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Jesús Guerra
Jesús Guerra
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Ha colaborado en programas de radio dedicados a la cinematografía y coordinó durante varios años un programa de televisión sobre literatura para el canal 11 de la Ciudad de México. Es editor de libros y revistas, y ha escrito sobre libros y cine en diversas publicaciones de Coahuila, Nuevo León y el estado norteamericano de California desde hace 20 años. Para comentarios escriba a [email protected]

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29 Octubre 2009 03:00:09
“Nueva en la Ciudad”
Lucy Hill (Renée Zellweger) es una joven ejecutiva en una corporación que tiene sus oficinas en Miami. Cuando el Consejo de la corporación decide automatizar una parte de una planta que tienen en un pueblito de Minnesota, y por lo tanto despedir al 50% del personal que ahí labora, Lucy se ofrece como voluntaria creyendo que podría supervisar el trabajo desde su oficina en Miami, pero se encuentra con que su jefe quiere que ella vaya al pueblo de New Ulm a realizar el trabajo.

Así que Lucy llega al pueblo, en invierno, y se da cuenta que ha cometido un error al aceptar esa labor. Está todo nevado, hace un frío endemoniado, y las personas del pueblo, además del acento extraño que tienen, si bien son extremadamente buenas, tienen “otra manera” de hacer las cosas.

La primera noche de Lucy en el pueblo, la que será su secretaria, Blanche (Siobhan Fallon), la invita a cenar a su casa, con su familia, y un invitado extra, Ted Mitchell (Harry Connick, Jr.). Durante la cena, Lucy y Ted se pelean, porque ambos tienen opiniones opuestas del trabajo que Lucy va a realizar a ese lugar. Los pueblerinos no son tan tontos, a fin de cuentas, y saben que la compañía piensa realizar recortes de personal.

Como es lógico en una película como ésta, Lucy comienza a dejar de ver a los provincianos como si fuesen retrasados mentales y a verlos como personas buenas, honestas y trabajadoras, que aún conservan la humanidad que han perdido las personas de las grandes ciudades.

¿Y cómo es una película como éstas?, se preguntarán. Pues es una comedia romántica del todo predecible, bien escrita, bien hecha, más o menos simpática, sin salirse de los límites del género, sin pretensiones de originalidad ni de ser nada más que lo que es, incluso en sus contradicciones: por una parte “revaloriza” a los provincianos, pero al mismo tiempo la misma cinta se burla de ellos para lograr efectos cómicos.

“Nueva en la Ciudad” fue dirigida por el joven cineasta danés Jonas Elmer, y escrita por Ken Rance y C. Jay Cox. El reparto está bastante bien, en general, aunque yo sigo sin entender por qué Hollywood pretende vendernos a Renée Zellweger como una mujer despampanante cuando ni siquiera es guapa. Las canciones que escuchamos a lo largo del filme valen la pena, y algunas son realmente buenas.

La película se deja ver, pues, y si uno no anda particularmente crítico, hasta se disfruta, pero hay que reconocer que su nivel es de película para televisión, o, un poco más comprimida, hasta para un capítulo de una serie de televisión, para verse de madrugada en las noches sin sueño.
25 Octubre 2009 02:00:50
La película ‘9’
Antes que nada debe quedar claro, para poder entendernos, es que “9” aunque es una película de animación, no es una película para niños, es un filme para adolescentes y para adultos interesados en el cine de animación, como forma, y en los géneros de ciencia-ficción (específicamente en su variante postapocalíptica) y de aventuras. Esto es importante porque los padres que lleven a sus hijos pequeños a ver este filme porque es “de caricaturas”, se van a encontrar con que los niños se van a aburrir muchísimo.

Lo primero que vemos son las manos de un hombre que fabrica un pequeño muñeco de trapo. En la escena siguiente, el muñeco, por motivos que aún desconocemos, cobra vida. El muñeco trae pintado en la espalda el número 9. El muñeco se acerca a la mesa y ve a un hombre muerto. Va a la ventana y ve una ciudad en ruinas, pero logra distinguir a un muñeco vivo, igual a él, caminando por la calle, así que ‘9’ baja también.

‘9’ va entendiendo poco a poco, y nosotros con él, que hay una pequeña comunidad de muñecos y que éstos viven escondidos en una iglesia (que es Notre-Dame, ni más ni menos, pero ellos no saben qué significa eso) porque hay un ser al que llaman la Bestia (un robot con cabeza de calavera de gato o algo así) cuyo único objetivo parece destruir a los muñecos que encuentra. La comunidad de muñecos vive asustada, bajo el mando de un líder egocéntrico, paranoico y cobarde, con tendencias místicas... “9” se entera también que el mundo en el que viven es el resultado de una guerra entre los seres humanos (que ya desaparecieron del planeta) y las máquinas, en el cual, aunque ganaron estas últimas, la ausencia de energía ha acabado también con la mayor parte de ellas... Se trata de un mundo solitario, como el de “Wall-E”; de un mundo en ruinas en el que algunas máquinas rondan por los escombros, como el de “Terminator”.

Cuando la Bestia atrapa a uno de los muñecos, 1, el líder, decide darlo por muerto, pero “9” lo contradice y decide ir a buscarlo. Otros muñecos se le unen en la misión, y esto es lo que da pie a las aventuras, al viaje por zonas desconocidas y a las batallas con las máquinas. Al final entendemos porqué están vivos los muñecos y que la única esperanza de “humanizar” el planeta de nuevo depende de ellos, aunque esto no signifique que los seres humanos regresen de nuevo, a no ser que el director decida filmar una continuación más esperanzadora...

El creador de la historia y director del filme es Shane Acker, un joven cineasta especializado en animación, que estuvo nominado al Oscar en 2005 por un corto de 11 minutos, sin palabras, también llamado “9”, en el que un muñeco de trapo pelea con robots en un mundo en ruinas. No se ganó el premio, pero llamó mucho la atención. El largometraje que ahora vemos está basado en esa idea, alargado a 79 minutos y convertido en una historia mucho más compleja, concebida por él, pero escrita en formato de guión por Pamela Pettler. Acker consiguió que lo respaldaran, como parte del equipo de productores, el famoso director Tim Burton y el también realizador Timur Bekmambetov (“Wanted”), y consiguió los 33 millones de dólares que costó “9”. El resultado es esta obra, interesante, con problemas de ritmo y sin una gota de humor, pero visualmente de una belleza impresionante.
21 Octubre 2009 03:00:20
‘Portadores’
Cuatro jóvenes viajan en una vagoneta por carreteras desiertas del sur de los Estados Unidos. Brian (Chris Pine), su hermano menor Danny (Lou Taylor Pucci), la novia de Brian, Bobby (Piper Perabo), y una amiga de Danny, Kate (Emily van Camp). No es un viaje de placer, es un viaje de sobrevivencia. Una extraña enfermedad, contagiosa, de la que los espectadores no sabemos casi nada, se ha convertido en una epidemia mundial que ha acabado con la vida de la mayor parte de los habitantes del planeta, o por lo menos eso suponen los personajes centrales. Todos han visto morir a sus familiares y amigos (menos Kate, quien a donde llega intenta usar los teléfonos públicos para llamar a sus padres que estaban de viaje en Europa, pero los teléfonos, al igual que la gente, los canales de televisión, las cadenas de radio, están muertos).

Los cuatro se dirigen, con una obsesión nostálgica, a una playa a la que iban de niños Brian y Danny con sus padres. Suponen que ahí, cuyo hotel está abandonado desde hace años, no llegará la enfermedad; suponen que ahí podrán sobrevivir... En el camino encuentran a un hombre que tiene a su hija enferma, y éste les pide que los lleven a una ciudad que les queda de camino, porque ahí hay un hospital en el que, según sabe, encontraron la cura para la enfermedad. Los jóvenes pelean, pero lo llevan. Y es que Brian estableció las reglas desde el principio: evitar el contagio a toda costa, y el que enferme de ellos será
abandonado.

En el camino, los jóvenes encuentran que los sobrevivientes se han convertido en unos salvajes. Descubren el lado más oscuro del ser humano, incluso en ellos mismos, al encarar determinadas situaciones.

“Portadores” (“Carriers”, 2009), película estadounidense de cine independiente, escrita y dirigida por dos hermanos catalanes, Álex y David Pastor, se publicita como cine de terror, pero en realidad es un drama con elementos de suspenso y terror.

