimos aquí el 20 de febrero de 2018–, al mudar de manera radical su crítica, su convicción y su partido, al declararse convencido de que la esperanza de cambio era López Obrador.

Sin duda un cambio radical del exjefe nacional del PAN, producto más de la esperanza, del sueño y el corazón, que de la
razón.

Al final, cuando el Gobierno de López Obrador naufraga en todos los frentes, cuando los fracasos se acumulan en todos los rincones del Gobierno y cuando aún no transcurren ni seis meses, Germán Martínez tira la toalla y renuncia a la dirección del IMSS.

Y entonces se produce el milagro; los lambiscones del Gobierno de Obrador se lanzan furiosos y acusan de “traidor” al único miembro de su gabinete con una pizca de dignidad. Queda claro, la dignidad y la vergüenza son sinónimos de traición, para los fascistas del Gobierno de AMLO, para sus aplaudidores y para aquellos que sin pudor ladran cuando les ordenan ladrar.

Curiosamente la noticia, la “verdadera nota” –como dicta la jerga del periodismo– no solo es la salida de Germán del IMSS, sino que “la noticia bomba” es el diagnóstico de terror que viven instituciones como el IMSS, el ISSSTE y todo el sector salud mexicano, desmantelado por la estupidez del ahorro clientelar que ordenó el Presidente.

La noticia a analizar y cuestionar no es la salida de Germán Martínez del IMSS y la llegada de un lambiscón más –de los miles sin dignidad– al Gobierno de lambiscones. No, el verdadero escándalo es la destrucción que, por órdenes presidenciales, se produce en todo el sector salud, en donde se afecta a los más pobres, a los sin techo y sin nada, para desviar dinero para ganar clientelas electorales.

“Es inhumano”, dice Germán Martínez, que desde Hacienda funcionarios lambiscones y sin escrúpulos violen la Ley del IMSS y decreten recortes y más recortes que dejan sin atención a los que menos tienen, a niños con cáncer y sida; que dejen al Instituto sin medicamentos.

Es criminal, decimos nosotros, que funcionarios lambiscones de Hacienda no sólo pongan en riesgo la atención médica, los medicamentos y la atención especial para más de la mitad de los mexicanos de todo el país –en el IMSS y el ISSSTE se atienden casi 70 millones de personas–, por seguir con la política de depredación de instituciones fundamentales.

Y resulta un suicidio colectivo –para el Estado todo–, que gracias a la política de ahorro clientelar decretada por López Obrador, estén en riesgo latente la pensión de millones de mexicano –jubilados y pensionados–, quienes de seguir como están las cosas, muy pronto no podrían cobrar su pago mensual, la única fuente de subsistencia para millones de adultos a los que nadie atiende.

Y es que lo menos importante es que Germán Martínez deje el cargo y que otro lambiscón lo ocupe.

La tragedia es que el expanista reveló el caos que está generando en todas las instituciones la torpeza de recortar dinero por decreto –para regalar ese dinero a clientelas electorales–, sin ver el daño descomunal que se provoca a las instituciones y a los que menos tienen.

¿Cuántos secretarios de Despacho, del Gabinete legal y el ampliado tendrán un gramo de dignidad, como el que mostró Germán Martínez, para tirar la toalla y para denunciar la tragedia a la que nos lleva el Gobierno de Obrador en materia de violencia e inseguridad, de educación, salud, turismo; para denunciar el fracaso descomunal del Gobierno lopista en apenas los primeros seis meses de Gobierno, que se cumplirán en una semana?

El 20 de febrero de 2018 aquí recordamos las convicciones de Germán Martínez, una vez que declaró ser un apóstol de AMLO. Así lo dijo, “Estoy listo para apoyar lo que ordene el candidato… soy de los que con orgullo entrega volantes de López Obrador porque quiero que sea Presidente… Porque con López Obrador habrá un mejor mañana”.

En su renuncia al IMSS dijo que la Cuarta Transformación no es más que un cambio
burocrático.

¿Qué pasó en la cabeza de Germán Martínez para saltar del PAN a Morena y luego arrepentirse de AMLO? ¿Y las ideas, ideales e ideología?

¿Abrió los ojos, se curó de la fiebre “lopista” o es el primero de los grandes arrepentidos?
21 Mayo 2019 04:01:00
AMLO, el Torquemada que vuelve al Santo Oficio
¡Parece increíble, pero es cierto! El Presidente mexicano decretó regresar al siglo 15 y, cual Torquemada medieval, ordenó la ridiculización pública de ladrones y corruptos.

Es decir, Obrador será la versión moderna del Santo Oficio, dedicado a instalar placas y espectaculares –el humillante “Sambenito” medieval–, para que “la plebe” conozca los nombres de criminales y corruptos a los que el Gobierno confiscó lo mal habido, para construir carreteras.

Y es que, en Balancán, Tabasco, López Obrador dijo que los recursos que se obtengan de terrenos decomisados a criminales y narcotraficantes serán utilizados para construir caminos en los pueblos más necesitados.

Pero no fue todo; los caminos que se construyan con los bienes decomisados a narcos y políticos corruptos “llevarán una placa” con la leyenda “esto se obtuvo del cártel mengano; esto se obtuvo del político corrupto fulano de tal”, según prometió el nuevo Presidente.

Sin embargo, lo que no sabe Obrador –porque es analfabeta funcional–, es que su locuaz propuesta violenta el Artículo 22 Constitucional; el mismo que prohibe a toda autoridad denigrar y ridiculizar a cualquier tipo de infractor, presunto criminal o delincuente sentenciado; Constitución que por pura casualidad, prometió respetar Obrador.

De manera textual dice el citado Artículo 22 de la Carta Magna. “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales”.

Dicho precepto, como queda claro, busca humanizar las penas y acabar con la barbarie y la crueldad contra los procesados o delincuentes sentenciados y pretende preservar la integridad y la dignidad que merece todo ser humano, por delincuente que sea.

Por lo anterior, resulta vergonzoso –y violatorio de la Constitución y los derechos humanos elementales–, que sea el propio presidente Obrador quien incite al linchamiento colectivo, a la venganza social y a la barbarie, desde la propia institución presidencial.

Y por eso las primeras preguntas.

¿Nadie, en Palacio Nacional, es capaz de explicarle a Obrador que no puede recorrer el país proponiendo violar la Constitución; promoviendo la venganza social y, sobre todo, la violación de los derechos humanos?

¿No hay nadie, en el primer círculo del Presidente, que le explique que la Santa Inquisición fue abolida desde el siglo 18 y que si Torquemada viviera en el México de hoy seguro llevaría los apellidos López Obrador?

Y es que lo que propone el Presidente –exhibir el nombre de criminales y narcotraficantes en las obras realizadas con dinero confiscado–, es el regreso a la barbarie, a la Inquisición y en especial es la reedición de los castigos vengativos; significa la versión moderna del “Sambenito”, aplicado hoy, el México del siglo 21 por un dizque Presidente demócrata.

Pero obliga a preguntar: ¿Qué es y qué significa el “Sambenito”? Resulta que en el siglo 15, por órdenes de Benito de Nursia, la “Orden Benedictina” creó el “Sambenito”; un gran escapulario con forma de poncho –que cubría en su totalidad el pecho y la espalda del presunto infractor–, y que al frente y la espalda llevaba dibujos alusivos al delito cometido por quien lo portaba.

Así, enfundados en el “Sambenito”, los criminales paseaban por pueblos y provincias, descalzos, portando un cirio en la diestra, para provocar escarnio público contra el criminal y su familia.

Curiosamente, en muchos casos el “Sambenito” llevaba al frente la Cruz de San Andrés y –en la mayoría de las exhibiciones públicas–, llevaba escrito el nombre del condenado, lo que provocaba no solo el linchamiento público del criminal, sino la marginación de su familia.

¿Qué pretende el presidente Obrador con la exhibición pública de políticos y narcotraficantes? ¿Asistimos a la vuelta del Santo Oficio? ¿No existe autoridad alguna capaz de sancionar la ligereza discursiva del presidente Obrador?

Al tiempo.
20 Mayo 2019 03:22:00
¿Morena también mata periodistas?
En los primeros 168 días del Gobierno de López Obrador han sido asesinados nueve periodistas. En ningun caso los gobierrnos estatales y/o el Gobierno federal investigan los crímenes sino que, por el contrario, el presidente Obrador no ha dicho una sola palabra sobre el tema, a pesar de que en campaña prometió poner fin al ataque a periodistas.

También están calladas las voces que antaño censuraban con dureza la pasividad de los gobiernos del PRI y el PAN ante el crimen de informadores. Y callan porque están en la nómina oficial y sirven como propagandistas del terror, desde los medios oficiales federales o en distintas entidades federativas.

Por ejemplo, en estados como Veracruz y Quintana Roo –entre otros que gobierna Morena–, los periodistas críticos del nuevo partido hegemónico viven un verdadero clima de terror y muerte. Incluso muchos huyen.

Y si lo dudan, apenas el pasado jueves fue asesinado Francisco Romero Díaz –en Playa del Carmen, Quintana Roo–, el periodista más crítico de la presidenta municipal de Solidaridad, la morenista Laura Beristain Navarrete, ligada estrechamente con el presidente Obrador, a quien debe el cargo.

