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Martín Moreno
Martín Moreno
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23 Abril 2019 03:31:00
Una cadena siniestra
Cuando aparecieron los primeros indicadores económicos relativos al primer trimestre del 2019 y se confirmó un escandaloso desplome en la contratación de nuevos empleos o sea, que los datos reflejan una temeraria acumulación agregada a los millones de mexicanos carentes de empleo, la preocupación alcanzó extremos alarmantes, y no es para menos, si no se pierden de vista los efectos de una detonación en cadena que se inicia precisamente al no crearse las fuentes de trabajo requeridas, entre otras tantas y no menos importantes razones, por el crecimiento demográfico y la expansión de la pobreza.

La cadenita siniestra se inicia así: si no se crean los puestos de trabajo demandados, millones de mexicanos carecerán de ingresos y por ende no tendrán capacidad de consumo. Si no gozan, ya no se diga de capacidad de ahorro, sino de compra, entonces se deprime la producción industrial y se lastima la actividad comercial. Si el sector manufacturero produce la mitad de su posibilidades potenciales y el comercio organizado no vende ni cercanamente lo que exige su estructura de ventas, se inician los despidos masivos de trabajadores, es decir, los dolorosos ajustes de personal con sus consecuentes efectos en materia de efervescencia social. Por si fuera poco, al no generarse las utilidades esperadas, se limita la capitalización de las empresas, con ello su expansión y por lo tanto ni los inversionistas reciben sus dividendos ni el fisco recauda y, al no recaudar, se restringe el presupuesto federal de egresos con los evidentes transtornos económicos y sociales. El empobrecimiento es general, demoledor, indiscriminado, además de extraordinariamente peligroso…

¡Claro que Urzúa propone un recorte multimillonario del gasto público para 2019, una medida impostergable si no se pierden de vista los precios internacionales del petróleo, a lo que debe sumarse la irresponsabilidad burocrática que permitió la caída de nuestras extracciones de crudo y, por ende, la pérdida de miles de millones de dólares de ingresos por la venta de nuestro crudo. ¿La Shell, la British Petroleum o cualquiera de las conocidas en su momento como las Seven Sisters, se hubieran esperado, cruzadas de brazos a que se agotaran los pozos de los que dependía su supervivencia? Los despidos de los CEO hubieran sido masivos. Si se hubiera instrumentado la auténtica reforma fiscal con un IVA universal en medicinas y alimentos, (y desde luego no el aborto tributario que promulgó Peña Nieto), la crisis financiera que se avecina de acuerdo al criterio de las calificadoras que pueden castigar a México etiquetándolo como país riesgo, hubiera sido más manejable sin sufrir los extremos drásticos que padeceremos ante la caída escandalosa de producción de petróleo.

¿Qué significa un recorte del presupuesto federal de egresos? Muy sencillo: menos presupuesto para salud, para educación, para obras de infraestructura agrícola, camionera, portuaria, eléctrica, etc… Menos gasto público significa a su vez más malestar social, más demandas callejeras cada vez más organizadas e intransigentes, absolutamente reacias a aceptar el peso de los argumentos técnicos, con los cuales es imposible paliar su hambre, ni su rabia, ni se desactiva su violencia cada vez menos contenida. Séneca se preguntaba: ¿Qué hace un pueblo antes de morirse de hambre…?

Regalar dinero ha sido una práctica equivocada según lo evidencia la política económica internacional. Si realmente es cierto y válido aquello de “primero los pobres”, entonces resulta imperativo crear riqueza, fuentes de trabajo, porque gobernar, entre otras razones se reduce a crear empleos, no a destruirlos para obsequiar los recursos públicos no con fines asistenciales, sino clientelares para asegurar el triunfo populista y retrógrado de Morena en las próximas elecciones.

Si la tasa de crecimiento será menor al 1% del PIB para este 2019, si bien nos va; si se crea tan sólo una sexta parte de los empleos anuales indispensables para el bienestar y la paz social, si nos descalifican las calificadoras, si sigue diferida o cancelada la reforma energética y continúa sin construirse un ambiente de certeza jurídica para la inversión extranjera y doméstica; si se insiste irresponsablemente en regalar el ahorro nacional sin imaginar la debacle que se presentaría de agotarse los recursos públicos como ocurrió en Venezuela y en Cuba, y los congresistas masiosares se niegan a la reforma fiscal e ignoran el lenguaje de los tambores en lontananza, bien pronto México padecerá una crisis de proporciones inimaginables, un escenario catastrófico en el que las crisis del 76, 82 y 94 serían meros juegos de niños…

Mientras tanto los morenistas suicidas continúan serruchando sonrientes la rama sobre la que todos estamos sentados, por supuesto, la sociedad anestesiada y ellos

incluidos…
14 Abril 2019 03:06:00
Los ministros mudos
Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena, presentó una iniciativa de Reforma Constitucional ante el Pleno del Senado, con el objeto de ampliar de 11 a 16 el número de ministros de la Suprema Cortes de Justicia de la Nación (SCJN), por si fuera poco, todavía planteó como un emboscado ultramontano extraído de las catacumbas de mediados del siglo 19, la creación de una Tercera Sala de la SCJN especializada en materia anticorrupción, la cual, según él,“debe contar con la competencia exclusiva para tratar temas de responsabilidad administrativa y delitos que tengan por origen hechos o actos de corrupción en los que participen servidores públicos y particulares”. El Presidente de la República, enviaría cinco ternas a fin de que los senadores eligieran por mayoría de dos tercios de los votos a los nuevos integrantes de la SCJN.

Justo es reconocer dentro del más estricto rigor ético que Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, discrepó del senador morenista porque “En mi opinión, la Constitución tiene una Tercera Sección en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa que establece, precisamente, la integración de tres magistrados para ver el tema anticorrupción que hasta la fecha no han sido
nombrados”.

Por toda respuesta, el coordinador de Morena agendó la polémica iniciativa después de desayunar con el Presidente de la República en Palacio Nacional, de modo que el ciudadamo Jefe de la Nación está perfectamente enterado y conforme con el planteamiento, de otra forma se hubiera opuesto, como correspondería a un auténtico juarista defensor de las ventajas de la división de
poderes.

¿No era acaso un momento histórico para que los actuales ministros de la Suprema Corte de Justicia hubieran convocado a una conferencia de prensa para protestar por la iniciativa, en la que también se proponía desaparecer el Consejo de la Judicatura Federal?

¿Qué tal un discurso en los siguientes términos ante la opinión pública?

Señor Ricardo Monreal:

“Los poderes de la Unión, su independencia y su autonomía, aunados a los órganos constitucionales autónomos, constituyen las limitantes a los poderes entre sí y al equilibrio que exige nuestra democracia republicana en cumplimiento de la ley suprema.

“La invasión irrespetuosa del Ejecutivo en contubernio con el Legislativo a órganos autónomos y del Poder Judicial, contrapesos constitucionales que limitan el poder presidencial en beneficio de los gobernados, minan su credibilidad y confianza.

“Parte fundamental de cualquier democracia es un Poder Judicial, eficaz y con la suficiente autoridad para hacer exigible a las autoridades su sometimiento al orden jurídico, la independencia de este sistema es fundamental para que el Estado de derecho prevalezca y los derechos humanos estén a salvo y debidamente protegidos.

“La incorporación de 5 nuevos ministros atropella de manera vulgar el Nuevo Sistema de Justicia Penal, el Sistema Nacional Anticorrupción, las obligaciones de la función pública en cuanto a la aplicación cabal de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, la autonomía de la Fiscalía General de la República, la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación. A los ministros de la Corte no les corresponde la persecución de los delitos y mucho menos la aplicación de sanciones administrativas.

“La corrupción per se no está tipificada como delito, son las conductas que de esta generan la adecuación a delitos previamente previstos y sancionados en la legislación mexicana.

“De acuerdo a lo anterior, nosotros, los ministros de la Corte, en uso y goce de las facultades autonómicas que nos concede nuestra Carta Magna, y en ejercicio de los principios de contra pesos políticos existentes en una democracia, rechazamos la propuesta proveniente del senador Monreal porque en el fondo, de manera perversa y espuria, se le estaría concediendo al Jefe del Ejecutivo un control encubierto sobre el máximo tribunal de la nación, sin perder de vista que el presidente López Obrador ya cuenta con una mayoría simple en el Congreso de la Unión y por ende, ya domina también en el Poder Legislativo, por lo que puede promover y aprobar diferentes leyes. Si accediéramos a esa propuesta contraria a los intereses de la República y al Constituyente del 57 y del 17, nos convertiríamos en cómplices de una regresión de consecuencias imposibles de prever. Todos somos Belisario Domínguez”

¿Qué sucedió en la realidad? Que los ministros de la Corte enmudecieron y con ello reforzaron el dicho de quien calla otorga. ¿Ya no existen los Belisarios en el México del siglo 21? ¿NO...? Preparémonos entonces para una nueva dictadura...
07 Abril 2019 03:29:00
La dictadura que viene
Montesquieu argumentaba que “todo hombre que tiene poder se inclina a abusar del mismo; él va hasta que encuentra límites. Para que no se pueda abusar del poder hace falta que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder”.


La separación de poderes o división de poderes –continúa la definición– es un principio político, en el cual los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial del Estado son ejercidos por órganos del Gobierno distintos, autónomos e independientes entre sí. Esta es la cualidad fundamental que caracteriza a la democracia.


De esta suerte los 3 poderes se vigilan entre sí, se controlan los excesos de los otros para impedir, por propia ambición, que alguno de ellos predomine sobre los demás ya sea en la esfera municipal, regional o nacional, para así garantizar la libertad política y evitar los abusos de poder, mediante la vigilancia y control recíproco. En México, el pueblo “sabio”, en su justificado hartazgo ante la escandalosa corrupción de la pandilla que gobernó en los últimos 6 años, se volcó en las urnas movido por la furia, sin percatarse de que nos estábamos convirtiendo de nueva cuenta en El País de un Solo Hombre.

¿Razones? Si votar por AMLO era una alternativa electoral había que tomarla, si se quiere, en la desesperación, sí, pero el desbordamiento de las pasiones y de las emociones le concedió simultáneamente el control de la mayoría simple en el “H” Congreso de la Unión, así como en 19 congresos locales: un suicidio político... Si bien al pueblo “sabio” no le preocupó concederle al Jefe del Ejecutivo también la titularidad del Poder Legislativo en el que afortunadamente todavía no cuenta con la mayoría calificada, sin perder de vista que varios tricolores enajenan su voto a cambio de dinero, de acuerdo con la vieja usanza priista, tal vez no pasó por su mente alucinada que AMLO haría lo imposible por controlar de igual forma al Poder Judicial para tener en el puño de su mano a los tres poderes de la Unión. Benito Juárez debe estar pateando las cuatro tablas de su ataúd.

La historia no es nueva. De tiempo atrás AMLO atacó con insultos a los ministros de la Suprema Corte en los siguientes términos: “están maiceados por la mafia del poder para actuar bajo consigna, a pesar de que el dinero que ganan es de los impuestos de los mexicanos.


¿Qué hacen? ¿Se sabe de alguna resolución de la Suprema Corte en beneficio del pueblo? Nada.

Están de alcahuetes de la mafia del poder, por eso los tienen bien maiceados” (Red Política, Tuxpan, Veracruz, 15-2-13). Además siempre se amenazó con la creación de un Tribunal Constitucional con facultades superiores a la Corte para convertir a esta en un mero tribunalito de apelaciones.

¡Por supuesto que era esperable una iniciativa legal de AMLO para acabar con la Corte y administrarla y dirigirla de acuerdo con sus intereses políticos y a sus muy peculiares estados de ánimo, mientras la nación duerme el sueño de los justos! ¿qué tal los súper delegados? ¿ya? ¿está claro...? Con el pretexto de atacar la corrupción, el Presidente, a través de sus corifeos en el Congreso, propone aumentar 5 nuevos ministros, que estarían dedicados, según él, a erradicar la putrefacción que devora al aparato público, aun cuando ya existe una sala penal y otra administrativa destinadas a ventilar esos menesteres, sin olvidar que 18 magistrados todavía no han sido nombrados para operar el olvidado y enterrado Sistema Nacional Anticorrupción.

En realidad, esos nuevos 5 ministros más los dos ya nombrados, y otro adicional que terminará su período en 2021, harían que AMLO tuviera mayoría entre los integrantes de nuestro máximo tribunal, si no se ignora el voto de calidad del presidente de la Corte. Estamos frente a la trinidad política que tanto disfrutaron Porfirio Díaz, así como los presidentes de la Dictadura Perfecta.

Ahora bien de prosperar lo que sería un flagrante golpe de Estado encubierto y legalizado, y de desaparecer también el Consejo de la Judicatura Federal “encargado de la administración, vigilancia, disciplina y de la carrera judicial del Poder Judicial”, según consta en la misma iniciativa retardataria, México regresaría a los tiempos del absolutismo virreinal de hace más de 200 años.

En resumen: AMLO propone de manera velada y encubierta la construcción de una nueva tiranía para echar por tierra los esfuerzos de muchas generaciones de mexicanos liberales, mientras la sociedad mexicana decide darle más tiempo sin prejuzgar sobre el futuro de la República, en tanto esta se deshace como papel mojado con
consecuencias imprevisibles.


¿Cómo se llama un jefe de Estado que domina los 3 poderes de la Unión? ¡Dictador! Cuando México despierte será demasiado tarde...
31 Marzo 2019 03:50:00
Razones para defender al Estado Laico
¿Responde a una mera casualidad el hecho de que un “senador” obviamente de Morena, como Américo Villareal, también extraido del pelolítico tardío, proponga una iniciativa para reformar el Artículo 3 Constitucional para acabar de un plumazo con el Estado laico, cuya existencia centenaria costó sangre, sudor y lágrimas a varias generaciones de mexicanos defensores de principios republicanos que finalmente nos extrajeron de la era de las
cavernas?

