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Isabel Arvide
Isabel Arvide
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Periodista, ha colaborado en los principales medios nacionales desde 1976. Recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1984, primera mujer en obtenerlo por opinión. Es conocida por sus comentarios políticos críticos, ha publicado novela, poesía erótica, crónica y entrevistas. Entre sus libros destacan, con más de diez ediciones vendidas, "La Decisión Presidencial" y "Asunto de Familia", ambos analizando la corrupta relación entre Manuel Camacho, Carlos Salinas de Gortari y Luis Donaldo Colosio. En "La Guerra de los Espejos" narra el conflicto armado de Chiapas desde la visión de los cuarteles militares, editorial Océano, noviembre de 1998. Por el mismo sello editorial publicó, en 1999, "La Sucesión Milenaria" analizando el proceso electoral que llevaría a la derrota del PRI. Fue la efímera directora del diario Summa, de la empresa Televisa, hasta el primer día de diciembre de 1994, de donde salió por el encabezado: "Decepcionó el Gabinete". Hasta junio del 2000 escribió una columna política diaria para Ovaciones. A partir de esa fecha colabora en el diario Milenio, así como en el semanario del mismo nombre. Su columna diaria se publica en 15 periódicos de provincia. Visite www.isabelarvide.com

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17 Abril 2010 04:07:59
El general desobediente
Hace muchos años solicité al alto mando de la Sedena el archivo militar del general Felipe Ángeles, sobre quien, ingenuamente, pretendía escribir un libro. La razón para negarme el acceso, cuando entraba y salía de los temas más secretos a razones de mi propio humor, fue tan sencilla como definitoria: “No es conveniente magnificar la indisciplina”.

A lo largo de muchos años conocí de viva voz hechos que apuntaban, precisamente, al contrario. Observé como la confrontación con el mando superior era una constante, con la diferencia de que se manejaba bajo la óptica de la secrecía del mundo castrense. Quien osaba, eso sí, enfrentar a su superior en la cadena última del mando era acreedor a castigos lapidarios. Como sucedería después con el general Gutiérrez Rebollo.

Sin embargo, con tanta experiencia en el mundo militar, nunca imaginé que uno de esos pleitos de “leyenda”, motivo de largas referencias orales con los viejos jefes militares, llegase a la imprenta de la mano de un civil.

Menos todavía cuando el tema es una rebeldía contra el mismo primer mandatario, sobre la manera en que se estructuró el manejo de la guerra sucia en Guerrero. Y eso es lo que consigue, con excelencia envidiable, Juan Veledíaz en su libro “El General Sin Memoria”, recién publicado.

El autor se metió a fondo con la vida militar del general Salvador Rangel Medina. Al hacerlo consigue, tal vez sin intencionalidad alguna, poner sobre la mesa de discusiones la obediencia “ciega” de generales a las decisiones políticas sexenales. Lo que es el tema, hoy por hoy, de mayor sensibilidad en cuanto a la guerra contra el crimen organizado.

Ya en el sexenio pasado, a partir de una investigación sobre la guerra sucia, sobre los métodos ordenados por civiles a militares para enfrentar a la guerrilla, había una exigencia de “ordenes por escrito” de muchos jefes militares al alto mando de la Sedena que se explicaba, además, por el poco ascendiente que tuvo el general Clemente Vega sobre los jefes militares.

Con la publicitación, documentada, que hace Veledíaz sobre el paso de Rangel Medina por Guerrero, como mera figura decorativa, mientras el general Cuenca Díaz, titular entonces de la Sedena, y el Presidente Luis Echeverría, eran quienes conjuntamente orquestaban la represión antiguerrillera, se agrega un análisis no solamente valioso sino que va a cambiar la percepción entre los mismos militares sobre su desempeño profesional. De ayer, de hoy y de cuando corresponda. No olvidemos que los protagonistas del libro de Veledíaz eran jefes militares de una gran fuerza, con verdadero poder y todos con cercanía directa con el comandante supremo de las fuerzas armadas. Como tampoco deja de tener actualidad que este “enfrentamiento”, haya sucedido en el momento más álgido de la lucha antiguerrillera, cuando se hablaba de aquellos “aviones de la muerte”, cuando Rubén Figueroa había sido secuestrado.

Y según Rangel Medina todo era un teatro oficial y no había intención alguna, tanto del Presidente Echeverría como del secretario Hermenegildo Cuenca, para detener a Lucio Cabañas… Por eso Carlos Montemayor dimensionó tanto aquella declaración del general asumiendo que no tenía órdenes para detener al líder guerrillero.…

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30 Marzo 2010 04:00:54
Desarme
Félix logró desarmar el esquema de su propia sucesión para, a su vez, armar el cambio generacional en una entidad donde los ex-gobernadores son patriarcas vivos y detentores del poder. Sin ismos, sin pertenencia alguna a ningún grupo que no sea el del gobernador, el próximo candidato del PRI –que será gobernador- pertenece al grupo de jóvenes educados en universidades privadas, bilingües, dotados en conocimiento global que determinaran el destino del planeta en los próximos años.

La decisión del gobernador González Canto, como en su día, Hendricks con él, fue tomada desde los días de campaña, cuando un joven cozumeleño cargaba su portafolio y juntos se asomaban, con asombro e ingenuidad a veces, al mundo del poder. Desde entonces viene Roberto Borge al lado de Félix.

Con esto hay que ser muy cuidadosos en el análisis. Porque el apellido Borge nos lleva a otro ex-gobernador, también de Cozumel, que no tiene nada que ver en la ecuación. Borgecito, Beto, como le dicen con familiaridad y cariño se puede, se debe nutrir de la sombra de todos los que lo antecedieron en el cargo, pero no ha tenido otro jefe, otro padrino, otro maestro que Félix.

Y esto es importante porque el egresado del Tecnológico de Monterrey con calificaciones de excelencia, a su vez, regresó al terruño para aprender junto, insisto en esto, junto con Félix como era el animal brutal del poder público. Y ambos, juntos, han hecho vocación de sensatez, mesura como sinónimo válido, en su ejercicio. Esto, no solamente esto, es lo que midió cotidianamente Félix.

Porque Beto Borge no se va a subir en el pequeño gran ladrillo del poder, como no lo hizo el hoy mandatario estatal. No se deslumbra por sus fiestas de guardar, no cae en las trampas de los poderosos que cada mañana arriban con sus portafolios llenos de dólares a esta tierra de promisión.

Félix ha sido un gobernador a quien el tiempo le reconocerá su vocación social, su vinculación permanente con las señoras de las colonias, con los campesinos, con quienes no tienen nombre ni apellido en las páginas de sociales. Y eso le enseñó a Borge con una sorprendente paciencia desde el primer día de su gobierno.

Por eso, y por tanto más, no hay sorpresa alguna en su lanzamiento como candidato priísta. Como no la habrá en julio cuando el PRI vuelva a ganar sin mayores problemas, haya o no alianzas de otros partidos. González Canto nunca se quitó la camiseta de presidente de su partido, nunca dejo de ser gestor por su partido, nunca ha abandonado a las verdaderas fuerzas vivas de su partido. Y, sobre todo, de cara a esta adelantada elección ha manejado con suprema sabiduría los complicados hilos de los grupos del poder local hasta tejer una enramada que nadie va a poder destruir.

Por eso Beatriz, tan amiga como yo de la familia Joaquín, no se llamó engañada cuando la semana pasada le fueron presentadas las opciones para Quintana Roo con un solo nombre y apellido: Roberto Borge. Era obvio que su presencia en la boda-destape en Cancún había recibido el mensaje.

La mayor ventaja de Borge es su confiabilidad. Puede Félix confiar en él. Pueden sus amigos seguir confiando en él. Puede su familia confiar en él. Puede la sociedad pujante, agraviada por la violencia, visionaria, complicada, ancestral, alucinada que vive en esta entidad confiar en él.
Como se decía antiguamente Beto es un buen muchacho, bien educado en valores morales, que ha demostrado ser un hombre de lealtades a toda prueba, que tiene la humildad pertinente para aprender de sus mayores, que sabe escuchar, que no se desgasta en pleitos inútiles y, sobre todo, que representa a una nueva generación política que mira hacía fuera de sí misma con la fuerza de los pies bien puestos en una tierra que para ellos es vulnerable y debe ser protegida de los grandes depredadores…
10 Febrero 2010 05:00:18
La salva de las mujeres
Desde el templete, a pocos metros, resultaba casi imposible distinguir el sexo bajo el uniforme de gala, ese pantalón amplio, esa guerrera que tiene los blasones de la lealtad, esos cordones de honor inconmensurable que todos los jefes presentes han portado. Con la acostumbrada pericia cargaron, empuñaron el fusil y dispararon en honor del comandante supremo, del mismo hombre que el general Galván saludó con el agregado de “maestro”. Acto doblemente cargado de significados de cara a las festividades del Bicentenario, de espalda a la violencia que amenaza con ahogar cualquier esperanza.

Día militar si los hay, no gratuitamente el general Guillermo Galván, único orador en la soleada mañana del Castillo de Chapultepec, volvió a resumir que para los militares la lealtad es el apellido sobre sus nombres. Fecha que recuerda, precisamente, el precio siempre pagado de esa lealtad institucional. Ahí, tan solemne, tan falto de parafernalia, tan solo en sí mismo como ceremonial privado, se rompieron para siempre los tabúes que persiguieron a las mujeres mexicanas en el último de los sitios prohibidos.

Porque el acto castrense, parte esencial de un programa corto en tiempo, inmenso en la profundidad de las palabras y los hechos, tuvo su momento estelar en la primera, y cualquiera que pueda decirlo, escribirlo, recordarlo como testigo privilegiado tiene que sentir el escalofrío que recorre la piel ya muy tatuada por el tiempo, descarga de fusiles que hacen las mujeres cadetes.

Lo que tiene que concebirse a partir de una apertura inmensa, de fondo, real hacía la igualdad femenina. Hacía las manos que saben, que pueden, que tienen que portar las armas de la lealtad para defender a la patria. Hacía fuera, pero también hacía dentro, en batallas que cada día se antojan más sangrientas, desiguales, poco comprendidas por grandes sectores de la sociedad.

Si alguno de los generales, tantas espaldas rígidas bajo las canas, entró al Ejército por “Bocación” con “B” grande, es decir por la boca ya que ahí daban tres veces de comer al día, si alguno de los generales ahí presentes entró al Ejército porque su padre y su abuelo fueron también generales, sintió que el estomago le daba un vuelco, que este tobogán del futuro ya se había echado a andar, tuvo razón.

Este es el gran cambio del sexenio, del Presidente Calderón, del general Galván, que no ha habido tiempo ni corazón en calma para valorarlo en la gran extensión de su significado para la igualdad de género, para que las mujeres sean realmente pares de los hombres en una sociedad que tiene que ser, que debe ser construida justamente en el principio de la igualdad.
Se rompen tantos moldes, tantos usos y costumbres, tanto bajo el uniforme militar que pocos alcanzan a dimensionar en estos tiempos de la confusión.

Sobre esto, insisto en la dimensión del cambio de fondo, el discurso del general Galván Galván fue más, mucho más que la simple reiteración de la lealtad militar a la patria, a sus instituciones, obviamente el comandante supremo que se apellida Calderón Hinojosa.

Porque el llamado a la “cohesión social y el acuerdo político” no estuvo inscrito en la liturgia anual, no venía construido de palabras elegantes ni de afanes protagónicos sino del fondo del corazón de un soldado formal, alto, de carácter difícil y una bondad siempre presente, siempre oculta. De un hombre que se desvela y se desmañana en el agobio del hoy, en la lista de los muertos, en la página de la historia que le tocó escribir de orden superior. Aunque también, Galván así lo vive, de compromiso moral y solidario con su jefe que para él, como para miles de soldados no tiene otra traducción que patria.

Porque eso es lo que hicieron en su día los jóvenes cadetes que acompañaron al Presidente Madero en su “Marcha de la Lealtad”, asumir que el Presidente, la institución presidencial, la jerarquía militar que asume con su mando, es el sinónimo de patria. Y ambos, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y México, patria, país, deben defenderse con la vida.

También, hoy por hoy, con la esperanza. Con la certidumbre de que puede haber un proyecto de nación viable donde el consenso, de eso habló Galván con voz pausada y convicción republicana, social nos permita vivir con prudencia, respeto y buena intención a millones de mexicanos.

Los soldados, recordó frente a la historia significada en la construcción del Castillo donde Maximiliano equivocó su destino, no ven nubarrones en el porvenir ni hacen cábalas cronológicas para imaginar nuevas violencias históricas, los soldados piden por la convivencia pacífica de las mayorías, fraterna, coincidente, armónica.

Los soldados hablan de esto con la lista de los muertos en la palma de las manos, con el duelo por los caídos, con la seriedad silente sobre la jornada diaria, sobre la obligación cotidiana de vencer a criminales “sin la mínima confusión”, y como dijo Galván “contra viento y marea”… Los soldados y las soldados que empuñan ya el puñal de la lealtad y disparan como arquero a la luna con infinita precisión…

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20 Junio 2009 04:00:45
Sobre la orfandad
Soy muy mayor, también de edad, para reconocerme huérfana y ponerme a llorar hasta agotar el dolor. Soy, también, una madre que perdió al anciano que se había convertido en su hijo y por tanto carece de razones pertinentes. Soy una de muchas mujeres que este domingo confrontan su realidad lejos de la protección masculina.

Me hace falta mi padre. El de mi niñez, el que vino a pedirme que fuese a conocer a mi nieta. Me hace falta saber que en algún espacio de mis casas, de mi realidad enfurecida, de mis sueños estaba presente en las horas de mi cansancio extremo donde, una y otra vez, nuestra relación adulta se estableció en la paciencia.

Y es que mi padre siempre estuvo ahí. Con su carga de ceguera intencional, con su amor incondicional por los suyos, con su relación más bien metafísica con la realidad. Protector de nosotros en la incapacidad de protegernos de los demonios propios, y también de las carencias heredadas, estaba ahí.
Es cierto, al final estaba de mal humor, tremendamente enojado por su deterioro físico, por necesitar ayuda para caminar, para vivir. Pero también, cómo no recordarlo, al final de todos los finales, sin habla en la cama de hospital estaba ahí para sonreír ante la hija de su nieto que vivió como su hijo, la que le fue anunciada en otra cama de otro hospital cuando ya habíamos iniciado la ronda de las despedidas, cuando ya sabíamos los adultos que queremos ser los hermanos, que era cuestión de tiempo.

Mi padre para quien compraba camisas, mi padre que me regaló la última ficha ganada en la ruleta ya en silla de ruedas días antes del colapso, no me abandonó nunca. Ni cuando me veía con sus ojos plenos de impotencia, enojado, en el inicio de su agonía.

Y con esa lección, machismo a la antigua que permanece al pie de la raya, peleando con la única mujer que tuvo que cada día insistía en pedir su protección, en tomarse de su mano hasta materialmente hacerlo trastrabillar en su debilidad física, conformó mi cuento de hadas jamás encontrado. Porque los otros, también hombres, también humanos, suelen abandonar.

Dicen que de pequeña me colgaba de sus piernas para impedirle salir de casa, recuerdo a mi madre, en mi adolescencia libertaria, atravesada en el piso para que no me fuese y, también, lo puedo escuchar ceder ante su presión. Así eran las cosas de la normalidad, como cuando fui de su mano a la misa de sexto año o cuando me decía fatigado al despertar que mi madre, eterno femenino a evadir, no entendía, y volvían a discutir como único ejercicio de aferrarse a la vida. Para después sentarse, solo, de cara al sol en mi jardín.

Mi padre libre de pecados que dejó que un sacerdote ajeno lo confortase en el final. Mi padre abandonado de la primer mujer de Bruno, tan suya, que la perdonó horas antes. Mi padre en su silla de ruedas frente al rojo árbol de la última Navidad que ya no vio. Mi padre saliendo en camilla hacia su última cita.
Mi padre cenizas bendecidas en una iglesia de pueblo la noche del último día del año, mi padre que me engendró jubiloso y me abrazó siempre.

Este domingo es el primero de mi orfandad. Han pasado seis meses y no logro borrar las largas horas en que le pedí, dicen que ya no podía oírme, que dejase de respirar, que por favor se muriese mientras mi hijo lo abrazaba y Frank Sinatra cantaba sin detenerse. Cosas de la vida me dicen, ciclos que se cierran, etapas impostergables. Recuerdo a Jaime Sabines en aquel poema donde después de decir “a la chingada las lágrimas” se puso a llorar…

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08 Junio 2009 04:00:11
El reino de la impunidad Políticos y narcotraficantes
Por los siglos políticos nacionales ha prevalecido el reino de la impunidad de los poderosos. Sean quienes sean, ricos, famosos o funcionarios, lo que el vulgo ha dado en llamar “influyentes”, vivieron al margen de las leyes. Con un sistema de aplicación de justicia donde los pobres, los ignorados del poder y quienes osan desafiar a los poderosos, son culpables de todo hasta probar lo contrario. Y, eso, si es que algún día lo consiguen.

Son las historias de nuestra cotidianidad. Es el sistema que todos impusieron, defendieron, consintieron con su pasividad.
Es la realidad que hoy comienza a lastimar a cierta nata, a protagonistas de ese poder económico y público, político.

Eso es lo que sucede en Nuevo León, en Michoacán y todo indica que habrá de acontecer en Veracruz muy pronto.
Los dueños del poder público, de la estructura toda del Gobierno estatal, de las relaciones y las componendas, han creído que la impunidad es para siempre. Se han servido de ella por los siglos de los siglos, piensan que es algo inherente al ejercicio del poder.

Y por eso los criminales, en su modalidad de protección al narcotráfico o de abierta complicidad con los peores delitos como el secuestro, han podido incrustarse en el aparato de poder de miles y miles de poblaciones mexicanas. En toda la estructura piramidal del poder local, comenzando con las policías que deberían perseguirlos.

Los criminales en tiempos recientes, sobre todo durante el sexenio pasado en que la ignorancia y la dejadez existencial del primer mandatario todo admitieron, aprendieron a compartir este poder corrupto y consentidor. Compraron con mucho dinero a las autoridades, asustaron o mataron a quienes se les opusieron. Se volvieron un eslabón más de esta estructura de poder.

Con conocimiento y con validación de grandes sectores sociales y, obvio, de los mismos gobernantes. Salvo excepción.
Esto es lo que venía pasando en Nuevo León, en Michoacán, en Chihuahua, en Zacatecas, en Durango, en infinidad de poblaciones del país.
Si en Michoacán se implementó y se complementó de acuerdo a las leyes vigentes (que son parciales y de manga muy ancha para los mismos poderosos que ordenan su ejecución, lo sabemos) fue un operativo en contra de este binomio de los criminales y los poderosos locales. Nadie puede asombrarse, con honestidad intelectual de por medio, de que el gobernador haya seguido “protegiendo” a sus cuates, a sus colaboradores, a sus cercanos asesores no obstante esta realidad.

La consigna vigente era, todo lo indica así, precisamente el consentimiento intencional, el cerrar los ojos.
Lo nuevo es que desde el poder federal se utilice la realidad en contra de los intereses locales. Como hicieron los antecesores de Vicente Fox en su tiempo. Lo nuevo también es que esta potestad “presidencial” esté hoy encaminada a combatir al crimen organizado en su modalidad de un “brazo” más de los gobiernos estatales y municipales.

¿Lo que sigue?... Supongo que hasta donde tope y luego a ver quién cierra la puerta. Lo cierto es que las leyes, el sistema todo se presta para lo que se ofrezca. Lo cierto como verdad universal es que los criminales en muchas poblaciones son parte de las estructuras formales del poder público, y al atacarlos indispensablemente se daña a éstos, a los presidentes municipales, a los gobernadores y, obvio, a los partidos políticos de donde provienen…
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06 Junio 2009 04:00:51
Bañarse con agua fría…
Toda su vida, es decir 50 años, el general Galván se ha bañado con agua fría. Lo que, más allá de la anécdota, implica una decisión existencial en la etapa en que otros, mayoría, piensan en diversiones y conquistas femeninas.

Guillermo Galván, que se conmemoró este miércoles 3 de junio en el Campo Marte, decidió hace 50 años, apenas rebasados los 15, que portaría el uniforme militar y que, obvio, el agua fría no era tema para discutir.

Menos todavía esos minúsculos catres que han sido sitio de descanso a lo largo de muchas noches.

A partir de ese día, primero en el H. Colegio Militar, los zapatos no han dejado de brillar ni el cabello de estar perfectamente recortado, menos todavía ha abandonado lo que para muchos es un voto de silencio semejante al que toman los monjes de algunas órdenes religiosas.

Para el hoy general de división Galván Galván la elección era inequívoca, como también la convicción interna de ascender, de caminar la cuesta que entonces se veía interminable hasta el final, hasta las tres estrellas que iluminan un águila con el grado de general de división.

Ser secretario de la Defensa Nacional estaba, estoy cierta, lejos de sus sueños o, como en todos los jóvenes que optan por la carrera de sus armas, precisamente en el ámbito de los “sueños”.

Lo cierto es que el general Galván era idéntico, algunas canas menos, varios kilos de diferencia, en porte, en el gesto mitad huraño y otra mitad todavía más huraño, en sus días de cadete.

Y eso es lo excepcional de una vida entregada al uniforme militar, la aceptación de lo idéntico como identidad de vida. Como correspondencia perfecta entre lo que se es y aquello que se quiere ser. Binomio más pesado, más integral y limitante de lo que se advierte a simple vista.

