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Carlos Velázquez
Carlos Velázquez
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Carlos Velázquez (Coahuila, 1978) es autor de La Biblia Vaquera (nombrado entre los libros del año en 2009 por el periódico Reforma). Según Sergio González Rodríguez «es el libro que el norte inventó para explicarse a sí mismo» y está llamado «a cambiar la recepción y la percepción de la literatura mexicana y sus aires de altísima cultura hecha de mausoleos» (suplemento El Ángel), y que en palabras de Rafael Lemus, «es el producto más divertido e iconoclasta de la narrativa norteña» (Letras Libres). Su libro La marrana negra de la literatura rosa (Sexto piso, 2010) fue libro de cuentos del año según El economista.

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08 Julio 2013 03:00:11
El otro paraíso
Vine a Barcelona porque me dijeron que aquí vivía mi padrino

Un fantasma recorre Europa, es el ex góber de Coahuila Humberto Moreira. A pesar de lo que dice el título de esta columna, no, no visité España siguiéndole los pasos. Pero como me encontraba en Barcelona, me propuse ver con mis propios ojos el chalet que alquila en Cataluña. Durante los primeros días de mi estancia en la ciudad me hospedé en el departamento de mi editor. Ubicado en un quinto piso de Vía Augusta. Es decir: zona charolastra. El Coyoacán del otro lado del charco. A una calle me quedaba la estación Muntaner del ferrocarril. La línea L6 en dirección a Reina Elisenda pasa por la estación de Sarrià, en la cual transbordas a Sant Cugat, donde está Valldoreix, el exclusivo barrio donde habita nuestro paisano. Qué golpe del destino. Venir desde Coahuila para quedar a tan sólo siete estaciones de tren del “Profe”.

Tardé 20 minutos en llegar a Sant Cugat de Valles. Y otros 12 para dar con la residencia. Existe una foto que me tomaron recargado en la fachada. Me encuentro en cuclillas. Sonriente. Mi primer impulso fue subirla a Twitter. Pero me abstuve. Aún pervive en mi iPod, pero será mejor que la elimine para que se me quité la tentación. Estuve afuera de la casa alrededor de quince minutos. No miento si albergaba la esperanza de ver salir a Humberto Moreira por la puerta. No hubiera perdido la oportunidad para hacerle unas preguntas. Pero no sucedió. Así que caminé de regreso a la estación.

La verdad, esperaba un poco más del “Profe”. Si bien es cierto que vive en una parte fresa, y el chalet está de lujo, como el mismo dijo, su casa del D.F. es más costosa. En España paga 3500 euros al mes, y eso, para los estándares de Cataluña es una miseria. Yo ingresé al país con 3000 euros en efectivo. Y se me terminaron a los veinte días. Me decepcioné. Aquello no encajaba con los estándares derrochadores de la política coahuilense. Tenemos un premio de poesía internacional, el Manuel Acuña, que está dotado con una bolsa de cien mil dólares para el ganador. Algo no concuerda. Sé que no representa lo mismo ser gobernador que ex. Y los góber’s tienen que vivir en el lugar que gobiernan. Claro, a menos que seas de Nuevo León.

Otra cosa que me defraudó del “Profe” es que estudiaba en la Autónoma de Barcelona, pudiendo matricularse en la Pompeu Fabra. Esta última otorga más caché. Ora sí que está viviendo al verdadero chúntaro style. Entre arrendamiento y estudios se gasta un promedio de ciento diez mil pesos mensuales. Sumemos otros noventa en gastos de manutención de él y su familia. Un total de 200. La neta qué chafa. Existen políticos que sin salir de México se queman eso por quincena, incluso por semana, en celular. Y del erario. Al menos el “Profe” está apoquinando de su bolsa.

Ahora que está de moda entregar las llaves de la ciudad, yo propondría que le diéramos las de Coahuila a San Apapurcio, pero mejor instemos para que le entreguen las de Cataluña al “Profe”. Las va a necesitar.


17 Febrero 2012 04:00:38
Novedades literarias
‘Funerales de Hombres Raros’, Wenceslao Bruciaga, Jus, 2011

Directo desde las calles de Torreón, surge la primera novela de Wences. Su primer libro, una colección de cuentos, fue publicado hace diez años. “Tu Lagunero no Vuelve Más” lo convirtió en un autor de culto. En un regreso cinco estrellas, nos entrega “Funerales…” una obra ambientada en las calles que lo vieron nacer. Aquí uno de los protagonistas principales es el homosexualismo, condición que el autor esgrime con descaro único y original dentro del panorama de las jotas letras nacionales. Wences es célebre, entre otras chambitas, por enamorarse de futbolistas. Su anécdota de que se ha besuqueado con varios delanteros de Pumas es divertidísima. En esta ocasión no perdona, y se va contra los jugadores del Santos. Torreón no sólo es el peor lugar para vivir, también lo es para morir. Y eso queda claro en esta que sin duda me parece una de las novelas del año. Por descarada, por atinada y por antisentimental. El soundtrack de esta aventura está compuesto por Eels, New Order y Pulp, el rimo que inunda las páginas.

‘Vacaciones Permanentes’, Liliana Colanzi, El Cuervo Editorial, 2011

Siempre que aparece un cuentista hay que prenderle una veladora al Santo Niño Anacleto. Pero cuando surge un cuentista como Liliana Colanzi, hay que bailar la danza del venado alrededor de una caguama Carta Blanca. Retrato antigeneracional de una Boliva chabona, “Vacaciones Permanentes” es un libro iniciático, con una prosa que si yo fuera una joven escritora mexicana envidiaría con todas mis entrañas. No existe dentro del ámbito nacional una morra que escriba desde el desamparo a la manera de Colanzi. Aquí no existe la solemnidad que caracteriza a la mayoría de la literatura hecha por mujeres. Sin embargo, encontraremos mucho rocanrol, demerol literario y otras sustancias. Para Rodrigo Fresán, se trata de: “Cuentos desbordando de luces y de sombras y, sobre todo, de perturbadores claroscuros”. Para mí es como si yo hubiera nacido sin lucha libre, sin burritos, y sin frontera en algún lugar de Santa Cruz, pero con unas tremendas ganas de partir madres, escupir y cantar a todo volumen canciones de Charly García.

‘Galaxi Limited Café’, José Eugenio Sánchez, Almadía, 2011

La poesía de Chepe es como las letras de Simmon & Garfunkel, la legítima altura poética sobre las drogas. Si las raíces de sus versos están en el rocanrol, en veinte o treinta años, los orígenes de la música podrás ser rastreado en todos los libros de Chepe. O al menos en estos tres, “Phisical Graffiti2, “La Felicidad es una Pistola Caliente” y éste. Como en sus álbumes anteriores, la canción sigue siendo la misma, pero no. Chepe no se ha pasoneado como Cerati, no se ha disparado a sí mismo como Kurt Cobain. Continúa haciendo algunos de los mejores versos de la poesía mexicana. En los últimos tiempos, la palabra rockstar se ha desvirtuado. Ya a cualquier cabrón gordo y naco le llaman porstar. Esto me parece una falta de respeto para gente como José Eugenio Sánchez, quien es el único poeta de México que merece el apelativo de rockstar. Sé que él lo lleva con oficio. Ojalá sea como Keith Richards, que a los setenta años siga en la farándula, la droga, el sexo y la música. Estoy seguro que Galaxi… recibirá disco de platino por las altas ventas.
10 Febrero 2012 04:00:07
Sada vs Bolaño (2/2)
El argumento de “Los Detectives Salvajes” trata sobre la búsqueda de la poeta Cecilia Tinajero. La trama de 2666 es la misma. La búsqueda de Archimboldi, pero situada en Ciudad Juárez y extendida a cuatro novelas. Si realizamos una análisis más detallado, observaremos que la producción bolañesca está llena de estas repeticiones. Y no hablemos de su cuentística. A mi juicio, es uno de los peores cuentistas de la historia de Hispanoamérica. Tal vez sólo superado por Ricardo Piglia, quien a pesar de ostentar varias teorías sobre el cuento, ha escrito las historias más funestas del género. Fuera de “Plata Quemada”, todo lo que ha escrito Piglia es un fraude, incluida su célebre “Respiración Artificial.

Sada ante Bolaño sufrió las siguientes desventajas. No fue tan jetsetero. No era imitable en lo absoluto. Y arribó tarde a la editorial Anagrama. Ante la fenomenología creada por Ciudad Juárez, una novela ambientada en las ignoradas comunidades de Coahuila no tiene oportunidad. Pero quizá el pecado mayor de Sada radique en que era un mejor escritor. Infinitamente.

A Bolaño no le creo por varias pifias que cometió, pero la principal es que sus creaciones abrevan del realismo mágico (al que tanto atacó y cruitcó). Su carrera es una extensión de la dictadura literaria latinoamericana. Y es aquí donde Sada demostró ser un autor con una propuesta auténtica. Que realizó desde la novela, y no a partir de su persona, caso contrario al de Bolaño.

Más allá de sus experimentos lingüísticos, sin contar que si se repitió (según algunos detractores) no fue redundante (y lo relativo a la repetición está sujeto a discusión) Sada (junto a otros) abrió una puerta que me parece el elemento más destacado de la “literatura norteña”. Uno de los rasgos más trascendentales de la narrativa norteamericana es la búsqueda irrenunciable de la Gran Novela “Americana”.

En “Por qué Parece Mentira” la verdad nunca se sabe y en “Casi Nunca”, lo que Sada propone es una pesquisa similar, pero la consiguiente a la Gran Novela Norteña. Y en este punto se localiza el gran reto de las letras del norte. Antes creíamos que su éxito o su permanencia dependían de su capacidad para incorporarse al corpus de la literatura hispanoamericana. Nos equivocamos. Su consolidación compete sólo a esa búsqueda. En lo personal, para mí la novela más grande que ha creado el norte es “Efecto Tequila” de Élmer Mendoza.

La novela de Sada no sólo nos habla de recuperar una geografía, o de darle la espalda al modelo bolañiano-realista mágico, evidencia la crisis por la que atraviesan nuestras letras. Y por catastrófico que suene este bache, también es estimulante. Y me pregunto, ¿cómo va a superar esto la literatura mexicana? ¿Saldrá de sus problemas o va a desaparecer? ¿Conseguirán las siguientes generaciones rescatarla? ¿Necesita que lo
hagamos?
03 Febrero 2012 04:00:09
Sada vs Bolaño (1/2)
Desde hace tiempo he insistido en que la literatura mexicana está en crisis. Por decir lo que pienso, sin pensar lo que digo, más de un beso me dieron (y más de un bofetón). ¿En qué me baso para proferir tal blasfemia? En la proliferación de la novela histórica y en el abuso de la narconarrativa. Sumemos a lo anterior que el pobre espacio que resta en las mesas de novedades es acaparado por la obra completa de Fuentes y Vargas Llosa. Si esto no es una dictadura, qué es.

No faltará quien me eche en cara que la literatura goza de buena salud, que se escribe todos los días. Entiendo. Pero no voy a ir cada mañana a tocarle la puerta a mi vecino para que me permita leer sus poemas. Aunque nos cueste aceptarlo, el mercado domina el acceso a los contenidos. Entonces, alguien me pedirá que rectifique. Que asevere solamente que la literatura que pertenece al mundo editorial es la que se encuentra en crisis. Pero no existe diferencia. Es la misma. Si en la actualidad la literatura consiste en repetir modelos, la crisis es más profunda de lo que supongo. La práctica nacional de las letras ha devenido en una fábrica de güevones. A los jóvenes escritores ya no les interesa narrar historias. Si añadimos que en los últimos años el autor que ha vendido más novelas sobre México es un chileno: Roberto Bolaño, podemos hacernos una idea de lo desolador que resulta el panorama de las letras
mexicanas.

Pero la crisis no es exclusiva de las letras mexicanas, también campea sobre la “literatura norteña”. La que se produce en el norte de la República. Y si tomamos en cuenta que gran parte de la reputación de la literatura en el país es sostenida por las letras norteñas, la crisis resulta tremebunda. Y por si fuera poco, no existen dudas de que la literatura norteña atraviesa por una crisis en sí misma. Es una narrativa que empieza a fenecer. No hablamos entonces ya de una crisis. Si fracasa mañana la literatura norteña qué sostendrá las letras nacionales.

Entonces surge un cuestionamiento. ¿Cómo puede desfallecer algo que no ha alcanzado su esplendor? Lo que nos lleva a una interrogante más interesante. ¿Cuál es la gran novela de la literatura norteña? ¿Existe? Ante esta pregunta lanzada al aire, alguien respondió que 2666 de Bolaño. Debo confesar que este comentario me ofendió. Para mí una de las posibles respuestas sería por qué parece mentira la verdad nunca se sabe. Sin embargo, tiempo después lo comprendí. Con una escena literaria tan debilitada, por las razones que expuse arriba, la invasión de Bolaño reclamó para sí un mercado huérfano.

Por qué considero a Sada un autor infinitamente más excepcional que Bolaño. Por los mismos motivos que Rodrigo Fresán es mejor también. La respuesta es simple. El chileno es un escritor imitable. Baste revisar la producción de nuestros días para percatarnos de la multiplicación del fenómeno, al que de manera cariñosa y no sin sorna se ha bautizado como los “bolañitos”. Pero más allá del impulso que provoque cierto esteta a ser plagiado, el problema más indefendible de la obra del chileno reside en la repetición.
20 Enero 2012 03:59:48
Éste es ‘El Corrido del Caballo Blanco’
Siempre me ha inquietado la frase de José Alfredo Jiménez que dice: “Iba con la mira de llegar al norte / habiendo salido de Guadalajara”. La canción a la que pertenece se llama “El Corrido del Caballo Blanco”. La imagen, que data de finales de los 50 del siglo 20, describe el periplo experimentado por un Chrysler modelo 57.

“El Corrido del Caballo Blanco” es una especie de “On the Road”. José Alfredo, como un Jack Kerouac, que en lugar de un Dodge desvencijado monta un Chrysler rumbo al norte. Ambas obras obedecen a una misma época. Siempre me ha inquietado la relación que existe entre la generación beat y los cantantes vernáculos mexicanos. Pienso en Javier Solís como nuestro Gregory Corso local. Si algo me ha enseñado la Historia es que absolutamente todos los pueblos nos componemos de balones de futbol, novias amargas y lecciones de moral.

La historia es aquel caballo blanco al que hace referencia José Alfredo. Si algo he aprendido de la Historia es que la única salida a sus conflictos la encuentra el cielo de las canciones. En este sentido, la Historia es lo más importante en mi vida cotidiana. Es cierto, la Historia se puede medir en muertos, en guerras, en levantamientos. Pero su registro siempre será inexacto. La única forma eficaz para pulsar la Historia es la música. Antes que cualquier recuerdo, al pensar en la Historia evocamos nuestro soundtrack personal. Nadie recuerda tantos datos como
canciones.

Siempre que escucho “El Corrido del Caballo Blanco” pienso sólo en dos cosas: mujeres y futbol. Es decir: repaso la Historia y mi historia. Después de dos matrimonios (como dice Fogwill: no me separo, me echan) mi único objetivo es comprarme un par de mesitas (o construírmelas yo mismo, como me sugirió alguien) para comer frente al televisor.
31 Diciembre 2011 04:00:51
Novedades: Mercedes Luna Fuentes
‘Elogio a la Incomodidad’, Universidad Autónoma de Coahuila 2011  

La incomodidad lo es todo. Lo más. Y este elogio el segundo libro de poemas de la autora, quien publicara “Yo/carnicero” en 2008. Como bien apunta Raúl Zurita en el prólogo, lo que este libro describe entre otras cosas es una nueva anatomía. Quizá esto obedezca a la circunstancia personal de la poeta. Nació en Monclova, pero reside en Saltillo, viaja constantemente a Cuatrociénegas y escribió este libro en una playa de Sonora.

O tal vez no. Quizá no se trate de una nueva anatomía del aire o del poema, pero sí del cuerpo, porque Mercedes afirma que tiene el corazón en una pierna. Y si añadimos que esa pierna está rota, entonces podemos asegurar que se trata de la taxonomía del amor: incómoda e innecesaria como la poesía, pero irrenunciable. Una pierna rota  con un corazón congelado es mi verso favorito: “un gancho vestido de carne”. La piel se deforma con el deseo, sentencia Luna Fuentes. Bienvenidos sean todos a este libro de deformes.