Justo es recordar que Peña Nieto presionó a la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados para que reformara el Artículo 24 de nuestra Carta Magna de modo que cambiara los conceptos “libertad de creencias y de culto”, por el de “libertad religiosa”, un cambio, en apariencia, intrascendente, pero que intentaba desmantelar por completo el Estado Laico, puesto que la incorporación del concepto de “libertad religiosa” estaba orientado a facilitar la impartición de educación religiosa en escuelas públicas, la posesión de medios masivos de comunicación y la autorización para que el clero volviera a participar en asuntos de política electoral.

Para revivir el tema anterior –escribió el senador Villareal a golpe de cincel y martillo sobre una piedra, en tanto se acomodaba una piel de mamut que lo protegía del frío– “proponemos que el Poder Ejecutivo cuente con un Consejo Federal para el fomento de valores, formación cívica y cultura de la legalidad. Este Consejo Federal promoverá entre la población, la cartilla moral, comenzando por los destinatarios de los programas sociales del Gobierno. Este será el primer paso para comenzar una reflexión nacional sobre los principios y valores que contribuyan a la unidad entre los mexicanos y a una convivencia pacífica, respetuosa de la pluralidad y la diversidad”. ¿Pensará este oscuro legislador que sus intenciones aviesas redactadas en un lenguaje críptico, enigmático y misterioso, no son descubiertas por quienes somos vigías del laicismo en México?

En el texto de marras, escrito en caracteres primitivos, se desprende lo siguiente: “La iniciativa de ley que presento, busca, en primer lugar, establecer un consejo que proponga y regule reglas éticas, morales y cívicas de convivencia con el principio básico de obligar a reflexionar a todos sobre las circunstancias, algunas de ellas muy delicadas sobre la que atraviesa nuestro país”.

En este lenguaje retorcido y ambivalente se esconde un propósito deleznable: acabar con el Estado laico, por esa razón los pastores de la Confraternidad Nacional de iglesias Cristianas Evangélicas reunidas con AMLO, informaron que “colaborará en la difusión de valores entre los jóvenes que complemente la estrategia gubernamental de incorporarlos a la economía mediante el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, además de que participarán en la distribución de la Cartilla Moral, porque existen coincidencias con la difusión de los valores para orientar a los jóvenes para que no sean presas de ningún vicio.

Las iglesias colaborarán con el Gobierno federal en la difusión de valores, por lo que pondrían a disposición la infraestructura con la que cuentan, los 50 mil recintos religiosos y dispensarios médicos para que en ellos los jóvenes reciban “orientación espiritual, sin religión”. Con ello complementarían los esfuerzos gubernamentales de apoyarlos en su incorporación a la economía mediante tutores en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, tarea que se facilitará si a las iglesias se les concede el derecho de contar con concesiones de radio y televisión, por supuesto…

Lo que queda del Senado liberal de la República está obligado a rechazar esta iniciativa perversa orientada a promover el atraso de la nación y a revivir un conflicto sangriento que México ha tratado de evitar día con día. Detengamos las manos de los asesinos del Estado laico, las de los abades encubiertos, las de los encapuchados de convicciones inquisitoriales, las de los morenistas camuflados de liberales, cuando integran hordas de conservadores ultramontanos de extracción proclerical que ya combatimos con las armas en la mano durante los tres años aciagos de la Guerra de Reforma.

Hagamos un debate público y responsable, pero no como las consultas desaseadas organizadas por AMLO para engañar con ideas falsas a los idiotas. ¿Cartilla Moral? ¿Constitución Moral? ¿Consejo Federal para el fomento de valores? ¿No es claro? Que no se olvide el catastrófico daño que el clero católico ha causado a nuestro país cuando financiaba ejércitos, derrocaba gobiernos constitucionales, organizaba en las sacristías sangrientos golpes de Estado, revueltas, levantamientos, asonadas y cuartelazos en contra de gobiernos liberales cuando éstos apuntaban en dirección a los bienes clericales.

He ahí una de las razones de nuestra inestabilidad política y de nuestro atraso social. Se les olvida también que la reacción nunca duerme. El clero católico convirtió a los púlpitos en tribunas políticas, controló el funcionamiento de los poderes públicos, así como las relaciones sociales y familiares; acaparó la riqueza en detrimento de la prosperidad social; utilizó los confesionarios para cuidar sus intereses políticos y económicos; concentró la educación entre ciertos privilegiados impidiendo la alfabetización y con ello retrasando temerariamente la evolución de la nación; organizó fiestas religiosas obligatorias para aumentar la recaudación eclesiástica y las limosnas; se opuso al ingreso de extranjeros no católicos imposibilitando el flujo migratorio para
24 Marzo 2019 03:35:00
¿La solución…? ¡copiar!
Si quienes encabezan el Gobierno insisten en tratar de gobernar con recetas sacadas del bote de la basura de la historia de las doctrinas económicas y sociales, si creen que regalando el dinero público a raudales con supuestos fines asistencialistas, cuando en realidad se trata de una burda compra camuflada de votos para que Morena y sus huestes decimonónicas se eternicen en el poder, si piensan que así van a detonar el crecimiento económico que requiere el país de la misma forma en que un moribundo demanda la mascarilla de oxígeno, se equivocan de punta a punta.

¿Trump, Macron, May, Xi Ping o Moon Jae-in o Halimah Yacob, no echan mano del erario ni agotan el presupuesto público obsequiando dinero para generar riqueza en sus respectivos países, si bien recurren a diversos mecanismos para atraer capitales extranjeros y domésticos con el objetivo de impulsar el crecimiento económico con sus inmensas ventajas sociales.

¿Qué se trata de crear una atmósfera de certeza para la realización de negocios en un ambiente de tranquilidad y de certeza jurídica para arraigar a la mayor cantidad de capitales del mundo entero con el propósito de elevar los niveles de bienestar de la sociedad? ¡Pues a crearla! ¿A reducir el impuesto sobre la renta a cargo de las empresas del 35 al 20% para convencer a la comunidad financiera internacional de que Estados Unidos es el país de la oportunidad? ¿Sí…? A bajarlo entonces con los debidos cuidados y riesgos.

¿Que se requieren garantías laborales y sindicales para asegurar la estancia de los ahorros foráneos en la economía china? Xi Jinping es dueño de la receta por haber hecho de China la segunda potencia mundial.

¿Que Corea del Sur hace 50 años padecía niveles de pobreza peores a los mexicanos y hoy es una potencia planetaria con un ingreso per cápita de 30 mil dólares? ¿Qué hicieron en Finlandia en materia de educación y en Noruega en lo relativo a la extracción de petróleo, al extremo que al día de hoy cuentan con unas reservas monetarias de más de 900 mil millones de dólares, entre otros datos tan ejemplares como envidiables?

Si algo habría que acreditarle a la administración de Peña Nieto fue la ejecución de las llamadas reformas estructurales que López Obrador desmonta aceleradamente para dar marcha atrás, de nueva cuenta, a las manecillas oxidadas de la historia de México, en lugar de copiar las probadas fórmulas de desarrollo económico instrumentadas por otros países que les han reportado gigantescos dividendos sociales a sus respectivas naciones.

¿Por qué no copiar? Sí, copiar, así, sin el menor pudor: copiar, copiar y copiar lo bueno, lo exitoso como sin duda lo es la construcción, antes que nada, de un eficiente estado de derecho y en paralelo llevar a cabo una reforma educativa para garantizar el triunfo de las futuras generaciones de mexicanos.

¿Cómo entender que AMLO haga exactamente lo contrario desde que no instrumenta un sistema de impartición de justicia y deroga la reforma educativa en un país de reprobados para arruinar el futuro de nuestros hijos y nietos?

¿Qué tenemos que aprender de Maduro o de los Castro o de Daniel Ortega o de Corea del Norte? Basta con poner un pie en esos países o conocer sus indicadores económicos como para encaminar las decisiones económicas y políticas a otras latitudes.

¿Por qué oscura razón AMLO hará todo al revés? No a la reforma petrolera, no a la reforma eléctrica, no a las energías limpias, no a la construcción de infraestructura, no al NAICM con sus inmensas ventajas económicas, no a la reforma educativa, no al aseguramiento de un clima de certeza para garantizar el flujo de la inversión nacional y extranjera, no al estado de derecho, no a un fiscal independiente, no a los organismos autónomos, no a la sociedad civil, no al respeto a los sectores productivos, no a la sensatez en el destino de los recursos públicos destinados a construir un tren y una refinería que nacerán muertos, entre otros objetivos fallidos en un país pobre y endeudado que no se debe permitir desperdicio alguno.

Es la hora de copiar y no regalar el patrimonio público con perversos fines electorales. ¿Y cuando se acabe el dinero?
17 Marzo 2019 03:22:00
Otro ángulo de la revocación
Basta con saber que en Venezuela, Bolivia, Cuba y Ecuador existe la revocación del mandato como para invitar a los dos lectores que me distinguen con la lectura de estas líneas, a que reflexionemos en torno a las intenciones ocultas en esta nueva reforma constitucional orientada a la perpetuación de una dictadura camuflada. Si para muestras es suficiente un botón, Hugo Chávez la utilizó en 2004, sí pero Charles de Gaulle y Pinochet echaron mano del referéndum de conformidad con sus planes políticos y ambos perdieron la consulta popular y tuvieron que retirarse del poder.

López Obrador insiste en la revocación del mandato con el propósito de garantizar, en un primer término, su mayoría legislativa en la “H” Cámara de Diputados, en el entendido que en la de Senadores, las elecciones se llevarán a cabo hasta 2024. Sabe, porque lo sabe, que la aparición de su nombre en las boletas del 2021, en donde se elegirán 13 gubernaturas, 500 diputados, cientos de presidentes municipales, le reportarán millones de votos a Morena, ya que sus militantes, por sí solos, no moverían ni conmoverían al electorado y quedaría comprometido el futuro de Morena, ya que Morena es AMLO y sin él no es nada: el movimiento se desharía como papel mojado. Es evidente la intromisión descarada del Ejecutivo en el proceso electoral. En segundo lugar, el presidente desea introducir un termómetro en la opinión pública para medir las posibilidades de su reelección en el 2024.

Su palabra empeñada en respetar el principio revolucionario consistente en el “Sufragio Efectivo. No Reelección”, tiene la misma validez que sus promesas incumplidas relativas al encarcelamiento de los integrantes de la “Mafia del Poder”, o a sus garantías de que bajaría el precio de la gasolina o que el Ejército regresaría a sus cuarteles o que vendería el avión presidencial (como si ignoráramos que está arrendado y es imposible enajenarlo), o que acabaría con la corrupción (cuando nombró a un fiscal carnal para impartir “justicia” selectiva), o que acabaría con la violencia con tan solo llegar al poder con sus supuestos poderes mesiánicos. El Presidente puede comprometerse a no reelegirse, podría jurarlo, salvo que el “pueblo sabio” se lo pida de rodillas ante el sagrado altar de la patria. ¿Qué hacer ante este evento? ¡Reelegirse! ¿Qué más podría hacer para hacer inmensamente felices a sus

seguidores?

No se debe perder de vista la presencia perversa de un aliado encubierto, tanto en el nombramiento de la más reciente ministra de la Corte, como en lo relativo a la votación por la revocación del mandato. Me refiero concretamente a los diputados tricolores, quienes abandonan el recinto legislativo en el momento crítico para facilitar la mayoría a Morena o simplemente votan a favor de este partido sin experimentar el menor rubor ni recordar que formaban de la oposición. Ellos son cómplices del desastre que amenaza el porvenir de México en estos días aciagos en que se destruyen cotidianamente las instituciones republicanas y, por lo mismo, se atenta en contra de nuestra democracia embrionaria.

No mentir, no robar y no traicionar son los grandes postulados de AMLO. ¿Y las consultas a modo, como la de NAICM, absolutamente fuera de la ley, un insulto a la inteligencia y a la voluntad popular? ¿No es una traición? ¿Y aquello de “prometo guardar y hacer guardar las leyes y si no que la nación me lo demande…?

¿Para qué la revocación del mandato si nuestra Constitución Política ya cuenta con mecanismos para remover al presidente, tales como el desafuero y el juicio político? Pero bien visto y analizando la coyuntura política desde otro ángulo, ¿qué tal que este exceso de confianza (que mata al hombre), en este caso de AMLO y de su movimiento, fuera un tremendo bumerán que podría golpear y hasta noquear a este catastrófico movimiento morenista hasta desbaratarlo por completo? ¿Cómo? Muy simple:

El crecimiento económico prometido del 4% no se dará de acuerdo con los indicadores actuales. Es bastante probable que ni siquiera alcance al 1%, lo cual significa menos recaudación y por lo tanto mucho menos capacidad para sufragar los proyectos clientelares, no asistencialistas, de AMLO, al más puro estilo populista. ¿Más? La escandalosa caída de la inversión pública y privada, nacional e internacional, las descalificaciones de las calificadoras, la pérdida de empleos ya que en diciembre pasado 400 mil mexicanos se fueron a la calle sin trabajo, el diferimiento de las rondas petroleras, la fuga de capitales y la incertidumbre entre los inversionistas foráneos que ven con recelo las políticas suicidas del López Obrador, como su renuncia al fracking o a los aerogeneradores, a pesar de sus inmensas ventajas, entre otros tantos ejemplos más.

¿A dónde voy? A señalar que antes del 2021 México podría enfrentar un nuevo cataclismo financiero y social que podría echar por tierra los planes de AMLO y que la revocación del mandato podría significar la separación de su alto encargo y el desmantelamiento de Morena al gobernar con recetas sacadas del bote del basura. Si esta catástrofe se diera y los electores votaran por la desaparición política de AMLO y de sus huestes en el 2021, esta otra posibilidad, este otro ángulo de la revocación podría ser el otro filo de la navaja. Si el mal ha de llegar, que llegue pronto, muy pronto, antes de que el daño sea irreparable, como en el caso de Maduro y su Venezuela devastada, para ya ni hablar de Cuba.