Y resulta relevante el vínculo de la alcaldesa con Obrador no solo por la amistad entre ambos, sino por el “manto de impunidad” que protege a la edil quien, hasta el momento, guarda silencio sobre el crimen de Romero Díaz, a quien durante meses los “guaruras” de la alcaldesa golpearon, levantaron, secuestraron y lo amenazaron de muerte.

Popular en Quintana Roo por su peculiar crítica –“Ñaca Ñaca”, como era motejado–, Romero Díaz hizo realidad un clásico: de García Márquez; pregonó el anuncio de su muerte, a través de redes sociales y de su página digital, titulada Ocurrió Así. Es decir, el priodista hizo la denuncia de su muerte –Crónica de una Muerte Anunciada– de la siguiente manera.

“Responsabilizamos a Laura Beristain de lo que pueda pasarle a Francisco Romero (Ñaca Ñaca). Toda vez que en diferentes coberturas el mismo periodista ha denunciado amenazas por parte de elementos de la Policía Municipal bajo órdenes de Laura Beristain para acallarlo”. ¿Quién es Laura Beristain? ¿Por qué es la mujer más poderosa en Quintana Roo? ¿Por qué la impunidad a sus públicos excesos y corruptelas?

La respuesta la conocen todos en Morena porque Beristain es amiga de AMLO, de toda la vida, mérito para ser intocable.

Laura Beristain llegó a la presidencia municipal de Solidaridad –lo que conocemos como Cancún–, como pago por el trabajo legisaltivo que unificó a Morena y al PT en 2017 y “al dedicado trabajo como recaudadora” para la campaña presidencial de 2018, junto con sus hermanos Luz María y Juan Carlos Beristain.

Es decir, todo un clan familiar que no solo atesoran poder político y económico, sino que persiguen y callan periodistas.

Por eso, por los servicios prestados al presidente Obrador, el clan familiar de los Beristain es intocable en Quintana Roo y en todo el país, a pesar de los escándalos de corrupción que los persiguen.

Pero el crimen de Francisco Romero Díaz se suma a ocho asesinatos previos, cometidos en el Gobierno de López Obrador y que siguen impunes.

1.- El 1 de diciembre de 2018 fue asesinado el periodista Jesús Alejandro Márquez Jiménez. Su cuerpo fue hallado en la carretera Tepic-Pantanal, en el municipio de San Cayetano, Nayarit.

2.- El 6 de diciembre de 2018 fue asesinado Diego García Corona, reportero del semanario Morelos. Su cuerpo fue encontrado en Ecatepec, Estado de México.

3.- El 20 de enero de 2019 fue asesinado Rafael Murúa, director de la radio comunitaria Radiokashana, en el municipio de Mulegé, Baja California Sur. Fue el primer homicidio de un periodista en 2109.

4.- El 9 de febrero fue asesinado a tiros Jesús Eugenio Ramos Rodríguez. El periodista tomaba un café –en Villahermosa, Tabasco–, con otras personas cuando un desconocido le disparó y escapó.

5.- El 16 de febrero de fue asesinado a tiros Reynaldo López. El periodista viajaba junto con el exreportero de Televisa Sonora, Carlos Cota, cuando un vehículo se emparejó y le dispararon, en Hermosillo, Sonora.

6.- El 15 de marzo, en San Luis Potosí, fue asesinado en su casa Santiago Barroso Alfaro, periodista, exconductor del programa de radio San Luis Hoy.

7.- El 24 de marzo fue asesinado Omar Camacho, periodista deportivo, cuyo cuerpo fue localizado debajo de un puente en Salvador Alvarado, Sinaloa.

8.- El 2 de mayo fue asesinado Telésforo Santiago Enríquez, fundador y conductor de la radio comunitaria El Cafetal de San Agustín Loxicha, Oaxaca.

¿Hasta cuándo atenderá el presidente Obrador la muerte de
periodistas?

Al tiempo.
17 Mayo 2019 04:00:00
El Presidente sabio: las 10 profesiones de AMLO
Alfonso X el Sabio (1252-1284) fue Rey de Castilla y León, implantó la lengua castellana como idioma oficial en lo que hoy es España y fue reputado astrónomo, poeta, historiador jurista y lingüista.

Muchos años después –algunos cientos de años–, en México gozamos del privilegio de contar con un presidente sabio, de nombres Andrés Manuel y apellidos López Obrador, quien todas las mañanas sorprende a propios y extraños con su sabiduría; esa que prodigaba en su reino Alfonso X el Sabio.¿Conocen los mexicanos las 10 profesiones que han convertido a López Obrador en la versión moderna del sabio Rey de Castilla y León?

1.- El Biólogo Marino. Recientemente, a propósito de la crisis de alga marina conocida como “sargazo” –que cada año invade playas de Quintana Roo–, el sabio Presidente mexicano dijo que el sargazo “no es un fenómeno natural” y que buscaría resolverlo mediante pláticas con el gobernador estatal y el director de Fonatur.

2.- El Geólogo e Ingeniero Petrolero. Por años ha circulado en redes un video en donde Obrador desmitifica de manera brillante la complejidad para extraer petróleo. “Ni que fuera para tanto”, dice, “si sólo se perfora un hoyo y punto”. Además, como buen experto, aseguró que Pemex “tiene todo” para construir la Refinería de Dos Bocas.

3.- El Ambientalista. En este caso, el Presidente también mostró su amplia experiencia del tema y sostuvo que “no habrá impacto ambiental” con la construcción del Tren Maya. De esa manera desmintió a las mal intencionadas instituciones que dicen lo contrario.

4.- El Economista. Acaso la disciplina que más domina Obrador es la economía, ya que a pesar de reportes preocupantes de bancos, calificadoras y especialistas que advierten sobre el riesgo que enfrenta la economía mexicana, el sabio Presidente mexicano dice que no hay nada de qué preocuparse. ¿Por qué? Porque “todo va requetebién”.

Pero además, el iluminado Presidente confirmó que “lo suyo, lo suyo” es la economía. Y es que sin que nadie en el gabinete saltara, diseño su propio Plan Nacional de Desarrollo.

5.- El Psiquiatra. En este caso es más evidente la sabiduría presidencial. Y es que conocedor de los trastornos de conducta en la sociedad toda. Obrador hizo uno de los mayores aportes a la psiquiatría de todo el mundo. ¿Un aporte mundial?

En efecto, AMLO descubrió que los corruptos del mundo –y de México, claro–, se pueden curar en clínicas psiquiátricas. Digno del Nobel.

6.- El experto en Calentamiento Global. El visionario Presidente desmentirá al mundo entero sobre el tabú del calentamiento global y probará que es otro engaño del neoliberalismo. Por eso, mientras que el mundo apuesta por energías renovables, Obrador construye refinerías y apuesta por el carbón. Sin duda otro aporte a la humanidad, que será aplaudido.

7.- El especialista en Geografía Física o “Geomorfólogo”. La lucidez del Presidente mexicano no tiene límite. ¿Por qué? Porque es capaz de ver un lago donde no existe –como en Texcoco–, y de no ver una montaña donde sí existe, como fue el caso del cerro de Santa Lucía.

8.- El Encuestador. Muy pronto atestiguaremos el aplauso mundial al presidente mexicano por descubrir una técnica milagrosa para realizar encuestas, en las que no se preguntará a la gente lo que piensa sino que, con sólo el 1% del voto, los ciudadanos avalarán lo que pida el Presidente.

9.- El Comunicólogo. Al mejor estilo de dictadores como Castro, Chávez y Mussolini, el Presidente mexicano regaló al mundo la nueva manera de comunicar con el pueblo bueno; las “mañaneras”, recurso retórico que, en realidad, sólo sirve para engañar. La verdadera novedad es esa, la manera de mentir sin tener ninguna sanción social.

10.- El Beisbolista profesional. Los mexicanos perdimos un Baby Ruth en potencia pero ganamos a un sabio en el poder. Y es que según el Presidente, fue “prospecto para Grandes Ligas”, pero se lastimó el meñique. “Tenía buen brazo y cubría mucho terreno… salió una línea en un juego, salí por ella, me tiré de cabeza, la cogí, pero me quedó el brazo abajo y el dedo recargado en el cuerpo…”, y debido a esa desafortunada tragedia hoy es el Presidente mexicano.

¿Hasta cuándo nos durará la suerte, a todos los mexicanos, de contar con un sabio en el poder?

Al tiempo.
16 Mayo 2019 04:04:00
¿Cuántos gobiernan tan mal como AMLO?
La pregunta parece provocadora, incluso para algunos podría ser difícil. Sin embargo, si la formulamos a mexicanos de todo el país y, sobre todo, a los habitantes de la Ciudad de México y de entidades como Morelos, Veracruz y Tabasco –entre otros gobiernos de Morena–, seguro la respuesta es muy fácil.

¿Por qué? Porque para para encontrar una respuesta contundente solo basta ver la realidad de la violencia, el crimen, la inseguridad, el secuestro, feminicidios, robos, asaltos; el desempleo y el ambulantaje, la ingobernabilidad, la contaminación…

Y es que no es novedad –como ya lo probamos aquí en otros momentos–, que han fracasado todos los gobiernos en manos de políticos que militan en Morena, empezando por la propia gestión de López Obrador.

Por eso de nuevo hacemos la pregunta: ¿Cuántos y cuáles gobiernos son igual de malos que el de López Obrador?