Daniel Espartaco, ‘Cosmonauta’, Tierra Adentro 2011

Conocí a Daniel Espartaco en el 2004. Fuimos compañeros del Fonca. También fuimos roomies durante los encuentros de Jóvenes Creadores. Y le inyecté algo de sabor a su vida. En aquel entonces Daniel no bebía, era una encarnación bastante fiel del abuelo Simpson. Pero su escritura la rompía. Gastaba sus días en confeccionar el biopic apócrifo de Miguel Habedero, un personaje guerrillero-hippie-ondesco creado por Daniel durante en su infancia en Chihuahua, pero llevado a la página hasta su llegada al D.F. El libro aún no se publica. El debut de Espartaco sucedió con “Los Errores del Milenio”, en 2006, con el que ganó el premio Gilberto Owen.

Daniel ha dejado de gimotear, ha vuelto a consumir alcohol y ha publicado su segundo libro de cuentos: “Cosmonauta”. Para nuestra fortuna su escritura no ha sufrido modificaciones, es fiel al género cuentístico como pocos autores jóvenes mexicanos. “Cosmonauta” apunta a convertirse en una de las sensaciones editoriales del año. Ya hacía falta.
 
Luis Jorge Boone, ‘Las Afueras’, ERA 2011

Boone se inició como poeta. Una vez conseguida una reputación irreprochable en el campo, se mudó al cuento. “La Noche Caníbal” ganó un premio nacional y fue publicado en el FCE. Cercano a Borges, su estilo no anuncia el que utilizará en su primera novela, “Las Afueras”. Esta historia recupera un paisaje muy poco visitado por la literatura mexicana: el valle de Cuatrociénesgas. Un paraíso enclavado en medio del desierto, zona de pozas, depósitos de agua que surgen del subsuelo y dan albergue a especies endémicas.

Los hermanos James y Williams protagonizan esta novela de oscuros designios. Boone pertenece a una avanzada norteña de escritores que han puesto en el primer plano nacional a la literatura coahuilense y norestense. He aquí la obra de un narrador norteño que no se suma a la dictadura de la narconovela. Alejado de la narcoviolencia, ha preferido escribir una novela de iniciación, una obra que será sin duda inspiradora para las futuras generaciones de narradores norteños y mexicanos por surgir.
 
Antonio Ramos, ‘El Cantante de Muertos’, Almadía 2011


“Mi padre le cantaba a los muertos”. Con esta sensacional frase arranca la primera novela de Ramos. Después de pagar el derecho de piso con una interesante, aunque desigual, carrera como cuentista, se estrena como narrador de largo aliento. La música es un elemento constante dentro de las promociones de autores norteños, en embargo, pocos se han preocupado por hacerla parte central de una obra, como en el caso de Ramos. No encontraremos aquí la erudición discográfica, ni el análisis musical, pero sí la pasión de un hombre que es contratado para amenizar los velorios en los pasajes rurales del noreste mexicano.

Como un Hank Williams local, este personaje falta pero no fatalista, sólo puede cumplir un cometido, como los grandes song writers o singers del pasado, se dedica a estar cerca de la muerte, a tentar al destino, a cantarle a la desgracia. Y como un recordatorio de que la mejor canción es la que aún no se compone, Ramos entabla aquí una correspondencia silenciosa con el corrido. Un estilo de música que habita toda la novela sin denunciarlo. Toda una tradición que surca esta páginas sin la necesidad de hacerlo evidente más que a través de la vida de los personajes.  
16 Diciembre 2011 04:00:33
El caso del fascículo 10 tips en bronquitis
La vida del representante es fascinante. Siempre tiene un reto por delante. Los viernes es el día de la semana que se presenta más agotador. El cansancio se acumula. Un pensamiento recurrente que atraviesa por nuestra cabeza es el sábado. Día de descanso. También nos invade la sensación de que debemos terminar con el plan de trabajo acordado. Cumplir la meta en lo que se refiere a visita médica. El representante ataca el viernes con la mejor disposición posible. Sin embargo, en ocasiones la visita no lo es todo. Lo que marca la diferencia entre un representante y otro es la calidad de la visita.

Recuerdo una ocasión que mi gerente decidió trabajar conmigo un viernes. Cumplíamos con la jornada sin complicaciones. El trabajo del jefe es apuntalar que cada visita se lleve a cabo a la perfección. Su misión es señalar, observar, puntualizar, en fin, apretar las tuercas del trabajo del representante. Aquel día me sentí bastante satisfecha de que se me hicieran pocos comentarios sobre las características de mis promociones. Nada es más gratificante que irte a descansar tras dejar todo el trabajo resuelto.

Antes de la hora de la comida visitamos a un médico general. Realicé la promoción bajo la mirada atenta de mi jefe. Mostrar cada uno de los productos a fondo y cerrar la venta es el objetivo de las vista. Al salir del consultorio mi gerente me hizo un comentario. Había olvidado darle al doctor el fascículo 10 tips en bronquitis.

Durante el trayecto que recorrimos camino al siguiente consultorio, mi jefe hizo un énfasis particular en la importancia del fascículo 10 tips en bronquitis. No sólo se trataba de una información valiosa, también resultaba interesante para los médicos. Una vez más me recordó lo trascendente que significa entregar todos y cada uno de los materiales. Cada visita de la ruta estaba diseñada para ello. Olvidar promocionar un producto o entregar un material pone en desventaja tanto al medicamento como al representante, pero también, aunque no lo parezca, al médico. Ya que se queda con un porcentaje menos de información, entonces se crea un vacío. Todos los médicos deben contar con el mismo acceso a nuestros productos.

Me fui a comer con la desazón de que olvidara entregar el fascículo 10 tips en bronquitis. Mi propósito es y siempre ha sido cumplir con la presentación a fondo, esto incluye, lo sabemos, una buena relación con el médico y la entrega tanto de los materiales como de los productos y por supuesto la venta. Pero lo sabemos, a veces eso no es determinante. Para esos momentos, basta con un doble esfuerzo por parte del representante. Lo que en mi caso significaba regresar por la tarde.

Hice un espacio en mi recorrido vespertino para volver al consultorio del médico general. Pero las cosas nunca salen como uno las desea. No encontré al doctor. Fue entonces que empecé a pensar en mi sábado de una manera diferente. Al día siguiente hice un espacio en mi día de asueto para insistir una vez más en entregar el fascículo 10 tips en bronquitis al doctor. Para mi buena suerte me recibió amablemente y completé, casi un día después, con la presentación a cabalidad. Y todo lo que me costó fue una vuelta. Me sentí contenta conmigo misma por haber cumplido con el compromiso.

Aunque el objetivo del representante está bien definido. A veces el beneficio es incalculable. Haber entregado el fascículo era la tarea y la realicé. Ese, creía yo, había sido mi mayor logro. Pero la verdadera recompensa la obtuve cuando descubrí que el médico general había comenzado a recetar Avelox. Ahora me percato de lo valioso que fue entregar el fascículo. Y todo lo que me costó fue una vuelta. Y todo, por supuesto, gracias a que mi jefe remarcó con firmeza la preponderancia del fascículo 10 tips en bronquitis.

Desde aquel día no hay sábado que no sacrifique para entregar un producto o un material que no haya distribuido. O para obsequiar una muestra que me solicite algún médico.

Al final sé que tarde o temprano fructificará en una receta. No importa que tantos compromisos tenga, vaya a una boda, o me quede en casa, para mí el sábado es sinónimo de una receta más.    
09 Diciembre 2011 04:00:20
Novedades desde la FIL
Eulalio González “Piporrro”, ‘Homenaje’, VV. AA., La caja de cerillos, 2011.

“Lalazo”, el creador de un metalenguaje, el primer posmoderno de la historia mexicana, el primer posnorteño, el nacido en Perros Bravos, Nuevo León, estrella de la pantalla, bracero, compositor, cantante, un estuche de monerías, recibe tributo por parte de algunos de los adalides de la cultura mexicana. Un documento indispensable para entender la condición del ser norteño, esta obra multidisciplinaria reúne a autores como Óscar Chávez, Antonio Ortuño, Eduardo Antonio Parra, Luis Humberto Crosthwaite y Jorge F. Hernández. Armado desde un sótano oscuro y maloliente, en los bajos fondos del D.F., es la primera publicación de la recién creada editorial La caja de cerillos. La literatura no puede aspirar a convertirse en un corrido, pero los corridos siempre consiguen transformarse en literatura, aquí la muestra, un documento que debería ser libro de texto obligatorio. Después de Biograjúa y anecdotaconario, biografía sobre “Piporro”, este libro es una especie de biopic que sitúa a don Lalo como lo que es: el primer rockstar del norte. Incluye filmografía.

‘Ánima’, Antonio Ortuño, Mondadori, 2011.

Conocido por ser el 50% del dueto conocido como “Nado sincronizado Mondadori”, ah, y por Recursos Humanos (finalista del Premio Herralde de Novela, hazaña conseguida sin haber tenido que besar a Sergio Pitol) y El buscador de cabezas, un debut que ni el “Toro” Valenzuela en 1981 con Los Dodgers, la ternurita Ortuño regresa con su tercera puñalada trapera a las letras mexicanas. Ánima es la nostalgia pura por la edad de oro del cine mexicano, pero de los zombies, una etapa que no existe, obvio, pero que Ortuñi se sacó de la manga para narrar la historia de dos personajes que son el Cheech y Chong de la cinematografía tercermundista. Como el periodo al que alude esta obra es fictición, la historia parece estar narrada por nuestra abuelita (sí, esa que todos tenemos o tuvimos, que amaba a Pedro Infante) pero en ácido. O hasta el quequi de MDMA. Oscura, pero sobre todo incómoda, esta novela hace lo que muchas no, arriesgarse. Bukowski decía que un escritor de que deja de correr riesgos está acabado. Pero no le hagamos caso a ese güey, era un pinche borracho.

‘La Coz Cantante, Biografía en dos Actos’, Barney Hoskyns, Global Rhythm, 2010.

Tom Waits era un cochinote. Su habitación en el Tropicana era famoso en todo L. A. por ser un cuchitril. Cualquier semejanza con el Dylan que no se bañaba es bien recibida. Al parecer el genio y la higiene no se llevan. Cuentan que cuando salió esta biografía Tom Waits se encabronó porque revelaba cosas que prefería sordearse. La verdad es que el primer Waits, a pesar de reverenciar a los beats y estar influenciado por Kerouac era malón. No fue sino hasta “Blue Valentines” y “Hearthattack and Vine” que se reveló como un gigante. Estas y otras dulces novelitas sentimentales encontrarán en esta estupenda bio, por lo bien escrita y por lo reveladora. Waits era un culero, dejó a Ricky Lee Jones y la morra se tiró a la heroína. Este libro casi coincide con el lanzamiento del nuevo disco de Waits, “Bad as Me”, su mejor álbum desde “Mule Variatios”. Tuvieron que pasar más de 10 años para que Waits volviera a sorprendernos con una obra maestra. Ojalá el día de mañana no se le ocurra hacer un disco con Metallica.

“Diario de Nueva York”, Peter Kuper, Sexto Piso, 2011.

Pinche Kuper es una pistola. Después de “Diario de Oaxaca”, donde combina lo mejor de sus habilidades, el activista con el periodista gráfico y el dibujante, se la saca ahora para miar con Diario de Nueva York. Éste es un libro que no pasa inadvertido por nadie. Le gusta a la abuelita, al papá, al tío y al sobrino autista. Así que no le haga más al que la Virgen le habla. Mande al niño, mande a la niña, a la librería más cercana por éste que es sin duda uno de los acontecimientos editoriales del año. Un documento a la vez hermoso y terrorífico sobre la urbe donde se han rodado más pelis de gánsteres. Este diario del corazón es un objeto bellamente editado, que sin duda será un excelente regalo de Navidad. Kuper es un chingón. Me declaro su fan. Lástima que cuando lo conocí no le dirigí la palabra. A ver si ya se me quita lo mamón. Onque como dicen por ai. Ni que fuera gripa. Una obra maestra, una obra de arte, un golpe sentimental, un periplo emocional éste mi querido diario. Por qué en México no tenemos un Kuper, chingao. ¿Tenemos que conformarnos con el mediocre de Blumpi?       
11 Noviembre 2011 04:00:04
‘Pasto Verde’: la primera novela postnacional
“Pasto Verde” de Parménides García Saldaña es sin duda uno de los relatos más portentosos, abrasivos y vigorizantes que ha confeccionado la literatura mexicana. Nuestra lengua (nuestra historia) no ha podido reponerse de los estragos que el autor le ocasionó en su debut como escritor. Esta obra ha envejecido en el panorama de las letras nacionales de manera única. Es imposible equipararla con cualquier otro producto narrativo. A poco de cumplir 50 años de su publicación, no podemos aproximarnos a ella sino como nos acercamos a un disco de Bob Dylan o de The Who.

Diez años después de la publicación de “La Región más Transparente” de Carlos Fuentes, en 1968, “El Par” dio portazo a la concepción toda de la literatura nacional y su gemelo tirano, niña muy bien portada, el “boom” latinoamericano. Sólo bastó una década para que Parménides le cantara “Las Golondrinas” al modelo literario seudocosmopolita
posrevolucionario.

Frente a la novela totalizadora, canónica, voluminosa, Parménides contrapuso la novela adrenalínica. El spring narrativo. Auténtico desolado de su época, “El Par” es un clásico a la manera de Frank Zappa: alguien que agota el discurso en sí mismo. Uno de los experimentos más relevantes que plantea “Pasto Verde” es la imposibilidad de una continuidad. La obra de Parménides no permite que sobre ella se sugiera siquiera la noción de tradición.

Las grandes novelas son obras extensas, dilatadísimas. No es en la brevedad donde el género realiza sus mejores descubrimientos. Por su parte, la novela breve resulta siempre sucedánea, inane. Sin embargo, existen ejemplos de novela compacta sustentable: “Pedro Páramo”de Juan Rulfo y “El Principito” de Antonio de Saint Exupéry. “Pasto Verde” pertenece a esta denominación.

Parménides es un fenómeno que proviene de una tradición literaria específica: la Generación Beat, pero que también establece un puente con otras promociones de narradores y poetas en castellano. Comparte delirios lingüísticos con el argentino Osvaldo Lamborghini, con quien lo liga cierta estética de la narración, ya que ambos siempre se manifestaron por la novela anémica en su extensión. Además, los motivos contenidos en “El Fiord” son los mismos que alimentaron a “Pasto Verde”: la anarquía, la droga, el compromiso político, la inteligencia en ayunas. La obra completa de “El Par” no rebasa las 600 páginas de producción.

Las dos grandes pasiones de Parménides: las drogas y el rock impidieron la comprensión puntual de su obra. Para la conciencia burguesa posrevolucionaria, la asociación de estupefacientes y guitarras eléctricas representó una pústula hirviente en el discurso literario nacional.

El eterno “I can’t get no satisfaction” que la obra de “El Par” pontificaba, no sólo lo ejemplifica como un recalcitrante posmoderno, sino que lo sitúa como el primer ser posnacional. Confinado, errante, explosivo. La síntesis incómoda que refrescó el panorama al aglutinar el movimiento de La Onda en sus confesiones escriturales. Movimiento que ha sido reivindicado, junto a “El Par”, en el libro “Rebeldes con Causa” de Eric Zolov. Parménides es la primera figura contracultural plenamente identificable en México. El primer rebelde mediático contra el cual el status quo literario pudo dirigir sus enconos y vituperios. La función de la contracultura garcíasaldañezca no es otra que evidenciar la crisis del Estado patriarcal mexicano. Por tal motivo, el enemigo natural de “El Par” es Carlos Fuentes.

La novela de la Ciudad de México no es “La Región más Transparente” sino “Pasto Verde”. Una historia seductora, catártica, refrescante. Un viaje lúcido y a la vez alucinado, y de introspección psicodélica pero también desafiante y experimental lingüísticamente a la manera del “Ulises” de
James Joyce.

Planteada y planeada desde el delirio, la novela de García Saldaña es la representación del mickjaggerismo vocal trasladado al contexto de la jaquecosa clase media defeña. Parménides es el primer autor border en su doble acepción: la que alude lo limítrofe y la que apela a la locura. El shine on you crazy diamond de la Narvarte. Nuestro Syd Barret local.

“Pasto Verde” es un texto iniciático. Inspirador. Tránsfuga. El acelerador a fondo de un motor marginal perfectamente engrasado que gozó del desinterés de sus contemporáneos. Con excepción de algunos autores, entre los que destaca José Agustín (rebautizado en la aventura como Pepcoke Gin). La inclusión de Agustín en la obra es la enseñanza heredada de la Generación Beat. La mitificación kerouaquiana, iniciada por Jack Kerouac, autor de “On the Road”. Al igual que los beats, “El Par” compartía la idea de que la literatura debe ser directa y autoconfesional. Por lo que decidió que “Pasto Verde debía tratar sobre su realidad inmediata, hacer a un lado la ficción absoluta e interactuar aspectos de su vida cotidiana, como la inserción de sus amigos, con las aspiraciones estilísticas que su novela supone.

