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Regina Lobo
Regina Lobo
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Regina Lobo es una profesionista que sobre pasa los 30 años, pero todavía no los 40. Ha trabajado en diversas áreas de la comunicación a lo largo de 15 años, pero no ha dejado de lado el compromiso de educación y formación que tiene con sus 3 hijos y ellos son las razones principales por las que decidió compartir su experiencia y las de sus amigas a través de esta columna, que busca convertirse en un foro de experiencias de madres de todas las edades y que viven en el estado de Coahuila y áreas circunvecinas. La mayor riqueza de ser una buena madre (o de poner todo el empeño en serlo) es compartir las vivencias, soluciones, consejos, advertencias y situaciones de prevención que como madres sabemos para mejorar, en determinado momento, nuestra sociedad en cambio constante. Comparta sus comentarios, sugerencias y experiencias a través de este medio, seguramente alguien se sentirá agradecida con el consejo. Para preguntas escriba por favor a [email protected]

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06 Noviembre 2013 04:00:48
Los famosos seleccionados ‘menores’
Sí, claro, el tema de moda de aquí hasta el viernes –por lo menos– es que la selección de futbol de niños menores de 17 años vuelva a ser campeona del mundo (actualmente lo es) y demuestre que en la práctica “sí se puede”.

Si no se ha sentado a ver un partido de estos muchachos, debería de darse el tiempo. Mire, yo no soy experta en futbol, pero me gusta mucho, dos de mis hijos lo practican y cada juego de ellos para mí es como si fuera una final de campeonato, y le aclaro que más allá del amor “ciego” que muchas madres tenemos, yo veo que mis niños (y sus compañeros de equipo) juegan siempre con el corazón, como si fuera el último partido del mundo.

Y le digo que debería verlos porque asumo que usted es una madre (padre, tía, abuela, hermana, etcétera) interesada en que sus hijos siempre hagan un buen papel en las actividades que desempeñan. Estos seleccionados son un buen ejemplo a seguir, por lo menos hasta lo que han logrado al día de hoy.

Si bien su juego no es perfecto, se ha demostrado que son capaces de reaccionar ante la adversidad y obtener mejores resultados con todo y las críticas. El primer partido que jugaron en este mundial lo perdieron por seis goles, pero no metieron la cabeza en el suelo, salieron a ganarle a potencias en la materia como Brasil y Argentina.

Y hago la analogía de que mis hijos y sus compañeros de equipo juegan siempre con el corazón, porque veo el mismo entusiasmo en los jóvenes de 17 por alcanzar metas que los demás simplemente no ven.

Una encuesta internacional se centró en conocer los motivos por los que los niños practicaban un deporte y buscaban participaciones en torneos competitivos. Los resultados arrojaron que por encima de ganar premios, los niños juegan por divertirse: sí les interesa ganar, claro está, pero prefieren la diversión del juego en sí y conocer a otros niños.

En una opinión personal debo decir que me parece que sí está bien que el fin último sea divertirse, de todas formas en la vida se pierde y se gana constantemente y no por eso tiene que “acabarse”. Sin embargo, creo que los niños no deben perder la perspectiva de que cuando están en una competencia deben poner su mejor esfuerzo concentrados en obtener los mejores resultados, porque eso también los hará mejores en diversos aspectos: si ganan, saborearán las mieles del triunfo; si pierden, les enseñará que se debe trabajar más.

La misma encuesta señala que para los niños más pequeños, la figura del entrenador es más importante y por ende, determinante en su formación deportiva y de motivación hacia la realización de un deporte. Y con esto podemos comprender cómo es que el mismo entrenador que hace dos años fue campeón de la categoría, hoy está en otra final mundial. Habría que analizar su estrategia, pero hace unos días, en una entrevista que le hicieron, cuando venció a Brasil, lo ví llorando... eso para mí es muestra de que ha puesto el corazón en lo que hace, ¡por eso logra esos resultados!

Muchos comentarios he escuchado acerca de la razón por la cual, cuando crecen, los jugadores de futbol se convierten en “corredores inanimados detrás de un balón”. Habrá muchos motivos, y me parece que en resumen, dejan de jugar con el corazón, pierden la perspectiva de que deben trabajar para ser mejores y también, por supuesto, dejan de divertirse sanamente.
30 Octubre 2013 03:00:32
¿Vergüenza reprobar?
Ya se los he comentado: cuando uno imparte clases a chicos universitarios supone que el nivel de la clase estará muy lejos de las llamadas de atención y de los consejos que normalmente se dan a los adolescentes de secundaria, por obvias razones.

Sin embargo, me he topado sorpresivamente con situaciones en las que tengo que estar llamando la atención de los jóvenes para que guarden silencio… ¿seré nada más yo o es que el nivel de madurez hoy en día está por los suelos?

He tratado de ser empática con los chicos y considerar que tienen razones suficientes para no estar atentos en sus clases, que a veces es demasiado “trabajo” el que se les pide, que muchos incluso tienen un empleo a la par que realizan sus estudios, incluso que el ambiente pueda estar afectando su desempeño escolar.

Todo con el afán de saber cuál es el mejor método para que puedan aprender y, por ende, ser mejores seres humanos.

A veces parece dar resultados, confieso que tengo que hacer gala de mis habilidades de comunicación y de mi paciencia, aunque hay ocasiones en que brota la “arbitrariedad” que me da el poder de ser la maestra.

Confieso que me llama mucho la atención que la mayoría de los jóvenes se queja de no tener comprensión de parte de los adultos, y cuando la tienen, no la valoran y menos la aprovechan.

Cuando se topan con maestros que les exigen dedicación y buenas calificaciones, y por supuesto, buen comportamiento, lo primero que dicen es una queja: “mucho trabajo”, “no le entiendo”, “qué difícil”, “cómo lo hace complicado”, etcétera; por consiguiente sus calificaciones distan mucho de ser las mejores.

He recurrido incluso a hacerles ver que si tienen casa, comida, sustento y la oportunidad de estudiar, de salir a divertirse, de tener amigos, hermanos y demás familiares, entonces son privilegiados porque la mayoría de los niños y jóvenes de México no tienen acceso a muchas de estas cosas.

Pero concluyo algo que de antemano sabemos los adultos: nadie experimenta en cabeza ajena. Ninguno de ellos entenderá, valorará, aprovechará lo que tiene hasta que lo pierda, como dice el refrán.

Claro que hay sus excepciones, como Ángeles, que luego de reprobar un examen me dijo: “me da vergüenza que yo repruebe y mi mamá esté haciendo el esfuerzo por mantenerme aquí”… al menos, algunos sí alcanzan a reflexionar.
23 Octubre 2013 04:00:46
Vuela Paloma con tu ‘in’-genio
Paloma Noyola tiene una mirada penetrante, que denota su fortaleza; su postura es la muestra de la seguridad de quien sabe que ha demostrado que su condición no tiene nada que ver con su capacidad, es más, yo diría que en esa foto deja ver una actitud retadora, no sólo ante los otros que presentaron el examen, sino también ante la vida.

Paloma Noyola es la niña tamaulipeca de 11 años que obtuvo el mayor puntaje a nivel nacional en el área de matemáticas de la prueba Enlace. Vive en una colonia abandonada, donde antes era el basurero municipal de Matamoros, y fue entrevistada por la revista internacional “Wired”, que en su portada la define como “la nueva Steve Jobs”.

Seguramente para muchos es exagerada la comparación, pero me parece una analogía apropiada por varias razones: salir de un nivel de marginación total y obtener grados académicos que no se alcanzan ni en los colegios más privilegiados del país; demostrar que las limitaciones las pone uno mismo y que el entorno no es determinante en el crecimiento y conservar la esperanza de que es muy probable que ése sea el camino para dejar la pobreza; son cualidades que podrían atribuírsele a un genio… por lo menos en nuestro país.

La historia de este éxito se puede definir con la expresión: sin límites. Y es que, además del trabajo de Paloma, habría que destacar la labor de su maestro Sergio Juárez Correa, quien no se limitó a seguir un programa de educación dentro de un salón de clases que a todas luces no daba los resultados esperados, sino que buscó opciones para que éstos fueran reales y tangibles, al grado de lograr que no sólo Paloma fuera exitosa, sino el resto de sus alumnos que también obtuvieron los mejores grados en español y en matemáticas.

¿El método? Un sistema ideado por un profesor de tecnología, Sugata Mitra, originario de la India, el cual promueve que los niños adquieran conocimiento de forma autodidacta, en el que el maestro no es el sabelotodo que se para enfrente del salón y dicta lo que se “debe” hacer.

Sin límites también son los premios que recibieron los niños de parte de sus padres a su esfuerzo y dedicación: 10 pesos para comprar una bolsa de Cheetos, una invitación a comer tacos en un restaurant (por cierto, su primera vez) y unos zapatos nuevos, entre otras cosas… estoy segura que sus regalos valen oro para ellos.

Y la conclusión para nosotros, los privilegiados, debiera ser una reflexión sobre las limitaciones mentales y físicas que estamos fomentando en nuestros hijos cuando los creemos “incapaces” de hacer las cosas por sí solos.
16 Octubre 2013 04:00:51
Cuando estás a punto de rendirte
La verdad no estoy segura si le pasa a todas las mamás… incluso no sé si le pasa más a las madres solteras o también a las que están acompañadas, pero a pesar de saber que nuestros hijos son el motor para salir adelante todos los días, llega un momento del mes en que realmente sientes que no tienes fuerza para seguir. A veces es literal: tu cuerpo llega a un punto de agotamiento que lo único que quiere es estar quieto, aunque tengas muchas cosas qué hacer.

Por más que busco razones para ello, que debieran no ser tan fuertes como el objetivo de sacarlos adelante, no puedo encontrar causas concretas más allá del cansancio natural resultado de hacer muchas cosas al mismo tiempo, tratando de cubrir todos los huecos que pudieran presentarse en la vida de nuestros niños.

Muchos y muchas dirán que se trata del desequilibrio hormonal común y normal en todas las mujeres, y la verdad me niego a creer que todo se limita a esto.

Tal vez tenga mucho que ver también que, por ejemplo en mi caso, consideras que pudiste haber hecho las cosas mejor, no sólo en la educación de los hijos, sino para garantizarles un futuro más promisorio.

Casi puedo afirmarles que las mamás que están solas tienen una doble presión en este sentido, debido obviamente a que forzosamente deben prever su futuro para la vejez, y la incertidumbre de no poder lograr las cosas a veces pesa más que los logros que se van obteniendo cada día.

Con mis hijos platico de esta situación precaria que a veces nos toca vivir, y ellos, en su inmensa sabiduría, comprenden perfecto que no les ha tocado estar en abundancia como muchos que conocen, pero que sí tienen muchas cosas qué valorar y que pesan más que las materiales.

Y hay momentos en los que su comprensión me queda bastante clara: David sacó de su alcancía 200 pesos la otra noche, cuando suponía que todos dormíamos, y los puso en mi monedero… media hora antes estábamos haciendo una oración pidiendo que no faltara el trabajo para que siempre hubiera gasolina y para poder llevarlos a todos a sus
compromisos.

No sé si sea correcto involucrarlos hasta en estos detalles, creo que sí, porque deben estar conscientes de las razones por las que faltan a veces algunas cosas… quizás los 200 pesos de David no sean determinantes en que el presupuesto alcance, pero su actitud, comprensión y empatía, a mí simplemente me animan a seguir.
09 Octubre 2013 04:00:09
Habilidades humanas
Un estudio reciente que se publicó hace unos días en un medio nacional habla de las habilidades que las universidades debieran enseñar a sus estudiantes, pero no las relacionadas con las cuestiones técnicas que un profesionista debe dominar cuando termina una carrera, sino de ciertas habilidades humanas que los egresados de hoy en día quizás no consideran, pero que son determinantes para poder llamarlos “profesionales”.

El 86% de las universidades de México no cuenta con un programa a través del cual se desarrolle el área de humanidades en los educandos independientemente de la carrera que curse. Este tipo de programas debiera tomar en cuenta asignaturas donde se hable de tolerancia, ética, lealtad, aptitud y adaptación; materias que debieran considerar ejercicios en los que se ponga en práctica lo que es la equidad, el trabajo en equipo y el manejo de la frustración.

Y justamente éste último tema es el que me pareció más interesante: manejar la frustración implica, de entrada, aceptar que alguna vez podemos sentirnos frustrados, descontentos, enojados, iracundos con relación a que las cosas no sean como nosotros queremos o como nos conviene.

Para empezar, explicar a los jóvenes que pueden experimentar frustración cuando uno de tus deberes como docente es inspirar esperanza, se torna un poco contradictorio. Sin embargo, me parece que el concepto va más allá de cortarles las alas, se trata de ubicarlos en el mundo real, en hacerles ver que a pesar de que uno debe luchar por conseguir un ideal o un objetivo, el hecho de que éste esté condicionado por el exterior y hasta se vea influido o afectado por él, no quiere decir que la vida se acaba, precisamente aquí es cuando deben aplicar su dosis de esperanza.

Y es que manejar la frustración no se limita a saberlo hacer en el ámbito de trabajo, claro está, sino también a nivel personal: cuando nuestro plan de vida nos lleva a involucrarnos con personas que terminan siendo totalmente distintas a las que imaginamos o conocimos de primera instancia y eso afecta nuestro desarrollo personal, afectando al mismo tiempo todo lo que nos rodea.

Aprender a manejar la frustración es básico si presumimos de inteligencia emocional: quiere decir que con todo y ella nuestra vida y nuestro trabajo se traducen en éxito.
02 Octubre 2013 04:00:28
Le pasa a cualquiera… que no tiene prudencia
Hace alrededor de 10 años, manejando un auto de marca alemana que ya no se fabrica, atropellé imprudencialmente a un joven de 15 años, afortunadamente no sufrió heridas que pusieran en riesgo su vida, pero sí requirió de atención médica especializada durante algunos meses.

Este accidente mermó la calidad de mi vida porque la verdad es que el remordimiento de haber puesto en riesgo la existencia y bienestar de alguien más, nunca salió de mi mente; además de los gastos no programados que tuve que hacer y que afectaron mi presupuesto.

Yo buscaba justificarme siempre diciendo que, como había sido un accidente, no era yo responsable completamente de lo que había pasado, “le pasa a cualquiera… no fue intencional”.

Efectivamente, los accidentes no son intencionales, sin embargo, también es cierto que pueden evitarse en mayor medida si fuéramos más prudentes… y en este aprendizaje los padres somos los principales responsables de inculcar en nuestros hijos el actuar con cautela, justicia y de forma adecuada cuando han decido hacer algo que involucra a la sociedad.

En México mueren alrededor de 24 mil personas al año a acusa de accidentes viales, la mayoría de ellos por culpa del conductor de un auto, y 90% de ellos se puede prevenir; en la tercera parte de los 470 mil accidentes de este tipo que se presentan anualmente están involucrados jóvenes de 15 a 29 años, gran parte de estos accidentes son provocados por conducir en estado de ebriedad o a exceso de velocidad… ¿acaso nadie les explicó la responsabilidad que tienen al manejar un auto?

La causa de que yo haya atropellado al joven hace una década fue que mi auto se quedó sin frenos… pero yo sabía que no estaban bien desde días atrás, y aún así decidí usarlo.

Para nosotros como padres a veces es más fácil “tomar” la culpa o las consecuencias de los actos irresponsables de nuestros hijos como propios… “para eso estamos”… sí, pero ellos deben saber que aunque tengan nuestro apoyo, deben enfrentar la consecuencias de sus actos, debemos ayudarlos, pero nunca justificar su comportamiento.

La prudencia es una virtud que se explica poco y se practica menos, los adultos somos fácilmente influenciables por las prisas de cumplir con nuestros compromisos diarios… y en ese ir y venir olvidamos las reglas básicas de prudencia que hacen que los accidentes puedan evitarse o por lo menos mitigarse. No se vale echarle la culpa a las circunstancias cuando sabemos qué es actuar bien y qué actuar mal y sus consecuencias.

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25 Septiembre 2013 04:00:37
Los alumnos privilegiados
Cada año que inicio un nuevo curso voy con la expectativa de que seguramente tendré buenos alumnos, me gusta ver en ellos las ganas de aprender más de lo que ya saben y cómo alcanzan a entender el lugar que ocupan en el país y en el mundo… pero más el hecho de que puedan reconocer que son privilegiados simplemente porque acuden a una escuela a recibir educación.

Cuando impartes clases, terminas por amar el hecho de inculcar en los demás conocimiento y nuevas formas de aprendizaje, simplemente es fascinante.

Pero también me ha ocurrido cada año, desde hace por lo menos 10, que termino por toparme con muchachos, que suponemos maduros ya sea por la edad o por el nivel académico que cursan, que no saben apreciar a sus maestros, ni a su escuela y por supuesto tampoco el esfuerzo que hacen sus padres para que terminen una carrera universitaria.

Su desinterés es muy claro desde el momento en que no se comportan en un salón de clases al que van, precisamente a escuchar una clase, parece que no acaban de entender que su “trabajo” es dedicarse a sus estudios para culminar con un título que los avale como profesionales de su área. Muchos incluso desvaloran el “papelito” diciendo que de nada sirve si pueden conseguir trabajo más fácil y mejor remunerado que teniendo un título certificado.

Su problema es de actitud claramente, y estoy casi segura que no es lo que escuchan en casa con respecto a la escuela, que sus padres sí dedican algún tiempo a explicarles que mejorar académicamente abre los horizontes a tener una vida mejor, no sólo en el plano económico sino en el intelectual, social y cultural. Me niego a creer que los padres no se enfocan en explicar esto.

Pero si así fuera, si sus papás los tienen en la escuela a la fuerza con la sentencia de que es una obligación estudiar y no les queda más remedio, apelo al sentido común de estos chicos que se están durmiendo por las mañanas en el salón donde otros alumnos sí están poniendo atención y un maestro preparó una clase para compartirla con ellos, para que tengan tantito respeto y no acudan a clases cuando no tienen interés de superarse… déjenle el lugar, las energías y las buenas vibras a los que sí quieren hacer las cosas… con todo y esta petición, estoy segura que ningún salón se quedará vacío.
18 Septiembre 2013 04:00:35
Los maestros dando lecciones
La semana pasada, este espacio lo dediqué a plantear cómo los maestros son ejemplo de muchas cosas para sus alumnos no sólo con su cátedra en el salón de clases, sino con su comportamiento fuera de las aulas y obviamente de las escuelas.

El comentario estaba enfocado principalmente al ejemplo que muchos maestros dan con las marchas de protesta que han puesto en jaque a la sociedad mexicana
en diversos estados del país, y debo aclarar que no se trata de una crítica, sino de una observación para darnos cuenta de que si decidimos comportarnos de determinada manera,
siempre seremos –como maestros– objeto de crítica por parte de nuestros alumnos; si nuestra lucha o nuestros ideales son firmes, entonces también las marchas son ejemplos de fortaleza.

Y me atrevo a hablar de fortaleza, no porque esté de acuerdo en que pongan en vilo la vida de los sectores aledaños a las protestas, sino porque debemos comprender que muchas de las quejas están basadas en reclamaciones legítimas. Y esto nos lleva directamente a hablar de respeto. Los que se ven afectados claramente dirán que no los respetan, pero los que se ven agredidos en su integridad física y laboral tampoco. Vamos teniendo un poco de empatía ¿no?.

Y justamente la semana pasada ocurrió un incidente grave que involucró también a un maestro y su peculiar forma didáctica de enseñar a sus alumnos lo que es el respeto. Le hablo del video de la maestra Idalia Hernández y de la ya famosa Marina González. En él la docente hace que graben el momento en el que reclama a la alumna su falta de respeto al insultarla soezmente por medio de las redes sociales. El problema llegó a tal magnitud que ambas fueron suspendidas temporalmente, pero la maestra, retirada de impartir clases frente a grupo, es decir que llevó la peor parte.

Con la posibilidad de las redes sociales, hubo oportunidad de criticar el actuar de la maestra y no fueron pocos los que condenaron el hecho porque “se pasó” al darle una lección a la alumna. Sin embargo, y en mi posición de madre de familia, me parece que la docente estuvo en lo correcto… ¿usted qué haría si lo insulta una adolescente y además lo hace público?

Decenas de críticas giraron en torno a que no debió actuar así con una menor de edad… si la menor ataca como un adulto, como tal debe responsabilizarse de sus actos, porque si los comete sin ser forzado, sabe bien lo que está haciendo. Y nada mejor para recordar ahora que la educación se inculca en casa, en la escuela sólo se instruye, así que papás, tomen su responsabilidad, no se la dejen a otros, aunque ustedes paguen.
11 Septiembre 2013 04:00:12
Maestros del ejemplo
Ver sus caras poniendo atención… sus ojos fijos en cada uno de mis movimientos… simplemente a la expectativa de qué es lo que van a recibir, pero en ellos se puede apreciar entusiasmo y disposición… aunque se trata de jóvenes universitarios, la verdad es que – como todos los nuevos alumnos– parecen chiquillos de kinder en su primer día de clases… ¿lo recuerda?

Les hablo de mis nuevos alumnos que supongo que al igual que yo estaban muy nerviosos en su primera vez en la universidad.

Hace años que no daba clases a jóvenes que llegan por primera vez a una escuela y quienes comparten esta experiencia estarán de acuerdo conmigo en que los nervios se hacen presentes como si también nos estrenáramos como maestros, aunque tengamos décadas de experiencia.

El reto de educar es tan completo que invariablemente involucra lo que somos como seres humanos, así que obviamente también en la escuela predicamos con el ejemplo.

Uno de los requisitos que nos piden a los maestros de la universidad en que imparto clases es que nos presentemos a laborar con ropa apropiada, sin usar jeans ni prendas informales. Nunca falta el que se queje ni tampoco el que de plano no sigue las instrucciones, o el que se sale a la mitad del curso de inducción y pedagogía.