Una situación apocalíptica vista a través de los ojos de personajes de la calle, como lo fue la famosa “Noche de los Muertos Vivientes” (“Night of the Living Dead”, 1968, de George A. Romero), o “Exterminio” (“28 Days Later”, 2002, de Danny Boyle), y aunque estas dos sí tienen elementos sobrenaturales, también tratan el tema de la crueldad y el salvajismo de los sobrevivientes.

“Portadores” no es, pues, una película demasiado original en su tema; sí lo es en, en cambio, por lo menos algo, en su sencillez, en una suerte de realismo sin actos heroicos. Como todas las cintas que tocan este tema (tema que vale la pena plantearnos, aunque sea en un plano fantástico, ahora que nos encontramos con el problema de la influenza), “Portadores” hace pensar al espectador: ¿qué haríamos cada uno de nosotros en situaciones como las que nos plantea la cinta? Pero el final del filme es el que más me interesa, lejano al triunfalismo de la sobrevivencia de los protagonistas, triste y nostálgico, nos plantea una pregunta aún más terrible: ¿valdría la pena sobrevivir en estas condiciones?

Lo que parece, por la publicidad, el póster y los avances, una simple y rutinaria cinta de terror más o menos del montón, es en realidad un drama con suspenso, bien hecho, con música estupenda, un guión interesante y una historia que se nos queda en la cabeza.

Mi recomendación: no se la pierdan.
16 Octubre 2009 03:00:25
‘Muros’
La película se llama en inglés “Walled In”, es decir, ‘emparedado’, o sea sepultado en una pared, pero como ‘emparedado’ nos suena más a ‘sándwich’, aquí se llama sólo “Muros”, y está basada en una novela de Serge Brussolo. La idea central es interesantísima, pero desarrollada de manera absurda lo cual es una lástima.

Por anuncios de periódico nos enteramos que la policía encontró varios cuerpos de personas enterrados en las paredes de un edificio. Pasados los créditos iniciales estamos ya 15 años después, y la familia Walczak, propietaria de un negocio de demolición, ha sido encargada de tirar ese edificio. Resulta que la hija mayor, Samantha (Misha Barton) acaba de terminar sus estudios de ingeniería, y su padre le da la responsabilidad de revisar el edificio y para demolerlo.

La cinta no explica el por qué el edificio se encuentra en medio de la nada. Tampoco por qué lo quieren tirar. Y aún quedan varios inquilinos que no tienen a dónde ir, y vive ahí también la portera Mary (Deborah Kara Unger) y su hijo adolescente, Jimmy (Cameron Bright), un chavo medio espeluznante. ¿Por qué quedarse hasta el día de la demolición? El edificio está tan lejos de cualquier muestra de civilización que Samantha se queda a dormir, varios días. Esto tiene una cierta lógica, hasta que le comienzan a suceder cosas extrañas... cualquier persona sensata saldría corriendo, pero ella no, claro.

La película coquetea con elementos sobrenaturales y de misterio natural. Durante una parte nos conduce por una vía, luego por otra... y el desenlace llega por una tercera vía que nos parece sacada de la manga, sin explicaciones y muy poco satisfactoria.

La dirección es del francés Gilles Paquet-Brenner (“Les Jolies Choses”), está producida por EU, Canadá y Francia, escrita por cuatro (sí, cuatro) guionistas, Rodolphe Tissot, Olivier Volpi, Sylvain White y el propio realizador.
13 Octubre 2009 03:00:05
‘Bastardos Sin Gloria’
Los años de la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada por los nazis. Por una parte tenemos la historia de la judía Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent), quien logra escapar del escondite, en el subsuelo de una granja lechera, donde un vecino los tenía escondidos a ella y a sus padres y hermanos, hasta que llegó el coronel alemán Hans Landa (Christoph Waltz), y los descubre... Cuatro años después la reencontramos como dueña de un cine en París.

Por otra, tenemos la historia del lugarteniente Aldo Raine (Brad Pitt), del ejército estadounidense, quien junto con otros nueve hombres forma un grupo armado de guerrilleros, cuyo único objetivo es matar nazis, y hacerlo de manera salvaje, para infundir miedo al enemigo.

En un momento dado, ambas historias se juntan, y lo hacen precisamente en el cine de Shosanna. Y este punto de encuentro, en donde se desarrolla el clímax de la historia, es de particular importancia metafórica, ya que el cine como medio y como arte, y las películas, como objeto y como obras, son el punto de partida y el punto de llegada de esta cinta de Quentin Tarantino, guionista y director excepcional, y cinéfilo obsesivo. El cine de Tarantino es cine en estado puro, poco tiene que ver con la realidad, en su universo fílmico todo puede suceder. Lo importante es que sus obras están muy bien hechas y que son muy entretenidas.

Sin duda alguna, “Bastardos sin Gloria” es la mejor película de Tarantino después de su obra maestra precoz: “Pulp Fiction” (1994); es la película que hemos estado esperando de él durante 15 años, pues si bien “Jacky Brown” (1997) es una adaptación sumamente madura, el tono de la cinta es completamente diferente; y el resto de sus cintas han sido como juegos que evidentemente no pudo realizar antes de ser famoso, pero que en términos de madurez artística debieron preceder a “Pulp Fiction”. Sin embargo, Tarantino debe creer que “Bastardos...” es su obra maestra, pues incluso lo pone en labios del personaje de Brad Pitt, quien mirando a la cámara lo dice abiertamente.

Aquí, Tarantino muestra un grado de maestría tal como guionista, que incluso funciona en contra del ritmo de la cinta: cada escena importante ha sido trabajada como si fuera la escena climática de otra película, y eso funciona de maravilla para cada escena en particular, cada escena crea su propio clímax, basado en un duelo verbal entre los personajes hasta llegar a un punto en que no hay otra salida más que la violencia, pero esto entorpece un tanto el ritmo de la película en general.

Sin embargo, Tarantino muestra también el grado de maestría a que ha llegado como director: la fotografía, la escenografía, los ángulos de cámara, los movimientos de cámara, todo es excepcional y sumamente disfrutable. Su selección musical es impresionante, y particularmente cinematográfica, pues toda la música ha aparecido ya en otras películas. El cine de Tarantino procede del cine, copia, pega, hace collages, hace homenajes constantes, menciones, todo es fílmico. Y en donde más brilla es en su capacidad para lograr actuaciones estupendas de sus actores. Todos aquí están impresionantes, sobre todo, claro, los actores que interpretan a los personajes principales: y más aún, el alemán Christoph Waltz, quien se ganó el premio a mejor actor en el Festival de Cannes por esta interpretación. Mi recomendación: deje todo y corra a ver “Bastardos sin Gloria”.
01 Octubre 2009 03:00:42
‘La Cruda Verdad’
Abby Richter (Katherine Heigl), es una productora de televisión que trabaja para un pequeño canal local de Sacramento, California. Es controladora, obsesiva, perfeccionista. Tanto que ningún hombre llega a los estándares de calidad que ella misma ha fijado, así que vive sola con su gato.

El canal para el que trabaja está en problemas pues su rating es bajísimo, y es responsabilidad de Abby encontrar soluciones para el problema.

Por otra parte, en un canal local de cable, un hombre, Mike Chadway (Gerard Butler) tiene un programa llamado “La Cruda Verdad”, en el que habla de los problemas de las relaciones entre hombres y mujeres, con una perspectiva francamente machista, y su especialidad son los consejos a los hombres sobre cómo seducir a las mujeres, y los consejos a las mujeres para lograr que los hombres se fijen en ellas.

Una noche, por casualidad, Abby ve una parte del programa de Chadway, y el tipo le parece odioso y ofensivo. Para su sorpresa, en la junta de la mañana siguiente, su jefe le dice que acaba de contratar a Chadway para que realice su programa en su canal, y que la productora será ella.

A partir de aquí todo es sumamente predecible, pues “La Cruda Verdad” (“The Ugly Truth”, Robert Luketic, 2009) es una comedia romántica que no se sale ni medio milímetro de los límites del género. Sin embargo, en casos así, lo importante no es tanto ver qué sucede, pues ya más o menos lo sabemos, sino cómo suceden los acontecimientos. Ahí es donde puede existir algo de originalidad. Y la verdad es que este filme no es demasiado original, sin embargo funciona bien ya que logra su propósito fundamental: divertirnos y hacernos reír con una historia de amor.