Probablemente hayan sido Kerouac el escritor que más influyó a Parménides. Aunque el movimiento de La Onda, como etiqueta grupal, fue acuñado por un actor externo, la frase es atribuida a Margo Glantz, no resultó tan descabellada en sus intenciones. La mente acelerina y tempranera de García descubrió de inmediato la feliz asociación entre la onda y “On the Road”. Siempre que a Parménides se le preguntaba dónde andaba su obra, respondía: “En la Onda (‘On the Road’)”.

“Pasto Verde” es, sin objeción, junto a “Farabeuf2”, uno de nuestros clásicos más taimados. En la más absoluta emulación beatnik, “El Par” se fue al otro mundo como Neal Cassady, pero nos heredó una novela postnacional, un suceso, irrepetible, inigualable, como cualquier disco de The Beatles, de The Rolling Stones.
04 Noviembre 2011 02:59:59
Tom Waits (2/2)
Para K

Desde 1999, fecha de salida de “Mule Variatios”, los altibajos eran una constante en el trabajo de Tom. Que existen grandes momentos, los hay, pero se diluyen entre tanto bandazo. Entonces, 12 años después aparece “Bad as me”, un disco que nos cae como un cubetazo de agua fría y nos devuelve al Tom más afortunado. Basta oír el primer corte, “Chicago”, para saber que el germen de este álbum es único y se demarca de los trabajos anteriores. “Chicago”, es un ska, un ritmo con el que Tom había coqueteado pero no de manera tan flagrante. El resultado es una de las piezas más portentosas que ha escrito su autor. La escucha total del disco nos remite un poco a lo hecho en el pasado, en especial a la trilogía “Sworfishtrombones, Rain Dogs y Fran’k Wild Years”. En “Bad as me” habita el espíritu que habita en las obras atrás mencionadas. El segundo corte, “Raised Right Men” le debe muchísimo al trabajo de Grinderman y al último Nick Cave and the bad seed, que a su vez le deben mucho a Waits. Es extraño que no exista una colaboración entre estos dos. Debería de darse.

“Talkin at the same time” recupera la atmosfera cabaretera del primer Tom, mezclada con el trasfondo oscuro que tanto le gustó poner en práctica en sus discos para Asylum. Y nos remite por supuesto a aquella gran banda que tuvo a principios de los 90, en la que entre otros músicos contaba con Greg Cohen y Marc Ribot. “Get lost” es puro Tom Waits, en el mejor sentido de la palabra, en su jugo, portentoso, con un swing envidiable, sólo puesto en marcha por él. “Face to the highway” es el típico relato tomwaitsiano que alude a presencias que no son de este mundo, la atmosfera onírica es aquí tan fuerte pero que está remarcada sobre todo por un sonido que nos remite al western.

Aunque el relato no se desarrollé en un lugar determinado, no deja de arrojarnos la sensación de tratarse de un relato de vaqueros. “Pay me now”, “Back in the Crowd” son el momento del Tom baladista, cortes que siempre están presentes en su obra, y que nos remiten a “Time” y a “November”. “Bad as me” vuelve a empujarnos hacia arriba y es el lamento cínico al que Tom nos tiene acostumbrados pero en el que al igual a rolas antiguas el poderío se encuentra en los metales y en la guitarra. Con un tinte de drama, que no deja de tener toda su obra, Tom lo conjuga con el relator, el anfitrión de un espectáculo de carpa
ambulante.

Un punto significativo en el álbum es “Kiss Me”, el Tom cabaret, arrabalero al estilo “Nighthawks at The Diner”, pero con la impronta cosmopolita del siglo 21. “Satisfied” es otra vez el Tom con swing, con la perorata que le encanta estilo predicador, el declamador enfebrecido pero melo-odioso que no resiste a vociferar todo lo que
registra.

“Last Leaf”, otra balada, marca una sencillez por la canción que Tom había dejado atrás entre tanta desesperación por ser antes que nada un ejemplo de la vanguardia, aquella que representó de manera inconsciente, pero se hizo latente y presente durante el periodo postmule y que era buscada a propósito.

“Hell broke Luce” es una gran canción, pero tal vez sea la menos afortunada, pues posee los vicios que están presentes en todo “Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards”.

El cierre, “New Year’s Eve” es la típica canción crepuscular de Waits, aquella que nos sugiere una sola imagen, la del capitán hundiéndose en su barco mientras se sujeta con rigidez la gorra sobre la cabeza y su otra mano saluda a la muerte con el patriotismo que no puede brindársele a ninguna
nación.

“Bad as me” era el disco de Tom que esperábamos desde hace 10 años.
28 Octubre 2011 03:00:06
Tom Waits para K
El último poeta maldito auténtico, Tom Waits, tiene disco nuevo. “Bad as me” es, sin duda, su mejor trabajo desde “Mule Variations”. Entre estas dos producciones se encuentran varios discos del poeta de Sebastopol. Algunos más afortunados que otros, pero todos igual de ambiciosos. El más afortunado es “Real Gone”. Pero a este antecede “Alice” y “Blood Money”. Y después aparecerá “Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards” y el disco en vivo “Glitter and Doom”. “Mule Variatios” marcaría la entrada de Waits al sello discográfico Anti, casa que grababa música predominantemente punk. Al mismo tiempo, la salida de Tom de Island Records se vería enmarcada por el lanzamiento de “Beautiful Maladies”, un disco de éxitos de uno de sus periodos más exuberantes de su discografía. El solo conteo de estas obras da una dimensión de la prolífica carrera del poeta del crack of down, tomando en cuenta que ha dejado atrás sus años de juventud, esto es toda una hazaña. Por si fuera poco, en medio de todo esto, apareció “Used Songs: 1973 -1980”, éxitos correspondientes a su etapa en “Asylum Records”, álbum que viene a complementar el paisaje recopilatorio sugerido por Island.

El arribo de Waits a Antic le permitió una experimentación por la percusión de objetos metálicos con los que coqueteó en discos como “Bone Machine”, pero que desde antes había llevado al máximo en “Big Time”, disco en vivo. La obra de Waits postmule se fue imbrincando más y más, hasta situarse por completo totalmente alejada de lo que hizo para Asylum (más de siete producciones) y de lo que propuso en Island, destaca por sobre todo la trilogía constituida por
“Sworfishtrombones”, “Rain Dogs” y “Fran’k Wild Years”, sus trabajos más celebrados hasta entonces. A tal grado se plantearon universos musicales tan disímbolos, que él único hilo conductor entre todas estas obras es la voz, porque la banda a la que Tom había conservado por muchos años se fue diluyendo con la aparición de los últimos discos. “Mule Variatios” marca un abismo en el corpus tomwaitsiano. Me atrevería incluso a afirmar que es una obra que no se ha superado. Si bien las ambiciones porpuestas en dos discos temáticos o conceptuales como “Alice” y “Blood Money” pretendían situar a Tom como un creador de todo un sistema de pensamiento, aderezado con la estructura del formato suite y el dramatismo de la ópera. Estos discos, que fueron lanzados casi de manera simultánea nos ofrecen a un Tom en búsqueda, pero sin el tino para los hallazgos a los que nos tenía acostumbrados.

La aparición de Real Gone fue un soplo de aire fresco, en primera instancia parecía devolvernos al Tom de antaño, con el natural impulso de atacar un nuevo álbum, sin embargo, este disco decae en ciertos tramos y otra vez no es la obra que contiene las alturas deseadas. Por supuesto que arrojar un álbum cinco estrellas tras otro es una labor titánica, el problema con estos discos es que Waits comenzaba a sonar repetitivo. Algo que llegó a su punto más insoportable en “Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards”, que sin duda contiene grandes canciones pero que nos ofrece a un Tom plagiario de sí mismo. Por otra parte, este disco tiene dos intenciones, que a mi gusto no cumple con ninguna de ellas, la primera es referenciarla como un cofre del tesoro tomwaitsiano, que a mi juicio no es tal, por lo mencionado y porque la escucha de estos tres discos es cansada. Y la segunda, que un álbum de tal naturaleza pretende ser un tour de force con la canción, algo de lo que Waits no tiene necesidad, porque sus mejores canciones ya estaban en otros álbums y las nuevas no pudieron superarlas.
21 Octubre 2011 03:00:42
Telecápita: literatura & posmo
Como un lindo exponente de la sociedad teledirigida, he sido invitado a participar en el simposio Telecápita. Un encuentro entre el arte y el pensamiento organizado por raza de la UNAM,  un grupo de alumnos (en el tramo final de la licenciatura o en el proceso de investigación de la maestría o el doctorado) seguidos de cerca por la dirección del Dr. Manuel S. Garrido Valenzuela, Dr. en Filosofía que imparte cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde hace más de 30 años.

El chocolate se bate así: se trata de dos eventos simultáneos que establecerán un diálogo entre sí: un Simposio de Literatura y Posmodernidad con profesionales de las artes, y un Coloquio con estudiantes de licenciatura y posgrado que cursan estudios en Humanidades y Ciencias Sociales en diversas universidades del país. La onda, mis queridos canchanchanes, es que hay que seguirle la pista durísimo a este evento. Que se vitoreará del 24 al 28 de octubre próximos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en el Teatro Santa Catarina (Coyoacán), en el bar El Hijo del Cuervo (Coyoacán), y en el Centro Cultural de España en México (Centro Histórico). El cartel tiene a banda pesada en sus huestes: Eduardo Subirats, Sergio González Rodríguez, Guillermo Fadanelli, Kyzza Terrazas, Daniel Giménez Cacho, Alberto Chimal, entre otros.

Como telecápita boy que seré por cuatro días los invito a que nos veamos la jeta en este bisnes. Las líneas gruesas de exploración corresponden a los siguientes temas: a) Violencia, pánico y horror, b) Dilemas sobre la autonomía o la postautonomía artística, c) Arte y nuevas tecnologías, d) Imperio de la imagen y del simulacro, e) Experiencia estética en la Aceleración, f) El lugar de la Literatura en el mundo contemporáneo, e) Las posibilidades del arte en la crisis. La pregunta que está en el fondo sería una: En un mundo sin cabeza (sin instituciones, sin un relato cohesionador sino un gran relato engañoso, sin ley, sin oportunidades laborales para los jóvenes, sin educación), ¿qué tienen el arte y el pensamiento qué decir, qué aportar?

Cómo notarán, la onda se va a poner sabrosa. Además, por supuesto, estaré con todo en el backstage para narrar lo que suceda tras bambalinas. Prometo buenas crónicas de lo que suceda en el after. Seguro que en los pasillos se dirán cosas tan importantes como en las mesas de debate. Nada sería mejor que ver a alguien liarse a golpes por sus ideas. Hace mucho que no veo a nadie defender un concepto con los puños. Telcápita promete ser un evento memorable. Y como lo memorable es mi onda, ahí andaré. No se pierdan este bonito capítulo de la telenovela que es nuestro pensamiento mexicano. 
14 Octubre 2011 03:00:52
El delicado encanto del canalla latinoamericano (2/2)
En esta carrera por los premios por lástima el que sin duda más lástima provoca es Fuentes, por lo tanto debería ser el ganador absoluto de todos y cada uno de estos certámenes. Pero no es así. Algo sucede. Fuentes se encuentra tan desesperado por figurar que incluso escribió una novela sobre la narcoviolencia. Ha llegado tarde al baile, como una gran cantidad de escritores, eso ya lo hizo Vallejo en “La Virgen de los Sicarios”. Pero sobre todo, Fuentes horroriza por sus declaraciones.

Ha afirmado que urge intervención extranjera para controlar la situación del país. Qué gran estúpido. Mientras que Vallejo pide que se extermine a la clase política, Fuentes aboga porque se mantenga la hegemonía en el poder. Si aceptamos ayuda externa, una de dos, o los políticos que nos gobiernan se perpetúan en el poder, e invalidamos el sufragio efectivo, tanto que Chávez envidiaría no ser mexicano, o nos imponen unos gobernantes políticos peores.

Fuentes y Vallejo pertenecen a la misma casa editorial. Empresa que además ha convertido el asunto de los premios una farsa, con su publicitado Premio Alfaguara. Tal vez este sea el premio más espantoso en la historia de la lengua. A mi parecer, de todas las figuras a las que se lo han otorgado, el único que lo merecía era Xavier Velasco. Fuera de él algunos años la decisión ha sido predecible y otras veces absurda. Novelas aburridas que buscan bajo todos los artificios ya sobados devolver a las letras y a las editoriales a la “edad de oro” del Boom latinoamericano, en la que sus productos, trátese de sus estrellas como Fuentes o García Márquez, se vendían ciegamente.

En la actualidad, a pesar de la mafia que impera en las editoriales, los productos que ofrecen al público son decepcionantes. No es insólito observar una gigantesca mesa de novedades atiborrada por todos los títulos de escritores como Carlos Fuentes o Murakami o Vargas Llosa. Si fuera extranjero y viajara a este país y deseara comprar un libro sentiría mi inteligencia humillada. Me preguntaría que si no hay nada más que leer en este lugar. Sé que las editoriales son negocios, y como negocios mismos les argumentaría que se terminó el comercio prerrevolucionario, en el que cambiabas papas por carne, ropa por leche o sexo por municiones. Lo extraordinario es que a pesar de no ser tan desproporcionada, la obra de Vallejo ha levantado más ámpulas, en todos los sentidos, que los tibios arriba mencionados.  

El año pasado Vallejo visitó la ciudad de Torreón para impartir una cátedra. Como el premio FIL, fue una decisión bastante criticada. Sin embargo, se tenía la certeza de que era una figura indispensable para conocer el actual pensamiento latinoamericano. Era innegable que para crecer como público debíamos traer a Vallejo a la ciudad. El evento fue exitoso, pero resultó un desastre, nadie entendió al autor, e incluso se le juzgó. Pero Vallejo es un escritor serio, este premio lo respalda. Y traerlo a Torreón sin duda fue una excelente idea. Todavía lo recuerdo por estas calles con su Ipod cargado con rolas de Toña La Negra. Entablé una entrañable amistad con Vallejo en poco tiempo. Varias ocasiones me ha invitado a comer a su casa. Nunca imaginé que le agradara, debido a su fama de misántropo. Asistió a la presentación de mi libro de cuentos en el D F.

Recuerdo un cartel de promoción de una visita de Fuentes a Saltillo. Lucía el atuendo de boxeador: torso descubierto y guantes profesionales. Una imagen que más que reverenciar al deporte hacia evidente el machismo. Fuentes era el tipo que las puede todas. La sexualidad se ha socavado. El machismo se derroca. Su contraparte, Vallejo es una figura menuda, grácil, toca el piano. Para imponerse sobre todos sus contrincantes le ha bastado su encanto delicado de canalla. Aquel vago que supo desandar todo el D.F. tras los pasos de un poeta colombiano para escribir una biografía. Vallejo es una persona amable, pero no soporta tener enfrente una cámara de televisión o una audiencia porque se destapa. Se vuelve enemigo de todo y de todos. Lo más loable es que no claudica de nada. Nunca se retracta, ni se arrepiente de sus actos. Lo mismo odia a su madre que a la Iglesia. Pero ama a su perra.

En una entrevista Vallejo afirmó que con este premio México y Colombia se hermanaban. Será en lo literario, porque en la droga, la violencia y la política son gemelos. Podrá ser incómodo el premio FIL a Vallejo, pero es justo. No lo merecía otro escritor. Se hizo lo correcto. Y hacer lo correcto en estos días es lo más difícil que existe.
07 Octubre 2011 03:00:01
El delicado encanto del canalla latinoamericano (1/2)
La historia de la literatura hispanoamericana está anegada de premios injustos. Algunos llegan demasiado temprano, otros demasiado tarde. O cuando estás demasiado verde o cuando te volviste caduco. También abundan los premios incómodos. Cuando anunciaron que Mario Vargas Llosa ganaba el Nobel, México ganó, pero perdió Latinoamérica. Ganamos porque se impidió que Carlos Fuentes resultara triunfador y hundiera a la literatura mexicana. Perdimos porque Vargas Llosa quizá sea el mejor ejemplo del escritor latinoamericano contaminado por el poder. En ambos casos pierde la literatura. Los dos escritores forman parte de una corriente que devino en caudillismo, el Boom, y que ha ejercido el caciquismo junto a otras figuras como Octavio Paz, y que tuvo continuidad en actores que mantienen la hegemonía literaria de todo el continente, como Roberto Bolaño (ya fallecido) y Ricardio Piglia.