Esta semana, junto con el titular de la Secretaría de Marina circunstancialmente, el general Guillermo Galván recibió la condecoración de 50 años de lealtad al Ejército, al país, a sí mismo que pocos militares pueden recibir en pleno uso de sus responsabilidades y de sus obligaciones castrenses. Lo hizo en un tiempo de guerra, de confusión, de violencia en que ha debido ahogar muchas lágrimas por quienes, bajo su mando, han muerto víctimas de balas criminales.

Lo hizo, también, con la confianza extrema de su jefe. Lo hizo con la plenitud existencial de quien se sabe, hasta la última célula de su ser, congruente con sus principios, con su sentido del deber, con su propio espejo.

Y, también, lo hizo con una de las pocas sonrisas de satisfacción que ha tenido en estos tiempos. De eso trataba todo cuando el agua fría de madrugada, muy de madrugada, caía sobre la carne joven del cadete Galván Galván…

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30 Mayo 2009 04:00:43
El periodismo custodiado
Cuando hace muchos países, muchas vidas, muchas historias del periodismo mexicano, mataron a Manuel Buendía la voz del gremio –por primera vez devastado en plural- habló por primera vez de la vulnerabilidad inherente al ejercicio profesional. Y parecía que el asombro hacía eco sobre la incredulidad, que el sentimiento de fragilidad compartido, el miedo también, no eran sino elementos de una ficción todavía muy ajena.

A lo largo de estos años, en especial en tiempos cercanos, hemos aprendido a vivir de maneras que jamás imaginamos los periodistas que debían ser inherentes a nuestro oficio. Y que solamente habíamos escuchado como cuento de horror en Colombia, en algunos países muy lejanos.
Hoy lo común es ver a periodistas “protegidos” oficialmente. Las escoltas, los coches blindados, la seguridad policiaca a nuestro alrededor se están convirtiendo en tema común.

Y, también, lo que esto implica de censura. De dificultades inmensas para ejercer de reportero, para buscar la nota diaria, para investigar temas escabrosos. No solamente en el terreno de todas las complicaciones físicas, baste insistir en que las casas de los periodistas mexicanos no son como las de los ricos también mexicanos, sino en aquel de lo profesional.
Es como si uno tuviese, en verdad, que moverse encadenado.

Esto, mucho más, viene a la mente con relación al asesinato del periodista Eliseo Barrón en Durango, y la posterior petición de “protección oficial” de varios compañeros periodistas al gobierno de Coahuila dada la conurbación en la región de la Laguna donde el peligro para el periodista crece cada día. Y la cuestión no es si debe o no otorgarse esta “protección”, que el Fiscal estatal, Jesús Torres Charles, ya ofreció, sino lo que significa.
Esta es la nueva “cruz” del periodismo mexicano. Que debe ser estudiada, sociológicamente, a fondo.

Sobre todo la consecuente censura. La obligada porque la compañía permanente de policías que te protegen inhibe la búsqueda de “exclusivas”, cancela mucho de la cotidianidad profesional y remite en muchos, casi todos los casos diría yo, a la censura establecida desde fuera por condiciones adversas.
Junto con la nueva censura, la que se imponen algunos medios de comunicación para protección de sus periodistas, la que borra las firmas de las notas relacionadas con el crimen organizado, la que pocos reconocen y es la peor: La censura del miedo.

En Durango, en la región de la Laguna, mataron a un periodista. Y también, por eso hay que estar de acuerdo con el escrito de Carlos Marín en que hablaba de que las campanas doblan por todos los periodistas, asesinaron a mucho del ejercicio del periodismo mexicano, de la libertad de prensa tan difícilmente alcanzada.

El duelo debe ser por nosotros, por los periodistas y por la sociedad mexicana que pierden más de lo imaginado con esto…
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28 Mayo 2009 04:00:31
Periodismo en tiempos del cólera
Los sicarios del crimen organizado secuestraron la noche de este lunes a un periodista que, sin casualidad alguna de por medio, había criticado severamente la corrupción en la Policía municipal de Torreón, Coahuila, donde gobierna un panista.

Eliseo Barrón Hernández vivía, como es habitual en esa zona del país, en Durango, pero escribía sobre Torreón.
A su domicilio, en Gómez Palacio, llegaron encapuchados a “levantarlo” a las ocho de la noche, todavía claro el cielo, delante de sus hijas.

Esto no es, no puede ser sino una acción donde los policías municipales, que han sido acusados de todo con razón, encabezados por un policía federal, Karlos Castillo, participaron.

Si fueron quienes lo secuestraron o quienes protegieron a los secuestradores da igual. Lo importante es que este secuestro, que se asemeja tristemente en la realidad a un asesinato, no hubiese sido posible sin la complicidad y protección criminal de los policías.

Como explicación de los hechos, en Torreón gobierna un alcalde panista, José Ángel Pérez, que se ha caracterizado por “proteger” a sus policías. Incluso de los tímidos intentos de limpieza interna de su propio director.

Esto en contraste, inmenso, con otras policías municipales, mayoría en Coahuila, ya en manos de militares que han hecho un gran esfuerzo por cambiar una realidad de control corrupto del crimen organizado a su interior, y que han logrado en los hechos justamente evitar este tipo de actividades.
Ésta es la realidad en Coahuila. Que es bastante mejor que en Durango donde todo indica que el crimen organizado está protegido desde el mismo palacio de gobierno estatal.

Lo cierto es que el compañero periodista Barrón, por muchos años especializado en la fuente policiaca, vivía a unos cuantos metros de distancia de Torreón, Coahuila, y escribía obviamente sobre lo que ahí sucede. Lo que todos saben, todos comentan, todos critican.

Ahora se trata de rendir cuentas. O de reírse. O de fingir demencia. O de contribuir a la impunidad. Es decir, corresponde a la autoridad municipal panista de Torreón, porque lo que sucedió a Barrón está relacionado con lo que ha escrito sobre ellos, aceptar sus errores, dar la cara a la sociedad, hacer algo al respecto. O seguir burlándose de todos.

Un periodista fue secuestrado, seguramente para ser torturado y asesinado. Esto como consecuencia de su ejercicio profesional. La decisión es muy fácil, se está al lado de los corruptos, de los mugrosos, de los cobardes o al lado de quienes los combaten, los denuncian al precio que sea. En Coahuila muchos, comenzando por el profesor Humberto Moreira, ya tomaron (tomamos) una decisión, ya pintaron (pintamos) su raya con el crimen organizado.
Si el alcalde de Torreón tuviese vergüenza tendría que renunciar…
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21 Mayo 2009 04:00:08
La cobardía de Fox según Calderón
Nada que sea nuevo bajo el sol. Ya para millones de mexicanos la Presidencia de Vicente Fox era sinónimo de cobardía.

Lo impactante es que sea un panista, que cobra como primer mandatario de la República quien llame a Vicente Fox justamente cobarde, inactivo, pasivo e ineficiente.
Porque así fue como calificó, fuera del discurso oficial, tanto a Fox como a otros de sus sucesores.

Y aunque Calderón no citó los nombres de los expresidentes es obvia la carga de sus reproches para su antecesor. Porque si no hubiese sido el gobierno de Fox, la voluntad política del panista en Los Pinos (tal vez disminuida por el toloache que solía darle la señora Marta), la que hubiese dejado de lado su indispensable tarea de combatir al crimen organizado, no tendríamos los problemas que padecemos millones de mexicanos el día de hoy con la violencia.

La maestra Gordillo aprovechó la tribuna, la mañana soleada, las bromas presidenciales sobre el sueldo de su esposa como maestra, todo lo que parecía grato para darle una patada en santa sea la parte al Presidente de la República.

Fueron expresiones de ésas que algunas mujeres tienen como arrepentimiento para el resto de su vida, de esas que apenas se dicen se comprende –tardíamente- que era mejor quedarse calladita.

Y es que la Gordillo quiso subirse al tren de los críticos de Felipe Calderón después de haberse puesto como vil tapetito de Temoaya en su anterior aparición pública. Lo que cualquiera cree que es simple de hacer a partir del combate al crimen organizado… así, le recordó que los costos del combate a los criminales son demasiado altos para la sociedad.
Tema que Calderón Hinojosa trae en la punta de… su zapato también, donde más le duele pues. Y ni tardo ni perezoso se apresuró a darle un tapón de boca a la Maestra en su fiesta de celebración del quince de mayo.

Para hacerlo, no había vereda que lo salvase, aseguró que fue debido a “la inacción y la cobardía” de autoridades del pasado que se hundió a la sociedad en el marasmo de la delincuencia. Además calificó su actuación como pasiva e ineficiente.

Al primer mandatario le pesan mucho los reproches por una guerra que solamente él conoce a fondo, que solamente él padece en su inmensa devastación, de la que solamente él tendrá que dar cuentas de cara a la historia moderna de la nación.

Y el tiempo se le acaba. Y los muertos suman y suman en su contra. Y las víctimas del Ejército, de los pocos policías que cumplen con su obligación, tienen nombres y apellidos, tienen familias en la orfandad. Y la sociedad demanda cada día mayores acciones, a la vez que limitan estas con su falta de comprensión y conocimiento de la realidad.
Es, en verdad, la batalla que comienza a perderse para Calderón. Por eso, no solamente por eso, el revire a la Gordillo y la mentada para sus antecesores, comenzando por Fox…
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16 Mayo 2009 04:00:21
Verdades encontradas
Tiene razón Carlos Salinas de Gortari.

Por encima de todo, tristemente, tiene razón el ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

Su carta, espada desenvainada para muchos que lo han traicionado (conste que no recibí ni un ramo de flores con su tarjeta durante ese sexenio) no solamente es un acuse de recibo que amenaza hacer públicos a muchos destinatarios de la “Partida Secreta”, sino que define una realidad que acongoja a quienes queremos a Miguel de la Madrid: Su deterioro físico.

Eso es lo más importante de la gran discusión nacional que provocó el noticiero de Carmen Aristegui, la enfermedad que limita sus facultades mentales.

Fue una entrevista periodística que provoca análisis todavía más profundos que el tema político, la corrupción, el gran miasma del poder que aparentemente fueron su mensaje.

Porque el transfondo más trascendente es la ética periodística. Que es, precisamente, a lo que acude el texto de Salinas de Gortari sin mencionarlo por su nombre.

Surgen preguntas y respuestas que tienen que ser evaluadas de lo individual a lo colectivo.

Desde mucho antes de este ejercicio periodístico que se transmitió por radio en tiempo y forma elegidas por ella misma, la señora Aristegui era un “paradigma”, una aspiración de muchos colegas. Con razón, con muchos fundamentos.

Y sin embargo, la decisión de muchos o pocos da igual, periodistas es no ejercer jamás un periodismo que vaya más allá de consideraciones de respeto personal al interlocutor, no lucrar personalmente con la desgracia ajena así sea de protagonistas políticos.

Ésta ha sido mi convicción, hoy confirmada por la señora Aristegui.

No obstante esto, entiendo, qué ganas de ser ella. De tener ese valor, esa decisión para conseguir por encima de cualquier otro concepto una noticia equivalente a las antiguas “Ocho Columnas”. Un espacio en la fama pública, un sitio en la audiencia, un lugar en el Olimpo de quienes dictan la agenda nacional.

Debe ser muy grato, a la manera de Julio Scherer, poder hacer esto cotidianamente y dormir tranquila. No es mi caso, no hubiese sido nunca frente a alguien tan entrañable y digno de respeto en su edad, en su enfermedad como Miguel de la Madrid.

Como periodista Carmen consiguió monosílabos, frases cortas, palabras sueltas para conformar su esquema previamente diseñado. Para el escándalo político. Como mujer se vio en una situación de prepotencia extrema, de utilización a su favor de la debilidad de quien no pudo jamás ser su adversario, de quien la recibió en su casa, de quien le otorgó una de las poquísimas entrevistas que ha dado. Sobre todo, Carmen se vio tomando una inmensa ventaja de quien confió en ella. Y es a partir de ahí que surge el cuestionamiento, que en silencio, en la intimidad nos hacemos muchos periodistas cotidianamente, sobre donde termina la licitud del ejercicio periodístico. Hasta donde podemos llegar. Hasta donde debemos destruir o construir.

Como político, que dolor verlo así, Miguel de la Madrid cayó ingenuamente en la trampa. Tal vez, otra vez el conflicto ético, porque confiaba en la señora Aristegui. Y, definitivamente, porque no logró mentalmente, por su salud deteriorada, establecer un diálogo de inteligencia, de igualdad, de confrontación. Ambos dijeron la verdad que, sin embargo no es, no podría ser LA VERDAD CON MAYÚSCULAS… Como tampoco lo es la que dicen las cartas “aclaratorias” de los ex presidentes… Todo, sobre todo la ecuación de los que ganan y los que pierden en plena efervescencia electoral tiene una segunda lectura… ¿Quién gana qué? Aparte, obvio, del fortalecimiento automático del prestigio y la fama pública de Carmen… y eso que no hablamos de la venganza del “innombrable”…

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14 Mayo 2009 04:00:42
Sepultado por el “estiércol”, sobrevivió la leyenda de Salinas de Gortari
Como en aquel cuento en que sepultado de estiércol sobrevivió para, una vez seco éste, quedar impoluto, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari ha comenzado a ser una leyenda.
En realidad “la leyenda” más nombrada de los últimos tiempos.

El mito político crece cada día. Con el “abono” de sus enemigos, que en realidad le han hecho el gran favor, resulta ser el gran hacedor de la historia patria. Que es, definitivo, la aspiración extrema de todo ex gobernante.

Porque lo que ha venido a confirmar el libro de Carlos Ahumada, estulticia y regodeo perverso aparte, es que la inteligencia política de Salinas de Gortari rebasa cualquier calificativo. Que su infinita habilidad política puede mover montañas a voluntad.

Ignoro por qué Ahumada escribió sus “memorias” tan a favor de sus enemigos, o de dónde surge su torpeza extrema al operar a favor de quienes detesta, lo cierto es que no puede haber sido su intención contar una historia tan a favor del ex presidente de la República, donde además se le concede espacio para la defensa de quien lo encarceló.

Sin embargo esto, por importante que sea, no es lo trascendente del documento. Puede Carlos Ahumada contar mentiras, vulgaridades como afirma Rosario Robles, inexactitudes y hasta exageraciones, desde cualquier ángulo del análisis permanece la capacidad de operación política de Salinas de Gortari.

Para cambiar la historia de la nación, para manejar la realidad a su conveniencia, para mover los grandes hilos del verdadero poder.
Salinas de Gortari ha sido siempre un hombre de privilegiada inteligencia, de una sensibilidad y una intuición sin paralelo. En la narración de Ahumada esto es lo que pervive entre tanta inmundicia. Porque independientemente de cualesquiera que hayan sido sus razones y su recompensa, quien conoció, reconoció y publicitó desde bambalinas los videos de la gran corrupción perredista fue él. Y nada será igual a partir de esas imágenes. Para todos.

Seguramente solamente una parte de lo ahí escrito es verdad. Ofende a todos los protagonistas sin sentido, lastima hasta su propia condición de víctima política. No obstante esto, así de fuerte es la imagen pública que permea de sus páginas, el homenaje fortuito a Salinas de Gortari gana cualquier otra referencia.

Lo cierto es que contra la voluntad de muchos, fuera de los augurios de hace pocos años, Salinas se ha convertido en el referente obligado del sistema político mexicano. Para todo, incluyendo el futuro no solamente del PRI, no solamente de sus aparentemente obvios aliados y/o candidatos presidenciales…
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09 Mayo 2009 04:00:06
Margarita, sin cubrebocas
Sí, no quepa duda, debe ser un poco necia. Sobre todo cuando insiste en la falta de maquillaje, en ignorar la competencia desleal frente a la primera dama francesa, también en usar zapatos sin tacón. Es decir, va a su aire, a su propio espejo con una sonrisa suave y quién sabe cuánto adentro, de todo y para todo. Entre lo que se debe contar la gran vocación política.

Margarita ha impuesto su estilo, no obstante las rígidas medidas protocolarias o las limitantes de seguridad, a Los Pinos. Y, también, ha aprovechado los poquísimos, en verdad tan escasos, resquicios lícitos para recordar su vocación panista.

Lo ha hecho con una constancia de escuela de monjas, con una dedicación sin límite, con una entrega que habrá de dejar escuela. Que la definirá como un verdadero parteaguas en cuanto corresponde al papel oficial de lo que todavía llamamos “primera dama”.

Y de tanto, que a ratos es extremadamente conmovedor, habrá que resaltar su presencia de madrugada al pie del avión de Aeroméxico donde el Gobierno, que encabeza su marido pero ése no era el tema, mexicano “repatrió” a quienes sufrieron la peor discriminación en China. Con el mismo espíritu del piloto, de toda la tripulación que llevó la Bandera como símbolo de libertad, la señora Calderón estaba esperando para saludar a los viajeros del desastre, a las víctimas de la intolerancia y el miedo.
Lo hizo, por eso hay que respetarla a fondo, sin cubrebocas.

Es decir, Margarita estaba sin miedo a la enfermedad, por más que los viajeros trajesen consigo la ignominia de la acusación -precisamente- de estar enfermos.
Y no tenía necesidad. Ni de estar ni de arriesgarse. Menos, menos todavía de aguantar estoicamente, sin cambiar su sonrisa, el poco o muy mal humor de quienes apenas se dignaron agradecerle el gesto. Lo más interesante es que lo hacía convencida, que la imagen de su vulnerabilidad femenina, tan temprano, tan sin afeites, era la de la solidaridad, aquella de la colaboración en forma que tanta falta hace cuando el cielo se vuelve tu enemigo.

Y vaya que quien haya viajado a China tendrá que reconocer que ser agraviado en esa sociedad tan distinta, en ese idioma imposible de comprender, de cara a costumbres ancestrales tan ajenas, tiene que ser una aventura de inmensa desdicha y terror.

La tripulación del avión de Aeroméxico dio una lección de amor al país, a su empresa, a sus conciudadanos, al trabajar en condiciones tan extremas que difícilmente hubiesen sido aceptadas por cualquier legislación extranjera. Junto con ellos estuvo la decisión oficial, en manos de la representación diplomática en el extranjero, para cobijar a víctimas del miedo. Fue un buen ejemplo, que debe enorgullecernos, de lo que podemos hacer unidos.

Junto a ellos, la señora Zavala de Calderón simplemente fue a decir que ella también. Que tenía ganas de estar, de ser, de unirse a. Fuera de reflectores, con el mismo valor, grande por cierto, que se necesita para vestirse de gala en los palacios europeos o soportar las miradas morbosas al lado de la mujer de Sarkozy. Con esto, con lo que hace cotidianamente, ha demostrado que el binomio de su hacer, que es también el de su ser, es de autenticidad y aquello que un día reconocimos como “sencillez”…
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05 Mayo 2009 04:00:38
¿Quién pierde más, Marcelo o Calderón?
Cuando muchos han comenzado a creer que la “epidemia” de influenza porcina ha resultado un tema político y mal manejado por los gobiernos, exagerado en su magnificación propagandística, injustificado en sus políticas de cierre de negocios, la Secretaría de Relaciones Exteriores se queja por la política discriminatoria de China a ciudadanos mexicanos.

Y nos tenemos que preguntar, simplemente, en qué quedamos. ¿O qué no fue Felipe Calderón quien pidió que millones de mexicanos no salieran de sus hogares, quien ordenó la cancelación de clases, quien auspició el cierre virtual de toda actividad económica?

¿En qué se diferencia el aislamiento de un grupo de mexicanos que viajaron a China en compañía de otro connacional que resultó enfermo?

Porque en la realidad millones de mexicanos resultamos discriminados en nuestro país.

Mucho más quienes dependen de la economía informal para su manutención como los meseros, para citar a uno de los grupos más vulnerables ya no ante la enfermedad sino ante las medidas oficiales.

Habrá que ver, en las semanas próximas, quién pierde mayor aceptación social, si Felipe Calderón o Marcelo Ebrard.

Millones de mexicanos van a dictaminar con su apoyo o falta de éste si opinan, como ha comenzado a percibirse, que los gobiernos federal y de la Ciudad de México exageraron, se equivocaron en el manejo de un virus que ha matado a la enésima parte del número de ciudadanos que anualmente mueren por una gripa, es decir por una “influenza” común.

Si al año tenemos un promedio de once mil víctimas de “influenza” uno tiene que preguntarse por qué no se ordenó la cancelación de clases antes, y de manera permanente, en comparación con el número de víctimas que provocaron, menos de una docena si nos atenemos a las cifras oficiales, el estado de sitio en el Distrito Federal.

Artículos publicados en España, donde la influenza porcina ya provocó 40 muertes sin que hayan sido canceladas las actividades escolares y menos todavía el tema del turismo o los restaurantes, afirman que la intención del presidente Felipe Calderón es “auspiciar hábitos de higiene de los que carece la población”.

Éste es el “ridículo” que estamos haciendo en el extranjero, en todos los ámbitos, mientras que miles de capitalinos decidieron irse a las playas… con cubrebocas…

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01 Mayo 2009 04:00:30
Contra el pánico, la lección de Barack Obama
El mandatario estadounidense es, definitivo, un comunicador nato. Que, además, se ha convertido en un experto en la materia, ejemplo para cualquier análisis en la materia, simplemente no habría llegado a la Casa Blanca sin su capacidad en la materia.

Ahora, en medio de una crisis epidemiológica mundial da clases al respecto. No es gratuita la aceptación popular en su país, cercana al 70 por ciento. Y, conste, estamos hablando de la nación más poderosa del mundo no obstante la crisis económica.