Si todos estamos de acuerdo en que educar lleva implícito el concepto de “predicar con el ejemplo” ¿cómo esperamos que nuestros niños y jóvenes se convenzan que deben seguir reglas si nosotros, sus maestros no las seguimos?

Y sé que en esto de las reglas del magisterio les viene a la cabeza inmediatamente el cúmulo de protestas que se han dado por parte de este gremio en todo el país y las terribles consecuencias que otros tienen que pagar. Eso también es un ejemplo.

Sin estar a favor o en contra de estas acciones, me parece que a todas luces cruzan la barrera de ciertos valores que crean confusión y hasta desánimo entre los alumnos de todos los niveles: se olvidan del respeto al derecho ajeno, pasan por alto las necesidades de sus alumnos, cometen actos de dudosa reputación y ponen en riesgo su autoridad como docentes. Eso sin mencionar el enorme retraso –¿más?– del que es presa el sistema educativo nacional.

La semana pasada les mencioné el dato de una encuesta internacional sobre jóvenes en la que se decía que 60% de ellos es absolutamente pesimista con respecto a su futuro… y las razones para serlo no estriban en sus capacidades para ser mejor, sino en que ven un entorno totalmente gris… ¿no será cuestión también de los ejemplos que les damos?
04 Septiembre 2013 03:00:06
Jóvenes sin optimismo
Ésa es la conclusión a la que una encuesta llegó hace algunas semanas, pero muchas madres y abuelas, la verdad es que ya habían llegado a ella sin necesidad de preguntar a cientos de jóvenes en diversos países del mundo.

Como maestra les puedo compartir que el hecho de ver que algunos de mis alumnos no entreguen trabajos de calidad y se conformen con pasar “de panzazo” es un claro ejemplo de que no tienen la menor intención de forjar un futuro promisorio y mucho menos de mejorar su nivel de vida.

Se oye lamentable, se ve peor. Esa frase tan romántica que sale en muchos comerciales de televisión: “¿qué mundo le dejaremos a nuestros hijos?”, nunca más estuvo tan vigente. Le explico: una encuesta realizada entre jóvenes de 20 países latinoamericanos en la que se les preguntaba cuál es su percepción del futuro reveló que la mayoría es poco optimista al respecto, consideran que no tendrán oportunidades para vivir en paz. De entrada, no mencionan siquiera si consideran tener una mejor posición económica, a lo que aspiran es a vivir en un entorno que no ofrezca violencia ni delincuencia.

Y son precisamente estos dos problemas los que se eligen como lastre para tener esperanza de un futuro mejor.

Lo curioso del caso es que no se trata de problemas personales de los jóvenes, no son situaciones que ellos provocan o crean, se trata de problemas sociales, originados en un entorno de adultos, en el que se ven arrastrados los jóvenes sin quererlo.

Y es que estar inmersos en la violencia es algo que cientos de jóvenes viven desde niños y que lamentablemente empieza en su casa. Datos de la Sedesol señalan que 36% de los delitos reportados en México los cometen muchachos de ente 12 y 25 años. Y aunque los reportes dicen que la mayoría de los chicos se ven envueltos en un contexto que los obliga a caer en estas situaciones de riesgo debido a la exclusión y la desigualdad, no crea que se limita a personas que tienen pocas oportunidades económicas, sino que se da en todos los ámbitos económicos y sociales.

¿Cómo son los jóvenes de su casa? ¿Qué piensan que harán en un futuro? ¿Alguna vez lo comentan? ¿Hablan de proyectos o planes para su vida? ¿Comparten sueños? ¿Saben lo que tienen que hacer para lograrlos?… Recuerde: si usted es pesimista con relación a salir adelante, sus hijos muy probablemente también lo serán.
29 Agosto 2013 03:00:09
El hermoso sabor del triunfo
¡Ah qué bien se siente cuando uno gana! Cuando uno está en una competencia y obtiene la victoria, de verdad que nada se compara con ella. Las madres estamos “obligadas” a inculcar el sentido de competencia de forma sana, resaltando en los niños que lo importante es participar no sólo ganar y que cuando uno pierde, pues lo esencial es levantarse y seguir adelante.

Nuestra labor de crianza debe estar enfocada a formar niños y jóvenes con el carácter suficiente para enfrentar las cosas buenas y malas de la vida sin vanagloriarse sobre los demás y sin dar por un hecho que el trabajo ha concluido.

Un simple torneo de futbol escolar puede representar un ejemplo claro de cómo es que vamos a enseñar a nuestros hijos a hacerle frente a la vida: si se convierten en subcampeones –aunque la palabra no les guste a muchos, hay que nombrarla como es– o si conquistan la copa, deben agradecer a la vida la oportunidad única de vivirlo.

¿Qué hacer cuando en casa pasan ambas cosas al mismo tiempo? Es decir, que uno de sus hijos es el campeón y el otro no ¿uno tendrá que dejar de festejar para no agraviar al que perdió? ¡Por supuesto que no! Hay que celebrar al ganador y apoyar su triunfo y disfrutarlo con él. El que perdió debe aprender que a veces le tocará ser el que levante la copa y otras el que tenga que agachar la cabeza por un rato de tristeza o impotencia, pero que no por eso sus oportunidades se acaban.

Celebrar al hermano ganador es el mejor ejercicio para matar la envidia, es la mejor oportunidad para demostrar lo ecuánime que somos y el verdadero amor que sentimos hacia nuestros semejantes.

Para los padres es difícil porque generalmente tratamos de “premiar” a los dos, para que uno no se sienta mal, pero esto sólo enseña que aunque uno haga su mejor esfuerzo, la recompensa es la misma para los dos, y desde mi humilde opinión, creo que siempre debe reconocerse el triunfo y apoyar las áreas de oportunidad del que, en esa ocasión, no lo alcanzó. A lo mejor no es lo suyo el futbol, tal vez requiere entrenar más o ponerle más ímpetu a lo que hace.

Lo que sí les aseguro es que estos pequeños triunfos, así de torneos escolares, son un bálsamo de alegría para los padres, sobre todo cuando hay problemas alrededor que parecen no tener solución… los campeones de nuestra vida cumplen así con entregarnos la copa.
14 Agosto 2013 03:00:54
Aprendiendo a comer
¡Cómo sufren las adolescentes de hoy en día por no subir de peso¡ La verdad no recuerdo si cuando yo lo era, la presión por lucir delgada era tan apremiante; yo nunca alcancé la talla 5, pero aún así nunca me sentí gorda.

El concepto de belleza física se pelea muy frecuentemente con una vida saludable, hoy abundan en Internet innumerables páginas en las que un cuerpo bello debe ser casi esquelético y en ese boom de información que reciben nuestros hijos, se distorsiona lo que es bueno para sus vidas, incluyendo su apariencia exterior.

Hemos sido testigos de casos extremos en los que modelos profesionales han perdido la vida en aras de conservar su trabajo a costa de una imagen semejante a un maniquí, no sólo en lo delgado, sino también en lo “sin vida”.

Las madres de mujeres adolescentes, quienes son presas de estereotipos físicos de forma más recurrente que los varones, debemos ahora ser capaces de aprender de nuevo a comer bien, hacer ejercicio para nuestro cuerpo y nuestra mente, debemos tener la capacidad de detectar cuándo el hecho de cuidar de nuestra apariencia se está convirtiendo en un problema de salud.

Las niñas ven constantemente imágenes de mujeres triunfadoras delgadas y muy guapas, pero a nosotros nos toca también hacerles ver que existen otras más que no necesariamente están sometidas a regímenes alimentarios que ponen en riesgo su salud. Y casos famosos hay muchos, como los de personajes que se han dedicado a alimentarse bien y a hacer ejercicio y así mantener su apariencia en la delgadez.

El problema aquí es que las niñas no escuchan, no sé por qué razón ponen en duda lo que sus madres les dicen, incluso se atreven a cuestionar el hecho de dar consejos que nunca han funcionado en nuestra persona, según ellas.

¿Por dónde empezamos? Por hacerles comprender que las cosas que se les dicen son por su bien, que jamás serán en su perjuicio, todos tenemos razones para actuar de determinada manera, pero siempre debe ser en nuestro beneficio, nuestro cuerpo no trabaja con el afán de destruirse, sino de nutrirse para seguir viviendo, así que debemos escucharlo más seguido para saber qué es lo que necesita… ¿cierto Carolina?
07 Agosto 2013 04:00:21
Los ‘adoloridos’ adolescentes
Uno de los privilegios de contar con Internet y las redes sociales es poder accesar a millones de artículos informativos en relación con un tema determinado, además de poder contactar a expertos para una opinión específica sobre un tema o problemática determinada.

Por eso mismo parece increíble, que habiendo tanto espacio para la información y habiendo dejado ya muchos tabús en el olvido, hoy en día todavía tengamos bloqueos de comunicación con nuestros adolescentes, a veces, de plano no hay forma de accesar a su entendimiento.

Por lo que sabemos, toda la vida ha sido así: la época de “adolecer” hace estragos no sólo en quien la vive, sino en los que están a su alrededor. Nadie se salva, ni los hermanos ni los padres ni los abuelos. ni los amigos. Y para mitigar los problemas que se presentan a esta edad no se ha encontrado una fórmula mágica. A lo más que podemos aspirar es que nuestro adolescente tenga la confianza suficiente para preguntar sobre lo que aqueja su atribulada vida.

Teniendo clara la obligación de no despegarnos de ellos ni un segundo, los padres de las nuevas generaciones (los de 40 y tantos o menos) tenemos como ventaja el hecho de que muchas cosas nos recuerdan ahora lo que fue nuestra adolescencia, un poco más parecida a la de nuestros hijos que la de los abuelos a la nuestra. De hecho, existen puntos convergentes –¡pocos, pero hay¡– y eso puede ser el punto de partida para comprender lo que ellos viven.

Paciencia, es el primer consejo, creo que lo más difícil de lograr cuando supones que los adolescentes de hoy no tienen una sola pizca de tontos… mucho menos de ingenuos y que cuando les hablas de un tema, ellos tienen más información que nosotros. Pero es la base para poder sortear la edad y salir bien librados.

Uno de los problemas que más aquejan a los jóvenes (ellas y ellos) es el relacionado con una buena alimentación. Bien sabido es que no estar al pendiente de que coman lo suficiente los puede poner en riesgo de muerte. El problema es que ellos no se dan cuenta hasta dónde puede llegar su obsesión por no engordar y en lugar de aprovechar el cúmulo de información gratuita de que disponen, se siguen malinformando con amigos y en sitios poco confiables… algo parecido a lo que hacíamos muchos cuando en nuestros tiempos buscábamos información sobre sexo y drogas… ¿y cómo nos fue por no preguntar a las personas adecuadas? Historias así conocemos todos… cuéntelas, no a modo de chisme, pero sí como anécdota, en algún momento caerá “la monedita” que los haga reflexionar.
31 Julio 2013 03:00:19
‘Góngoras’ en femenino
La semana pasada hice alusión a la página de Facebook que está dedicada a compartir casos en los que se hayan suscitado situaciones como la del ex Ministro de la Suprema Corte Jorge Góngora… pero al seguir leyendo sobre el tema y qué es lo que pasa con los niños cuando entran en un proceso de divorcio encontré que en los últimos años, así como ha crecido la irresponsabilidad de los padres (varones) para con sus hijos, también ha proliferado la impunidad… sí, la impunidad de cientos de mujeres que, aprovechando y usando la ley a su favor, rompen a toda costa con el vínculo entre los niños y sus papás, muchas veces amparadas en mentiras.

En la misma página de BastadeGongoras hay casos en los que se explica que son las mujeres las que ejercen violencia sobre sus hijos y hasta sobre sus parejas e inventando violencia física (pocas veces comprobable), en automático, los jueces creen lo que ellas dicen y achacan “todo el peso de la ley” sobre el ex marido. Nótese que ese “peso de la ley” generalmente se refiere a “exiliar” al padre de la vida de sus hijos y a quitarle todo lo materialmente posible con tal de “proteger” el futuro de sus retoños, normalmente sin pedir cuentas a la madre que se hará cargo de todo.

Ante esta situación, los padres recientemente han optado por unirse en organizaciones sociales en las que se brindan apoyo, alegando que no siempre la buena del cuento es su ex esposa y que ellos tienen todo el derecho de criar a sus hijos porque los aman. Estos padres mantienen a sus hijos con lo que les corresponde, pero muchas veces no se les reconoce el mismo derecho de convivir con los niños, básicamente sin una razón justificada.

Entre los casos que pude documentar está el de una mujer, hoy de 30 años, que fue separada de su padre, su madre siempre le dijo que él intentaba secuestrarlas a ella y a sus hermanas, por lo que debían huir cada vez que lo veían. El padre lo único que quería era verlas crecer. Sin embargo, las niñas crecieron con una parte de su vida afectiva dañada, sin poderla recuperar jamás.

Expertos mencionan que el niño se apega a la madre cuando se da cuenta que ella puede tener “a su antojo” las resoluciones de un procedimiento legal, aunque sus denuncias estén basadas en mentiras. El niño lo que no quiere es tener otra pérdida, no siempre es porque le dé la razón a ella.

Y como ocurre en el caso contrario en que la ley se queda obsoleta cuando de exigir el pago de pensión se trata, también lo hace cuando no sanciona la obstaculización del vínculo entre padres e hijos como un delito.

Si hablamos de equidad, ¿por qué no incluimos en la discusión (y en la aplicación) también el derecho de los hombres de criar a sus hijos aunque no vivan con ellos?

24 Julio 2013 03:00:09
¡Ay estos Góngoras!
“Basta de Góngoras”… es el nombre de una página en Facebook que se ha vuelto un espacio público para exponer casos parecidos al del ex ministro de la Suprema Corte de la nación. Lamentablemente, son cientos los casos expuestos ahí y que hablan no sólo de la irresponsabilidad de los padres cuando dejan a la deriva a sus hijos, obviamente menores de edad –algunos hasta sin nacer todavía–, y es peor todavía darse cuenta que en la mayoría de los casos la ley no fue aplicada como corresponde, como dice en los “libritos” ¿no?… donde se busca el bienestar de los menores y de la persona que generalmente se ocupa de su cuidado.

En los casos que leí, los jueces fallan a favor de los padres, cosas sin sentido como dejarles las casas a ellos u obligar a las madres a venderlas y tener que darle la mitad a los “señores”, cuando en años no se ocuparon de dar comida y sustento a los niños, ya no digamos a quien fuera su esposa.

No alcanzó a entender, de entrada, cómo es que se tiene que demandar a un padre para que alimente a sus hijos, no me cabe en la cabeza el hecho de que alguien los tenga que “obligar” a hacerlo. Para mí es inconcebible, va contra toda ley natural. Pero además de todo, no alcanzo a comprender cómo es que la ley desprotege a los menores, ya no digamos a las madres.


En ninguno de los casos que conozco en los que se ha presentado una demanda de divorcio, me han dicho que el padre mantiene como debe ser a los hijos, su “apoyo” se limita a cantidades francamente miserables que no soportan los gastos de alimentación, educación y vestido, que son las básicas.

¿Qué clase de hombres estamos formando en nuestros hijos? Si se planteara un caso como éstos en su casa ¿cómo lo discutiría con sus hijos, qué les diría, qué les inculcaría al respecto? Cierto que los niños aprenden con los ejemplos, ¿qué pasa con sus hijos si han visto que su padre es un irresponsable?

Dentro de toda esta problemática en la que se han exhibido las mezquindades de padres con hijos, algo bueno tiene que destacarse: el hecho de que muchos padres que no son “Góngoras” y que enfrentan una situación de divorcio, se defienden diciendo que son ellos las víctimas de un sistema que asume, en parte, que todas las madres son buenas. Estos padres sí mantienen a sus hijos y hasta les dan “de más”, pero son las madres quienes les prohiben ver a sus retoños bajo pretextos realmente infantiles.

Si bien la ley debe ser justa, también debía reconocerse a los padres que antes de comer se preocupan porque lo hagan sus hijos… y hasta los de otros que supongo ni siquiera tienen remordimientos.
17 Julio 2013 03:00:17
Hablemos de agradecer
Hace tiempo entrevistaron a una mujer japonesa que había alcanzado los 100 años de edad, obviamente le cuestionaron sobre sus secretos para alcanzar la longevidad en pleno uso de sus facultades físicas y mentales, mencionó varias bien conocidas como una buena alimentación, hacer ejercicio, ser lo más positivo posible y agradecer, lo bueno y lo malo. Y esto último me llamó mucho la atención porque la anciana hizo mucho énfasis en que ser agradecidos nos garantizaba una buena relación con los elementos del mundo y con los seres humanos que nos rodeaban.

Ella dijo que dar gracias cada día por el simple hecho de despertar nos congraciaba con la vida misma y eso, por default, nos hacía ver las cosas de forma positiva. Aseguró que siempre había que verle un sentido práctico a las cosas que nos pasaban, que generalmente eran provocadas por nuestros comportamientos, así que estaba de más quejarnos de ellos y lo mejor era buscar una forma proactiva de solucionar los problemas.

Hablaba mucho de la muerte, comparaba los problemas que había vivido con el hecho de que todo tiene solución menos la muerte.

Frecuentemente no tomamos en cuenta esto y aunque por las mañanas o por las noches agradezcamos el hecho de estar vivos y de tener alimento, casa y sustento, si a lo largo del día enfrentamos cosas no muy agradables todo nos parece un drama… o lo convertimos en un drama.

Sé bien que no se puede generalizar a la ligera y en verdad existen acontecimientos que sobrepasan nuestra fuerza y hasta nuestra fe, que en algunos momentos parece que por más positivos que queramos ser simplemente no nos nace del corazón serlo. Pero cuando somos conscientes de que queremos tener una vida larga para ver crecer a nuestros hijos, también somos capaces de sobrellevar problemas de grandes magnitudes y lo que es más: ayudamos a otros a hacerlo.

Si una de las formas de preservar nuestra vida tiene que ver con el agradecimiento, vamos empezando por agradecer a los que están junto a nosotros, ahí pegaditos todos los días y que sólo piden de nosotros una sonrisa y buen trato: nuestros hijos, nuestros padres, nuestros hermanos… ellos los incondicionales que siempre están dispuestos a consolarnos, apoyarnos y amarnos sin importar nuestros problemas y nuestros defectos… GRACIAS.

10 Julio 2013 04:00:13
¡Educación vial señor Alcalde!
Aprovechando los tiempos en los que se pueden hacer peticiones al nuevo Alcalde y que muchos de los puntos de su programa de trabajo están centrados en el rescate y fomento de valores en la sociedad, quiero sugerirle una intensa campaña en favor de la cultura vial.

Si mal no recuerdo, fue precisamente una administración municipal panista quien implementó el programa de ceder el paso a un vehículo –nada más evidente para mostrar el grado de educación– y que se convirtió en ejemplo para muchas ciudades.

Y es que parece algo tan trivial y que todos sabemos de antemano, pero en realidad a la hora de manejar, de ir a dejar a los niños a la escuela, de buscar estacionamiento y de ceder el paso a los peatones, la gran mayoría estaríamos reprobados.

Sin embargo, justo en estos momentos es donde se demuestra plenamente y sin tapujos nuestra educación. En ningún otro lugar es tan evidente si tenemos empatía, cordialidad, respeto y responsabilidad como cuando vamos conduciendo un vehículo, y más si se trata de horas pico y cuando ya se nos hizo tarde.

¿Por qué es importante hacer una intensa campaña sobre educación vial? Porque de ello dependen muchas vidas. En México, los accidentes viales ocasionan más muertes que el consumo de drogas, y todo porque no tomamos conciencia de que no se trata de un juego de niños. Con mayor razón si consideramos que esos accidentes se producen cerca de una escuela, donde además las víctimas siempre son los menores.

Es un rubro en el que se requiere educar no sólo a los niños para que tomen sus precauciones a la hora de cruzar una calle o abrocharse el cinturón dentro del auto, sino también de concientizar e instar a los adultos a darse cuenta de que de ellos depende que la vialidad sea más fluida y con mayor respeto, ya que son ellos precisamente los que deben poner el ejemplo.

Si en la calle, que es el lugar común por excelencia, mostramos respeto por el paso de los demás y somos capaces de considerar el espacio de los otros, tanto los que caminan como los que van en otro auto, podremos considerarnos una sociedad madura y capaz de crecer en muchos otros sentidos y áreas de nuestra convivencia diaria.

26 Junio 2013 03:00:58
¿México no tiene talento suficiente?
Me pasó cuando estaba en primaria: la misma niña siempre era la que representaba a la escuela, al salón, a la rondalla; la podíamos ver en concursos de declamación, de conocimientos, en festejos conmemorativos… y muchos de los otros alumnos –sobre todo alumnas– se preguntaban ¿qué era lo que tenía que siempre la escogían en todo?

Es común ver un escenario como éste en muchas escuelas, no sólo de niveles básicos, sino hasta en los profesionales. Siempre habrá alguien que destaque más porque tiene diversas habilidades y sabe aplicarlas, porque aprende rápido y puede improvisar si se enfrenta a algún inconveniente, porque tiene la capacidad de resolver problemas de forma más adelantada que sus compañeros. No es que sea mejor, sino que sus capacidades han sido puestas más a prueba.

Está comprobado que cuando a los niños les damos la confianza suficiente para desarrollarse pueden alcanzar niveles insospechados. Por eso es que hoy podemos encontrar casos de menores que parecían no tener futuro porque tenían alguna capacidad distinta o porque estaban limitados en recursos, y al final de cuentas logran metas más claras y más altas que los que se supone “lo tienen todo”.

Gran parte de la culpa de que no destaquen otros alumnos, creo yo, es de los maestros: es fácil confiar el trabajo a alguien que sabes que no te va a fallar o a dejar “colgado”… o que incluso hace el trabajo por ti.