Para empezar, el de la señora Claudia Sheinbaum, en la capital del país, es un Gobierno que es tendencia en redes no por sus buenos resultados y por la eficacia mostrada por “la científica de la UNAM”, sino porque es una de las peores gestiones que ha tenido la capital del país.

Por ejemplo, el primer trimestre del Gobierno de la señora Sheinbaum es el más violento, con más crímenes, secuestros, robos, asaltos, feminicidios y con el mayor problema de movilidad y ambulantaje.

Todos esos resultados no exaltan a una gobernante que presume ser parte del sistema de investigadores y científicos mexicanos. Y, precisamente ese es el problema.

Y es que resulta que la demagogia de la llamada izquierda mexicana –en realidad la ultraderecha de Morena–, hizo creer a muchos ciudadanos que al llevar a cargos públicos a científicos y académicos reputados, los resultados en el ejercicio de Gobierno serían la excelencia.

Sin embargo, el error está a la vista de todos. Un buen científico y un académico de excelencia no son, necesariamente, buenos gobernantes, buenos administradores y buenos servidores públicos.

Y es que el servicio público es una disciplina tan importante y de tal especialización e importancia que no se puede dejar en manos ni de un político y menos de un académico.

Es un trabajo propio de un especialista en administración pública. Y resulta que, por pura casualidad, en Morena esos especialistas no existen, porque Morena es lo más parecido a la casa de los saqueadores del dinero público.

Por eso el fracaso de Claudia Sheinbaum y de muchos otros gobiernos de Morena.

Pero hay más. Por ejemplo, si revisamos el Gobierno de Morelos llegaremos a la conclusión de que se trata de una caricatura. ¿Por qué? Porque al frente aparece Cuauhtémoc Blanco, un reputado futbolista, pero un ciudadano que parece salido de las alcantarillas de la escala social.

¿Qué está pasando en Morelos? Resulta que la entidad que era el paraíso de fin de semana de los capitalinos hoy es la sucursal del infierno; robos, secuestros, crímenes, cobro de piso y todos los flagelos de la ingobernabilidad.

Pero el terror es aún mayor: la industria motor del estado de Morelos, la inmobiliaria, está en medio del colapso.

Y es que Morelos sube todos los días en la escala entre las entidades más violentas, con mayor inseguridad y con el peor Gobierno del país. Todas las encuestas sobre el de-

sempeño de los gobernadores colocan a Cuauhtémoc Blanco como el peor Mandatario estatal, con los peores niveles de violencia, inseguridad, secuestro, robos, asaltos…

Y las cifras son idénticas en Veracruz y Tabasco, en donde los ciudadanos están cansados de los malos gobiernos de Morena. ¿Hasta cuándo esa pesadilla llamada Morena?

Al tiempo.
15 Mayo 2019 03:00:00
¡Se los dije, son un circo las mañaneras de AMLO!
Apenas el pasado 15 de abril aquí dijimos que las mañaneras de López Obrador son un grosero montaje.

Dijimos que “para muchos”, la esgrima entre Jorge Ramos y el presidente Obrador había sido el mejor ejemplo de la batalla entre un buen periodista –independiente, audaz, crítico y bien informado–, y un presidente en total decadencia, sin más argumentos que el trillado emblema del autoritarismo; “tengo otros datos”.

También dijimos que para otros se trató de una paliza del periodista avecindado en Miami, que lo mismo pelea con López Obrador que con presidentes como Trump y dictadores como Nicolás Maduro. Por eso, muchos mexicanos llevaron a Jorge Ramos a la calidad “de Héroe”, por apalear a un atolondrado López Obrador.

Sin embargo, también dijimos que existe una minoría –entre la que se encuentra el autor de este espacio–, que vemos en las mañaneras un triste espectáculo de circo, pactado entre periodistas como Jorge Ramos y torpes operadores del gobierno de Obrador, quienes de inmediato debieron haber sido echados de sus puestos. ¿Por qué?

Porque sin necesidad expusieron al Presidente mexicano al peor de los ridículos, en cadena nacional, cuando apenas lleva cuatro meses de gestión.

Y, al final, expusimos las razones y las pruebas de que el choque entre Obrador y Jorge Ramos no fue más que un circo, pruebas que hoy reiteramos.

1.- Una premisa central de la comunicación es que no hay periodismo cuando el periodista es la noticia. Y la noticia de la escaramuza entre Obrador y Ramos, no fue lo que dijo el Presidente sino lo que dijo el periodista.

2.- En rigor, vimos al Presidente de siempre y al periodista de todo el tiempo. La diferencia y el contraste, en todo caso, fue el ridículo que todos los días hacen los periodistas mexicanos: timoratos, temerosos y sin talento.

3.- Además, no debemos olvidar que Jorge Ramos es un periodista “de casa”; de los que llamaron a votar por AMLO y se prestaron a crear la especie de que Peña Nieto era el peor presidente y Obrador era el mejor candidato.

4.- Para los que no saben, Jorge Ramos pacta entrevistas y el respectivo cuestionario. Luego, sobre la marcha, deja el guion y hace caer al entrevistado. Eso pasó con el dictador Maduro quien, por lo mismo, abandonó la entrevista.

5.- Y si dudan que Jorge Ramos es o era un periodista “de casa” para AMLO, vale recordar que el Presidente nunca lo metió al saco de “la prensa fifí”, como moteja a sus críticos.

6.- También debemos recordar que Jorge Ramos es empleado de Univisión, filial de Televisa en Estados Unidos. Y nadie debe olvidar que Televisa es el principal aliado del gobierno de AMLO y que recientemente, en secreto, se reunieron el presidente Obrador y Jared Kushner –yerno de Trump–, en la casa de Bernardo Gómez, el número dos de Televisa.

7.- Y aquí es donde aparece la prueba contundente de que fue un circo la participación de Ramos en la mañanera de AMLO, circo que se salió de control para el Gobierno mexicano cuando el Presidente fue incapaz de sumar y restar.

8.- Y es que la pregunta clave para un periodista como Jorge Ramos, no era lo que todos conocemos –el sexenio más violento–, sino que “la pregunta” era sobre el pacto secreto entre AMLO y Trump en la casa del 2 de Televisa.

9.- ¿Por qué el audaz, crítico, independiente y bien informado, Jorge Ramos, no hizo la pregunta clave? ¿No es de risa loca que el periodista del momento haya olvidado la pregunta más importante para los gobiernos de México y Estados Unidos?

10.- Que nadie se equivoque, el choque entre Ramos y Obrador no fue una confrontación real entre un periodista crítico y un aprendiz de dictador. En realidad fue un circo en donde el maromero cayó al vacío sin red de protección.

Por lo anterior, ese 15 de abril preguntamos: ¿Hasta cuándo la torpeza de los operadores presidenciales seguirá exponiendo al presidente al escándalo público? ¿Hasta cuándo el engaño de periodistas a modo?

¿Y, qué creen? Que el jueves 9 de mayo, Brozo confirmó el engaño y también fue apaleado. Por eso volvemos a preguntar: ¿hasta cuándo?

Al tiempo.


14 Mayo 2019 04:01:00
¡‘Me canso Ganso’, grosero culto autoritario de AMLO!
Uno de los signos más cuestionables en democracia es el autoritarismo presidencial.

En los años 60 y 70, la vieja izquierda mexicana y luego la derecha del PAN, criticaron los preocupantes signos autoritarios de los presidentes Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo.

Eran gobiernos autoritarios, represores y vengativos; gobiernos que no toleraban la crítica, no respetaban la división de poderes y mantenían al pueblo “en un puño”, ya que no aceptaban los contrapesos y menos la división de poderes.

Y precisamente para combatir a esos gobiernos despóticos, hace más de medio siglo las llamadas izquierdas y la derecha del PAN pelearon con uñas y dientes para hacer realidad la alternancia en el poder, la división de poderes y el sufragio efectivo.

Lo preocupante, sin embargo, es que cuando se hizo realidad la división de poderes, la alternancia en el poder y el sufragio efectivo –entre muchos otros signos de una naciente democracia mexicana–, a una importante porción de la sociedad ya no le gustó esa democracia y, mediante engaños, votaron por el regreso de la antidemocracia, por la vuelta al autoritarismo y a favor de un déspota en el Gobierno federal.

En efecto, la victoria electoral de López Obrador y sus desplantes autócratas en los primeros cinco meses confirman dos realidades vergonzosas; a muchos mexicanos enamorados del autoritarismo y la antidemocracia que, al mismo tiempo, gustan de ser engañados por un profesional del engaño, como AMLO.

Pero el clímax del autoritarismo y el despotismo de Obrador –tara que en los dos casos convierte al Presidente en un autócrata peor que Díaz Ordaz–, son públicos cuando grita en la plaza pública o en las mañaneras el brillante eslogan de “me canso ganso”.

Sí, el “me canso ganso” no es un chiste, un recurso retórico ni tampoco una joya del refranero popular. Se trata de una potente expresión del autoritarismo más ramplón que –curiosamente– no solo retrata al mayor autócrata mexicano –el Presidente–, sino que ofende a los contrapesos y a la democracia toda.

Y es que cuando el Presidente grita “¡me canso ganso!”, al tiempo que blande la diestra repetidamente de arriba hacia abajo, el mensaje que manda es el de un tirano, un dictador y/o un rey, al que no le importan los contrapesos y menos los contrarios; tirano que impone su voluntad con todo el peso del poder del Estado.