Bien harían los expertos mexicanos en revisar los discursos del presidente Obama, en compararlos con lo que nos dijo Felipe Calderón a las once de la noche, si es que algunos estaban despiertos para escucharlo, a través del noticiero de López Dóriga.

Porque mientras en México paralizamos la vida social y económica, dejando en la situación más vulnerable a miles de miles de familias que viven día a día, en el vecino país Obama insistió, textualmente, en que la epidemia de influenza porcina, ya elevado el nivel de la Organización Mundial de la Salud a la fase 5, es causa de preocupación, pero no de pánico.
Y de eso trata todo.

En Estados Unidos no se han suspendido, siquiera, las actividades escolares.
De ahí que millones de mexicanos hayan comenzado a preguntarse si estamos en una crisis donde nos han ocultado millones de muertes. No se explicaría de otra manera la difusión institucional del pánico, la divulgación intencional del miedo, la magnificación cotidiana del peligro llegando al extremo de que el Presidente de la República solamente aparezca en público para pedir que las familias mexicanas se “escondan” en sus casas en los próximos días.

¿Qué pasa?
Barack Obama ha declarado que en lugar de cerrar la frontera hay que buscar los métodos científicos para atender y prevenir este virus. Ha tranquilizado una y otra vez, en conferencias de prensa cotidianas y abiertas a todas las preguntas de los periodistas, a la población.

En inmenso contraste con esto, cuando en Estados Unidos hay casi tantas muertes por este virus como en México, nosotros estamos inmersos en una paralización aterradora que ha despertado rumores y problemas políticos que no tendrán pronta solución. Desde las “compras de pánico” hasta las perdidas millonarias de todos los sectores productivos, esta “epidemia” parecería un castigo divino… impuesto por la falta de capacidad de respuesta oficial. Y, sobre todo, por la infinita torpeza en el manejo de comunicación.

Con copiar a Obama, con aprender de su manejo de medios y de su acercamiento a la gente, sería suficiente para la paz social y la gobernabilidad que tanto necesitamos…

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30 Abril 2009 04:00:13
¿La peste o el apocalipsis? ¿Hacia dónde va México?
Todo se paraliza en el país ante la amenaza de la nueva “peste”.

O casi todo, porque la violencia sigue vigente en grandes zonas nacionales, como si fuese en verdad presagio del mayor Apocalipsis.
Lo cierto es que todo confluye para que millones de mexicanos estén literalmente muertos de miedo.

Por un lado las balas y la impunidad para los asesinos, por el otro la enfermedad que ha detenido la vida social y económica hasta niveles jamás imaginados en la vida moderna de la nación.
No, es cierto, no estamos preparados para estos jinetes de la muerte que están encima de nuestra realidad. No sabemos cómo hacer frente a una enfermedad desconocida que no cuenta con remedio confiable alguno, que asesina en cuestión de horas, de días a sus víctimas. Tampoco lo estamos, ni lo estuvimos hace meses y/o años para la llegada de las brigadas de criminales que en complicidad con autoridades han tomado las calles, la paz, la seguridad, la tranquilidad mental de millones de ciudadanos.

Y estas dos realidades, además de tanto, están sumando en contra de la economía familiar. De quienes menos tienen y menos van a tener esta semana con el saldo del cierre de oficinas, empresas, espectáculos, cualquier sitio de reunión pública en la capital del país y en muchas otras ciudades. No se diga la cancelación de miles de viajeros a los centros turísticos nacionales.
No estamos preparados para tanto malo.

Y, obviamente, tampoco nos lo
merecemos.
La prueba va a ser dura en verdad. Igual para las madres que deben quedarse en casa, abandonando trabajos y otras urgencias, para cuidar a niños que van a asfixiarse en los pequeños espacios urbanos de las viviendas, encerrados a fuerza, que para los que no podrán llevar el pan cotidiano a su casa porque sus centros de trabajo cerraron
obligadamente.

Nos obliga a valorar la realidad, la salud, la convivencia, la familia, lo esencial que es la vida misma.
Y por lo tanto, también, a un análisis de fondo sobre todo aquello que estamos haciendo correctamente o no como sociedad, como nación.
No se trata de estos gobiernos solamente sino de nuestra participación en la construcción de un país que hoy parece en el mayor riesgo. Y aquí la impunidad, la violencia, el narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción oficial son también epidemias que amenazas con volverse cada día más graves.

No está claro qué sigue, qué habrá de pasar en los próximos días, pero sí sabemos qué puede pasar, una vez más, si estas gravísimas crisis nos encuentran todavía más vulnerables en la confrontación social…
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23 Abril 2009 04:00:20
Los muertos del general Cruz
Honestamente, a manera de confesión, a mi me gusta el general Rodolfo Cruz. Es más, me gusta desde que era, simplemente, “el jefe Cruz”, o todavía más entrañablemente “el jefe Crucito”. Es uno de los, ya no tantos, generales que me provocan, que me conmueven, que me parecen respetables y valerosos.

Eso opino, también de otros generales, del actual coordinador de las fuerzas federales de apoyo de la SSP, desde hace muchos años. Eso seguí pensando mientras veía su rostro, mitad rabia enfurecida y otra mitad dolor enfurecido, en la conferencia de prensa que ofrecieron para “explicar” los muertos.

Es decir, sus muertos. Sus muchachos. A quienes mataron por cumplir con su deber, por hacer bien su trabajo, y como dijo también Cruz, por su buen entrenamiento.
No solamente por esto.

Porque a los policías federales, a los funcionarios penitenciarios, que asesinaron en Nayarit los mató también una traición. Que vino, paradoja en la confrontación silente que intentan disimular quienes corresponde, desde la PGR.

El tema es simple. Como argumento de película policiaca, de esas donde la violencia surge de la nada y se prolonga a lo largo de muchos minutos con el sonido de los balazos. Un traslado de un reo peligroso, actividad casi rutinaria, un convoy, unos kilómetros del aeropuerto a la cárcel.

Y una organización muy fuerte, la de los Beltrán Leyva, que intenta el rescate de Jerónimo Gámez García, alías “El Primo”. Lo que deviene, horas después, en ocho féretros, llantos infantiles, dolor y más dolor.

Absurdamente el tema salió cuando presentaban, éxito si los hay, a más de cuarenta criminales que fueron detenidos, también por la gente del jefe Cruz, en Michoacán sin que hubiese violencia alguna.

Lo cierto es que tanto los policias federales, seis de ellos, como los funcionarios del penal de Nayarit estaban en lo suyo, hicieron lo que corresponde y se convirtieron en una estadística más de las bajas de una guerra que cada día es menos comprendida y mayormente cruenta. Tanto así que el gobernador de Nayarit, Ney González, se concretó a decir que mejor utilicen helicópteros para estos traslados.

Para Rodolfo Cruz la contabilidad es muy distinta. Sigue siendo, el retiro es tan relativo para lo importante, un jefe militar a quien no le gusta perder a sus hombres, menos todavía en circunstancias que pudieron evitarse.

Por eso la insistencia, de él y de Rodrigo Esparza, comisionado de la PFP, en que el traslado de los reos estuvo siempre a cargo de la PGR, una y otra vez lo repitieron con el gesto trabajo de coraje, con los puños cerrados y lo que corresponde para lo que corresponda…
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20 Abril 2009 04:00:18
Verdades incómodas en Durango
En esto del crimen organizado, del narcotráfico, de las complicidades oficiales, no se vale “nadar de muertito”. Y, menos todavía, como algunos gobernadores decir que no tenían ni idea del tema. Peor, que es mucho peor, el cinismo de Ismael Hernández que amenazó al obispo Héctor González.

Porque eso fue lo que hizo, en el lenguaje más vil, al afirmar que el titular de la Diócesis de Durango debe ser “resguardado” por autoridades federales.
No solamente significa que sabe de qué lado están sus policías, como todos en el país lo saben también, sino que le dijo con todas sus letras que no se ande metiendo en sus asuntos. O sea los asuntos de la impunidad que su gobierno otorga al “Chapo Guzmán”.

De ahí, tan burdo, que Hernández haya ordenado la desaparición de las declaraciones del obispo de todos los medios locales y haya confiscado los medios nacionales donde se hablaba al respecto.

¿Por qué esta conducta? No se necesita tener mucha inteligencia para saberlo. Como bien aseguró el prelado católico en Durango solamente la autoridad, local y federal, desconocen el paradero del prófugo de la justicia.

Y esto no tiene otro calificativo que impunidad garantizada por la autoridad.

El gobernador no puede hacerse de “la vista gorda”, no puede evitar el tema y menos todavía afirmar que el obispo tendría que levantar una denuncia ante la PGR cuando la obligación oficial, para eso les pagan sus sueldos, es investigar una denuncia pública de esta naturaleza.

Ismael Hernández es amigo de muchos apellidos duranguenses que hoy están sujetos a investigación por complicidad con el tráfico de drogas. La realidad de La Laguna, especialmente de Gómez Palacio, no podría existir con su cauda de violencia si no hubiese protección oficial. No más, tampoco menos.

Las confrontaciones con el Presidente Calderón han sido magnificadas políticamente, pero una cosa es pedir que no se politicen los problemas de seguridad pública de cara a las elecciones y otra muy distinta pelearse con un obispo que simplemente dijo lo que los demás dicen, saben en Durango.

Quien tendría que dar una explicación, pronto, es el gobernador Ismael Hernández.

A no ser que en el país de los cínicos, cualquier tuerto sea rey y opine que en Durango no hay tanta violencia como en Chihuahua o que él por qué, a la manera de Fox, a él nada más lo eligieron, le pagan para “gobernar”…
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12 Abril 2009 04:00:21
Los ignorantes del sur
Los jóvenes de Chiapas y de Quintana Roo, literalmente, no tienen otra opción que la violencia, el crimen organizado, el desempleo aterrador y el suicidio. Están, literalmente, abandonados por los gobiernos locales y federales.

Se trata de las entidades federativas que tienen los rezagos más graves en enseñanza superior.

O sea, a nadie le interesa que los jóvenes estudien en una buena porción del sureste mexicano, donde la complicidad oficial con criminales deviene cotidianamente en una cuota altísima de muerte.

La brecha entre el Sur, empobrecido y abandonado por sus gobernantes, y el Norte se agranda cuando vemos que los estados que cuentan con mayor número de universidades públicas son Nuevo León y Sonora, junto con el Distrito Federal.

En Quintana Roo solamente existe oportunidad de educación superior para el trece por ciento de quienes la demandan.

En Cancún, sin ir más lejos, uno de los problemas sociales más graves es la proliferación de pandillas juveniles en las zonas urbanas menos favorecidas. Sin importar cuanto haya hecho el actual presidente municipal para transformar, otra vez literalmente, basureros en canchas deportivas, esto suele convertirse en una tragedia cotidianamente. Ahí están los cadáveres y la drogadicción para dar cuenta de ello.

Cuando las mujeres, que son más de la mitad de la población del país, siguen siendo el mayor porcentaje de analfabetas en el mundo, este gravísimo abandono se acentúa en estas entidades federativas. Con su subsiguiente marginación, embarazos tempranos y frustraciones inmensas de las mujeres jóvenes, esto sin contar la violencia en que viven, la prostitución elegida como única opción.

Simplemente están en el abandono. Y nadie parece darse por enterado, menos todavía los gobernadores locales que suelen ponerse toda clase de medallas menos las que tienen que ver con los jóvenes, paradójicamente siendo ambos muy jóvenes.

La falta de universidades públicas en Quintana Roo y en Chiapas equivale a una discriminación oficial que lleva a cientos de miles de jóvenes a perder toda esperanza de vida…

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11 Abril 2009 04:00:56
La Guerra del Agua
Poco podría importar a los habitantes de muchas entidades federativas el corte de agua que sufre el Distrito Federal estos días santos, a no ser que se trata de una acción intencional y política del responsable de Conagua, José Luís Luege, que se ha caracterizado por acciones agresivas en contra de gobiernos que no son “bien vistos” por la administración panista.

Es decir, hablamos de una nueva “represión” orquestada desde el centro del país donde pagan cientos de miles de ciudadanos.

Y ahí está, obvio, el ejemplo de Tabasco donde las obras prometidas por la Conagua, después de recibir millones de millones de pesos, no han sido terminadas.

Lo que hace el señor Luege es jugar, literalmente, con fuego. Arrasar viviendas humildes como un nuevo Gengis Khan con un arma moderna que ha crecido en su vitalísimo valor: el agua.

Quitar el suministro de agua en la capital del país, literalmente, de manera total a quienes no salieron de vacaciones, o sea a los muy marginados y también a las clases menos favorecidas, en esta Semana Mayor es, también, un acto de discriminación.

De ahí la reacción, digna y justificada, de Marcelo Ebrard. Porque los “chistecitos” del señor panista que, además, aspira a gobernar la Ciudad de México los están pagando millones de ciudadanos tratados como si fuesen de última clase, de ínfima, sin respeto alguno.

Ebrard asumió el peso de la confrontación, insisto en llamarla política, con Luego en una conferencia de prensa donde mostró –papelito habla- el aviso oficial de que la Conagua cortará totalmente el suministro del caudal de agua proveniente del Cutzamala durante 36 horas este fin de semana, con lo que se afecta a 400 colonias.

Es decir, un millón de ciudadanos se quedarán sin agua.

Es obvio que, también, existen patrones de consumo, de verdadero desperdicio del agua que todos, absolutamente todos, debemos cambiar. Pero lo que no se vale es la utilización política desde el poder del control de este vital líquido.

¿Qué sigue?

Bien harían millones de mexicanos en poner sus barbas a remojar porque la Conagua se ha convertido en un instrumento de una guerra no solamente infame en todo sentido sino que persigue como meta poner de rodillas a los gobernantes que no se someten a los caprichos panistas, lo que adquiere una dimensión exagerada de cara al proceso electoral que se avecina.

¿Son los dueños del agua? Por lo pronto, lo padecemos, lo sabemos, son los gobernantes que millones de mexicanos eligieron y, en el caso de Luege, han decidido soportar con todo y sus mentiras…

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07 Abril 2009 04:00:44
Cancún, historia de basura y corrupción
Cancún, Quintana Roo. Es un sobreviviente, vestido de blanco, arropado por el gran “Tatic”, por quien ha quitado y dejado de quitar gobernadores, por el hombre casi inmortal que corresponde como pocos a su leyenda de poder: Nassim Joaquín.

Empresario omnipotente, el patriarca del clan, agua de la que todos los políticos locales intentan abrevar, don Nassim está sentado en primera fila, junto a Pedro, al lado del obispo, casi de la mano de Niurka, la esposa. Es la señal que, no puede ser tan ciego como quisiera, Félix González registra en su tablero futurista.

Por eso, tan obvio que da pena ajena, al día siguiente los diarios locales que viven de rodillas frente al poder del gobernador, denostarían a Greg Sánchez. Todos excepto Por Esto.

El juego, el tema se ha convertido una vez más en político. No importa la presencia de la viuda del general Tello Quiñones, el homenaje que recibe, todo lo de la violencia y la inseguridad están en otro ámbito. Lo que trasciende es que el presidente municipal de Cancún, con la del PRD, emerge de la crisis –ahora sí- con la fuerza de sus palabras.

Que no son sino un reclamo, más que justificado, al pasado priísta. Porque todo era, nos dice una y otra vez, mentira. Un fraude a la ciudadanía que veía, insiste, con la lluvia desaparecer la etiqueta de asfalto de los “encarpetados” de las calles.

No se diga la basura que no lograron recoger sus antecesores. Y la desatención a los niños, a los ancianos que hoy se ha multiplicado al infinito con la consecuente disminución de suicidios, lo que es una tragedia en todo el estado, de un 40 por ciento.

Greg llegó vestido de un blanco brillante en lo que recuerda sus uniformes de cantante, a restregarle al gobernador sus logros. Y Félix tragó camote mientras aplaudía.

Junto a mí, Jesús Martínez Ross afirmaba que era “mucha crema para sus tacos”, pero admitía que ahí están las cifras que, definitivo, traen inversión y prometen tranquilidad en un futuro.

Nada de la realidad empeñaba el acto, ni siquiera el calor que parecía haberse escondido detrás del gran templete. Lo único que estaba presente, lastimando futuros políticos, era el miasma corrupto en que nadaron otros, sobre todo Francisco Alor Quezada a quien, no obstante tantas acusaciones de complicidad criminal, el gobernador sigue protegiendo. Greg Sánchez conseguía vencer las fallas del teleprompter, imponer su voz, hablar cómo consiguió en un año convertir basureros inmundos en canchas deportivas e incorporar a los más jodidos, a los que perdieron hasta el deseo de vivir, a la nómina de su gobierno.

Ahí estaba el pasado. Ahí estaba el futuro. Ahí estaba Nassim Joaquín. Lo demás había desaparecido…

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04 Abril 2009 04:00:26
Miasma en todas las cárceles
No será suficiente con la construcción de dos nuevas cárceles de altísima seguridad, que definitivamente serán inmorales desde la perspectiva de los derechos humanos. Lo que vivimos, padecemos millones de mexicanos es la porquería más grande en el sistema carcelario mexicano, la corrupción de miles y miles de funcionarios en ese ámbito.

Son los custodios, los directores de las prisiones, todos los que trabajan en ellas quienes propician la corrupción y fomentan abiertamente la criminalidad que ahí ejercen quienes deberían purgar condenas y buscar su “readaptación social”.

El ejemplo más reciente, inaceptable por la cantidad de policías federales y de elementos del Ejército que han sido enviados a esa entidad, fue la evasión de Crispín Borunda en Chihuahua.

Nada explica que un prisionero de alta peligrosidad, que está en juicio de extradición desde hace mucho tiempo, que fue detenido en tiempos de José Luis Santiago Vasconcelos en el sexenio pasado como uno de los actos que mejor rompieron el círculo de impunidad y complicidad criminal que alentó el entonces gobernador Patricio Martínez, haya podido escapar tranquilamente de un hospital a donde fue llevado por la autoridad carcelaria.

Nada que no sea el inmenso poder del ex procurador “Chito” Solís, de toda la red criminal que se tejió en Chihuahua, insisto en ello, bajo el amparo del ex gobernador priísta que es compadre de Crispín Borunda y cuyos ranchos colindan.

De eso trata la realidad en esa entidad. Porque no ha habido ningún cambio, porque el aparato de aplicación de justicia sigue en manos de los criminales, pueden suceder estas fugas.

Es contra esta realidad que el Gobierno federal, que Patricio Patiño como subsecretario de Seguridad Pública, deben operar.
Lo que es igual de válido para la cárcel de Cancún donde un operativo de inmensa magnitud consiguió que el reo que gobernaba ese recinto pudiese ser trasladado a la Ciudad de México, bajo sospecha de haber participado en el asesinato del general Tello Quiñones.

Nada, muy poco habrá de cambiar en las prisiones mexicanas si no modificamos de raíz la complicidad oficial, en todos los órdenes de los gobiernos federal, estatal y municipal. Los custodios, los celadores, los que permiten que entren celulares, droga, prostitutas a las prisiones son los que deben ser castigados antes que cualquier otro funcionario público.

Todos saben qué sucede en las cárceles, que están bajo control de gobiernos panistas, priístas y/o perredistas da igual y nadie quiere hacer nada. Por eso, porque todos cierran los ojos, es que la propuesta de construir ciudadelas de altísima seguridad equivale a edificar castillos de arena… no son las paredes, sino los seres humanos los que deben cambiarse…
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28 Marzo 2009 04:00:34
El precio del poder Félix González y su soledad inmensa
Lo arropaban los mismos, los de siempre, los suyos. A quienes buscaba constantemente con la mirada, a quienes les regaló amorosas palabras una vez más. Y sin embargo, no era suficiente. En los hechos Félix estaba triste, inmensamente triste detrás de sus logros, de su lectura cuidadosa de cifras, de sus obras.

Tal vez porque eligió, vaya usted a saber por qué, hablar de resultados obtenidos en cuatro años. O, simplemente, porque la edad en que se vislumbra lo humano, tan estúpidamente humano y vulnerable, ya le había llegado. Porque llegó a esta fecha sabiendo todo lo que no será, lo que no logrará, lo que no le reconocerán.

Porque a partir de hoy la traición será, cada día, más pan cotidiano y menos excepción.
Félix hizo, una vez más, un informe que era muchos. Con su propia imagen grabada detrás de él, con su mano extendida a la conciliación en el Congreso local, con los lugares vacíos en el centro de convenciones que, también él, había inaugurado hace pocos meses.

Había de todo, como corresponde, hasta ausencias notorias. Hasta la falta de compromiso de los suyos, hasta la indigna presencia de las viejas matraqueras que con sus gritos recordaban otros usos políticos. Había desaseo inmenso por parte de los señores de comunicación que permitieron que el gobernador presentase un “video” filmado con las patas, pleno de errores técnicos inaceptables.

Había, sobre todo, soledad. La que se acumulaba, como huella del dolor, bajo su mirada que ya no es la del niño ilusionado por la política y menos todavía la del joven gozoso del triunfo electoral.

Félix González no podía rebasar su propio personaje, no lograba poner en paz la sombra de sus sueños de cara a un auditorio que cada día habrá de ser menos atento y más oportunista en términos del futuro local.

Entre los boxeadores retirados, con Ricardo Rocha como sacado de otro tiempo con su corbata innecesaria y grotesca, estaban los señores del turismo de cruceros, los dueños del dinero, los señores que vinieron de Cancún con el desprecio por el Sur de Quintana Roo en sus bolsillos, y también estaban pasando lista de presencia los exgobernadores menos Joaquín Hendricks.

