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Pablo Hiriart
Pablo Hiriart
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21 Agosto 2008 04:48:00
México en penumbras
La cifra conocida de ejecutados, del primero de enero al primero de agosto, es de 3 mil 140 personas. Esto nos habla de que cada día hay 14.02 personas que mueren asesinadas por las mafias. Cada semana hay 100 ejecuciones. Ningún país aguanta eso. La pregunta es, ¿quién manda? Por lo menos, nadie responde. Se dice que son ajustes de cuentas entre bandas delictivas y con eso las autoridades parecen darnos a entender que no importa.

¿Quién averigua esos crímenes?

¿Quién busca a los responsables de esos “ajustes de cuentas”?

¿De veras no importa?

Aquí en el Distrito Federal hay casos de personas que han sido paradas en un retén de falsos policías, en Bosques de las Lomas. Han tenido que pagar 20 mil pesos.

¿Puede un retén de falsos policías instalarse para operar en sectores transitados de la ciudad sin que la autoridad esté enterada?

El ombudsman nacional, José Luis Soberanes, escribió el 11 de ese mes que “retenes y puntos urbanos de revisión policiaca clandestinos, en ésta o en cualquier otra ciudad, operando durante meses y a la luz del día para extorsionar a automovilistas, sólo pueden existir mediante una compleja red de descuidos, permisividades y tolerancias que exhiben incompetencia o, algo peor, complicidad”.

¿Quiénes han sido detenidos por esas acciones?

Estamos en tinieblas.

En el país hay una impunidad de 96, 97 o 98%, según los informes oficiales. ¿Por qué? Porque la impunidad es un negocio para las policías.

Los policías judiciales, estatales o federales no ganan por detener a un delincuente, sino por dejarlo ir. El negocio está en no ejecutar una orden de aprehensión. ¿Podemos seguir así?

Con esas policías se les cobra a los giros negros, a los contrabandistas, a los fabricantes de piratería, a los narcomenudistas, a los taxis pirata, a las bodegas clandestinas…

En el aeropuerto capitalino, ¿quién manda? ¿La AFI? ¿La PFP? ¿Migración? ¿Aduanas? ¿La Policía Fitosanitaria?

Sí, hasta los agentes fitosanitarios del aeropuerto meten su mano en el negocio de extorsionar al ciudadano.

Decomisan chocolates, caramelos, mermeladas, jamón… ¿Dónde va todo eso? Dicen que esos productos se van a incinerar. ¿Incinerar chocolates? ¿Dónde? Puro robo.

Hace unas semanas vimos una cadena de crímenes en contra de altos mandos de la Policía Federal Preventiva.

¿Quiénes los están matando? ¿Por qué? ¿Por qué no llegan a los asesinos?

¿Por qué las autoridades permiten que en las cárceles se extorsione a los parientes de los reos por visitarlos, traerles comida, porque no les peguen, porque puedan dormir…?

El país está a oscuras.

Ojalá que de la reunión salgan medidas concretas para recuperar México.

En los meses venideros sabremos si se actuó correctamente o no ante la última llamada. Porque es la última.

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