La literatura, y sobre todo la mexicana, puede prescindir de un escritor y esto no perjudica en nada su tradición. Ninguna literatura puede descansar en una sola figura, por eclipsante que esta sea. En la actualidad no existe en México escritor más prescindible que Carlos Fuentes. En primer lugar porque Fuentes inauguró el cese del parricidio literario. En segundo, porque su literatura ha dejado de poseer peso ontológico para los mexicanos, absolutamente nadie se encuentra reflejado, bajo ninguna premisa, en la obra de Fuentes.Nos es ajeno por completo. Y en tercero, Fuentes es totalmente desechable desde el aspecto editorial. Tanto él como Vargas Llosa continúan estorbándole a la literatura en las mesas de novedades.

Pero quizá la razón más importante para desterrar a Fuentes para siempre de la literatura es porque rival al que se enfrente resulta derrotado. Perdió contra Vargas Llosa. Y acaba de ser vapuleado por Fernando Vallejo. Este año el Premio en Lenguas Romances que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha recaído en el colombiano. Una decisión acertada, sin embargo, injusta para ciertos sectores. Se respira en el aire cierta animosidad, cierto resentimiento porque se le otorgara este reconocimiento a un extranjero nacionalizado. Quizá el año entrante sea Fuentes finalmente el ganador, pero no nos engañemos, sabemos que esta edición le correspondía a él. Era el momento de legitimarlo ante la derrota. Como consolación, Fuentes recibió el premio Fomentor de Lectura en España. No es un mal galardón, por el contrario, pero su anuncio fue flor de un día. Ahora ni quién lo recuerde. El premio de Vallejo lo trae atorado en la garganta casi todo mundo.

Pese a su reiterado desprecio por las medallas, Vallejo sigue levantando reconocimientos. En una entrevista que le realicé el año pasado, se mofaba del doctorado Honoris Causa que le otorgaron en Chile. Y anticipó que en cualquier momento recibía otro. Y como todo canalla, Vallejo es dueño de cierta clarividencia. La única que le falla es aquella que siempre asegura que en cualquier momento se va a morir. Ha regresado incluso a su natal Colombia, pero no acierta a morirse. Los presagios no son como la paquetería, no tienen garantía de entrega antes de las doce del día. Y por si fuera poco, ahora los clarividentes somos nosotros, va a donar los 150 mil dólares del premio a dos organizaciones protectoras de los animales, algo que ya todos adivinábamos.

Con el triunfo de Vallejo ganamos todos. Nada es para nadie. No es una conquista que contribuya a mantener la ortodoxia literaria en Hispanoamérica. Y es que ya nos tocaba algo, carajo. Hace apenas unos meses Yuri Herrera perdió contra Ricardo Piglia en la competencia por el Premio Rómulo Gallegos, que también le han concedido a Vallejo. Todos sabíamos que Herrera merecía ganar. Pero la inercia del Nobel a Vargas Llosa lo impidió. Los jurados estaban encandilados por esa moda que practican los críticos disfrazados del boom, a los que pertenece Piglia. Negar al Boom, pero actuar en base a todos sus mecanismos es asegurar el éxito en estos días. Si Yuri Herrera hubiera ganado se habrían abierto puertas insospechadas para la literatura hispanoamericana. Entre bambalinas se presume que el premio se lo dieron a Piglia por la edad. Esto ofrece dos lecturas, la primera, los autores jóvenes no merecen una distinción de esta envergadura porque o se corrompen o son inexpertos y poco dignos para llevar estos galardones, o porque los premios hoy en día se otorgan por consolación. (Continuará)
23 Septiembre 2011 03:00:36
Top 5 de novedades
En los últimos días me he visto he escuchado un montonal de discos, les comparto las 10 rolas que más me han atrapado en las últimas semanas.

1. “Black Water” de Timber Timbre. Acabo de descubrir esta banda y ya soy adicto. Su cuarto disco, “Cree pon Creepin on”, ha causado sensación. Está nominado para los premios Polaris Music, lo que nos da una idea de la magnitud de esta banda. Se trata de un trío de postfolk canadiense. La canción más aplaudida de su producción es “Woman”, pero mis preferidas son, además de “Black Wáter”, que fue lanzada como EP, “Do I Have Power”. Le pongo un 10 de calificación.

2. “Bowls” de Caibou. Como en el caso anterior, me siento cautivado por una rola que no es la estrella del álbum. “Odessa” fue el single del año en Europa. Hacía tiempo que no descubría una banda que me provocara tantas satisfacciones. En ocasiones me recuerda a LCD Soundsystem o a Tortoise, en el sentido de que es el mismo impulso lo que genera los ritmos que se desprenden de esta banda, aunque en el caso de LCD sea más bailable y en el de Tortoise más jazzy. Le pongo un diez de calificación.

3. “From a Buick 6” de Gary U. S. Bond. Esta rola aparece en “How Many Roads”, el tributo más reciente que se le ha hecho a Bob Dylan. Se trata de un compilado en el que coverean puros negros. Lo insólito es que Gary suena más blanco que cualquier blanco. Es una especie de boogie atacado con una energía alegre. El álbum trae piezas de otras grandes estrellas. Sin emabrgo, esta es la joya. Es difícil sorprenderse con un cover de Dylan en estos días. Se le ha versionado tanto, que uno piensa que ya nada lo puede sorprender. Pues aquí está la prueba de lo contrario. Le pongo un 8.5 de calificación.

 4. “Soul of a woman” y “Walk with me” de Neil Young. La primera pertenece a “A treasure”, un disco que se acaba de rescatar de una gira que realizara en 1977, como parte de los rescates que desde hace años realiza Reprise Records de la obra de este canadiense. La segunda es una pieza que pertenece a “Le noise”, su disco más reciente. Este álbum fue producido por Daniel Lanois, de ahí la alusión al título. Encerrado en un viejo caserío, Neil Young grabó tan sólo ocho piezas acompañado por la guitarra eléctrica. Una verdadera lección de distorsión. Le pongo un 9 de calificación.

5. “Art of almost” de Wilco. Los originarios de Chicago son mi banda favorita en este momento. Les sigo la pista desde hace 10 años, con “Mermelaid Avenue”. No fue sino hasta “Gosth is Born” que me enamoré bien cabrón, disco del 2004 producido por Lee Renaldo de Sonic Youth. Desde ahí no los solté. A partir de ese disco Wilco no ha dejado de transformarse. En “Sky Blue Sky” le pegó al folk, combinado con la distorsión y la guitarra de Nels Cline. Quien le otorgó otra personalidad al grupo. Después vino “Wilco the Álbum”, donde se proyectaron hacia el pop, sin dejar de lado, por supuesto, los guitarreos de Cline. El nuevo disco, “The Whole Love”, ha despertado demasiado entusiasmo entre la crítica porque lo consideran el eslabón perdido entre “Yankee Foxtrot”, el primer álbum de la banda, y ste. No creo que sea así. En sus nueve discos intermedios hay una cantidad grande de alma contra la que no cualquiera cosa pueda competir. Sin embargo, algo es indudable. Wilco es de esas bandas en las que entre más pasa el tiempo, son mejores. Cuando creía que no podían ser más buenos, sacan esta magnífica clase de puro y absoluto rock and roll. Les pongo un 11 de calificación.
16 Septiembre 2011 03:00:25
Margarito Cuéllar vs la putilla del rubor helado
Conocí a Margarito Cuéllar por Gerson Gómez. Y también a Arnulfo “Fifí” Vigil. Monterrey era la ciudad del esplendor de la calle Villagrán, de la tablita, el Sabino Gordo, el Infinito. Y los tres se convirtieron en amigos entrañables. Y los tres me enseñaron la noche regia. Gerson me acogió como a un hermano. Y Arnulfo y Margarito han sido, cada uno, como un padre para mí. Cuando visito la ciudad me quedó a dormir en casa de Gerson, su esposa Claudia siempre me hospeda, a pesar de mi mala fama, o pernocto en las oficinas de “Oficio”, la revista que dirige Vigil desde hace más de veinte años.

Coincidí con Margarito en el D. F. cuando trabajaba en “Milenio Semanal”. Yo colaboraba de manera asidua en “Milenio Diario”, gracias a la generosidad del coronel Spangler, Jairo Calixto Albarrán. Visité a Margarito varias ocasiones en la redacción de “Milenio”, en el DF. Fuimos a comer y salimos a echar un trago de vez en cuando. Por aquellos días estaba de moda la noticia de las “goteras”, las prostitutas que habían envenenado a los miniluchadores, Espectrito y Mascarita. Bebíamos en su departamento de la colonia Juárez y me regalaba libros de poesía, yo le regalé varios de narrativa. Margarito dejó “Milenio” para regresar a Monterrey, a su trabajo en la UANL.

Había trascurrido un tiempo considerable desde la última vez que había visto a Margarito. Le llamé por teléfono para avisarle que iría a Monterrey, y que lo invitaba a comer. Confieso que lo que sucedió aquella tarde en El Rey del Cabrito ha sido uno de los acontecimientos más dolorosos de los últimos cinco años. Para mí Margarito siempre ha estado hecho de bronce. Y así lo constaté aquel día. Hasta charolazo daba. Me dijo que tenía cáncer en el colón. La noticia me afecto demasiado, pero como sucede en estos casos, creo que lo más conveniente para el paciente es no engordarle el caldo. Por otra parte, no hacer el drama necesario podría tomarse como falta de importancia. En fin, me confesó que hacía dos días había recibido quimioterapia. Y que podría comer. Y así lo hicimos, mollejas, machitos, pierna y paleta. Me bebí una cerveza. Nos tomamos una fotografía. No pocas veces durante mucho tiempo pensé que esa era tal vez la última foto que nos tomaríamos juntos. Terminamos de comer y nos despedimos. Aquella noche lloré. Creo que no lloraba desde hacía 10 años.

Su quimioterapia siguió. Se estaba preparando para la cirugía. Pero debo aceptar que si Margarito no me hubiera dicho que estaba enfermo jamás lo hubiera descubierto por mí mismo. Está hecho de bronce ese cabrón. Antes de entrar a quirófano vi a “Mago” en la Casa del Libro. Le desee suerte y seguimos nuestro acostumbrado intercambio de mails, mensajes y alguna llamada telefónica. Me enteré por un mensaje que la cirugía había durado ocho horas y había salido a la perfección. Lo daban de alta ese día y ya se largaba a su casa. Ese día me emborraché, no, perdón, me puse ciego, para celebrar su salida del hospital. Estoy esperando ir a Monterrey para verlo y darle un largo abrazo.
19 Agosto 2011 03:00:31
Las becas del Fonca
En los últimos dos años he recibido tres becas de producción artística: la beca del PECDA, que otorga el Estado de Coahuila, la del Forca, y la del Programa Jóvenes Creadores del Fonca. No pocos se han manifestado en contra. Debido, entre otras cosas, a que soy funcionario público. Al parecer trabajar en una dependencia no me faculta para desarrollarme como escritor. Algunos mal intencionados han afirmado, sin elementos, que me sirvo de mi puesto para granjearme algunos dividendos. Mi pregunta es ¿puede una oficinita que se encuentra en una provincia como Torreón generar el aparato suficiente para que mi libro haya sido nombrado libro del año por tres medios, y además para que la crítica en Argentina y en España lo elogiara entusiastamente?

Menciono lo anterior porque acaban de publicar los resultados de la Convocatoria Jóvenes Creadores 2011. Ningún lagunero resultó ganador en letras. Por supuesto que una beca del Fonca no supone una consagración. Pero que nadie la obtenga arroja distintas lecturas sobre la situación por la que atraviesa la región. Una de ellas es la falta de un proyecto sólido por parte de nuestros escritores más jóvenes. A esto sumémosle la continuidad que podría ser atractiva a uno o varios de los jurados que evalúan los proyectos que son elegidos. Es algo grave. Entre otras cosas, porque son los nacidos en los 70 quienes sostienen la mayor notoriedad de la literatura lagunera. Fuera de algunos ellos, los nacidos en la década de los 70 hacia atrás no cuentan con una editorial. Un día publican en un sello, al siguiente en otro. Su trabajo no es tan redituable como para permanecer en una sola casa editorial y ser respaldados por esta. Todavía esperamos el relevo generacional. Los nacidos en los 80 siguen sin aparecer.

No faltarán por ahí los ardidos que hablen mal de quienes son acreedores a un estímulo. Que calificarán de mafioso a todo aquel que sí obtuvo la beca del Fonca. Algunos colegas se acercan a mí para pedirme que los haga ricos. Déjenme recordarles que antes de ocupar esta posición no tenía trabajo, ni becas, ni nada. Escribía como loco y sobrevivía de lo que publicaba en “Milenio”. Me encerré a escribir y no a quejarme en Facebook y aquí están los resultados. Veo con gran satisfacción que algunos coahuilenses fueron premiados. De Saltillo: Miguel Gaona y Claudia Berrueto. De Monclova, Luis Jorge Boone. Felicidades a mis carnales. Veamos cómo le va a La Laguna el año que entra. Sobre las becas Guillermo Fadanelli dijo que las consideraba limosnas. Y que él siempre se formaría en la fila para mendigar. Pobrecitos aquellos que ni para pedir una beca tienen gracia.

Sígueme en Twitter @charfornication
29 Julio 2011 03:00:17
Tiempo de ir con el ‘globalisiatra’
Yo nunca fui un adolescente globalifóbico. Siempre he considerado que la globalización es un mito: la globalización como nación única. El motivo one & only para esta teoría es la Internet. La red mundial infecta los rincones más lejanos de la suave patria. Un efecto polarizante. La verdadera globalización se presentaría si el rancho afectara todo el orbe. Cuando se presenta una relación entre el pueblo y globo, si esta es efectiva, no se trata de otra cosa que del simple intercambio cultural. Este intercambio siempre se presenta de manera individual, casi nunca plural. ¿Entonces dónde se encuentra lo globalizante?

La globalización, como las guerras de independencia o las revoluciones, pretende un proyecto de nación. La globalización es un proyecto de nación fallido. Tal vez la única globalización posible sea la del lenguaje. Y no la vinculación de una red a otra, si no de un código que promueve precisamente la Internet. Nunca he sido defensor del lenguaje. El escritor William Burroughs proponía acabar con todo pensamiento racional. La globalización del lenguaje podría estar dictada por un sistema de símbolos que nada tuviera que ver con la razón humana.

La globalización, como toda irrupción de la tecnología, sirve entre otras cosas, para alimentar la paranoia. Considero que la globalización comenzará por el lenguaje, lo que nos llevará a convertirnos en alienígenas. He aquí mi versión, lo que mi paranoia ha inventado a raíz de un nuevo lenguaje unificado.

Año 3000 (o menos): la raza humana ha modificado su manera de comunicarse. Han suplantado las lenguas por emoticones del msn. El mundo se entiende a través de estos símbolos. Es innecesario conocer otro idioma para viajar a Singapur o Copenhague. Descubrimos que el aire es irrespirable. Como en los anuncios de televisión, la nariz es intercambiable. Después, el aire se vuelve tan turbio que es imposible ver a más de dos metros, la contaminación acaba con la noción de paisaje. Nos injertamos párpados transparentes, como vidrios polarizados, que nos permiten ver con la visión nocturna de los programas de Animal Planet. Modificamos tanto nuestro cuerpo que nos convertimos en los hijos de Jaime Mausan. Entonces aparece una nave espacial, platillo volador u ovni, según les guste, y se conecta a toda la red. Transmite un mensaje: el planeta Tierra va a explotar.

Abandonamos la tierra en una gran arca de Noé intergaláctica. Vivimos en galaxias remotas, en la luna y también a la vuelta del planeta. Inventamos la máquina del tiempo para viajar al siglo 20 y mandamos señales en un lenguaje que nadie entiende. Pretendemos alertarnos a nosotros mismos que en el futuro seremos aliens. Que detengamos la domesticación del lenguaje globalizado. Nunca lograremos comunicarnos. El lenguaje que nosotros mismos inventamos no lo pueden descifrar nuestros antepasados.

Una vez asentadas las nociones de nacionalidades planetarias, en un planeta surge un proyecto que pretende indagar en el ser (perdón) en el alien latinoamericano.
15 Julio 2011 03:00:51
Apuntes para una nueva teoría
UNO

Maestro de la gota, cacique del Blackberry, dj de la pipí de pony y ciudadano del colchón queen size: Carlos Velázquez (San Pedro Amaro de la Purificación, Coahuila, 1978) se pregunta: ¿es lo mismo “Removiendo atole” que “Demoliendo hoteles”? Mientras tanto, divide su tiempo en a) Despachador de pollo frito, su cuarto libro de cuentos, la saga terrible y hermosa de un grupo de empleados de mostrador; b) La corrupción de las galeras de “La Marrana Negra de la Literatura Rosa”, su nuevo libro, bajo la tutela porno de los charolastras de Sexto Piso; c) La escritura de “El Moquero del Bardo”, su primera novela, una biografía apócrifa de Sthepen Dedalus (aunque como Julián Herbert dijo: pareciera más el biopic de Buck Mulligan); d) La redacción encarnizada de “Las Muñecas Pagan Mal”, una novela sobre el béisbol, un Billy The Kid de barrio y el amor por Muñeca, una Molly Bloom repausterizada; y e) La edificación de “Los Nietos del Viejo Paulino”, la obra que le dará carpetazo definitivo a la narconovela.