¡Cuidado con la revocación del mandato, tiene dos ángulos…!
10 Marzo 2019 03:41:00
Yo acuso a la sociedad mexicana
¡Claro que la sociedad mexicana estaba harta –hartísima– de la escandalosa corrupción encabezada por el “gobierno” de Peña Nieto! Otra vez claro –clarísimo– que el electorado se encontraba desesperado ante la ineficiencia de la anterior “Administración” para combatir a la delincuencia, organizada o no, con todo el poder del Estado.

Por supuesto que la insatisfacción se desbordó en razón de la imposición de una reforma fiscal suicida que privó a la nación de una parte gigantesca de sus ahorros que no se tradujeron en la inversión de obras de infraestructura ni en un palpable bienestar generalizado de la gente.

Obvio: por supuesto que no fue así: los gigantescos recursos extraídos a la sociedad se destinaron a gasto corriente o se desperdiciaron irresponsablemente a modo de un fraude imperdonable cometido en contra de los contribuyentes.

¿Más? Sí, aquí voy: se contrató deuda pública en términos suicidas para hipotecar el futuro de nuestros hijos, actitud antipatriótica que acabó por crispar a la colectividad mexicana medianamente informada, que al igual que la no informada, terminó por concurrir el 1 de julio pasado a las urnas, presa de un desquiciamiento emocional que obnubiló la razón de la inmensa mayoría de los mexicanos.

La justificada furia en contra de los bandidos, la desazón y la frustración ante el flagelo de la inseguridad pública, el atentado social originado en el desperdicio de los recursos públicos, la patética quiebra de la oposición encabezada por el PRI y la incapacidad del PAN para hacer una propuesta creíble y convincente condujeron a los electores a un callejón sin salida: No al PRI, no al PAN, no a la a la chiquillería integrada en otros partidos: votarían por el candidato de Morena y por sus legisladores a puestos de elección popular a nivel estatal y federal, sin olvidar a los gobernadores en cualquier cantidad sin considerar sus antecedentes políticos.

De pronto, México se volvió a convertir en El País de un Solo Hombre, en el que no cuentan las instituciones ni se respeta la separación de poderes ni la impunidad ni el poder absoluto que contamina absolutamente

Acuso a la sociedad mexicana porque si bien pudo votar en sus aflicciones por AMLO, nunca, en su incontrolable ira, debería haber sufragado tumultuariamente por Morena, instituto político que hoy controla al “H” Congreso de la Unión.

¿Votar por AMLO? Sí, tenía acaparadas las encuestas, pero, ¿acabar y destruir en las urnas los contrapesos políticos indispensables en toda democracia, equivalió a disparar toda una cartuchera en las sienes de la patria. ¿Por qué volver a poner en manos de un solo hombre todas las facultades propias del Estado mexicano, en lugar de repartir el poder entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, sin olvidar las abiertas intenciones de AMLO de hacerse también, por la vía de los hechos, del Judicial para hacer de su Gobierno una dictadura: Chávez tenía su programa “Aló Presidente” y AMLO sus “mañaneras”; Chávez vendió toda la flotilla de aviones porque era incompatible un Gobierno rico con pueblo pobre y AMLO emuló la decisión; Chávez detonó su guerra en contra del neoliberalismo tal como lo hace AMLO; Chávez creó una Guardia Nacional, objetivo que copia AMLO con todas sus letras; Chávez canceló proyectos y empresas privadas y AMLO hace lo propio con el NAIM, así como otros múltiples proyectos energéticos; Chávez tomó el control del Poder Judicial con el pretexto de la corrupción, objetivo que a todas luces persigue AMLO sobre la base de crear un Tribunal Constitucional con facultades superiores a la Corte de Justicia; Chávez propuso la revocación de su mandato a la mitad del periodo presidencial y AMLO decidió hacer lo mismo; Chávez impuso un proyecto político amoroso, cristiano, humanístico y bolivariano y AMLO propone una Constitución moral y un perdón universal para todo tipo de delincuentes; Chávez decidió “repotenciar” la industria petrolera y expulsar el capital privado de su estructura financiera y AMLO difirió indefinidamente las rondas petroleras y canceló eficientes estructuras de energía eólica en el sureste mexicano; ambos adoraban el beisbol…

Lo anterior es conocido por una buena parte de los mexicanos, como sin duda lo es el entierro de más de 200 mil millones de pesos en el NAIM, además de otros 130 mil millones en pagos a los acreedores para indemnizarlos por un aeropuerto que no se va a construir.

El electorado sabe de la cancelación de los subsidios para las estancias infantiles, de los refugios para mujeres golpeadas y de la desaparición de los comedores comunitarios; debe estar informado que en el mes de diciembre pasado 400 mil mexicanos perdieron su empleo, de la misma forma en que asistimos a la fuga de capitales; no puede ignorar el éxodo de inversión extranjera a otras latitudes ni la depresión del crecimiento económico, entre otros daños mayores, y sin embargo, a la sociedad mexicana no le bastó con volver al país de un solo hombre, sin que –a pesar de las absurdas decisiones tomadas por AMLO y por su partido político– su popularidad ha aumentado en términos imprevisibles.

A más desastre económico, más alta es la popularidad del Presidente. ¿Cómo entenderlo? Por todo ello, yo acuso la sociedad mexicana de la catástrofe que viene, en el entendido que no existen las culpas absolutas. ¿Dónde termina la culpa de AMLO y comienza la del electorado que aplaude el desastre al grito de “muera la inteligencia”?
03 Marzo 2019 04:00:00
Historia de un pirómano
Cuentan que un pirómano, un pintoresco personaje dedicado de buen tiempo atrás a jugar con fuego en situaciones de alto riesgo, una mañana ciertamente cálida, antes del arribo de la primavera, cuando el campo respiraba unos intensos calores que parecían surgir del centro mismo de la tierra, el sujeto de marras decidió incendiar una enorme pradera reseca, cuyas dimensiones se extraviaban en la inmensidad del fértil valle del Anáhuac. Entusiasmado y divertido arrojó cerillos encendidos a diestra y siniestra como si interpretara una danza macabra, un baile ritual en el que intentaba invitar a la muerte, mientras lanzaba voces inentendibles al cielo a la espera, tal vez, de un castigo divino.

Las siniestras voces del desastre no se hicieron esperar y muy pronto la conflagración se hizo presente, en tanto el fuego devoraba gozoso grandes extensiones quemando cuanto se encontrara a su paso y matando a cualquier ser vivo incapaz de huir de la velocidad a la que propagaban las llamas. El color ocre del campo muy pronto se convirtió en una llanura negra cubierta por ceniza. Cuando el autor del daño reía a carcajadas infernales no tomó en cuenta que por el flanco derecho, en donde se escuchaban crujidos ígneos de horror, de repente el viento, siempre veleidoso, le jugó una mala pasada al girar repentinamente en dirección al lugar, en donde este se encontraba el feliz y juguetón, al tiempo en que alardeaba de dominar al fuego, uno de los más peligrosos elementos existentes en la naturaleza.

Cuando el monstruoso creador de los daños se percató del peligro en el que se encontraba y trató de huir despavorido de la infernal voracidad de las llamas y de la furia incontenible del viento que parecía perseguirlo goloso como su propia sombra, sintió cómo un calor endemoniado lo abrazaba por la espalda, como si se tratara de mil lenguas de fuego que empezaron a consumir su ropa, mientras suplicaba piedad y se arrepentía de su conducta. En tanto se percataba cómo sus carnes se chamuscaban y despedían unos olores de verdadero espanto, el pirómano lanzaba alaridos estremecedores que, por supuesto, no fueron escuchados por nadie hasta que su cuerpo también quedó reducido a meras cenizas, si bien era identificable solamente una parte de su osamenta.

La narración anterior viene al cuento porque el actual Gobierno, supuestamente decidido erradicar la pobreza y la miseria en cualquiera de sus manifestaciones, en realidad, con sus mejores buenas intenciones que por supuesto conducen al infierno, está hundiendo aún más a la nación en privaciones materiales apartadas del más elemental bienestar prometido durante la campaña presidencial.

El hecho de exigir aumentos salariales superiores en 4 o 5 veces al porcentaje de inflación nacional y además demandar porcentajes incosteables en relación a las ventas brutas de la compañía, solo provocarán la ruina de la empresa agredida, misma que no podrá enfrentar dichos aumentos ni mucho menos trasladarlos al consumidor, por lo que habrá de enfrentar la quiebra, de la que tomarán debida nota los inversionistas nacionales y extranjeros que, en modo alguno, estarán dispuestos a invertir ni arriesgar su patrimonio en un país capitaneado por gobernantes suicidas. Lo mismo acontece con cientos de compañías chantajeadas por líderes sindicales que también hacen ofrecimientos populistas para lucrar con los perjuicios ocasionados a la economía nacional.

Una gran cantidad de líderes sindicales armados con sus respectivos cerillos ya encendidos, los están arrojando en el seno de las empresas mexicanas, incendiándolas y conduciéndolas al cierre como ya ha acontecido con varias maquiladoras en Matamoros y empieza a acontecer en varias entidades federativas. Si llegado el caso, millones de trabajadores mexicanos decidieran seguir el ejemplo de solicitar incrementos salariales y prestaciones superiores a la capacidad económica de las respectivas compañías so pena de ir a una huelga, al cerrar estas sus puertas, se producirá un desempleo masivo, al que seguirá una crisis social de dimensiones imprevisibles gracias a la irresponsabilidad pirómana del Gobierno y de los líderes sindicales impulsados por las autoridades laborales.

En lo personal, me encantaría que todos, sin excepción alguna, los trabajadores mexicanos ganaran millones de pesos, imposible negarme al bienestar de mis compatriotas, sin embargo, existe un detalle infranqueable llamado realidad, la cual es muy terca y muy difícil de convencer. Nuestro país empieza a poblarse de pirómanos que no solo perecerán consumidos por las llamas, sino que en su desastre personal, en su idealismo suicida, acabarán también por incendiar el país.

La economía tiene reglas muy claras que no pueden ser derogadas de un plumazo por la verborrea. En Venezuela y en Cuba también abundan los pirómanos que pretendieron desconocer los principios más elementales de la economía con armas o con dólares. Fracasaron. Finalmente se impuso la realidad como invariablemente
acontece.



24 Febrero 2019 03:56:00
¿Guardia Nacional…? ¿Y la Policía Federal…?
Si la Policía Federal Preventiva se creó en 1999, en el último año de afortunado Gobierno de Zedillo. Si en 2009, durante la administración de Calderón, dicha institución se reformó privándola del carácter preventivo para que naciera la Policía Federal, tal y como la conocemos hoy con sus 56 mil elementos; si este cuerpo policiaco cuenta en la actualidad con una División Antidrogas para combatir la producción, tenencia, tráfico y otros actos relacionados con estupefacientes y psicotrópicos, a fin de prevenir los delitos contra la salud y aquellos derivados de operaciones con recursos de procedencia ilícita, falsificación y alteración de moneda; si a esta división le corresponde conocer y dar cumplimiento, en el ámbito de su competencia, a las disposiciones relativas a los delitos contra la salud que dicta la normatividad aplicable y para ello, diseña, coordina y opera sistemas de recolección, clasificación, registro y análisis de información, que le permite conformar una base de datos que sustenta el desarrollo de programas y acciones útiles para la toma de decisiones, elaboración de programas, así como para la conducción y ejecución de operativos para prevenir y combatir los delitos en la materia; si la Policía Federal aplica métodos de análisis de información para generar inteligencia operacional que permite identificar a personas, grupos, organizaciones, zonas prioritarias y modos de operación vinculados con los delitos que son de su competencia, ¿entonces para qué crear una Guardia Nacional si ya existe una Policía Federal con atribuciones legales, presupuesto público, equipamiento y cierta capacitación aunque esta pueda ser ineficiente?

¿Más...? Sí, claro: si la policía antes citada efectúa las investigaciones relacionadas y realiza detenciones en casos de urgencia y flagrancia, conforme a lo dispuesto en el Artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el Código Federal de Procedimientos Penales y en coordinación con las autoridades y unidades competentes de la Policía Federal, la División Antidrogas colabora con los organismos y grupos internacionales en la investigación de los delitos que en materia de su competencia, entonces, insisto, ¿para qué fundar una Guardia Nacional y echar por la borda 20 años de esfuerzos, en todo caso infructuosos, dedicados a atacar al crimen organizado?

Las respuestas acceden a mi mente como una cascada de agua helada: se trata de un nuevo recursos populista y publicitario para desechar lo actuado con antelación a la llegada de AMLO al poder.

¿El aeropuerto internacional de la ciudad de México lo inició Peña Nieto? ¿Sí? !Clausúrenlo con el pretexto de la corrupción aunque se entierren 150 mil millones de pesos en un país, en donde 42% de las escuelas públicas carecen de servicios sanitarios para los pequeñitos! ¿Qué en las estancias infantiles se reciben a 325 mil menores de edad para permitir que sus madres se ganen la vida trabajando decorosamente? ¡Suprímanle los subsidios y abandonen a su suerte a niños y progenitoras para que los atiendan abuelos que tal vez trabajen o vivan fuera de las jurisdicciones de los padres y no les alcance la dádiva del Gobierno ni para comprar una botella de leche al día! AMLO parece decir que la historia nace con él y acabará con él, al igual que el país...

Si la Policía Federal no ha funcionado correctamente en términos de lo deseable, la institución se arroja al bote de la basura por una simple y llana razón: no la creó López Obrador, quien declaró que se trataba de una institución fallida y en lugar de repararla, purgarla, adecuarla y modernizarla prefiere destruirla de la misma manera en que un barco lleno de ratones se decide hundirlo para acabar con la plaga de roedores.

Lo más curioso del caso es que la iniciativa legal para fundar la Guardia Nacional enviada al senado por el Presidente de la República fue rechazada por unanimidad por ese órgano colegiado.