Llama la atención, eso sí, que el guión haya sido escrito por tres mujeres (Nicole Eastman, Karen McCullah Lutz y Kirsten Smith), por el peso que tiene la perspectiva machista, que no siempre pierde las batallas en esta cinta, y por el uso del lenguaje. El realizador, el australiano Robert Luketic, aunque ha dirigido varias películas, es conocido sobre todo por su cinta “Legalmente Rubia” (2001). Tanto el guión como la dirección, si bien funcionan, pudieron ser
mejores.

Lo mejor de “La Cruda Verdad” son los diálogos, (pero pudieron ser mejores aún), y las actuaciones de Katherine Heigl (quien a pesar de tener en su filmografía por lo menos una treintena de cintas, es más conocida por su papel de Izzie Stevens en la serie “Grey’s Anatomy”) y Gerard Butler (quien entre otras muchas películas, ha participado en “El Fantasma de la Ópera”, 2004; “300”, 2006, y “P.S. I Love You”, 2007.

Una de las escenas más divertidas de la película, en un restaurante, nos recuerda de inmediato una de las escenas más divertidas de la carrera de Meg Ryan (de la película “Cuando Harry Conoció a Sally”, 1989), pero a pesar de eso nos reímos. Vale la pena ver esta cinta, sobre todo si se es fan de la típica comedia romántica estadounidense.
27 Septiembre 2009 03:00:45
Terror en la antártida
La primera escena: un avión de carga ruso volando sobre la Antártida hace 50 años. Está claro que en una de las cajas llevan algo muy especial... Una traición: los rusos comienzan a dispararse unos a otros. Digamos que no es lo más inteligente que pudieron hacer en pleno vuelo. Los que no mueren en la balacera mueren al estrellarse el aparato.

En la siguiente escena estamos en el presente, en una base norteamericana en la Antártida. Todos se preparan para abandonar la base porque llegará en tres días la primera gran tormenta que inaugura oficialmente el invierno. Pero es entonces cuando se reporta que hay un cadáver en la nieve, en un lugar extraño, lejos de todo. Van por él la Sheriff de la base, Carrie Stetko (Kate Beckinsale), y el doctor John Fury, al que llaman Doc (Tom Skerritt). Está claro que el hombre fue asesinado.

A partir de ahí, la investigación es contrarreloj, viene la tormenta, todos se van. Un hombre de otra base habla con Carrie y le pide que vaya a ver lo que está ocurriendo ahí, le pide que vaya sola, y claro, ella va sola (¿qué los personajes de película no ven películas?). Ahí encuentra que el hombre que le habló acaba de ser atacado y está a punto de morir... peor aún, el asesino intenta asesinarla a ella, con un pico para escalar. Persecución dentro de la base y fuera, en la nieve... y Carrie, que trae pistola, ¡nunca la usa!

Carrie regresa a la base principal: las cosas se han complicado, ahora hay un asesino suelto y al parecer enloquecido... Entonces la investigación lleva a Carrie a darse cuenta que hay una conexión entre estos asesinatos y un avión ruso que se estrelló por ahí hace medio siglo...

¡Caray, los cortos se veían tan interesantes! La estupidez de la primera escena, la de la balacera en el aire, nos dice de inmediato que “Terror en la Antártida” (“Whiteout”, 2009) no será lo que prometía... y no lo es. Es una lástima porque la idea suena muy bien, incluso después de ver este filme, dirigido por Dominic Sena (“Kalifornia”, 1993; “Gone in Sixty Seconds”, 2000; “Swordfish”, 2001), y escrito por ¡cuatro guionistas!: Jon y Erich Hoeber, y Chad y Carey Hayes, basado en una “novela gráfica”, algo así como un cómic de lujo, de Greg Rucka y Steve Lieber.

Problemas fundamentales: a pesar de los cuatro guionistas, los personajes no están bien desarrollados, las situaciones son evidentemente artificiales, es decir los personajes se enfrentan a problemas que no tienen consecuencias, permitiéndonos a los espectadores preguntarnos, “¿y entonces para qué sucedió eso?”.

Los personajes cometen demasiados errores, y además a nadie parece afectarle lo que está pasando.

Y hay otras obviedades. Por ejemplo, en la primera escena de Kate Beckinsale, cuando apenas vamos a conocer al personaje, hay unas tomas absolutamente gratuitas de ella quitándose la ropa y metiéndose a bañar.

Es una escena del todo inútil, claro que agradable. Luego lo entendemos: durante el resto de la película vemos a esta actriz con exceso de ropa debido al clima del lugar en el que se desarrolla la historia.

Pero este tipo de ‘arreglos’, supongo que para complacer a los productores y darles material gráfico para vender la película, nos da el tono general de la cinta. Nada es necesario. Todo es artificial.

Y la película nunca pasa de ser la ilustración de un cómic, que tampoco debe de ser muy interesante.
24 Septiembre 2009 03:00:26
‘Cómo Atrapar un Millonario’
Una editora literaria novata, Brett Eisenberg (Sarah Michelle Gellar) conoce a un editor maduro, Archie Knox (Alec Baldwin), que es toda una leyenda en el mundo editorial estadounidense, y se enamoran. Ella tiene un novio, Jed (Chris Carmack), que se ha pasado los últimos seis meses en Europa, y obviamente no lee, así que al hacer comparaciones, lo manda a volar de inmediato. Archie, por su parte, ha tenido una cantidad de mujeres, cultas y bellas, y cada vez más jóvenes, que hacen sentir insegura a Brett. Sin embargo, la relación se da... y más porque hay también mezclados muchos elementos que ayudan a construirla: a él le gusta el papel de maestro y a ella el de alumna; Brett siente una suerte de vacío con respecto a su padre, aunque existe y la quiere; y Archie porque tiene una hija, más o menos de la edad de Brett, de la que nunca ha sabido ser padre.

Además, Archie es millonario, culto, respetado, y Brett puede vivir por adelantado en el mundo al que aspira, y su relación con Archie la ayuda mucho en su propia carrera... pero la diferencia de edades también juega en contra.

Cierto, una comedia romántica entre una jovencita y un hombre maduro no es precisamente original, pero ¿qué situación amorosa no ha sido ya tratada por las comedias románticas? El ambiente literario, si bien la vuelve un tanto pretensiosa, también le da una atmósfera más interesante a esta historia, pero esto tiene un problema con el público (o con los públicos del mundo en general), que es prácticamente analfabeta: los chistes literarios, los detalles editoriales, el tipo de personajes y sus características les pasan de noche. No es de extrañar, entonces, que a pesar de que este filme cuenta con las actuaciones de Gellar y de Baldwin, no se haya estrenado en los Estados Unidos y haya pasado directo a video. A las pantallas de nuestro país, la cinta llega dos años después de que se estrenó en algunos festivales fílmicos, y un año y medio después de su aparición en DVD en los Estados Unidos.

Vamos, en el caso de México, hasta el título es un chiste malo. “Cómo Atrapar a un Millonario” se llama aquí (el título original es “Suburban Girl”, algo más o menos equivalente a ‘Chica Provinciana’), siendo que lo importante no es que Archie sea millonario, sino que es una leyenda del mundo editorial, pero aquí, ¿a quién le importa eso?

Sí, la película pudo ser mejor, más divertida, menos melodramática, pero así como está no está nada mal. Además, es el estilo del guionista, Mark Klein (por cierto, debuta como director con este filme), quien escribió los guiones de dos comedias románticas que tienen las mismas virtudes y los mismos defectos de “Cómo Atrapar a un Millonario”: “Un Buen Año” (2006) y “Serendipity” (2001). En el caso de la cinta que ahora comentamos, el guión está basado en dos cuentos de Melissa Bank.

Esta película, entonces, no es una obra maestra, pero es disfrutable, aunque quizá no para todos los espectadores, ni siquiera para todos los seguidores de este género.
20 Septiembre 2009 04:01:03
“Mi Segunda Vez”
“Mi Segunda Vez” (“The Rebound”, 2009), escrita y dirigida por Bart Freundliches, es una película a medio camino entre la comedia romántica hollywoodense y la comedia romántica del cine independiente norteamericano, tanto en términos de guión como de estilo, y sin embargo, a juzgar por los actores principales y por algunas de las locaciones (no sólo Nueva York, sino Estambul y París), quizá en términos financieros el filme no sea tan independiente.

Sandy (Catherine Zeta-Jones) es una cuarentona, ama de casa y madre de familia, típica de los suburbios
estadounidenses.