DOS

Alumno favorito de James Joyce, es autor de “La Biblia Vaquera”, el lado b de Dublineses. Es también el responsable del concepto “Condición posnorteña”. Siguiendo las directrices críticas de Lyotard, ha concluido que después de la muerte de la posmodernidad sólo es posible la posnorteñidad (adjudíquese este término como global, pues no se trata de un regionalismo, es evidente que el mundo se ha norteamericanizado) en cápsulas, bolsitas o papeles. Teórico del lonche de tapir en pan francés transgénico, sufre del síndrome del rellenito multiforme: poeta de la clamidia un día, poeta de la cistitis otro. Pertenece a la Generación del Fifí, conformada por mamíferos coahuilenses cuya taxonomía responde a las altas temperaturas que se padecen en el norte de México.

TRES

Su estilo se define absolutamente en la estética denominada Guarrito glamur coahuilense, corriente codificada por uno de los conspiradores más agudos del norte: Julián Herbert. Además, por el mismo precio dubita seriamente sobre el papel histórico de la tortilla de harina en las comunidades norteñas del país. En su tiempo libre ejerce como colaborador espontáneo de las huestes del Coronel Spangler (Jairo Calixto Albarrán) en “Milenio Diario”. A este último debe su rating como nuevo adalid del gonzoperiodismo. Y por si lo anterior resultara leve, discute todos los días con su mujer si debe o no comprar el juego de mesitas para comer frente al televisor.

CUATRO

Es habilidoso.Tiene la lengua más violenta de la frontera.
08 Julio 2011 03:00:50
Encuentro Nacional de Escritores de Durango
Es la una de la tarde, me encuentro en Durango capital, camino junto a Elmer Mendoza y Juan José Rodríguez, vamos en busca de unas coca colas que nos defiendan del calor. Nada mejor que una cerveza para realizar esta tarea, pero es el primer día y aunque ellos calentaron anoche, esperamos la mesa de la comida para empezar a atacar bielita.

Acaba de terminar la primera mesa de la jornada, en ella estuvieron los arriba citados y Rafa Saavedra. El tema que se trató fue “La Literatura del Norte”. Una bronca que ya empieza a ser añeja dentro del panorama de las letras mexicanas.

Rafa hizo un recuento de las letras en Baja California Norte, con un énfasis en Tijuana. Juanjo dibujó, de manera efectivísima, un paisaje que se presume como el caldo de cultivo de lo que podría ser la prehistoria de la narrativa norteña.

Tocó aspectos tan interesantes que bien desarrollado, esta intervención podría convertirse en un buen texto sobre el fenómeno identitario norteño. Pero sobre todo, cambiaría la percepción que se tiene de cierta mexicanidad. Anunció el despertar y ese cambio de símbolos que se trasladaron de la figura del charro al despertar de una conciencia de que existía algo más allá de la cultura del bajío.

Elmer planteó una defensa de los ingredientes que conforman un movimiento que hasta ahora ha sido vapuleada por sus matices violentos. Aquí concuerdo con Elmer, quien defiende los territorios lingüísticos.

Para mí el éxito de las letras norteñas radica en la manera en que los escritores norteños esgrimen la lengua.

Es un asunto simple: el lenguaje en México está muerto. Tanto en el sur como en el centro. Sólo en el norte respira. Es cruel, pero cierto.
24 Junio 2011 03:00:46
La maravillosa hepatitis breve de un rockstar
Descubrí el verdadero significado de intimidad una noche, echado en la cama, mientras pensaba en la chica de la que estaba enamorado, una fresita de Monterrey que manejaba un Fiat color vino. Año: 2004. Música: “A Ghost is Born. Wilco se habían convertido en el soundtrack de mis momentos de solitud. Diagnóstico: hepatitis b. Debía guardar reposo: como embarazada con amenaza de aborto. Intentaba leer Glomurama de Bret Easton Ellis pero no conseguía concentrarme. No podía recordar dónde había levantado la maldita enfermedad. ¿Pistas?: 3.

Primera:
Aquella caguama que nos pasamos de mano en mano en el lote baldío. Alguien pidió un vaso. La raza, esquinerota, tiró de jilo al delicadito. ¿Y si nos transmitimos alguna madre? insistió. El güey más bule de todos soltó: el que tiene defensas ya la hizo, el que no: ya se chingó. Yo andaba diezmado. Mi salud siempre ha estado baldada, como “Laurence Harvey estaba baldado / en Servidumbre Humana / […] ante la belleza de Kim Novak” (Saúl Rosales dixit).Desconfío de la caguama porque uno de los Drugos, así nos apodamos, estaba más pálido que la tapa de la Sección Amarrilla.

Segunda:
los tacos de suadero de la Joya. Durante un tiempo corrió la paranoia de que toda la cebolla de mi ciudad estaba contaminada con hepatitis. La noticia de san Agustín: el fuego todo lo purifica: resultó falsa. En mis ratos libres, cuando no estaba tratando de brillar, sin éxito, sobre el teclado de la computadora, sufría de afición taquera. No miento, conozco todas las taquerías de mi ciudad. En algunas hasta me fían. Sospecho de los tacos porque la orden que me tragué con un chingo de cebolla y salsa fue el principio que marcó mi debacle.

y Tercera (última):
el atracón sexual que me prodigó la pequeña D. La conocí por Internet. Jamás había creído en esa patraña de la gente solitaria hasta D. Me mudé a su departamento dos semanas. Esta era nuestra rutina: ella se levantaba a las 9 a. m. y se largaba a trabajar. Yo me despertaba hasta las 5 de la tarde, hora en que ella regresaba del trabajo. Volvía con un cartón de caguamas. Nos revolcábamos sobre la alfombra y comenzábamos a chelear a las 7. Ella sólo liquidaba un mísero vasito, lo que más le gustaba era la yerba. Guardaba una bolsa con dos kilos en su refrigerador. A mí nunca me vino, por lo que me sentaba a verla despachar su joint. Nos revolcábamos una vez más y ella se marchaba a dormir porque al día siguiente tenía que trabajar. Yo me quedaba despierto toda la noche hasta beberme los 12 litros de cerveza. D debió pensar que era un poquitín borracho, pero la verdad no. Jamás he considerado a la chela como alcohol. Todos los días D me surtía de cerveza. Jamás me llevó algo de comer. Y aunque considero a la cerveza alimento, algunas veces la papa no cae mal.

Mientras le poníamos yorch, D me contaba sobre las orgías en las que había participado. Se mearían de la risa si la vieran, era la cosita más insignificante del mundo, sin chichis ni nalgas, algo feíta. Pero en la cama no mami blue, se movía como una sirena cyborg. Huí de la casa de D porque había perdido mucho peso. Siempre utilicé condón, pero sospecho de D por las trancas promiscuas que se cargaba. Y porque ha sido una de las etapas de mi vida en las que he estado más desmejorado.

Así que ahí estaba yo, raza, tirado, deduciendo quién pinches me había jodido. Puedes compartir la caguama con tus bróders del alma; puedes confiar en el taquero más infecto de la ciudad; y puedes, después de hacer el amor, recibir las confesiones más pintorescas de tus amantes: “Cuando era niña mi padrastro me manoseaba, y me gustó”, pero ni el alimento para el espíritu, ni la comida, ni el apetito carnal, representan en verdad la intimidad. No importa cuántas veces veas a esa mujer desnudarse frente a ti, cuántas ocasiones te acuestes con ella: no te está entregando nada. La única, verdadera intimidad radica en el daño que se provoca involuntariamente. Con gusto hubiera besado al responsable de mi postración aquella noche.
17 Junio 2011 03:00:32
Recomendaciones de un viejo cascarrabias
Últimamente me ha dado por beber solo. Dicen que eso me convierte en alcohólico. La razón por la que no voy a bares es simple: no me interesa la gente. Ya ni el sexo. Si no me quito los lentes es porque no deseo ver a la gente a los ojos. No me interesa lo que me puedan decir los ojos de alguien. Me encierro en casa a beber, leo, escucho música y veo conciertos. Aquí les comparto una breve lista de lo que me he metido estos días.

Bruce Springsteen and The E Street Band, London Calling. Live at Hyde Park

De niño solía escuchar a madres al “Jefe”. Luego le perdí la pista. Volví a él hace unos pocos años. “Magic” y “Working on a Dream” me parecen obras mayores. Aunque he leído bastante sobre rock, no había recibido noticias de Bruce. La lectura de un libro de Robert Hilburn me devolvió el interés por la figura del “Jefe”. Le pongo un nueve de calificación. Sensacional la versión de “Bobby Jean”.

Extremoduro. Material defectuoso

Lo sostengo, Robe Iniesta es el poeta vivo más grande de la lengua española. El último disco de Extremoduro es prueba de que nadie, ni el payaso de Panero, le hace sombra. Ahora el Robe ha caído en una actitud rockstar insuperable. Nada de entrevistas. Poca promoción. Para un hombre que estaba consumido por la heroína, “Material Defectuoso” me obliga a decir: “Robe, por favor sigue metiéndote”. Le pongo un once de calificación.

Robert Hilburn. Desayuno con John Lennon

Desconocía por  complete la existencia de este periodista. Me compré el libro por curiosidad y descubrí una joya. Las declaraciones de grandes tíchers que se leen en este libro no las leería en ninguna otra parte. Bruce Springsteen y Bob Dylan son un tema recurrente del libro, se desnudan ante Hilburn de manera constante. Este hombre acompañó a Jhonny Cash en el concierto que ofreción en la Prisión de Folsom. Le pongo un diez de calificación.

Foo Fighters. Live at Wembley

Amo esta banda. Pero a veces creo que pierden el piso. Como muchas otras bandas. Este blu-ray sería perfecto, excepto por dos cosas. La primera, Dave Grohl pone al público a cantar. Que no mame. Ni que fuera U2. Ellos hacen un rock que es para estallar, para cantarse y “ai la bimbo”. No son creadores de himnos. Ya chole. Y la segunda, su pinche guitarrista acústica. Por favor despiértenme después de que la guarde. Digo es una excelente banda de riffs y me sale con su lado empalagoso. Al final se levanta. El baterista de Foo y Dave tocan dos rolas de Led Zeppelin, acompañados por Jimmy Page y John Paul Jones. Le pongo un 8.5 de calificación.

Bob Dylan. Brandeis University 1963  

Este concert, como el bootleg 9, “The Whitmark Demos” nos trae al presente lo chingón que era el primer Dylan. Pero no por su conciencia social en las canciones, sino en la crudeza con que las interpretaba. La víscera que existe en estas grabaciones las vuelve sensacionales. Denle una entradita a “Poor Boy blues” del bootleg 9 para que escuchen esa urgencia de la que hablo. Le pongo un diez de calificación.  
03 Junio 2011 02:59:59
El blues de la globalidad
Soy un obsesivo compulsivo. Así como el adicto a la coca dedica la mitad de su vida a mangar, comprar, conseguir cocaína, yo invierto la misma cantidad de tiempo en bajar música. Sufro síndromes de abstinencia terribles. Y padezco las angustias del “completista”, no encuentro paz hasta no descargar discografías completas de grupos que ya a nadie le interesan. Sumemos a lo anterior que además colecciono discos originales. Existen álbums que me roban el sueño. No me conformo con la música. Necesito el booklet: el art, es decir: la leyenda. Por improbable que esta sea.

Recuerdo cuando el cd llegó a mi ciudad (1989). Babeaba ante el aparador de la tienda de discos frente al “Delicate Sound of Thunder” de Pink Floyd. Confieso que el formato me era indiferente, yo ansiaba el contenido. Era conservador y quisquilloso. Y lo fui durante un tiempo, hasta que la descarga gratis me mostró el confort y la música para volar. Parafraseando al filósofo español Eugenio Trías : no hay más rey ni más ley ni más dios que el maldito Internet. Recuerdo la lucha entre apocalípticos e integrados que suscitó el debut del compact disc. Los puritanos se inclinaron por el Lp, los vanguardistas por la nueva presentación. Innumerables apologías y descalificaciones se presentaron. Yo me compré el casete, adoraba hacer mix tapes (tal vez sean los culpables de mi vocación de escritor) tenía 11 años, cursaba sexto de primaría, no podía pagarme un sistema de sonido que reprodujera “compacs”.

El Lp y el casete se convirtieron en novias del olvido y se estableció el reinado del cd. Sin embargo, se presentó el mismo problema con los anteriores formatos. Algunos discos eran inconseguibles. Así transcurrió más de una década. Entonces dios padre Internet se hizo accesible y nuestro estatus fue transformado primero por las compras en línea y después por la descarga gratuita. Durante un tiempo fui suculenta víctima de Amazon, Ebay, Cd now, Volver, etc. Aún lo soy, aunque en menor medida.

Entonces comencé a descargar música. Cuántos sentimientos encontrados, cuántas satisfacciones y desilusiones me ha traído esta práctica. No pocos temieron caer a la cárcel, como sucedió en Estados Unidos por atentar contra los desechos de autor. Pero no toda la música está en los cables como aseguraba Cerati. Hoy en día sufro de incontables migrañas gracias a que no puedo encontrar toda la música que deseo en la red. A pesar de que bajo de páginas como: Taringa , Bolachas, Emule , Isohunt , entre otras, no consigo todo lo que quiero, por ejemplo: discos de una banda chilena llamada Ex.

Es eficaz descargar de páginas que almacenan links, pero como en estas abundan los links caídos, tengo que recurrir a la música almacenada en otras computadoras. Llevo meses rezando que un usuario que tiene un disco de Wilco se conecte. Pero San Juditas todavía no me hace el milagro. ¿Existe San Internet? Todo el día pienso en por qué no se conectará este cabr... Qué hace. ¿Estará acostándose con mujeres? ¿Por eso está tan ocupado? Por su nombre de usuario sé que vive en Chicago. Le mando mensajes a través de la página de descargas y no contesta. No puedo evitar recrear su vida. Visito páginas, foros, blogs, que arrojen un dato sobre su mail. A través de Google Earth recreo la ciudad como Joyce recorrió Dublín con su libro, lo espío, lo he visto cagar, pero no se me ha hecho que se siente frente a la computadora y encienda su lap top el tiempo suficiente para bajar el disco. Y así me pasa con tipos de todo el mundo.

Cada mañana despierto con una sola idea en la cabeza. Asistir a una sesión de Alcohólicos Anónimo, subir a la tribuna y decir con un café y un cigarro en la mano: Buenas noches, mi nombre es Carlos Velázquez y soy adicto a descargar música.
27 Mayo 2011 03:00:37
El abuelo muchacho
El pasado martes Bob Dylan cumplió 70 años. El lunes a las 11:59 destapé una cerveza y a las 12 en punto le di el primer trago. Empezaba lo que sería un festejo en solitario. Comencé a oír el disco dos del álbum “Positively West 52nd Street”. Se trata de un disco en vivo grabado en el 94. Un periodo de las distintas eras dylanianas al que le guardo un enorme respeto. En primer lugar porque se trata del año en que se lanzó “Time Out of Mind”. Mi disco favorito de Bob.

De las etapas de Dylan me quedo con las correspondientes a las trilogías. Y la última tiene como pináculo “Time Out of Mind”. Placa que con “Oh Mercy” y “Under the Red Sky” es a mi gusto el trabajo más sólido del último Dylan. A la salida del disco “Modern Times” se hablaba de que la trilogía se formaba por este “Time Out of Mind” y” Love and Theft”. No estuve de acuerdo, había que ser desatento para realizar una afirmación de esta naturaleza. Baste revisar el trabajo de producción para percatarnos de en dónde residen las correspondencias.

Dylan cumple 70 y me siento obligado a oír la primera trilogía, aquella conformada por “Highway 61 Revisited”, “Blonde on Blonde” y “Bringing it all Back Home”. Sin embargo, no puedo dejar de escuchar “Positively West. 52nd Street”. No me alcanzaría la noche para reproducir todas mis canciones favoritas de la discografía dylaniana. Sólo me bastaron las cervezas para oír este disco y el “Bootleg 8: Tell Tall Signs”, que también corresponde a los años de “Time Out of Mind”. Qué versiones de “Maggie’s Farm”, “Simple Twist of Fate” de uno, y “Marchin to the City” y “Can’t Wait” del otro.