El gran problema es que el que “el de siempre” también se siente infalible, y “los demás” llegan al punto de creerse que no son iguales al “mejor” y que por ende, tampoco tienen derecho a alcanzar “sus” niveles.

La labor de un maestro consiste precisamente en detectar las diversas capacidades de sus alumnos y encaminarlas para desarrollarlas en beneficio tanto del trabajo en grupo como del crecimiento individual.

Ya hemos hablado aquí de la falta de vocación de cientos de maestros que atienden grupos de niños hoy en día, de la insuficiencia de deseo al querer formar mejores sociedades. El problema es cuestión de actitud y de profesionalismo… ¿usted las encuentra frecuentemente entre los maestros de sus hijos?
19 Junio 2013 04:00:39
Padres casi invisibles
Es de todos conocido que el festejo del Día del Padre no tiene comparación con el de la Madre, en este último incluso hasta se deja de trabajar con tal de ser partícipe de la celebración.

Este fin de semana supuestamente dedicado al padre de familia, me topé con la nota de que existen muy pocos datos sobre el desempeño de los papás como parte de la crianza de sus hijos, le hablo de cifras oficiales: ni el INEGI ni el IMSS tienen datos concretos sobre cuántos padres de familia hay en México y a qué edad tuvieron su primer hijo. Cosa que no ocurre con la madre por obvias razones.

Más allá de criticar el hecho de que no se ponga atención a este rubro de la sociedad, los especialistas –y coincido con ellos– dicen que es de llamar la atención esta escasez de datos que bien podría relacionarse con la “lejanía” que tradicionalmente tienen los padres con los hijos, sobre todo cuando son pequeños. Y qué decir de los que ni por enterados se dan de que tienen hijos.

Así las cosas, los escasos datos que hay sobre cuántos padres existen en el país, se conocen porque se sigue las huellas de los que tienen que pagar una pensión, de modo que a manera de presión, las autoridades tienen que tener sus datos para estar al pendiente de que cumplan su obligación, ¡hágame el favor¡

Entre las estadísticas que existen se sabe que dos terceras partes (17.2 millones) de los hogares mexicanos tienen presencia del padre de familia, de los cuales sólo en 4.4% no hay presencia de la madre. El 72% de ellos tiene entre 30 y 60 años. Sobre ellas se sabe que 2.5 millones se convierten en madres cada año y casi 5 millones de mujeres son madres solteras.

Especialistas sugieren que este “olvido” de contabilizar el desempeño paterno se debe a una cuestión cultural, en la que se da por descontado que los hombres no tienen un papel relevante en la crianza de los niños y no se toman providencias para conocer su rol.

Estos “olvidos” son peligrosos ¿sabe usted? Porque son el pretexto perfecto para que la participación de los padres en la crianza no sea mayor. Lo bueno, según explican los expertos del tema, es que la proliferación de información vía Internet propiciará cambios culturales en la paternidad mexicana… esperamos que en la maternidad también.


Nos quedamos mudos al escuchar lo que el papá de Jorge nos contó… no de miedo, sino de impotencia… estoy segura que no dimos cuenta de que es imposible cambiar una sociedad cuando los padres, en lugar de educar, somos permisivos y apoyamos los malos comportamientos con ejemplos, no sólo con palabras, eso es lo que ven los niños a diario.
14 Junio 2013 03:00:33
Maestros de cartón
Como fin de cursos pedí a mis alumnos que escribieran un artículo de opinión teniendo como tema central el desempeño de los maestros de hoy en día, el texto no tenía censura ni límite de extensión, así que los chicos universitarios se dieron vuelo escribiendo ácidamente sobre el actuar de sus “profes”.

“Maestros de cartón” fue uno de los títulos que más me gustó, explicaba que lamentablemente los maestros de hoy no son como los de antaño, empezando porque no tienen siquiera la apariencia de maestros, hacía alusión a que hoy te topas con que la mayoría que se dedica a dar clases lo hace por necesidad o “para pasar el tiempo”, incluso “porque tienen muchas vacaciones”, produciendo en los alumnos una sensación de abandono cuando debiera ser un símbolo de esperanza.

Hace algunos años compartí con ustedes que en un curso que tomé, el instructor dijo que si un maestro no sirve para dar esperanza a sus alumnos –esperanza en cualquier ámbito– no es un buen maestro.

La verdad a mí me sorprendió mucho encontrarme con la crítica de los jóvenes que sí quieren estudiar y aprender y que se sienten con las manos atadas cuando les toca un maestro que sólo va a leer el libro de texto… ¡aunque no lo crea¡ ¡en pleno siglo 21¡… y eso que les estoy hablando de nivel
universitario.

De los jóvenes siempre nos quejamos los adultos: que si son irreverentes (¿y quién no a esa edad?), que si son irresponsables, intolerantes, intratables y hasta flojos, faltos de esperanza y de objetivos en la vida. Y qué poquitas veces nos ponemos a pensar en los que sí quieren construir, en los que sí son responsables, en los que sí quieren aprender, considero que a esos los tenemos abandonados y cortamos a todos con la misma tijera.

Sobretodo en los últimos años, los jóvenes han sido catalogados casi como “inservibles” porque se encuentran inmersos en un mundo de caos en el que no saben cómo actuar.

Con todo y eso Es un gusto encontrarse con alumnos que inspiran a ser mejor maestro, y también que exigen que todos sus docentes cumplan con el mínimo de cualidades para dejar de considerarlos “maestros de cartón”… en tales circunstancias, somos los adultos los que debemos mostrar clase.
08 Mayo 2013 04:00:47
You are more beautiful than you think
Tengo un cómplice de toda la vida que me dice siempre que jamás reconozco lo bueno que hago y hasta lo guapa que soy. Confieso que me cuesta trabajo valorarme, yo sólo me dedico a hacer lo que sé y lo que debo. Pero me encontré con un video que ya había visto antes en televisión sobre una campaña de una famosa marca de jabones y cremas, cuyo nombre empieza en D, denominada “You are more beautiful than you think” (“Eres más hermosa de lo que crees”).

La campaña inicia con la explicación de un dibujante que trabajó para el FBI haciendo retratos hablados de delincuentes, por lo que podría considerarse que es un maestro en este arte. Él comenta cómo es que funcionó el ejercicio que da vida a esta promoción, que va más allá de fomentar la compra de un producto.

El dibujante se encuentra en una amplia habitación con mucha luz y se sienta en un lado de una cortina, en donde tiene dispuesta una mesa especial para hacer su trabajo, hojas blancas y lápices; mientras que, del otro lado de la cortina, se sienta una mujer a la que pide describirse a sí misma. Es bastante minucioso, así que solicita que se explayen sobre cada detalle que ellas saben de su rostro, desde las arrugas, las marcas, las manchas, las protuberancias, hasta las pecas.

El dibujante jamás ve al rostro de sus modelos ni ellas tampoco a él. Luego se hace un encuentro entre las modelos y una persona que no las conoce, pero a quien también se pide hacer una descripción de ellas. El dibujante hace un segundo retrato con la nueva descripción y al finalizar pone los dos retratos juntos, hace llamar a las modelos y las confronta con las dos versiones de su propio rostro.

El resultado es impactante, porque el retrato que fue descrito por ellas mismas resultó ser mucho más dramático y hasta hostil que el que hicieron de ellas las otras personas que las vieron por primera vez. Las modelos cayeron entonces en la cuenta de que, mientras que somos muy duras jueces de nosotras mismas, los demás tienen una percepción mucho más benévola.

Y en este ejercicio de revisión, tuvieron que aceptar que frecuentemente no reconocen la belleza de la que son portadoras, lo que también las lleva a no aceptar y valorar el esfuerzo, dedicación y amor que imprimen en cada cosa que hacen, maximizando lo de otros, pero desplazando lo propio… ¿a cuántas madres nos pasa lo mismo?

Ojalá todas tengan un cómplice como el mío que nunca deje de recordarnos lo valiosas que somos.
24 Abril 2013 04:00:46
Templanza a cualquier edad
Una alumna me dijo en la mañana que cuando veía esta palabra, recordaba que venía en la Biblia. Efectivamente, se trata de una de las virtudes cardinales que todo ser humano debe tener y es una de las más difíciles de poner en práctica.

La templanza “es la moderación en el ánimo, en las pasiones y en los placeres de los sentidos”, tiene que ver con la mesura y la prudencia.

Nuestra clase se enfocaba en determinar las características que hacen de un profesionista un profesional o un fregón, si lo trasladamos al término de los chavos.

Cuando llegamos a esta palabra en específico, el concepto y la explicación se amplió más que en cualquiera de los otros, porque involucra no sólo nuestro actuar en el trabajo, sino como personas dentro de una sociedad, en la cual no siempre nos encontramos con las cosas “a modo” para poder hacer nuestra labor adecuadamente y en la que, infinidad de veces, lo que hacemos, lo que nosotros consideramos bien hecho, no es tomado en cuenta.

Y es que la templanza, trasladada al nivel laboral, tiene que ver con que tenemos que aceptar cuando nuestro trabajo tiene que postergarse o ubicarse en un lugar que no nos gusta del todo; tiene que ver también con el hecho de que de un día para otro nos puedan decir que nuestra labor no es necesaria ya en la compañía; también tiene que ver con el hecho de trabajar con equipos no tan eficientes o con gente no tan colaboradora. Para aceptar este tipo de cambios, se requiere precisamente templanza, para estar seguros que a pesar de ellos, nuestro trabajo sigue siendo profesional.

Y ¿qué pasa si trasladamos la templanza a otra área de nuestra vida? Por ejemplo, con nuestros hijos. ¿Cuál es la reacción de los niños o adolescentes cuando usted les ha prometido comprar un videojuego, llevarlos de paseo o prestarles el coche y a última hora nada de esto es posible por diversas circunstancias? ¿Cuál es la reacción de ellos? ¿Y la suya?

Enojo, frustración, berrinche y hasta venganza pueden perpetrarse de los hijos a los padres cuando no se cumplen sus “designios”. Aquí es justamente cuando falta la templanza, una virtud que se enseña con el ejemplo, pero que también se explica con palabras, dejando claro que hay que saber aceptar cuando las cosas no son como nosotros queremos, pero que no por eso dejamos de ser quienes somos ni de ser verdaderos fregones.
17 Abril 2013 04:00:45
Confianza para meter gol
Martín tiene todas las habilidades que un niño de 11 años requiere para jugar futbol en un equipo de importancia, según su categoría. Está acostumbrado a jugar desde los tres años y ha logrado forjar su propia técnica, la usual en niños de su edad.

Pero en un momento, su vida cambió y tuvo que dejar de jugar futbol, la práctica se detuvo al menos seis meses, en los cuales se afectaron más cosas en la vida de Martín de las que podían notarse a simple vista: había crecido en talla, embarnecido y ya estaba más en los límites de ser un adolescente que un niño.

Cuando tuvo la oportunidad de volver a un equipo de futbol, tuvo que enfrentarse al reto de ser un desconocido para su entrenador, quien luego de tres meses no se ha aprendido ni su nombre; tuvo que resignarse a ser parte de la banca de suplentes, cuando estaba acostumbrado a ser titular y digamos que, hasta cierto punto, estrella; tuvo que aprender a jugar en otra posición, ad hoc para meter goles; tuvo que lidiar con compañeros nuevos, algunos mejores y otros no tanto, que los que compartieron con él desde el kinder.

Como padres suponemos que con sólo atender las necesidades de nuestros hijos, muchas veces sin preguntar si ellos están satisfechos, estamos dándoles exactamente lo que necesitan para seguir desarrollándose adecuadamente hasta alcanzar el éxito.

Pero Martín, a pesar del apoyo, de la buena alimentación, de la cantidad de amigos que ya tiene y de la disciplina y la constancia que aprendió desde pequeño, no lograba demostrar sus capacidades en la cancha, a la hora buena. No podía siquiera, en ocasiones, pegarle bien a la pelota, teniendo oportunidades claras para gol… ¿qué ocurría en él? El entrenador lo dejó claro: “hay niños que tienen todas las capacidades, pero no se tienen confianza”.

¿En qué momento Martín perdió la confianza en sí mismo cuando siempre fue identificado como un líder nato desde que entró al preescolar? ¿En qué momento empezó a sentir “pena” de hacer las cosas y a dudar de poder lograrlas?

Aunque siempre estemos al pendiente de nuestros hijos, y nuestras “estrategias” para ser padres y madres sean consideradas como infalibles, podemos tener omisiones. Dejamos de ser personas de calidad con ellos sin considerar lo que ellos viven desde su perspectiva y asumimos que están bien simplemente porque no se han enfermado.

Especialistas en psicología aseguran que ser un buen padre o madre empieza por ser una buena persona, con una personalidad equilibrada, sin desajustes ni conflictos emocionales importantes o con un mínimo de ellos, de modo que no se irradie o proyecte sobre los hijos la influencia nociva de los propios defectos y problemas personales… mucho menos al grado de no hacerlos sentir seguros como para patear una pelota.
10 Abril 2013 04:00:41
Inventores limitados
En una clase de nivel universitario, uno de mis alumnos expuso un tema sobre inventos e inventores mexicanos, explicó cómo desde tiempos prehispánicos, en México hemos tenido la capacidad para poner en práctica ideas que benefician nuestra vida diaria en diversos ámbitos como la construcción, la alimentación, la medicina y la ciencia aplicada en general.

La mayoría de los presentes de plano no sabíamos muchos de los datos que mi alumno nos proporcionó y aceptamos que es lamentable que teniendo vastos de recursos naturales y humanos para desarrollar el área científica y tecnológica en el país, los inventores tengan que limitarse a no producir su idea y mucho menos a comercializarla, y en el mejor de los casos, la venden a quien sí tenga el capital suficiente para convertirla en un producto comercial popular e internacional, aunque muchas veces su nombre se pierda en el anonimato.

Al hacer un análisis de las condiciones de los inventores y las limitadas circunstancias en las que tienen que trabajar para construir nuevos procesos y productos, nos dimos cuenta de que en realidad, nuestro problema radica en la educación que recibimos desde que somos infantes, cuando estamos regidos por un sistema prohibitivo que todo cuestiona y que no permite que las cosas se hagan de otra manera, o por lo menos que se intente.

Tener una cultura científica que nos permita ir mejorando en nuestros procesos y productos apoyando la inventiva mexicana es cuestión de educación y de apoyar, precisamente, los productos que se hacen el país por encima de los que compramos en el extranjero.

Son bien conocidas las “mexicanadas” que en alguna ocasión de nuestra vida ponemos en práctica para salir de un atolladero o para darle solución a algún desperfecto, cierto que muchas veces son cosas que no funcionan, pero en muchas otras ocasiones se trata de genialidades de la inventiva nacional que generalmente se
“desprecian”.

Y si nos vamos a otros ámbitos de la educación limitada, ¿cómo pretendemos que nuestros hijos vean un amplio panorama de expectativas para crecer y desarrollarse si de entrada limitamos su crecimiento y formación humana cuando decimos que los homosexuales “no pueden” educar a un niño… que “este color” es el que “deben” usar los hombres y “este otro” las mujeres… que “estas son” las funciones que deben desempeñar las niñas… que los niños “no lloran”… que las cosas se hacen “como yo digo”?
03 Abril 2013 02:00:11
¿Qué es más difícil:  ser madre o madrastra?
¿Alguna vez se ha planteado esta alternativa? Independientemente de que usted no tenga que vivir una situación en la cual tenga que ser la segunda madre de los hijos de un nuevo esposo, ¿qué considera que sea más complicado?

De entrada, el término tiene una connotación negativa y frecuentemente se le ve como algo no muy grato, pero existen casos excepcionales en que los niños se sienten tan a gusto en casa de su madre con un padrastro como en casa de su padre con una madrastra.

Éste se ha convertido ya en un nuevo rol que le toca jugar a muchas mujeres, que tienen que educar a sus propios hijos, muchas veces sin la ayuda de los padres de ellos, y además colaborar en la formación de los hijos de sus parejas. Y creo que esa es la clave de su desempeño: es una colaboración comprometida.

Considero que es igualmente complicado, pero debe ser más comprometido el hecho de ser modeladora de comportamientos en este sentido. Sabemos lo que significamos para nuestros hijos y también exactamente de “qué pie cojean”, puesto que los hemos visto crecer y desarrollarse, pero a la hora de formar una familia compuesta nuestro papel dentro del grupo familiar se extiende y debe modificarse: seremos ejemplo de personas que no crecieron con nosotros y que de entrada no tienen motivos para amarnos. Por lo tanto, ya no debiéramos ser el centro sobre el que gira la familia, sino el centro de conciliación de la forma de ser de cada uno.

Las familias compuestas son el ejemplo claro de tolerancia y respeto a la individualidad de cada ser humano, aderezado con el sentimiento que nos provocan nuestros hijos y por lo que tenemos que aprender a sentir por los nuevos integrantes de la familia, a quienes apenas estamos conociendo.

Dicen que el amor mueve montañas. Y cuando estás en la disposición de formar una familia compuesta debes tener la capacidad de comprender qué lugar ocupa cada quien en esta nueva organización. Uno de esos lugares lo ocupan “mis hijos”, otro “tus hijos”, uno más quizás “nuestros hijos” y uno aparte es exclusivo de “nosotros como pareja”. Entender la diferencia que hay entre cada uno es la clave para una sana convivencia. ¡Mucho ojo¡ Hay que entender la diferencia que guardan, no que uno sea más importante que el otro y para eso hace falta mucha inteligencia emocional... ¿usted la tiene?
20 Marzo 2013 02:00:06
¿Será malo soñar?
Carolina asegura que ella estudiará, trabajará y viajará todo lo que le plazca en cuanto tenga las posibilidades, también dice que su casa será especial, casi mágica. Y que, obviamente, en algún momento encontrará a su príncipe azul (bueno, ella ya no le nombra así).

Sólo tiene 15 años, pero como los mayores sabemos, a esa edad todo nos parece tan fácil y tan real, que asumimos que nada nos detendrá. Carolina me pregunta “¿verdad que todo se puede hacer?”. Yo, además de madre también soy maestra y en algún curso nos hicieron ver que debemos ser generadores de esperanza, creo que los padres también tenemos esa obligación.

Para muchos realistas sería mejor decirle a Carolina que las cosas que pretende están mucho más lejos de su alcance de lo que cree, pero para los que aún somos soñadores, estoy segura que las posibilidades se multiplican. Habría entonces que hablarle de la problemática económica local e internacional, también de las vicisitudes políticas, del riesgo en seguridad y la infaltable competencia que enfrentará.

Lógicamente hay que explicarle que, de entrada, su salario quizá no será el suficiente como para cumplir sus planes a las primeras de cambio, si es que encuentra empleo, además de un sinfín de obstáculos con los que seguro se topará.

Pero lo más probable es que esto la deje, mínimo, pensando si el esfuerzo valdrá la pena al final. Así que, sin ánimo de pintarle un mundo de color de rosa, considero que hay que mostrarle lo bueno y lo malo del mundo que enfrentará y que 90% de lo que nos afectan las cosas depende de cómo reaccionamos ante ellas, sobre todo las que ni por error pasan por nuestros cálculos. Que aprenda de la importancia de una buena conversación con gente inteligente que le aporte cosas positivas, aunque hable de tragedias. Que valore un buen libro y un buen amigo. Que tenga la capacidad de sorprenderse con las cosas sencillas para que que sepa que las que no tienen costo en pesos (o dólares) no valen tanto, entre otras muchas cosas más.

Cuando yo tenía su edad hice una pregunta similar “¿verdad que se puede tener todo?”… la respuesta fue “sí, pero es muy, pero muy difícil”, y este concepto engloba circunstancias que uno a veces ni se imagina. La vida te pone encrucijadas insospechadas, a veces incluso te ves haciendo cosas que siempre juraste que no harías, conforme avanzan los años te das cuenta de que más allá de tus planes de ensoñación, vas construyendo tu destino con el día a día y que en algún momento volteas hacia atrás sólo para comprobar que hiciste de ella lo que te hizo feliz.

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13 Marzo 2013 03:00:51
Orden y limpieza antes de vacacionar
» En primer lugar, guarda lo que haya por guardar. Lava la ropa del cesto de ropa sucia, sécala, plánchala y colócala dentro del ropero o armario.

» Guarda los elementos de uso cotidiano (como la tostadora de pan, el exprimidor de cítricos o lo que fuera), o bien cúbrelos con sus fundas. 

»Luego, ya bien guardado todo, haz una buena limpieza.

» Deja la casa totalmente reluciente, ya que esto te permitirá minimizar el trabajo de aseo al regresar de tus relajantes vacaciones.

» Al realizar las tareas de limpieza, aprovecha todos tus conocimientos prácticos.

» Revisa que no haya elementos que pudieran ocasionar suciedades o malos olores.

» Revisa la lavadora y la secadora, para corroborar que no haya ropa dentro, y revisa también el horno y el horno de microondas.

» No debe quedar comida allí. Fíjate también en el lavaplatos, que no quede nada allí dentro.

» Recuerda quitar los alimentos perecederos de la heladera, para evitar su mal estado al volver.

» Guarda las frutas en la nevera (dependieno la cantidad de días que te ausentes), y elimina lo que sea perecedero, ya que podría deteriorarse y producir malos olores o lo que es peor: atraer alimañas, ya sean roedores o insectos de todo tipo.

» Cerciórate de que en la alacena no queden alimentos que puedan atraer a estos visitantes indeseados.

» También limpia el fregadero y el ducto de desagüe, eliminando cualquier resto de comida.

» Y no olvides vaciar el cesto de residuos, retirando la bolsa contenedora y dándole un buen enjuague para evitar el mal olor.