Y, claro, el mensaje también lleva implícito un grosero colofón. Es decir, el Presidente grita “¡Me canso ganso…” y deja implícito el típico: “y háganle como quieran!”.

Frente a eso obliga preguntar.

¿Esas son expresiones propias de un demócrata; de un político tolerante e incluyente, que escucha; capaz de reconocer en los otros una pizca de razón?

ºLa respuesta es un rotundo “no”. López Obrador no es un demócrata, tampoco un político tolerante y menos un mexicano formado en la cultura política de la llamada izquierda mexicana.

El de Obrador, en realidad, es el talante autoritario de un déspota, un dictador o un autócrata. Y es que en el diccionario de Obrador no aparecen –y no existen–, las palabras democracia, tolerancia, transparencia, honestidad y menos crítica.

Y la crítica es precisamente la mayor deuda del Gobierno lopista. Y es que para López Obrador los críticos son sus peores adversarios y la crítica es su peor enemigo.

Por eso, en los primeros seis meses de Gobierno ha lanzado feroces ataques cibernéticos contra algunos de sus principales críticos: el más reciente de ellos Víctor Trujillo, periodista y comediante motejado como Brozo, que si bien fue un lopista claro en los tiempos de campaña, hoy se ha convertido en crítico severo. Es decir, abrió los ojos.

Antes han sido estigmatizados en redes el historiador Enrique Krauze, y los periodistas Pablo Hiriart, Denise Dresser, Jorge Ramos y el autor de esta columna, entre otros.

Al final de cuentas queda claro que la regresión autoritaria que vivimos es una de las mayores amenazas en la historia mexicana; una amenaza autoimpuesta por una sociedad que se niega a los básicos democráticos. ¿O no?

Al tiempo.
13 Mayo 2019 04:01:00
¡Seis meses y no hay un solo acierto de AMLO!
Dice el reputado The New York Times que no han llegado los cambios en el gobierno de López Obrador.

Y si los milagros prometidos no han llegado en los primeros 162 días de la gestión “lopista”, lo cierto es que no llegarán en todo su gobierno.

¿Por qué?

Porque la terca realidad “cachetea” todos los días a un gobierno de caricatura, al extremo de que son cada día más los analistas, intelectuales y aplaudidores de AMLO que se percatan del gravísimo error que cometieron al confiar y promover la victoria del tabasqueño.

Pero también es cierto que no hace falta esperar las malas noticias que sobre el nuevo mandatario mexicano publica el reputado The New York Times, para percatarse de que la realidad nos regala “un fracaso anunciado”. ¿Por qué a 162 días de iniciado el Gobierno de la dizque izquierda mexicana es irreversible el fracaso anunciado?

Las razones son demoledoras.
1.- Porque el Presidente no es un profesional de la administración pública y, nos guste o no, es una suerte de analfabeta funcional.

2.- Por tanto, se rodeó de inexpertos e ignorantes de las disciplinas del gabinete. Por ejemplo, en Pemex despacha un agrónomo; en Trabajo la hija de un par de amigos del Presidente; en Energía una recaudadora de la campaña, y en Comunicaciones dice despachar un hombre senil que no ata ni desata. Sólo por citar algunos casos.

3.- La mayoría de los encargados de despacho son amigos, cuates y cuotas de quienes ayudaron en la campaña de AMLO; sin embargo, esos cuates y cuotas no garantizan la eficacia que exige el cambio y menos los resultados prometidos.

4.- Todo ello ante la proliferación, en el gabinete, de las peores prácticas del servicio público: el enriquecimiento inexplicable. Ya se documentaron las pillerías de los más jóvenes del gabinete; los jóvenes Alcalde y Meyer, hijitos a los que papi premió con un cargo gracias a la amistad presidencial.

5.- Pero acaso el mayor problema del gobierno de Obrador sea el propio Obrador. ¿Por qué? Por un sutil detalle que hace la diferencia. El problema se llama autoritarismo y el más afectado por ese mal es el propio Presidente.

6.- Sí, resulta que el presidente Obrador arrastra un serio problema de personalidad que lo hace creer, suponer e imaginar que es el depositario de la verdad y la sabiduría divinas; casualmente todas características de un dictador.

7.- Frente a esa realidad, toda aquella ocurrencia del Presidente –por disparatada que sea–, debe ser ajustada a la realidad, de lo contrario, peor para la realidad.

8.- Así, sin una sola evidencia, AMLO decidió tirar el NAIM porque imaginó un inexistente caso de corrupción. Y, sin medir consecuencias –a costa de su propio gobierno–, tiró el aeropuerto, lo que detonó “la ruina que vemos” en la economía mexicana.

9.- Y es que al tirar la mayor obra pública de la historia mexicana, el presidente Obrador dinamitó la economía toda y la confianza en México.

10.- Por eso hoy están al borde del colapso industrias fundamentales para el desarrollo nacional y cuyo fortalecimiento costó décadas: las industrias turística, automotriz y de la construcción.

11.- Por eso el desempleo galopante y el crecimiento geométrico de la inseguridad y la violencia.

12.- Y si a todo lo anterior le añadimos que el Presidente mexicano se empeña en destruir los contrapesos democráticos –somete al Congreso, a la Corte y a los gobiernos estatales–, entonces asistimos a la combinación perfecta para crear miedo y hasta pánico entre inversores internos y externos.

13.- Y sin inversores la economía se derrumba, y sin los contrapesos democráticos no hay certeza, y sin respeto a la ley viene la ingobernabilidad.

Por todo eso no aparece un solo acierto en el gobierno del AMLO. Todo son errores, fallas y tropiezos.

Siempre lo dijimos: ¡Obrador es un peligro para México!

¿Así o más claro?

Al tiempo.
10 Mayo 2019 04:05:00
¡En Dos Bocas, AMLO se dispara en la cabeza!
El viejo refrán mexicano le acomoda “como anillo al dedo”. ¿Por qué?

Porque el presidente López Obrador parece que no entiende nada en las materias energética, económica y de inversión, y porque nadie de sus cercanos es capaz de advertirle la catástrofe a la que lleva al país.

En pocas palabras, “está viendo el terremoto y no se hinca”. Y es que mientras que industrias fundamentales para el desarrollo y el empleo acusan un colapso inminente –automotriz, turismo y construcción–, y México pierde ocho lugares en la escala como destino seguro para la inversión extranjera, el Presidente “batea” a las tres empresas invitadas para construir la refinería de Dos Bocas.

¿Y eso qué significa? Que Obrador confirma al mundo financiero y a los inversionistas foráneos que México no es confiable y resulta un peligro para sus inversiones. Dicho de otro modo, manda al diablo a los inversionistas; los invita a que se lleven su dinero a países serios, en donde se respeta la ley y la democracia.

Pero la tragedia anunciada no termina ahí. Como saben, la construcción de la refinería Dos Bocas fue entregada, sin licitación, a tres poderosos grupos extranjeros –los consorcios Bachtal-Techint, Worley Persons-Jacobs y Technipy KBR–, los que concluyeron que era imposible la construcción de una refinería como la propuesta por Obrador, por un costo de 800 mil millones de dólares y en un plazo de construcción de sólo tres años.

El mensaje de los empresarios resultó demoledor para el Gobierno de López Obrador. ¿Por qué?

Primero, porque el propio Presidente dijo que las cuatro empresas seleccionadas –una de ellas no quiso saber nada porque consideró como una locura la propuesta de Obrador–, eran las mejores del mundo, las más serias y reconocidas.

Segundo, porque luego resultó que no, que esas empresas se pasaron de la raya, no solo por el costo sino por el tiempo de construcción.

Tercero, porque las propias empresas “bateadas” por el Presidente concluyeron que el de Obrador no es un Gobierno serio, además de que lo integran ignorantes absolutos de la materia energética.

Y, cuarto, porque le queda claro a los inversionistas mexicanos y del mundo entero que el Gobierno de Obrador se mueve a partir de ocurrencias, la mayoría de ellas, sin pies ni cabeza.

Y el mejor ejemplo de que incluso lo más reputados inversionistas mexicanos buscan oportunidades fuera de México, es el caso de Carlos Slim, quien apunta importantes programas de desarrollo de sus empresas en Europa, de manera específica en España.

Pero la segunda parte de la tragedia de la refinería Dos Bocas es que una vez que el Gobierno rechazó todas las propuestas de empresas privadas –porque es imposible construir una refinería con sólo 8 mil millones de dólares y en sólo tres años de construcción–, el Presidente anunció que serán Pemex y la Secretaría de Energía las encargadas de construir la refinería.

En este caso el mensaje que manda el Presidente mexicano ya supera todo lo imaginable y entramos al terreno de la ficción, si no es que de lo sobrenatural.

Es decir, lo que está proponiendo López Obrador es –literal–, un milagro, lo cual lo confirma no como un Presidente sino como un mesías.

Y es que según todos los expertos que han analizado el tema de la refinería Dos Bocas, la construcción se llevará por lo menos 10 años, el costo será cercano a los 20 mil millones de dólares, la planta será inviable porque Dos Bocas es el peor lugar para una refinería y, sobre todo, el proyecto será un fracaso total porque México no cuenta con la tecnología para ello.

Todo lo anterior, sin contar con la inviabilidad financiera.