Asistí al concierto de Bob Dylan en Zacatecas. Es el mejor evento de mi vida. Se cumplieron 70 años de Dylan y podría escribir un ensayo profundo sobre su figura, pero mejor los invito a escuchar “Positively West 52nd Street”. Porque como dijo José Agustín, Dylan es para jarcoreros. Y la mejor celebración es esa. Oír sus discos. Y beber cervezas en su honor. Bob Dylan es El abuelo muchacho de la Historia. 
20 Mayo 2011 03:00:24
‘Los Soprano’ a destiempo
Confieso que llegué tarde a “Los Soprano”. Nunca he sido fanático de las series. Detesto a Dr. House por la sencilla razón de que cautiva a la gente ignorante. Cualquiera de nosotros que haya leído a Nietzche sabe que los razonamientos del médico lisiado no son originales. Pero como siempre sucede con los gringos, el poder del pensamiento lo reservan para esgrimirlo en forma de raiting televisivo.

La primera serie a la que me aficioné fue “Califonication”. Siempre detesté a David Duchovni, su papel en “Los expedientes X” me parecía de lo más anodino y ñoño. Pero su regreso como Hank Moody, una especie de Bukowsky medio metro sexual, ha sido sumamente popular. La primera temporada tiene grandes episodios, sin embargo el final es cursi y demuestra una cosa, no importa cuánto queramos equiparar a la serie con el cine, siempre perderá la batalla.

Algo que parece desmentir “Los Soprano”. Gandolfini, en su papel de Tony Soprano parece no conceder las lincencias poéticas que enmarcan a los personajes gangsteríles por excelencia. Pero toda crestomatía es nula, hace falta su remedo textual, por eso aparece en la editorial Errata Naturae “Los Soprano Forever” (Antimanual de una serie de culto) publicado en 2010.

Este documento sobre la serie es una amalgama de la visión de varias plumas, entre ellas la de Rodrigo Fresán. Pareciera que un libro no agrega nada a la televisión, es siempre la televisión la que supedita el contenido de los libros, sin embargo, este compendio es un material disfrutable para los iniciados y una guía para quienes no la conocen, todo bajo una búsqueda de la verdad que a nadie importa, pero que es entrañablemente delicioso diseccionar.

Tony Soprano no es un héroe, es uno de los principales argumentos del libro, pero lo queremos y lo situamos como un Aristóteles moderno. Después de la lectura de este libro puedo decir que están equivocados. Tony Soprano sí es un héroe. Y la vida le sabe a mierda y a victoria.
13 Mayo 2011 03:00:40
Novedades discográficas de espaldas al cielo
En la última semana he descargado algunos discos que me han hecho mis rutinas, y todas las telenovelas que protagonizo, más llevaderas. Después de que tuve que rechazar un viaje a Nueva Delhi me comencé a deprimir. Para combatir la polución sentimental no encuentro mejor remedio que oír música. Aquí la lista de lo que me mantiene a flote y otros que no han resultado tan satisfactorios:

Dan Michaelson & The Coastguards, ‘Shakes’

Sensacional descubrimiento de mi pariente América Perales. Ella me descubrió esta joya. Hacía tanto tiempo que había dejado de escuchar “neofolk”, por razones por todos conocidas. Aunque lo que hace este compa no es “neofolk” precisamente, lo podemos ligar a Leonard Cohen. Le pongo un 9 de calificación. Este inglés a menudo ligado con The National y otros cantautores ha sido clasificado dentro de la Americana, etiqueta que a mi gusto le queda chica.

Portico Quartet, ‘Isla’

Banda de jazz catalana. Sencillamente impresionante. Ubicados dentro del jazz minimal su música es una fiesta. Hay tal sofistificación y tal pasión en este disco, que no he podido dejar de escucharlo en dos semanas. Tienen un trabajo anterior, que no se consigue en México. Tal vez algún suertudo pueda descargarlo. Yo no lo conseguí. Si lo logra que lo pase.

Foo Fighters, ‘Wasting Light’

Esperadísimo álbum después del gran trabajo del disco anterior. Un Foo bastante intenso, con guitarreos más pronunciados, incluso alguna canción se acerca al harcore al estilo Queen of the stone age. Es demasiado temprano para hacer un diagnóstico objetivo, lo que puedo hacer hasta el momento y que es el motivo por el cual lo incluyo, es que me resulta adictivo hasta el momento. Una cosa sí se demuestra, la capacidad de Foo para moverse del pop, a la ironía, al hard rock, al alternativo, al indie, y otras corrientes, no tiene comparación en el rock actual.

Foo Fighters, ‘Medium Rare’

Hacía muchos años que esto no se hacía. Sacar un nuevo disco y uno de covers al mismo tiempo. El último que recuerdo, entre lo comercial, fue el de Placebo. A diferencia de aquel estos son trabajos que se venden por separado. Foo versiona grandes rolas y lo hace excelente. En lo particular me ganchó “Band on the run” de Wings y “Young Man Blues” que hiciera popular The Who. Pero en sí todo el disco es disfrutable. Un Foo nada pretensioso, aunque en ocasiones demasiado fiel, rinde tributo a sus obsesiones.

Radio Head, ‘King of the Limbs’

Un disco de transición, como muchos otros de la banda.

P. J. Harvey, ‘Let’ England Shake’   

Adoro a Polly, pero creo que lo que menos necesitaba era un disco folk. Demasiado snob.

The Strokes, ‘Angels’

Después de un segundo disco infumable y de un tercero incomprensible. Regresa con otra metida de pata. Con esto terminan con la poca fe que les quedaba de sus seguidores.

Cito al maese Calamaro, quién en estas semanas saca disco: “Ella Dijo: ‘All you Need is Pop’”. Así que atásquense. No están las cosas pera menos o más.
06 Mayo 2011 03:00:47
Homenaje a José Agustín
El Encuentro Hispanoamericano “Horas de Junio”, con sede en Hermosillo, Sonora, homenajea este año al maestro José Agustín. Desde hace más de 10 años Jeff Durango y un equipo de escritores, todos entrañables, como Marco Soto, y otros a quienes no menciono por mi mala memoria, pero igual de importantes, realizan esta fiesta en una de las ciudades más calurosas del norte.

“Horas de Junio” ha recibido a una cantidad incalculable de autores de todo el continente. Tuve la oportunidad de participar en tres emisiones. No puedo olvidar la correspondiente al 2006, año en que padecí los 52 grados centígrados a la sombra. “Hillo” como se le conoce cariñosamente a la ciudad, fue para mí desde el principio una fuente de alegría. Ahí he conocido a personas que me bendijeron con su amistad. Como los mencionados Jeff y Marco. Pero otra banda también, Fidelia, Mariano, quien es de Torreón, pero vive en Sonora desde hace años, los Moncada, y un sinfín de “compas”. Ahí conocí a Marcial Alejandro, quien de inmediato me acogió como si fuéramos bróders de toda la vida.

Entre los escritores que ha homenajeado “Horas de Junio” están José Emilio Pacheco, con quién me tomé una foto con la boca llena de un taco de carnitas. Algunos de los autores que han participado son Sergio González Rodríguez, Guillermo Fadanelli, Xavier Velasco, Xhevdet Bajraj y una cantidad de luminarias mexicanas, argentinas y norteñas. Fiestas entrañables, amistades y afinidades nacen de estos encuentros. No creo exagerar si afirmo que es uno de los eventos literarios más importantes del país.

Este año, decía, se hará homenaje a José Agustín. El encuentro se realizará del 2 al 5 de junio en Hermosillo, Sonora. Todos conocemos la biografía de este maese, pero nomás por no dejar, es autor de novelas como “Cerca del Fuego” y “Se Está Haciendo Tarde” (Final en Laguna) y toda una leyenda de las letras mexicanas adicta al rock.

Felicito sinceramente a toda la raza de “Horas de Junio” por este merecido y esperado homenaje a José Agustín. Nada más les pido una cosa: no se olviden de Héctor Manjarrez, quien también se merece ya su “Horas de Junio”. 
29 Abril 2011 03:00:17
Uno de mis arranques
Un rockstar no lo es de verdad hasta que desata su espíritu destructivo. Cómo olvidar la escena de la película “The Wall” en la que Pinky destroza su habitación. Una grupi aterida es testigo de la manera formidable en la que el astro del rock convierte en añicos una suite. Existe una parte, hacia el final de la canción, en la que surge la frase: “Why Don’t you running away”. Esta pregunta es en realidad lo que le otorga sentido a todo el acto de destrucción. No basta la defenestración, siempre necesitamos a alguien que presencie el espectáculo.    

En “Amazing Journey”, documental sobre la banda The Who, se narra un episodio en el que The ox, bajista de la banda, destruye la habitación de Keith Moon, en venganza porque el baterista se atrevió a meterle los dedos a su comida. Un hotel puede tolerar las habituales fiestas desenfrenadas, los excesos y los accesos de furia de los huéspedes en contra del mobiliario, pero gracias a que Keith Moon hundió un auto en la piscina, The Who fue vetado para siempre de la cadena hotelera Holyday Inn.

Todo lo anterior es en relación a dos improntas. La primera es los comentarios que han levantado mis opiniones en esta columna y la segunda es que si quiero ser un rockstar de verdad me urge un escándalo mayúsculo. En base a lo primero tengo algunas cosas que decir: queridos míos, mis palabras fuera de contexto pueden sonar descabelladas, así que no exageremos; a mí no me molesta el éxito súbito de mi libro, simplemente dije que la crítica sea tan poco prudente con un autor joven puede ser perjudicial, piénsenlo. Afortunadamente la literatura vale tan poco en este país que nadie de los sensacionales escritores del momento, por ejemplo Antonio Ortuño, se toman en serio estos comentarios.

No puedo dejar en las palabras de Heriberto Yépez, el mexicano odia al mexicano que triunfa. Hace tiempo hablé con un amigo que me volvió la espalda por el hecho de que mi libro llegara a segunda edición. Me dijo: “Yo soy de la idea de que hay que tirarle mierda a todo aquel que la hace”. Y lo acepto, sé que en delante me convertiré en el receptáculo de los odios y las frustraciones de mucha gente. No toda, para bendición mía, ya que existen quienes ignoran mis opiniones y leen mi libro. Y lo siento queridos, pero no tengo nada que decir, lo que necesito sacar está en mis libros y es lo único que vale. Después de dos divorcios, soy inmune a ciertas cosas.

La semana pasada no se publicó esta columna porque estaba en Mazatlán. En un hotel de cinco estrellas. Y en ese hotel decidí que era momento de convertirme en un absoluto rockstar. Así que decidí destruir la habitación. Como en la canción de Pink Floyd presentí que se acercaba “uno de mis arranques”. Estampé contra el piso dos sillas, y estaba a punto de arrojar la televisión por la puerta de cristal de mi habitación con vista al mar. Tenía suficiente dinero en la cartera para pagar todo en el acto, evitar que me llevaran a la cárcel y cambiarme a otra habitación. Pero me detuve. Cuando levanté la tele me di cuenta de que nadie estaba conmigo, de que nadie era cómplice de mi arrebato. No existía el espectáculo. Qué sentido tenía entonces hacerlo. Y si nadie estaba ahí no es porque no pudiera tener a una edecán o a una gringa o a una grupi. Simplemente no deseaba ver a nadie. No necesito que sean espectadores de mi película.

Tendré que esperar para ser un rockstar auténtico. Mientras tanto, tendré que escribir y mandarles besos a las señoritas del mundo.
15 Abril 2011 03:00:14
Estúpido y sensual Blue-Ray
Por favor, ayuda. Mi personalidad es adictiva. No puede acontecer nada en mi vida porque se convierte en una obsesión-compulsión. Me he enviciado a las sustancias prohibidas, al guachicol, al perfume, a los frascos, a las mujeres, a los libros, a las emociones enfermizas, a los Converse, a los lentes, a la vida en el norte, y así. Mis últimos dos tormentos son el Twitter y el Blue-Ray.

Nunca imaginé que me convertiría en un esclavo de la tecnología. Me compré un Black Berry sólo porque sentí que combinaba con mi nueva identidad de rockstar de la literatura mexicana. Con el cel vino mi suplicio, no puedo soltar el Twitter, una mujer me ha reclamado que cómo es posible que tuitié mientras le hago el amor, y mi jefa me ha prohibido que entre a su oficina con el teléfono. Siempre pensé que la fama me aislaría de la gente, mentira. Quién me está sacando de la sociedad es el Black Berry. No mentiré, cada vez me interesa menos hablar con mis amigos. Me roban tiempo para estar a solas con mi BB.

Y por si lo anterior no fuera suficiente, imagínenme tuiteando mientras tomo sesión con mi terapeuta, me he convertido en un fanático del Blue-Ray. La High Definiton me pegó duro. Y no pasa una hora del día sin que piense cuál es el título que me falta y sobre todo mi rabia por la pobreza de oferta en México, aquí apenas si sacan algo interesante en este formato.

Mi primer Blue-Ray fue “Shine a Light”, el concierto de The Rolling Stones filmado por Martín Scorsese. Después vino mi adicción a “Goodfellas”, peli del mismo director. La he visto unas 16 veces en menos de tres semanas. Y a la lista se han sumado entre otras “Machete” y “Bastardos sin Gloria”. Había llegado a la decisión de que no viajaría más, pero he cambiado de parecer, ahora sólo quiero visitar otros países para cosechar blue-rays. Y es que esto de un formato único elimina las complicaciones del DVD. Adiós a las regiones.

Desde que tengo Blue-Ray y pantalla Full HD me he olvidado del mundo. Ya no me interesan mis amigos, las mujeres, o comer, tampoco esta columna, que en este momento abandono para disponerme a ver “Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco”, en una edición especial que incluye hasta un juego de naipes.  

08 Abril 2011 04:00:46
Rockstarismo de saloon
Ser rockstar de las letras mexicanas no es una tarea sencilla. Hay que “oyirle” mucho a los Invasores de Nuevo León pa’ aguantarle. Me acabo de aventar una gira por algunas sin-citys del país. San Luis, Toluca, Puebla, Oaxaca y el DF. Pa acabarla, he tenido que salir en televisión moviendo encantadoramente las nalguitas. Siempre que viajo me sucede lo mesmo, extraño el norte. Apenas tolero el DF, pero que no me la muevan ni tantito que me entra la depre. El síndrome de la condición posnorteña.

Tengo una relación extraña con mis editores, por una razón que todavía no comprendo, me consideran un genio. Por qué mis ex mujeres no opinarán lo mismo. Diablo, cómo tengo ganas de las carnitas del vado. Sé que me hacen daño, y que mi pobre corazón asolado por los triglicéridos y el colesterol sufre. Pero sin el ruido de un chicharrón entre los dientes no puedo vivir. No es vida andar por ahí con el daño de no poderse empujar unas patitas “lampriadas”.

Mi penúltimo día de viaje fue una monsergota. Salí el sábado a las 9 de la mañana en coche con rumbo al DF Jam. Me estacioné en el aeropuerto y esperé mi vuelo a Monterrey. El avión se retrasó. Al menos vi el partido completo de Santos vs Cruz Azul. Un tres cero que no deja duda de que los Guerreros tienen una de las mejores delanteras del torneo. Y qué bueno que nos empinamos a la Máquina. Hubiera dado un brazo porque nos enchufáramos a los mayates del América. Llegué a mi hotel a las 2: 30 de la madrugada. Y si pido una hamburguesa no me dará un infarto, me pregunté.

Presentamos la Felipa (Mote certero a “La Marrana Negra de la Literatura Rosa”, en honor a Felipe Rosete, uno de mis editores). Salí de Regioland el lunes por la tarde. Hecho mierda, cansado como un cuatrero después de bailarse toda la discografía de los Alegres de Terán. Y me dolía el corazón, como en un corrido, siempre que me alejo de Monterrey me parto en mil pedazos. Y durante todo el viaje me acompañó mi equipaje de mano: una mochila cargada con 30 kilos de libros. Es una de las cosas más bonitas de ser rockstar. Me regalan libros a lo bruto. Y buenos. Es raro que hoy en día compre un libro. Me los regalan los autores, fans, editores y libreros. Es una de las ventajas de la rockstareada.

insisto, ser rockstar es una tarea ingrata. En varias ocasiones he pensado en renunciar. Pero me aguanto. Sólo de pensar en las cantidades de dinero que gastaba en libros antes de dejar de ser un don nadie, me hace pensar que ser rockstar no es tan malo. Que el servicio a la habitación a las 3 de la madrugada tiene su encanto. Ser rockstar no es tan malo. ¿O sí? 






25 Marzo 2011 03:00:49
Carnitas y becario pop
Son las dos y media de la tarde. Es jueves. Estoy en San Luis Potosí, en el encuentro de Jóvenes Creadores del FONCA. Hemos realizado el viaje en autobús desde el DF y me despierto con unas ganas cabronas de carnitas.