¿O sea que los 59 senadores de Morena, los 6 del Partido Verde, los del PRD, los 4 de Encuentro Social, los integrantes de la alianza política armada por López Obrador se le enfrentaron de golpe, así porque sí, al Jefe de la Nación? ¿Se le rebelaron, lo pusieron en su lugar alegando la soberanía y el respeto a uno de los poderes de le Unión? Solo un párvulo, además obnubilado se iba a creer semejante patraña...

Al día siguiente de la votación en el “H”, así con comillas mayúsculas, en el Senado de la República, López Obrador felicitó a los legisladores por su decisión, es decir, por haber dado marcha atrás a su propia iniciativa, en lugar de haber declarado que defendería su propuesta hasta sus últimas consecuencias y que vetaría la ley en el caso de que la aprobara la Cámara de Diputados.

¿Dónde se ha visto que un presidente festeje que echen por tierra sus decisiones? Solo en México y porque en realidad se pretende vestir al Primer Mandatario con un ropaje democrático y republicano que le queda muy grande. Por supuesto que todo ese recurso demagógico muy mal elaborado por parte del presidente, no pasa de ser una gran farsa parlamentaria, propia de un circo legislativo, en donde solo faltó que los senadores de Morena se disfrazaran de payasos.

¿Quién de ellos, con la mano en el corazón, se atrevería a encabezar un frente para impedir la cancelación del NAICM, o del subsidio a las estancias infantiles o a renunciar a su pertenencia a su partido, por llamarlo de alguna manera, por las descaradas intromisiones del Presidente en las decisiones de la Corte? ¿Por qué sí se oponen ahora cuando se trata de la Guardia Nacional en lugar de aprovechar la Policía Federal? Porque les ordenaron que se opusieran o enfrentarían la furia vengativa del Presidente, similar a la padecida por Guillermo García Alcocer, Presidente de la CRE.

Mal harían los senadores de la oposición en pensar que ganaron la votación porque convencieron democráticamente sin entender que se trataba de una gran farsa parlamentaria... Que nadie se confíe...
17 Febrero 2019 04:00:00
Carlos Salazar y el CCE
Señor Presidente de la República, estimados colegas, señoras y señores: a modo de resumen y de acuerdo a lo antes expuesto en este día de mi toma posesión como presidente del Consejo Coordinador Empresarial, someto a su muy superior consideración, las siguientes conclusiones:

El éxito económico, social y cultural de un país depende de la alianza de fuerzas entre el sector público y el privado. No existe ninguna nación del mundo que haya logrado disparar meteóricamente el ingreso per cápita de sus ciudadanos ni rescatar de la pobreza a los doloridos marginados ni que haya experimentado un acelerado crecimiento económico ni un eficiente desarrollo social, educativo y cultural que no haya trabado previamente un pacto de eficiencia máxima entre el Gobierno y el sector productivo. He ahí la clave de la prosperidad de la naciones. Instituciones, Gobierno y gobernados, hombres y mujeres, mexicanos, todos tomados de la mano para alcanzar un bien común: México, en el entendido que solo tenemos una sola patria a la que le debemos cuánto somos y seremos.

Las autoridades públicas respectivas estarán encargadas de construir y de hacer respetar un Estado derecho que contenga las reglas de operación y convivencia civilizada con las que se instrumente y garantice un eficaz sistema de impartición de justicia, además de un moderno aparato educativo que junto con la sociedad colabore ejecutivamente en la formación de los ciudadanos del futuro. Al Gobierno le corresponde llevar a cabo las obras de infraestructura necesarias para facilitar las transacciones comerciales y financieras a cargo de la iniciativa privada, de cuyo feliz desempeño, en el contexto de un círculo virtuoso, habrá que generarse riqueza, la misma que aprovechará el Gobierno para imponer gravámenes imprescindibles para financiar el gasto público en beneficio de la sociedad. Comparemos a países con empresarios y a países sin ellos y evaluemos el desastre social sin la presencia de los emprendedores.

Ahí están los servicios de salud a cargo del Gobierno y de particulares, los educativos, los puertos, los aeropuertos, las carreteras, los centros académicos universitarios, los organismos para propiciar el desarrollo de las ciencias y de la tecnología, institutos vitales para la competencia técnica nacional e internacional de la que habrá de desprenderse la captación de abundantes divisas y de fuentes de ingresos destinados a la evolución comercial con sus respectivas ventajas sociales financieras que habrán de traducirse en bienestar generalizado para el país.

Entre las obligaciones prioritarias, entre otras tantas más, a cargo del Gobierno, se encuentra la de garantizar la integridad física y patrimonial de la ciudadanía por medio de la creación de cuerpos policiacos honorables y bien capacitados para consolidar un sistema de seguridad pública imprescindible, orientado a facilitar la expansión del sector privado, el encargado de la vigorosa generación de empleos productivos, de la creación de riqueza para poder repartirla adecuadamente, del pago de impuestos, de la captación de divisas para estimular el intercambio comercial con el mundo entero.

El Gobierno también debe construir una atmósfera de certeza jurídica para convencer a los capitales nacionales y extranjeros de la indudable conveniencia de invertir en México, tanto por la estabilidad cambiaria, como por las generosas tasas de retorno que obtendrían en comparación con otros países.

Se trata de proponer a México como el país del oportunidad, el de las excelentes relaciones diplomáticas, el país de la certeza patrimonial y legal, el país del desarrollo tecnológico de punta, el país de las enormes ventajas para el comercio mundial no solo en razón de nuestra ubicación geográfica privilegiada al lado de dos gigantes económicos y de nuestra vecindad con dos océanos que unen Asia y Europa, sino por la excelencia en nuestras vías generales de comunicación. Se trata de convencer al concierto de las naciones que México es un país que ha creado organismos autónomos que garantizan el escrupuloso respeto de los recursos públicos, que exhiben la realidad económica sin la injerencia del gobierno, así como provee la debida imparcialidad en el ejercicio de los deberes públicos, cuyo desempeño deberá quedar invariablemente controlado por dichos institutos autónomos inaccesibles a la politiquería cara o barata, la que sea.

Los tres principios fundamentales para la evolución política, económica social y cultural de México son los siguientes: Estado derecho, Estado derecho y Estado de derecho. En la misma medida que el sector público y el privado se impongan la tarea ineludible de construir un Estado derecho y finalmente se instrumente un eficiente sistema de impartición de justicia, el bienestar de la nación empezará a estar garantizado porque ni los funcionarios públicos no podrán disponer impunemente de los recursos del erario ni podrán malversar los ahorros de la nación ni los contribuyentes se atreverán ocultar sus ingresos o evadir el pago de impuestos, conscientes de la naturaleza delictiva de semejantes hechos que pueden conducir, en ambos casos, a la pérdida de su patrimonio, así como de su libertad personal

Invito a todos los presentes a someternos incondicionalmente a nuestra Constitución y a las leyes que de ella emanan por el bien de la nación. Tomémonos los mexicanos de la mano para construir entre todos el México que sin duda nos merecemos. Muchas gracias.

PD: Esta es la última columna que publicaré en el diario El Universal. Agradezco a esta casa editorial la generosa hospitalidad con la que invariablemente me distinguieron, en especial a Esteban Román, un periodista profesional y afectuoso en toda la extensión de las palabras. Por supuesto que seguiré escribiendo y defendiendo con mi pluma los principios democráticos y liberales fundamentales, en periódicos europeos como El País de España y el Chicago Tribune de los Estados Unidos, entre otros medios nacionales y extranjeros.

03 Febrero 2019 04:00:00
Las piedras y la chispa
Amanecía. La luz entraba titubeante a mi habitación anunciándome, sigilosa, el inicio de una nueva jornada de trabajo. Al desperezarme y empezar a abrir gradualmente los ojos, con los brazos en la nuca dediqué unos instantes para reflexionar en torno al sueño, ¿cuál sueño?, la pesadilla que acababa de padecer. ¿Pesadilla? ¿Cuál pesadilla? Se trataba de realismo puro, de una realidad probada, una verdad comprobable a simple vista.

El origen de mi malestar resultaba entendible, sin embargo, mi mente alucinada había transformado alevosamente la información proyectándola en mi inconsciente como un hecho que no dejaba lugar a dudas y ¡claro que no dejaba lugar a dudas!

Soñé que un buen día ingresaba a las oficinas centrales de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y para mi sorpresa, mi inmensa sorpresa, al sortear la puerta principal de golpe sentí haber entrado a otro mundo, como cuando en las películas se ingresa a otros tiempos en un abrir y cerrar de ojos. Todo marchaba con la debida normalidad hasta presentarme en la sala de juntas de la dirección general, en donde entré sin más a un parque Jurásico mexicano. Me quedé paralizado. Todos los funcionarios del más alto nivel vestían pieles, sí, pieles cruzadas a medio pecho que caían a la altura de la rodilla. Al lado de cada una de las sillas ubicadas alrededor de una espléndida mesa perfectamente barnizada, encontré marros, enormes marros de los titulares de las diversas estructuras de esa organización burocrática quebrada de punta a punta por la histórica ineficiencia de quienes la habían dirigido en claro perjuicio del dolorido pueblo de México, en cuyo nombre se habían cometido, se cometían y se seguirían cometiendo arbitrariedades, ilícitos y errores garrafales, sin que nadie protestara, hasta que protestáramos y entonces nos mataríamos de nueva cuenta con saldos de cientos de miles de muertos que nunca aprendieron a protestar a tiempo, sin recurrir a las armas y a la violencia.

El director general, de cabellera canosa que le caía por la espalda hasta la cintura, también dueño de una enorme barba que escondía discretamente debajo de la piel, tal vez de un bisonte norteamericano, a saber cómo había llegado a sus manos, se levantó para explicar una nueva forma de crear fuego, de manera más rápida que como se hacía con antelación. Al frotar dos piedras talladas para ese efecto, de inmediato se produjo una chispa con la que encendió una pajilla, escandalosa proeza que dejó estupefactos a los presentes, quienes aclamaron a su líder, golpeando el piso insistentemente con sus respectivos marros. La celebración fue unánime. En lugar de hablar, los miembros del consejo de administración se comunicaban entre sí por medio de sonidos guturales inentendibles. No aplaudían, no, continuaban su celebración sujetando sus marros y azotándolos contra el suelo. La emoción era tal que presentí que, en cualquier momento, empezarían a danzar.

Con mi traje de calle me acerqué lentamente al director y le mostré mi encendedor. Con tan sólo abrir la tapa se produjo una breve llama, lo anterior, claro está, sin haber utilizado las piedras. Me lanzó una feroz mirada penetrante como si con mi magia, o más bien, mi sofisticada tecnología, hubiera llegado a arrebatarle el liderazgo del grupo. Todos me miraban atónitos y empezaron a rodearme como si fueran a quemarme en leña verde. Enseguida, me jalonearon sin consideración alguna, me desvistieron haciendo girones mi ropa, mis calzones nuevos incluidos, en tanto al titular de la empresa lo encueraban, entre gritos de horror, y le arrancaban la piel sin poder resistirse ante la fuerza y empuje de los demás. De pronto me vi vestido con esa piel, la del jefe, que apestaba a madres, mientras mis nuevos súbditos se golpeaban la frente con la alfombra, para homenajear la llegada de su nuevo guía.

En ese momento desperté de mi sueño o de mi pesadilla, lo que fuera. ¡Claro que yo no era un hombre del pleistoceno! No, no lo era, pero en mi duermevela ya no quise ver cómo estaban vestidos los demás integrantes del Gobierno actual. ¡Horror! Preferí levantarme y abandonar mis fantasías no sin antes preguntarme las razones de mis devaneos.

La noche anterior había leído que Bartlett, el director de la CFE, había cancelado una fabulosa ventana de inversión con valor de mil 700 millones de dólares por motivos ideológicos o por acatar instrucciones suicidas superiores, o por incapacidad supina de negociar con los pobladores de una Oaxaca sepultada en la miseria, en donde se instalarían las nuevas redes transportadoras de energía limpia y barata. Adiós a electricidad renovable; ahora se produciría cara y quemando combustóleo como en el neolítico.

Al cancelarse una subasta para la construcción de la línea de transmisión directa de alto voltaje a partir de los aerogeneradores eólicos en Oaxaca, hacia las centrales eléctricas del centro del país, para apoyar la demanda de energía en la Ciudad de México, una supercarretera para transportar hasta 3 mil megawatts en 500 kV, porque “no existen las condiciones para continuar con el citado concurso”, se eliminaron 28 empresas pre-calificadas para generar energía eólica, la del viento, no la ventral… Lo anterior, a pesar de que los aumentos en las tarifas de energía eléctrica han sido hasta del 400%, lo que supone un golpe severísimo a la productividad del país porque. A pesar del avance y las ventajas de la energía eólica, aún así se descartó la tecnología barata, la que impone la modernidad, reñida con las técnicas del pleistoceno.

Bartlett quiere regresar a la generación de energía eléctrica por carbón, cancelar una superautopista eléctrica a través de aerogeneradores eólicos, instalados en Oaxaca, estado sepultado en la miseria, aunque la solar y eólica, las renovables, sean las más baratas en el mundo y en México. Esa decisión implica algo así como transportar “la luz” con pipas, lo cual parece ciertamente complejo, pero bueno, habría que intentarlo…

Volvemos a la piedra y a la chispa…
20 Enero 2019 04:00:00
Un Congreso sin progreso
Antonio López de Santa Anna clausuró en dos ocasiones el Congreso mexicano. La primera vez cerró sus puertas con el siguiente argumento: “con este Congreso no esperemos progreso”. Años antes del estallido de la guerra en contra de los Estados Unidos el pintoresco dictador veracruzano volvió por sus fueros a impedir las deliberaciones en el son del Poder Legislativo con la siguiente razón: “señores, sus servicios ya no son necesarios para la nación.”