En realidad López Obrador se dispara un balazo en la cabeza con la obstinación de construir Dos Bocas; un suicidio político que le dará a sus adversarios suficientes municiones para combatirlo de manera despiadada en la segunda mitad de su Gobierno.

Y es que, en política, aún no hay quien haga milagros.

Al tiempo.
09 Mayo 2019 03:51:00
¡Reprueban AMLO y todos los gobiernos de Morena!
No, cuando decimos que un gobierno está reprobado no estamos hablando de popularidad.

En realidad hablamos de eficacia, la cual se mide a partir de los resultados en el ejercicio del poder. Y es que según los estudiosos de la llamada “gobernabilidad”, una gestión de Gobierno es plenamente legítima sí y solo sí resulta eficaz en la solución de los grandes problemas.

¿Y cómo se mide la eficacia?

El único termómetro son los resultados de la gestión de Gobierno. Y, por eso –porque en cinco meses de la gestión de AMLO no hay un solo resultado positivo–, hoy podemos decir que el de López Obrador es –a nivel federal–, un gobierno reprobado.

¿Lo dudan?

Está reprobado por destruir el mayor número de empleo, con casi 500 mil perdidos en cinco meses y por provocar el mayor desempleo en el arranque de cualquier gobierno; reprobado en la inversión, al grado de que la Bolsa de Valores vive su peor momento en 20 años; reprobado como destino de inversión, ya México cayó ocho lugares en el puntaje de inversión externa y reprobado en transparencia, ya que asignó, sin licitar, casi el 80% del gasto de Gobierno. Además de que está reprobado en la caída de industrias fundamentales como la automotriz, que está al borde de colapso; la industria turística, que vive la peor crisis en décadas y la industria de la construcción, que está paralizada. Y si fuera poco, la violencia y el crimen viven momentos históricos al alza.

En pocas palabras, no existe un solo resultado positivo en el gobierno de López Obrador.

Pero si vamos al Distrito Federal, la locuaz jefe de Gobierno, Claudia Sheinbaum –una de las preferidas de AMLO y también de Morena–, resultó un fracaso total.

Fracasó en la seguridad y la violencia, ya que Ciudad de México avanza como una de las más inseguras y es la entidad en donde se comete el mayor número de feminicidios y en donde el desempleo es de escándalo; fracaso en la movilidad, en la atención al transporte colectivo, Metro y en el desbordamiento del comercio ambulante, que inunda la capital.

Todo ello sin olvidar las alcaldías “gobernadas” por Morena –Iztapalapa, Xochimilco, Tláhuac y Cuauhtémoc–, que están entre las más violentas del país y en la donde el crimen organizado está fuera de control y “el cobro de piso” es el pan de cada día.

La Ciudad de México es una capital sin ley, en donde todas las formas del crimen y la violencia se han disparado respecto al gobierno de Miguel Mancera, una gestión que hoy quisieran muchos capitalinos, ante el desastre de la administración de Morena y de la señora Sheinbaum.

Pero hay más.

Entre los gobiernos estatales peor calificados están –según una encuesta de Arias Consultores–, los de Tabasco, Veracruz y Morelos; los tres en donde Morena es el partido en el poder y cuyos mandatarios estatales no son más que vulgares “juanitos” impuestos por López Obrador.

El peor de todos es el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, el exfutbolista que como alcalde de Cuernavaca resultó un desastre y como gobernador lleva al estado a la ruina.

Según la medición de Arias Consultores, el exfutbolista ocupa el último lugar en la calificación de los 32 mandatarios estatales. En pocas palabras, es el peor gobernador de todos.

Por eso, no es casual que en Morelos ocurran atentados como el registrado la mañana de ayer, en donde un matarife disparó contra una multitud, durante una protesta en la plaza principal de Cuernavaca, a plena luz del día y a metros de donde era entrevistado un secretario del Gobierno estatal. Un evento como ese sólo muestra la tragedia que vive Morelos, la ingobernabilidad total.

También en los últimos lugares de mal gobierno aparecen el mandatario de Veracruz, Cuitláhuac García y el de Tabasco, Adán Augusto López.

Así o más claro el fracaso de Morena, de AMLO y de la locuaz y corrupta Cuarta Transformación.

Al tiempo.
08 Mayo 2019 03:49:00
¡Igual que AMLO, en MORENA todos mienten y engañan!
En política es altamente rentable imitar al jefe. Pero en el México de hoy parece epidemia la imitación al Presidente.


Y si el Presidente gusta de faltar a la verdad y engañar, en su gabinete y su partido mienten y engañan; si el Presidente oculta la realidad, la modifica o la manda al diablo para imponer su propia realidad, entonces en su Gobierno y su partido modifican la realidad.

Si el Presidente violenta la Constitución, en Morena y en el Gobierno federal y en los gobiernos estatales de Morena la violentan.

Incluso parece que políticos y gobernantes de Morena se han contagiado de esa peculiar pulsión de mentir y han sido atacados por un extraño virus que los hace aparecer como tontos; picazón y enfermedad que también alcanzó a los aplaudidores y fanáticos del nuevo Gobierno.

Y es que, repentinamente, en los centros de poder de Morena no sólo se han vuelto cínicos, sino que recurren a la antidemocracia, al clientelismo y a la patanería; todas conductas que antaño eran vistas como el extremo al que podían caer políticos y gobernantes del PRI, PAN y PRD; conductas que hoy son “normales” en el partido Morena.

Y los ejemplos sobran

1.- Apenas hace horas, las “benditas redes” divulgaron un video en donde el jefe de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, arenga en la plaza pública a votantes de un proceso electoral, a los que ofendía y engaña.

¿Por qué?

Porque promete que, a cambio del voto a favor de su candidato, dará el presupuesto necesario por parte del Senado de la República. Sin embargo, se trata de un engaño y una grosera mentira.

Y es que, en primer lugar, el otorgamiento del presupuesto a un municipio, estado o entidad pública, es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados y no del Senado y menos de un senador como Ricardo Monreal. Por tanto, el senador Monreal engaña a los electores.

En segundo lugar, resulta que según las reformas en materia electoral –Ley General en Materia Electoral; Artículo 7 fracción VII– es delito electoral grave –que amerita prisión– ofrecer dinero público a cambio del voto.

Por tanto, lo que vemos en el video –en donde Monreal promete dinero a cambio de votos para su partido– es una violación a la Ley Electoral que debe llevar al jefe de los senadores de Morena a prisión.

2.- En Veracruz, el gobernador Cuitláhuac García se mimetiza cada vez más con el comportamiento de un Presidente que viola la ley y que parece peleado con la transparencia.

Ayer, el diario digital @ContrapesoC dio a conocer la primicia de que al Gobierno de Cuitláhuac García habría solapado a un grupo de policías presuntos criminales que huyeron luego de una ejecución extrajudicial.


Es decir, policías estatales habrían dado muerte a un hombre, en lugar de remitirlo a la autoridad correspondiente. Solo uno de los uniformados fue detenido, en tanto la autoridad estatal permitió que escaparan otros policías.
Pero no es todo, el Gobernador de Veracruz ordenó a toda la prensa local censurar el hecho para que, de esa manera, nadie pudiera reclamar.

Pero no termina ahí el escándalo

También en días pasados, Cuitláhuac García anunció la compra de decenas de patrullas para la seguridad estatal. Hasta ahí aplaudible. Sin embargo, cada patrulla costó más de un millón de pesos y el Gobernador se niega a revelar los datos del proveedor. Es decir, también está peleado con la transparencia.

3.- Y el pasado lunes, el fiscal general, Alejandro Gertz Manero –Fiscal General de la República–, no solo enfureció sino que respondió con una patanería propia de un rey cuando un reportero cuestionó su estado de salud. Y, claro, la pregunta nunca fue respondida.
Lo cierto es que en Morena la nueva realidad es que el engaño, la mentira y la negación de la realidad son las monedas de uso cotidiano. O si se quiere, vivimos la degradación de la política y del poder.

Al tiempo.
07 Mayo 2019 03:50:00
¡La marcha y los lopistas enojados e intolerantes!
El signo que distinguió la movilización del pasado domingo no fue el número de participantes y tampoco la potencia del sonoro “¡fuera, fuera, fuera!” que le recetaron muchos de los protestantes al Presidente.

No, los signos fueron lo temprano y reiterado de la protesta, la creciente pérdida de credibilidad en el nuevo Presidente –apenas con cinco meses en el Gobierno–, y el enojo e intolerancia de los lacayos de López Obrador.

Incluso algunos de esos mozos de espuelas llegaron al extremo locuaz de calificar como “antidemocrática” y hasta “golpista” una de las más saludables expresiones democráticas; la protesta callejera, en tanto que otros de plano “desbarraron” al cuestionar el color de la piel de los manifestantes y su estatus social, como si los derechos ciudadanos fueran distintos entre los diferentes en nivel social y color de piel.

En el primer caso, pocos se han percatado de que la del domingo 5 de mayo fue la tercera manifestación en protesta por las decisiones equivocadas del presidente Obrador. Y ese, precisamente, fue el primero de los signos que distinguió la marcha; que las protestas se produjeron desde antes de la toma de posesión, lo cual confirma un Gobierno fallido desde su arranque mismo.