Cuida a sus dos hijos y se ocupa de su marido, pero tiene mucho tiempo libre, así que se lo dedica a los deportes, que le encantan, pero llega al extremo de sacar todo tipo de estadísticas acerca de sus equipos y deportistas preferidos.

La verdad es que está harta de su vida rutinaria, pero no se ha dado cuenta del todo. Hasta que, a través de un video, al parecer tomado de manera automática por la cámara, descubre que su marido la engaña con una de sus amigas.

De inmediato, Sandy se separa y se va con dos niños a Nueva York, a vivir no sabe de qué. Sin embargo, gracias a su afición por los deportes, pronto encuentra un trabajo como redactora de noticias deportivas para un programa especializado de
televisión.

Por su parte, Aram Finklestein (Justin Bartha, a quien hemos visto en las dos partes de “En Busca del Tesoro Perdido”, y recientemente en “Qué Pasó Ayer”), es un joven judío de 25 años, recientemente divorciado, que vive con sus padres y aunque tiene estudios universitarios trabaja en una cafetería, porque en realidad no tiene idea de qué hacer con su vida.

Sandy, que vive cerca de dicha cafetería, conoce ahí a Aram y se da cuenta que es un joven no sólo romántico, sino tierno e infantil, así que lo contrata para que cuide a sus hijos una noche que ella tiene una cita.

La cita es un fracaso, pero la relación entre Aram y los hijos de Sandy es un éxito, así que pronto Sandy lo contrata como niñero de tiempo completo.

Y así, a medida que sus citas fracasan, va enamorándose de Aram, quien ya está, desde el principio, enamorado de Sandy. Sin embargo, para ella, la diferencia de edad entre los dos no deja de ser un problema...

Tanto Catherine Zeta-Jones como Justin Bartha están estupendos, y encarnan sus personajes de maravilla. El resto de los actores están bastante bien.

El guión es muy bueno, y la cinta tiene algunos diálogos sumamente divertidos, aunque algunos de los momentos humorísticos son un tanto escatológicos y se sienten fuera de lugar.

Bart Freundlich es bastante acertado para dirigir actores y tiene muy buen ojo para los detalles.

Se da tiempo para desarrollar a los personajes y en consecuencia los espectadores nos interesamos por ellos.

El final de la película es lógico, con todo y la casualidad que lo precipita, aunque a primera vista parezca plano o
anticlimático.

La verdad esta comedia me sorprendió y me parece muy recomendable.

Por increíble que parezca, este largometraje aún no se estrena en los Estados Unidos.
18 Septiembre 2009 03:00:20
‘Lluvia de Hamburguesas’
“Lluvia de Hamburguesas” es el nombre que tiene en México y el resto de Latinoamérica; en España se llama “Lluvia de Albóndigas”, pero el título original es mucho más original, “Cloudy with a Chance of Meatballs”, que quiere decir “Nublado con Probabilidades de Albóndigas”.

Este filme, adaptado y dirigido por Phil Lord y Chris Miller, está basado en un libro para niños, con el mismo nombre en inglés, escrito por Judi Barret e ilustrado por Ron Barret, publicado en Estados Unidos en 1978, el cual es o fue un best-seller en los países de lengua inglesa. La verdad no sé si exista la traducción de esta obra en español.

La cinta, producida por Sony Pictures, y hecha con software de Sony, si bien no alcanza el nivel de perfección en el guión de películas como “Toy Story”, “Buscando a Nemo” o “Shrek”, es una obra sumamente divertida, tanto para los niños como para los adultos, pues sigue con esta saludable tendencia de incluir elementos humorísticos para todas las edades. Y en términos gráficos, aunque el diseño de los personajes es, por decirlo así, un poco más infantil que el de las otras cintas mencionadas, es de un nivel igualmente impresionante.

Ahora bien, la historia es extrañísima y muy divertida, pues mezcla elementos meteorológicos con aventuras y ciencia-ficción. Flint es un muchacho loco por la ciencia, es inventor desde pequeño, aunque la mayoría de sus inventos son un fracaso en la práctica. Vive en un pueblo de la costa en el que la industria local se reduce a pescar y a enlatar sardinas, y cuando éstas pasan de moda, la empacadora cierra y el pueblo entra en crisis. Pero Flint tiene la solución, o por lo menos eso piensa: una máquina que transforma el agua en comida.

Sin embargo, el día que realiza su experimento, su aparato se sobrecarga de energía, vuela y termina flotando en el cielo, envuelto en nubes. Lo que Flint no sabe es que su invento sí funciona, así que cuando llueve, lo que cae del cielo son hamburguesas... Y los habitantes del pueblo, hartos de comer sardinas, están encantados, lo mismo que el alcalde.

El argumento, muy bien narrado, es complejo: por una parte, Flint se enamora de la reportera del clima de una cadena nacional, Sam Sparks; por otra, hay un asunto familiar que Flint y su padre deben arreglar, y un asunto personal de Flint, que se siente diferente e incomprendido; por otra, tenemos el elemento político, representado por las ansias de poder del alcalde Shelbourne (el cual en cada escena que pasa aparece más gordo, pues literalmente se come todo lo que le cae en las manos); por otra, el clásico tema del experimento fuera de control, típico de obras de ciencia-ficción y de terror; por otra, el elemento impredecible de los fenómenos meteorológicos...

Además, la cinta tiene personajes secundarios muy interesantes: el policía obsesivo; la ex estrella infantil del pueblo (Baby Brent, quien fue el modelo del logotipo de la compañía empacadora de sardinas); el comentarista de noticias de la cadena nacional, que ni siquiera escucha el contenido de la información que le da Sam Sparks, obsesionado como está con que todo se vea perfecto en pantalla...

“Lluvia de Hamburguesas” es una película mucho más interesante, compleja y divertida de lo que su título (por lo menos su título en español) nos deja ver. La verdad, la recomiendo ampliamente.
13 Septiembre 2009 03:00:56
La Huérfana
La pareja está formada por Kate (Vera Farmiga) y John Coleman (Peter Sarsgaard), de clase media alta; no sabemos qué hace él, pero llega en las noches del trabajo y parece un tipo estable; de ella sabemos que es profesora de piano y que renunció a sus clases de la universidad porque tuvo un problema con el alcohol y hace casi un año que ya no bebe.

Tienen dos hijos, Daniel (Jimmy Bennett), un preadolescente medio sangrón, y Max (Aryana Engineer), una niña de unos 7 años que es sorda. Y hace pocos meses perdieron a una niña que nació muerta, y cuyo trauma le provoca unas horrendas pesadillas a Kate.

Y aquí llega la primera inconsistencia del filme: debido a dicha pérdida, la pareja decide adoptar una niña, pero en lugar de adoptar una bebé adoptan a una niña de 9 años. Si Max quería una hermanita menor, ahora tiene una mayor. Procede de Rusia y se llama Esther (Isabelle Fuhrman). Es cierto, la niña es un amor: tranquila, habla como adulta, y eso que el inglés no es su lengua materna, pinta de maravilla, es muy cortés, no le gusta jugar con las otras niñas y ella misma dice que es diferente.

Kate y John, pero sobre todo John, quedan prendados de Esther. La llevan a casa y aunque al principio los problemas de ajuste de la familia son los normales, pronto comienzan a ocurrir cosas que van más allá de los ajustes normales... mucho más allá.

Aquí me gustaría recordar que una cosa es una película ‘efectiva’ (la que tiene una buena historia, está bien narrada, está bien hecha y logra el efecto deseado en el espectador, en un caso como éste, una mezcla de suspenso y terror), y otra cosa es una cinta ‘efectista’ (la que en su desesperación por asustar al público utiliza recursos baratos, como el clásico gato que salta de repente; aquí el susto, el miedo, no se debe a la historia sino a la sorpresa, y eso es característico de las malas películas de terror o suspenso).

“La Huérfana” es una película que si bien es medianamente efectiva, es también excesivamente efectista, lo cual desequilibra la balanza. Es una película entretenida, sí, pero no pasa de ser un pretexto para comer palomitas. Tiene algunos momentos que valen la pena, pero es demasiado predecible y absurda, y el guión tiene un defecto que odio: obliga a los personajes a cometer tonterías.

Las actuaciones en general son buenas, pero quien sobresale es Isabelle Fuhrman, la niña que encarna a Esther y lo hace de maravilla. Y para su edad, está bastante bien Aryana Engineer, quien interpreta a la pequeña Max.