No se diga la siempre disturbadora popularidad de Mario Villanueva Madrid encarnada en su esposa investida de viuda.
En verdad que no había nada a lamentar más allá de la habitual prepotencia de los supuestos encargados de “seguridad” que prohibían el paso al baño de mujeres. No obstante, el ritual se percibía pleno de nostalgia.

Félix no estaba, nunca ni por error, en su mejor momento. Y tal vez no vuelva a estarlo, porque ya sabe que esto del poder quita, y mucho. Resta, y mucho. Porque ya abrió las puertas del armario donde se guardan, en Palacio de Gobierno, todos los esqueletos del poder etiquetados por sus antecesores. Porque ya tiene el horror en el recuerdo, porque ya su contabilidad le ha sumado horas de vuelo, de trabajo, de esfuerzo inútiles a otras fecundas.

Y el hombre, que apenas ha cumplido cuarenta años, lleva dentro al anciano que un día será, al ex gobernador que se lamentará a solas, frente a su propio espejo, de lo que no supo o quiso hacer. Y el hombre sigue siendo, insiste en ser fiel a él mismo, a sus cuadernos escolares, a su amor materno, a su compromiso familiar.

Intentó, tanto que su propia voz se escuchaba frágil, contar los logros de cuatro años, lo que hoy es agua para todos, con el entusiasmo de los días de campaña. Ejercicio inútil si los hay. No era la espalda lo que parecía venirse hacía adelante, sobre el atril mal iluminado, sino la incapacidad ajena para entender su voluntad, su capacidad de servicio.

Y, añadiría, hasta su generosidad que hace que lleve sobre su espalda, como lápida inmensa, a muchos. Entre ellos a las mujeres torpes, vanidosas, tremendamente inútiles también en lo político, que ha incorporado a su gobierno con un costo tan grande que ninguno imagina como podrá pagarse en este sexenio.

Todo estaba en orden. El mensaje. El informe del cuarto año. La entrada al último, el más difícil, tercio del poder sexenal. La capacidad, el talento acumulado, el conocimiento sobre la piel como uniforme. Todo estaba como corresponde según el manual. Sin embargo, lo sabe, lo sabíamos unos cuantos al escucharlo, no era suficiente. No será nunca pago que alcance a compensar tanto dolor, tanto vivido, tanto ausente, tanto que no corresponde a lo que iba a ser, a lo que un día Félix creyó que sería esto de volverse gobernador y vivir la política como si tuviese sinónimo en la palabra salvación.
Así este hombre, para algunas mujeres guapo, tiene cruzado el aviso del tiempo sobre su pecho como quien ha sido flagelado en la plaza mayor, como aquel que descubrió su propia condición de hombre, de simple mortal… y daban, por eso y por tanto más, ganas de cobijarlo hasta hacerlo volver a soñar dormido…
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07 Marzo 2009 05:00:22
Incongruencia de sueldos
La congruencia es par del sentido común y por tanto, es también lo que está ausente y debe analizarse en el tema de los sueldos de funcionarios federales.

Simplemente no hay planteamiento válido, ni en lo moral ni en lo práctico, cuando la familia de un general asesinado por la guerra contra el crimen organizado en que estamos inmersos no tiene indemnización alguna. Y es el caso, sin ir más lejos, del general Mauro Tello Quiñones.

No obstante los aumentos en las pensiones militares, esta situación de vulnerabilidad y desprotección sigue vigente en todos los grados militares.
Ésa es la vara con que debe medirse cuánto debe ganar un funcionario público.

Y si nos vamos con las tesis de los tecnócratas, no exentas de razones válidas, lo mismo sería lógico con las grandes empresas estatales como son Pemex o la Comisión Federal de Electricidad.

Otro ejemplo, no es mío, pero me lo apropio, sería darle valor a trabajos altamente especializados como son los buzos que deben laborar en el drenaje profundo de la Ciudad de México.

Son muchos los rubros, especialmente el relacionado con funciones de seguridad pública en estos tiempos, que justifican salarios de excepción. Mayores, con mucho, al sueldo del presidente Felipe Calderón.

¿O no tendría que ser así en el caso del jefe de la Policía de Ciudad Juárez, que quiero suponer no es una posición especialmente fácil o ambicionada por ninguno?
Quienes enfrentan, confrontan cotidianamente la muerte por el solo hecho de obedecer órdenes y ser protagonistas de esta guerra, de las muchas batallas en condiciones de inferioridad hasta en armamento con los delincuentes, merecen ganar mucho dinero.

Es más que legítimo que como sociedad les otorguemos, a cambio de su entrega, seguridad.

Y aquí, en el rubro seguridad, el sistema político mexicano está fallando. No se vale que no haya quedado establecido, a estas alturas del sexenio, el mecanismo eficiente y muy transparente para dar protección a las familias de las víctimas del crimen organizado. Sea inocentes ciudadanos que pasaban por la calle en que se dio una batalla campal o policías, militares que fueron muertos en el cumplimiento de su deber.

Tal vez la función del “consejero electoral” fue en su momento esencial, honestamente no me queda en claro qué hacen tan importante ahora ni quiénes son y menos las razones por las que deben ganar tanto dinero.

En cambio los militares han sido olvidados por muchos años y dada la realidad actual, merecen salarios de acuerdo al riesgo y a su entrega.
Eso es lo justo, lo ético, lo que debemos valorar. Por encima de raseros completamente obsoletos, como el salario presidencial que tampoco tendría porqué estar por debajo de lo que gana un futbolista o una actriz de telenovela.

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17 Febrero 2009 05:00:34
La seguridad es cuestión de valor
Todo mundo sabía quién era “El Vikingo”, Francisco Velasco, secretario de Seguridad Pública Municipal de Benito Juárez hasta hace unos días. Como todos en Cancún han comprobado que “su policía” está al servicio de los criminales. Sea dando protección a las “tienditas” que venden droga, como guardaespaldas de los jefes del narcotráfico, o simplemente como sicarios bajo sueldo de los grandes grupos criminales.

Lo que no se explica es la inercia, inmensa e inaceptable, de las autoridades al respecto. Con haber revisado la historia pública y privada de “El Vikingo”, era suficiente.

Se trata, de inmediato, de limpiar la Policía Municipal. Lo que debió hacerse con el cambio de Gobierno municipal en lugar de poner al más sospechoso de los delincuentes, hoy arraigado bajo sospecha de haber participado en el asesinato del general Mauro Tello Quiñones, en su dirección. Que significó llover sobre mojado, traer a los del “Grupo Tabasco” al miasma inmenso que cobijó a Francisco Alor.

Más interesado en “lavarse las manos” de toda responsabilidad el presidente municipal Sánchez aceptó un “interinato” supuestamente indefinido de jefe policiaco, de un policía estatal que ni le entiende ni tiene elementos para controlar, limpiar, siquiera enterarse de quiénes son los criminales con placa que Velasco, “El Vikingo”, metió ahí y que simplemente se juntaron con los que dejó su antecesor. Mafia sobre mafia.

Que tal parecía que llegaba ahí como una “curita” aplicada torpemente a un herido que se desangraba. Un juego tan estúpido que pocos se lo creyeron.

Algo pasó en el delicado entreverado de la relación entre el gobernador Félix González y Greg Sánchez, que ahora se va don Gumersindo, que así se llama el casi ex interino, para que llegue la mejor “amiga” del “Vikingo”, doña Esther Estibiubarte. Que más identificada con este nefasto personaje no podía estar, aunque digan que Francisco Velasco la nombró por “petición” de Greg.

Una mujer que no había aparecido sino en los chismes de vecindad de esa dirección vuelta Secretaría de Seguridad Pública Municipal. Que ni siquiera tendrá tiempo para que los medios y sus subalternos aprendan a pronunciar su apellido porque solamente estará entre 30 y 60 días. De donde no tendrá ni autoridad moral ni respeto ni nada que no sea el sueldo o, seguramente más redituable, una buena parte de los “dineros” que llegan a esa oficina.

¿De qué trata todo? Porque intentar darle atole con el dedo a la ciudadanía, y también a la autoridad federal que sigue su investigación sobre el asesinato y que en cualquier momento se lleva a decenas de policías a las cárceles de alta seguridad, es un acto suicida en todo sentido, comenzando por el político.

El interés de los ciudadanos, de las autoridades municipales y estatales, así como de la misma Federación que recibe muchos millones de dólares por los turistas que llegan a Cancún, es recuperar la paz social. Sin embargo, imposible hacerlo sin decisión política, sin valor para romper las redes de corrupción que están más fuertes que nunca.

Valor y decisión que no son únicamente responsabilidad de Greg, pero que históricamente le corresponden.

Y solamente un ciego no ve lo que es evidente.

Por eso de nada vale que Greg Sánchez se proclame con el corazón roto y asegure que va a realizar una “reingeniería” de la Policía. Nada va a suceder, nada más que muchos más muertos, si la nueva titular de este nido de ratas corruptas y sicarios disfrazados de policías afirma que su principal reto es “sanear la imagen pública de la Policía”… Y eso que todavía no hablamos de la gran batalla entre cárteles, en busca de los “traidores” que se avecina en esa población…
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10 Febrero 2009 05:00:27
La carta de Herrán
Le falta talento.

Lo que le sobró a su padre, tan entrañable y admirado, tan hombre que se moriría de vergüenza de enterarse.

Porque hasta para perseguir políticamente a los enemigos se necesita capacidad pensante, la que no tiene.

Por eso Juan Sabines apenas logrará pasar a la historia como un mediocre aprendiz de dictador provinciano.

Y es que en sus afanes persecutorios, en sus locuras alentadas por tantos excesos nocturnos, no se da cuenta de que está consiguiendo el efecto contrario.

Así con la publicitación, que pretendió “cruxificción” pública, de una carta que escribió en la cárcel Mariano Herrán solamente ha conseguido exhibirse.

Primero que nada porque ratifica lo que he escrito en este mismo espacio: A Herrán Salvatti no se le respetan sus derechos humanos en la cárcel donde, ilegalmente, se le trata peor que a los prisioneros de Guantánamo. ¿Qué puede justificar la apropiación ilegal y el uso todavía más inmoral de un documento personal, privado de un detenido que para efectos legales y constitucionales sigue siendo inocente hasta que un juez dictamine en contrario?

Sin embargo, después de mucho analizarlo, debo admitir que Sabines en su esquizofrenia le hizo un favor. Despejó cualquier duda que pudiese existir sobre su “presunta” responsabilidad en un desfalco millonario contra el Gobierno de Chiapas, por lo que presuntamente fue detenido.

Simplemente porque nadie que tenga dinero en su mano, en su cajón, en su cartera, en algún sitio le pide, desesperadamente, a una amiga que venda su “colección de armas” y sus relojes. Que, por cierto, explica “el arsenal” encontrado en su casa que tanto publicitaron.

La cantidad de nombres mencionados en el documento habla, únicamente, de la necesidad igual de grande de apoyo que requiere Herrán Salvatti. La estupidez de confundir una referencia a su esposa con el crimen organizado es tan bestial como absurda y fuera de todo contexto, lejos del sentido común.

¿Dónde está el delincuente frío y calculador que consiguió robarse millones de pesos en semanas?

Por más que insistan Sabines, todos sus secuaces y cómplices, todos sus compañeros de parranda que cobran en el erario público, en fustigar públicamente a Herrán, lo que consiguen es demostrar su inocencia.

Herrán Salvatti estaba sin trabajo hace meses. Con un divorcio muy complicado que no le permitía acceso a sus propiedades para venderlas, con sus relojes empeñados (por cierto no me han llegado las boletas), con una novia imprudente y demandante, tal vez hasta traidora. Y con una ingenuidad tan extrema, tan fuera de contexto que no hay manera de aceptarla.

Porque una y otra vez Herrán aceptó los ofrecimientos de Sabines, confió en él sabiendo que no debía hacerlo. Porque infantilmente creyó que Chiapas es parte de México, es parte de un país de leyes, es parte de una nación donde se respetan los derechos humanos.

La publicación de la carta me obliga a dos temas. Uno lamentar profundamente que mi querido Juan Sabines, el único que merece ese nombre, no haya tenido tiempo (tantos hijos, tantas mujeres) para enseñar al ahora gobernador de Chiapas los valores elementales de hombría, lealtad, palabra, amistad que él vivió cotidianamente. Y dirigirme al Presidente de la República para hacer responsable públicamente a Sabines de lo que me suceda, una vez recibidas sus amenazas… arrieros somos, en el camino andamos, hasta donde tope…

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29 Enero 2009 05:00:21
Crónica de una persecución oficial
Apenas llegamos al aeropuerto se acercaron prepotentes, en falsa actitud “amable” para ofrecer su “apoyo” ya que recibieron -nos dicen- instrucciones de México para “acompañarnos” y reforzar así mi seguridad… Están uniformados como policías federales preventivos, exhiben credenciales, todo en orden insisten. Aunque no saben de quién vienen esas órdenes.
Fue el inicio de una persecución tan obvia como intimidatoria que duró hasta entrada la noche a mi llegada al hotel.

Así se las gastan en Chiapas me repetían mis amigos a los que insistía, para efectos de las grabaciones telefónicas, en detallarles el número de vehículos, la falta de placas, la ostentación de sus tripulantes, las armas largas, los radios “Matra”, los chalecos, las placas policiacas.

Como en Chihuahua hace años supe que era un mensaje del gobernador. Y luego me informaron que el actual procurador, igual que el titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, controla a los policías federales ahí destacamentados, que ambos titulares vienen de la misma corporación.

Por eso no me sorprendió, después de contar las camionetas en sentido contrario, las vueltas, los seguimientos, los vehículos estacionados en la carretera en nuestra espera, que más de diez agentes de la AFI nos rodeasen en Cintalapa, frente al humilde changarro de “internet” donde enviaba mi nota. No era sino parte de la puesta en escena.

Extraña sensación la de volver a tomar mi pistola con esa frialdad, de entender una vez más que esto de jugar a la vida va en serio, que en cualquier momento pueden disparar en tu contra y después arreglar los “trámites legales”, que un gobernador tiene capacidades por encima de las leyes vigentes y un ciudadano incómodo, un periodista sin mordaza puede fácilmente terminar muerto en un operativo oficial para “protegerlo”.

Así como, no hace tantos años por cierto, pretendieron secuestrar a mi hijo justificando que lo pensaron “víctima” de un “secuestro”. El acertijo del “te rodeo de policías para que entiendas que estás en mis manos y que éstos tienen autorizado todo”. Lo que hacía “Chito” Solís en Chihuahua bajo las órdenes del entonces gobernador Patricio Martínez. Y ahí está la lista de muertos. Y ahí permanece el recuerdo de la cárcel.

Ésas fueron, ésas siguen siendo las reglas del juego del poder en México. En Chiapas sobre todo. Larga jornada, devastadora gira de más de trescientos kilómetros, del aeropuerto a la cárcel ida y vuelta, rodeada de armas que sirven, simplemente, para detener el uso de otras armas en mi contra, oficiales todas. Fue tan obvio el operativo, tan exagerado el uso de agentes y demás que al cruzar la caseta de pago para entrar a la carretera que lleva de Monterrey a Saltillo, al día siguiente, el jefe de mi escolta señaló un convoy de la PFP diciendo que eso fue lo único que les faltó usar para amedrentarnos.

A Juan Sabines le molestó, imposible no asimilar el mensaje, mi presencia en Chiapas al lado de la familia, de los colaboradores de Mariano Herrán. Lo enfureció todavía más mi permanencia a las puertas de la cárcel donde lo mantiene incomunicado para efectos de su defensa mediática.

En la noche, en el suelo del baño, la ropa sucia olía a miedo. Conozco el tufo agrio, reconozco mi adrenalina, reencuentro mi vulnerabilidad femenina que horas antes enfrentaba en giros de 180 grados a los perseguidores de frente para medir una fuerza que no es tal… después de todo uno no hace, no sabe hacer sino escribir y eso de disparar, de sobrevivir, de mirar la muerte de cerca es ajeno al periodismo… O tal vez no sea así, quizás tengamos que insistir en sentir el acero de la nueve milímetros justo entre el muslo y la eternidad…
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27 Enero 2009 05:00:26
Las pruebas que guarda Herrán
Centro de Reinserción Social para Sentenciados “El Amate” afirma el letrero pintado sobre la pared blanca. Es Chiapas vengo repitiendo para mis adentros desde la madrugada en que tomé la carretera hacia Monterrey para iniciar este largo periplo, una vez más, hacía la cárcel tan temida. Sí, es Chiapas reino del absurdo, capital de la política al revés donde el hijo de mi queridísimo Juan Sabines vive la farra de noche y la enfermedad del poder en la cruda siguiente.

Dicen las letras, con toda claridad, que dentro de esas paredes aterradoras en su semejanza con Chihuahua, están los sentenciados que deben ser readaptados por la sociedad. Es decir, delincuentes juzgados y oportunamente sentenciados. No es el caso de Mariano Herrán Salvati que el sábado pasado, en la inviolable intimidad de su casa, fue arbritariamente detenido por el imaginario fraude que el gobierno ¿panista? ¿perredista? En vigencia le inventó.

Millones y millones de pesos que asombrosamente, hazaña digna de una película taquillera, logró robarse en los casi seis meses en que se desempeñó, otra vez capricho del niño gobernante que no logra despertarse a tiempo ni siquiera para una gira presidencial, como titular de la Secretaría de Economía.

A lo que debe agregarse cualquier cantidad de delitos que quieran inventársele para contribuir al escarnio público de uno de los fiscales, tanto en lo local como en materia de combate al narcotráfico más impecables y exitosos que se recuerde.

Total, dicen por aquí, qué tanto es tantito.
Éste es el Chiapas, a la salida del fiscal Herrán Salvatti, ¿o qué entrará dentro de las casualidades que José Luis Cortés Solís, aquel famoso ex director de la Policía de Caminos tan cuestionado públicamente, sea el actual secretario de Seguridad Pública Estatal?

El discurso oficial, seguido de la publicitación magnificada, nueva crucifixión, de la detención de Mariano exacerba que no se trata de una persecución política. Como tampoco lo es, cosas de la vida chiapaneca, la vigilancia extrema, decenas de policías armados, en la puerta de la casa de la anciana madre del ex gobernador Pablo Salazar Mendiguchía. Nada personal como la telenovela.

Tampoco lo fue la persecución tragicómica, intervención de celulares, aparición de policías federales en el aeropuerto, camionetas sin placas, automóviles más sospechosos, durante las más de dos horas que duró el viaje hasta el penal. Insisto, kilómetro 62. Para que, otras dos horas bajo el sol quemante, negasen todo acceso.

Ésas son las promesas. Así se las gastan en Chiapas diría por el celular José Antonio González Fernández.

Antes, tantas veces, José Luis Santiago Vasconcelos, vivo y entrañable en el recuerdo, me pidió que hablase con Mariano, que lo hiciera entrar en razón. Pero necio, como solamente pueden serlo los hombres ofuscados por la pasión, Herrán Salvatti insistía en tomar la palabra del gobernador Sabines como buena.

Y vinieron las negociaciones, los pactos, los arreglos políticos, la intervención de los testigos de honor panistas, la deferencia permanente de su amigo el Procurador Eduardo Medina Mora. La fe, la institucionalidad ciega de Herrán frente a la tragedia que todos advertimos.

Todos menos él que insistió en venir a Chiapas. En buscar la candidatura a una diputación federal por el PRI y en capotear la época de vacas flacas y traiciones a granel, como corresponde a la pérdida del poder.

¿Qué le sabe Mariano a Juan Sabines? Lo mismo, supongo, que millones de chiapanecos. Sus debilidades no son privadas, ni sus horarios ni sus desvaríos matinales y todo lo demás. Se dice, sin embargo, que a diferencia de lo que son meros dimes y diretes, de los rumores que grandes cantidades de dinero logran callar, Herrán sí sabe y sí tiene las pruebas.

Hoy no lo dejan hablar. Contra los derechos humanos más elementales, presunto responsable que no es sino eso, y como la Constitución lo afirma inocente para los efectos legales además, negaron el acceso. Y yo recordé aquella persecución en Cancún, anécdota de sobre mesa en la última cena en casa con Santiago Vasconcelos, cuando se trataba de impedir mi presencia como testigo de Mario Villanueva en la Fiscalía que encabezaba Herrán precisamente. Tan semejante. Las camionetas en la carretera, las armas exhibidas, la adrenalina, los radios de quienes ostentan la autoridad. Una persecución pues, que busca el silencio.

La diferencia es que Chiapas es lo que una flor al viento, es sobreviviente a todos los que la han gobernado y/o desgobernado, es un territorio del absurdo donde se encierran, hoy enero del 2009, a los enemigos políticos en las cárceles para sentenciados sin opción a la palabra liberadora.

Olvidan algunos, otro Sabines hablaba del olvido con privilegiada excelencia, que la realidad, la que tiene documentada Herrán Salvatti por cierto, termina por imponerse más temprano que tarde. Por lo pronto que algunos festejen con ríos de nieve blanca la barbarie del poder temporal, que otros lloren impotentes las paredes que aprisionan su verdad, todo es temporal, hasta el poder que hoy compra conciencias, jueces, autoridades policíacas, todo lo que tiene precio…

Sí, pero no olvidemos que nada, absolutamente nada, en esta carnicería, en esa quema en la plaza principal, ha sido estructurado en el lado federal… Y que hay un hombre, “Jefe” le dicen algunos, que es testigo de la palabra incumplida… Nada pasaría si Vasconcelos viviese me digo de camino de regreso, con el corazón agobiado…
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22 Enero 2009 05:00:26
Los pecados de Felipe Calderón
Los pecados, para los católicos creyentes y practicantes como el primer mandatario, son cosa seria.