¿Por qué la protesta social cuando el mandato de AMLO era “nonato”? ¿Por qué a dos, tres y cinco meses de iniciado? La respuesta la conocen todos. Porque el de Obrador es un Gobierno que no cumplió la elevada expectativa que le vendió al elector; porque hoy son más los mexicanos pobres, más los desempleados, los sin techo, los sin futuro, los secuestrados, robados, despedidos del sector público; porque hoy es mayor la inestabilidad política y económica y en general, porque estamos peor que cuando estábamos peor.

Y los sondeos de opinión confirman lo que en todo el mundo es ley; que un Gobierno que no cumple lo que ofrece y que no es productivo, es un Gobierno que no es plenamente legítimo; es un Gobierno que poco a poco se derrumba a los ojos ciudadanos.

Es decir, el ejercicio del poder desgasta profundamente y el ejercicio equivocado del poder desgasta totalmente. Y si lo dudan, esperen ver en dos o tres años si no las protestas serán generalizadas. El segundo signo es precisamente ese, el ánimo reiterado de la protesta ciudadana.

Y es que también muy temprano –a días de la victoria electoral de AMLO–, los ciudadanos se percataron de que los partidos opositores están convertidos en pesados fardos; sin posibilidad alguna de reaccionar frente al poder absoluto de Obrador.

Por eso, ese formidable anticuerpo ciudadano llamado “sociedad civil” reapareció saludable y potente y está en donde debe estar; en la calle, en la trinchera de la protesta, para defender los derechos y las libertades; en la primera línea del rescate de la democracia que Obrador amenaza con destruir.

Sólo basta recordar que en la segunda mitad del siglo pasado, esa misma sociedad civil empujó el nacimiento del PAN y del PRD –entre otros partidos–, que hicieron posible la caída del viejo PRI y la llegada de la democracia, la pluralidad y la libertad de expresión.

Por eso llama poderosamente la atención el tercero de los signos que distinguió la movilización ciudadana del pasado domingo. Nos referimos a la epidemia de intolerancia y estupidez, que lo mismo picó al secretario Javier Jiménez Espriú, que a legisladores y “periodistas” aplaudidores de AMLO.

La intolerancia y la estupidez fueron tales que en una fea muestra de racismo no pocos lacayos lopistas cuestionaron que los manifestantes hayan sido ricos, de clase media alta y hasta que todos tienen la piel blanca. Alguno que otro de esos imbéciles se quejó, incluso, de que esos manifestantes “blanquitos” –muy prieto él– no hayan protestado por los 43 y por otras tragedias sociales.

Lo cierto es que el maniqueísmo, el racismo y el fanatismo enfrentaron a los contrarios en la lucha no de clases sino de las redes; antes, durante y después de la marcha del pasado domingo.

Sin embargo, los lacayos de AMLO fueron abandonados en la plaza pública cuando, inesperadamente, una luz de sensatez iluminó a López Obrador quien, en la mañanera de ayer, terminó por aplaudir la marcha. Y apenas es el inicio de un sexenio de protestas. Y es que el de López Obrador es ya un Gobierno fallido, les guste o no a sus lacayos.

Al tiempo.
06 Mayo 2019 04:00:00
¡Un año de censura, difamación y calumnias de Obrador!
Hace justo un año, por instrucciones del entonces candidato presidencial de Morena, López Obrador, uno de sus principales aplaudidores, Julio Hernández, detonó la más feroz campaña de censura, difamación y calumnias que se recuerde, contra un periodista mexicano.

Ese periodista, curiosamente, no solo es uno de los más críticos de Obrador sino que por más de 30 años ha firmado la presente columna.

En realidad la persecución no fue una sorpresa para mí. Semanas antes, otro periodista vinculado con Morena y directamente con Obrador, me había advertido sobre una persecución en marcha, contra Ricardo Alemán.

“¡Te van partir la madre… cuídate; tienen todo listo!”, me dijo. Explicó que “la persecución” en mi contra había iniciado “porque Andrés está muy encabronado con lo que escribes… te recomiendo que le bajes”, sugirió.
Luego dijo que habían buscado hasta debajo de las piedras, con amigos, parientes y malquerientes, “porque te quieren fuera de los medios antes de la elección de julio”.

No encontraron nada.

Por eso, urgido por cumplir la encomienda, Julio Hernández retorció una conversación en redes y la hizo aparecer como amenaza a Obrador.

Lo demás lo conocen todos; Morena y operadores de la candidatura presidencial de AMLO pagaron millones de pesos para convertir en tendencia mundial –en redes– la campaña de censura, difamación y calumnias contra Ricardo Alemán.

Se trató de la mayor campaña en redes –en todo el mundo– contra un periodista; campaña montada por un partido político y un candidato presidencial; campaña para callar y desacreditar al mayor crítico de Obrador.

Luego vino la amenaza a los medios. Los sicarios mediáticos de siempre –al servicio de Obrador– hicieron lo que siempre han hecho: amenazar a los dueños de medios si contrataban a Ricardo Alemán.

Ya con López Obrador como presidente electo, no solo siguieron la difamación y la calumnia, sino que se sumó una reiterada amenaza de muerte.

Por eso, en respuesta a la persecución, la censura, la difamación y la calumnia, decidimos la creación del Diario Contrapeso Ciudadano, un proyecto que se movería por dos vías paralelas, la digital y la impresa.

Para el proyecto impreso de Contrapeso Ciudadano, durante semanas se negoció con un importante grupo económico. Todo avanzó sobre ruedas ya que los empresarios temían que el nuevo Gobierno llevaría a la ruina al país, como todo lo confirma hoy.

Sin embargo, un día se cancelaron las pláticas. ¿Por qué? Reaparecieron la censura y la presión política del presidente electo contra los empresarios.

El proyecto digital de Contrapeso Ciudadano siguió y vio la luz días antes de la toma de posesión del nuevo Presidente. Durante esas semanas, no pocas voces –algunas muy cercanas a Obrador–, me propusieron un acercamiento con el presidente electo.

Lo rechace.

¿La razón? Querían de rodillas a uno de los mayores críticos de Obrador. Y es que llegaron al extremo de proponer que “¡solo bastará una foto tuya entrando a la casa de transición… con eso tenemos”. Era inaceptable.
Ya con López Obrador como Presidente constitucional, la persecución de Estado, la difamación y la calumnia de Estado se incrementaron. Los sicarios presidenciales hablaron con dueños de medios para advertirles del enojo presidencial si contrataban a Ricardo Alemán.

El nombre del mensajero y el detalle de las pláticas las confirmaron cuatro dueños de medios. “¡Te quieren fuera…!”, fue la conclusión.

Pero no terminó ahí la censura, la persecución y la difamación.

En los primeros cinco meses de Gobierno de López Obrador han sido atacadas –de manera sistemática y con miles de bots identificados con las granjas pagadas por el Gobierno de AMLO–, los espacios informativos, digitales, del Grupo Alas; Contrapeso Ciudadano, La Otra Opinión y Letra Roja.
Durante cinco meses, dos y hasta tres días por semana tiran una, dos o los tres espacios digitales de Ricardo Alemán; siempre para tratar de censurar opiniones y noticias críticas a Obrador. Todo está documentado; cada ataque, su origen, duración y objetivo.

No sabemos hasta dónde llegará la locuaz censura del Gobierno de Obrador; no sabemos cuántos periodistas, opinadores e intelectuales más serán perseguidos, difamados y calumniados…

Lo que sí sabemos es que, a un año del linchamiento, no nos callaron y no nos van a callar.

Al tiempo.
03 Mayo 2019 04:04:00
¡Guardia Nacional: fracasada e ilegal!
Apenas han transcurrido cinco meses del nuevo gobierno y parece que a nadie importa que todos los días el nuevo presidente violenta la Constitución, de manera pública y a los ojos de todos.

Y una de las más escandalosas violaciones la vimos en cadena nacional, cuando el presidente Obrador acudió a Minatitlán para poner en marcha la Guardia Nacional, una semana después de la masacre de 14 personas.

El escenario más bien pareció un montaje, ya que arrancó una fuerza pública que, si bien tiene rango constitucional, aún no existe porque no se han aprobado sus leyes reglamentarias.

Y si no existen las leyes que reglamentan la Guardia Nacional, el banderazo de salida que anunció el Presidente no es más que un montaje.

Y es que según especialistas, al ordenar la entrada en operación de la Guardia Nacional, el Presidente no sólo viola la Constitución –que juró respetar y hacer respetar–, sino que burla las facultades del Poder Legislativo, encargado de elaborar y aprobar las leyes reglamentarias de un cuerpo de seguridad que, de manera obligada, debe respetar el Presidente.

Pero lo más grave es que ante la inexistencia de la ley que reglamenta la actuación de los efectivos y jefes de la Guardia Nacional, resulta no sólo ilegal sino inconstitucional el despliegue de esos efectivos. ¿Por qué?

Porque comete un delito todo policía, militar o marino que actúa al margen de la ley y al amparo de una institución inexistente, que no cuenta con su respectiva reglamentación y menos directrices operativas y presupuestales.

Así, por ejemplo, una detención puede ser combatida por los detenidos ante la presunción de que se trató de un secuestro; la baja de un criminal puede ser considerado como un asesinato y, en general, todo el cuerpo represor conocido como Guardia Nacional en realidad pudiera ser considerado como un grupo criminal.

Pero el problema va mucho mas allá.

¿Qué dicen de esa ilegalidad los partidos opositores; los legisladores de esos partidos; los ministros de la Corte? ¿Por qué todos callan; por qué solapan a un presidente que violenta de manera flagrante la Constitución?