El guión, que tiene el acierto de plantear bien a los personajes aunque luego cae en lo absurdo, es de David Leslie Johnson, y está basado en un cuento de Alex Mace.

La dirección es del catalán Jaume Collet-Serra (cuya ópera prima es “House of Wax”, 2005), quien tiene buena mano para crear atmósferas, y tiene buen ojo para la ubicación de la cámara. De hecho, el trabajo del director me parece superior a la historia, aunque con altibajos.

No es una cinta para niños (no vayan a sacar ideas), pero sí es una cinta más bien para adolescentes, para que griten a gusto entre mensaje y mensaje de su celular.

Sugiero que se queden a ver los créditos del filme, que están al final. El diseño es interesante.

10 Septiembre 2009 03:00:40
‘Mientras Estabas Fuera’
El guión y la dirección de “Mientras Estaba Fuera” son de la cineasta Susan Montford (nacida en Escocia), y ésta es su “ópera prima”, lo cual lamentablemente se nota. El guión está adaptado de un cuento corto (lo cual también se nota) de Edward Bryant.

¿Por qué se nota que es su primera película y que el guión está adaptado de un cuento? Por la cantidad de tiempo que la directora le otorga a detalles sin importancia y el tiempo, desesperante para el espectador, que se va en escenas de relleno.

Della (Kim Basinger) es una ama de casa de clase media alta que tiene dos hijos gemelos pequeños y un marido abusivo... en realidad, caricaturescamente abusivo, llamado Kenneth (Craig Sheffer), el cual llega a casa en la noche de Navidad, regañándola porque la casa está toda regada de juguetes (lo cual, por otra parte, es cierto). Y a partir de esa discusión, el marido está a punto de quebrarle el brazo a su esposa, y ella sólo gimotea y llora en silencio... sin embargo, a pesar de la violencia que la tiene sumida en la depresión y la frustración, ella tiene una urgencia mayor, así que deja tranquilamente a sus hijos al cuidado de su violento marido y se va al mall a comprar papel para envolver regalos: el estilo ante todo.

En el mall se encuentra con que toda la ciudad decidió ir a hacer sus compras a la misma hora y no hay lugares para estacionarse. Encuentra un auto viejo que está estacionado ocupando dos espacios y ella saca su enojo poniéndole una nota en el parabrisas, insultando al chofer por egoísta y tachándolo de imbécil... pero al salir del mall se topa con que el auto pertenece a cuatro adolescentes psicópatas que representan, en justo equilibrio, a las etnias principales que componen la población de los Estados Unidos: un blanco, lógicamente el líder del grupo, Chuckie (Lukas Haas), un afroamericano, Huey (Jamie Starr), un chino americano, Vingh (Leonard Wu) y un latino, evidentemente de origen mexicano, por sus insultos en español, Tomás (Luis Chávez).

Después de una violenta pelea en el estacionamiento, Della huye en su auto y los tipos van tras ella. Por supuesto hace frío, por supuesto llueve, por supuesto ella está nerviosa y se pierde, por supuesto Della se estampa contra un poste... Della estudia muchas cosas, es una ama de casa aburrida, entre ellas...

¡mecánica! Antes de correr al bosque, porque su auto ya no enciende, saca del carro su caja de herramientas y se la lleva. Está bien, las herramientas le servirán como armas, ¿pero se le ocurre sacar las herramientas y guardarlas en las bolsas de su abrigo? No, Della corre todo el tiempo con la caja metálica, sin importarle, ni a ella, ni a la guionista-directora, que esa caja produzca ruidos que la delatan cada cinco minutos... Se ve tan ridícula Kim Basinger corriendo por el bosque con su ruidosa caja de herramientas... mientras los tipos, que son malísimos, pero tontísimos, nunca la alcanzan... Y en eso se va una hora, de la hora y media que dura la película.

La verdad es que uno sale del cine con ganas no sólo de asesinar a los criminales, sino también a Della, al marido y, claro está, a la guionista-directora de esta especie de fantasía feminista de venganza contra los hombres.
06 Septiembre 2009 03:00:48
“Gomorra”
Aunque la película “Gomorra” llega a nuestras pantallas casi sin publicidad, quienes están atentos a las novedades editoriales (por la presencia de la novela original, de Roberto Saviano, en librerías) y a las noticias cinematográficas (por los premios y nominaciones que este filme ha recabado desde el año pasado, entre ellos se ganó el Gran Premio del Festival de Cannes 2008 y estuvo nominado a la Palma de Oro del mismo festival) por lo menos tienen una noción de la importancia de esta obra.

“Gomorra” nos muestra cinco historias, entremezcladas en edición, pero relacionadas sólo por las diversas relaciones que sus personajes tienen con la Camorra, la mafia local de Nápoles, la cual ha ido extendiendo sus alcances a diferentes países.

Los personajes cubren todas las edades: un niño que observa cómo funciona la Camorra en su barrio, en el nivel más bajo, los criminales de a pie, se relaciona con ellos y su aspiración es trabajar para ellos.

Dos adolescentes que se saben de memoria diálogos de la película “Scarface” (Brian De Palma, 1983), y debido a que se creen mejores que los criminales de la Camorra pretenden convertirse en gángsters independientes, y sin medir las consecuencias desafían al crimen organizado de Nápoles. Las imágenes que se han convertido en representativas de esta película proceden de su historia: luego de robarse unas armas de alto poder que pertenecen a la Camorra, en ropa interior, disparan en una laguna mientras dicen frases de “Scarface”. Estos dos adolescentes, muy poco inteligentes, viven una peligrosa y terrible fantasía.

Un hombre maduro cuya función es darles dinero semanal a las familias de miembros de la Camorra que se encuentran prisioneros. Siempre ha trabajado, digámoslo así, en el área administrativa de la Camorra. Es un hombre tranquilo, pero cuando la violencia lo ronda, lo que quiere es salir de ahí, dejar su trabajo... pero nadie sale de la mafia.

Otro hombre maduro es un operador de la Camorra en el negocio del desecho ilegal de sustancias industriales venenosas. Y además está entrenando a un joven para que aprenda los pormenores de su trabajo.

Un sastre acepta, a escondidas, enseñar su oficio a los chinos de Nápoles dedicados al negocio de la confección de ropa. Gana buen dinero pero todo tiene que ser a escondidas porque los chinos son la competencia de las firmas asociadas a la Camorra. Por supuesto, la Camorra se entera de las actividades del sastre.

La cinta es sumamente interesante. Está basada en sólo una parte de las historias del libro de Saviano, quien realizó una profunda investigación y al publicar su obra, un best-seller en Italia, tuvo que esconderse y hasta la fecha vive bajo protección policial. Está filmada con un realismo muy crudo por el realizador, Matteo Garrone, y un estilo casi documental, mezclando actores profesionales y gente de los barrios en donde se rodó la cinta. Es muy efectiva en términos visuales, sin embargo no es una película para todos los gustos, es muy larga (137 minutos), y como no tiene un sentido dramático tradicional, es cansada. Lo que pretende la cinta es sumergirnos en un estilo de vida, que no tiene nada del glamour de los filmes hollywoodenses de gángsters, y aunque el interés se encuentra precisamente en ver cómo viven y qué hacen los criminales de a pie de la Camorra, en muchos momentos nos da la sensación de que en esta cinta no pasa gran cosa, pero por supuesto sí pasan cosas... muchas.
30 Agosto 2009 03:00:10
“Desafío”
“Desafío” (“Defiance”, 2008) está basada en hechos reales. Cuando los nazis invadieron Bielorrusia, de inmediato comenzaron su caza de judíos, tanto en ciudades como en pueblos y zonas rurales. Tres hombres, hermanos, Tuvia Bielski (Daniel Craig), Zus (Liev Schreiber) y Asael (Jamie Bell), llegan al rancho de sus padres después del ataque. Encuentran a sus padres muertos. Saben cómo están las cosas y deciden huir a los bosques para intentar sobrevivir.

En ese momento no tienen ningún plan, sólo sobrevivir.

Con el paso de los días, empiezan a unírseles otros judíos que escaparon al bosque. Hay familias completas, con niños, mujeres enfermas, ancianos. A medida que crece la comunidad, se organizan, construyen un campamento, y al interior hasta una enfermería y una escuela. Además de los solteros del grupo, hay hombres y mujeres casados que no saben de la suerte de sus cónyuges en otras partes del país, o que sí lo saben, cuando les llegan noticias trágicas de masacres.