» Vacía los cestos de residuos de todas las habitaciones, incluyendo el del cuarto de baño, de las habitaciones y dormitorios, y de las salas de estudio u oficinas. Luego de vaciarlos, enjuágalos y déjalos fuera de casa, o en un sitio ventilado.

» Al finalizar las tareas de limpieza, haz una ventilación adecuada. Retira los elementos que produzcan aromas y fragancias, ya que el encierro podría hacer que actúen de manera indeseada.

» Finalmente, apaga estufas y calefactores, y también el termotanque o el calefón. Corta las llaves de gas y de agua, y un segundo antes de salir corta la luz general, si esto no afectara el sistema de seguridad de la casa. Si debes dejarla conectada, desconecta todos los artefactos eléctricos, para evitar un deterioro por causa de una tormenta o desperfecto.
06 Marzo 2013 05:00:39
Una casa no es un hogar
Martín volteó al otro lado de la calle y observó la que por 10 años había sido “su” casa. El lugar en el que había vivido con sus padres y sus hermanos, donde había construido al menos dos buenas amistades con niños de su edad, que se conocieron desde que nacieron. “Me parece un lugar ajeno”, dijo, “ese lugar ya no es mi casa, ni siquiera la extraño, tampoco la recuerdo”.

Martín ha vivido la separación dolorosa de sus padres porque estuvo envuelto en acciones de violencia no sólo hacia su madre sino a sí mismo, convirtiéndose obviamente en una víctima hasta el día de hoy, dos años después de haber dejado la casa paterna. Tuvo que irse a vivir con sus abuelos, junto con su madre y sus hermanos, ante la disputa de una casa erróneamente considerada como “un lazo de unión”.

Es lamentablemente común que al divorciarse las parejas consideren que al quedarse con las cosas materiales “ganan” la partida, olvidándose de que, luego de tomar una decisión tan importante como separar una familia, lo que deberíamos considerar por encima del dinero, es el bienestar de los hijos, que están en medio de los problemas de adultos, preguntándose muy frecuentemente “¿yo qué hice?”.

A ellos se les desmorona su mundo, generalmente sin comprender las razones. Pero se ciñen a lo que los mayores, que se supone velan por su bienestar, les dicen.

Martín asume que hay cambios en su vida, y los acepta, se adapta a ellos, tal vez no le gusten del todo, pero ha encontrado un hogar en otro lado, ha podido identificar las cosas que realmente valen la pena en la convivencia diaria con seres humanos que lo cuidan, lo protegen y lo aman. Por eso, su hogar dejó de ser aquella casa donde creció.

Una casa no es un hogar, éste se construye todos los días por las personas, de hecho, un hogar son las personas que nos hacen sentir a gusto en su compañía sin importar el lugar donde nos encontremos. El cariño, la atención, el cuidado, la procuración del bienestar general de un niño seguramente lo hará sentir en “su” hogar así sea una casa prestada, vieja o nueva. Ellos no se fijan quién y cuánto pagó por ella, a su corta edad están convencido que un hogar es donde se puede tener una vida plena y un desarrollo integral benéfico.
27 Febrero 2013 04:00:39
‘Mamá, me lo merezco’
“Si quieres, sácame de ‘Guerreros’ (un equipo de futbol), me he portado mal contigo y con mis hermanos y me lo merezco”… fue el razonamiento de David, el menor de tres hermanos, de tan sólo ocho años. ¿A qué se refería? No se trata de una historia de maltrato. David es un niño hiperactivo que necesita estar ocupado todo el tiempo, tiene muchas virtudes, la mejor y más hermosa es que sabe compartir y gusta de llevarse bien con todos, tiene la capacidad de cooperar en beneficio de un grupo y lo que menos le interesa es la marca de su pantalón o su camisa –a menos que tenga el logotipo de las Chivas, su equipo favorito–. Lo que sucede con David es que tiene un temperamento muy fuerte, comparable con un niño mayor o un adolescente, cuando se enoja responde de forma impulsiva a las cosas que le parecen injustas, sobre todo las que tienen que ver con perder en penales.

Este temperamento lo ha hecho meterse en problemas con amigos, con maestros, con sus hermanos y por supuesto con su mamá.

El mayor problema con este tipo de reacciones es que no las puede controlar, un ataque de desesperación o de enojo puede desencadenar una serie de eventos desafortunados, indeseables. A su edad, las consecuencias se resumen en peleas que se superan rápido, pero si David no logra controlarse, cuando crezca, tendrá problemas legales o de violencia extrema e incluso de adicciones.

Consultando con especialistas sobre la mejor manera de erradicar este comportamiento, coincidieron en señalar que lo primero es que David se dé cuenta de que su reacción es perjudicial para él y los demás.

¿Cómo se logra esto? Hablando, explicando y poniendo ejemplos que el niño pueda entender. Los expertos en educación y comportamiento dicen que a los niños hay que explicarles los problemas hablando franca y claramente, ellos siempre tienen la capacidad de comprender.

David ya se ha dado cuenta de que su reacción, así tan abrupta y tan violenta lo único que genera es un problema, malestar y hasta miedo entre las personas que le rodean. Cuando se le explicó lo que ocurría cada vez que hace un coraje y que además el daño también es para él, David comprendió que hacía mal, ahora trata de controlarlo, por lo menos sabe que no está bien. Y su conclusión ha sido la que mencioné al principio: sé que hice mal y la consecuencia es privarme de lo que más me gusta, porque así lo valoraré más.

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20 Febrero 2013 05:00:29
México rezagado en lactancia
¿Cómo se puede estar atrasado en esta área? ¿Si es algo tan personal? Existen organizaciones internacionales que llevan un registro de las buenas prácticas que las madres tenemos con nuestros hijos y con nosotras mismas en cuestión de educación y salud. Una de ellas, Save the Children, con sede en Londres, acaba de dar a conocer una lista en la que ubica a México en último lugar de lactancia temprana, junto con Corea del Norte, o sea que estamos al nivel de este país en cuanto a atención de nuestros bebés en las primeras horas de vida.

La lactancia en la primera hora de vida es fundamental, ya que mejora la defensa de los pequeños en una etapa en la que son más vulnerables a enfermedades e infecciones. En México sólo 18% de los bebés reciben leche materna en esta etapa.

Es bien sabido, o por lo menos las madres de familia lo deberíamos tener bien claro, que la lactancia ofrece innumerables posibilidades de evitar enfermedades en los niños y hasta en la madre, ya que apresura su bienestar integral, sin contar con que establece un vínculo de unión y comunicación entre madre e hijo insustituible y para el resto de la vida. De los 7 millones de niños que murieron en 2011 (a nivel mundial), alrededor de 30% murió dentro de la primera semana de vida, de ahí la importancia de que sean alimentados con leche materna, la mejor para protegerlos. De hecho, 95 bebés se salvan cada hora en el mundo cuando han sido alimentado con leche materna.

A pesar de los muchos esfuerzos que se hacen por organismos civiles en pro de la proliferación de la lactancia como alimento del bebé por un periodo mínimo de seis meses, existen innumerables razones por las que las madres deciden no alimentar así a sus hijos. Seguramente todas son válidas. Sin embargo, dar leche materna es una oportunidad única, que nunca en la vida de nuestro hijo puede repetirse, simplemente se pierde si no se aprovecha.

Además, también es una oportunidad para evitar tantos gastos en productos industrializados que generalmente caen muy pesados al estómago de los recién nacidos.

Con todo y que ser madre es algo natural en la mayoría de la mujeres, para saber alimentar a nuestro bebé desde las primeras horas de nacido, también es importante informarse. Hágalo, no pierde nada, por el contrario, la recompensa es mayúscula.
13 Febrero 2013 04:00:08
El valor de la humildad
A propósito de la renuncia del papa Benedicto XVI, el sacerdote de la iglesia a la cual asisto, comentó justo el día de la noticia, que estaba apabullado por la preocupación de los católicos sobre este hecho, insólito e increíble para muchos, incomprensible para los religiosos más férreos.

Luego de escuchar los comentarios de sus fieles en la primera misa de ese día, el padre dijo que, haciendo un análisis sobre la decisión que acababa de tomar el santo padre, lo que debíamos rescatar es la valentía, la responsabilidad y la humildad que prevalecieron en semejante acción. “Cuántos se pasan la vida queriendo acceder al poder y él que lo tenía, con justa responsabilidad y humildad dice ‘¿saben qué? No puedo cumplir con esto como se debe’”.

En efecto, uno de los valores más difíciles de inculcar en los niños y jóvenes es la humildad, porque normalmente con ella debemos reconocer que ni somos tan buenos ni podremos tener la capacidad de hacer ciertas cosas.

Para la vanidad del género humano ésa es una misión casi imposible, no en vano a veces no alcanzamos a comprender el sacrificio de Jesucristo, siendo el rey de reyes ¿cómo es posible que haya vivido entre los más desprotegidos?

Si explicar e inculcar la humildad es complicado ¡imagínese predicarla con el ejemplo¡ Tendríamos que empezar por decir como padres que no tenemos ciertas capacidades que exigimos a nuestros hijos.

Buenas calificaciones, obediencia sin reniegos, participación en las tareas de casa, cooperación en acciones sociales, dedicación a clases extracurriculares, ánimo en los deportes… ¿cuántas de ellas usted las ha predicado con el ejemplo?

El mismo padre preguntó durante la misa a los papás y mamás que se encontraban reunidos “¿qué tan fuertes son las raíces que aprendieron? ¿cómo pueden saber que son tan fuertes?”. Haciendo un análisis, de las cosas que podemos decir que se han quedado en nuestra forma de ser y que jamás podrán borrarse de nuestro actuar, creo que esas raíces son los ejemplos que vimos en nuestras casas, en mi caso: la dedicación y el apoyo incondicional para alcanzar las metas. Nunca necesitaron explicármelo, era algo que se practicaba todos los días.
06 Febrero 2013 05:00:25
¿Y si el tiempo se convierte en nuestro aliado?
Conforme uno cumple años lamenta no haber hecho muchas cosas; hay etapas en la vida que generan ciertas crisis que nos obligan a hacer cambios drásticos, generalmente cuando sentimos que hemos perdido el tiempo haciendo algo que realmente no queremos o compartiéndolo con gente que a final de cuentas tampoco es lo que necesitamos –ni nosotros lo que ellos necesitan.

Perder el tiempo es válido cuando uno es joven, dicen los viejos, porque es la única etapa de la vida en que se puede hacer eso… pero a cierta edad –diría mi madre– ya no se puede estar perdiendo el tiempo, porque uno siente que se acaba y entonces pretendemos acelerar y vivir todo lo que no hemos experimentado.

Hay un refrán que dice “después de vejez viruela…” y normalmente se toma como una mala sentencia de que uno está haciendo el ridículo, la verdad a mí no me gusta, creo que mientras tengamos vida, siempre es bueno hacer lo que antes no nos animamos o no pudimos, independientemente de nuestra edad y sin importar que hagamos el ridículo.

Pero hay un tiempo que de verdad lamentamos cuando pasa y no lo aprovechamos: el que perdemos sin nuestros hijos, el que por culpa de una separación o del trabajo o de la desidia dejamos de estar con nuestros hijos.

Los tiempos que vivimos ahora nos impiden disfrutarlos tranquilamente, andamos siempre para arriba y para abajo y a ellos los sometemos también a una apretada agenda, que difícilmente podemos compartir una película, una tarea o por lo menos un abrazo.

Y así, entre escuela, separaciones, parejas, amigos y torneos de futbol, nuestros hijos llegan a la adolescencia y cuando los vemos independientes y libres empezamos a evaluar cuántos años perdimos que ni cuenta nos dimos que crecieron tanto.

Cierto que ese tiempo que debimos compartir con ellos no lo podemos regresar, los hijos seguramente lo sufrirán y jamás lo olvidarán, pero justo es decir que cuando nos damos cuenta que hemos hecho mal y proponernos no volver a cometer el mismo error, es el tiempo perfecto para hablar con nuestros hijos de frente y aceptar nuestra equivocación, y también para planear junto a ellos qué cosas de su futuro no nos queremos perder por nada del mundo.

Ellos, siempre de noble corazón, dirán “no te preocupes… yo te quiero mucho”. Haga la prueba.
23 Enero 2013 04:00:16
Experimenta la vocación
Por estos días muchos adolescentes se encuentran con la disyuntiva de elegir dónde y qué seguir estudiando, una decisión determinante sin duda, que dicta gran parte de lo que seremos en la vida.

Hay muchos de ellos que se sometieron a un proceso de “análisis vocacional” mediante el cual lograron establecer cuáles eran sus preferencias y qué era lo que les gustaría hacer, y en el mejor de los casos, qué cosa, según sus habilidades, podían hacer.

De este estresante proceso destaco dos cosas: que elegir una carrera es un reto sobrehumano a los 17 años y que hacerlo sin haber experimentado, por lo menos de forma significativa, lo que se hace en ella, es un error garrafal.

¿A qué me refiero? Bien, los muchachos que tienen que escoger una carrera en este semestre porque ya terminan la preparatoria, se enfrentan a la presión de padres, maestros y compañeros, por la premura del tiempo para hacer los trámites correspondientes. Por esta razón, muchos eligen “lo primero que se les cruza en el camino” sin analizar concienzudamente si es lo que desearían para varios años, ya no digamos para todo lo que les queda de vida.

Al hacer una elección de forma presionada es casi seguro que se termine optando por algo que no nos dejará satisfechos y que al final de cuentas tampoco nos va a servir para nada.

El otro aspecto, el de no experimentar la vocación, es el que me parece más importante: ¿cómo puedo elegir ser maestra si no sé si tengo paciencia para atender a 30 niños? ¿cómo aseguro que seré criminólogo si no sé si toleraré ver la sangre en una persona aún con vida? Cosas que parecen tan simples como éstas son determinantes para saber si tenemos la capacidad para seguir con nuestra vocación.

Una amiga recomendó a su hija, precisamente, que experimentara la vocación antes de hacer su elección: “¿quieres ser maestra? Entonces pon un letrero en la ventana y da asesorías a los niños que viven aquí cerca con sus tareas, a ver si aguantas eso… o ve y da asesorías a los adultos que están estudiando su educación básica, ¡así como voluntaria¡ Así pones a prueba esa vocación¡”.

Obviamente no en todas las profesiones se puede hacer esta experimentación, pero sí existen alternativas que podemos plantear a nuestros hijos para que su elección sea adecuada o con menos margen de error.
16 Enero 2013 04:00:23
¿Estoy lista para mí?
Los inicios de año son propicios normalmente para renovarnos en muchos sentidos: algunos empiezan con una dieta nueva, otros cambian de residencia, algunos más hasta de pareja. Y la mayoría de las veces los cambios son vistos desde “afuera”, es decir, queremos cambiar nuestro exterior, lo que se ve (el físico, el coche, los muebles, etcétera), sin considerar que los cambios, para que funcionen, tienen que producirse desde el interior.

Si deseo tener un mejor físico, primero tengo que mejorar mi alimentación; si deseo tener mejores hijos, primero tengo que ser mejor madre; si deseo ser una mejor mujer, primero tengo que ser mejor persona. Todo lo que modifique dentro de mí redundará en un mejoramiento que verán los demás.

Y hay que empezar por algo tan trillado últimamente: “quererse a sí mismo”, ésa es la raíz de un equilibrio emocional suficiente para asimilar y producir cualquier cambio en nuestra vida.

Suena muy bonito ¿verdad? Pero ¿cómo empiezo? Pues por atenderme como lo merece alguien que yo quiero. ¿De qué forma le demuestra a sus hijos que los quiere? ¿Y a su esposo? ¡Pues es lo mismo¡ Tiene que empezar por darse la atención debida, en su salud, en su arreglo, en el tiempo suficiente que dedica para dormir y descansar, para disfrutar de las cosas que realmente le gustan.

Quererse a sí mismo implica darse el valor suficiente para comprender que aunque cometamos errores, no somos los ogros que nos decimos que somos. Así como comprendemos que nuestros hijos cometan errores “porque no saben”, valorarnos exige perdonarnos cuando nosotros, como padres, parejas o hijos, también nos hemos equivocado.

Reconocer que tenemos errores como consecuencia de nuestra obvia condición humana es dar un paso en beneficio de un futuro mejor: cambio mi interior dejando de recriminarme lo “mal que he hecho” para que mañana pueda evitar caer en el mismo error o para que vea las cosas desde otra óptica.

Y esto los niños lo entienden muy bien, si no, basta con preguntarles qué debe hacerse cuando alguien se equivoca: “muy simple mamá, pides perdón y prometes no volver a portarte mal”. Suena sencillo y lo sería si los adultos dejáramos de complicarnos porque no nos consideramos valiosos como los demás.
09 Enero 2013 05:00:07
Buen tiempo para perdonar
Cuando inicia un año se renuevan muchas cosas, casi siempre nuestras buenas intenciones que implican mejorar nuestra vida, nuestras relaciones humanas, nuestro físico y hasta nuestras finanzas.

Los psicólogos sugieren que la renovación no sólo incluya una ida al gimnasio y un cambio de color en el cabello. Sino que promueva mejoras internas: menos envidia, más autoestima, menos críticas, más productividad, menos odio, más amor, entre otras cosas.

Estoy segura que uno de los propósitos más difíciles que podemos plantearnos es el de perdonar, a lo demás y a nosotros mismos. Es tan complicado plantearlo y lograrlo que nos puede tomar años, y lo único que al final logramos es una pesadumbre en nuestro corazón que seguramente nos impedirá vivir en paz.

Perdonar es un acto de voluntad, así como amar, también es una decisión. Al perdonar yo elijo cancelar la deuda moral que el otro ha cometido conmigo al ofenderme, lo cual también se aplica si el que me ofende soy yo mismo.

Los padres siempre decimos a nuestros hijos que todos cometemos errores y pasamos por alto que nosotros no estamos exentos de equivocarnos.

Perdonar es un proceso que empieza por reconocer quién y cómo me han ofendido, o cómo es que me he ofendido yo mismo. Implica hacer un análisis sobre lo que ha ocurrido que ha provocado este resentimiento en mí y qué tanto “eso” ha afectado mi vida.

Luego de reconocerlo, los especialistas señalan que hay que pasar por varias fases para superarlo. Primero hay que hacer una revaloración de lo que pasó, plantearse qué gano yo con ese resentimiento que estoy albergando.

Segundo, hay que reconocer la situación emocional, saber que el rencor sólo me hace daño a mí, no a quien me agredió, y el daño no sólo es espiritual, sino físico también afectando mi salud. La persona que daña bien puede seguir viviendo sin ser perdonado.

Tercero, debe desprenderse del resentimiento, debe soltar la frustración y reconocer que los seres humanos tienen virtudes y defectos, no todos son absolutamente buenos o malos, son tal y como somos a veces nosotros mismos.

Por último, debe sanar el espíritu, aunque la ofensa no se olvida, se libera, se aceptan los hechos y se puede vivir el presente sin estar inmerso en el pasado.

Se dice fácil, es como cuando decimos que queremos bajar 10 kilos de peso: lo vemos muy lejano y más si no empezamos el proceso hoy, paso a paso.
20 Diciembre 2012 04:00:38
¿Qué es exagerado?
Uno de los retos más grandes que tenemos como personas y como sociedad es que no podemos comprendernos a pesar de ser “iguales”.

Ni siquiera podemos afirmar que entendemos lo que hace o dice la persona que amamos –o que decimos amar–, tampoco podemos explicarnos las reacciones que pueden tener ante determinada circunstancia. Y el ejemplo aplica obviamente con nuestros hijos, y se acentúa si están en la edad adolescente. ¿O acaso siempre sabe cómo van a reaccionar ante una negativa o una medida disciplinaria? ¿Está seguro de lo que dirán si toma una decisión que los involucre de forma involuntaria? Y ¿qué pasa cuando se trata de decidir sobre su vida? ¿o cuando nos referimos a algo que nosotros hicimos y les produce daño? Aquí hay dos opciones: hay padres a los cuales realmente no les importa lo que el hijo está sintiendo y asumen –peligrosamente– que “se les pasará” el dolor, o bien se preocupan demasiado al grado de sobreproteger a su retoño. Ambas conductas son dañinas tanto para los padres como para los hijos.

Si hablamos de sensibilidad y de sentimientos, ¿quién puede decir que algo es exagerado? Si lo que yo puedo pasar por alto, para otros es “el fin del mundo”, ¿cómo le hacemos para entendernos?

La primera clave para no entrar en conflicto diciendo que alguien “exagera” una reacción o una actitud es que exista amor, primero por uno mismo y luego por la otra persona, si existe, entonces también habrá empatía, si es así, entonces no debe ser difícil entender que en cuestión de sentimientos, lastimar a alguien tiene un amplísimo espectro de variables.

Es impensable que si hay amor podamos criticar a alguien por “exagerar” su dolor o su alegría, simplemente es algo que se da porque está a flor de piel, porque no se piensa, se siente.

Sin embargo, y más allá de el auténtico amor que sintamos, considere que no siempre entenderá a la persona que ama, con todo y que sea un sentimiento profundo, es lógico que a veces no comprendamos ciertas reacciones ante algo que nosotros mismos consideramos “no tan importante”. ¿Qué aplica en este caso? Explicar, precisamente, que no comprendemos la reacción, que no es que la veamos mal o no nos guste o que la consideremos “exagerada”, sino que queremos comprenderla para no cometer el mismo error. ¿Difícil? Sí, claro que lo es, pero no imposible, más bien es la oportunidad perfecta para demostrar ese amor verdadero y esa inteligencia emocional.
12 Diciembre 2012 04:00:43
¡Qué vivan las mujeres¡
Recordando un poco el lamentable tema que ha mantenido nuestra atención en los últimos días, la muerte de Jenni Rivera, algunos allegados me comentaron que consideraban exagerado el “ruido” que se hizo en torno a este suceso, “no era alguien tan importante”, decían.