No sé por qué pensé que aquí saborearía las famosas carnitas al estilo Michoacán. Por alguna razón que desconozco, pensé que nos dirigíamos a Morelia. A las ocho de la noche se presenta mi libro, “La Marrana Negra de la Literatura Rosa”, y presiento que a los 40 necesitaré un hígado nuevo.

Todo comenzó el miércoles, venía yo arrastrando un fin de semana largo, de puente, dónde no hice otra cosa que encerrarme en casa. Estúpido y sensual “Machete” en blue ray. Pese a todos los pronósticos, no perdí el vuelo. El año pasado perdí alrededor de ocho aviones. Uno de mis propósitos firmes de año nuevo era no volver a quedarme en tierra si un asiento estaba disponible para mí en un avión. Parece que lo estoy cumpliendo.

No sé por qué pensé que volaba a las ocho de la noche, conveniencias del subconsciente, pero un chispazo de genialidad, a los que nunca tengo acceso, me impelió a llamar a la aerolínea. Y toma, volaba a las tres. Estaba en la oficina, a las once, así que en dos horas tuve que hacer maleta, comprar carne para los mayates de mi editorial, ir a sacar dinero para darle a mi hija para sus vacaciones y trasladarme al aeropuerto.

Me barrí en home. Y es que de todos los viajes este es el que menos quería perder, porque a las ocho de la noche se presentaba Tortoise, una banda, en la plaza Antara y ya tenía mi boleto. Además le había prometido a José Alfredo Jiménez, también becario del FONCA y también de Torreón, que asistiríamos. Llegue al DF, hice una parada en la Roma para unos tacos y me fui al hotel. Salí disparado a la Narvarte, por unas cosas. Me compré unos tenis y regresé a una cita con “Pinche”, una nena que está tratando de robarme el corazón.

Tuve que dejarla, en una cantina, para largarme con la “Diva”. Me bañé y le caímos al Voila Acoustique. Valió la pena. Tortoise nos dejó pendejos. Hacía tiempo que no veía una banda de esta naturaleza en vivo, dos baterías, dos marimbas, guitarra y bajo. Jazz. Salí ebrio y ansioso. Fui a un bar de Garibaldi. Y quién creen que estaba ahí: “Pinche”. Esperándome. Es un top esa nena. Me quedé con ella hasta las seis de la mañana. Me trepé al camión con destino a San Luis a las siete. Y aquí me tienen. Con un dolor de hígado y con un antojo cabrón de carnitas.
18 Marzo 2011 04:00:23
Chicos de hoy literatura torreonense
Torreón no sólo ha sido un exquisito productor de luchadores como Fishman, Dr. Wagner, Médico Asesino, Ángel Azteca o Gran Markus, también se ha destacado por fabricar excelentes escritores. Uno de los nuevos valores, Daniel Herrera, estrena su segunda caída con “Polvo Rojo” (Ficticia, 2009) un libro tan sanguinario como las luchas en la Plaza de Toros.

‘Polvo rojo’ ofrece varias lecturas: nos remite a la película protagonizada por Clark Gable en 1932, también nos recuerda la estelarizada por Jaime Barttlet en 2004. Una aproximación local nos invita a pensar en el título como un lado b de la rola “El Oso Polar” en la versión del Vuoso polar. Para Daniel Herrera representa un extended play de la nota roja. La patada voladora que nos propina la realidad al enfrentarnos a la prensa diaria.

Dominar la técnica del realismo sucio es una tarea difícil. Entrar a una cantina no garantiza la gloria literaria. Como entrar a la literatura no asegura la gloria cantinera. Pero existe una mezcla exacta, que se asemeja a la vieja fórmula de la cuba libre. Atemperar el desenfreno que el realismo sucio propone es una habilidad narrativa que pocos autores manejan. Daniel es la prueba viviente de que un jaibol barriobajero puede disfrutarse lo mismo en las torres de un castillo que en humilde vecindad.

Reducir ‘Polvo Rojo’ a un simple libro que retrata la violencia actual sería un error. En la superficie, se trata de un combate en apariencia sencillo, pero su construcción es compleja. De ahí su semejanza con la lucha libre. Lo que en el cuadrilátero se aprecia como una coreografía modulada, en realidad implica una cantidad excepcional de entrenamiento y disciplina. Existen luchadores que basan su propuesta en el fitnes, en los pilates o en los aerobics, Daniel no es de esos, nuestro gallo ejercita sus bíceps con AC/DC de soundtrack. Y así como el heavy metal es la música de fondo ideal para la lucha libre, “Polvo Rojo” lo es para la literatura lagunera.

Toda ciudad tiene su banda sonora. La ciudad de “Polvo Rojo” extrae sonidos de Frank Sinatra para convertirse en Torreón Drug City. Y sí, por insólito que parezca, narrar desde este apretadero de tolvaneras, la tierra de los levantados, se ha convertido en un oficio sedicioso. Una declaración de principios que a nadie le interesa atender pero que no pasa desapercibida.

El segundo libro de Daniel Herrera es mickeyrourkesiano. Hace cinco años, cuando debutó con la novela “Con las Piernas Ligeramente Separadas”, una suerte de orquídea salvaje, las nueve semanas y media con una puta llamada Verónica Contreras, Daniel prometía una carrera luminosa, pero como en el mundo editorial desaparecer de los reflectores significa la muerte, pensamos que sería soslayado de Hollywood. Sin embargo, como el nuevo filme del actor, “El Luchador”, “Polvo Rojo” nos revela a un Daniel que regresa triunfador de una batalla contra el cáncer de la realidad.

Y sí, existe otra referencia ineludible, el polvo rojo nos remite a la arena del ruedo de la plaza de toros. Esa arena que te ensucia los zapatos cuando vas a una función de lucha libre o a un concierto de rock. Esa arena que puede ser una arena política, cómica o sangrienta, la que nos llevamos en la suela hasta nuestras casas después de que termina el espectáculo. El libro de Daniel Herrera nos marca, como la lucha mítica en la que Blue Demon Jr. desenmascaró a Espectro Jr. en Tijuana.

Ante tanta referencia luchística, es obligado hacer señalar la condición del luchador. Y surge la pregunta ¿técnico, rudo o exótico? Rudo, por supuesto, pero rudo como los chiles rellenos del Mercado Juárez, como los elotes de la Plaza de Armas. Y también nos nace de la duda de si nuestro autor es enmascarado. Sí lo es. Y el reto de las siguientes promociones de narradores será arrancarle la tapa. ¿Quién va a ser el valiente?

11 Marzo 2011 04:00:40
13 libros imponentes de los 2000 (3)
La década se terminó hace dos años. Es oportuno hacer un recuento de algunos de los libros claves de la literatura mexicana publicados durante los primeros 10 años del siglo 21. Obras imprescindibles para entender el desarrollo de las letras nacionales durante un periodo marcado por la violencia y la crisis.

En esta entrega finaliza el conteo, que no pretende ser un ranking definitivo de libros. Sí se trata de un conglomerado de autores que han modificado sustancialmente la literatura en México durante una década que está por concluir.

4. ‘Lontananza’, David Toscana, Sudamericana, 2003, cuento, reedición.

El brindis de un bohemio con su reina: la cantina. Monterrey, la capital mundial de la música norteña representa en puros cuentos. La clásica charra, que se practica en la vulka, en el expendio, en los baños públicos, convertida en pura poesía nuevoleonesa. Un debut brillante, un libro disfrutable, modesto en su propuesta pero ponedor, complejo, monolítico. Un referente ineludible de la cultura norestense.

3. ‘Terciopelo Violento’, Juvenal Acosta, Joaquín Mortiz, 2003, novela.

Secuela de “El Cazador de Tatuajes”. Aquí la cosa se invierte. Cáceres sufre un paro y son las amantes quienes lo persiguen. Se sucede entonces una exhaustiva rememoración sobre las encuentros entre el protagonista y sus mujeres. La mayor virtud de Acosta no es mantenérnosla cautivos toda la novela, sino configurar una sutil cartografía de las bajas pasiones sin caer en lo vulgar, lo aburrido o lo grotesco.

2. ‘Huesos en el Desierto’, Sergio González Rodríguez, Anagrama, 2002, ensayo.

Este libro cambió la historia de México. Y cambió la manera de escribir ensayos. Y cambió la forma de hacer periodismo. González Rodríguez desnuda hasta las entrañas la podredumbre del sistema político mexicano. Se acerca a un fenómeno social inextricable, el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez. González Rodríguez realiza un trabajo invaluable, un texto que ha conseguido lo que no ha logrado la narrativa o la prosa, sacudir la conciencia de un país que se niega a resolver sus propios conflictos.

1. ‘Idos de la Mente’, Luis Humberto Crosthwaite, Joaquín Mortiz, 2001, novela.

Con esta historia Crosthwaite fundó una nueva mitología. Los Relámpagos del Norte as The Beatles o viceversa, sumado a una multitud de símbolos, como la columna vertebral de un biopic ficticio. Ficción, no ficción y ni ficción, ni no ficción, se adulteran a si mismas para crear uno de los testamentos más hermosos que haya podido codificar la cultura norteña. Tributo a Ramón Ayala y a Cornelio Reyna, la locura como un vaticinio se destempla por las páginas de esta novela luminosa, una manera inigualable de inaugurar la década.
04 Marzo 2011 04:00:15
13 libros imponentes de los 2000 (2)
La década se terminó hace dos años. Es oportuno hacer un recuento de algunos de los libros claves de la literatura mexicana publicados durante los primero 10 años del siglo 21. Obras imprescindibles para entender el desarrollo de las letras nacionales durante un periodo marcado por la violencia y la crisis.

Enseguida aparece la continuación de la lista que inició la semana pasada, que presenta otros cinco títulos:

9. ‘Armablanca’, José Agustín, Planeta, 2006, novela.

La “The lonesome death of Heattie Carroll” de las letras mexicanas. La cocina, el rock y el 68 se conjugan para configurar una de las mejores novelas de la saga agustiniana. Viejo lobo y chavo de onda, el maestro sintoniza temas ya manidos dentro de nuestro contexto pero consigue levantar el güataje. No sólo se demuestra que José Agustín está en plena forma, sino que sigue dictando una parte importante de nuestra literatura.

8. ‘Cocaína (Manual de Usuario)’, Julián Herbert, Almuzara, 2006, cuento.

He aquí la fórmula para ser un cuentista consagrado: escribir poesía, meterse kilos de la blanca, publicar una novela, tener hijos y cantar en una banda de rock. Resultado: ‘Cocaína’, uno libro emblemático,
ineludible.

7. ‘Efecto Tequila’, Elmer Mendoza, Tusquets, 2004, novela.

Con la sola publicación de “Un Asesino Solitario” (Tusquets Editores, 1999) bastaba para que Elmer pasara a formar parte indiscutible de las letras nacionales. La calidad de su prosa la refrendó con “El Amante de Janis Joplin” (Tusquets Editores, 2003) pero no fue sino hasta la aparición de “Efecto Tequila” (2004) que se reveló como uno de los mejores escritores mexicanos de los últimos tiempos. Divertido, lúcido, experimental, sencillo, el trabajo de Mendoza no deja indiferente a nadie, trátese de críticos, viejitas copetonas o lectores de Antonio Gala.

6. ‘El Cazador de Tatuajes’, Juvenal Acosta, Joaquín Mortiz, 2004, novela.

Mejor conocido como “Viejenal”, por la multitud de mujeres en su obra, la novela de Acosta inaugura una trilogía erótica sobre el Minotauro y las implicaciones del sadomasoquismo en la vida de Julián Cáceres.

El protagonista, padrote erudito mitad sibarita mitad perro de basurero, se deja hincar el diente por una mujer que ostenta un tatuaje de pantera en la espalda. Como aborto de este escenario queda una de las novelas más sensuales que ha producido el imaginario sexual mexicano.

5. ‘Diablo Guardián’, Xavier Velasco, Alfaguara, 2003, novela, versión definitiva.

El leit-motiv del Passenger vuelto narración. Lúdica, insomne, la trama de Velasco le otorgó a nuestras letras el ícono femenino del que adolecía. Pero no es su principal mérito aseverar que todas son “totalmente palacio”.

Su aparición en el panorama literario fue un verdadero sopló de aire fresco. Una alternativa real que cautivó a los lectores acuciosos y atrajo a un nuevo séquito de fans.
25 Febrero 2011 05:00:15
13 libros imponentes de los 2000 (1)
La década se terminó hace dos años. Es oportuno hacer un recuento de algunos de los libros claves de la literatura mexicana publicados durante los primeros 10 años del siglo 21. Obras imprescindibles para entender el desarrollo de las letras nacionales durante un periodo marcado por la violencia y la crisis.

En alguna ocasión se me preguntó cómo vivía un escritor la crisis económica y la narco-violencia imperante en el país. Contesté que de la misma forma que un limpiaparabrisas, un despachador de pollo frito o una teibolera. Tal vez la única diferencia radique en las lecturas y en el paralelismo que se produce entre estas y la realidad. Refiero que tal vez porque sé de algunos limpiaparabrisas que leen a Heidegger y teiboleras que leen a Vila-Matas.

La obligación del escritor es formarse una visión del panorama. Entonces se ve orillado a indagar en la obra de autores mexicanos por admiración, curiosidad o por defaul. El siguiente conteo no pretende ser un ranking definitivo de libros. Sí se trata de un conglomerado de autores que han modificado sustancialmente la literatura en México durante una década que está por concluir.

A continuación la lista de títulos ineludibles:

13. ‘Escenas Sagradas del Oriente’, José Eugenio Sánchez, Almadía, 2009, poesía.

Primera edición mexicana de “Physical Graffiti” (Visor, 1998) X Premio Fundación Loewe Joven Creación. Este libro ha comenzado a establecer una tradición. Tradición a la manera de Zappa, que agota el género en sí mismo. Sólo Sánchez es capaz de escribir de esta forma. Los lugares comunes a los que se alude cuando se refieren a su obra, el blues, el western, no alcanzan a describir la magnitud de estas onomatopeyas vintage.

12. ‘El Hombre sin Cabeza’, Sergio González Rodríguez, Anagrama, 2009, ensayo.

La confirmación de que González Rodríguez es uno de los ensayistas más portentosos de México. La actualidad demanda referentes y aquí se encuentran contenidos. La narcoviolencia y su polarización de lo sanguinario son la base de este documento. Quién si no González Rodríguez tiene los arrestos para tocar estos temas. El valor agregado que significa la soltura prosística del autor convierte a “El Hombre sin Cabeza” en un título indispensable para cualquier mexicano que desee atisbar dentro de los oscuros designios del país.

11. ‘Al otro Lado’, Heriberto Yépez, Planeta, 2008, novela.

Yépez se ha convertido en el loop de loops para medir la realidad fronteriza y descifrar al ser postnacional. La transculturación ha abierto el paso a la “fronterización” del país, nos dice. Pone el dedo en la llaga respecto a un problema poco asumido en México, la irrupción del crack en la dieta básica del lumpen. Aquí se narra la historia de “Tiburón”, un tijuano que es pollero, que es dilersillo, que es adicto. Uno de tantos que delira con alcanzar el sueño americano. Una novela adictiva, de más de 300 páginas, que se devora en un día.

10. ‘Lodo’, Guillermo Fadanelli, Anagrama, 2008, novela, reedición.

No basta la desgracia de ser profesor de Filosofía, para mayor ayuno del ego es menester además ser un viejo rabo verde. Y si a esto se le considera nimio, súmesele el nombre de Benito Torrentera. Es necesaria la aparición de Flor Eduarda, la impúdica empleada de Oxxo, para que se apiadaran de lo que la vida le ha hecho a este pobre maestro. Pero cuidado, que cuando aparece una mujer hasta un don nadie como Benito puede convertirse en un cínico profesional. Libro de pasiones por demás confesas, dietario de filosofía, diccionario de vejaciones, “Lodo” es una contrabiografía llamada a convertirse en un clásico.
18 Febrero 2011 04:00:01
El vendedor de futbol
Admiro a los escritores que se forjan solos, que no dependen del Estado para arrancar su carrera literaria. Y esto no tiene en lo absoluto ningún tinte de outsider. Aceptémoslo, lo que muchos llaman paternalismo, pero que desde una nomenclatura más noble podríamos nombrar como simple apoyo, ha sido mal entendido por los creadores. He observado filas interminables de autores que se forman afuera de dependencias culturales con la exigencia absurda de que se les publique su obra. Si no se les cumple la petición, entonces el Estado no hace su trabajo, emplea mal los impuestos, tiene una querella personal contra una persona específica, no importa la calidad de la obra, si es basura, la culpa es del Estado. Entonces viene un periodo de inmovilidad, el escritor en potencia se vuelve un izquierdista desmedido y en las redes sociales se dedica con ahínco idiota a criticar cualquier acción porque se siente bendecido por ser un espectador más de los programas de CNN.