Así que ahí comienzan a producirse nuevas parejas, a las que llaman “matrimonios del bosque”. Los problemas fundamentales: conseguir comida, medicinas, mantener el orden de esa pequeña sociedad y mantenerse fuera de la vista de los alemanes y de los colaboracionistas bielorrusos.

Hay muchísimas películas sobre la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, pero “Desafío” nos muestra un caso particular, el de una comunidad que empezó con tres hermanos que querían huir y llegó a tener más de mil miembros, y aunque estos tres hermanos no lo pidieron fueron ellos, en todo momento, los líderes y salvadores de esta suerte de tribu improvisada.

Por supuesto que hay algunos enfrentamientos con los soldados nazis, pero la mayor parte del tiempo esta obra está centrada en los problemas internos de este grupo, nada pequeño, que estuvo escondido, moviéndose, alrededor de tres años. Desde esta perspectiva, no se trata de una película épica ni es una obra grandiosa en su vista panorámica, como por ejemplo “La Lista de Schindler”, es más intimista, más pequeña en escala, y por lo tanto menos intensa, menos dramática para el espectador; sin embargo es una cinta interesante, bien escrita (el guión es de Edward Zwick y Clayton Frohman, y está basado en un libro de Nechama Tec), y bien dirigida por Edward Zwick (el realizador de “Diamantes de Sangre”, 2006; “El Último Samurai”, 2003, y la galardonada “Glory”, 1989, entre muchas otras).

Las interpretaciones son bastante buenas en general. Daniel Craig (el actor que interpreta al nuevo agente 007) tiene un papel diferente a la mayor parte de los roles que le hemos visto, y Liev Schreiber encarna quizá al mejor personaje que le ha brindado su carrera hasta el momento. Alexa Davalos, quien interpreta a Lilka Ticktin, la novia del bosque de Tuvia, está bien y continúa deslumbrando con su belleza.

“Desafío” no es una película imprescindible, pero es eficiente, está bien hecha, bien narrada, tiene buena fotografía (de Eduardo Serra), muy buena música (de James Newton Howard) y nos cuenta una historia interesante y en general muy desconocida, de las muchas que deben de existir, de héroes anónimos del Holocausto.

Los hermanos Bielsky hicieron su parte, salvaron a más de mil judíos de una muerte segura, y ahora hay miles de judíos, en diferentes partes del mundo, descendientes de estos sobrevivientes, que también les deben su vida.

Entre tantas cintas en cartelera para niños y adolescentes, esta película es para espectadores maduros: aprovéchela.
26 Agosto 2009 03:00:51
Te Amaré por Siempre
Lo primero es reconocer que el título en español de este filme es horrendo: “Te Amaré por Siempre”. Demasiado genérico. Le puede quedar casi a cualquier historia de amor. El nombre original es “The Time Traveler’s Wife”, es decir “La Esposa del Viajero en el Tiempo”. En inglés la cinta lleva el mismo título de la novela de la que ha sido adaptada, escrita por Audrey Niffenegger, la cual fue un éxito de ventas hace varios años en los Estados Unidos (se publicó en 2003).

Además, la obra se publicó en español, y tiene una edición mexicana (la primera es de 2005), de Editorial Grijalbo, que se llama “La Mujer del Viajero en el Tiempo”. Yo no la he leído, pero podemos imaginar todo lo que la adaptación ha dejado fuera, teniendo en cuenta que el libro tiene 602 páginas y la cinta dura 107 minutos.

La premisa de la historia es la siguiente: Henry (Eric Bana) es un hombre con un rarísimo desorden genético que lo hace viajar en el tiempo de manera involuntaria. En uno de sus viajes al pasado conoce a una niña de 6 años, llamada Clare, a la cual visita varias veces mientras ella crece, y en algún momento del futuro de ella, se conocerán y se casarán. Ya como adulta, Clare es perfectamente interpretada por la guapísima Rachel McAdams.

Aunque oficialmente los viajes en el tiempo son un subgénero de la ciencia-ficción, en este caso la cinta es más bien una mezcla de fantasía y romance, una reflexión, desde el amor de pareja, acerca del paso del tiempo y de lo efímero de todo, de nuestra vida y, más que nada, de nuestros momentos felices.

Para mí la idea central es tan válida como cualquier otra en el campo de la fantasía, y las obras de viajes en el tiempo me gustan de manera particular. Sin embargo, para muchos espectadores esta premisa les parecerá absurda, extraña o ridícula. Si no están dispuestos a aceptar la idea básica ni vayan a ver este filme.

La dirección, del alemán Robert Schwentke, es eficiente, pero hasta ahí. Nos queda la sensación de que algo le falta a la cinta para ser una obra redonda.

Creo que le falta sentido del humor, lo cual, además, le hubiera mejorado el ritmo. El guión es de Bruce Joel Rubin (guionista de la sobrevaluada “Ghost”, 1990; de la genial “Jacob’s Ladder”, 1990; de “My Life”, 1993 y “Deep Impact”, 1998, entre otras), un libretista más que adecuado para esta adaptación, ya que varios de sus guiones tratan de historias de amor en circunstancias extrañas.

Rachel McAdams está excelente como la esposa del viajero, y el resto del reparto es, en general, bastante bueno; las actuaciones de las niñas son sorprendentes; en cambio, Eric Bana, en el papel de Henry, está un tanto duro y acartonado. Me hubiera gustado un actor con mayor flexibilidad interpretativa. La música, de Mychael Danna, es estupenda y contribuye en la creación de una atmósfera nostálgica, sin excesos melodramáticos.

Si bien la película pudo ser mejor de lo que es, la idea me parece tan original e interesante, que no puedo dejar de recomendarla. A mí lo que me provocó fue el deseo de leer la novela.

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23 Agosto 2009 03:00:55
‘Arrástrame al Infierno’
Para los cinéfilos adolescentes y jóvenes de hoy, el nombre del guionista y director Sam Raimi los conduce directamente a las tres películas de la saga de “El Hombre-Araña”: “Spider-Man” (2002); “Spider-Man 2” (2004) y “Spider-Man 3” (2007), tres de los mejores filmes que se han hecho de superhéroes de historieta, con altísimos presupuestos y ganancias exorbitantes en taquilla. Sin embargo, para los seguidores del cine de terror, de cualquier edad, Sam Raimi es el creador de la saga de terror más divertida y extravagante, las tres cintas de “Evil Dead”: “The Evil Dead” (1981), llamada en México “El Despertar del Diablo”, “Evil Dead II” (1987) y “Evil Dead 3: the Army of Darkness” (1992). Además, claro, ha hecho otras películas, siempre interesantes.

La saga de “Evil Dead” es fascinante por su mezcla muy bien equilibrada de terror y humor. No sólo las circunstancias de los personajes, sino también las imágenes, exageradas y caricaturescas, nos permiten reírnos del horror.

El hecho de que Raimi nos ofrezca ahora “Arrástrame al Infierno” (escrita por él y por su hermano Ivan Raimi), 17 años después de “Evil Dead 3”, una cinta de este mismo género, es motivo de gozo para sus seguidores, pues esta obra significa una suerte de regreso a los orígenes.

Christine Brown (Alison Lohman) es una empleada de un banco, encargada de préstamos. Quiere ascender a subdirectora pero su jefe le ha dicho que él necesita ver que ella es capaz de manejar situaciones difíciles. Así que cuando una vieja gitana (uñas sucias, un ojo ciego), la señora Ganush (una extraordinaria Lorna Raver) llega a su escritorio para pedirle una extensión de su crédito para no perder su casa, Christine, una buena mujer con deseos de ascender en su trabajo y ganar más, le niega la extensión. Después de un par de escenas maravillosas, la gitana maldice a Christine, y ésta comienza a ver y a experimentar cosas terribles, tanto en su casa como fuera de ella.

Christine, ayudada por su novio, Clay (Justin Long), va a ver a un vidente para que le explique qué le sucede, y el hombre, llamado Rham Jas (Dileep Rao) resulta un conocedor, le dice lo que sabe y la solución: un rito extraño a cargo de una especialista, Shaun San Dena (la mexicana Adriana Barraza), que resulta una escena maravillosa.