En lo personal, he decir, que si bien no la consideraba una cantante excelsa, sí puedo rescatar muchas cosas valiosas de su presencia en el ámbito artístico y conste que no aludo al feminismo exacerbado que generalmente mostraba en el escenario.

Para mí, fue ella una de las primeras mujeres artistas que no tenía miedo al sobrepeso, que jamás se sintió inferior a las demás por su origen, que nunca se mostró débil o pesimista ante sus problemas y que no dudaba en mostrarse bien arreglada ante el público sintiéndose hermosa, valiosa y sexy. Y ¿cuántas veces hemos escuchado que eres como te sientes? ¿Y que si te lo crees lo eres? Bueno, le hablo de lo que yo veía y soy estoy convencida que lo que eres por dentro lo reflejas en tu exterior.

Uno de los problemas de las mujeres mexicanas, comprobado científicamente, es que tendemos a menospreciarnos, convenciéndonos de la idea de que sólo estamos para “servir” –o que se “sirvan” de nosotras– y Jenni era esto pero no en menoscabo de su propia persona: se hacía cargo de su familia, pero no se olvidaba de sí misma al grado de convertirse en sombra de los demás.

La semana pasada le hablaba de que como madres debíamos aprender a educar princesas inteligentes, mujeres que siempre sean damas, pero que tengan conciencia de su valor en la vida y en la sociedad y que sepan exigir –con respeto y dignidad– lo que merecen también con base en lo que dan. Creo que Jenni podía entrar en este ejemplo, sí claro con los defectos que todos tenemos, pero con la conciencia clara de que como mujer, madre, hermana e hija, somos nosotras las únicas responsables de las decisiones que tomemos en la vida.

Casualmente, Miguel Bosé, quien trabajó con Jenni en los últimos meses, grabó hace tiempo un comercial titulado “Qué vivan las mujeres” en donde habla con placer de aquellas que se han atrevido a vivir, y recalca: a vivir… siendo únicas, amorosas, pensantes, desafiantes, defensoras, educadoras, serviciales, románticas e inteligentes, buscando también la felicidad propia, no sólo a través de los demás.
05 Diciembre 2012 04:00:49
Princesas inteligentes
Soy una ferverniente admiradora de las mujeres que son capaces de enfrentar los inconvenientes de la vida con la fortaleza suficiente para siempre sentirse princesas, y destacó que este último término lo uso en el mejor de los sentidos: princesa como una dama bella por dentro y por fuera, pero imponentemente fuerte para sacar adelante a una familia entera.

Frecuentemente en estas líneas comparto cuestiones de enseñanza a los hijos, cosas que comentan mis amigas y no tan amigas, novedades sobre educación y salud familiar, y una de las cosas que más me gusta comentar es la que se refiere a educar a nuestras hijas e hijos a lograr una inteligencia emocional tal que apliquemos a diario la empatía.

Uno de los problemas sociales que están ganando terreno actualmente es el no reconocer en el otro que es equiparable a nosotros, no igual, pero sí con las mismas condiciones y derechos, ése y no otro sería, desde mi punto de vista, el principal obstáculo para que esta sociedad funcione mejor.

¿Dónde se puede ver esa falta de empatía? Cuando no cedemos el paso a un vehículo o a un peatón, cuando aceleramos en lugar de frenar para que pasen los niños de la escuela, cuando no dejamos ir a las personas que ya no quieren estar con nosotros, cuando exigimos a nuestros hijos un comportamiento impecable y el nuestro deja mucho que desear.

Lo mismo pasa si pretendemos que nuestros hijas se traten y exijan ser tratadas como esas princesas, no de cuento de Disney eh!, sino esas damas que todas las mujeres somos, que a pesar de reclamar equidad, también exigimos caballerosidad, sin negar hacia el sexo masculino el mismo grado de amabilidad.

Las jóvenes adolescentes de hoy carecen de ejemplos de este tipo de princesas: no las que buscan ser complacidas en cuanto capricho se les ocurre, sino las que buscan un caballero que comparta con ellas la construcción de una vida con la mayor de las complicidades para beneficio de una familia entera.

Princesas inteligentes son esas mujeres que siempre han sabido que lo son y han exigido un trato ad hoc, las que supieron buscar bien a ese caballero que sigue enamorado de ellas.

Celebro a las madres de hoy que de jóvenes supieron exigir un trato de princesas inteligentes… y celebro más a las que pasando los 40, se han dado cuenta que también lo son y a pesar de las críticas y los obstáculos saben que se puede construir todavía una vida digna de un cuento mágico.
21 Noviembre 2012 04:00:13
El arte de no asumir el amor
¿Cuántas veces ha asumido que su hijo entiende lo que usted supone obvio? ¿Cuántas veces ha tenido alguna discusión con algún miembro de su familia porque se asumen los roles de cada uno? ¿Cuántas veces se ha enfadado porque alguien le pregunta si usted lo ama, sólo porque para usted es algo “lógico” o “evidente”? “Asumir” etimológicamente se refiere a “lo que percibimos”, “lo que llevamos hacia nosotros, pero filtrado por nuestros paradigmas”. En pocas palabras: algo que suponemos que ocurre o debiera ocurrir, pero que no se aclara ni se dice.

En la vida, erróneamente, asumimos muchas cosas: que todos los padres son responsables, que nuestra pareja nos ama, que nuestros hijos son nuestros y que nos amarán por el sólo hecho de ser nuestros hijos. Nada más que la vida nos demuestra de repente que, incluso, las relaciones personales no deben asumirse nunca, sino demostrarse siempre.

Cuando hablamos de una buena relación familiar, la mayoría dirá que está basada en la comunicación entre sus miembros, y ésta se basa precisamente en no asumir nada, puesto que todo debe dejarse en claro cuando se discute algún tema en particular.

Con los hijos podemos cometer también el error de asumir que saben que los amamos: “¡Claro que lo saben! Siempre estoy al pendiente de ellos… siempre les doy lo que necesitan… siempre escucho sus problemas…”, ¿y siempre les dice que los ama?

Según los expertos, además de mostrar la atención y cuidado debidos a los hijos, también es necesario –básico e indispensable diría yo– que les dejemos en claro con palabras, gestos y caricias que son los seres que más amamos, no importa la edad que tengan.

Lo mismo ocurre cuando existe un problema en la familia, como en el caso de una separación: no podemos asumir que entenderán la situación sólo por el hecho de decir que “los niños de hoy en día entienden todo muy bien porque su mentalidad es otra”. Debemos explicarles cómo es que se presenta el problema y el por qué de una resolución dolorosa.

Igual debe manejarse si hablamos de las consecuencias de su mal comportamiento: decir que se toman ciertas decisiones como limitar permisos o restringir el uso de Internet sólo “porque sí” no fomentará jamás la comunicación y mucho menos los resultados positivos.
14 Noviembre 2012 04:00:38
¿No se habla del tema ni en Facebook?
La semana pasada les compartí algunas cifras sobre la relación que los adolescentes tienen con algunos aspectos de su sexualidad y de la de sus pares. Destacaba yo que para las madres es más complicado abordar el tema con nuestros hijos varones, pero que deberíamos de considerar que nadie mejor que nosotras para explicarles los pros y contras de un inicio temprano en cuanto a relaciones sexuales se refiere, por ejemplo, además de explicar a cuántos riesgos están expuestos si no están ni convencidos ni bien informados de cómo es que deben protegerse.

Realizando una encuesta entre mis amigos del “Face”, me encontré con que ni siquiera 10% respondió a “¿hablan alguna vez de sexualidad con sus hijos adolescentes?”. La verdad es que quienes respondieron, dejaron ver que están dispuestos obviamente a entablar conversaciones abiertas y francas con sus hijos, que de hecho algunos ya lo han hecho, quiero pensar que sobre todo lo que abarca la sexualidad: intimidad, enfermedades, embarazos, masturbación, etcétera.

Me llamó mucho la atención que entre las respuestas, todas mencionaron que una de las ventajas que tenemos nosotros como papás y que nuestros padres no tuvieron, es la posibilidad de hablar más claramente, la de contar con mayor información especializada y la de usar un lenguaje más “igual” con nuestros hijos.

Supongo que ahí es donde radica la diferencia en esas alarmantes cifras de embarazos adolescentes y de enfermedades venéreas a tan temprana edad: que 90% de los que no respondieron a mi consulta, también son los que no hablan con sus hijos de esta etapa.

Y es que esa bendita ventaja de poder hablar de cualquier tema sin tapujos es lo que puede librar a los jóvenes de caer en errores garrafales que puedan, no echar a perder su vida, sino a complicarla innecesariamente. Y lo mismo puede aplicarse si hablamos de adicciones o de falta de entusiasmo por la vida.

Si todas esas personas que no respondieron por lo menos hacen una reflexión al respecto, este mundo sería otro. Pero si de entrada los padres abandonamos nuestra misión de ser educadores, cuidadores y consejeros, nada más porque “no puedo con ellos”, no nos quejemos luego de que han “tirado su vida a la basura” y de que “todo hacen mal”.
31 Octubre 2012 03:00:06
Las mamás en huelga
Recientemente le compartí que en la reformalaboral que se está aún discutiendo en el Senado se había dejado fuera la consideración de valorar el trabajo que se hace en casa en términos de productividad y beneficio para la sociedad mexicana. Con ello se busca cuantificar en términos de valor monetario lo que las amas de casa y servidoras del hogar hacen para que el resto salga a trabajar o estudiar en óptimas condiciones.

El trabajo de casa históricamente ha sido menospreciado, sin embargo, si nadie lo hiciera, prácticamente la sociedad no funcionaría. Uno de los retos constantes de las amas de casa es precisamente que sus seres queridos valoren lo que ellas hacen por el resto de la familia, que si bien se hace por amor, es una labor que no tiene remuneración fija ni
descanso.

esta semana llamó la atención internacional el ejercicio de una ama de casa canadiense quien, junto con su marido, se puso en huelga de hacer las cosas que les corresponden a sus hijas. Jessica Stilwell se llama esta madre de familia de dos adolescentes, que llegó al límite de su paciencia cuando vio que todo lo que hacía por sus hijas las estaba convirtiendo en parásitos inservibles.

¿Exagero? Me parece que no. Jessica se dio cuenta que recoger las toallas húmedas del piso, lavar los platos sucios de toda la familia, preparar los almuerzos para llevar y realizar y recordar a todos sus tareas domésticas no era apreciado por sus retoños, que ya la veían como empleada.

Así que una mañana decidió dejar de hacer las cosas, y al poco tiempo se podía encontrar en su casa un altero de platos sucios, montones de ropa sucia de sus hijas (porque su marido sí lavó su ropa) y hasta las bolsas del lunch con alimento echado a perder porque las niñas no vaciaban esas bolsas. Cuando las chicas se dieron cuenta de que todo estaba convertido en un verdadero chiquero, comprendieron que su comportamiento estaba equivocado y claro que aprendieron la lección.

Yo sé que todos los días los padres de familia aplicamos lecciones de aprendizaje de este tipo con nuestros hijos, a lo mejor son más pequeñas, pero llevan el mismo sentido. Pero aún podemos encontrar quien no se ha dado cuenta que se ha convertido más que en padre y guía, en un sirviente y sus hijos, esos famosos tiranos que tan de moda se han puesto, que todo exigen, pero que no saben hacer nada.

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10 Octubre 2012 03:00:17
¿Cuándo termino de ser padre?
Es curioso, pero cuando uno empieza a tener hijos cree que “en algún momento” terminará nuestra labor de crianza y apoyo para con ellos. Tal vez existan muchos padres que, en silencio, esperan el momento en que sus hijos se vuelvan independientes, ya sea para poder disfrutar su vida nuevamente sin responsabilidad de cuidado o bien porque para ellos representa el cumplimiento de una meta y un compromiso.

Si le preguntáramos a nuestros padres, integrantes ya de la tercera edad, nos sorprenderíamos de saber que la respuesta sería “nunca, nunca termina uno de ser padre”. A lo mejor ya nos habíamos dado cuenta de esto, pero no lo habíamos asimilado en el sentido de que nosotros mismos estaremos ejerciendo esta función hasta que muramos.

Quizá le suena familiar si le pregunto ¿cuántas veces ha acudido a sus padres cuando ha enfrentado un problema de pareja? ¿o un dilema de educación con sus hijos? Si su respuesta es “varias”, entonces está dándome la razón sobre la función paternal: nunca termina.

Y es que a pesar de estar inmersos ya en nuevos modelos de familias, los mexicanos seguimos considerando a nuestros padres parte de nuestra “pequeña familia”, aunque ya nos hayamos casado. Ellos se convierten en guardianes de los valores que nos inculcaron y en cómplices de crianza de nuestros hijos.

¿Y qué pasa cuando nuestro matrimonio no funciona? ¿Quién sino ellos son nuestro apoyo incondicional? Sin importar la clase de conflicto que se tenga en una pareja que los haga divorciarse, los padres finalmente buscan que sus hijos sean felices, y en los tiempos modernos igual que en los de antaño, esa felicidad se encuentra de maneras diversas.

Un amigo muy querido me contó que se sintió como “niño chiquito” cuando su padre tuvo que intervenir para dirimir un problema en medio de un divorcio, y a lo mejor tiene razón en parte, cuando en la vida no nos va tan bien como quisiéramos, siempre recordamos ese momento acogedor en que nos acercaban hacia ellos y nos decían “no pasa nada, todo estará bien”.

Si como adultos “ejercitáramos” más esa capacidad de dejarnos apoyar por quienes nos quieren incondicionalmente, en lugar de aparentar siempre ser “tan adultos”, tal vez tendríamos mayor capacidad de asimilar que la vida, en sí misma, es un proceso de aprendizaje y que en cada paso se puede encontrar la felicidad si así lo queremos.
03 Octubre 2012 03:00:27
Sólo espero que el ejemplo valga
Cuando uno empieza a trabajar, de forma automática salen los hábitos del comportamiento de tus padres: si de niño viste que se levantaban temprano y se dedicaban a hacer su labor arduamente, en automático sientes que esa es tu obligación también. Los jóvenes de hoy en día dirían que es el “chip” con el que se nos programó desde chiquitos.

Cuando te conviertes en madre, y si tienes la oportunidad de trabajar también fuera del hogar, esperas que tus hijos vean también el hermoso ejemplo del que fuiste testigo en la infancia.

¿Cómo puedes saber si estás siendo un buen ejemplo para tus hijos? Sé que muchos y muchas responderán que es “obvio” porque les inculcan valores diariamente, porque los llevan a una excelente escuela, porque les procuran cuidados, porque les ponen atención. Sí, estoy de acuerdo, pero ¿y el ejemplo?

¿Ha visto el comercial ese donde sale un padre de familia rascándose el trasero y el niño lo imita? ¡Claramente dice la locutora que no es necesario hablar para enseñar un comportamiento! Así que, si nos basamos en ello, no es sólo hablando con los niños y diciéndoles lo que está bien y lo que está mal lo que garantizará que ellos sean buenos seres humanos en el futuro, lo que realmente haría la diferencia es que actuemos todos los días congruentemente con base en lo que tanto decimos.

Que si les pedimos que no se metan el dedo en la nariz, nosotros tampoco lo hagamos; que si solicitamos que no digan mentiras, nosotros no seamos unos mentirosos; que si exigimos que sean responsables de sus cosas, nosotros no nos hagamos de la vista gorda con lo que nos toca hacer; que si les decimos que el amor es la fuerza que mueve al mundo, que es lo que verdaderamente tiene valor en la vida, nosotros lo pongamos en práctica todos los días de forma consciente y madura. Que no tengamos que explicarles lo que es un acto de amor o de fe, sino que vean que somos partícipes constantes de ese acto de amor y de fe. Que no haya necesidad de decirles que todo lo que los padres trabajamos en casa y fuera de ella es para su bienestar –claro, hablo de los buenos padres que sí lo hacen; que ellos sepan de antemano, con hechos, quién los ama y quién dedica su vida para que sean lo más felices posible. Que les quede bien claro que las palabras se las lleva el viento y que hechos son amores.

Yo comparto felizmente que sí fui educada con hermosos ejemplos, sólo espero que, en el proceso de mi crecimiento como persona, no haya perdido la capacidad de inculcar con hechos lo bueno de esta vida.
26 Septiembre 2012 03:00:48
Ver el trabajo del hogar en el mapa
Seguramente ha escuchado hablar de la ya famosa reforma laboral que “urge” para que México sea un país competitivo. Si mal no recuerdo es una “necesidad” desde hace por lo menos 15 años, pero como pocas veces se nos explica en qué consiste y cómo es que impactará la vida de los ciudadanos comunes, generalmente no le ponemos atención, así que pocas personas sabemos si realmente es conveniente o no. ¿Cómo es que afecta a las mujeres, y sobretodo a las amas de casa, la reforma laboral? Eso precisamente me puse a investigar y encontré con datos muy interesantes.

La actual legislatura de la Cámara de Diputados arrancó el 1 de septiembre con un consenso entre las diputadas de dejar claro en la eventual nueva Ley Federal del Trabajo la prohibición de la prueba de no gravidez para que las mujeres sean contratadas y del despido por estar embarazadas. Esto se traduce en un avance importante en el reconocimiento de la equidad de género que tanto se promulga, pero que pocas veces se pone en práctica.

Otro punto muy importante que destacan las diputadas en las modificaciones que desean hacer es reconocer el trabajo del hogar no remunerado, incluido el cuidado infantil y de personas dependientes, como una labor que aporta el equivalente a 17% del Producto Interno Bruto. ¿Qué quiere decir esto? Que por primera vez se estaría asentando en un papel oficial que esta actividad, realizada casi exclusivamente por mujeres que no reciben remuneración directa por ello, tiene una aportación relevante en el desarrollo económico y social del núcleo familiar.

¿Las diputadas demandan que este reconocimiento se aterrice en el Artículo 5 de la nueva Ley Federal del Trabajo con la finalidad de que se protejan los derechos de las y los trabajadores con responsabilidades familiares.

¿En qué nos beneficia? No es que sea la llave mágica que resuelva el problema de que el trabajo que se hace en casa tenga un ingreso por sí mismo, sin embargo, el hecho de que se reconozca como una actividad de suma importancia, equiparada con cualquier otro empleo, sienta las bases para que existan derechos para quienes se dedican a ello, ¿qué esto podría tener otras implicaciones? ¡Claro! Pero por principio de cuentas, personalmente creo que terminaríamos con ese famoso refrán de “nadie ve lo que hago” que quienes atienden el hogar lastimosamente repiten sin sentido.
19 Septiembre 2012 04:00:35
Teléfonos ‘súper estúpidos’
Siempre me ha parecido excesiva la importancia que en años recientes le damos a los teléfonos celulares: creo que gastar enormes cantidades de dinero cada seis meses en actualizar una versión del aparato es equiparable a tirar el dinero a la basura.

pero coincido con lo benéfico de los avances tecnológicos que nos permiten estar comunicados todo el tiempo con casi cualquier parte del mundo. Lo que es cuestionable es que ubiquemos la compra de un celular por encima de necesidades básicas como la alimentación y hasta la convivencia familiar, porque aunque le parezca exagerado, pasa en nuestra sociedad.

Los debates sobre la edad idónea para darle un celular a nuestros hijos pueden llevarnos a largas discusiones, así que educarlos en el mejor uso de los móviles es otorgarles beneficios para ellos y para los demás.

El portal de CNN realizó un ejercicio en el que sugirió que los teléfonos llamados inteligentes nos han convertido en “superhumanos”, en el foro abierto a sus lectores algunos concluyeron que en realidad nos hacían “superestúpidos”.

En efecto, los comentarios recalcaban los beneficios que todos conocemos sobre la conectividad permanente, sobre la diversidad de opiniones, sobre la amplitud y prontitud de la divulgación del conocimiento, pero muchos más fueron los que criticaron que los niños y adolescentes –y también muchos adultos– no tienen idea de cómo debe usarse un teléfono inteligente, y no se referían a la parte operativa, sino a la que involucra la mejor práctica con ellos.

“La próxima vez que un adolescente casi te mate mientras conduce y envía mensajes de texto con cartitas de amor, ¡esperamos que seas un superhumano!”, escribió un lector. “Los teléfonos inteligentes han creado una generación de snobs narcisistas que piensas que lo saben todo”, señaló otra persona. “¿Superhumanos?, ¿En serio? Miro a mi alrededor y veo a la gente cada vez más gorda, más tonta, más pobre, más grosera, a pesar de todos sus gadgets. Esa no es mi idea de superhumano”, criticó alguien más.

Y a todo esto agréguele que cuando una familia va en su auto hacia algún lugar, cada uno va inmerso en su propio mundo a través de su teléfono celular, pero sin dirigirse la palabra; es más, ¡llegan al grado de discutir por redes sociales estando en una misma habitación! ¿Eso es conectividad eficiente? ¡Qué bueno que no hablamos de lo que significa comunicación!
05 Septiembre 2012 03:00:53
Las mujeres son más felices
Ayer estaba leyendo un artículo sobre una investigación que trajo como resultado el hallazgo de un gen distinto que había sido encontrado en las mujeres que se sometieron a un estudio realizado por la Universidad de Florida. Este gen fue denominado como de la “felicidad”, el cual se encuentra más en mujeres que en hombres, debido a que la testosterona de ellos la inhibe a tal grado que los investigadores y especialistas involucrados en la investigación aseguran que nosotras somos más propensas a sentir “felicidad” que ellos.

Me pareció que el estudio es bastante curioso, y resalta el hecho de que una de las conclusiones es que precisamente nosotras estamos mucho más propensas también a los cambios de ánimo, por razones físicas y químicas que se producen en nuestro cuerpo. Entonces es de sorprender que además de todo tengamos la capacidad de encontrar más fácilmente la felicidad o las cosas que nos hacen felices que los hombres.