Por lo anterior, la irrupción en el panorama estatal de la novela “El Vendedor de Futbol”, de Alejandro Rodríguez Santibáñez, me parece un sano ejercicio para la literatura coahuilense. Alejado del ambiente literario, Alex, como se le conoce cariñosamente, ha logrado colocar su texto en la editorial de la empresa MVS. He visto desfilar a una cantidad interminable de prospectos a escritor desgarrarse las vestiduras por no haber obtenido tal o cual beca, y se olvidan de lo más importante: producir. Aquí está el ejemplo de Alex, que no necesita una beca o una edición del Estado para ver la luz. “El Vendedor de Futbol” es uno de los tres manuscritos que he visto del autor, y continúa produciendo. Esta novela, surgida desde el anonimato está aquí para darle una lección a muchos. Sé que no faltará el imbécil que reproche que la literatura no es eso, se equivoca, si no publicas, estás muerto, no tienes sentido.

Con una historia novedosa, un vendedor de lijas que viaja por el mundo, el protagonista, Agapo, quien amenaza con una saga, hace un vuelo a Europa y lo adereza con la popularidad de su otro oficio: comentarista de futbol. Su prosa se encuentra en proceso de construcción, y tiene momentos afortunados, por ejemplo: “Pensaba en Ropa Deportiva Azul, en el Chofer que da la hora local, en Freuenfeld y en el Oso Manuel. Pensaba en el Maligano Duende Verde y en la Elfa. Pensaba en las duras horas de trabajo de Agapito Hierro. Pensaba. En mi aguda soledad de Zurich. Pensaba en mis noches de sueños tan reales con botellas de Seroux perdidas. Pensaba en París y el anhelo convertido en realidad que significó volver”.

Hacen falta más escritores como Alex.  
11 Febrero 2011 05:00:26
Mis 10 libros favoritos (3)
La siguiente es la continuacion de una lista de libros que armé a petición de un amigo.

7. ‘Mantra’. Rodrigo Fresán (Mondadori, 2000)

Valoro de “Mantra” que sea una novela generacional sin ser una novela generacional. Resulta paradójico (pero no por ello deja de ser eficaz) que “Esperanto”, que fue concebida como una novela iniciática sea menos iniciática que “Mantra” y sí más madura. “Mantra” posee lo mejor de los rocanroles confeccionados por unos viejos Rolling Stones o por un anciano Bob Dylan: es sonido joven puro hecho por dinosaurios. Por supuesto que también es emocionante su descenso a los infiernos de la cultura mexicana y del lenguaje. La reinterpretación que ha hecho Fresán del pop en “Mantra” nos produce una sensación equivalente a la que sentíamos al escuchar a Caetano Veloso versionar a Los Beatles. Si Fresán no hubiera aparecido en el panorama, seguro las letras latinoamericanas se hubieran suicidado.

8. ‘Trasatlántico’. Witold Gombrowicz (Seix Barral, 2003)

La raza no se pone de acuerdo, algunos consideran que “Diario” es la mejor obra del polaco, otros aseguran que “Ferdydurke”, yo creo que la cumbre de su producción es “Trasatlántico”. En casi toda la onda de Gombrowicz hay demasiada Polonia, en “Trasatlántico” también, pero digerida, lo que permite al lector apelar con más derecho a ese grado de universalidad que toda literatura propone. Por supuesto que lo anterior no es un rasgo indispensable para valorar una obra, sin embargo, que su autor se centre en la trama de esta novela por encima de sus ideas permiten un mayor ejercicio narrativo, adiós al tufo ensayístico. Lo mismo me ocurre con “Sueños de Bunker Hill” de John Fante. Todos mis compas coinciden en que “Pregúntale al Polvo” es la mejor novela de Fante. Discrepo, como en el caso del polaco, lo mejor de estos autores sucede cuando dejan de estar tan conscientes de ellos mismos.

9. ‘Los Pichiciegos’. Fogwill (Periférica, 2010)

Un monstruo. No existe otra manera posible de definir a Fogwill. Aunque guardo un profundo amor por otros de sus libros, sin duda “Los Pichiciegos” es el libro que más me pega. Lo he leído en la versión de Interzona y Mondadori, pero la que me ha dejado más satisfecho es la de Periférica. Y no lo digo porque sea la más reciente, lo asevero porque creo es la edición más decente que se ha hecho de esta novela. Siempre me encantó Fogwill como persona y como escritor. Era inspirador. Al menos una vez al mes veo la entrevista que le realizaron en el programa “Hemisferio Derecho” (
http://www.youtube.com/watch?v=iGSuLLg6BDc). Nunca me olvidaré de su muerte. Tres días antes de fallecer estaba esnifando cocaína.

10. ‘The Suburbs’. Arcade Fire (Merge Records, 2010)

Las canciones que integran este libro me han ayudado a soportar los últimos meses. No tiene rolas tan espectaculares como “Neon Bible”, o un himno como “Funeral”, pero considero que es el mejor álbum de Arcade Fire. Tuve la suerte de ver a la banda en vivo en octubre del 2010 en el DF. La experiencia le dio un vuelco a mi vida. En mi rankin de toquines, este concierto se sitúa sólo por debajo de los Rolling Stones y Sonic Youth. Jamás me atrevería a blasfemar de esta manera, incluir un disco en una lista de libros, pero lo aseguro, es absolutamente ineludible.
04 Febrero 2011 04:00:18
Mis 10 libros favoritos (2)
El otro paraíso
Carlos Velázquez
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La siguiente es la continuacion de una lista de libros que armé a petición de un amigo.

4. ‘On the Road’. Jack Kerouac (Anagrama, 1994)

He releído “En el Camino” más de 30 veces. A una gran cantidad de gente esta novela la inspiró a largarse de mochileros a la India, a mí me inspiró a treparme a los trenes de polizonte y viajar a Ciudad Juárez. En uno de estos viajes, acompañado de mi compa “El Pájaro”, me tatué en el brazo derecho los perros que aparecen en la portada de una de las ediciones “Pedro Páramo” de Juan Rulfo del Fondo de Cultura Económica. Tiempo después mi compa “El Pájaro” se suicidaría. Era el único bróder que me sobrevivía desde la niñez. Se ahorcó después de inyectarse heroína durante más de tres semanas.

Los viajes que realizamos “El Pájaro” y yo, en tren o de raite con traileros drogados, no era una simulación de la dupla Paradise-Moriarty, “En el Camino” fue la primera obra que me enseñó no a identificarme con los personajes, sino con el paisaje.

En este momento leo la biografía de John Belushi, en ella Bob Woodward, el autor, relata que en un viaje en coche Dan Akroyd y John Belushi recorrieron parte de la carretera turnándose el volante, mientras uno conducía, el otro leía en voz alta extractos de “On the Road”.

Eso fue en 1978, año en que yo nací. Veinte años después “El Pájaro” y yo haríamos lo mismo mientras atravesamos la sierra de Chihuahua.

5. matando Enanos a Garrotazos’. Alberto Laiseca (Editorial Gárgola, 1992)

Laiseca es otro de esos autores que desconozco por qué razón no son populares en México, sería, como Escanlar, un jitazo. Este libro me recuerda a “La Pesca de Trucha en Norteamérica” de Richard Brautigan. Ambos textos guardan una relación, utilizan el relato como pretexto para practicar un género narrativo inclasificable. En el caso de Laiseca, no existe un cuento que lleve el nombre del libro. Ubicar un gerundio en el título podría considerarse de mal gusto, dice la leyenda que debido a este “insulto” no ganó un certamen literario.

Laiseca perteneció a un grupo denominado como “Los posborgeanos”. Uno de sus integrantes, Fogwill, insistía en que el mejor narrador hispanoamericano después de Borges era Osvaldo Lamborghini. El tiempo ha desmentido esta declaración situando al propio Fogwill en el lugar de Lamborghini. Sin embargo, en mi opinión Laiseca es más grande que los dos juntos.

6. ‘Diario de Oaxaca’. Peter Kuper (Sexto piso, 2009)

Debo confesar que no soy un fan del cómic. En realidad le temo. Me aterra pensar que pueda aficionarme a coleccionar. Sufriría de la misma manera en que sufro con mis otros vicios. Sólo tengo tres libros de cómic y uno de ellos es “The Beats” de Harvey Pekar. Encontrarme con “Diario de Oaxaca” fue despertar en mí una pasión que no presentía. No encuentro otra forma de describir el trabajo de Kuper que con la palabra: impresionante. Podría elaborar aquí un detallado mapa de lo que ha atravesado la obra de este artista para llegar a mí, pero sería tan inabarcable como explicar lo que nos produce oír la música de John Coltrane, por poner un ejemplo.

Acabo de terminar hace unos días “No te Olvides de Recordar” de Kuper y no me avergüenza decir que durante su lectura estuve a punto de llorar en repetidas ocasiones. Nunca pensé que la novela gráfica tuviera tales alcances. El sentimiento auténtico está vivo en esas páginas.

A pesar del apego que siento por “No te Olvides de Recordar”, considero a “Diario de Oaxaca” mejor por las siguientes razones: en él se concentran los elementos del Kuper autobiográfico combinados con el periodista y el agudo observador de la realidad, sumemos que el libro como tal se convierte, a los ojos de su dueño, en un objeto precioso e indispensable como fetiche.
28 Enero 2011 04:00:42
Mis diez libros favoritos
El otro paraíso
Carlos Velázquez
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La siguiente es una lista de libros que armé a petición de un amigo. Me dolió no incluir “Crimen y Castigo”. Quiero presumir que leí la novela en una semana. Durante esos siete días sufrí horribles pesadillas. Pensé que tal vez me encontraba enfermo. Al concluir la lectura mis terrores nocturnos desaparecieron. Creo que a excepción de ese título, la lista está completa. Espero disfruten este set list.

“ESTOKOLMO”. Gustavo Escanlar. mondadori. 1998

No soy fan de la literatura latinoamericana. Pocos autores me han llegado. Unos cuantos argentinos: Fogwill, Alberto Laiseca, Rodrigo Fresán, Osvaldo Lamborghini, otros tantos mexicanos: José Agustín, Luis Humberto Crosthwaite, y un cubano: Pedro Juan Gutiérrez. Descubrir al uruguayo Escanlar fue un subidón de coca. Esta novelita corta es tan portentosa como la vida de John Belushi. Narra la historia de tres ricoteros, seguidores de la banda de rock argentino Patricio Rey y los Redonditos de Ricota. La trama no es en absoluto novedosa: secuestran a una chica que se enamora de uno de sus plagiarios, el Síndrome de Estocolmo. Cada capítulo es sazonado con epígrafes provenientes de canciones de Charly García. Lo insólito del libro aparece en el final sorpresivo, súbito, inesperado y magistral, lo que habla del gran hijo de p... que es Escanlar. Aquí aparece la figura del barrio como una maldición (“Yo estoy convencido que el lugar donde nacés te determina para siempre. Que hay lugares que te condenan. Si nacés en Uruguay ya estás cagado. Y si nacés en el barrio es mucho peor, nunca vas a levantarte. Nacés acostado”.) idea que yo retomé en uno de los cuentos de mi libro “La Marrana Negra de la Literatura Rosa” (Sexto piso, 2010). Después leí un libro de historias cortas donde se incluye “Jesús el de la Crush”, sin duda uno de los mejores cuentos de la lengua española, en el que se mofa de la mitología por excelencia: Cristo. Enseguida descubrí “Dos o Tres Cosas que sé de Gala”, novela que acaba de ser reeditada con el nombre de “La Alemana”, tan buena o mejor que “Estokolmo”. Es una lástima que la literatura de Escanlar no circule en México. Durante algún tiempo Escanlar mantuvo un blog en un portal de Montevideo (
http://blogs.montevideo.com.uy/bloghome_192_1_1.html) después desapareció de escena debido a que estuvo internado en un hospital debido a una sobredosis de cocaína, versión que su mujer desmintió.

“La Geometría del Amor”. John cheever. emecé, 2002.

Siempre me han fascinado los escritores norteamericanos, son unos grandes estructuralistas. Podría elaborar un top ten de pura literatura gringa, en la que ubicaría sin duda “Los Tipos Duros no Bailan” de Norman Mailer. Aunque me siento próximo al espíritu beat, sin duda la lista la encabezaría un libro de John Cheever. De la lectura obsesiva de sus libros “Relatos 1”, “Relatos 2” y “La Geometría del Amor”, nacieron los cuentos que conforman mi libro “La Marrana Negra de la Literatura Rosa”. En su “Diarios”, Cheever hace obsesivas observaciones a propósito de su homosexualidad, la cual nunca aceptó públicamente. Mi libro es una especie de tributo a la idea de que un hombre que lucha contra su homosexualidad es un valiente, así lo define Norman Mailer en “Un Arte Espectral”. Esta idea la alimenté con la reflexión de que no sólo es un valiente aquel que lucha contra esta condición, también lo es quien la asume y la vive plenamente. En fin, volviendo a Mailer, en ambos casos existe materia literaria. Además del drama, en la obra cuentística de Cheever aprendí a edificar cuentos.

“Ulises”. James JoycE. LUMeN, 1992

“Ulises” ha sido una gran fuente de inspiración para mí, al grado de que estoy escribiendo una novela que pretende ser una biografía apócrifa de Sthepen Dedalus, aunque el escritor Julián Herbert asegure que en realidad elaboro la historia no autorizada de Buck Mulligan. Aunque siempre he amado “Crimen y Castigo”, cuando tenía 15 años no grafitié la fachada de mi casa con el nombre Raskolnikov. Una tarde salí y con una lata color oro rico estampé Malachi Mulligan.
21 Enero 2011 03:59:14
Perdóname si te digo negro, José
El otro paraíso
Carlos Velázquez
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“Diario de Brigadista”, Cuba, 1961 (Lumen, 2010) el nuevo libro de José Agustín, es un ajuste de cuentas canalla y tropicalón con la negritud que empapa su obra, el eslabón perdido entre “Rock de la Cárcel” y “Vista Social Club”.

A sus 16 no tan inocentes primaveras, José Agustín se matrimonió intempestivamente con Margarita Dalton, la carnala del poeta Roque Dalton. La pareja se desafanó del país rumbo a Cuba, que estrenaba revolución. Ambos se adhirieron a la campaña de alfabetización y José Agustín registró sus andanzas en un diario que se encontraba encerrado tras una puerta negra remachada con tres candados. A sus 66, el maese ha decidido que el texto deje de chupar alfombra y lo ha publicado con un bonus track: una entrevista que le realizó Enrique Serna.

“Diario de Brigadista” es una especie de abominable hombre de las nieves literario dentro de la producción del autor. Sus lectores siempre nos preguntamos ¿qué onda con la estancia de José Agustín en Cuba? Aquí están las respuestas. A estas alturas, ya había redactado “La Tumba”, y asistimos a la dubitación de un atribulado jovenzuelo que se intoxicaba de música, (el libro incluye una lista de lo que el chavo se estaba metiendo por las venas en ese momento).

Aquí también uno agarra color de cómo los acontecimientos de su vida se reflejaron en su obra posterior. Los malabares que realizó para desposar a Margarita, a Tlanepantla fueron a dar, eran menores de edad, son identificables en su cuento “Cuál es la Onda”, lo mismo viven Oliveira y Requelle, los protagonistas. Se respira la preponderancia que tuvo la teatreada y la dramaturgia en la vida de José Agustín. Surge el dato de que la obra de teatro “La Almohada” se encuentra inédita. Esperemos que un día la rescaten de cualquiera de las catacumbas en la que se encuentra enterrada.

A propósito, existe un libro que debería ser traducido y publicado en México: “Onda and Beyond”, libro que contiene ensayos de varios autores sobre José Agustín, publicado por la Universidad de Missouri en 1986 y compilado por June C. D. Carter y Donald L. Schmidt.

La relación de José Agustín con Cuba es portentosa. Los nexos entre su obra y el trabajo de Cabrera Infante son poderosos. Su encuentro con Fidel y el Che lo sitúa no sólo como un testigo de la historia sino como un protagonista directo. Fue amigo de Reynaldo Arenas. “Diario de Brigadista” parte de una época convulsiva para su autor. Pisó Cuba sin un peso y sobrevivió a base de puro encanto. Basta ver la foto que aparece en la portada del libro, en ella vemos a un joven con actitud rockstar dar un discurso en la provincia de Oriente con un dominio envidiable.

Este libro es Un testimonio sin concesiones. No otorga tregua. Y ofrece un desenlace. Aquí habita el más absoluto músculo narrativo, caballero.

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