Comparada con las cintas de “Spider-Man”, “Arrástrame al Infierno” es evidentemente una película barata, pero debido al nombre que tiene ahora Sam Raimi, es también una cinta hecha con más apoyos que las de la saga de “El Despertar del Diablo”.

Los efectos especiales y el maquillaje están perfectos, pero aún así y por razones estilísticas, Sam Raimi ha querido darle un aire de película B, pues es lo que en realidad es.

Es cierto que para gustar plenamente de esta cinta es necesario entender y compartir el sentido del humor y el sentido del horror de Sam Raimi; para quienes los captamos y los compartimos, esta película es una delicia: tiene momentos aterradores y otros que nos provocan carcajadas.

Esta cinta es heredera de algunos capítulos de “La Dimensión Desconocida”, de ciertos comics de terror y fantasía, pero todo llevado a un extremo extravagante que es divertido y gozoso.

Mi recomendación: ¡no se la pierda por nada!

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19 Agosto 2009 03:40:21
La Tierra Perdida
“La Tierra Perdida” (“Land of the Lost”, 2009) es una nueva versión para la pantalla grande de una serie de televisión norteamericana para niños de los años 70, famosa entre otras cosas por sus efectos especiales de pésima categoría. En ella, un hombre y sus dos hijos preadolescentes, por un extraño accidente llegan a un universo paralelo, en donde conviven con dinosaurios, seres extraterrestres y unos primates que parecen ser el eslabón perdido.

La versión fílmica actual conserva la idea central y los nombres de los personajes principales, pero hasta ahí. Ahora, el ‘paleontólogo cuántico’ Rick Marshall (interpretado por Will Ferrell) inventa un aparato que según él podría transportarlo a universos paralelos en donde se juntan el presente, el pasado y el futuro, y de alguna manera eso ayudaría a la humanidad a acabar con nuestros problemas
energéticos.

Una física expulsada de una universidad por creer en sus teorías, llamada Holly (Anna Friel), lo impulsa a terminar su aparato y luego lo acompaña a realizar el primer experimento. Por un accidente, a ellos se une, involuntariamente, un folclórico guía de una falsa cueva misteriosa, de algo así como un parque de atracciones del desierto, llamado Will (Danny McBride), cuando Rick activa el aparato y el experimento funciona.

En efecto, los tres terminan en un lugar extraño en el que además de dinosaurios, insectos enormes, frutas exóticas, los primates raros y los extraterrestres, van encontrando objetos de la historia humana que han llegado ahí, como un barco vikingo, un carrito expendedor de nieve, el puente de Brooklyn, la Estatua de la Libertad, un fragmento de un motel, etcétera (la explicación de esto es que la traducción del título original sería más bien ‘la tierra de lo perdido’).

Este filme es de verdad extrañísimo, se requiere de un gusto particular por cierto tipo de humor y además estar en el estado de ánimo adecuado para apreciarlo, si no, lo más probable es que la mayor parte de los espectadores salga huyendo de la sala, y esto es cierto también para el público estadounidense, a pesar de que los espectadores mexicanos con extrema facilidad calificarán el humor de esta película como ‘muy gringo’. La prueba de que esta obra tampoco ha gustado en los Estados Unidos es que sólo ha recaudado en taquilla alrededor de 50 millones de dólares, en más de dos meses de exhibición, y costó 100 millones.

“La Tierra Perdida” fue dirigida por Brad Silberling, quien tiene entre sus obras “Una Serie de Eventos Desafortunados”, 2004; “City of Angels”, 1998, y “Gasparín”, 1995, por mencionar las tres más conocidas de sus cintas, las cuales tienen la característica de ser interesantes pero fallidas, exactamente igual que “La Tierra Perdida”.

Los guionistas son Chris Henchy, quien sobre todo ha escrito para series de televisión, y Dennis McNicholas, quien también ha escrito para TV,
fundamentalmente para el exitoso programa cómico “Saturday Night Live”, y aquí está precisamente la clave humorística de “La Tierra Perdida”: parece un largo sketch de “Saturday Night Live”, el programa que se caracteriza por hacer parodias exageradas y descabelladas. Así que si a usted le gusta el humor de este programa, va a disfrutar de “La Tierra Perdida”, si detesta el programa, que lleva más de 30 años al aire, odiará el humor de la cinta. Debo decir que tiene por lo menos tres escenas en las que me reí mucho, y que la utilización de la música de “A Chorus Line” es una
maravilla.
16 Agosto 2009 03:00:00
¿Qué pasó ayer?
Cuatro amigos viajan de Los Ángeles a Las Vegas, tres de ellos, Phil (Bradley Cooper), Stu (Ed Helms) y Alan (Zach Galifianakis) le organizan a Doug (Justin Bartha) una despedida de soltero. En realidad Alan no es amigo de ellos, es el hermano de la novia de Doug y éste lo invita por cortesía, y porque su futuro suegro le presta a Doug su Mercedes Benz para realizar el viaje.

Doug es un muchacho serio y en realidad no quiere que nada extraño ni excesivo suceda en Las Vegas. Stu es un dentista, tranquilo, más bien conservador, que vive con su muy dominante novia, con quien planea casarse pronto.

Alan es un caso extraño y ninguno de sus compañeros de viaje está seguro si es retrasado mental, y Phil, por su parte, es el guapo, seguro de sí mismo e intrépido del grupo. Pero los cuatro tienen la intención de divertirse.

Al llegar al Caesar’s Palace se instalan en una enorme suite, carísima, luego suben a escondidas al techo del hotel y ahí, con la brillante ciudad a sus pies, brindan por que esa noche sea inolvidable para los cuatro. Amanece.

El interior de la suite es un desastre. Stu despierta, está tirado en el piso, encuentra un sillón humeante, una gallina caminando por el pasillo, y un desorden de antología.

Alan despierta también y al entrar al baño encuentra un tigre, vivo, encerrado ahí. Cuando despierta Phil, los tres amigos se dan cuenta que Doug, el festejado, el amigo que se casará al día siguiente, simplemente no está en su recámara... y tampoco está su colchón.

Con la cruda (y éste es precisamente el título original de este filme, en inglés, “The Hangover”, la cruda, la resaca) y el desorden, se preguntan uno al otro ‘¿qué pasó anoche?’. Y es entonces cuando se dan cuenta que ninguno de los tres tiene la menor idea de lo que sucedió a partir de los momentos en que brindaron en el techo del hotel. La noche inolvidable se convirtió en la noche olvidada.

La estructura de la película es muy interesante, eficaz y divertida precisamente porque el resto de la historia es la investigación que se ven obligados a llevar a cabo los tres, para descubrir en dónde está su amigo perdido y qué fue lo que sucedió.

Y a medida que investigan, siguiendo las pistas que van encontrando, se dan cuenta del tremendo problema en el que están metidos, el cual parece empeorar a medida que encuentran respuestas.

“¿Qué Pasó Ayer?” es una comedia independiente, dirigida por Todd Phillips (quien realizó la cinta “Starsky & Hutch” en 2004), escrita por Jon Lucas y Scott Moore, e interpretada en su mayor parte por actores casi desconocidos, que ha sido un éxito sorpresivo en los Estados Unidos.

Tuvo un costo de 35 millones de dólares (casi nada, para los estándares del cine norteamericano) y ha ganado hasta el momento, en la taquilla estadounidense más de 260 millones de dólares.

El filme ha sido escrito, dirigido e interpretado de manera muy eficiente. Tanto las situaciones como los diálogos son muy divertidos y la obra nos arranca carcajadas de principio a fin.

Al último todo se aclara (y en los créditos finales hasta vemos fotografías de lo que sucedió), menos una cosa: ¿de dónde salió la gallina?

Mi recomendación: no se la pierda.
12 Agosto 2009 04:00:07
G.I. Joe: El Origen de Cobra
Reconozco que dudé en entrar a ver esta película por miedo a aburrirme, primero, porque este filme está basado en unos ¡muñecos de acción!, es decir en unos juguetes, que luego se convirtieron en historietas y luego en una serie de televisión, pero yo ni conocí los muñecos, ni leí los cómics ni vi la serie. Segundo, porque la película está dirigida por Stephen Sommers, un cineasta que si bien tiene ganas de hacer cine y le pone voluntad a sus obras, se la pasa imitando las películas de Indiana Jones (es evidente que admira a Spielberg y quisiera tener su éxito), pero simplemente carece de talento.