Por eso sorprende, agravia doblemente la tolerancia, para decir lo menos, de Felipe Calderón contra injusticias tan inmorales como la persecución contra Antonio Cueto López.
Unos minutos, pocos en el tiempo del poder, muchos en la contabilidad de los verdaderos cristianos, para escuchar su testimonio recabado con excelencia por “Reporte Índigo” bajo el titulo del acusado más buscado sería suficiente para ordenar una revisión a un caso que tiene todos los elementos para conformar la lista más negra de este sexenio.

Un hombre enfermo, gravemente enfermo, a quien le han destruido la vida se defiende en el excepcional testimonio recabado por “Reporte Índigo” que, casualmente, ha sido devastador en su manejo periodístico contra García Luna (por lo que no pued

Y es que la acusación en su contra, grave, penal, que tiene en la cárcel a Rodolfo de la Guardia entre otros, está conformada precisamente de dichos, de declaraciones al aventón, de chismes y diretes.

Lo que no tiene justificación alguna.

Ni siquiera hay concordancia posible entre las fechas en que el testigo protegido “Felipe”, de nombre José Alberto Pérez Guerrero, o los implicados confesos de la SIEDO como Fernando Rivera o aquel de apellido Colorado, aseguran que Cueto López estuvo en contacto con criminales.

Físicamente, con verlo es suficiente, resulta más allá de cualquier credibilidad esta “complicidad”.

Y si nos vamos un poco más lejos, es suficiente recordar la rivalidad, la desconfianza, la mala relación institucional entre el equipo que laboró en la SIEDO el sexenio pasado y todos los colaboradores cercanos de Genaro García Luna, entonces responsable de la AFI.

Tan imposible de juntarse como el agua y el aceite. No era por ahí. Nadie del equipo de José Luis Santiago Vasconcelos habría confiado en ningún tipo de alianza con quienes, como Cueto López por su parentesco con De la Guardia, eran totalmente identificados con García Luna. Antes al contrario.

En los hechos no existe, como en el caso de Rodolfo de la Guardia, ninguna prueba en su contra. Un testigo protegido, que tuvo empleo con Cueto López hace años por petición de un médico intachable que le había trasplantado un riñón, asegura que es cómplice de narcotraficantes a quienes les habría pasado información de la PGR que el acusado demuestra que nunca tuvo oportunidad de conocer siquiera.

El linchamiento penal, mediático, físico de Cueto López nos remite a un gobierno fascista, a un país sin leyes, a una situación tan lejos de la democracia como del espíritu católico que tanto se festejó la semana pasada. Porque para todo efecto ya está condenado. Así como los “políticos” que nos agraviaron contando fajos de billetes en las pantallas de televisión para disfrutar de total impunidad, las víctimas de la persecución política contra García Luna no cuentan con defensa alguna. ¿De parte de quién?

El pecado de omisión, de cerrar los ojos, es tan grave como el de ordenar una inmoralidad de este tamaño. Insisto, la realidad es irrebatible, bastaría con escucharlo, con analizar lo que tiene que decir, unos minutos de ejercicio de buen samaritano aunque sea, también, en Los Pinos…
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20 Enero 2009 05:00:53
Fracaso de la operación limpieza
La acusación, formal, penal, debería provocar carcajadas si no fuese por la gravedad del agravio contra un ser humano. El linchamiento mediático, de origen político, tendría que hacer reflexionar al presidente Calderón sobre la utilización del sistema de justicia.

Lo cierto es que la detención, después de un largo e injustificado arraigo, de Rodolfo de la Guardia es una patraña, una invención estúpida y ofensiva para el sentido común.
Y alguien, varios, tendrían que pagar por ello.

Sobre todo por el ridículo a que someten al Gobierno de la República y lo que se ha dado en llamar “Operación Limpieza”.

Rodolfo de la Guardia fue trasladado a un penal de “media seguridad” en Tepic la semana pasada por, presuntamente, haber otorgado nombramientos de agentes de la AFI al Cártel de Sinaloa y recibir a cambio “10 mil dólares” mensuales.

Lo que no se lo cree ni el agente del Ministerio Público que firma.

Simplemente una plaza, ya no digamos como jefe regional, vale en el submundo criminal millones más que esa cifra del todo ridícula.
De la Guardia fue, casi todo el sexenio pasado, responsable de los desplazamientos de agentes federales de la AFI en su calidad de segundo de a bordo, hombre de confianza de Genaro García Luna.

Sí, pero, la memoria es mala compañía de los traidores, no podía hacer estos nombramientos a su libre albedrío. Había un comité de “confianza” que aprobaba las proposiciones, había decenas de requisitos a cumplir, había filtros dispuestos por el propio procurador Macedo de la Concha. Cada nombramiento salió con varias firmas formalmente.

Consta, a todos los que lo vivieron, que De la Guardia no hizo, no contaba con capacidades legales y prácticas para hacerlo, nombramiento alguno a su capricho.
Para mayor lujo, si alguno tuvo cuidado en el comportamiento de los jefes regionales, si alguno fue estricto en supervisar su desempeño, fue De la Guardia.

No que la AFI haya sido un bastión de honestidad y eficacia el sexenio pasado, pero si existen culpables no se puede señalar exclusivamente a De la Guardia que ni siquiera acabó el sexenio en su puesto.

Con su detención se intenta, simplemente, lesionar a Genaro García Luna. Es un ejemplo más de los golpes bajo la mesa, de la mala utilización de testigos protegidos, del manejo perverso de imputaciones que no tienen prueba alguna y que terminarán cuando el juez dicte sentencia de inocente a sus protagonistas.

Esta detención, como el tema del ex director de Interpol o el escándalo de Antonio Cueto, no es sino un segmento de la campaña contra colaboradores cercanos de García Luna. Es parte de un operativo de distracción, con objetivos mediáticos-políticos como también lo es la acusación con la que se ha pretendido enlodar la memoria de José Luis Santiago Vasconcelos.

Lo grave es que la declaración, ilegal, fuera de contexto, estúpida, de un “testigo protegido” pueda colocar tras las rejas a ex funcionarios públicos y/o jefes policiacos que se han destacado, precisamente, por la persecución en contra del crimen organizado. O que no estaban metidos en el miasma del sexenio pasado, en las grandes redes de complicidad oficial que siguen vigentes.
Los verdaderos culpables los que han dado y siguen proporcionando protección a los criminales en nuestro país, no reciben, como acusaron a De la Guardia, 10 mil dólares mensuales. Que no nos vean la cara de retrasados mentales.

Estas detenciones, estos linchamientos mediáticos, estas burlas a la sociedad pueden convertirse en el peor error del sexenio de Felipe Calderón…
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15 Enero 2009 05:00:08
Los escándalos de la Anaya
Martha Anaya ha conseguido lo que pocos escritores: Promover su último libro por un enojo poderoso, por la expresión pública en su contra del expresidentes Carlos Salinas de Gortari.

Lo que, en verdad, no necesitaba. Porque con su infinito talento de periodista Martha consiguió un relato estremecedor y bien organizado, mejor documentado de unos meses, tal vez semanas, que cambiaron la historia nacional.

Lo que sucedió alrededor del fenómeno político hoy conocido como “Caída del Sistema” está contado, además, con sentido común y muy pocas “tripas” en su libro. La Anaya no olvida, imposible en ella, su esencia de periodista para dar a conocer innecesariamente las fuentes de su información, para colocar en boca de los principales protagonistas, los trozos de historia política que da a conocer.

A partir de esto, de testimonios con nombre y apellido, es posible caminar las largas horas en que errores “humanos”, incapacidad técnica, resentimientos políticos coincidieron junto con la posibilidad, así queda como “posibilidad posible” de que el PRI hubiese sido derrotado en la elección presidencial que llevó a Carlos Salinas de Gortari al poder.

Nadie puede negar, menos todavía sus protagonistas, las reuniones de negociación que fueron indispensables para “legitimar políticamente” el triunfo electoral de Salinas de Gortari. Nadie por lo visto excepto él, que ha expresado su descontento con lo ahí publicado.

Y la Anaya debe estar más que contenta.

Lo cierto es que su libro es excelente, vale la pena leerse y todavía más analizar a fondo qué sucedió en el gran parteaguas nacional, no tanto en cuando a la reunión que Salinas de Gortari niega sino en la participación de protagonistas panistas de primera importancia actual, como Diego Fernández de Cevallos, en dichas negociaciones que al decir de la periodistas devinieron en el cambio democrático más profundo, en la creación del IFE y a final de cuentas en la opción cierta de la derrota del PRI en las urnas.

Cada uno de los que vivieron esas horas tiene su versión de los hechos. En el testimonio de Martha Anaya hay más atropellados por la realidad que culpables, hay más funcionarios públicos inocentes, hay más miedo ante lo que no sabían manejar que maldad, hay mayores exculpaciones que las querría la contestataria periodista mostrar.

Si bien falta el testimonio de Camacho Solís, que fue indispensable en la llegada ordenada al poder del PRI, hay tantas voces diciendo su recuerdo, contando su responsabilidad, que queda establecida una problemática tan compleja como simple en que Miguel de la Madrid se mantuvo aparte de cualquier tentación de poder.

En realidad, lástima que no lo entienda así Carlos Salinas, hay una defensa inequívoca de la verdad y ésta no salió a gusto ni de la periodista ni de quienes proclaman que hubo una conspiración oficial para imponerlo como mandatario…
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01 Enero 2009 05:00:29
El horror como signo del 2008
Termina el año con una imagen aterradora de muerte y violencia. Todavía más espeluznante en su dosis de impunidad, de crímenes no resueltos.
En los hechos, objetivamente, lo que vivimos este 2008 es peor que en cualquiera de las guerras vigentes en el planeta tierra.

La corrupción del crimen organizado, quedó establecido, consiguió –además- insertarse en todos los ámbitos sociales y de seguridad.
Lo que solamente puede traducirse en un sentimiento, inconmensurable, de vulnerabilidad.

Los miles, más de seis mil, de víctimas de esta guerra nos atañen a millones de mexicanos. Igual si son los soldados inmoralmente asesinados y desprendidos de sus cabezas que las mujeres inocentes, embarazadas algunas, que resultaron “casualidades” de fuego cruzado, de líneas que no debieron cruzarse. Aquí debemos contabilizar a los albañiles del Estado de México también.

No solamente ellos, están también los policías, los funcionarios públicos, los que dieron sus vidas en el cumplimiento del deber que, definitivo, es también una realidad frente al desbordado auge de la violencia criminal sustentada en complicidades aterradoras.

Y, tampoco a despreciar, están presentes los narcomenudistas, los sicarios, todos los que murieron por manos de quienes perseguían objetivos de poder criminal.
Es una guerra que no entendemos, que no terminamos siquiera de visualizar pero que definitivamente ya está presente en todas nuestras realidades. Y es a partir de esto, de su existencia, que este final del año 2008 millones de mexicanos tenemos que gritar “Ya basta”, ya no queremos más muertos, ya no queremos más violencia en nuestras puertas.

Y para eso, para terminar con esta espiral de muerte no tenemos, todos nosotros, sino a este gobierno. Es decir, al gobierno que encabeza Felipe Calderón. A sus instituciones, a sus policías, a sus leyes, a sus intenciones políticas, a sus compromisos.

Corresponde, no debe quedarnos duda alguna, al gobierno federal garantizar la libertad y la soberanía nacional que están seriamente amenazadas por una guerra que cada día cuenta mayor número de víctimas. No podemos hablar de “libertad de paso” como garantiza la Constitución, cuando poblaciones enteras, vías del tren, carreteras, están en manos criminales.

No podemos hablar de “libertad de reunión” cuando millones de mexicanos están escondidos, literalmente, en sus casas por miedo a morir en cientos de poblaciones del país.

Necesitamos recuperar nuestro país, nuestra libertad, nuestra esperanza.
Y quienes deben devolvernos estas libertades, esta soberanía nacional, tienen que comenzar por limpiar en serio su casa. Por cambiar lo que se tenga que cambiar, por hacer las cosas de manera distinta porque lo que no tenemos son buenos resultados.

Este es el único compromiso de año nuevo que podemos exigir al gobierno federal: Que cambie lo que está haciendo para que el resultado sea otro.
Con eso, como dice la canción, tenemos bastante…
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23 Diciembre 2008 05:00:45
La politización de la violencia
Se habían tardado. De cara al proceso electoral para elegir diputados federales el próximo año se ha desatado una ofensiva mediática contra el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, que pretende cobrarle la “gran ofensa” de haber derrotado el panismo en esa entidad.

Lo que debe verse con extremo cuidado no solamente por los priístas sino por el mismo Presidente de la República.

Simplemente porque el costo de politizar la violencia se parece, literalmente, al ejercicio de arrojar toneladas de misma a un ventilador.

Y ninguno, absolutamente ninguna, va a quedar sino bañado, otra vez literalmente, en mierda.

El tema de la inseguridad, de la violencia, de los secuestros incluso, debe ser confrontado por los mexicanos con unidad, con tranquilidad, con energía, pero sobre todo de manera más que alejada de los reflectores y de los intereses políticos-partidistas.

Nadie tiene las manos limpias y menos, menos en verdad, puede entregar buenas cuentas a sus conciudadanos y gobernados. Como sociedad hemos fallado todos, como gobierno el error ha sido devastador en todas las instancias de un aparato de justicia que permitimos –en plural- corromperse y servir exclusivamente a los poderosos en turno, fuesen por razones de dinero o de fuero público.

Lo cierto es que corregir lo que está mal es, también, responsabilidad de todos.

Y que en esto no hay sitio, si queremos sobrevivir como nación, si queremos vivir en paz, si queremos sobre todo recuperar nuestra seguridad para oportunismo. No hay pastel a repartir.

Quienes pretenden lucrar fustigando, vociferando los males de la violencia y aventando culpas inmoralmente tienen asegurado el mayor rechazo, así sea a largo plazo, de la sociedad.

En Coahuila hay, seriamente, un esfuerzo de fondo para combatir la violencia, la impunidad, el desorden en todas las instituciones de aplicación de justicia. Humberto Moreira dedica, como pocos gobernadores, buena parte de su tiempo a enterarse, a mejorar, a limpiar este ámbito.

Y en eso se ha chocado literalmente, de bruces, con el poder panista en Torreón. A partir de la llegada de la segunda mitad de su mandato constitucional ha decidido, existe fe pública en sus discursos oficiales, no confrontarse con esta oposición que fue derrotada espectacularmente por sus propias estupideces. Especialmente por su falta de capacidad para dar seguridad a quienes gobierna en Torreón donde el escándalo proviene de la ineptitud y corrupción de la policía municipal

Que hoy se despotrique en su contra, como principio de campaña, es el ejercicio más estéril y, sobre todo, suicida a imaginar. Poco puede causar tanto daño al panismo, al mismo “Calderonismo”… o tal vez se trata de eso. Y conste que no ha comenzado el “fuego amigo” por su liderazgo en todas las encuestas…

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18 Diciembre 2008 05:00:39
¿Y la esperanza?
Son muertos. Unos hablan. Otros nunca tuvieron voz.

Termina el año, otro más de vivir en la incomprendida guerra, y las víctimas sexenales van ya en la triste cifra de cinco mil. Más, muchos más, que en la invasión norteamericana a Iraq, más, infinitamente más de lo que hubiésemos soñado en la peor pesadilla.

Es decir, seamos exactos, cinco mil familias enlutadas, con su cauda de viudas, de hijos, de padres, de dolor que se multiplica al infinito.
Muertos que parecen no estar en el balance final.

Porque cada mañana amanecemos con la noticia de otro y otro y otro más. Con las cabezas aventadas sobre cualquier calle, con las huellas de tortura, con las pancartas de aviso particular, con las manos atadas y el cuerpo envuelto en una cobija, con los paredones en cualquier calle. Y no existe la indignación ciudadana pertinente, indispensable, necesaria.

No todos en esa cifra, espeluznante, de tantos miles eran o pretendían ser delincuentes.
Hay policías, hay soldados, hay funcionarios públicos, hay civiles inocentes.

Sobre todo hay la certidumbre de que esos cinco mil son tan mexicanos como los dos jóvenes secuestrados y sacrificados que han despertado tanta simpatía, tanta “indignación popular”, tanta presencia oficial en sus exequias. Tantos anuncios, incluso, oportunistas de grupos o personas sociales todavía más oportunistas, más dispuestas a subirse al tren de la desgracia nacional.

Cuando los médicos, en Ciudad Juárez, salen a manifestarse para “intentar” crear conciencia sobre los riesgos que corren al cumplir con su profesión, al curar al herido sea víctima del grupo criminal que sea, es que algo está gravemente podrido.

Sobre todo cuando la norma es la impunidad.
Cuando no importa si la víctima, de secuestro, levantón o asesinato, es rico o pobre, es hombre o mujer, incluso niño, autoridad o sospechoso a priori, porque de cualquier forma nadie, ninguna policía local o federal va a investigar y a encontrar a sus asesinos. Cuando no importa quiénes sean los asesinos o quiénes estén detrás de ellos con su poder inserto en la administración pública local o federal, porque de cualquier forma no van a ser castigados.
Porque esto es lo que deberíamos estar llorando, todos, por nuestro pobre país en tan grave riesgo.

Lo que nos agravia, además de los secuestros de las familias ricas y poderosas, son los muertos. Son las cifras devastadoras de víctimas de esta guerra que todavía va para largo.

Por eso, en ejercicio de fin de año, de espíritu navideño, hay que recordarlos y llorarlos y lamentarnos como sociedad de su muerte. Son muchos, sobre todo son muchos los asesinos en las calles para que podamos sentirnos felices.

La esperanza no puede sino traducirse en terminar con la impunidad para que no haya más muertes, para que no haya más hogares que lloren a las víctimas de un país sin justicia…
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16 Diciembre 2008 05:00:40
La cultura de la guerra
Vivimos una guerra.

Es decir, una situación de “excepción”.

El presidente Calderón Hinojosa viene repitiendo esto, la guerra que se gana o se pierde según algunos, la guerra que se libra cotidianamente en todos los, verdaderos, frentes de batalla. Y nadie parece escucharlo.

Tenemos más de cinco mil muertos en el año. Cifra superior a todas las bajas norteamericanas en la Guerra de Iraq.

Y sin embargo no queremos percatarnos de la gravedad de la situación.

Por eso, porque vivimos en guerra, tenemos la obligación de establecer justamente una cultura de la guerra.

Donde, en primer lugar, se advierta de la realidad de los retenes militares.

En cualquier país con menos, infinitamente menos violencia que en el nuestro, un retén militar es un asunto muy serio, es algo que obliga definitivamente a hacer un alto, es algo que a ninguna persona se le ocurriría transgredir.

No se diga en los lugares, como Líbano, donde la situación de confrontación es permanente.

Porque lo único que puede haber como respuesta a quienes no respetan el alto obligatorio que significa un retén militar son disparos. Es decir, balas, muerte.

Así es en la guerra.

Y esto es lo que nos falta de asimilar.

Entre mucho otro de lo que sucede en una guerra, que trae aparejada situaciones de excepción que no se dan en tiempos de paz.

Pero tampoco en tiempos de paz amenazan los cuarteles, matan a los militares, a los policías, a la autoridad y tiran cabezas de civiles en las calles.

¿Por qué no entendemos esto?

El primer mandatario, que es también comandante supremo de las fuerzas armadas, lo ha machacado casi en cada discurso.

En el norte del país la violencia es, ha venido siendo, todavía peor. En Chihuahua todo indica que los poderes locales, que las autoridades legales, están rebasadas.

Es la entidad que tiene el record de mayor cantidad de muertes violentas, levantones, secuestros, ejecuciones en este año.

Lo cierto es que incidentes tremendos, lamentables, tristísimos como la muerte de una mujer embarazada al transgredir un retén militar en precisamente en Chihuahua tendría, forzosamente, que crear conciencia al respecto.

Sobre todo en estas fiestas decembrinas en que tantos salen a las carreteras.

En verdad, es en serio, estamos en peligro y los soldados cumplen órdenes de guerra, respetemos todos los retenes militares como lo que son…
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09 Diciembre 2008 05:00:50
Nueva encuesta de Liébano Sáenz…
El Gabinete de Comunicación Estratégica, la empresa encuestadora que fundó Liébano Sáenz, dio a conocer los resultados de su más reciente estudio nacional.

No sorprende que Enrique Peña Nieto encabece las “preferencias” como “candidato presidencial”, lo que no quiere decir sino esto para lo que se ofrezca, conste. Y sí, en cambio, hay elementos de disturbio en la popularidad de gobernadores con quienes gobiernan.

Por ejemplo, que el gobernador Eduardo Bours de Sonora tenga los primeros lugares en calificación… no se vale, para efectos políticos, recordar los viejos resquebrajamientos en la relación del ex secretario particular de Ernesto Zedillo con Manlio Fabio Beltrones, nada personal.

Lo cierto es que Bours, como Humberto Moreira han salido hasta arriba en las preferencias ciudadanas locales por muchos meses ya.

Así vemos que la figura del “gobernador ideal” corresponde en la puntuación más alta a Hidalgo, Tamaulipas, Sonora y Coahuila. Mientras que el inmensamente popular precandidato presidencial del Estado de México está al final de esta calificación, solamente arriba de Sinaloa, Puebla y Oaxaca entre las entidades gobernadas por priístas.