No intento en este breve espacio, ni mucho menos, desarrollar una tesis política en torno al papel desempeñado histórico del Poder Legislativo en el contexto de la evolución política de nuestro país –en mi obra de casi 30 libros se pueden encontrar algunas respuestas en relación a este desastroso tema– baste por hoy mencionar que la actual legislatura en nada se diferencia en materia de vergonzosa dependencia y absoluta obsecuencia, a la de Miguel Alemán o a la de Gustavo Díaz Ordaz o a cualquiera de las pertenecientes a la dictadura perfecta de patéticas siete décadas de duración.

Imposible olvidar en las anteriores reflexiones, el texto con el que comienza, sin duda alguna, la mejor obra escrita por John Womack, Zapata y la Revolución Mexicana: “Esta es la historia de unos campesinos que hicieron una revolución para que todo siguiera igual”. Me apresuró a parafrasear al gran maestro estadunidense tomando en cuenta el desarrollo incipiente de la presente Administración: “esta es la historia de unos políticos de supuesta izquierda que propusieron la cuarta transformación para que todo siguiera igual o mucho peor”.

Si lo ocurrido en el manicomio San Lázaro cuando surgieron las propuestas para echar mano de las Afores, de los ahorros de los trabajadores mexicanos para garantizar su retiro digno, o cuando se intentó disponer en términos suicidas de las reservas monetarias internacionales del banco de México, etc..., etc..., llamó poderosamente mi atención porque las iniciativas legales mostraban no sólo una temeraria ignorancia en relación a las necesidades del México moderno, sino un alarmante desprecio en torno a las instituciones nacionales, el nombramiento del nuevo fiscal general de la República confirmó una vez más mi deseo de convertirme sólo en mis novelas en un nuevo Santa Anna para largar a los diputados a sus casas con el argumento de que sus servicio ya no son necesarios para la nación.

No dejo de preguntarme cómo hubiera evolucionado en México el sistema de impartición de justicia si Peña Nieto hubiera aprovechado el mismo capital político con el que contó para ejecutar las reformas estructurales para nombrar a un fiscal general autónomo e independiente transexenal surgido de las filas de la sociedad mexicana, en lugar de encabezar una pandilla que desprestigió por completo su administración con las consecuencias conocidas por todos.

No se trata de analizar las calificaciones profesionales y académicas Gertz Manero (démosle un voto de confianza) para ocupar un cargo tan trascendente, sino de criticar la oportunidad perdida por los López Obrador y por el Congreso mexicano para empezar a construir un estado de derecho en un país en donde 98% de los delitos cometidos no se persigue ni se castiga, y en donde los políticos pueden desfalcar impunemente el tesoro público y exhibir su riqueza mal habida, sin resentir la menor consecuencia por los delitos cometidos.

Si la bandera electoral de AMLO fue la erradicación de la corrupción, si el electorado volvía a levantar la voz con una sola demanda: ¡justicia, justicia, justicia!, entonces el Presidente la República volvió a traicionar sus promesas de campaña desde que ignoró a la sociedad civil y a sus organizaciones, que exigían el nombramiento de un fiscal autónomo, absolutamente independiente para poder encarcelar desde el mismísimo jefe de la nación hasta un humilde empleado de correos, tal y como ya acontece en Brasil, en Perú, en la propia Guatemala, entre otros países que disfrutan las ventajas de la convivencia civilizada en un estado de derecho.

No se puede politizar la impartición de justicia ni ésta se puede aplicar de acuerdo a los estados de ánimo e intereses personales del Presidente de la República ni debe ser partidaria ni mucho menos parcial ni expuesta a presiones políticas: se trata de garantizar la certeza a la hora de la aplicación indiscriminada de la ley, objetivo prioritario ignorado por AMLO desde que no respetó la sonora petición de la sociedad externada, en buena parte, por medio de 300 organizaciones civiles comprometidas en la construcción de un estado de derecho que el Presidente desprecia desde que mandó al “diablo a las instituciones” de la República.

En Brasil el fiscal general es independiente y la Policía Federal es autónoma, al igual que el Ministerio Público es una rama separada del poder Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial. Tan lo anterior es cierto que Lula está en la cárcel. En Perú la designación se hace por medio de los fiscales Supremos sin la intervención del Presidente de la República ni del Congreso, un mecanismo exitoso que permitió encarcelar a Fujimori, a Humala y que persigue a Alan García y a Toledo. En Chile las propuestas se hacen por medio de la Suprema Corte a través de un concurso público con la designación del Presidente y de dos tercios del senado: más amarres, imposible.

Mientras tanto en México la cuarta transformación cambia todo para que las cosas sigan exactamente igual o mucho peor, porque el nuevo fiscal, sea quien sea, dependerá políticamente de AMLO y este podrá nombrar y remover al fiscal de asuntos electorales y al encargado de la anticorrupción de acuerdo a sus personales intereses y estado de ánimo, con lo cual se comprueba la vieja tesis de Cantinflas, el mejor filósofo mexicano de todos los tiempos: en México nunca pasa nada, hasta que pasa, y cuando pasa, todos decimos, pues sí, claro, tenía que pasar…

Los neoporfiristas pierden cada día más credibilidad por un contagioso problema cantinflesco de “falta de ignorancia…” Con este Congreso no esperemos progreso, sus servicios son perjudiciales para la nación...
13 Enero 2019 03:30:00
De la estulticia a la incapacidad
Pemex, con 100 mil millones de dólares de deuda, ostenta el primer lugar en materia de endeudamiento entre todas las empresas petroleras del planeta, además de haber contado durante decenas de años del monopolio energético, hoy en día, la compañía más importante de México se encuentra quebrada de punta a punta, en razón de la burocratización de la energía. Es claro que donde hay un burócrata hay un cuello de botella, y donde hay 100 mil burócratas la conclusión la dejo en manos del lector.

La semana pasada, un grupo de altos funcionarios de Pemex se presentó en Nueva York para aclarar las finanzas de la empresa y tranquilizar a los mercados. Ante casi 50 inversionistas institucionales convocados en la urbe de acero, el director financiero de la empresa, Alberto Velázquez, “no encontró una manera creíble para demostrar cómo se haría frente la deuda de Pemex”. El cotitular de Stone Harbor Investmente Partners sentenció que Velázquez “no mostró entendimiento de la compañía y no impresionó para nada, y Velázquez debe irse”. Los inversionistas japoneses de Nomura sostuvieron que “los gerentes de Pemex “no dieron una explicación creíble ni convencieron respecto a un plan de gasto de capital de 13 mil 700 millones de dólares, en 2019”. Barclays declaró que “las presentaciones fueron decepcionantes”. Who the hell is in charge, reclamaban airados, sin perder de vista que en 2019 se vencen 5 mil 400 millones de dólares y que las calificadoras anunciaron que Pemex carecía de recursos para construir Dos Bocas y que los mercados castigarían esta decisión absurda cuando se puede maquilar el crudo en refinerías norteamericanas que trabajan a menos de la mitad de su capacidad.

No sólo quisiéramos ver tras de las rejas a los huachicoleros, sino también a los empleados y funcionarios de Pemex integrados a la delincuencia organizada que lucran con la gasolina propiedad de los mexicanos. El departamento de prensa de Pemex no respondió a las llamadas provenientes de Nueva York ni a los correos electrónicos, en busca de explicaciones relativas a “la falta de claridad en el programa de financiamiento de Pemex”. Estulticia e incapacidad: todo al mismo tiempo.

Reducir irracionalmente los ingresos de los altos directivos de instituciones, empresas, tribunales, secretarías de Estado y organismos autónomos, produce consecuencias muy severas que podrían evitarse por medio de la contratación de expertos, quienes ya buscan empleo en la IP o fuera del país. Lo barato sale caro...

Al error de octubre, el del AICM, se sumaron los de noviembre, cuando se habló de echar mano a las reservas monetarias internacionales de México o de los fondos de ahorros de los trabajadores mexicanos, hasta llegar al de diciembre, cuando AMLO ordenó la cancelación de los contratos de importación de crudo y de gasolinas. Según los registros de Marine Traffic, se puede constatar, ya confesado por AMLO, que hay, al menos, 60 buques petroleros en los principales puertos del país como Altamira, Tuxpan, Coatzacoalcos, Lázaro Cárdenas, Manzanillo, Salina Cruz, Tampico, Mazatlán, Guaymas, La Paz, Ensenada y Campeche, sólo que para descargar el combustible hay que pagarlo ¿no...? Acto seguido, refinar el crudo para transportar la gasolina en pipas a un costo 14 veces más caro que el envío a través de los ductos. ¿Cuánto tiempo tanscurrirá desde la llegada del petróleo a las refinerías hasta llenar los tanques de gasolina de automóviles y camiones de todo el país? En la Central de Abastos de la Ciudad de México existen 90 mil toneladas de productos alimenticios próximos a la
putrefacción...

Culpar a los huachicoleros del desabasto sólo puede entenderse como una mentira más de quienes conducen, desgraciadamente, este país. Los huachicoleros, esos criminales que nunca hemos visto y tal vez no veremos tras las rejas, son inocentes en este caso. ¿Por qué AMLO y Nahle decidieron cancelar las compras de gasolina a partir del 1 de diciembre pasado? Se está ocultando de nueva cuenta la verdad, de ahí que no se haya podido dar una explicación satisfactoria a la opinión pública.

Valdría la pena dejar constancia que el director de Shell cuenta con 36 años de experiencia en la compañía; el de British Petroleum, 19 años; el de Exxon Mobil, 26 años; el de Chevron Texco, 37 años, el de Total Fina Elf, 18 años; el de Conoco Philips, 16 años, el de Eni, 39 años, y el de Pemex, Octavio Romero, un ingeniero agrícola que trabajó en el Gobierno de la Ciudad de México, cuenta con 0 años de experiencia. ¿Está claro otro de los orígenes del desastre? ¿Hablará inglés?

El presidente López Obrador no debe olvidar que durante el Gobierno de Miguel de la Madrid, Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, le envió un mensaje formal a través del sindicato petrolero: “Si se hunde Pemex, se hunde usted y se hunde México”. La toma de las instalaciones de Pemex por parte del Ejército Mexicano requería el diseño de una estrategia puntual para controlar al sindicato que, en la parte que se desee, bien podría estar comprometido con el robo de combustible, un monumental negocio de casi 200 mil millones de pesos al año. No me puedo imaginar, ni siquiera como novelista, que los 100 mil trabajadores de Pemex, los que para bien o para mal operan a la empresa, se declararan el huelga y emprendieran una marcha hacia el zócalo capitalino. ¿Cuánto tiempo resisitiría México paralizado por el sindicato, un fundado temor que padecieron los presidentes mexicanos de Cárdenas a Peña, mismos que tuvieron que someterse, en buena parte, al sistema de chantajes de los líderes sindicales de la petrolera?

Al error de enero de haber cerrado los ductos irresponsablemente y al error de diciembre de haber cancelado las importaciones de crudo y gasolina, se debe sumar el haber mandado al Ejército a las refinerías sin un plan metódicamente detallado, para evitar una parálisis nacional de consecuencias imprevisibles. Una huelga en Pemex podría comprometer a la propia Presidencia de la República: ¡cuidado!

06 Enero 2019 04:06:00
El bárbaro y los cobardes
Tuve la inmensa fortuna de disfrutar interminables conversaciones con Ikram Antaki, fallecida en el año 2000 cuando estábamos a punto de iniciar un viaje a Siria, su patria de la que había huido víctima de la intolerancia y de la violencia políticas. Mis padres habían salido de Europa perseguidos por la brutalidad fascista española y la alemana, de modo que ambos disfrutábamos de una legítima correspondencia política de gran intensidad.

Ikram criticó el arribo al poder de AMLO en los últimos años del presidente Zedillo y, al igual que quien suscribe la presente, también publicaba sus puntos de vista en El Universal. Sin embargo, llegó a percibir el desprecio de López Obrador por la ley, hoy lamentablemente presidente de México en razón de la voluntad electoral equivocada del 33% de los mexicanos, hoy gradualmente arrepentidos, según avanza la presente administración condenada al fracaso desde la cancelación del AICM, el error de octubre, más los de noviembre, diciembre y enero y los que se acumulen al paso del tiempo.

Como bien decía Ikram Antaki, debemos reconocer que “la razón no ha alcanzado aún la edad de la razón…”. Me pregunto, si a estas alturas del siglo 21, la alcanzaremos si es que alguna vez hemos dado con ella. ¿Somos mejores? De ser afirmativa la respuesta significaría que somos dueños de la razón y que también sabemos utilizarla en objetivos inteligentes, en los que no se le puede dar cabida nuestras emociones.

Ikram, mi querida Ikram, publicó en este mismo diario, en febrero del año 2000, hace casi 20 años, las siguientes conclusiones en relación con el acceso, a todas luces ilegal de AMLO, como Jefe de Gobierno, que someto gustoso a la consideración de mis dos lectores:

“Nuestro país no tiene una relación privilegiada con el derecho; de hecho, vivimos, en muchos aspectos, en una circunstancia pre-legal. No hemos interiorizado la ley y seguimos privilegiando las relaciones de fuerza. Hablar de “estado de derecho”, cuando no se tiene siquiera la idea de que un hombre absolutamente solo, erguido ante miles, puede tener la razón y que la fuerza del Estado en su totalidad, como garante del derecho, debe apoyarlo y hacerlo triunfar; hablar de “estado de derecho” –digo– en estas circunstancias, es palabrería vacía y es mentira.

“Supongamos que un hombre, originario de un estado, quiera competir para la Gubernatura del DF; un dato básico le impide hacerlo: no cumple con las reglas de residencia. Saltando por encima de la ley, este hombre organiza un referendo: el número se sustituye a la ley (es decir: si 10 personas deciden robar a una, estas 10 personas tendrán necesariamente la razón; y si un grupo decide que un individuo es culpable, este individuo será considerado como culpable sin tener que pasar por las pruebas del derecho). ¿Por qué los demás lo dejaron competir? Por cobardía. Las instancias legales y sus propios adversarios políticos aceptaron la violación de la ley como acto fundador de la contienda. ¿Por qué? Por miedo al número, de la misma manera en que se legalizaban las ocupaciones de tierras por parte de los paracaidistas, doblando la ley ante el estado de hecho.