Sus películas son caricaturescas, exageradas, tienen un exceso de acción, no tienen ritmo y los guiones de las mismas son por lo general ridículos. ¿Qué ha hecho? Veamos, dirigió, escribió o produjo las tres partes de “La Momia” (“The Mummy”, 1999; “El Regreso de la Momia”, 2001, y “La Momia: la Tumba del Emperador Dragón”, 2008), y escribió y dirigió la abominable “Van Helsing” (2004), entre otras. La característica fundamental de estas cintas es que Sommers tomó personajes conocidos del mundo de la literatura y del cine de terror clásicos y los insertó en películas de acción, con lo cual perdieron todo su interés y su encanto.

En “G.I. Joe”, Sommers tomó unos personajes de acción y les puso más acción. Al igual que McG, el director de “Terminator: La Salvación”, Sommers cree que una película repleta de acción, de principio a fin, no puede ser aburrida, pero se equivoca, el exceso de acción termina por aburrir al espectador por saturación. En “G. I. Joe” hasta los flash-backs (los recuerdos de los personajes, que vemos en pantalla) son memorias de más escenas de acción. Y todo, todo está hecho con efectos de computadora, y para colmo, algunos de esos efectos son bastante malos.

Stephen Sommers es, además, poco eficiente como director de actores, así que la mayor parte de las interpretaciones de esta cinta son desastrosas. Uno se pregunta, ¿qué hacen en esta película buenos actores como Jonathan Pryce, quien interpreta al Presidente de los EU; Sienna Miller, quien encarna a La Baronesa, y Christopher Eccleston, quien interpreta a McCullen, uno de los villanos mayores? Incluso Dennis Quaid, quien puede hacer buenos papeles si está bien dirigido, aquí está muy mal. Ya se imaginarán a los demás. Por si lo anterior fuese poco, los diálogos son ridículos.

Algo que llama la atención es la cantidad de referencias visuales a las películas clásicas del agente 007, y esto más o menos funciona. En cambio, el intento de acercar “G.I. Joe”, visual y argumentalmente, a las películas de la serie de “Star Wars” (es decir que ahora a quien copió Sommers fue a George Lucas) es bastante penoso, pues se nota que lo que quería no era hacer bien su película, sino lograr un éxito mercadotécnico descomunal... y así no lo va a lograr. Observen bien la secuencia climática del filme, en donde hay varias peleas simultáneas, es un refrito de “Star Wars”. Al salir del cine me di cuenta que quizá no me aburrí, pero sí había perdido el tiempo.




09 Agosto 2009 03:00:37
Los niños de China
Desde que uno ve los avances promocionales o el cartel de “Los Niños de China” y lee la frase “La tragedia los hizo huérfanos. El amor los convirtió en leyenda” y sobre todo “Inspirada en una historia real” sabe de antemano qué tipo de película entrará a ver, una obra dramática con toques de tragedia en donde la guerra convierte a algunos en víctimas, a otros en criminales y a otros más en héroes.

“Hotel Rwanda”, “La Lista de Schindler”, “El Imperio del Sol” y algunos otros filmes vienen a la mente. Por lo general son buenas películas, bien hechas, interesantes, un poquito lacrimógenas y manipuladoras, pero eso se les perdona porque tratan temas muy fuertes acerca del sufrimiento, la crueldad y la bondad del ser humano. Por lo general son cintas muy eficaces.

“Los Niños de China” (hay que reconocer que el título utilizado en México es particularmente malo, por ser demasiado abierto) trata del cruce del destino de varios personajes en la China de los años 30: un reportero inglés, George Hogg (Jonathan Rhys Meyers), una enfermera australiana, Lee Pearson (Radha Mitchell), un general nacionalista chino, Chen (Yun-Fat Chow), una hábil comerciante, la señora Wang (Michelle Yeoh) y 60 niños huérfanos abandonados en un orfanatorio en el campo, en una zona a punto de ser atacada por los japoneses.

George Hogg es un joven periodista con ansias de encontrarse en donde sucede la acción, pero inexperto e inocente. Logra algunos de sus objetivos, pero es herido y más tarde, en lo que se repone, se encuentra en una situación extrañísima, a cargo de 60 huérfanos abandonados en Huang Shi, a los que debe educar, cuidar, alimentar, y luego salvar de la guerra.

En efecto, “Los Niños de China” (“The Children of Huang Shi”) pertenece a este género mencionado líneas arriba, pero uno se topa con varias sorpresas. La fotografía, de Xiaoding Zhao, es estupenda; los aspectos visuales en general son buenos, eso incluye el diseño de producción y la dirección de arte.

La historia central, sin ser tan terrible como las cintas mencionadas antes, es muy buena, pero el guión, escrito por Jane Hawksley y James MacManus, si bien es muy informativo, es emocionalmente plano.

Me explico: sucede lo que debe de suceder en este género fílmico, pero los eventos se ven como clichés, y ni el guión ni el director logran que los espectadores nos involucremos emocionalmente con los personajes, y el efecto que se produce es que nos obliga a ver la película ‘desde lejos’. Así, en realidad no nos importa gran cosa lo que les suceda a los personajes, o bien no nos afecta.

No es tan sencillo determinar en dónde están los errores que han hecho de esta obra, que tenía todo para ser muy buena, una película fallida, sobre todo porque las escenas, y en particular las de acción, están muy bien filmadas, y porque el realizador, el canadiense Roger Spottiswoode, tiene en su filmografía una cinta del agente 007: “El Mañana Nunca Muere”
(1997).

El caso es que este filme, aunque es interesante, a secas, carece del carácter de urgencia de otras cintas del género; le falta intensidad, le sobran clichés... total, una obra destinada al canal de Hallmark.

03 Agosto 2009 02:59:54
Terminator: La Salvación
En 1984 el director James Cameron sorprendió al mundo con una película muy original y muy bien realizada: “Terminator”. Siete años después, el mismo director realizó la continuación: “Terminator 2: El Día del Juicio Final” (“Terminator 2: Judgment Day”), que no sólo avanzó la trama sino que utilizó efectos especiales que en esos momentos (hace 18 años) nos parecieron milagrosos. Hasta aquí, todo iba muy bien.

Doce años después de la continuación, y 19 después de la original, se estrenó la tercera parte: “Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas” (“Terminator 3: Rise of the Machines”), pero esta vez fue dirigida por Jonathan Mostow, un realizador casi desconocido, que carecía de la maestría de Cameron para mostrar lo importante, tanto en acción como en secuencias dramáticas. De las tres películas, ésta es la menos trascendente. Y ahora, seis años después de ésta, y un cuarto de siglo después de la original, se estrena “Terminator: La Salvación” (“Terminator: Salvation”), escrita por los guionistas de la tercera parte: John D. Brancato y Michael Ferris, y dirigida por un realizador lo suficientemente sangrón como para firmarse McG, como si fuera cantante de Hip-Hop, a quien le debemos, además de un buen número de videos musicales, las dos cintas de “Los Ángeles de Charlie”.

En esta película sucede lo que sabemos de antemano que debe de pasar: John Connor (Christian Bale), el líder de la resistencia, debe de salvar a Kyle Reese (Anton Yelchin) de las máquinas; Reese es un jovencito que en realidad es (o será) su padre (lo sabemos desde la primera cinta).

Es interesante que esta película es exactamente la otra cara de la moneda del filme original: aquella sucedía en el presente (que era 1984) y sólo en ciertos momentos se nos presentaban escenas muy breves de ese mundo apocalíptico dominado por las máquinas. El nuevo film transcurre en ese mundo en ruinas, en el año 2018.

Sin embargo, “Terminator 4”, tiene un enorme defecto, la dirección de McG. Este realizador, que proviene de los videos musicales, tiene una característica que comparte con una buena parte de los directores de cine que llegan de otros ámbitos, como los videos musicales y la publicidad: centran su atención en los detalles, su preocupación es que la escena de acción tenga tomas novedosas, que la cámara se mueva como nunca antes, y logran, en efecto, escenas muy bien hechas, pero descuidan lo fundamental: la narración de la historia. “Terminator 4” es un desfile de escenas de acción, bien realizadas, pero el argumento no avanza, y el efecto para el espectador es desesperante, porque aunque vemos persecuciones, peleas, disparos, explosiones, helicópteros que caen y un verdadero catálogo de robots asesinos, sentimos que la película es lenta, porque lo que debe avanzar es el argumento, y aquí avanza poco para las casi dos horas de duración de la obra. Para colmo los diálogos son
malísimos.

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