Lo que no deja de ser una gran paradoja. En lo personal, desde la primera encuesta producida por la gente de Liébano, entre ellos Federico Berruelo, me gusta mucho la pregunta sobre si le dejarían las llaves de la casa al gobernador en caso de una ausencia precipitada y si fuese el vecino.

Sencillamente porque resume con mucho la confianza, en el sentido más profundo de esto.
Uno, como ser humano, solamente le entrega hipotéticamente el control de tu mundo, que eso es tu casa, a quien tiene las mejores calificaciones, a quien éstas, cierto, no va a robarte ni destruir lo que te ha costado mucho trabajo conseguir.

Así, ya van muchos meses con esta calificación, una vez más Humberto Moreira está en el segundo sitio de confiabilidad nacional. Es decir, más de la mitad de los habitantes de Coahuila le entregarían sus pertenencias sin ninguna preocupación.

En cambio, ya es también sintomático, Oaxaca sigue estando en el último lugar de confiabilidad en este ámbito, con menos del diez por ciento nacional. Es decir, considerando a todos los gobernadores con independencia de su partido político.

Y en esto disiento totalmente. Yo sí le entregaría las llaves de mi casa a Ulises Ruiz, sin pensarlo ni un instante. Se trata, definitivo, de un sobreviviente nato que podría hacerse cargo de cualquier terremoto, de cualquier catástrofe natural o enfrentar con éxito incendios, asaltos, intentos de desalojo, lo que fuese.

Si uno se pone a pensarlo, en verdad pocos políticos mexicanos tienen la capacidad de defender su posición como el gobernador de Oaxaca, incluso contra los mismos oaxaqueños. Eso tendría que ser “garantía” para muchos mexicanos… pero como ya sabemos, esto tiene que ver con la percepción que es, definitivo, un tema emocional muy entreverado con la comunicación, habría que revisar.

No solamente en Oaxaca, hay errores de Gobierno, de comunicar eficientemente lo que se hace y lo que verdaderamente se es en muchas partes, baste mencionar Estado de México y Distrito Federal donde, lo admito como debilidad femenina, yo también le volvería a entregar las llaves de mi casa a Marcelo Ebrard…
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06 Diciembre 2008 05:00:41
La pena de muerte en Coahuila
Se trata, no se hagan bolas los políticos trasnochados, de sentido común.

Eso, lo menos “común” en los líderes mexicanos, es justamente lo que le sobra a Humberto Moreira.
Sentido común y conocimiento de su gente, de la problemática de Coahuila.

Porque el gobernador de Coahuila está, simplemente, cuidando los intereses de los coahuilenses.

Es decir, de quienes no quieren vivir en el miedo. De quienes no están dispuestos a irse a vivir a otro país o dejar de salir de sus casas, de caminar sus calles a cualquier hora.

Se trata de la calidad de vida que en Coahuila es básica. Es, así de contundente, como el aire que se respira. Y que ha sido patrimonio de quienes ahí habitan por muchos años.

Humberto Moreira es un hombre de inteligencia privilegiada, además de una gran intuición política, que no juega a quemarse absurdamente, menos todavía a los escándalos nacionales. Que no alimenta su popularidad, una de las mayores que puedan tener los gobernadores, de trampas mediáticas.
No se equivoquen en esto.

Proponer instaurar la pena de muerte en Coahuila ha sido un tema largamente analizado por un hombre que, además, es brutalmente religioso, que puede recitar de corrido pasajes de la biblia. Ha sido un asunto de conciencia que ha debido meditar mucho tiempo.
Y que, sobre todas las cosas, está basado en el miedo.

Porque eso, miedo, es lo que tienen hombres y mujeres de todas las clases sociales en Coahuila. A eso, precisamente, es a lo que debe responder el gobernador Moreira, ése es su compromiso.

Además de todo, que este “todo” es mucho, hay que admitir que el estilo de gobernar del “Profe” Moreira no es conocido en el resto del país, de ahí la reacción desbordada ante su iniciativa de ley, que como muchas otras (recordemos los matrimonios entre homosexuales o el aumento a las penalidades en delitos contra periodistas), son pan de cada día en Coahuila.

Esta iniciativa de ley que cuenta con apoyo popular en Coahuila, que esto es lo que vale en la calificación política, ha provocado que sea llamado “cavernícola” pero también que tanto panistas como priístas tengan que poner sus cartas sobre la mesa y comprometerse con el gravísimo problema de la inseguridad ciudadana.

Lo importante es que desde el norte del país, desde la región donde se originaron las grandes luchas sociales, ha llegado un tema a discutir seriamente en la agenda nacional de seguridad: ¿Qué hacer con los secuestradores, con los asesinos que pueden destruir vidas humanas, familias con total impunidad y hasta complicidad de las policías nacionales?

Y como dice Moreira se trata, no más pero tampoco menos, de ponerse en los zapatos de los padres, de los hermanos, de los hijos de los secuestrados. Entonces, si en verdad nos ponemos en su lugar, es fácil discutir si vamos a fusilarlos o se trata de ser generosos con una “Muerte Light”…
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04 Diciembre 2008 05:00:30
Sin gafete
Suelen subirse a un ladrillo.

Y también terminan por caerse.

Poco ha cambiado en el uso y usufructo del poder presidencial.

Por eso es bienvenido, más que bienvenido diría, que Felipe Calderón tenga –todavía- conciencia de lo que sucede a su alrededor, especialmente en el espacio que dejó de ser “íntimo”.

Lo que se desprende de la entrevista que concedió a Javier Alatorre con motivo de su segundo año de gobierno.

Supongo que hubo un maratón de declaraciones presidenciales, donde era obvia la intencionalidad política, bien lograda por cierto, de comunicar ciertos temas candentes: La permanencia de Genaro García Luna en el Gabinete, la confianza al Ejército, la capacidad de enfrentar la crisis económica.
Esto fue una repetición eficiente en voz presidencial, con el agregado del asunto de Juan Camilo Mouriño, desde el dolor hasta la reivindicación política (nunca pensó en su renuncia) pasando por el “accidente” del Jet Lear.

Lo diferente, por eso hay que recuperarlo, estuvo en el aspecto humano que Alatorre consiguió colocar en las pantallas de televisión como algo muy diferente a sus competidores.

Ahí, relajado tal vez porque el entrevistador no le significaba agresión o reto algunos, Felipe Calderón nos describió la angustia de sus hijos.
Que es la misma de los nuestros, hijos y nietos, por la realidad compartida. Por la violencia que está presente en todos los medios de comunicación, por la realidad que da origen a esta expresión tan amarillista de la noticia. Sus hijos, como los de millones de mexicanos, tienen problemas emocionales al respecto.
Lo que a mi, ciudadana del montón, me tranquiliza en extremo. Simplemente porque Calderón sí tiene la capacidad, el poder, para hacer algo al respecto. Y porque esta angustia infantil habrá de estar presente en su quehacer cotidiano. Para bien de la República…

Otro tema especialmente cercano, por la sencillez con la que se expresó el Primer Mandatario, fue la manera en que la celebración de la Navidad, asunto de negociación familiar común a millones de mexicanos, tiene como referente en el esquema presidencial a quienes lo cuidan. Por eso, nos dijo en el noticiero de TV Azteca, decidió celebrar Nochebuena en Los Pinos y no en Morelia, con su mamá.

Que Calderón Hinojosa se preocupe de los cientos de militares y civiles que deben sacrificar su tiempo libre, su familia, su Navidad, es también un signo inequívoco de sensatez. No ha perdido el piso.

Como no llegó “loco” a Los Pinos, a diferencia de su antecesor hoy en el equívoco del Vaticano, no puede volverse más loco… pero sí podría olvidar su entorno, no darse por enterado de lo humano, creerse Dios, infalible, distinto al resto de los mortales. No es el caso, otra vez para bien de la República…

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27 Noviembre 2008 05:00:45
¿Qué hacemos con Genaro?
Alguien no entiende. O, si se prefiere, ve pasar la procesión y no se arrodilla.
Lo cierto es que existe tal desconcierto, tal falta de sincronización con las palabras presidenciales que me recuerda los peores días del sexenio de Ernesto Zedillo cuando, precisamente, la PGR parecía servir a los intereses de otro país, sobre todo de otro gobernante.

Absurdo, para decir lo menos, que se haya ordenado tomar la declaración ministerial, con todo el escándalo mediático, a Mario Velarde después del espaldarazo inmenso de Felipe Calderón a Genaro García Luna.

Porque resulta, la forma es fondo, absurdo para decir lo menos tener en el banquillo de los acusados “como indiciado por presuntos nexos con el narcotráfico” a alguien tan cercano al secretario de Seguridad Pública Federal que ha sido objeto, por igual, de innumerables críticas y el mayor aval presidencial.
Si, ya lo dijo Felipe Calderón, no va a “renunciar” García Luna… de parte de quién es la operación en su contra.

O, como de retraso mental, nos va a salir el procurador general de la República con un cuento de independencia y respeto a las leyes.
¿Por qué ahora? ¿Qué evitó durante tantos meses que cualquiera en la cercanía de García Luna estuviese en los expedientes, en las oficinas de la SIEDO como acusado? Porque en esto sería suicida justificarse detrás de la imputación de un testigo protegido que no tiene fuerza moral o credibilidad.

Resulta muy difícil, casi imposible, aceptar que Eduardo García Mora esté actuando impulsado por el bien de la República… sobre todo cuando sus diferencias con García Luna son de sobra conocidas. Doblemente cuando se vive una situación de excepción, de verdadera guerra contra el crimen organizado.
Porque, no se vale cerrar los ojos, el operativo de la PGR va contra un funcionario público federal que a diferencia de todos los que integran el Gabinete ha recibido el apoyo incondicional, el gran aval público y privado de Felipe Calderón.

Que, no olvidar por favor, es también el jefe, el que nombró a Medina Mora.
Si todos los colaboradores, desde el que fue secretario particular hasta los que trabajaron con él hace años, de García Luna son narcotraficantes, asesinos, delincuentes, habría que ponerlos detrás de las rejas. Después de que se integre de manera sólida e inobjetable, siempre de acuerdo a derecho, un expediente. Y a continuación, ésas son las leyes que nos rigen, hayan sido juzgados, en su caso sentenciados, por la autoridad correspondiente.
Lo que no es admisible, ni el caso de estos funcionarios-amigos ni en ningún otro, es lapidarlos públicamente.

Jugar a Dios, a poner de espaldas a la pared, a García Luna se está volviendo cada vez más costoso para la República. Falta saber si Calderón lo entiende o se lo hace entender a quien corresponda…
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20 Noviembre 2008 05:00:23
La indiferencia familiar
Inexplicable, o tal vez simplemente emocionalmente inadmisible, la indiferencia del hijo.

Esa manera rotunda de expresar su falta, absoluta, de interés en conocer la verdad sobre el accidente en que muere su padre.
Solamente semejante a la indiferencia de tantos. De la novia, prometida, para comenzar.


Porque a José Luis Santiago Vasconcelos lo abandonaron casi todos.

Tal vez porque no era políticamente correcto.

En la paradoja brutal de que ha correspondido al titular de la PGR encabezar sus “homenajes” cuando fue él, primera persona de la amistad, quien le quitó la casa donde vivía, la escolta, todo apoyo institucional.

Pago muy mezquino frente a una vida entregada a combatir al crimen organizado, a conseguir detenciones vitales, a detener lo que hoy vivimos como una oleada insoportable de violencia.

No se diga la indiferencia familiar y hasta de sus “mujeres”, de las novias del pasado, de la señora embajadora que se retiró al caer la tarde de la funeraria, de todas las “amigas” como Lydia Cacho que lo han negado.

Vasconcelos gestionó, semanas antes de su muerte, un préstamo personal en el ISSSTE, otros todavía más personales fueron hechos por amigos cercanos. Su situación económica era apremiante sobre todo porque debió abandonar la casa, confiscada a los narcos, que le había sido entregada para vivir por razones de seguridad. Porque se quedó sin trabajo, porque el divorcio lo dejo sin un centavo, porque nunca recibió un centavo a cambio de mirar hacia otro lado, porque nunca hizo un negocio “político”, porque no fue sino un funcionario público que vivió en la “honrosa medianía”.

Sospechosamente a su secretaria, la única mujer que lloraba genuinamente en el sepelio, Ana Lilia Bravo, no le permitieron enterarse de nada de los detalles de la gira a San Luis Potosí, donde Vasconcelos viajó sin escolta y sin apoyo militar.

A diferencia de muchos otros de sus traslados.
Esto, mucho más, es importante conocer, contar, contabilizar, para lo que se ofrezca. Si al adolescente que lleva sus apellidos no le importa qué está detrás de la muerte de su padre, incluyendo la corrupción y desidia oficiales que tanto combatió Vasconcelos, allá él y su conciencia. Yo todavía lloro su muerte, extraño al amigo, y no puedo asimilar el dolor.

En cuanto al “accidente” del avión Jet Lear, donde desafortunadamente viajaba también uno de los héroes nacionales más grandes que hemos tenido, habría que referirse al excepcional documento de investigación periodística que realiza Ramón Alberto Garza, “Reporte Índigo”, donde se pregunta en voz alta qué hacían los dos helicópteros que estaban, precisamente, en el lugar del accidente.

¿Por qué no sabemos, millones de mexicanos que sí tenemos mucha preocupación por conocer la verdad de la caída del jet, quiénes viajaban ahí y quiénes los pilotaban? Con tanto afán que tiene Luis Téllez, un operador más que eficiente que debería ocupar el lugar de Max Gortázar, en dar a conocer la verdad oficial debería incluir en su recuento esta información.

Y explicar, las gráficas, las imágenes animadas de “Reporte Índigo” son singulares por su claridad, porque estaban en el espacio aéreo (sobre todo el identificado oficialmente como “1505”) atravesados entre tres aviones que iban a aterrizar en ese momento… ¿Y la seguridad?

¿Por qué el helicóptero misterioso, que aparece en el radar, sigue la misma trayectoria del avión de Gobernación en su todavía más extraño desvío para caerse en Reforma? Físicamente se le atraviesa justamente en los segundos de silencio que están presentes en la grabación de la caja negra. Y luego desaparece todavía más misteriosamente del radar. De igual forma el otro helicóptero parecería ocupar un sitio de vigilancia sobre el primero a escasa distancia de los tres aviones que iban a aterrizar. Y eso sin mencionar que sobrevolaban Los Pinos…

Si la tesis oficial de Luis Téllez, del Gobierno federal, es que el Jet Lear quedó atrapado por la turbulencia del avión de Mexicana que llegaba de Buenos Aires, que alguien tenga a bien argumentar así sea por encimita cómo esa misma turbulencia, capaz de derribar prácticamente a un avión de gran tamaño, no le hizo ningún daño al helicóptero que está en la misma posición en esos segundos claves de la tarde del cuatro de noviembre pasado.
Nos deben muchas explicaciones, a mí por lo menos…

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13 Noviembre 2008 05:00:07
Gómez Mont en Gobernación
No, el traje no era gris.

Como corresponde, era color azul marino, de rayas, con la corbata a juego. Tan oscura que podía pasar como de luto.

Y es que en esto de la forma está el fondo.

Y lo sabe Fernando, de sobra.

Por eso el atuendo con que tomó posesión, frente al amigo, al jefe, al compañero de luchas legislativas.

Iba vestido de abogado, de próspero penalista, pero también de panista. Lo que es hasta la última gota de la medula de sus huesos. Por nacimiento, por formación, por decisión.

Gómez Mont es, también, muchas otras cosas.

Antes que nada un hombre decente.

Lo que en estos tiempos quiere decir mucho.

Y con estas credenciales, de decencia por encima de todo, llega a encabezar una secretaría que había venido ocupada en tiempos panistas por ambiciones, lucimientos, y hasta esfuerzos personales. Por mucho que poco, muy poco tenía relación con la función política.

Bienvenido su nombramiento sobre todo en tiempo, en la manera en que el presidente Calderón consiguió lo que parecía imposible: Hacer a un lado su duelo personal para pensar en las urgencias nacionales.

Y es que en estos días recientes millones de mexicanos habíamos confrontado a un mandatario doblado, ganado por sentimientos personales. Cuando lo que nos hacía falta era un líder.

Gómez Mont se ha distinguido en su vida personal por su congruencia. Por el valor para defender sus convicciones personales, les gusten a pocos o a muchos. Entre un número grande de periodistas se ganó un espacio de respeto inmenso en su “pelea” personal con la gente que había ocupado, hoy ganó la batalla, las instalaciones de Canal Cuarenta. Donde, incluso, llegó a las manos con uno de los ejecutivos de Televisión Azteca.

Quiere decir esto que es rijoso… No me lo parece. Diría que es un hombre con quien sabrán, los que tienen que tratarlo, a qué atenerse, de qué lado masca la iguana. No es de risitas ni de componendas ni de juegos seductores.

Lo que hará bien, como se decía antiguamente, a la República.

Entrevistado por Joaquín López Dóriga, el nuevo titular de Bucareli supo defenderse, con todo y la desmesurada de la audiencia, de la novedad de los reflectores. Y consiguió comunicar un valor poco común, su apego a su esposa, a quien llamó compañera de vida. A la vez que guardaba la discreción extrema sobre los pormenores de su nombramiento. Binomio de lo humano y lo político singular.

Sin embargo, quiero insistir, su mejor cualidad es la decencia. Que no tiene otra traducción que hombría de bien, que buena educación, que principios morales, que todo aquello que los panistas de estos años habían, simplemente, despreciado…

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11 Noviembre 2008 05:00:44
Quedan las preguntas sin responder
En el espacio solo, terriblemente solo, de la funeraria militar, la indignación se había convertido en lugar común, tanto como las lágrimas.

A José Luis Santiago Vasconcelos lo habían ido dejando solo. Todos, las mujeres incluyendo su prometida y los demás. Había finalizado la jornada sin que el presidente Calderón hubiese enviado su pésame, lejos de su palabra. Apenas los amigos, los compañeros, los hombres del uniforme.
Un jefe militar aseguró que el error había sido en el parte de guerra presidencial.

Lo corroboré al día siguiente. Otra vez de cara a la soledad del féretro, único en metal, más barato, frente a la discusión del nicho sin pagar, de cara a la lista de ausencias, después del gran vacío oficial en el Campo Marte. Es decir, de regreso de un “homenaje” donde el Primer Mandatario no tuvo espacio para abrazar a su hijo cuando le entregó la bandera que cubrió su ataúd.

Ana Lilia, la que permaneció viuda llorosa al pie del cadáver de su jefe, afirmó que habían sido tratados como mexicanos de segunda, hasta en la colocación oficial. Lo cierto es que en su muerte Vasconcelos había sido catalogado por el adolorido Felipe Calderón como de “ínfima”. Sin valor alguno.
Equivocó el parte de guerra volví a confirmar.

Porque lo que hizo Calderón fue enviar un mensaje nefasto en esta guerra contra el crimen organizado. Donde todos los interesados, los protagonistas, los que arriesgan su vida cada día, escucharon que su hacer no vale nada frente a las razones de la política, tal menos confrontado con el afecto en el mando superior.

José Luis Santiago Vasconcelos pasó 15 años de su vida combatiendo, día y noche, a criminales. Sin pagos extras, sin vacaciones, encabezando personalmente los operativos. Recibió innumerables amenazas por ello. Transformó su rutina hasta que su matrimonio fue insostenible. Entregó todo su esfuerzo, su talento, su valor, a la causa de México, de la justicia.

Él decía tener miedo, pero actuó como si no existiese el peligro. Y terminó tan pobre que en su velorio se fueron sumando testimonios del despojo, las historias del préstamo en el ISSSTE, de su llegada a una casa sin muebles por el desalojo del procurador Medina Mora, de los apoyos económicos de sus amigos mientras podía cobrar su primera quincena en Gobernación, de las tarjetas de crédito sin pagar.

A eso se suman las historias de la escolta que le fue retirada, de todo lo inexplicable del día de la tragedia, de cómo viajó solo en ese avión, de la presencia de tantos elementos de la PGR y de la SSP federal, ambas bajo sospecha por el hallazgo de las redes de corrupción en días pasados, en el aeropuerto de San Luis Potosí.

Lo importante es que para un hombre honesto, empobrecido, que persiguió y consiguió detener a jefes del crimen organizado poderosos en exceso, no hubo una palabra de honor. O para ser exactos, existieron 79 palabras en el discurso presidencial, comparadas con 1,206 para el secretario Mouriño.
Solamente que estos nuevos políticos, a los que se refirió Felipe Calderón, no salen todos los días a rifarse la vida por unos cuantos pesos que no van a alcanzar siquiera a pagar una caja, un ataúd pues, de calidad.

Y no se diga si la comparación se hace con el sepelio, honores inmensos, a un jefe policiaco como Édgar Millán, para muchos uno de los responsables de la corrupción oficial en la SSP.

¿Cómo va el presidente Calderón a pedirles entrega, capacidad, honestidad, si saben que al final no tendrá tiempo para abrazar a sus hijos siquiera?... A eso, agréguese, la certidumbre de que no fue un accidente…
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04 Noviembre 2008 05:00:50
Y los controles
Nos deben una explicación.

Sino es que una disculpa.

Y grandota.

Porque la jalada con la que nos salieron, todos, no tiene perdón de Dios.

O, si se prefiere, sabe a mentada.

Eso de que estaban “infiltrados” y ya merito van a limpiar la casa es de una tontería tan supina como insultante.

Porque, simplemente, no hay pretexto para no haberse enterado de la corrupción, tan obvia, de los “infiltrados” tanto en la Secretaría de Seguridad Pública Federal como en la SIEDO.