Está clara la complicidad de opositores, legisladores y ministros de la Corte, que ven pasar las violaciones a la Carta Magna y permanecen callados.

Pero hay más.

Una revisión elemental de los primeros resultados de la Guardia Nacional –en los lugares donde ha empezado a operar–, demuestra que se trata de un cuerpo de seguridad fallido, incluso antes de nacer.

¿Lo dudan?
En febrero pasado el Gobierno federal detectó los 17 municipios más violentos del país; con los mayores niveles de criminalidad. Por eso, poco después desplegó 10 mil 200 efectivos, entre policías federales, militares y marinos.

Se trató de una suerte de ensayo de lo que serían los operativos de la Guardia Nacional, cuya creación no había sido aprobada. Es decir, que el Gobierno federal puso en operación a un cuerpo de seguridad, sin estar en la Constitución y sin leyes reglamentarias.

Sin embargo, una primera revisión arroja un fracaso escandaloso. Es decir, que en 10 de los 17 municipios en los que se experimentó el despliegue de una “Guardia Nacional Patito” se incrementaron la violencia y el crimen.

Por ejemplo –y siempre según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publica–, en Reynosa, Tamaulipas, los homicidios violentos se dispararon en 225%; en Monterrey, Nuevo León el alza fue de 33%; en Salamanca y Celaya, Guanajuato le violencia se elevó 20% y 17%, respectivamente; y en Ciudad Juárez, Chihuahua, la violencia subió 15%...

¿Cual es la conclusión?
Resulta contundente: hoy la Guardia Nacional que opera en Minatitlán y en los municipios más violentos del país no sólo es ilegal, sino que resultó fallida, aún antes de nacer.
Al tiempo.
26 Abril 2019 03:57:00
¡La estupidez como forma de gobierno!
La Real Academia define al “estúpido” como una persona carente de inteligencia, torpe, necio y aturdido.

Por tanto, una “estupidez” es un comportamiento carente de lógica y del más elemental sentido común.

Entre los sinónimos de “estupidez” aparecen “estolidez”, “necedad”, “estulticia”, “tontería”, “imbecilidad” e “idiotez”.

Y viene a cuento la definición del adjetivo calificativo –empleado por lo general de manera despectiva–, porque no son pocos los analistas políticos, opinantes y estudiosos de la nueva realidad mexicana que con frecuencia regresan a dos temas impensables en los gobiernos mexicanos recientes.

El primero tema es el descubrimiento de un lenguaje inusual para referirse al presidente López Obrador, sobre todo en las redes sociales. Cada vez es más frecuente encontrar adjetivos calificativos despectivos de mayor intensidad –más agresivos y ofensivos–, lo que supone que poco a poco se pierde el respeto a la figura presidencial.

El segundo caso es la competencia entre integrantes del partido Morena, el Gabinete presidencial, legisladores, gobernadores y hasta el Presidente, en una suerte de competencia por decir la mayor tontería posible.

Otros escriben que el neogobierno, su partido, legisladores y políticos, “participan en una reñida competencia por decir la mayor estupidez posible”.

Y si no es una competencia por la mayor estupidez, tiene todas las características para serlo. ¿Lo dudan?

1.- Por ejemplo, en días recientes el propio Presidente pareció un activo competidor cuando jugueteó con la posibilidad de que Juan Gabriel aún vive.

2.- Días antes López Obrador había tropezado ante la pregunta de un periodista que rebatió si creía que los ciudadanos que exigen paz y el fin de la violencia criminal “son conservadores”. Ante rostros estupefactos el Presidente dijo que sí, lo que motivó una cascada de burlas porque se entendió que “la paz es fifí”.

3.- Hace horas, legisladores de Morena propusieron la genialidad de que no se venda cerveza fría, para reducir el alcoholismo. Si la cerveza se vende a temperatura ambiente, reducirá su consumo. La paliza no se hizo esperar.

4.- Es un clásico de la estupidez –acreditado a los señores Riobóo y Espriú–, defender un lago inexistente en Texcoco y no ver en Santa Lucía un cerro que elevó en 12% el costo de las pistas.

5.- En su lucha contra los corruptos, el Presidente propuso que los ciudadanos denuncien a sus vecinos ricos, “porque la fantochería de los corruptos los delata”.

6.- El “yo tengo otros datos”, propio de la justificación presidencial para evadir el incumplimiento de sus promesas, ya es etiqueta en redes sociales, tono de celulares, y marca para decenas de memes.

7.- Los legisladores de Morena –diputados federales, locales o senadores–, son particularmente creativos. Una de sus genialidades fue la de proponer que las mujeres se queden en casa, para evitar agresiones sexuales.

8.- Otros promueven una reforma constitucional para que las mascotas puedan heredar los bienes de sus dueños.

9.- También aparecen locuaces senadores de Morena que han propuesto reglamentar la venta de uno de los más típicos alimentos mexicanos: las carnitas, porque son un agravio de la Conquista española a la mexicanidad.

10.- Y no han faltado aquellos carentes del más elemental sentido común que han propuesto incluir entre los delitos federales el de ser un árbitro vendido, que haga ganar a un equipo de futbol mediante malas artes.

Parece infinita la lista de las estupideces dichas por líderes, políticos, legisladores y seguidores de Morena y del Gobierno de López Obrador, que han convertido al poder y la política en una competencia nacional para descubrir al político o gobernante más imbécil.

Y si a eso le agregamos la creciente pérdida de respeto a la figura presidencial –Presidente al que hoy muchos insultan y califican de todos los modos despectivos posibles–, entonces podemos concluir que asistimos a la pauperización de la política y los políticos.

Es decir, nos gobierna el lumpen político.

Al tiempo.
25 Abril 2019 03:52:00
De AMLO a los medios; ¡castigo si critican!
No sabemos si por ignorancia o por traición del subconsciente autoritario, lo cierto es que en la mañanera de ayer el Presidente reconoció que castigará con cancelar la publicidad oficial a los medios críticos.

Sí, censura y castigo como los que aplican a los medios críticos los dictadores bananeros de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, por citar tres casos.

Y si tienen dudas, vale recordar lo que dijo López Obrador en la mañanera del 23 de abril de 2019, a pregunta expresa de un periodista que cuestionó sobre la política del nuevo gobierno en materia de publicidad oficial.

Dijo el Presidente: “Hay que tomar en cuenta todos los criterios, desde luego no solo el alcance y la cobertura que tengan los medios. Hay que tomar en cuenta también, su profesionalismo, su objetividad y eso habría que verlo con mucho cuidado, para que no se piense que hay censura.

“No va a haber censura, para nada. Somos libres, y además es muy bueno el debate”. Hasta aquí lo que dijo Obrador.

¿Qué significa lo anterior?

En términos reales asistimos a una regresión de más de 500 años, a la vuelta de la censura previa, impuesta por los reyes católicos en La Pragmática del 8 de julio de 1502 y que fue una de las primeras leyes de censura del mundo, en la que se establece claramente la forma en que el Estado y/o la Iglesia católica leían los textos destinados a su publicación, y luego de revisar lo que hoy sería su “profesionalismo” y su “objetividad”, permitían su publicación o los mandaban a la pira.

La diferencia entre La Pragmática de los reyes católicos de hace 500 años y la censura previa anunciada hoy por AMLO, es que el Gobierno de la Cuarta Transformación decidirá cuáles medios son “profesionales” y “objetivos” y, a partir de esa decisión desde el poder, les darán patrocinio oficial.

Más aún, los medios críticos del Gobierno de Obrador serán condenados a la muerte por hambre, en tanto que los aplaudidores podrán recibir el favor presidencial en dinero. ¿Recuerdan el “no les pago para que me peguen”?

El problema es que tanto el Presidente como su equipo de comunicación y su vocero son ignorantes de los básicos del periodismo moderno. Y es que el profesionalismo de un medio –seas escrito, electrónico o digital–, no lo determina ninguna autoridad, sino que es una facultad social.

Es decir, lo determinan los usuarios que compran, leen, ven o escuchan a tal o cual medio, a partir de su profesionalismo y de la utilidad social.

Cuando el Gobierno pretende convertirse en censor del profesionalismo y la objetividad, en realidad pretende castigar a los críticos. ¿Por qué?

Porque a partir del poder presidencial, cuando Obrador censura a un medio o periodista, en realidad condena al medio o al periodista a la persecución y linchamiento en redes, con todo el peso del poder presidencial.

Pero hay más. El Presidente y sus colaboradores tampoco entienden que los seres humanos llegan al mundo equipados con capacidades y libertades naturales, como la de pensar y la de expresión.

Nadie, en México y el mundo, puede ser limitado en su capacidad de pensar y de expresar sus pensamientos. Ese derecho se conoce como libertad de expresión. Y la corona de la libertad de expresión es la crítica que, a su vez, es el emblema del género periodístico de opinión.

¿Saben, el Presidente y sus amanuenses mediáticos lo que significa la opinión? Seguramente no. Y para que lo entiendan recurrimos al clásico de Salvador Ochoa Olvera, “Derecho de Prensa”, quien así define la crítica.

“La crítica –al igual que la opinión–, no tiene por qué apegarse a hechos veraces. Sólo son los hechos los que deben estar fundados en la verdad, en la realidad de los mismos.