Debo decir que considero que en la mayoría de los casos las mujeres tenemos un proceso de adaptación mucho más rápido que los hombres, debido a que, al tener hijos, tenemos que procurar su bienestar, es obligatorio empezar por el propio.

Lo que el equipo de investigación encontró es que el denominado “monoamina oxidasa A” (MAOA) regula la enzima que descompone neurotransmisores cerebrales como la serotonina y la dopamina, sustancias que provocan “bienestar”, a las que se dirigen muchos antidepresivos. Una de las versiones del MAOA aumenta los niveles de monoamina, lo que permite que mayores niveles de neurotransmisores permanezcan en el cerebro y mejoren el estado de ánimo. Los investigadores encontraron que las mujeres que tenían la expresión baja del gen MAOA eran mucho más felices que las demás. Cabe resaltar que este mismo gen está asociado con la tendencia natural al alcoholismo, la agresividad y la conducta antisocial.

Es por eso que entre las amigas podemos encontrar los extremos de las expresiones existenciales ¿no?: la que desborda felicidad y aparentemente nada la detiene o la llena de tristeza, y la que es capaz de “estrangular” a quien se le ponga enfrente cuando la hacen enojar. Lo cierto es que científicamente nos comprueban que nuestro temperamento no sólo depende de lo que nos hagan los demás, sino también de nuestra constitución química interna.
29 Agosto 2012 03:00:13
Ciencia creativa en los niños
Creatividad… para muchos es tan difícil hablar de creatividad. Sí, es cierto que es una cualidad que a algunos se les da de forma natural, que no batallan ni tantito en empezar a idear nuevas formas de hacer las cosas. A muchos de ellos los consideramos genios, a otros los catalogamos de atrevidos y de repente también como “medio locos”

Y a pesar de que vemos a una persona creativa como “rarita”, generalmente la consideramos especial porque suponemos que para tener creatividad es necesario contar con cualidades de superdotado, sin embargo, se trata de una habilidad que puede desarrollarse poco a poco y desde la niñez, la clave está en confiar en que haciendo las cosas de manera distinta se pueden alcanzar objetivos similares a los que conocemos, también en confiar en que las ideas de los más pequeños pueden ser viables y mejorar el mundo en que vivimos.

Desde hace algunos años diversas instituciones buscan fomentar la creatividad a partir de edades muy tempranas, con el objetivo de alcanzar más y mejores inventores, ¿para qué? pues para que México pueda aspirar a mejorar su calidad de vida a través de buenas prácticas y el desarrollo de tecnología propia, no traída desde el extranjero.

Y en busca de esos talentos que se encuentran en todos lados se crean diversas plataformas de participación que fomentan esa inventiva que todos los mexicanos llevamos dentro.

Una de ellas se llama Brainers y busca “fomentar el proceso de educación tecnológica e innovación en el país” a través de la promoción de la ciencia y de desmitificación del proceso de invención como algo complicado.

El concepto es muy simple: los niños, desde los 6 años pueden participar creando algo original, ya sea un juguete, un bien que ayude a realizar las labores del hogar, algo que mejore la vida de una mascota, un medio de transporte amigable, algo para mejorar el tráfico de la ciudad, un artefacto que sirva para ayudar a los enfermos, entre otras cosas, pero todas que tengan un fin positivo y obviamente ecológico y útil.

Se busca que sean creaciones originales y los niños lo único que tienen que hacer es dibujarlo, ni siquiera crear el prototipo, lo que se premia es la originalidad y utilidad del mismo, pero el premio es una cantidad bastante jugosa. Las bases las puede encontrar en
http://www.premiobrainers.com
22 Agosto 2012 04:00:06
Mis hijos, los inteligentes
En especial las madres tenemos una tendencia muy marcada a resaltar las virtudes de nuestros hijos, obtener buenas calificaciones para nosotras es una de ellas y casi siempre la atribuimos a “nuestro” empeño porque sigan cierta disciplina.

Obviamente cada madre considera qué áreas de la personalidad o carácter de sus hijos debe resaltar para convertirlo en un ser exitoso. Pero resulta que ese ser que amamos tanto no siempre puede sujetarse a lo que exigimos de él como hijo. Trátese de lo que se trate: en el área académica, en cuestiones sentimentales y hasta en el desarrollo personal o deportivo, nuestros hijos tienen características distintas a las nuestras o a las que desearíamos que tuviera.

Cuando hablamos de niños inteligentes normalmente nos remitimos a los que obtienen calificaciones por encima del nueve, sin embargo, estos altos puntajes ya no son sinónimo de inteligencia, de hecho, no existe “la” inteligencia como tal.

Un neurocientífico español propone que nos concentremos en comprender qué tipo de inteligencia tienen nuestros hijos, ya que existen nueve tipos diferentes. Las áreas de la comprensión del cerebro tienen que ver con la forma en que recibimos la información, la entendemos, la procesamos y la ponemos en práctica. Algunos se inclinan más por la parte espacial, otros por la musical, otros más por la interpersonal y hay quienes aprenden mejor desde el punto de vista intrapersonal.

¿De qué forma aprende mejor su hijo? Si el niño no aprende quiere decir que no se le está explicando de la manera en que puede entender. ¡Es todo un arte! Y en eso radica precisamente su riqueza: en comprender que cada ser humano, incluidos nuestros hijos, tiene la capacidad para digerir el conocimiento de forma distinta y por lo tanto tiene alternativas para solucionar su propia problemática de acuerdo con sus recursos.

Si entendemos esta amplia gama de posibilidades y dejamos abierta la ventana de expresión e iniciativa tendremos niños menos estresados y por ende más creativos, incluso con mejor salud cerebral, ya que cuando los niños se sienten inspirados para hacer las cosas como ellos saben, aumenta el riego de ciertas partes de la corteza prefrontal del cerebro, llega más sangre y empiezan a ver las cosas con más claridad, al tiempo que las neuronas empiezan a incrementar sus conexiones.
15 Agosto 2012 04:00:31
¿De veras se cambió el ‘chip’?
Ahorita, lo que consume nuestras pláticas es la famosa medalla de oro obtenida por la Selección Mexicana de Futbol sub-23. Y es bien importante resaltar que es la sub-23 porque estamos hablando de personas muy jóvenes, que ya son hasta campeones del mundo.

Lo que con este triunfo también se pone de manifiesto es si realmente los jóvenes de hoy en día están dispuestos a cambiar de mentalidad para modificar el escenario que México les ofrece, no sólo en el deporte, sino en la educación, en la inventiva, en la política, en las relaciones humanas.

Si los jóvenes de hoy se catapultan a nivel mundial en estas condiciones, viéndose y sabiéndose exitosos y con capacidades para alcanzar los más altos niveles en el área que sea, competitivos frente a cualquier potencia, entonces el trabajo se está haciendo bien.

Pero ¿qué pasa con los que se quedan en México y no trascienden a estos niveles? ¿Son por eso fracasados? Depende, si se sienten frustrados por no ser como el “Chicharito” y su objetivo de jugar bien al futbol se centra en alcanzar esos niveles, entonces sí podría sentirse fracasado. Pero si está convencido de que jugar futbol es, primero que nada, una pasión que puede llevarlo a alcanzar muchas de sus metas, sin compararse con nadie, entonces digamos que hablamos de alguien exitoso, que sabe de sus cualidades y que espera, preparándose día a día, su oportunidad para demostrarlas.

¿Sabe a quién le pasó esto? Al ahora célebre Oribe Peralta, quien empezó en esto del “fut” a los 12 años, pero que lleva por lo menos 8 años en la liga profesional, pero antes de sus goles olímpicos, ¿usted sabía de él? A lo mejor sí, a partir del campeonato nacional que ganó con el equipo Santos, hace un año, pero ¿antes?

Ahora que es entrevistado por todos los medios de comunicación, yo resaltó una de sus declaraciones que creo expresa fielmente lo que debiéramos aplicar en nuestra vida para evitar la frustración: “yo valoro el tiempo que pasé en la banca”. Peralta sabía de sus capacidades, pero los demás no y además no le daban la oportunidad de mostrarlas. ¿Qué hizo él? Esperó pacientemente, haciendo su trabajo, siendo suplente en varios equipos, hasta demostrar con hechos que era un goleador. Ahora el éxito toca a su puerta, pero él no olvida qué fue lo que forjó su carácter.
25 Julio 2012 03:00:20
Rebeldía a toda prueba
De verdad que si uno quiere poner a prueba la paciencia con los hijos tiene que esperar a que lleguen a la adolescencia, cualquiera de los padres que tiene la amabilidad de leerme y que ya pasó por ella o se encuentra actualmente por este difícil trance, sabrá que la rebeldía es el sello distintivo de esta etapa ineludible de la vida.

Los expertos dicen que lo peor que podemos hacer los padres es tratar de “ganarles” a los hijos. Siempre he dicho que en alguien tiene que caber la cordura, cuando se trata de enfrentar dos personalidades y caracteres, creo que los que deberíamos de presumir de ella somos los padres, aunque nos cueste muchísimo trabajo.

Educadores y psicólogos señalan que lo importante para los adolescentes es que tengamos la capacidad de escucharlos, que no los menospreciemos y que no pongamos en tela de juicio lo que nos dicen. Que dejemos en claro que la comunicación es lo más importante y que la confianza jamás será quebrantada.

Muchos de mi generación, que vivieron esa rebeldía de adolescencia y la recuerdan ahora con sus hijos dirán que antes no implicaba ningún problema porque en “nuestros años”, al primer grito o castigo de nuestros padres, la rebeldía se tenía que quedar guardada en un cajón.

Pero si hablamos de las nuevas generaciones, estarán de acuerdo conmigo que la situación ha cambiado bastante debido a múltiples factores: ellos tienen ahora un halo de poder para debatir y cuestionar que nosotros no teníamos, nosotros les hemos dado la posibilidad de responder cuando las cosas no les parecen, supongo que con el afán de entablar un diálogo constructivo, algo que a nosotros no nos permitían. ¿Cuál es la medida justa? Creo que el respeto.

Más allá de que hoy en día nuestros hijos estén involucrados en la dinámica familiar de una forma distinta –incluida la que se da cuando los padres se separan y vuelven a casarse y otros errores que cometemos– la información y capacidad de análisis que tienen ahora para debatir sus ideas los pone en un lugar privilegiado si lo comparamos con lo que ocurría con nosotros.

El problema viene cuando ellos se sienten con el derecho de juzgarnos como padres y hasta poner en tela de juicio nuestra capacidad como tales. Cierto es que muchos padres son más inmaduros que sus hijos, pero aun así, el respeto a la figura paterna debe prevalecer como sinónimo de buena educación no sólo en casa, sino en el resto de la sociedad, en la cual también se deben debatir nuestras ideas sin rebasar los límites del respeto al prójimo.
19 Julio 2012 03:00:41
Ansiedad y depresión infantil
Cuando hablamos de estos problemas la mayoría de las veces los relacionamos con adultos que tienen una vida inestable, que posiblemente también sufren trastornos de salud. Hasta hace algunos años era difícil imaginar a niños o adolescentes, incluso a nuestros propios hijos, con cuadros de ansiedad, depresión y estrés al grado de que se afectara su desarrollo integral.

Sin embargo, y no sólo debido a la calidad de vida que hoy se tiene que enfrentar en las calles, el índice de estos trastornos de la salud emocional está orillando a los menores a someterse a tratamientos médicos permanentes en algunas ocasiones. Los problemas empiezan con manifestaciones de mala conducta en la escuela, que van evolucionando hasta alcanzar niveles incontrolables. En estas condiciones, el menor tiende a no escuchar los reclamos de los mayores que intentan meterlo al “buen carril”. Luego siguen cualquier cantidad de actos rebeldes que en realidad buscan llamar la atención de quienes no tienen siquiera el tino de escuchar lo que necesitan decir.

¿Cuántas veces ha pospuesto una charla con sus hijos porque no tiene tiempo? ¿Cuántas usted lo rechaza porque está muy cansado? A lo mejor ni cuenta se ha dado, pero estas actitudes dicen mucho más para él de lo que piensa. Y ¿sabe qué? Lo mejor –o lo peor– es que ellos distinguen bien la diferencia entre quienes sí tienen la capacidad de escuchar, conversar, educar y aconsejar, y quienes no quieren darse ese tiempo, y terminan por concluir que tal vez no merecen tener buenos padres.

En la infancia y la adolescencia es cuando están más vulnerables y receptivos al aprendizaje en todos los ámbitos: físico, emocional y cognoscitivo, y cuando debe uno aprovechar para reforzar en ellos los valores que se le inculcaron –o debieran inculcársele– en la pequeña infancia.

Debe recordar que los malos hábitos y los vicios se arraigan entre los 13 y los 16 años, es precisamente cuando más dudas tienen, cuando más propensos son para caer en problemas emocionales que pueden tener consecuencias trágicas. Obsérvelos, escúchelos y déles la oportunidad de expresar lo que piensan sobre su vida y lo que les rodea, ese será el primer paso suficientemente firme para que salga adelante.
11 Julio 2012 03:00:06
Ellas las bien portadas y ellos los desobedientes
Si alguna vez ha compartido con alguien su experiencia sobre la diferencia entre criar niños y niñas, sabrá y estará de acuerdo conmigo que siempre se concluye que tanto hay niños bien portados como niñas muy desobedientes.

Y es que generalmente otorgamos a las niñas la gracia de ser bien portadas, obedientes de las “buenas costumbres” y además permanecer todo el día bien arregladitas, a ellas no hay que estarles “machacando” la idea de que deben estar presentables siempre que salen de casa. Su comportamiento es algo esperado por la mayoría, es difícil que se les considere desparpajadas, francas y sin peinar, es un patrón que prevalece hasta que la niña se convierte en adulta y que normalmente también repite con sus hijos.

En cambio, si hablamos de niños, sí, obviamente esperamos que no obedezcan a la primera, que siempre pregunten “yo por qué” y que jamás los veamos más de 10 minutos arreglados apropiadamente. También es un comportamiento que se espera de ellos: que se trepen en los árboles, que no escuchen los incesantes gritos de su madre y que sean muy “aventados” para todo.

Pero nos olvidamos que “no todos son iguales” ¿verdad? En nuestra familia podemos tener niñas opuestas al patrón y niños que prefieren ser obedientes e inclinarse por actividades más discretas como la pintura o la lectura.Es algo así como lo que ocurre cuando uno es adulto y dice “todos los hombres son iguales” o “todas las mujeres son iguales”, caemos en un error constante si ponemos estas etiquetas ¿no cree?

Niñas y niños deben ser educados de la misma forma: bajo los lineamientos del respeto a la persona que son, con la debida consideración que cuando llegan a este mundo es nuestro deber enseñarles lo que es mejor para su crecimiento integral, con la consigna de ver a los demás por igual sin importar de dónde viene o quiénes son sus padres, sin marcar las diferencias porque uno es mujer y el otro hombre.

En la medida en que nosotros, como padres hoy en día, dejemos de lado esas famosas etiquetas de “todos” formaremos hijos empáticos, comprensivos, altruistas, sinceros y felices.
27 Junio 2012 03:00:29
Los ‘odiosos’ niños nerds
Para el que no lo sepa, los nerds son esos niños que se dedican casi en cuerpo y alma a aprender y obtener buenas calificaciones en la escuela, generalmente también son muy educados, muy bien portados y siempre están muy arregladitos, casi una antítesis de lo que un niño “normal” podría definirse.

Cuando yo era pequeña –no hace tanto tiempo ¡eh!– yo podría haber sido catalogada como una niña nerd, pero nunca tuve que sufrir ningún tipo de desprecio o ataque por parte de mis compañeros, tan solo el desdén de algunas niñas, obvio las que no obtenían las mismas calificaciones que yo, mientras que los niños, la verdad, siempre se portaron muy bien conmigo.

Conforme fue pasando el tiempo, el concepto que se tenía de los nerds se fue transformando de ser percibido como un niño muy estudioso a uno que era anormal, raro, casi indeseable, rayando en lo fenómeno. Un niño que “merecía” ser atacado y excluido por el simple hecho de leer más y ganarse diplomas.

Los ataques fueron creciendo poco a poco hasta llegar a hacerlos víctimas del ya famoso bullying, una acción que sólo muestra lo que la envidia y los vacíos de la vida de una persona pueden hacer en contra de los demás.

Es triste ver que el concepto de nerd se fue degenerando en la sociedad, mas muestra de la incapacidad de los demás que un defecto en quienes gustan del estudio y el aprendizaje.

A muchas madres de familia he escuchado decir, cuando sus hijos no son nerds que prefieren que sus hijos no sean “tontos” aunque no saquen buenas calificaciones. ¿No se trata de un pensamiento mediocre? ¿Es decir que es preferible no hacer el mayor esfuerzo por lograr grados de calificación altos dado que esto sería el significado de que se está aprendiendo más? ¿Se refieren a que los que sí estudian sí son “tontos”? Y conste que no se trata de obtener puros dieces.

A mí me parece que las conclusiones de madres como éstas son más la muestra de la envidia del esfuerzo de los demás, pero seguramente son ellas mismas las que se pasan los rojos del semáforo, las que hacen las tareas de sus hijos en lugar de instarlos a que cumplan con sus obligaciones, las mismas que prefieren irse a jugar póquer que sentarse a platicar con los niños sobre los custiones familiares, las mismas que prefieren evitar la fatiga ¿no?
20 Junio 2012 03:00:44
No es nuestra toda la ‘culpa’
No sé si usted lo recuerde, pero hace muchos años un conductor de televisión que ya falleció difundió un poema dedicado al relego que los padres sufrían con la imagen imponente de una madre. El texto que él recitaba describía todas las virtudes que la sociedad destaca –y muchas veces impone– a las madres de familia, las cuales generalmente opacan la función paterna.

Siempre me ha llamado la atención cómo es que generacionalmente le damos mucho más énfasis al buen o mal desempeño de una madre y justificamos el comportamiento de un padre: si lo hace mal, “no pasa gran cosa”, pero si lo hace bien, “es su obligación”. Pareciera que da lo mismo que esté en nuestra vida o no.

Y pues resulta que un estudio reciente tuvo por resultado que en ocasiones el amor y la aceptación del padre pueden ser esenciales para una niñez feliz, y que cuando hacen falta incluso puede ser más devastador que si faltara una madre. El estudio consideró el análisis de siete rasgos de la personalidad considerados esenciales para lo que se conoce como la “teoría de aceptación-rechazo parental”, los cuales eran agresividad, independencia, autoestima positiva, auto adecuación positiva, capacidad de respuesta emocional, estabilidad emocional y visión positiva del mundo.

Los resultados mostraron una fuerte relación entre estos siete rasgos y la experiencia de sentirse aceptado y querido por los padres, para los niños lo realmente importante es saber que sus padres los aceptan. Pero se distinguió que los niños y adolescentes participantes en el estudio señalaron que el padre que tiene mayor impacto sobre la personalidad es el que parece tener mayor poder e influencia interpersonal en la jerarquía familiar. Se advirtió que cuando el papá tiene más poder, aunque pase menos tiempo con los hijos, puede tener mayor impacto.

En el poema que le comentaba al principio se habla precisamente del poder de “poner en cintura” a los niños que se confiere al padre cuando en realidad lo que él busca al llegar a su casa del trabajo es convivir con sus hijos, no convertirse en el ogro que todo lo castiga.

Afortunadamente la función del padre en estos últimos años ha ido cambiando, hoy se vuelve más partícipe de la educación de sus hijos, o de plano se hace cargo integral de la misma. Lo que como madres nos toca es valorar su función como complemento de la educación de nuestros hijos, claro siempre y cuando el señor se merezca ese lugar.
13 Junio 2012 03:00:53
Las raíces de los padres
Los expertos dicen que la presencia de los padres en la vida de los hijos es determinante para formar su autoestima y seguridad en sí mismos. Viviendo en una sociedad machista, es muy lamentable que muchos de los padres mexicanos limiten su participación en la educación de los hijos a proporcionarles dinero –bueno algunos ni eso hacen– y no se involucren en la crianza de los seres humanos que Dios puso en su vida.

El rol de la madre siempre es el más analizado, cuestionado y resaltado, pero un buen padre también es determinante en la formación de hijos excelentes.

Si bien, muchas familias, sobre todo en los últimos años, han tenido que salir adelante sin ellos, existen muchas más que pueden presumir de un desempeño paterno invaluable, que abarca el cumplimiento absoluto de su deber de educar, apoyar y fortalecer las relaciones familiares, criando a sus hijos en un entorno sano que los hace felices y plenos.

No se confunda, no me limito a alabar a los padres que viven en la misma casa que sus hijos, existen muchos –seguro conocerá alguno– que, aunque ya sea el ex esposo, sigue siendo un padre excepcional y presente en la vida de sus retoños a cada momento.

La figura paterna es tan complicada como la materna, pero tiene ciertos límites que no deben rebasarse para no parecer autoritaria y al mismo tiempo formar un carácter fuerte en los hijos. Los psicólogos y pedagogos ofrecen algunos consejos para lograr un rol enriquecedor, veamos:

» Enséñele disciplina y límites

»Déle protección, valores y honestidad para enfrentar los retos de la vida

»Anímelos a tener el coraje para vencer los
obstáculos

»Tome tiempo con cada uno de sus hijos por separado. Vaya a jugar futbol con uno, o dé un paseo en bicicleta con su hija. Lo importante es que sea un tiempo destinado sólo para dos.

»Observe a su hijo, verá las lecciones de vida que puede aprender de él.

»Converse con la madre del niño sobre las creencias o valores fundamentales que hay que enseñarles a sus hijos, por ejemplo, educación, deporte, respeto, honestidad, etcétera.
06 Junio 2012 03:00:25
¿Cuál es su concepto de superpadre?
Darle todo lo que yo no tuve, que vayan a las mejores escuelas, que tengan muchos amigos, que viajen y conozcan el mundo, que sea un empresario o, de perdido, un político destacable, ¿cuántos planes ha hecho para el futuro de sus hijos?