“Quien sabe de leyes y acepta su violación lo hace por miedo, su decisión es política, no jurídica. La política dice que hay que dejar al PRD un DF, que éste no iba a devolver en caso de perderlo con otro candidato, así que más valía dejárselo con este candidato.

“… Quien los va a gobernar (a los capitalinos) no es James Dean, sino un provinciano ignorante, violento y fanático. El referendo fue, históricamente, el arma de los fascistas; a los demócratas, les basta con la aplicación del derecho. El referendo que daba el apoyo inicial al candidato del PRD estaba destinado a amedrentar a los jueces: en la dictadura, el terror del número ante cualquier circunstancia. La ley de la selva no es la ley; un grupo de depredadores que deciden comerse al individuo débil y sólo no necesitan de la ley, les basta con la fuerza. Estas son las relaciones de fuerza del universo pre-legal, y estas son las relaciones que nos esperan bajo el próximo gobierno perredista. Cárdenas tenía las limitaciones que le imponían el sueño presidencial; Andrés Manuel López Obrador no tendrá límites: no será el valiente educador que se opondrá al pueblo si el pueblo yerra; para él, el pueblo tiene la razón simplemente porque es pueblo, y 10 tendrán necesariamente más razón que dos o uno.

“Sin el derecho, no hay vida soportable en sociedad; es el que evita a los hombres recaer en el estado de guerra que caracteriza el estado de naturaleza. El que empieza su reino violando la ley que regía este reino, no será un gobernante legal; será un golpista. ¿Por qué es que el DF insiste en darse este tipo de gobierno? El mito de un DF culto y politizado, en comparación con un campo ignorante y controlado por el PRI, es una de las grandes mentiras políticas que vivimos. Existe algo peor que la ignorancia y es el saber poco. El ignorante generalmente se sabe ignorante; el que sabe poco cree que sabe, y su prepotencia lo lleva a cometer todos los errores. Esta ignorancia que esconde detrás de los lemas del Fobaproa y demás retórica demagógica, le hace creer que sabe más y mejor que el campesino que piensa y vota de manera diferente a la suya.

“Estamos llegando a tiempos fanáticos e inseguros; no es este el cambio con el cual soñábamos. Este cambio no es un paso adelante, es un retroceso.

“Esa atmósfera de intolerancia y de odio, de envidia, de maledicencia y de condena, no es una alternancia normal. Nuestra izquierda no es el PSOE; ignora, desprecia y viola la ley, además de considerarla como un instrumento de la burguesía”.

La cancelación de la revista Etcétera explica las razones de el Bárbaro y la cobardía de la sociedad que tolera la supresión de una voz.


30 Diciembre 2018 04:07:00
AMLO vs. Cárdenas
La expropiación petrolera creó una gran ilusión de riqueza que en los hechos nunca se dio. Existe la creencia absurda de que cuando Cárdenas expropió el petróleo prohibió, simultáneamente, la inversión extranjera y canceló la participación de capitales privados en la extracción, la refinación y el transporte de petróleo. ¡Falso, absolutamente falso! Semejante enmascaramiento de la realidad responde a los intereses de un pequeño grupo colmado de privilegios: los políticos, los líderes sindicales de Pemex y cierto grupo de académicos fanáticos.

Cárdenas expropió “la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación, carros-tanque, estaciones de distribución, embarcaciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles” de las empresas
extranjeras.

El petróleo, según la Carta Magna de 1917, ya era propiedad de los mexicanos: ¡El suelo y el subsuelo son propiedad de la nación!

Una vez reconocidas las limitaciones tecnológicas y financieras prevalecientes en el país, dándose finalmente cuenta del desastre que se avecinaba, Cárdenas recapacitó e invitó a los capitales privados a volver a invertir en la industria petrolera. Reculó tarde, muy tarde, pero reculó. Recordemos los hechos: en 1939, Cárdenas reformó el Artículo 7o de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 constitucional en materia de petróleo, para incluir un párrafo revelador: “podrán celebrarse contratos con los particulares, a fin de que éstos lleven a cabo, por cuenta del Gobierno federal, los trabajos de exploración y explotación, ya sea mediante compensaciones en efectivo o equivalentes a un porcentaje de los productos que se obtengan”.

¡Sorpresa! Cárdenas –el icono preferido de la izquierda estatizadora– no se comportó como un fanático radical y suicida, sino como un “neoliberal”, creador del esquema de contratos de riesgo que se convirtió en el estándar internacional para operaciones petroleras: si se exploraba una zona y se encontraba petróleo, la ganancia se repartiría entre ambos socios, así se beneficiaría efectivamente el país y los socios energéticos se harían de una formidable ganancia legítima. Todos
contentos.

Ni Cárdenas ni Ávila Camacho estaban en contra de la participación de capitales privados en las operaciones petroleras y mucho menos se oponían a los contratos de riesgo. Ambos pretendían abrir nuevas oportunidades a la inversión del capital privado en la industria petrolera en términos de una economía mixta, en donde organismos controlados por el Gobierno imprimirían a la participación privada un sentido de utilidad social.

Casi 20 años más tarde, Adolfo Ruiz Cortines condujo al país y a la industria hacia un despeñadero al reformar la Ley Reglamentaria del 27 constitucional para que una industria tan vital para la nación fuera “no solamente controlada por el Gobierno, sino monopolizada por el Estado...”. La debacle era inminente al quedar cancelada la participación de capitales ajenos al Gobierno, crearse un pesado y corrupto monopolio y entregar la riqueza de la nación a los políticos y a los líderes podridos del sindicato de Pemex. La empresa más importante del país quebraría con el paso del tiempo, al confirmarse aquello de que el Gobierno es un muy mal empresario. A los hechos.

En los 40 años siguientes a la expropiación petrolera no hubo exportación de crudo que valiera la pena y, además, se tuvo que importar gasolina, la mejor prueba para demostrar ineficiencia burocrática y la incapacidad operativa y administrativa del Gobierno. En el petróleo nacionalizado ni un paso atrás, pero tampoco uno para adelante.

¿Cómo podíamos ser un país pobre y quebrado cuando flotábamos en petróleo y contábamos con 280 mil millones de dólares, el valor de nuestras reservas de hidrocarburos en 1980, más los nuevos descubrimientos que se hubieran logrado en los siguientes años.

Hubiéramos podido fundar un nuevo país, pero volvimos a perder la oportunidad al extremo de que hoy existen casi 50 millones de compatriotas sepultados en la pobreza, sin olvidar a los 35 millones de braceros que huyeron a Estados Unidos en busca del bienestar del que carecen en México.

¿Dónde estuvieron las ventajas en el orden económico y social? El nacionalismo suicida de Ruíz Cortines, prohibió el acceso a capitales foráneos en la industria petrolera, a pesar de que estos significaran la creación de riqueza y la generación de ahorro público para construir más escuelas, carreteras, generales de comunicación, hospitales, universidades, puestos de trabajo y sobre todo más posibilidades de bienestar para todos los mexicanos.

México siguió importando tecnología petrolera, además de gasolinas y gas, sin procurar una propia, salvo en ciertos casos aislados sin la menor trascendencia. ¿Cuánto dinero y tiempo se requería para desarrollar una tecnología propia? Hoy somos más dependientes que nunca de nuestros vecinos del norte. Ellos, lo expropiados, sí supieron diseñar estructuras tecnológicas y financieras imprescindibles para desarrollar empresas exitosas privadas en el contexto de una amplia libertad comercial, política y jurídica.

Cárdenas tuvo razón al dejar abierta la puerta a los capitales foráneos, aun cuando en las actuales marchas callejeras aparezcan fotografías con su rostro pretendiendo exhibirlo como el hombre que impidió a los extranjeros, dueños de tecnologías y recursos económicos petroleros, volver a participar en el desarrollo económico de México, otro mito más que debe ser desmentido sin tardanza
alguna.

AMLO debería reconocer el catastrófico error de octubre, el de la cancelación irresponsable y suicida del aeropuerto que puede aportar 1.5% de crecimiento económico en nuestro país, cuando recibamos a 70 millones de personas en dicha central aérea.

Si Cárdenas reaccionó e invitó a los capitales extranjeros a desarrollar la industria petrolera, lo menos que podría hacer López Obrador en un ejercicio racional, es dar marcha atrás a su decisión de cancelar el aeropuerto y evitar un error que no solo manchará su Gobierno, sino que perjudicará severamente los intereses de México. Si Cárdenas pudo, AMLO todavía podría rectificar, en lugar de construir campos de beisbol, en donde podría estar una gran plataforma para lanzar el crecimiento económico de México durante su gestión. Mitterand decía que el buen manejo de un error podía significar mil éxitos.


23 Diciembre 2018 04:06:00
¿El Ahorro Público? ¡A la Basura!
Es una obligación ciudadana de quien redacta estas breves líneas, felicitar con justificado entusiasmo al Gobierno del presidente López Obrador por estar serruchando con tanta eficiencia y puntualidad la rama sobre la cual todos nos encontramos sentados.

La euforia demostrada por las autoridades hacendarias durante la semana en curso, en que lograron comprar una parte importante de los bonos emitidos para la construcción de la máxima obra de ingeniería civil conocida en la historia de México y que habría de producir una gigantesca derrama de bienestar nacional gracias al tránsito de 70 millones de pasajeros, además de los millones de toneladas de carga que se traducirían en negocios para los mexicanos, es realmente plausible dentro del acelerado proceso de empobrecimiento a que la presente Administración tiene proyectado al país. ¿Bravo? ¡Claro que bravo! Muera la inteligencia, viva la muerte!

Si algún rubro de las finanzas públicas cuidaron con suma atención los integrantes de la “Dictadura Perfecta” que entre otros males nos heredaron 50 millones de mexicanos sepultados en la pobreza, fue el crédito público de México, en el entendido que el ahorro nacional resultaba y resulta insuficiente para financiar el desarrollo del país, precaución que entendería un párvulo en los primeros años de su instrucción preescolar.

¿Alguien se puede imaginar al secretario Urzúa visitando a los poderosos pirrurris de Wall Street solicitando ésta vez un crédito, por ejemplo, para la construcción del Tren Maya o para cualquier otro objetivo prioritario de México? La agencia calificadora Fitch Rating se sumó a la presente felicitación al rebajar la calificación de los bonos del Fideicomiso del NAICM, “por el riesgo de incumplimiento en relación a otros emisores u obligaciones en el mismo país”. Los cambios en las circunstancias o condiciones económicas, según la calificadora, pueden afectar la capacidad de pago oportuno, antes que el caso de los compromisos financieros que se encuentran en una categoría de calificación superior. ¿Qué tal? ¿No es una maravilla? Brindemos.

La perspectiva negativa se funda en “la falta de una estrategia comercial viable de mediano a largo plazo para atender las necesidades de transporte aéreo en la Ciudad de México, la posibilidad de abordar estas necesidades a través de un sistema de aeropuertos, en lugar de un solo aeropuerto y la incertidumbre sobre la reacción de las aerolíneas ante esta solución”.


La incertidumbre a que se refiere el párrafo anterior sobre la reacción de las aerolíneas respecto a Santa Lucía, es irrelevante para el actual Gobierno, porque le tiene sin cuidado que las autoridades aeroportuarias del mundo hayan emitido un dictamen, por medio del cual, prohíben el aterrizaje de los aviones comerciales en dicho aeropuerto. No, por supuesto que no importa que las líneas aéreas norteamericanas europeas, asiáticas o sudamericanas, no puedan hacer uso de Santa Lucía, lo importante es construirlo con necedad suicida para dejar constancia de otro elefante blanco además del NAICM, que quedaría como un monumento histórico a la irracionalidad social y económica de la actual Administración.

Bloomberg evalúa el costo total de cancelación del proyecto en 5 mil millones de dólares, o sean, 100 mil millones de pesos, con la inmensa ventaja, digna de un nuevo brindis, que López Obrador ya anunció orgullosamente la renuncia de 15 mil pesos de su sueldo, porque a su juicio dichos ingresos estaban reñidos con su concepto de la austeridad republicana.

Quien haya sostenido que si le iba bien al presidente, le iría bien a México, estaba confundido de punta a punta. ¿Razones? Cancelar una obra suntuosa, majestuosa, regia, un palacio apenas digno para los pirruris y los fifís, una obra inútil y dispendiosa sepultada en la corrupción, le reporta al Presidente una gran popularidad y su imagen ante la parte del pueblo que pueda estar informada de los hechos, se dispara al infinito. De acuerdo: sólo que rebajar la calificación de los bonos del Fideicomiso del NAICM y la degradación financiera de México en el breve plazo, al considerarnos país riesgo, se traducirá en aumento de las tasas de interés que impactarán en la inflación, en el crecimiento económico y en el empleo, con lo cual le irá muy mal a México. Bien para AMLO, mal para México, ¿de eso se trata? Los capitales están a la espera, en tanto en el extranjero entonan una rítmica canción entonada por los “Hubs” de Dallas, Atlanta, Miami y Panamá que nos agradecen haberles regalado el lucrativo mercado de la conectividad a costa de nuestro bienestar: ¡Ouh, mecsicantous, bravou, bravou..! ¿Otro bravou? Bueno; ¡Bravou!

Los casi 2 mil millones de pesos tirados a la basura, además de los ya invertidos en el NAICM, constituyen un atentado en contra de la nación. Invertimos en la construcción de un aeropuerto que no se va a construir. ¿Cómo entender semejante barbaridad si no es a la luz de un capricho, sobre la base que los caprichos fueran comprensibles? Nadie, ningún presidente tiene derecho tirar a la basura el ahorro ni el futuro de México, sobre todo porque a título de ejemplo, existen 43% de las escuelas oficiales sin baños para los alumnos, en tanto el Gobierno entierra irresponsablemente 100 mil millones de pesos sin que se produzca una protesta airada de la sociedad anestesiada.