“No es más que un soberbio desatino pretender sujetar la crítica a la existencia de hechos: es válido criticar el manejo del presupuesto para la salud pública si se percibe que no se dispone de medicamentos suficientes para atender a la población, sin que para ello demuestre que ha habido peculado.

“En síntesis, es claro que la crítica no requiere apoyarse en hechos verdaderos, pues –de ser así–, no sería crítica: sería, en todo caso, crónica.

“Obviamente toda opinión o crítica propiamente dicha, tiene como límite que, en sí misma, no constituya algún tipo penal, como el ataque al derecho de terceros a la moral, la perturbación del orden o de la paz públicos.

“La crítica debe ser el resultado de disertaciones y análisis y es tan diversa como emisores haya”. Hasta aquí la cita textual.

Queda claro, lo que pretende López Obrador es condenar a los medios al aplauso fácil o a la muerte por hambre, cual dictador bananero.

Al tiempo.
24 Abril 2019 03:37:00
¡Un periodista es peor que un criminal, según AMLO!
La conclusión parece descabellada, sin embargo, la terca realidad se encarga, todos los días, de confirmarla.

Y es que para López Obrador –tanto en tiempos de campaña como en los primeros meses como Presidente–, resulta más molesto, peligroso, indeseable y hasta intolerable un periodista y un medio crítico que un criminal.

El presidente LÓPEZ Obrador cuestiona y difama todos los días a periodistas y medios críticos, mientras que no toca ni con el pétalo de una rosa a matarifes y bandas del crimen organizado que atemorizan de manera permanente al país entero.

A los delincuentes y criminales –sean de cuello blanco o cuello sucio–, el Presidente les propuso una suerte de “borrón y cuenta nueva”, mientras que a periodistas y medios críticos los persigue mediante campañas de difamación, insulto y calumnias, sea en las mañaneras, sea en redes.

A los criminales el Presidente les propuso una amnistía unilateral que ha cumplido a pie juntillas –al extremo de que en los primeros cuatro meses de Gobierno no ha detenido un solo cabecilla criminal–, en tanto que durante ese mismo tiempo su Gobierno presiona diario a empresas mediáticas para desemplear periodistas críticos.

En sOlo cuatro meses, el Gobierno de López Obrador ha prometido a los criminales que no serán perseguidos pero el Presidente mismo persigue mediante el SAT a empresas mediáticas que no se pliegan al aplauso fácil y al elogio sin freno. También en este caso, el de la persecución por parte del SAT, el diario Reforma es perseguido.

Y, en el colmo de la persecución a las ideas y a la crítica por parte de un Gobierno populista con tintes dictatoriales, el Gobierno de Obrador ordenó congelar las cuentas de las empresas que elaboraron un documental sobre El Populismo en América Latina, mientras que el Gobierno federal no ha congelado una sola cuenta bancaria de los barones del crimen y el narcotráfico.

Igual de delirante resulta que mientras que al arranque del Gobierno de López Obrador el mismísimo Presidente prometió que no habría persecución de criminales, paradójicamente arreció la persecución de periodistas y medios que cuestionan los excesos retóricos, las mentiras y la banalidad del Gobierno de López Obrador, que da tumbos sin ningún proyecto claro.

Y viene a cuento el tema porque apenas en la mañanera de ayer, López Obrador se lanzó de nuevo contra el diario Reforma –convertido en el más crítico de su gestión–, al que mandó un mensaje que resulta intolerable en toda democracia; le pide rectificar su línea crítica.

Luego que un periodista cuestionó la insensibilidad presidencial ante una masacre como la de Minatitlán –en donde incluso fue acribillado un bebé–, López Obrador respondió molesto que la prensa no le va a dictar la agenda, menos el diario Reforma y sentenció furioso: “Si sigue así ese periódico, va a terminar en un pasquín, ojalá y rectifique”.

Está claro que se trata de la nueva amenaza presidencial al diario que en los últimos meses se ha convertido en el más crítico del nuevo Gobierno, junto con El Universal y El Financiero.

¿Y, por qué una amenaza?

Porque al buen entendedor, pocas palabras; resulta que el mensaje lanzado por el Presidente contra el diario Reforma es idéntico al lanzado contra los periodistas que realizan la cobertura de las mañaneras: “Si se pasan ya saben lo que sucede”, en alusión a la persecución en redes.

Es decir, que si Reforma y otro medios no le bajan a la crítica, serán perseguidos con todo el peso del Estado. Una amenaza intolerable por donde se quiera ver.

En pocas palabras, asistimos a lo impensable; la guerra que lanza el presidente López Obrador contra sus críticos; contra los medios y periodistas críticos, a los que el Presidente considera más peligrosos que el propio crimen organizado.

Pero la persecución presidencial no es sólo contra Reforma. En los últimos días, el diario digital @ContrapesoC ha sido perseguido de manera sistemática por los bots presidenciales. ¿Por qué tal persecución?

Porque Contrapeso incomoda a Obrador por su línea editorial. ¿Por qué atacar a un modesto medio digital, si no le importa a nadie?

Y se equivoca de nuevo el Presidente; los enemigos de su Gobierno son las mentiras presidenciales, su incontinencia verbal, su ignorancia y su incapacidad para gobernar. Al tiempo.

23 Abril 2019 03:52:00
¡Obrador entregó el país al crimen!
No es una casualidad que todas las formas de la violencia criminal se hayan

desatado en el primer trimestre de 2019, justo al arranque del gobierno de López Obrador.
Y no es casual porque en política –y en casi todos los eventos sociales–, nada es producto de una bendición divina o de una maldición terrenal. Lo cierto es que todo o casi todo tiene su origen en una decisión política, certera o equivocada, de quienes conducen los destinos de un pueblo.
Así, por ejemplo, muchos ingenuos suponen que el estallido de violencia que hoy vivimos en todo el territorio nacional al arranque del gobierno de Obrador, es parte de una decisión unilateral de las bandas criminales que orquestaron una suerte “de bienvenida” al nuevo presidente.
Es decir, que según “los maromeros” de Morena –aquellos que a toda torpeza presidencial encuentran una explicación ideal–, y los fanáticos del nuevo gobierno, creen que los criminales “están calando a Andrés” quien dotado de una sabiduría infinita no persigue al crimen para no provocar un baño de sangre.
Otros defensores de Obrador –quizá los más bobos–, suponen que cuatro meses es un suspiro “para terminar con el cochinero” que dejaron 40 años de gobiernos neoliberales, en una suerte de premonición de que Obrador gobernará durante otros 40 años para acabar con tal cochinero.
Lo cierto es que, les guste o no a unos y otros, el origen de las matanzas por todo el país, del trimestre más violento de la historia y, en general, la causa del estallido incontenible de la violencia la conoce bien el presidente López Obrador quien, incluso, a través del pensamiento napoleónico, en su momento fustigó al gobierno de Peña Nieto.
Dijo Obrador en un mensaje de su red social de Twitter –el 13 de mayo de 2017–: “Napoleón decía: si el crimen y los delitos crecen, es evidencia que la miseria va en aumento y que la sociedad está mal gobernada”. Aplica.
Y por supuesto que hoy aplica el diagnóstico certero de Napoleón, pero aplica en el propio gobierno de AMLO quien ayer exigía al gobierno de Peña Nieto lo mismo de lo que hoy carece el gobierno de Obrador; eficacia en la lucha contra el

crimen.
Sin embargo, lo que no dice y menos reconoce el presidente mexicano es que en su gestión no solo se incrementó la ineficacia gubernamental sino que los criminales fueron perdonados aún antes de que Obrador llegara al poder, de manera formal.
¿Qué quiere decir lo anterior?
Que si hacemos memoria recordaremos que desde los tiempos de campaña el entonces candidato Obrador anunció por todo el país que brindaría protección a los criminales mediante una amnistía unilateral del gobierno.
Desde todos los frentes –políticos y sociales–, y en todos los tonos se le advirtió al candidato Obrador sobre los peligros de ofrecer amnistía a las bandas criminales; un perdón adelantado, unilateral y sin

condiciones.
Como saben, la respuesta de López fue la soberbia y la delirante esperanza en la buena fe de los criminales a quienes, ya como presidente en funciones, prometió no perseguir. AMLO perdió cinco meses de transición en promesas y milagros

engañabobos.
Dicho de otro modo, resulta que en los hechos, el nuevo presidente mexicano “entregó la plaza” a las bandas de narcotraficantes, secuestradores, tratantes de personas, ladrones de combustible y, en general, al crimen organizado.
Y la respuesta está a la vista de todos.
Vivimos el trimestre más violento en la historia; se contabilizaron casi 12 mil muertes violentas de diciembre de 2018 a marzo de 2019, el secuestro se disparó a más de 50% en todo el país, se producen matanzas por donde quiera y, en los hechos, se legalizó la venta, consumo y distribución de droga. Sin contar con infiernos como los de Veracruz, Guanajuato y Tamaulipas, por citar solo tres casos.
Por eso obliga preguntar: ¿Por qué los criminales habrían de abandonar los rentables negocios del crimen? ¿Cuál es el incentivo? ¿Servirán de algo los salmos bíblicos, llamados de buena voluntad y promesas de que los criminales serán

intocables?
No, la única manera de combatir al crimen es con la fuerza del Estado, les guste o no a los conservadores del gobierno de Obrador.
Al tiempo.

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