Tal vez usted sea de los padres a los que les gusta calcular todas las cosas que sus hijos pueden hacer, en muchos casos las cosas funcionan como usted las visualizó, pero ¿qué pasa cuando no? ¿qué ocurre cuando la vida le presenta situaciones o problemas que usted no había contemplado? ¿cuál es su primera reacción? ¿y la de sus hijos? ¿considera que están preparados como familia y como individuos para afrontar cualquier crisis?

A lo mejor nunca lo ha considerado, pero educar para afrontar problemas no es una visión pesimista de las cosas, es una alternativa realista que permite que tanto los niños como nosotros como padres no caigamos en frustraciones.

como crisis podemos identificar cualquier cosa que nos pase que no habíamos considerado ni siquiera como posibilidad, algún suceso inesperado, algún accidente o enfermedad, no sólo nuestra, sino también de nuestros hijos, quedarse sin empleo o eventualmente sin casa, y estará de acuerdo conmigo que nadie está exento.

Pero crisis también es el hecho de que los niños, desde edad muy temprana, tienen que desarrollar habilidades nuevas día a día, crisis también puede ser para ellos una nueva forma de resolver problemas matemáticos o de hacer nuevos amigos o de cambiar de escuela.

la mayoría de los padres de hoy no considera educar a sus hijos en la crisis y los acostumbra a que ellos estarán siempre disponibles para afrontar los problemas en su lugar. Los niños de hoy, incluso muchos jóvenes de hoy, sólo toman el teléfono cuando tienen un problema y llaman a sus padres para que lo arreglen, en lugar de afrontar las consecuencias de sus conductas previas. Por eso muchos niños y jóvenes exigen cosas a sus padres como si obligatoriamente habría que cumplirles todos sus gustos, ya no digo necesidades.

¿cuántas veces ha dejado que sus hijos resuelvan sus problemas por sí solos? No se trata de abandonarlos, sino de enseñarles que tienen el poder para salir adelante bajo cualquier
circunstancia.
30 Mayo 2012 03:00:33
Rebeldía 132
Ayer leí al maestro “Catón” y en una de sus columnas cuestionaba si creíamos que los tiempos pasados fueron mejores. Si nos remitiéramos a que estamos en un mundo en constante evolución, debiéramos concluir que, aunque añoramos el pasado, los tiempos actuales son mejores y se supone que cada vez deben serlo más ¿no?

Para muchos, las nuevas generaciones son incontrolables porque no “guardan” el respeto debido, porque no saben hacer las cosas “a mano”, porque nunca van a ningún lado “a pie” y por cientos de razones más, pero “en honor a la verdad” –como dice un buenísimo amigo– deberíamos también destacar que los jóvenes y niños de hoy no se quedan callados, sé que dirá que también es un defecto y grandísimo si aceptamos que tenemos que elevar la voz para terminar una discusión con ellos con nuestra famosa frase maternal “y punto”.

La verdad, yo prefiero que mis hijos sean críticos al punto de que a veces no encuentro respuestas para ellos, a que sean pasivos y conformistas, como muchos de nuestra generación lo han sido.

Cuestionar y requerir una explicación para todo lo que pasa debiera ser una característica más valorada en los seres humanos, un primo mío decía que así se formaban los genios: preguntando.

No sé si en nuestra sociedad haya muchos genios camuflados, pero si pretendemos que nuestros hijos, con todas las herramientas de que disponen actualmente, con toda la educación en valores que se promulga en las escuelas, con la apertura que se supone debemos tener los padres de hoy en día por el cambio de sociedad que vivimos, se queden callados, entonces los que estamos mal somos nosotros.

¿Que no se supone que a nuestros muchachos les dijimos siempre que si algo podían agradecer era vivir en un país libre? La reacción del movimiento estudiantil “Yo soy 132” y las molestias que expresan sobre cómo son definidos por los adultos son muestra clara de que siempre será mejor cuestionar y, en su caso, actuar, que quedarse mirando y quejándose todo el tiempo.

Hasta donde sé, ellos no quieren pelear, lo que buscan es que ya no les mientan, ¿no es ese el primer postulado de los valores?

Si en casa identifica algún miembro que en un futuro bien podría ser un “revoltoso” de los “132”, alimente en él el espíritu de crítica hacia sí mismo, hacia el lugar en que vive y hacia lo que sus padres promulgan con el ejemplo, nunca subestime la capacidad de sus hijos de entender cualquier situación por “adulta” que parezca.
23 Mayo 2012 03:00:31
¿De qué madera están hechos?
Antier tuve que llevar por segunda ocasión en un mes mi coche al taller porque literalmente se “murió”, no daba marcha, dejándome sin alternativa de hacer alguna “mexicanada”, por lo que tuve que recurrir a los profesionales.

El primero que revisó mi auto habló de un gran “síntoma” que para aliviar me hizo desembolsar una cantidad, digamos, seria. El segundo, un señor mayor de 60 años, con una serenidad que saltaba a primera vista, fue más benévolo y solucionó dos problemas en lugar de uno por un precio bastante módico.

Yo no sé mucho de mecánica, pero esta última persona que me atendió es una de esas que ama lo que hace. ¡Se nota a leguas! Primero porque su dedicación para encontrar el problema fue minuciosa, además de acertada, segunda porque su lugar de trabajo es el más limpio y ordenado que yo haya visto de este tipo.

Elegí este tema para hoy porque en el momento en que este señor estaba desarmando no sé qué pieza de mi coche para repararlo, pude percibir en él una pasión que difícilmente encuentro en mucha gente joven con la que convivo en mi trabajo.

Se trata de esas personas mayores que de forma inherente a su manera de ser dedican tanto amor a su trabajo que lo hacen perfecto, seguro conoce a alguien así: que trabaja desde muy joven, que se preocupa por todos los miembros de su familia (desde sus esposas o esposos, sus hijos, sus nietos, sus sobrinos y hasta el perro). Esa clase de gente que inculca valores con el ejemplo, que están hechos de otra madera, de una que nunca se roe, que nunca se enmohece.

La mayoría de las personas de la generación de abuelos actuales todavía nos demuestra con hechos que las buenas cosas de la vida se aprenden viviéndolas, que no hay mejor aliciente que el trabajo honesto y no hay mejor recompensa que hacerlo bien.

Los padres de hoy nos preguntamos cómo es que con nosotros las cosas eran más “sencillas” cuando éramos niños, cómo es que obedecíamos a la primera y no discutíamos por cumplir con nuestras obligaciones de hijos. Creo que la respuesta la podremos encontrar si observamos detenidamente la manera en la que nuestros padres, los abuelos de hoy, se levantan tan temprano todos los días y casi sin descanso siguen haciendo su labor, generalmente en silencio. ¡Un aplauso para ellos!
16 Mayo 2012 03:00:04
Estereotipos
Estereotipar es algo muy común en la sociedad actual, también en las antiguas generaciones, nada más que hoy sí se puede decir abiertamente que alguien te está ofendiendo al considerarte peor que los demás porque no te comportas, te vistes o hablas “como debe ser”.

Una de las mejores cosas que tienen las generaciones actuales es precisamente que ya pocos se quedan con las ganas de hablar cuando algo no les parece, creo que es una virtud que en estos tiempos debe valorarse y fomentarse.

Lo malo es que muchas personas, entre ellas madres de familia, aún no se habitúan a eliminar los estereotipos que tienen y que hacen que se vean totalmente incongruentes con la forma en que están educando a sus hijos, hombres y mujeres.

Es común que actualmente las niñas, por ejemplo, busquen mayor autonomía y se promueva en ellas un comportamiento más libre que el que nosotras o generaciones anteriores tuvieron, sin embargo, al mismo tiempo que se les pide ser competitivas, decididas e independientes, se les conmina a seguir patrones de conducta condicionantes para lograr esa ansiada “libertad”.

¿Cuántas veces ha escuchado a una madre decirle a su hija: “puedes ser lo que tú quieras, puedes lograr lo que te propongas, pero antes tienes que hacerle de comer a tu
hermano”?

Es un ejemplo burdo si usted quiere, pero basado en algo frecuente y que nos deja ver claramente que antes de buscar su desarrollo como mujer y profesionista debe atender sus “obligaciones” como parte de una familia, entre las que se encuentran atender a los demás antes que a sí misma.

¿Cuántas veces ha escuchado decir a una madre a su hijo: “puedes hacer lo que quieras, lograr lo que te propongas, no te preocupes, tu hermana te va a hacer de comer antes de irse”.

Los estereotipos pueden estar marcados por lo que dictan los medios de comunicación y la sociedad, pero pueden diferenciarse en cada uno de nuestros actos cuando intentamos educar a nuestros hijos.

Considerar que “todas las mujeres” deben hacer ciertas cosas y “todos los hombres” otras tantas, es condenarlos a seguir regidos por lo que se espera de ellos, no a forjar su propio destino.
09 Mayo 2012 02:59:59
¡Está bien! Ellos también son intuitivos
¿Me puede creer que hay quien me ha reclamado que sólo hice alarde de la intuición femenina y excluí a la masculina? La semana pasada este espacio se refirió a las pruebas científicas que comprueban que el llamado “sexto sentido” femenino sí existe y funciona de manera especialmente distinta en las mujeres.

Pero resulta que ciertos caballeros –airada y constantementeme han hecho aceptar que tenía que buscar información sobre la intuición masculina, ellos puntualizan que no por ser hombres no cuentan con la sensibilidad necesaria para estar al pendiente de sus seres queridos y hasta de varias cosas a la vez.

Bueno, confieso que dudé que encontraría información basada en estudios científicos, pero cuál es mi sorpresa que la encontré y realizada muy recientemente.

Bien, pues de entrada le digo que la intuición es una característica inherente al ser humano, así como a todos los seres vivos, nada más que en las mujeres y en los hombres funciona de manera distinta.

Mientras ellas toman en cuenta un contexto completo y se fijan en los detalles al mismo tiempo, ellos se enfocan en la solución de un problema a la vez, de la forma más práctica posible y sin darle muchas vueltas, buscan así, no meterse en más problemas. Pero eso ya lo sabíamos ¿verdad?

En un estudio reciente, científicos británicos mostraron que los hombres tienen la misma capacidad intuitiva que las damas.

El pensamiento de los señores sigue una senda directa, lineal y causal hacia la solución de los problemas, por eso toleran menos la ambigüedad, prefieren eliminar datos que puedan parecer ajenos y centrarse en la tarea inmediata. Ellos también confían más en su inteligencia que en su intuición, por eso tal vez no es tan notoria. El hombre reflexiona, calcula, proyecta y saca conclusiones sobre los hechos, emplea la lógica, lo objetivo, lo real. Es teórico y piensa en el futuro.... bueno se supone que así es.

Tal vez son conceptos que ya sabemos, que de hecho se ponen de manifiesto en nuestras relaciones cotidianas con hechos, lo que me parece importante de destacar es que podamos encontrar aún seres humanos que usan su intuición y su capacidad de luchar por un futuro mejor con todas estas diferencias palpables, y que a pesar de ellas haya hombres y mujeres con la convicción de sacar adelante a sus familias y cualquier otro proyecto que la vida les presente, incluso con hijos que no son de su propia sangre; lo que pasa, creo yo, es que el amor tiene mucho de intuitivo.
02 Mayo 2012 03:00:27
Supermamá
Científica intuición la de las mujeres

¿Cuántas decisiones ha cambiado en la vida por culpa de su intuición? ¿Cuántas no ha cambiado con todo y ella? A pesar de lo que dicen muchos –varones por supuesto– de que cuando nosotras "presentimos" algo es parte de nuestro deseo de controlarlo todo, resulta que está comprobado científicamente que la intuición femenina existe.

Y si para usted esto ya no es una novedad tome lo que le escribo entonces como un reforzamiento de esta sabiduría que nace con las mujeres.

Empecemos por decir que nosotras vemos las cosas de modo contextual, o sea, cuando estamos frente a un problema vemos toda la red de aristas que lo rodea y esto hace tomar mejores decisiones (se supone).

El problema está cuando aun sabiendo que nuestra intuición nos advierte sobre los peligros muchas veces hacemos caso omiso, por ejemplo, cuando nos dice que "ese hombre no te conviene", en este caso generalmente nos inclinamos por lo que dice el corazón olvidándonos de que nuestra naturaleza nos grita analizar todos los focos rojos y verdes que se han encendido. Y así por el estilo estoy segura que recuerda muchos más ejemplos.

"Intuir" significa "una idea o verdad sin ayuda de la razón", por eso muchos consideran que es algo así como magia, una capacidad especial de percepción de la mujeres, por genética y por educación, que tenemos más desarrollada que los hombres (con la pena).

Es decir que es una mezcla de la forma en que nos han enseñado a estar al pendiente de los demás –llámese hijos, esposo, hermanos, padres–, a dar más valor a la comunicación que a la acción y a los sentimientos, por eso también captamos y procesamos mil y un detalles sobre el lenguaje corporal.

Todo esto en conjunto con el hecho de que en nuestro cerebro están desarrollados los dos hemisferios, el izquierdo y el derecho, de forma similar y son utilizados al mismo tiempo, cosa que no pasa con los hombres.

La intuición pues se convierte en ese sexto sentido que alerta y que obliga a considerar que las cosas a veces no son como aparentan, aunque en ocasiones, por conveniencia, optemos mejor por juzgar en lugar de comprender.
25 Abril 2012 03:00:22
¿Cómo siembras esperanza?
Ayer realicé un viaje con mis hijos como hace mucho no lo hacía. Íbamos en autobús, lo que nos dio la ventaja de platicar y observar obviamente más de lo que se puede lograr cuando se viaja en auto y uno maneja.

Estábamos sentados los tres niños y yo sobre dos asientos, lo que obligó a estar muy cerca, de modo que nuestra voz sonaba muy bajito.

Mis hijos han tenido que asimilar en el último año la separación de sus padres, un episodio doloroso que ha dejado algunas secuelas. Una de las más preocupantes es que la niña mayor, de 14 años, duda que algún día pueda haber alguien que la ame como hija lo suficiente como para reconstruir una familia. Y es que a pesar del daño causado por su propio padre, ella sueña con tener una familia “normal”, un derecho de todos los niños ¿no?.

Yo le explico que aunque parezca increíble sí existen personas, en su caso, padres que pueden amarla aunque no sea su hija natural y que afortunadamente no son pocos los casos de niños y mujeres a quienes la vida les da una segunda oportunidad de formar la vida que siempre soñaron, aunque no los unan los lazos de sangre.

Su respuesta fue contundente y el reflejo de un rasgo distintivo de su generación: “no creo tanta belleza”.

Ése no creo fue como un balde de agua fría cuando estás en un momento tan tierno con tus hijos y resulta que todo el trabajo que has hecho a lo largo de su vida no ha tenido efecto.

Me di a la tarea entonces de buscar información sobre qué es la esperanza y cómo se puede inculcar eso en los hijos. La respuesta no me sorprendió porque ya la conocía: con el ejemplo.

Los expertos en psicología dicen que si los padres somos pesimistas difícilmente nuestros hijos tendrán una percepción de la vida y de las cosas que pasan en ella.

Más bien, aseguran, hay que enseñarles que todos los acontecimientos tienen dos caras y que depende de nosotros a través de qué enfoque las veremos.

Tampoco se trata de mostrarles sólo las cosas bellas del mundo, sino que a pesar de la existencia de ellas, también está la otra cara de la moneda y más aún, que nosotros tenemos el poder de cambiar algunas, modificando nuestra actitud y conducta.

Si lo que buscaba era “enseñar” sobre esperanza y fe, terminé por darme cuenta que los hijos nos dan lecciones todos los días: si algo se nos ha olvidado, ellos nos lo recuerdan a cada segundo.
19 Abril 2012 03:01:31
Los sexy tacones de adolescente (II)
La semana pasada les compartí algunas de las inquietudes que padres y madres de familia tenemos que enfrentar cuando nuestras bebés han dejado de ser niñas para empezar a convertirse en mujeres. Les comenté que una de las señales de este cambio era el hecho de que empezaran a usar zapatos con tacones.

Tal vez muchos no estén de acuerdo en que las adolescentes usen tacones muy altos, sobre todo los médicos, sin embargo, es prácticamente imposible convencerlas de que "eso" es realmente malo para su cuerpo.

La semana anterior también les dije que, según los psicólogos, las jóvenes que no aprenden a usarlos pueden caer en un problema de autoestima tan fuerte que las haga caer en depresión.

Y aunque por el lado de la autoestima las hijas tienen que aprender a usarlos, nunca está de más un buen entrenamiento para ello y conocer cuáles son las consecuencias físicas que su abuso, como todo, puede traernos.

Para empezar hay que dejar en claro que el uso correcto de los zapatos de tacón implica mucha práctica en casa, ahí es donde se puede vigilar cómo se dan los pasos, cómo es la postura del cuerpo para corregirla, se debe empezar con pasos pequeños, para irlos alargando poco a poco.

Los expertos dicen que con los zapatos de tacón el peso del cuerpo debe ir repartido a lo largo de todo el pie y no sólo en el talón o en los dedos, si se apoya mal sufrirá de dolor.

Los zapatos, por más altos que estén, deben usarse con seguridad y decisión, proyectando estilo y dejando ver que la figura se ha estilizado, no encorvado.

No se deben doblar los tobillos ni flexionar las rodillas y es mejor optar por los zapatos que no terminan en punta para no afectar a los dedos de los pies.

Para minimizar los efectos de los tacones es necesario tomar en cuenta algunos consejos prácticos, por ejemplo, al comprarlos, deben probárselos y caminar con ellos para estar seguras de que quedan bien cómodos en ambos pies y que no aprietan ni en la punta ni en el talón.

Hay que hacerles saber que se deben usar con frecuencia, no sólo en las fiestas, sino aprovechar una comida en familia o ir a misa usándolos para que puedan acostumbrarse a ellos y también para que en su vida consideren que la buena apariencia –basada en higiene y arreglo personal– siempre hará brillar a cualquiera.
19 Abril 2012 03:00:38
Tacones de adolescente (2)
La semana pasada les compartí algunas de las inquietudes que padres y madres de familia tenemos que enfrentar cuando nuestras bebés han dejado de ser niñas para empezar a convertirse en mujeres. Les comenté que una de las señales de este cambio era el hecho de que empezaran a usar zapatos con tacones.

Tal vez muchos no estén de acuerdo en que las adolescentes usen tacones muy altos, sobre todo los médicos, sin embargo, es prácticamente imposible convencerlas de que “eso” es realmente malo para su cuerpo.

La semana anterior también les dije que, según los psicólogos, las jóvenes que no aprenden a usarlos pueden caer en un problema de autoestima tan fuerte que las haga caer en depresión.

Y aunque por el lado de la autoestima las hijas tienen que aprender a usarlos, nunca está de más un buen entrenamiento para ello y conocer cuáles son las consecuencias físicas que su abuso, como todo, puede traernos.

Para empezar hay que dejar en claro que el uso correcto de los zapatos de tacón implica mucha práctica en casa, ahí es donde se puede vigilar cómo se dan los pasos, cómo es la postura del cuerpo para corregirla, se debe empezar con pasos pequeños, para irlos alargando poco a poco.

Los expertos dicen que con los zapatos de tacón el peso del cuerpo debe ir repartido a lo largo de todo el pie y no sólo en el talón o en los dedos, si se apoya mal sufrirá de dolor.

Los zapatos, por más altos que estén, deben usarse con seguridad y decisión, proyectando estilo y dejando ver que la figura se ha estilizado, no encorvado.

No se deben doblar los tobillos ni flexionar las rodillas y es mejor optar por los zapatos que no terminan en punta para no afectar a los dedos de los pies.

Para minimizar los efectos de los tacones es necesario tomar en cuenta algunos consejos prácticos, por ejemplo, al comprarlos, deben probárselos y caminar con ellos para estar seguras de que quedan bien cómodos en ambos pies y que no aprietan ni en la punta ni en el talón.

Hay que hacerles saber que se deben usar con frecuencia, no sólo en las fiestas, sino aprovechar una comida en familia o ir a misa usándolos para que puedan acostumbrarse a ellos y también para que en su vida consideren que la buena apariencia –basada en higiene y arreglo personal– siempre hará brillar a cualquiera.
11 Abril 2012 03:00:14
Los sexy tacones de adolescente (I)
¡Así es la vida! ayer eran nuestras bebés y hoy, las niñas que llenaron de luz nuestros hogares empiezan a hacer gala de toda su belleza y lucen como verdaderas princesas cuando van a una fiesta de adolescentes.

Para muchos es un verdadero drama ver cómo sus hijas dejan de ser niñas para buscar su identidad como mujeres. Y uno de los primeros signos de este gran cambio es el uso de los famosos –y a veces odiados– tacones.

Los expertos indican –siempre lo han hecho– que no son buenos porque dañan la estructura ósea de quienes los usan, ya que obligan al cuerpo a reposicionarse en una postura menos natural, afectan al Talón de Aquiles y obligan a los dedos de los pies a colocarse de forma antinatural y a soportar todo el peso del cuerpo provocando diferentes patologías, algunas graves como hinchazón, juanetes, dedos en martillo, callos, durezas, dolor de espalda, entre otros.

Pero, ¿esto importa a la hora de lucir unas altas zapatillas que acompañan un hermoso y brillante vestido? Parece que no... ¡obvio que no! Porque a pesar de que todas las mujeres sabemos el daño que se produce en nuestro cuerpo con el uso de altos tacones, siguen estando de moda y siguen siendo imprescindibles en nuestro clóset.

cuando las hijas empiezan a edad muy temprana a portar zapatos de tacón, sí puede afectarse su forma de caminar y hasta su crecimiento, pero no saberlos usar también afecta su autoestima. Déjeme explicarle por qué.