En los archivos del “H” Congreso de la Unión existe una iniciativa de reforma al Artículo 108 constitucional que debería ser rescatada y promulgada: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, será responsable por violaciones a esta Constitución y a las leyes federales, así como por el manejo y aplicación indebidos de fondos y recursos federales. Podrá ser acusado por delitos graves del orden común, por faltas administrativas graves, por actos de corrupción, por daño patrimonial al Estado y por conflicto de intereses.”

La cancelación caprichosa del NAICM, el hecho de tirar a la basura 100 mil millones de pesos, ¿no constituye un caso de innegable daño patrimonial?

Legisladores de Morena: He aquí una iniciativa legal que debe ser rescata de inmediato del olvido. ¿No?

09 Diciembre 2018 04:09:00
Los graves errores de cálculo
Cuando AMLO sostuvo que al vender el avión presidencial México ahorraría 100 millones de dólares, se equivocaba de punta a punta. ¿Razones? El aeroplano no es propiedad de México y por ende, no puede enajenarlo. Es como quien arrienda un automóvil en una agencia y tratara de venderlo sin tener derecho a ello. Si el Gobierno mexicano hubiera adquirido el avión por medio de un contrato de compraventa, sin duda alguna podría colocarlo entre los multibillonarios de los Estados Unidos y tratar de recuperar así una parte los recursos públicos invertidos. Sólo que la operación de marras se llevó acabo por medio de un contrato de arrendamiento financiero llamado Leasing, por medio del cual el arrendador, o sea el legítimo propietario, concede al arrendatario el uso y goce del aparato mediante el pago de una renta mensual. Al término del contrato se puede ejercer una opción de compra, con la cual el activo ahora sí podría pasar a ser propiedad de quien hubiera sido el arrendatario. En el evento, como es el caso, que el Gobierno decidiera dar por terminado anticipadamente el contrato de referencia, entonces tendría que pagar las penalizaciones pactadas que podrían elevarse a más de 90 millones de dólares. Es decir: México no habría ahorrado 100 millones de dólares al vender el avión, sino que tendrá que desembolsar coactivamente la cantidad antes mencionada.

Otro error de cálculo lo encontramos en los elevadísimos castigos por tratar de intentar cancelar la construcción del NAICM. Los tenedores de los “bonos verdes” por valor de 6 mil millones de dólares con los que se planeaba, entre otros financiamientos, concluir la edificación de la obra de ingeniería civil mexicanas más importante nuestra historia, no están dispuestos a aceptar pérdidas patrimoniales sólo por el capricho del Presidente de la República. Los tribunales mexicanos son incompetentes para conocer de este asunto. Así de fácil. Existe obviamente un contrato, en donde se especifican las penalizaciones en el evento que México quisiera dar por terminado anticipadamente la relación contractual. A nadie escapa que los mil 800 millones de dólares con los que el Gobierno pretende adquirir una parte de dichos bonos, o sean, más de 36 mil millones de pesos, irían a dar directamente al bote de la basura en un país con 50 millones de compatriotas en la pobreza. A lo anterior habría que agregar otros 150 mil millones de pesos ya invertidos en el aeropuerto, que de llegar a cancelarse definitivamente, quedarían como un monumento a la insensibilidad, a la necedad y a la torpeza más grande de la que se tenga memoria. Alguien tendría que atreverse a explicarle a López Obrador que la única opción existente para no continuar dañando el crédito público de México y rescatar esa montaña de dinero hoy enterrada, es continuar con el NAICM, sobre la base de que un consorcio empresarial le devuelva al Gobierno federal en un plazo convenido, los capitales invertidos en la obra y se le concesione a la iniciativa privada para su debida explotación con sus enormes beneficios económicos y sociales.

Pero hay más, muchos más errores de cálculo, como el catastrófico daño causado a las Afores, esos magníficos fondos de ahorro de los trabajadores mexicanos que han visto severamente dañado su futuro económico ya que se tenían invertidos miles de millones de pesos en el aeropuerto. La decisión de la cancelación se traduciría en una pérdida gigantesca cercana a los 136 mil millones de pesos que estaban destinados a financiar sus pensiones y sus jubilaciones. Un presidente que se dice de izquierda, ¿puede dejar sin empleo, por lo pronto, a casi 50 mil empleados del NAICM y no le agrede ni le alarma que el fondo de ahorro de los trabajadores se vea tan lastimado por un capricho suyo?

En este delicado recuento me resulta imposible dejar en el tintero los supuestos beneficios que el Gobierno hubiera llegado tener al reducir los ingresos de la alta burocracia. En la decisión no sólo se perdió de vista que la Corte podría llegar a frenarla, tal y como ocurrió, sino que no se tomó en consideración que si un funcionario público ganaba 100 mil pesos mensuales y sus ingresos se le reducían, modo de ejemplo, a la mitad, el ahorro por este concepto, según la autoridad sería por 50 mil pesos. ¡Falso! En los 100 mil pesos del caso, al funcionario se le retenían, pesos más pesos menos, el 30% por concepto del ISR que ya eran recursos propiedad del Gobierno, de modo que el ahorro se podría reducir a 20 mil pesos. A lo anterior habría que agregar el importe de la indemnización por despido del funcionario que no iba aceptar la reducción arbitraria de su salario cuando tiene a su favor protecciones legales para impedirlo. La alta burocracia podría aceptar la disminución de su salario siempre y cuando se le liquidara en términos de ley y se le volviera contratar. En este caso la indemnización a los trabajadores al servicio del Estado se elevaría a 150 mil millones de pesos que deberían aparecer en el próximo presupuesto federal de egresos.

Otro error de cálculo consiste analizar el castigo que resentirían las finanzas nacionales si se subieran o dispararan las tasas de interés derivadas de la monstruosa deuda pública contratada por Peña Nieto y Videgaray. Por cada punto que se incrementen las tasas de interés, México tendrá que pagar alrededor de 70 mil millones de pesos, lo cual podría afectar el presupuesto público del 2019 y los planes de auxilio social del Presidente. No quisiera imaginarme que la banca mundial nos subiera 2 o 3 puntos las tasas de interés ante el evento, nada remoto, que se incrementara el riesgo país y se nos bajara nuestra calidad crediticia. Menudo desastre.

En resumen, a la temeraria decisión del AMLO de controlar los mercados y cancelar el aeropuerto como parte de un arrebato, deben sumarse los errores de cálculo, en donde el conjunto equivale a ir sentados en un tobogán sin control en dirección al abismo. Estamos a tiempo de rectificar...


02 Diciembre 2018 04:05:00
La realidad no existe
Al escuchar los interminables, agobiantes, aplastantes, avasalladores, apabullantes y atosigantes conceptos vertidos por AMLO a lo largo de horas y más horas de sus dos discursos interminables, inconmensurables, prolijos, repetitivos, ilimitados y hasta infinitos, no pude dejar de pensar en los líderes políticos que hubieran ganado el título de campeones en materia de duración de sus peroratas, disertaciones o alocuciones. El triunfador fue Fidel Castro cuando habló por 7 horas y 45 minutos en televisión en 1960. ¿Los populistas tienen necesidad de atrapar a sus audiencias para convencerse ellos mismos de sus promesas de imposible realización?

¿Cuándo AMLO sostiene que “la crisis de México se originó por el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 35 años”, debemos entender el retorno al escandaloso desastre monetario, económico y social de Echeverría que lastimó finalmente a quienes más deseaba proteger? ¿Qué significa el rechazo tajante a las ideas neoliberales?

Veamos: Echeverría creó 504 empresas paraestatales, fideicomisos y organismos públicos, auténticas fuentes de corrupción y ejemplos inocultables de ineficiencia. Desquició el gasto público, aumentó irresponsablemente el número de burócratas al pasar de 826 mil trabajadores a 1,315,000. Intentó infructuosamente llevar a cabo “la segunda etapa de la reforma agraria”, insistiendo (con la buena fe que conduce a la tragedia) en los errores cardenistas al creer todavía en el capitalismo de Estado. Echeverría incrementó la deuda pública en más de 200% en relación con la de Gustavo Díaz Ordaz. La demagogia financiera fue caótica. Echeverría estimuló las confrontaciones con los empresarios, un atentado en contra del sector productivo de México con arreglo a un discurso populista anacrónico que a la larga sólo creó desconfianza y parálisis en materia de inversiones. Detonó un alarmante deterioro de la situación financiera, disparó la inflación en 1973 como consecuencia del aumento del circulante, estimuló la emisión insensata de dinero fresco –AMLO prometió respetar la autonomía del Banco de México– sin los debidos respaldos en materia de producción. El desastre de la economía mexicana se evidenció cuando Echeverría largó a Hugo Margain y declaró: “Las finanzas públicas se manejan desde los Pinos”. ¿Cuánto resistirá Urzúa en el cargo, si Esquivel ya reventó antes de comenzar? ¿Las finanzas públicas las manejará AMLO?

“La balanza de pagos, la disminución aguda de la producción agrícola e industrial, el endeudamiento, la fuga de capitales y, en general, el estancamiento en el crecimiento del país eran los signos más visibles. Echeverría disparó el déficit público al crecer de 2.5% en 1971 a 9.9% en 1976, deprimió el salario mínimo de 1975 de tal manera que sólo se podían satisfacer 36.2% de las necesidades de un obrero y de su familia”, propició una escandalosa fuga de capitales, provocó un temerario déficit en nuestra balanza comercial, despedazó 22 años de una estabilidad en la paridad peso-dólar de 12.50 para llegar a casi 20 pesos por cada unidad estadunidense.

Al final de su Administración en 1976, México se encontraba atenazado en una profunda crisis, consecuencia de la demagogia, la torpeza y la ignorancia propia de una sociedad cerrada en la que solamente una persona decide y piensa y ejecuta por los demás, reducidos a la triste ocupación de aplaudir, a diferencia de lo que acontece en una auténtica democracia participativa.

AMLO se equivoca al derogar la reforma energética y la educativa sin haberles dado el suficiente tiempo para madurar. La primera podría reportarle a México 200 mil millones de dólares en los próximos 6 años y la segunda podría cambiar el rostro de México en el corto plazo, para dejar de ser un país de reprobados. Si requieren ajustes, ajustémoslas, pero no las deroguemos con ansias echeverristas.

Bien por la no reelección; bien la revocación del mandato siempre y cuando se instrumente sin tocar ni una coma del Artículo 35 de la Constitución y no se practiquen las indigeribles pantomimas de las actuales consultas ilícitas y populacheras. Bien por la Guardia Nacional, pero bajo la supervisión del poder civil, no a la militarización. Bien por las ayudas a los ancianos y ninis siempre y cuando estos estudien y trabajen, pero sin desmantelar financieramente los presupuestos de las secretarías de Estado. Mal, muy mal lo de olvidar y perdonar a los presupuestívoros y peor, mucho peor, si no se perseguirá a los funcionarios del pasado, porque representa una traición flagrante al electorado, una renuncia a la aplicación de la ley y el rechazo público a la instalación del estado de derecho. Mal (fatal) prometer que se respetará el precio de las gasolinas, aunque suban en los mercados internacionales y se deprecie el peso. ¿Se subsidiarán las importaciones? Mal no haber abordado a fondo el tema del narcotráfico.

Mal, muy mal el hecho de comenzar una Administración estimulando el nerviosismo, la inestabilidad, la desconfianza, la fuga de capitales, el miedo a los inversionistas nacionales y extranjeros, depreciando el peso y desplomando la bolsa de valores. Mal, muy mal, el hecho de dejar en el aire aseveraciones como la siguiente: “el cambio será profundo y radical, estamos ante un cambio de régimen político”. ¿Cuál?

Henry L. Mencken decía: “populista es aquella persona que predica ideas que sabe falsas, entre personas que sabe idiotas”. ¡Claro, clarísimo que AMLO puede tener razón en buena parte de sus deseos, sí, solo que parte de un singular concepto: la realidad para él no existe, las limitaciones presupuestales, tampoco.

PD: Los chamanes haciéndole una limpia al Jefe arrodillado de la nación con la mirada extraviada en el infinito, es un párrafo aparte por tratarse de un grave atentado en contra de una República laica. Creí haberlo visto todo cuando Fox le faltó el respeto a su propia investidura al recibir un crucifijo de su hija en un acto solemne: el Presidente de la República se arrodilló en público frente a un chamán, a unas horas de haber protestado guardar y hacer guardar la Constitución y bla, bla y bla... Un Juárez, zapoteco, jamás habría agraviado así al Estado mexicano. ¿Qué sigue?



17 Julio 2013 04:00:07
El PAN y el PRD no necesitan el Pacto
Una de dos: O Gustavo Madero y Jesús Zambrano padecen ante el PRI el síndrome del maltrato —“pégame, pero no me dejes”— o son un par de testarudos que no se quieren dar cuenta que antes y durante el 7 de julio, el priismo se pasó el Pacto por México por el arco del triunfo y que el malogrado addendum sólo fue un caramelito para que el PAN y el PRD se entretuvieran.

Si Madero y Zambrano tuvieran una pizca de congruencia, hoy estarían anunciando la salida del PAN y del PRD del Pacto.

¿Y las reformas?, sería la pregunta.

La respuesta es sencilla: para eso está el Congreso.

Es en las cámaras de senadores y de diputados donde se proponen, se analizan, se modifican, se aprueban o se rechazan las reformas que le urgen al país. Es allí donde los maderos, corderos, zambranos, obradoristas y compañía, deben discutir las leyes, y no dentro de un pacto oficialista y emanado del interés político del partido en el poder. Aquí y en China.

Se quiera o no reconocer, el Pacto por México ha sustituido, en la praxis política a las cámaras en San Lázaro y en Xicoténcatl. “Las reformas se acuerdan dentro del Pacto”, dicen los priistas.

Entonces, ¿para qué diablos seguimos manteniendo a diputados, senadores, instalaciones, asesores y privilegios que le cuestan miles de millones de pesos al país?

Mejor sigamos la ruta Madero-Zambrano: institucionalicemos al Pacto por México por encima del Congreso de la Unión, y asunto arreglado.