Y aquí la referencia, por igual, va para Genaro García Luna y Eduardo Medina Mora.

O es que tienen menos “controles” que en la peor comisaría del más pequeño de los pueblos del país…

Porque ellos son, precisamente, quienes están realizando los exámenes de confianza a los policías municipales, con pago realizado de nuestro dinero, de nuestros impuestos.

Nada, en verdad, nada justifica que no se hayan enterado de quiénes eran o dónde vivían siquiera.

En el caso del señor Bayardo, de familia ilustre en el negocio del secuestro, con sus millones de pesos, declarados ante la Secretaría de la Función Pública para mayor lujo. Y en el caso de la SIEDO, con aquel individuo de apellido Colorado que vivía confortablemente en la zona más lujosa de la ciudad lo que falló, hay que remacharlo hasta el cansancio, fue el más elemental sentido común.

Los mexicanos, millones, nos merecemos una explicación. Sobre la manera cómo pudo pasar esto. Y, sobre todo, acerca de cómo se enteraron las autoridades. Porque salirnos con que la investigación está sustentada simplemente en declaraciones de un testigo protegido equivale a seguir en la peor de las vulnerabilidades, ya que será hasta que venga un delator que descubriremos quién o quiénes, en las oficinas de poder sexenal vigentes, trabajan para el crimen organizado.

Y son peores que los sicarios. Porque se trata, además de tanto, de hombres que tuvieron el privilegio de una educación, que tenían un nivel de competencia y profesionalismo que los había distinguido lo suficiente para trabajar en esa área tan delicada.

¿En manos de quiénes estamos?

Lo peor, de esta pesadilla, es que terminado el sexenio nos enteremos que fueron los mismos criminales, pertenecientes a otro grupo de narcotraficantes, quienes hicieron la investigación que hoy tiene en la antesala de la cárcel (nunca se sabe la fuerza que tienen los dólares) a funcionarios públicos de la mayor jerarquía en el ámbito de la aplicación de justicia.

Insisto, nos deben decir, solamente eso, en manos de quiénes estamos…
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30 Octubre 2008 04:00:53
¿Son ineptos o corruptos?
El único, primera persona del singular, responsable de los ríos de corrupción que corren por la Procuraduría General de la República se llama Eduardo Medina Mora.

Porque es él, otra vez en singular, quien ha cobrado su sueldo cada mes como procurador general.

Y si en lugar de estar jugando a los golpes bajo la mesa, o de estar dedicado a la intriga palaciega hubiese hecho su chamba no habría habido la contaminación extrema de la SIEDO.

Porque ahora, hace pocos meses, semanas casi, cuando quisieron penetrar sus estructuras para “rescatar” al hermano de Arturo Beltrán Leyva. Porque fue bajo su mandato cuando esta organización criminal recibió aviso de los operativos en su contra a cambio de muchos miles de dólares.
Es el ahora, el hoy, lo inmediato lo que debe ocuparnos.

¿O qué no el “Mochomo” llevaba en el bolsillo de su pantalón papeles confidenciales de la SIEDO cuando fue detenido por el Ejército?
Y en esto, en la detención realizada por militares incorruptos y perfectamente organizados, en el mayor sigilo, hay que hacer doble hincapié.

Lo cierto es que el procurador Medina Mora “olvidó” completamente las normas de seguridad vigentes, los exámenes de confianza, los controles internos.
Como ciudadano uno tiene el mayor derecho a dudar, a desconfiar de sus razones. Sin embargo, sin conceder, aceptando que no haya habido intencionalidad corrupta alguna en esto, la responsabilidad del funcionario público es idéntica.

El delito se llama omisión. Y también la religión católica lo castiga.

Porque es un pecado mayor, en plena guerra, cerrar los ojos a lo que es evidente. ¿Cómo justificar que no se haya hecho una sola visita domiciliaria a la casa de uno de los funcionarios de mayor responsabilidad en la SIEDO, Miguel Ángel Colorado alías “El viejito del cielo”? En cuya mansión en el Estado de México, en el mismo fraccionamiento donde viven muchos militares por cierto, estaban estacionados automóviles y motocicletas de lujo.
Colorado se confió a un extremo que habrá que investigar en sus raíces, porque es de niños imaginar siquiera que tuviese un BMW y un Mercedes comprados en efectivo en su garaje, o que conservase los números de cuentas en el extranjero, los recibos de sus gastos con “sexoservidores” como dice la información de la PGR.

Otro tanto sucedió con Fernando Rivera, el otro funcionario detenido, a quien se le dieron curso tras curso en seguridad nacional, con el subsecuente acceso a información vital.

Ante eso solamente la ceguera, intencional o de torpeza extrema, puede explicarnos su impunidad.
Como le dijeron a su contraparte, ex amigo, rival y objeto de su saña inmensa, en la Cámara de Diputados: ¿Es corrupto o inepto?..
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28 Octubre 2008 04:00:30
Policías y soldados en Nuevo León
Se equivoca, enormidades, el secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, Aldo Fasci, al asegurar que “simplemente” cambiaron la forma de asesinar, que los crímenes contra 10 soldados son parte de la estadística criminal.

Y lo hace intencionalmente porque lo que develan estas muertes es la complicidad más inmoral de los policías locales con los sicarios del crimen organizado.

De ahí que se pretenda manipular a la opinión pública con falsas declaraciones, con notas amarillistas sobre supuestas “venganzas” militares. Lo que existe, con plena documentación, es una organización criminal sustentada en la corrupción de la autoridad pública local que ha secuestrado y asesinado con impunidad.

La presencia del gobernador Natividad González Parás en el homenaje a los soldados asesinados no viene a paliar el agravio de esto, que es real no solamente en el interior de las Fuerzas Armadas, sino en grandes sectores sociales.

Porque, así lo estableció el operativo militar que detuvo a siete policías municipales de Apodaca, tan cerca de Monterrey por cierto, responsables del secuestro e incomunicación por dos semanas en celdas oficiales, en la sede de la misma policía, de dos ciudadanos que no cometieron otro crimen que “parecer soldados”.

Así de grave es la realidad de inseguridad en Nuevo León, montada sobre una red de complicidades oficiales que no puede ocultar el discurso del secretario Fasci Zuazua. Porque no es suficiente su admisión de que hay “traidores” en las corporaciones policíacas y que estos participaron en el asesinato de los militares. Habría que investigar, que castigar, que limpiar las policías de Nuevo León.

Y esto es lo que no ha hecho, no ha querido hacer ni el funcionario Fasci Zuazua ni el gobernador priísta.

Las consecuencias atentan contra la seguridad nacional no solamente porque son “bajas” de una guerra que cada día se transforma en “De Alta Intensidad”, sino porque el ataque a militares es el principio de un deterioro social tan grave que en la mira de los sicarios están ya funcionarios públicos de primer nivel.

No se trata, no hay que equivocarse en el análisis, de asesinatos producto de enfrentamientos ni de luchas entre bandas criminales. Los soldados fueron, literalmente, “cazados” con técnicas “guerrilleras” y degollados como expresión de extrema violencia. En estos hechos participaron, como los siete policías de Apodaca ya en la cárcel, policías.

Tuvieron que ser militares, ante la nula actuación (por no decir extrema complicidad criminal) de autoridades estatales y federales, los que detuviesen a los secuestradores que, además, tenían todavía secuestradas a sus víctimas. Ésa es la única realidad que tiene, forzosamente, que quitarle el sueño al presidente Felipe Calderón, entre otros…
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21 Octubre 2008 04:01:41
Rubén Moreira en Coahuila; Luisa Calderón en Michoacán
Al caer el sol del domingo 19 de octubre del año 2008, en esta provincia del norte del país que parece por su sola extensión un país europeo, se habrá escrito un nuevo destino para Rubén Moreira, líder del PRI local.

El festejo, sin embargo, será en la casa de la familia Calderón Hinojosa.

Porque los Moreira habrán abierto la puerta de Michoacán para los Calderón.

Uno no sabe para quién trabaja, dice el proverbio. Lo cierto es que hace meses la incursión de Rubén Moreira en la política partidista local fue un anatema a superar. No en balde el discurso de Beatriz Paredes en la protesta oficial comenzó con expresar su reticencia primera. Y es que los apellidos pesan.

O tiempo pasado, pesaban. Porque el desempeño de Moreira, la recuperación más espléndida del poder de manos panistas precisamente en los bastiones de ese partido, territorio de los compadres de Los Pinos, de los amigos, de quienes se presumen cercanos al poder presidencial, ha definido un nuevo estilo en política.

Hoy, desde hace semanas, los priístas celebran precisamente el liderazgo, ubicado en el ala combativa, más hacia la izquierda de Rubén Moreira. Y no me refiero a Coahuila, sino al resto del país. Porque la licitud de una arenga combativa, de una expresión contundente en contra del PAN quedó establecida de sobra con los resultados de la elección para diputados locales.

En los hechos, diría, desde la misma incursión de candidatos de todas las tendencias, de todos los cordones umbilicales, de pertenencias incluso ajenas al gobernador Moreira.

Esto fue un triunfo.

De donde, de inmediato, se colgó Felipe Calderón.

Como se decía antiguamente: Para bien de la República.

Y es que si hay hermanos “incómodos”, que millones de mexicanos los hemos padecido en el pasado, también los hay más que merecedores de su propio espacio. Y con ellos el poder había venido siendo inmensamente injusto. Porque la llegada a un puesto de elección popular a un hermano, a un familiar cercano, había venido a cancelar una vida propia, una historia política independiente, una trayectoria personal que se había formado con el peso en contra y no con ninguna ventaja del apellido.

La hermana cómoda del Presidente de la República, Luisa María, tiene una historia propia dentro del PAN, una vocación política que merece –al menos- el mayor de los respetos ciudadanos. Por eso habrá que celebrar, no es ni remotamente el caso de la familia Sahagún-Bribiesca, su regreso a donde corresponde: Al legítimo protagonismo político.

Esta vez, había sido senadora, a la secretaría de elecciones del PAN de Michoacán. Es decir, como Rubén, a la expresión de la todavía más legítima aspiración de gobernar su entidad. A una posición desde donde podrá probar su pertenencia a un partido político y su eficacia como operadora política.

Que da comienzo a la lucha, otra vez la palabra a calificar es “legítima”, para obtener la candidatura de su partido. Y por lo mismo la opción a seguir es la de pegar carteles para su partido. Ella, a priori, como Rubén, es ya precandidata al gobierno de su entidad. Y se convertirá o no de acuerdo a su desempeño, a su hacer y no por voluntad familiar.

En ambos casos no se puede hablar ni de arribismo ni de protección del hermano en el poder. Los dos apellidos, Moreira y Calderón, son circunstancias en la vida del otro. Solamente eso. O si se quiere profundizar, ambos, los hermanos del poder, son tan dueños de la formación, la capacidad, la convicción como el otro.

Y hubiesen podido quejarse ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos de discriminación si no fuese por el cariño fraterno. Porque ellos, Luisa María y Rubén, no eligieron sino respetar y querer al hermano.

Hoy la historia se vuelve a escribir de manera más justa en nuestro país. Porque los pecadores son otros, tienen nombre y apellido de sobra conocido y no era válido seguir cobrando el pasado en un futuro que cada quien puede, debe trabajarse sin atadura alguna.

De ahí que este domingo junto con los resultados a favor del PRI en Coahuila, producto del trabajo de Rubén Moreira, habrá un brindis en Los Pinos por el regreso de los Calderón a Michoacán… Y si me apuran un día veremos a la senadora Margarita Zavala en su curul…

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19 Octubre 2008 04:00:17
Estaban bien mariguanos
A un individuo oscuro, que había mantenido un perfil difuso, que en su casa conocían mejor que en la Asamblea se le ocurrió proponer la legalización del consumo de mariguana. En estos tiempos. Como si fuese unas enchiladas que poner en el comal.

Y todo hubiese sido una “jalada” más, un despapayo producto de una mente mariguana si no fuese porque el individuo en cuestión es miembro del PRD, representante popular por ese partido que en el Distrito Federal es mayoría.

Los señores asambleístas, como muchos de los diputados y senadores, suelen hablan como muñecos de ventrículo. Y se interpreta, en automático, que detrás está la voz, la voluntad de Andrés Manuel López Obrador.

¿Maniobra de distracción o simple tarugada? Lo cierto es que Marcelo Ebrard en su calidad de sucesor a priori, de precandidato presidencial, y de guardaespaldas de López Obrador también, se apuró a contradecir esta petición. Y fue, precisamente, su no rotundo, producto de la más estricta lógica, lo que colocó esta iniciativa en las primeras páginas de todos los diarios.

¿Principio del rompimiento entre López y Ebrard? ¿Cien kilómetros de separación entre Marcelo y el PRD?

Simple sentido común.

Imposible legalizar cualquier droga cuando vivimos en una guerra con los traficantes de droga, que son también los protagonistas del crimen organizado, que diariamente cuesta cientos de vidas. Y que ha aumentado el problema de la inseguridad ciudadana casi tanto como la percepción de la sociedad de que las autoridades no están haciendo su trabajo en este ámbito.

Era, pues, un suicidio político, social, moral. Del todo innecesario.

Lo peor es que el susodicho Víctor Hugo Cirigo predicaba que con la legalización de la mariguana se acabaría con el trasiego de drogas. Como si la cocaína fuese algo de poca importancia.

Más allá del desconocimiento supino, incalificable en un representante social, lo que estaba presente era la provocación a Marcelo, la trampa. Porque colocar esto, la legalización de la droga comparando al Distrito Federal con Ámsterdam, justamente cuando se ganó la batalla de la despenalización del aborto, equivalía a ubicar al jefe de Gobierno de la Ciudad de México al lado de los retrasados mentales y en una extrema “izquierda” delirante que en automático le habría quitado toda posibilidad real de llegar a Los Pinos.

Tal vez de eso se trataba.

Marcelo se refirió a un sector extremadamente vulnerable, que resultaría dañado por esta “legalización”, los alumnos de secundaria que en nuestro país están comenzando a consumir droga apenas cumplidos los once o doce años.

Marcelo fue quien impulsó la presencia en México, hace pocos años, del ex alcalde de Nueva York que instauró con éxito la política de “Cero Tolerancia” en esa gran urbe, no olvidar. Sobre todo Marcelo tiene, a diferencia del señor Cirigo, más que dos dedos de inteligencia…
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14 Octubre 2008 04:00:16
Paredes y Baeza fustigan al Gobierno
Beatriz está espléndida en su papel de liderazgo, que obviamente apunta a la candidatura presidencial. Por lo tanto no puede sorprender su discurso en Coahuila, donde se libra la gran batalla por Torreón, fustigando a un gobierno que mantiene, textualmente, al país a la deriva.

Sí, en cambio, impacta el rompimiento de José Reyes Baeza con la Federación en materia de aplicación de justicia, de cara a las 1,152 ejecuciones de este año, todas sin resolver, tal vez hasta sin investigación penal alguna.

Reyes Baeza no es Eduardo Bours, no suele actuar llevado por reflectores políticos y se diría que incluso ha optado por un acercamiento respetuoso con el gobierno panista encabezado por Calderón. Por lo tanto su discurso contra el abandono de la PGR, que por cierto tipifica el delito de negligencia oficial, adquiere una gran trascendencia.

Es el rompimiento más grande de estos días. Si no nos referimos a presuntas declaraciones del general Guillermo Galván con los diputados federales, hechas públicas por estos, que apuntan a otra confrontación todavía más radical.

En los hechos tenemos a dos priístas, Baeza y Paredes, en el ejercicio lapidario más brutal contra Felipe Calderón. Sin llamarlo por su nombre además.

Baeza se refirió a la gran soledad en que sus funcionarios, comenzando por el procurador Eduardo Medina Mora, tienen al primer mandatario. Ya que, dijo, “no realizan la tarea que les corresponde” ni con apego a ley ni con la responsabilidad social y política indispensable.

Beatriz habló en Coahuila en un acto partidista, anticipando que habrá un gran triunfo de su partido, a diferencia de lo que sucedió en Guerrero en esa entidad norteña el enemigo a vencer es panista y cuenta con mayores recursos de todo tipo.

Ahí insistió en que son los priístas “los que sí sabemos gobernar”.

Y marcó, de pasada, una distancia grande con la posición pública de Manlio Fabio Beltrones de apoyo presidencial en materia de medidas económicas. La Paredes insistió en “la ineficiencia en la aplicación oportuna de presupuestos y de tomar decisiones acertadas en la economía”.

En Chihuahua abundan las muertes de inocentes que estaban presentes en el lugar de los asesinatos. La entidad encabeza la triste lista de ejecuciones más que doblando la cifra del segundo lugar de Sinaloa que lleva 459 asesinados en este año.

La impunidad que otorga la falta de investigaciones federales sobre estos casos resulta ya intolerable. Como dice el gobernador no son asesinatos del fuero común, en todos ellos la simple participación de armas de calibre oficial justifica la intervención de la PGR.

Lo que falta es la respuesta de Medina Mora, que puede sintetizarse en que no tiene policías ni ganas…
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02 Octubre 2008 04:00:00
Las mil cabezas de la AFI
Cría cuervos y te sacarán los ojos debió haber pensado Genaro García Luna hace mucho tiempo, para lo pertinente pero sobre todo para la pesadilla que se le ha venido encima. Esa rebelión inverosímil, inaceptable de policías que se niegan, en los hechos, a aceptar su mando.

Que los agentes que conforman la AFI, su juguete favorito, su creación excelsa, hayan tomado sus instalaciones antes que permitir el control de García Luna y que haya enviado, de noche además, a Luis Cárdenas Palomino a recuperar el edificio emblemático es, en verdad, una tragicomedia.

A partir de la Policía Judicial Federal, entonces sinónimo de todo lo malo de la actuación policiaca y que hoy parecería el más blanco de los “corderitos”, García Luna planteó la modernización, la transformación de la investigación policiaca hasta igualarse al FBI.

Y en el papel todo estuvo muy bien. Quien haya recorrido aquellas instalaciones, mirado a los hombres de gris, con corbata y gesto obediente, las computadoras, los croquis, la distribución de los mandos, tendrá que preguntarse qué fue lo que pasó.

¿Qué falló en la AFI, que necesitamos cambiar para tener una policía que trabaja como tal, al servicio de la sociedad? Solamente eso. Una policía que cumpla con sus responsabilidades de investigar, de detener a los criminales, de romper con la corrupta red de protección oficial que se encuentra en todas las entidades federativas.

Éste es el reto de García Luna.

A Genaro, hay que insistir en ello, nadie le ha acusado de corrupto. No ha habido materia alguna para este tipo de señalamientos, no así a sus colaboradores, no así a cercanos comandantes que incluso han terminado asesinados.

Entonces si el mando no recibe el dinero, no oficialmente, de parte de quién se puede alimentar esta pirámide de corrupción monetaria (las hay de otro tipo) que tanto ha detenido la marcha de la nación.

Y lo digo convencida. Porque una policía federal al servicio de los intereses criminales, responsable de cuidar tanto el tráfico de drogas como de indocumentados, que no hace su trabajo ha sido factor esencial para que un grupo de piojosos, que eso son aunque bien armados y mejor organizados, pongan de rodillas a buena parte de la sociedad mexicana.

Tal vez no nos corresponda a nosotros entender qué fallo, pero sí es obligación de Genaro García Luna tener todos los elementos necesarios para su análisis, con un inmensa dosis de autocrítica. Ya no son tiempos para otorgarle, de nuevo, un cheque en blanco para la creación de una nueva policía, esta vez sí eficiente, sí profesional, sí honesta.

Sobre todo García Luna tiene que convencer a los policías que vienen de sus manos, de su formación, de su institución, de que estar bajo su mando es lo mejor, si no puede comenzar por casa poco hará fuera… Tiene, sobre todo, que evitar quedarse ciego por los picotazos de los cuervos que él mismo formó…

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30 Septiembre 2008 04:00:02
En conclusión
En la peor encrucijada de la historia moderna al presidente Calderón le ayudan los criminales, le pesan los policías y le estorban los gobernantes panistas en su guerra.

No hay otra conclusión sobre los hechos de la semana en que un grupo de narcotraficantes, sanguinario en extremo, que controla y extorsiona a la sociedad michoacana, apodado “La Familia”, vino a hacerle el favor de “entregarle” a los responsables del atentado con granadas la noche del 15 de septiembre en la plaza principal de Morelia, muy cerca de donde vive su mamá, para mayor lujo.

Esto mientras todos, de Juan Camilo Mouriño hasta los policías en “rebeldía” tomando instalaciones de la AFI, pasando por el señor García Luna, coincidieron en la nula capacidad y gran infiltración criminal que existe en todas las policías del país.

Comenzando por la Federal, es decir la imposible conjunción de la AFI y la PFP, que tiene ya bajo su control, o sea con la responsabilidad histórica correspondiente para sus jefes hasta la misma residencia de Los Pinos, cerca de dos años.

En este contexto, tan asombroso como aterrador, el presidente municipal de Torreón, Coahuila, donde vive el compadre incómodo de Calderón, José Ángel Pérez (obviamente panista además de públicamente “mandado” por su esposa que no duda en gritarle instrucciones delante de cientos de personas), ha declarado que recién se dio cuenta de que sus policías están corrompidos.

Esto, obviamente es lento de entendederas, después de que en dos ocasiones después de confrontarse con policías federales en afán de apoyar a narcomenudistas detenidos, permanecen en la cárcel 45 de sus policías y el ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, Alfredo Castellanos, está prófugo.