Recuerde que en esta etapa para ellas es muy importante la aceptación del grupo al que pertenecen. Las adolescentes se rigen por los ejemplos que ven en artistas y modelos, lamentablemente, por lo que buscan repetir parámetros de belleza, siendo los tacones una herramienta que estiliza la figura de cualquier mujer –que sabe caminar con ellos– es lógico que busquen ser parte del “selecto” grupo que se planta en cualquier lugar con unos hermosos 10 centímetros de más.

de los males el menor: las hijas de todas maneras los van a usar, qué mejor que enseñarlas a hacerlo con medida, hacerlas practicar para que no parezcan “arañas espinadas” y a sentirse seguras también con sexy tacones.
28 Marzo 2012 03:00:58
Cómo hablar del peso con las adolescentes
Para las niñas y jóvenes de hoy en día, la apariencia física es determinante para lograr la aceptación. Esta percepción tiene puntos buenos y malos: las puede obligar de alguna manera a buscar siempre el bienestar físico y mental, pero también orillarlas a vivir en un infierno si es que su aspecto exterior no se ajusta a los cánones establecidos por “no sé quién”.

Es muy importante establecer con ellas y ellos un diálogo abierto sobre este tema, un momento idóneo para resolver sus dudas y hacerles saber que, a pesar de no tener en este momento la apariencia deseada, todo puede lograrse con base en el esfuerzo constante y la ayuda de
profesionales.

Es preponderante encontrar también las palabras exactas que nos ayuden a explicarles cómo se logra una forma más saludable de vivir y que no lo vean como una agresión o una crítica.

Hablar sobre los problemas de peso con los niños y los adolescentes es tan importante como cuando les explicamos que el uso del cinturón de seguridad en el auto puede salvar sus vidas. Recuerde que las enfermedades degenerativas como la obesidad, son las que están poniendo en riesgo la vida de las futuras generaciones desde edades muy tempranas.

Plantear elecciones es uno de los mejores métodos para enseñarles a decidirse por las mejores opciones: si ellos conocen los beneficios de comer saludablemente pondrán en una balanza lo que más les conviene, esto incluye explicarles el correcto uso de herramientas que les permitan tomar decisiones adecuadas como saber cuáles son las porciones correctas, los niveles de nutrición, la cantidad de ejercicio recomendable para cada día, entre otras.

Tampoco se trata de prohibir alimentos o golosinas, sino de balancear el consumo de las mismas con los que sí brindan contenido nutricional de calidad.

Cabe resaltar que es muy importante buscar asesoría con un profesional cuando el caso de sobrepeso o de falta de apetito se torna grave.

El programa de alimentación saludable debe incluir a toda la familia, de todas formas las repercusiones son para todos. Pero lo que se debe resaltar por encima de todo es que lo más importante de una persona es lo que está en su interior que, de paso, si es bello se exterioriza.
21 Marzo 2012 03:00:08
A lidiar con las burlas
Cuando los hijos empiezan a dar indicios de que están a punto de entrar a la pre adolescencia, la mayoría de las madres comienza a sentir un leve hormigueo en todo el cuerpo de sólo pensar que los famosos problemas de pubertos tocarán a la puerta, y que aquel niño o niña que antes era bien portado y obediente, se convertirá en un monstruo de rebeldía.

Además de los cambios que experimentarán los hijos en esta temida etapa, los padres deben enseñar a sus retoños a lidiar con la relación con sus compañeros, lo que incluye comentarios buenos y burlas por cuestiones aparentemente sin importancia, pero que pueden determinar el futuro de las relaciones interpersonales de los niños, a tal grado que, como se ha visto en años recientes, si no saben manejar el rechazo o las frustraciones son capaces de cometer actos que ponen en riesgo su bienestar.

Los psicólogos recomiendan que ante las burlas hirientes que los chicos pueden recibir en la escuela o en cualquier grupo de amigos, lo mejor es ignorarlos. También es bueno buscar la raíz de los malos comentarios, es decir, si son provocados por un defecto físico o por un mal comportamiento de nuestros hijos.

Cuando se trata de algo físico, es indispensable hablar con ellos para fomentar su autoestima y seguridad haciéndole saber que quienes verdaderamente lo valoran como amigo y ser humano jamás se burlarían de sus defectos.

Cuando el problema es originado por un mal comportamiento, digamos una grosería o falta de respeto, además de hablar con ellos acerca de lo equivocados que pudieran estar, es necesario aceptar que como padres nos está faltando abordar temas como discriminación, respeto, tolerancia y empatía.

A medida que los hijos crecen, según expertos, la comunicación debe ser más sólida, ya que la envergadura de los temas que se deben abordar con ellos crece, y no es que carezcan de importancia los asuntos de niños más pequeños, sino que la trascendencia de comprender un problema y saber abordarlo sin que nos haga daño y haciéndonos responsables de la decisión que tomemos, puede ser en algunos casos determinante para el resto de la vida.

Para abrir los canales de comunicación debe empezar por escuchar y buscar la empatía con sus hijos.
14 Marzo 2012 03:00:43
Mamá asertiva
El término asertividad se ha empezado a utilizar desde hace algunos años, tiene como finalidad evitar las frustraciones, tanto de padres como de hijos, a la hora de educar y aprender.

¿En qué consiste? pareciera simple, pero se trata de ver el lado positivo de las cosas, aunque se refiera a poner límites y orden en cuanto a las actividades de los niños. Es algo así como el “sí se puede” que escuchamos cuando un equipo mexicano juega futbol.

Y como ya se ha vuelto costumbre que me envíen información interesante sobre los temas que abordamos en esta columna, aquí le presento el Decálogo para ser una mamá asertiva.

PRIMERO: Confianza. Es difícil pedirle a tu hijo que confíe en ti, si antes no le haces saber que cuenta contigo.

SEGUNDO: Respeto. Por muy molesta que estés con tu hijo, evita regañarlo en público. Habla con él cuando te hayas tranquilizado y una vez que estén a solas.

TERCERO: Tiempo de calidad. No sólo es importante que le digas a tu hijo cuanto lo quieres, necesitas demostrárselo tomándote un tiempo para convivir con él y conocerlo mejor.

CUARTO: Actitud positiva. Intenta siempre mantener una actitud positiva. Evita quejarte constantemente del tráfico, tu trabajo o la inseguridad para que tu hijo pueda disfrutar y amar la vida.

QUINTO: Tenacidad. Cuando debas decir que “no” a tu hijo, mantente firme y no cambies de opinión.

SEXTO: Certeza. No dudes frente a tus hijos porque puedes heredarles indecisión e inseguridad. Cuando hables con él siempre míralo a los ojos.

SÉPTIMO: Inspiración. no imposición No trates de imponer tu forma de pensar para educarlo, deja que escuche su voz interior y que él se forme su propio carácter.

OCTAVO: Paciencia. Cuando tu hijo haga algo mal, no te enojes con él por ello. Al contrario, ve esa situación como una oportunidad para comenzar una conversación que te hará conocerlo más.

NOVENO: Valores. Desde pequeño, incúlcale valores y hazle entender que para lograr muchas de sus metas necesitará herramientas como el dinero. Es necesario que aprenda a manejarlo y sacarle el mayor provecho posible, siempre bajo esos valores.

DÉCIMO: Constancia.

Con tus acciones y
palabras.
29 Febrero 2012 04:00:16
Divorcio y buena educación
En pleno siglo 21 podemos escuchar cosas como “los matrimonios de hoy en día no duran porque las hijas no están bien educadas”, y no es que me asombre encontrarme con comentarios así, tampoco con “buenas conciencias” que buscan que prevalezca la “buena educación”.

Lo que yo quisiera saber es si esa “buena educación” es sinónimo de vivir infeliz cuando desafortunadamente no se escoge a la pareja ideal cuando se intenta formar una familia. Porque si para esas personas, tener buen matrimonio implica que alguna de las partes no pueda vivir en paz, desarrollarse como persona, pareja, madre y hasta profesionista, entonces habría que definir qué es un matrimonio ¿no?

Básicamente el matrimonio es una institución social que crea un vínculo conyugal entre sus miembros. Si nos extendiéramos en su explicación podríamos encontrar tantos significados como naciones hay en el mundo. Pero creo que lo más importante en esta unión es que debe estar basada en el amor y que busca formar una familia, asumo que armoniosa, donde se les enseñe a los niños valores y conductas honestas, pero donde también haya espacio para el crecimiento de sus integrantes en todos los sentidos: físico, emocional, educacional.

Estaremos de acuerdo que el amor es la esencia de esa familia que buscamos, nada más que –literalmente– es como una plantita que debe ser atendida, cuidada, procurada y regada todos los días.

Si bien es cierto que se trata del sentimiento más loco e impredecible que existe, también lo es que cada uno tenemos la decisión de amar o no hacerlo, porque debemos estar conscientes de que cuando te hace daño, las consecuencias pueden ser realmente trágicas.

Cuando se constituye un matrimonio, la mayoría de las veces, los involucrados lo hacen por decisión propia, y se supone que están conscientes de que deben trabajar todos los días para que funcione “como debe ser”, no como “los demás” quieren. Pero cuando una de las partes falla, es derecho inalienable de la otra buscar alternativas para que vuelva a funcionar y nadie tendría porqué juzgar la separación o la reconciliación de una pareja, así como también debe respetarse cuando alguien decide poner punto final a una relación que más que bienestar produce daño y dolor.

¿Qué tiene que ver la educación aquí? Considero que sólo se limita a hacer que en lugar de un escándalo, las cosas terminen de forma civilizada, respetándose mutuamente.

Divorcio y buena educación
22 Febrero 2012 04:00:29
¿Por qué los jóvenes nos ignoran?
Platicando con mis alumnos hoy por la mañana, comentaron que les parece a veces irrisorio que no puedan entablar “ciertos temas” con sus propios padres, temas que, seguramente es mejor tratar con ellos que con los amigos, temas de los cuales tienen que informarse en los medios de comunicación o por medio de las redes sociales.

El Instituto Mexicano de la Juventud señala en una encuesta que 16.1% de los jóvenes mexicanos platican con “mucha frecuencia” con sus padres, mientras que 39.7% lo hace “ocasionalmente”. Esto pone de manifiesto que hay un problema muy grande de comunicación, porque además considere que tópicos como el sexo y las drogas, así como la política son los que menos se tocan en las charlas ocasionales.

A veces uno no se explica cómo es que si éramos los confidentes de nuestros hijos cuando niños, cuando empiezan a crecer comienza el distanciamiento; los psicólogos dicen que es normal que los chicos se alejen y que su vida esté llena a veces de amigos, fiestas y hasta redes sociales.

Pero los padres son los primeros que tienen que seguir con la labor de interesarse por las cosas cotidianas de los hijos para amortiguar un poco el alejamiento. Preguntar cómo les fue en el día, o cómo están sus amigos, cómo es que lleva su noviazgo, entre otras cosas más hace que ellos poco a poco consideren compartir cosas más personales y esas dudas que en toda edad existen.

La confianza de no “horrorizarse” con los comentarios que hacen sobre ciertos temas que nuestra generación consideraba tabú es básica para que ellos puedan entablar cualquier tipo de conversación con nosotros.

Este entendimiento se trata –obviamente– de adaptación de ambos lados: los padres tienen que entender que hay cosas dentro de la educación que ya no pueden llevarse como antaño, pero los jóvenes también deben aprender que los valores como disciplina y respeto no son una mera moda.

Comentar las actividades a la hora de comida, poniendo atención en lo que cada uno tiene deseos de compartir es un buen comienzo, no ignore lo que quieren comentarle, por más insignificante que a usted le parezca, para ellos no lo es y que usted escuche con atención es el más importante de los puntos a favor para que no se aleje de la familia. Esto también es una forma de evitar conflictos.
15 Febrero 2012 04:00:33
¿Qué es un (a) ‘buen (a) maestro’ (a)?
Parte 2

La semana pasada expuse en este espacio los conceptos que encontré con referencia a la pregunta que da título a la columna de hoy, debo decir que me sorprendió gratamente leer la definición de un buen maestro es extensa y tiene muchas vertientes, quizá

además de las habilidades docentes, el maestro debe ser ante todo un inspirador, su vocación debe estar enfocada a lograr el gusto por el aprendizaje, no sólo a pretender calificaciones de excelencia.

se trata de seres para los que ver el gozo por un tema nuevo aprendido en el rostro de sus alumnos significa éxito.

además de vocación, entrega y buenos hábitos, un buen maestro puede lograr lo
siguiente:

» son humanos, amigables y comprensivos.

» saben construir un ambiente agradable y estimulante en el salón y en la
escuela.

» tienen confianza en la capaicdad de todos sus alumnos y logran que todos ellos tengan éxito. Eso de que un buen maestro tiene siempre muchos reprobados es una aberración.

» Los buenos maestros nunca culpan a sus alumnos del fracaso, sabes que para que se dé dicho fracaso han entrado en juego muchos factores: la falta de preparación y de dedicación de uno mismo como docente, la escasa comprensión de los problemas por lo que el alumno atraviesa, la poca o nula –e incluso contraproducente– motivación que el pupilo tenga en su hogar, la ineficaz estrategia para que el alumno aprenda, la mala calidad e insuficiencia de los materiales educativos, las malas condiciones en que se encuentra la institución, las faltas y suspensiones laborales, la no consideración de las necesidades específicas del estudiante que está fracasando, la menguada pertinencia de los contenidos, lo agresivo de las evaluaciones, entre otras cosas.

Los mejores maestros logran mucha participación de sus alumnos. Para conseguir la actividad mental, el buen docente hace buenas preguntas, reflexivas, abiertas, que nos contesten con un sí o un no, que no contesten con una sola palabra, que se vayan encadenando con los aportes de varios estudiantes.

08 Febrero 2012 04:00:25
¿Qué es un (a) ‘buen (a) maestro’ (a)?
Parte 1

El dilema por saber lo que es un buen docente siempre ha tenido un papel preponderante en la relación padres y maestros. Cada uno busca que su desempeño en la educación de los niños sea óptimo. Claro que como en todas las relaciones humanas, existen siempre diferencias, a veces irreconciliables, pues para los primeros se trata de la atención que su tesoro más preciado debe tener, y para los segundos pone en juego su capacidad para inculcar conocimientos y potencializar talentos.

Afortunadamente, creo que todos hemos conocido buenos maestros a lo largo de nuestra vida, de ésos a los que desde lejos les notamos la vocación. Lamentablemente también nos hemos topado con los que nunca entenderemos por qué es que están frente a un grupo, puesto que carecen de capacidad siquiera para hacerse notar.

Investigando para escribir estas líneas y sin ánimo de plasmar lo que “yo creo” sobre esta problemática de lo que es un buen maestro, encontré algunos datos interesantes.

Primero que nada un maestro debe tener vocación, así que si conoce a alguno al que no se le note este afán por enseñar e inculcar amor al conocimiento, pues simplemente es que no debería ser “teacher”.

La “Revista Mexicana de Investigación Educativa” señala algunos puntos que nos pueden ayudar a saber qué es un buen maestro, cito:

» Un buen maestro tiene un concepto positivo de sí mismo y de su trabajo.

» Cree en sí mismo como persona y como maestro.

» Está seguro de que con su quehacer está promoviendo y fortaleciendo el desarrollo físico, intelectual, afectivo, social y moral de sus alumnos.

» Sabe que es un factor fundamental en la consolidación y perfeccionamiento de sus pupilos como seres humanos.

» Se considera a sí mismo (a) como una verdadera profesional de la educación y se conduce siempre profesionalmente.

» Saben cultivar en sus alumnos el desarrollo de las competencias culturales básicas de comunicación, pensamiento crítico, resolución de problemas y de participación, así como el desarrollo y consolidación de valores cívicos y culturales fundamentales.

» Los buenos maestros tienen expectativas positivas de sus alumnos, desde el principio hasta el fin.

» Entre otras cosas, faltan muchas por mencionar, pero éstas considero que son las más importantes. Ah, por cierto, encontré una definición de lo que no es un buen maestro: “quienes son maestros por tener una ‘chamba’, quienes escogieron la carrera porque les ofrece una plaza segura, quienes ven su desempeño como una obligación impuesta por directivos y supervisores”.
25 Enero 2012 04:00:38
¿Qué es la belleza?
Si hoy se siente feliz, seguramente se verá bella. Si por el contrario tiene un cólico “endemoniado”, lo más probable es que se vea como la mujer más horrible del mundo. Un estudio psicológico avala que dependiendo de su estado de ánimo usted se considerará bella o no.

A mí también me molesta que digan que las mujeres nos dejamos llevar por el sentimentalismo cuando tenemos que tomar decisiones o nos enfrentamos a algo importante en el trabajo. Sin embargo, es algo inherente a nuestra condición femenina, aunque no exclusivo. Si bien es cierto que a nosotras nos pasa más que a los varones, ellos también experimentan inseguridades con respecto a su apariencia física, sobre todo en la adolescencia.

es tanta la importancia que tiene una buena percepción de nosotros mismos para lograr el bienestar integral, que alrededor de 90% de los pacientes con desórdenes alimenticios están inconformes no sólo con su aspecto físico, sino que normalmente están enojados con ellos mismos y utilizan esta enfermedad como medio para castigarse, provocando alteraciones graves como pérdida de grandes cantidades de cabello, mal aliento, pérdida de dientes; además de gastritis y úlceras.

¿Esto los hace sentir mejor? Obviamente no, pero ocurre, y más frecuentemente de lo que creemos, podemos tener en nuestra casa un problema de esta magnitud y no darnos cuenta.

¿qué es belleza? ¿quién determina lo que es más bello y lo que no? Enseñar a las y los adolescentes a diferenciar entre el cuidado personal y los extremos que ponen en riesgo su vida es la diferencia para salvar una vida.

Una psicóloga de la UNAM brinda algunas recomendaciones, que, sin importar la edad, deberíamos considerar todas las personas que experimentamos cambios en nuestro físico:

1. Mírate al espejo y obsérvate con detenimiento, detecta tres aspectos físicos que te gusten de ti. Si es posible resáltalos por medio de tu ropa y maquillaje.

2. Si quieres lograr un peso adecuado o en mantenerlo, acude con un nutriólogo que te puede dar una dieta a tu medida.

3. No te dejes llevar por las modas que perjudican el cuerpo y la mente.

4. Si detectas que comienzas a tener un problema, pide ayuda, el camino es menos pesado en compañía de alguien.

La vida es un gran regalo, cuida y respeta tu cuerpo.
12 Enero 2012 04:00:35
Cuando piensas que no te ven
Seguro se lo han dicho infinidad de veces: los hijos no aprenden de lo que les digas, sino del ejemplo que les das.

Yo creo que nunca me había “caído el veinte” tan claramente como cuando vi que mis hijos repetían ciertas conductas maliciosas. Esta semana les quiero compartir un texto muy halagador que me hicieron llegar a mi correo, creo que como madres y padres, siempre es bueno saber que estamos haciendo bien el trabajo y aunque no todos los hijos saben expresar lo que sienten por nosotros, créanme, con su comportamiento reflejan perfectamente lo que estamos haciendo de ellos.

Como un ejercicio de retroalimentación, haga que sus hijos lean este espacio y que compartan –sinceramente– con usted, cuántas de estas conductas han observado y se han quedado grabadas en su mente y corazón.

“Cuando pensabas que no te veía, te ví pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.

“Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las más especiales de la vida.

“Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo platicar y en quien confiar.

“Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos.

“Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a otras personas y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo.

“Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.

“Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos das.

“Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca.

“Cuando pensabas que no te veía, ví lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar”.
04 Enero 2012 04:00:38
Los humanos errores de los padres
Cuando uno es niño tiende a idealizar a las mamás y a los papás: en esa etapa, para nosotros, no hay ser más perfecto y sabio. Al llegar la adolescencia, el concepto de nuestros padres cambia de forma gradual y en el mejor de los casos, en lugar de considerarlos superhéroes, los vamos viendo como seres humanos, capaces de equivocarse también.

Mucho se habla en estos tiempos –afortunadamente– de las adaptaciones que las nuevas generaciones tienen que hacer a su forma de vida y la relación que establecen con sus padres debido a los nuevos modelos de familia, en los que se agregan o se “eliminan” integrantes.

Para bien o para mal, los chicos, desde muy temprana edad tienen que enfrentar ahora cambios que antes eran tabú hasta comentar entre adultos.

La mayoría de los padres que enfrentan un divorcio, por ejemplo, pueden tener una relación de conflicto con sus hijos, a pesar de que tengan una buena comunicación y se demuestren amor mutuamente.

Hasta cierto punto, es normal que los hijos, sobre todo adolescentes, muestren rebeldía cuando los padres deciden terminar con su relación marital, es común que se vuelvan groseros, indiferentes o desobedientes, en parte porque consideran que no fueron “tomados en cuenta” para disolver una familia.

Los expertos aseguran que la comunicación es la base para evitar problemas de este tipo con los hijos y hacer que este tránsito a una nueva vida sea lo menos doloroso posible. Con todo y eso, para los niños es un cambio drástico y muy comúnmente consideran que han sido ignorados al tomar la decisión.

Hablar con ellos sobre los problemas de pareja que provocaron la separación, en un lenguaje acorde con su edad, sirve para exista entendimiento. Explicar que en ocasiones es mejor para la familia que el matrimonio se disuelva, evita esas frustraciones de las que tanto se habla.

Hacerles saber de forma clara que sus padres son humanos y que cometen errores que dañan la relación de pareja –la más compleja que existe– que hacen que sea inevitable la separación, los hará comprender también que este tipo de rupturas no se mezcla –o no se debería mezclar– con el amor incondicional hacia los hijos.


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