A Madero y a Zambrano los hechiza fácilmente el poder presidencial. Los hipnotiza. Los somete. La amenaza es: “Si no apoyan al Pacto frenarán el desarrollo del país”. Y a eso es a lo que le tienen pánico Gustavo y Jesús: a quedar como una oposición bloqueadora —como lo fue el PRI durante el panismo— y sufrir los costos políticos a futuro.

Pero en sus propios miedos, Madero y Zambrano tienen la respuesta: nos vamos del Pacto y, en bloque, proponemos dentro del Congreso las reformas energética, hacendaria y política. Una agenda paralela. Un contrapeso real y efectivo ante el partido en el gobierno. Si el PAN y el PRD se unen dentro del Pacto, ¿por qué no se podrían unir dentro del Congreso?

Y lo más importante: la fuerza opositora podrá, unida, sacar adelante las reformas necesarias, y no las que le convienen —en lo político, económico y electoral— al PRI.

¿Necesitan la izquierda y la derecha a un capataz dentro del Pacto para sumar voluntades y aprobar reformas? No. ¿Es forzoso ser incondicionales del gobierno para alcanzar estos cambios? No.

¿Requieren Madero, Zambrano y las fuerzas opositoras que desde el poder presidencial y desde el PRI piensen por ellos, sientan por ellos, voten por ellos y les ordenen qué sí y qué no le urge a México? No.

¿Necesitan el PAN y el PRD al Pacto por México? No.

¿Pueden solos derecha e izquierda desde el Congreso sacar adelante las reformas, desmantelar monopolios, atacar a los poderes fácticos y erigirse en oposición eficaz ante la tentación autoritaria oficialista de ver a los opositores más como empleados que como aliados? Sí.

“No se cumplieron los acuerdos (del Pacto) y se dieron presencia a los peores actos acostumbrados por el antiguo régimen priista”, denunciaron el domingo Zambrano y Madero. Ok. Entonces, ¿qué esperan para salirse del Pacto, cuando ya los engañaron, los sometieron y los tundieron?

El que falló fue el PRI, no la oposición. Sería una consecuencia muy lógica que el Pacto por México quedara anulado. Piden Madero y Zambrano “remediar el incumplimiento del addendum del Pacto”. ¡Vaya candidez! Ese punto ya es imposible de solucionar y se seguirá repitiendo. Ni el PRI ni el Presidente los obedecerán. Que esperen sentados, no se vayan a cansar. Piden Madero y Zambrano aprobar las leyes secundarias de reformas constitucionales. Eso lo pueden hacer dentro del Congreso.

Piden Madero y Zambrano realizar un periodo extraordinario de sesiones para discutir la reforma electoral. Eso lo pueden alcanzar dentro del Congreso.

Piden Madero y Zambrano impulsar las reformas política, energética y fiscal. Eso lo pueden realizar también dentro del Congreso.

Esas son las condiciones que el PAN y el PRD anteponen para seguir dentro del Pacto. Si el PRI se opone a todo ello e insiste en controlar a la oposición dentro del Pacto, sustituyendo al Congreso, entonces será el priismo el que quede como bloqueador y pague los costos políticos.

El PRI ha fabricado un malentendido democrático: sólo se pueden lograr las reformas dentro del Pacto. Mentira. Es dentro del Congreso donde se deben construir.

Que Madero y Zambrano decidan: colaboracionistas o líderes respetados.
05 Enero 2013 05:00:21
Seguridad: entre muertos y dudas
Desapareció oficialmente la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) y la suple el discurso. Los muertos de Peña Nieto sumaron, durante el primer mes de gobierno, entre 755 y 982. Un promedio de 25 y 33 ejecutados diarios. Nadie esperaba que la violencia terminara en cuatro semanas, pero ya asoman signos de preocupación por una estrategia con más dudas que certezas.

Adiós a la Secretaría de la Función Pública (SFP) y en su lugar, la retórica. La Comisión Nacional Anticorrupción (CNA) será un órgano acotado, carente de facultades legales para perseguir penalmente actos de corrupción. Un tiburón sin dientes, pues.

Para efecto mediático, acabar con la SSP —emblema del calderonismo en la lucha contra el crimen organizado—, arrancó aplausos momentáneos. Estaba fresca la herida de más de 60 mil muertos durante el sexenio pasado. Sin embargo, como al día siguiente de la celebración por el Año Nuevo, la realidad se presentó con toda su crudeza: no hay, de momento, una corporación, plan o programa lo suficientemente completo para enfrentar al narcotráfico.

Y no es percepción. Allí está el dato preocupante: los cuerpos policiacos de los 31 estados y el DF aún no han cumplido con las evaluaciones de control y de confianza dentro de sus corporaciones policiacas. ¿Qué significa? Casi nada: que ignoramos la capacidad y la confiabilidad de policías estatales y de la capitalina.

Trasciende que Gobernación ampliará a 10 meses el plazo para los exámenes a policías. Mientras, a seguir sufriendo la violencia por todas partes. Lo señalamos en los Archivos del Poder del viernes pasado: los cárteles no toman vacaciones. “El terror entre la población civil por ataques y enfrentamientos armados está por todas partes”. Entonces hicimos un recuento breve de algunos capítulos violentos durante diciembre. Pero el rosario sangriento continuó al inicio de 2013:

-En el Estado de México, seis integrantes de una familia de comerciantes de Ecatepec fueron asesinados al ser asaltados. “Tras resistirse al atraco, los hampones dispararon en repetidas ocasiones para posteriormente darse a la fuga a bordo de dos vehículos y con la camioneta con la mercancía robada”, detalló en “Excélsior” el reportero Rodolfo Dorantes.

-En Zacatecas, 12 personas fallecen en un enfrentamiento armado.

-En Sinaloa, gatilleros ejecutaron a cuatro personas en la comunidad de Tepuche.

-En Chihuahua, cinco hombres muertos en un tramo carretero que va de Guachochi a Creel, en la sierra Tarahumara.

-En Veracruz fue atacada la comandancia de Orizaba. Se robaron cargadores de armas oficiales.

Los muertos siguen. La violencia imparable.

Nadie exige al gobierno de Peña que cese la violencia en sólo 30 días. Sería injusto plantearlo siquiera. Pero el punto es que una estrategia bisoña se ve borrada rápidamente por el avance implacable de la criminalidad. No hay rumbo cierto sobre cómo se va a enfrentar a los poderosos cárteles de la droga.

Cuando el presidente Peña delineó los seis Ejes de Seguridad de su gobierno, fueron simplemente eso: seis líneas rectoras, más que de acción aterrizada, con muchos qués y escasos —o ningún— cómo. Más saliva que sustancia.

Y las dudas:

Aún no está claro cuáles de las más de 30 subsecretarías, unidades y direcciones generales de la SSP, permanecerán en Gobernación, pues se requiere que el Presidente reforme el Reglamento Interno de la Segob. También se ignora cómo será la transferencia de los recursos financieros y humanos.

Con la desaparición de la SSP se abre un impasse preocupante en la lucha contra el narco. Hoy, millones siguen con el mismo miedo y con la misma pregunta desde hace meses: ¿cómo enfrentarán Peña y su gobierno a los poderosos cárteles mexicanos?

Es la SSP y es también la SFP, extinta y suplantada, igualmente, más por el discurso que por la acción aterrizada. Si la CNA peñista inicia acotada y limitada respecto a sus facultades legales, debemos esperar muy poco en cuanto al descabezamiento de los corruptos en México.

De entrada, el titular de la CNA no será autónomo al ser designado directamente por el Ejecutivo. Se repite el mismo círculo vicioso sexenal: desde los tiempos de la simulación de Miguel de la Madrid con la “renovación moral de la sociedad”, a la engañifa reciente de Vicente Fox y su falsa promesa de atrapar a “los peces gordos”. Ni charalitos pudo ofrecer el hoy ex panista.

Tanto la lucha contra la violencia, como el ataque a la corrupción, gravitan entre más dudas que certezas. El discurso y la retórica —partes fundamentales del esquema ideológico del priísmo–, imperan sobre las acciones de fondo.

Mientras, los muertos siguen.

Y la corrupción galopa. Allí está Tabasco y su ruina financiera


31 Agosto 2012 04:00:47
El país del quién sabe
¿Qué ocurrió realmente en Tres Marías? ¿Federales y sicarios atacaron deliberadamente el vehículo de la embajada de Estados Unidos? ¿Fue una confusión? ¿Fue emboscada, como acusan desde Washington? ¿Los heridos -Jess Hood Garner y Stan Dove Boss- son ex militares y contratistas que adiestran a marinos mexicanos? Nadie lo sabe.

¿Qué sucedió en Guadalajara? ¿Detuvieron o no a Nemesio Oseguera, El Mencho, uno de los capos de más peso y líder del cártel Jalisco Nueva Generación? Se ignora.
¿Qué pasó realmente en Luvianos? ¿Hubo o no enfrentamiento entre cárteles que dejó 30 muertos? ¿Quién tiene la razón: La PGJEM, que inicialmente confirmó la matanza, o la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) mexiquense, que la desmiente? Se desconoce.

¿Qué número de víctimas por la violencia registra la bitácora de la muerte? ¿Por qué se oculta la cifra? Se especula.

La ausencia de transparencia sigue ubicando al país como un ente en el que hay secretos de Estado por encima de la obligación de informar al ciudadano. La secrecía oficial eclipsa a la verdad. Es el miedo a la realidad.

O como lo advierte el periodista Rafael Poch-de-Feliu en su estupendo libro La gran transición de Rusia, capítulo “Los desconciertos de la glasnost” (transparencia): “Los jerarcas del partido (comunista) consideraban transitorio aquel estado de cosas (la glasnost) que, necesariamente, acabaría cerrándose con algún tipo de involución”. Es el miedo a informar.

Si el ataque al vehículo diplomático Toyota BCM-242 -placas de la SRE- fue perpetrado sólo por policías federales, hay una obligación: Explicar por qué lo hicieron. Qué los orilló a disparar a matar. Hasta el federal con menor preparación conoce el riesgo que implica balear un auto con inmunidad diplomática.

Que les hicieron el alto y no se detuvo. ¿Y por eso hay que disparar? Ya decenas de civiles han caído bajo las balas por la falta de adiestramiento o nerviosismo: si no te detienes, te aniquilo. ¿Quién garantiza que, efectivamente, son policías los que marcan el alto? Por eso muchos huyen. Revela Dolia Estévez -corresponsal mexicana confiable en Washington- que Garner y Boss, heridos en el ataque, eran contratistas que adiestraban a marinos mexicanos.

Otra: que asesoraban en la captura de Héctor Beltrán Leyva, El H. Ayer, la procuradora Maricela Morales solicitó arraigo para los 12 policías detenidos. El fondo sigue siendo el mismo: ¿por qué atacaron?. Por lo pronto, la sospecha de federales al servicio del crimen organizado sigue siendo hipótesis.
07 Agosto 2008 07:53:00
Martí: terror y fracaso
Vencidos. Masacrados. Humillados.

Así estamos ante el carnaval de secuestros y asesinatos cometidos contra civiles, en cualquier lugar y hora, bajo un manto de impunidad sujeto por los extremos debido a la demagogia de nuestros gobernantes y la indolencia de jueces blandengues, bajo la complicidad corrupta de las policías y la indiferencia criminal de las cabezas de la seguridad pública.

Nadie está a salvo. No lo estuvo el niño Fernando Martí, plagiado y victimado, de un tiro en la cabeza, por una banda de secuestradores. ¿Por cuál? ¿Por “La Familia”? ¿Por la “Banda de la Flor”? Da lo mismo. Todas son encubiertas por policías en funciones y ex policías que se saben todos los trucos legales e ilegales para no ser detenidos.

¿Qué nos va a decir ahora el presidente Calderón? Seguramente escucharemos su trillada frase de “no vamos a permitir que los criminales nos derroten”. ¡Pero si ya nos derrotaron!. El fracaso está en la cajuela del auto donde se encontró el cadáver de Fernando Martí y en el miedo de casi todos los mexicanos.

¿Qué nos va a decir ahora el procurador general de la República, Eduardo Medina-Mora? Seguramente, que “vamos ganando la batalla, aunque no lo parezca”. Hay noticias, procurador: la mayoría sabe, siente y sufre las consecuencias de una batalla perdida.

¿Qué nos va a decir ahora el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna? Sin duda, escucharemos nuevamente su promesa de que “el Gobierno federal asume su responsabilidad de proteger a la sociedad”, como lo dijo el 22 de enero de 2007. También hay noticias, secretario: su promesa fue hecha pedazos por secuestradores sanguinarios y policías federales corruptos.

¿Qué nos va a decir ahora el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, gobernante de una de las ciudades más inseguras del mundo? Seguramente volveremos a escucharlo decir que aspira a ser Presidente en 2012 y ofender personalmente a ciudadanos, como lo hizo el viernes pasado en Churubusco, cuando un automovilista le gritó que ya se pusiera a trabajar. “En eso estamos, güey…”, le respondió un enfurecido y descompuesto Ebrard.

Y, como en la mayoría de los secuestros, policías o ex policías están involucrados en el caso Martí. El comandante de la Policía Judicial, José Luis Romero, así como el agente Marco Antonio Moreno Jiménez, “pudieran tener relación con este asunto”, dijo ayer el procurador capitalino, Miguel Mancera, a Martín Espinosa, en Reporte 98.5.

No basta con palabrería. Mancera, recién llegado al cargo, tuvo en sus manos, durante varios días, el asunto de Martí y solamente reaccionó hasta que fue informado del asesinato del jovencito, quien fue secuestrado desde el 4 de junio. Se pagó el rescate y aún así lo mataron, así como a su chofer.

Es hora de que, ante la derrota contra la criminalidad, Calderón decida si Medina-Mora y García Luna deben seguir o no en sus puestos. Y si el Presidente cree que se trata de una presión injustificada de los medios, que se asome a la cajuela donde encontraron el cadáver de Fernando Martí.

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