Ahí esta una de las razones básicas y, también de las explicaciones mayores, del problema de inseguridad que vive el país: Ceguera o complicidad de las autoridades frente a sus policías.

Porque el señor alcalde de Torreón recibió, incluso de voz viva y con testigos del mismo gobernador Humberto Moreira, todo tipo de información sobre los delitos cometidos por sus policías. Y no quiso hacer nada. Ni siquiera investigar, menos todavía enterarse del resultado de los exámenes de confiabilidad que reprobaron hasta quien había nombrado, hace escasas semanas, nuevo titular de Seguridad Pública Municipal.

De ahí que debamos preguntar, una y otra vez, si son corruptos o ineptos hasta la estupidez más extrema. Y conste que hablamos de un panista, no del perredista que gobierna Cancún, por ejemplo…

Lo cierto es que si Calderón debe “arar” con estos compañeros de partido en posiciones públicas, va a fracasar. Si no se puede limpiar la Policía ni siquiera en una población como Torreón, qué se puede esperar de la AFI o de la PFP, qué esperanza podemos tener millones de mexicanos…
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25 Septiembre 2008 04:00:00
La debacle panista en Torreón
Grotesco, para decir lo menos. O, si se prefiere, de caricatura. En cualquier caso ofensivo de cara a la realidad nacional y, en verdad, grave precedente para el panismo en todas sus expresiones futuristas. Lo sucedido en Torreón en estas semanas violentas y ensangrentadas es digno de todos los señalamientos en contra.

Porque ahí, con todas las evidencias, los policías municipales han sido detenidos en actividades abiertamente criminales, de complicidad y protección a narcotraficantes… precisamente por la policía federal emanada de un gobierno panista.

Torreón es un bastión panista, gobernado por José Ángel Pérez, pero sobre todo es terruño de ilustres panistas como nuestro embajador en España y el compadre del Presidente Felipe Calderón, Guillermo Anaya.

También, no se puede negar la realidad, es sitio de encuentro y protección para poderosos criminales.

Desde hace muchos meses en este mismo espacio denuncié rutinariamente esta corrupción, encabezada por Alfredo Castellanos, hoy prófugo de la justicia y entonces secretario de seguridad pública municipal. Hoy más de cuarenta “policías” municipales están en la cárcel por su confrontación abierta, a bordo de vehículos oficiales, con radios oficiales, con armas oficiales, contra policías federales que en dos ocasiones habían detenido a narcotraficantes.

Es decir, porque podría no entenderse dado el absurdo y la gravedad de los hechos, que los policías se enfrentaron con los policías federales para rescatar a los criminales, utilizando todos los recursos que el Estado Mexicano les ha otorgado para, precisamente, combatir a delincuentes.

Ésa es la gran paradoja, la cruenta realidad que provoca desde el origen mismo de la corrupción, el clima de inseguridad que vivimos. Policías abiertamente al servicio de criminales.

Que, además, esto es responsabilidad de los panistas y del Gobierno federal incapaz para enmendar esta realidad, son protegidos por el gobierno municipal. O sea, otra vez hay que repetirlo para asimilarlo, que el Presidente Municipal en funciones ha salido a defender a los policías corruptos detenidos, in fraganti y con todas las evidencias. Ha llegado incluso a pagar los amparos y la defensa legal de estos.

Es como vivir en un país de lo irracional, es como vernos en el espejo magnificado de la irresponsabilidad de la autoridad en materia de seguridad. Primero porque ha dotado de armamento a criminales con placa y sueldo oficial, segundo porque los sigue protegiendo, tercero porque no se atreve a darle solución a esto.

No olvidemos que hace dos semanas fue el primer enfrentamiento entre federales y municipales, todo le permitió Calderón al presidente municipal y anteayer otra vez catorce policías detenidos… ¿Cuántos más? ¿O contamos los muertos mejor?...

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23 Septiembre 2008 04:00:00
Caso Tabasco
Beatriz Paredes se ha caracterizado toda su vida por el valor. Para ser y para hacer, para permanecer en la congruencia de su propio ser que a cierta altura de la vida no es mérito despreciable.

Por eso, por su historia, por su trayectoria de muchos años y todavía más hechos, no se merece el papel de cobardía que le hacen pasar en Tabasco. Menos todavía en la confusa y dramática realidad del hoy.

Cobarde es, en esta guerra contra el crimen organizado, quien se pone de rodillas a sus designios, quien opta por esconderse, quien cancela su vida por presuntas amenazas, por miedo en pocas palabras.

Y eso es lo que sucedió en Tabasco con la visita programada de Beatriz Paredes.

Que ganó el miedo, que se asumió prácticamente que no hay seguridad alguna en Tabasco, que los responsables (que no son quienes dan su cara al público, conste) no tienen capacidad alguna para garantizar lo más elemental: Que un grupo de tabasqueños, en este caso partidarios del PRI, puedan reunirse públicamente.

Es la asunción del fracaso posterior a los hechos de Morelia más grave a imaginar.

Porque precisamente estos mugrosos, y no lo sé de oídas, pretenden que la vida normal, que la convivencia social de los individuos cese, que sus actos violentos, criminales, sean los que decidan qué podemos y qué no podemos hacer. Es, lo he dicho muchas veces, un tema de poder. Y de control territorial.

En Tabasco la actitud de la señora Georgina Trujillo, líder local del PRI, al cancelar la presencia de la Paredes este domingo 21 en un evento masivo, preparado con antelación, porque, cito textual: “Se decidió atender las recomendaciones del Gobierno federal” es una capitulación grave.

Que pone a Beatriz sin capacidades de valor de cara al futuro. Lo que, insisto, no se merece ni la persona ni la historia pública de la Paredes.

Como tampoco le ayuda, en lo absoluto, al general Héctor Sánchez que lleva una vida dedicada, desde los días del Estado Mayor Presidencial, a cuidar precisamente la seguridad de eventos masivos. Si un titular de Seguridad Pública no puede dar salvaguardia en este tipo de reunión poco puede ofrecer a la ciudadanía.

Además está el hecho de que sean los panistas los que “ordenen” cancelar estos eventos, los mismos panistas que abrazan públicamente a Leonel Godoy, cuando fue su descuido, su negligencia en materia de seguridad, en atender las amenazas, lo que debe señalarse sobre las muertes del pasado quince de septiembre.

Como también existe la circunstancia de que el verdadero responsable de la seguridad, o de la inseguridad, en Tabasco sea el secretario general de Gobierno, Humberto Mayans, quien está fuertemente ligado al PRD local, quien fuese perredista, quien fue tan inmensamente cercano a Andrés Manuel López Obrador, y todo sea una maniobra política contra la señora Paredes, de las que suele emprender misógino para decir lo menos contra cualquier mujer que sienta un peligro en sus ambiciones personales de poder. Se dan casos dicen en mi pueblo…
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18 Septiembre 2008 04:00:00
¿Qué falló en Morelia?
Nos fuimos acostumbrando a la muerte.

Incapaces de asimilar el mensaje y menos todavía, de darle respuesta.

Llevamos una contabilidad, cotidiana y acalambrante, de miles de ejecutados en nuestras calles sin que la indignación haya provocado –siquiera- una marcha, un grito, una desazón insomne. Millones, muchos millones de mexicanos, asumieron que la muerte violenta era cuestión intrascendente, que era algo ajeno a su rutina personal.

Nos quedamos indiferentes ante una cifra que cada día fue aumentando: Más de mil asesinados en Chihuahua en este año, más de cinco mil en todo el país durante el sexenio de Felipe Calderón, más de tres mil hasta septiembre.

Y 24 ejecutados con saña de violencia, aparentemente sin sentido alguno, en las cercanías de la Ciudad de México, en los confines de Peña Nieto, en un paraje que lleva a un santuario para mayor absurdo.

Que fuesen albañiles o campesinos o narcomenudistas no cambia la realidad de impunidad. De la organización criminal, de las complicidades con policías federales, estatales y municipales que tuvieron que participar primero para el secuestro y luego para la “exterminación” como parte de una guerra que cobra víctimas al azar.

No hemos sabido ver, entender, menos todavía contabilizar moralmente los mensajes del crimen organizado. De los grupos, como el que actuó en Morelia, con entrenamiento militar y gran placer por matar. A quien sea, por las razones más estúpidas, en afán de tomar el poder nacional, cualquiera que sea el significado que le demos a esto.

Porque los criminales ya no quieren, las explosiones en Morelia lo prueban, controlar “plazas” donde los dividendos económicos del delito son el botín, no, definitivamente no. Lo que pretenden seguramente habrá que revisar el origen y la capacidad de pensamiento estructurado de sus líderes, de las derivaciones de su hegemonía en muchas partes del país como en Michoacán con “La Familia”, es adueñarse del Estado mexicano, en todas sus acepciones semánticas.
Detonar granadas, que implica una operación paramilitar perfectamente planeada y con una organización, frialdad mental incluida, todavía más excelente, en una plaza llena de gente del pueblo que no tenía responsabilidad alguna en sus luchas internas, es una expresión de esta ambición. Que no se relaciona con los movimientos guerrilleros, pero que persiguen como éstos, derrocar al poder constitucional. Sea municipal, estatal o federal. Es decir, que pretende adueñarse del Gobierno, del país todo.

Surgen preguntas que lastiman la piel, la conciencia, lo que corresponde: ¿En qué hemos fallado todos? ¿Qué sigue? ¿Dónde está la esperanza del triunfo de la razón, de la ley, de lo que nos permitió convivir como sociedad en paz? ¿Cómo podremos, todos, recuperar lo que estamos perdiendo ante un montón de pelafustanes piojosos que sí, que sí hay que admitirlo, nos están poniendo de rodillas?...
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13 Septiembre 2008 04:00:00
La lealtad como premisa
No por esperada es menos dolorosa la noticia. Una y otra vez, en las últimas citas a comer, me había despedido, le había dado las gracias, lo había abrazado amorosa. Sin embargo, no puedo escribir la nota necrológica sin llorar, por él, por mí, por nuestro país, por todo lo que se va con la muerte de don Pancho.

De Galindo Ochoa, de un hombre que significó -por encima de cualquier otro concepto- el tiempo político en que la lealtad fue lo más importante.

Quise, quiero profundamente a Don Pancho a quien siempre hablé de usted, a quien siempre respeté, a quien siempre cuestioné lapidariamente para terminar en risa compartida, al único jefe de prensa que me negó el acceso, al primero en darme la mano, al único que me escribió cartas en mis exilios.

Anciano ya seguía expresando su enojo de la misma manera, en lo que fue “su mesa” en el restaurante, “Champs Elysees”, donde la política se escenificó con la fuerza del ritual educado, de la necesidad pública de mostrar la capacidad humana del encuentro, de la suma, de la forma que siempre fue fondo.

Don Pancho quería mostrarse como un monstruo y fue un hombre de enorme generosidad humana, que no hacía regalos y de todo se podía desprender, que amalgamó lo mejor y lo peor del ente político en la antesala de su despacho y que sirvió apasionadamente a las causas de su país, de su partido, del poder entendido como capacidad de servir, de ayudar.

Fue duro hasta decir basta, rígido en sus principios, en su intransigencia, en su sentido del humor, en su capacidad de ostentación privada que estaba, paradójicamente, despojada de toda riqueza. Nada, nunca, en más de treinta años tuvo que ver con el dinero que solía despreciar tanto como a los corruptos.

La primera vez que crucé el umbral de su despacho, joven e indocumentada, salvajemente ambos, fue porque en la gira proselitista de don Javier, de otro hombre de lealtades sin parangón, de García Paniagua, por Tlaxcala había habido un pleito de amantes en mi cuarto compartido con Tulio Hernández y de ahí se había corrido el rumor de golpes.

Y si los hubiese habido, como existió tanta pasión violenta y devastadora en nuestra relación, lo habría admitido. No era así. Y mi querido, entrañable Sami David me dijo que todo estaba en la oficina de don Pancho.

Obviamente no había escuchado hablar de él. Y menos podía, comenzaba en el oficio, de mujer y de periodista al mismo tiempo, imaginar tanto poder detrás de un escritorio civil, de una oficina común en un edificio de la Zona Rosa.

Preguntar y aterrarme fue lo mismo. Ese hombre, me dijeron, todo lo sabía, todo podía publicarlo en todos los espacios, todas las “honras”, todas las carreras políticas podía destruir a voluntad. Y Tulio, entonces gobernador, antes de la aventura triste de Silvia Pinal hoy bufa en su ancianidad maquillada, había roto la puerta del cuarto solamente.

Todavía puedo sentir el pánico en mi piel primeriza cruzar su umbral para contarle la verdad. Para pedirle una solidaridad que jamás me negó, en tantos años, de cara a tanto.

A partir de ahí se dio una complicidad, una profunda religión amistosa que duró hasta el final, hasta estos días en que yo sabía que no quería ser visto en su vulnerabilidad, en los estragos de la edad que apagaban lentamente sus capacidades y lo humillaban inevitablemente. Nos quisimos, nos respetamos, nos contamos historias, nos dimos la mano, nos supimos del mismo lado del Río, nos divertimos en maldades, nos acompañamos en las soledades y, juntos nos condolimos por un tiempo que se nos iba entre las manos.

Dejamos de pelear por un espacio en el “Champs Elysees”, de montar liturgias de mesa a mesa, de desayunar en su lugar, de hablar de política incluso porque nos invadieron hombres y mujeres de otros usos, porque la pequeña cofradía de los de siempre nos fuimos ocupando en sobrevivir en un mundo tan hostil como ajeno.

No obstante Galindo Ochoa no ha dejado de estar en mi escritorio, en mi página en blanco donde me obligo, siempre, a recordar que los periodistas no somos dioses. Y menos ha dejado de ser la referencia obligada de mis relaciones, de mis amores, de mis “lealtades”, donde siempre lo sabe mi más querido Juan Bustillos a quien abrazo llorando, tengo presente que la vida, la amistad es como decía él, como Galindo Ochoa vivió cada día: “De ida y vuelta, como el Paseo de la Reforma”.

No estuve para darle un último beso porque no había un avión disponible para regresarme de Saltillo a tiempo, mi hijo que lo respetó a través de mi profundo cariño fue a compartir la expresión dolorosa de sus hijos. Esto no quiere decir que no viva el duelo, el llanto callado, por todos nosotros. Por todos nosotros en verdad, porque con Don Pancho se cierra el tiempo de las lealtades políticas, de la amistad como razón del poder público, y su ausencia simplemente me confronta con todo lo que hemos perdido ya…

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09 Septiembre 2008 04:00:00
La historia de Tabasco
¿Qué pasó en Tabasco el fin de semana?

Pasó que, como sucede en Tamaulipas, Yucatán, Nuevo León, el Estado de México, Quintana Roo, Durango y tantas otras entidades federativas, la Policía Estatal estaba coludida con el crimen organizado.

Pasó que en Cárdenas, como sucede en Torreón, en Cancún, en Naucalpan, en Tijuana, en Reynosa, en tantos otros municipios del país, la Policía Municipal estaba coludida con el crimen organizado.

Pasó que como en tantas otras regiones nacionales la Policía Federal estaba coludida con el crimen organizado.

Ésta es la historia nuestra de cada día.

Por eso los secuestros, la violencia, los asesinatos y sobre todo la inseguridad en que viven millones de mexicanos.

En los hechos, incluso, las autoridades dejan de ser cómplices de los criminales para pasar a formar para convertirse en integrantes de estos grupos. Están, en verdad, al servicio de estos intereses y no de la ciudadanía, utilizan sus vehículos, sus placas, sus radios, su información para proteger a criminales.

Esto no es nuevo.

Pasó en Tabasco, también, que se puso un alto a la impunidad. Que se rompió el círculo vicioso vigente. Que las detenciones de otros narcotraficantes, asesinos, ese puñado de “piojosos” que han puesto en jaque nuestro orden social, permitieron contar con pruebas para detener a los policías corruptos.

Porque no es suficiente la denuncia. Yo, primera persona del singular, denuncie pública y privadamente ante sus jefes, al director de la policía estatal de Tabasco porque detuvo mi vehículo dos horas antes de que aventaran una cabeza, como amenaza al director de un diario local, a seis cuadras de ahí. Y esto no podía significarse, tener otra explicación que los policías como red de protección a los criminales.

Esperemos, parte del sistema de justicia corrupto, que los jueces no les permitan salir libres en dos semanas como suele suceder.

En Tabasco el procurador que nombró a este jefe de Policía detenido renunció hace semanas.

En Tabasco, también, sucedió que el Ejército encabezó el operativo. Por eso no hubo muertos, por eso se logró someter a quienes tienen la fuerza numérica y las armas, además del uniforme de Policía.

La red de corrupción no termina aquí. Una y otra vez Andrés Granier, el gobernador, ha insistido en su convicción, en su decisión de llegar hasta las últimas consecuencias. Seguramente en este compromiso está presente, porque es un hombre de palabra e inteligencia, de probidad fuera de toda duda, analizar a fondo porque tres generales han fracasado en la responsabilidad de la seguridad pública en Tabasco donde, además, pasó que la esperanza llegó como invitada inesperada…

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06 Septiembre 2008 04:00:00
¿Con quién lo sustituimos?
Por su lado, vaya paradoja de la coincidencia, tanto Beltrones como Manuel Camacho Solís intentan poner un poquito de orden en el caos mediático-político que han ocasionado intereses rancios.

Sus voces parecen gritos en el desierto. Tanto en la petición de Manuel por prudencia, como en las afirmaciones del senador sonorense que califican como “locura” la pretensión de exigir la renuncia presidencial.

Y es que muchos se colgaron de la expresión, justamente indignada, de Alejandro Martí.

Lo cierto es que hay un espacio. Y que en política, en el amor también, éste se llena de inmediato. Con las alimañas y las ambiciones de siempre, sobre todo del “siempre” actual.

Detrás están las voces que apuestan por el desastre universal, como si en automático deviniese en un mundo mejor, en una nueva estructura perfecta.

Se trata de defender, como ha hecho Beltrones siempre, las instituciones vigentes, legales, que otorgan certezas al pueblo pero que sobre todo nos permiten soberanía nacional.

Si a cualquier crisis se pide a gritos la renuncia del Gobierno, estamos conjurando no solamente la ingobernabilidad sino una inmovilidad financiera, jurídica, social que no podríamos sobrevivir.

Porque en los regímenes parlamentarios los cambios están contemplados desde sus propias entrañas. No así en un sistema , donde los mayores daños provienen del desgaste del poder que debe emanar del primer mandatario.

Beltrones ha dicho que introducir figuras legales como la de “revocación” del primer mandatario sería “jugar con fuego”. Le sobra razón. Pero la apuesta de muchos grupos instalados en los extremismos o llevados por ambiciones personales nos tiene “jugando con fuego” hace un buen rato.

A esto debe sumarse la falta de respuesta oficial ante la realidad de violencia. Y la ingenuidad o torpeza de algunos funcionarios que están cayendo en la trampa con declaraciones sobre sus renuncias.

Lo que la sociedad quiere es liderazgo presidencial. Por eso ha sido tan grave la ausencia de Felipe Calderón el primero de septiembre, por eso son infinitivamente negativas las respuestas presidenciales a cuestionamientos sobre su salida o con relación a la inseguridad, porque no lo muestran con la fuerza que necesita (no dudo en lo personal que la tenga) mostrar.

Que vengan cambios si eso exige la sociedad, pero nunca con relación a un poder, el de la banda presidencial, que resume la esencia del sistema.

Y eso que no me refiero a lo más importante: ¿Con quién lo sustituimos?

El problema es mediático, es político, es temporal. Pero las consecuencias pueden ser irremontables. De ahí que tanto Camacho Solís como Beltrones, que sí saben de qué lado masca la iguana de la ingobernabilidad, hayan pedido prudencia…

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30 Agosto 2008 04:00:01
Moreira fusilará a los secuestradores
Primero buscó el sustento bíblico para continuar en la defensa de la vida con su negativa al aborto, luego anunció que en Coahuila se fusilarán a los secuestradores.

Humberto Moreira anunció que encontrará la manera legal, ya está en manos de abogados expertos, para poder encabezar el pelotón de fusilamiento de quienes secuestren y maten a sus víctimas. Aseguró que el problema principal en este ámbito es el temor, que ya no es tiempo de “irnos de puntitas para no pisar callos” e insistió en que la solución es la pena de muerte.

Con esto, una vez más, el mandatario se puso a la cabeza de la lucha contra la violencia y, sobre todo, consiguió darle voz a la gran irritación ciudadana contra la impunidad con la que se comportan los criminales.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos abolió la pena de muerte hace muchos años, el renglón en que permanecía ésta dentro de los delitos cometidos por militares fue, también, borrado el sexenio pasado. Sin embargo, Moreira podría fácilmente enviar una iniciativa de ley que el Congreso local aprobase para incorporar esta figura en la Constitución local.

A continuación el problema sería del Gobierno federal que debería, forzosamente, recurrir a su abolición en la Suprema Corte, por ser “anticonstitucional”.

Y aquí es donde el precedente de la derrota del Gobierno federal, de la CNDH, sobre la constitucionalidad de la Ley de Despenalización del Aborto en el Distrito Federal sería más que interesante.

Por eso Moreira, que sabe cómo ponerle todos los cascabeles al gato en la agenda política nacional, habló de esto: “No me cabe en la cabeza cómo es posible que se apruebe el aborto, matar a un inocente, y no se apruebe la pena de muerte contra los secuestradores… el tema es el cómo, si serían fusilados, si serían ahorcados…”.

El tiempo para sus declaraciones no podría ser mejor, de cara a la elección interna para diputados locales, en la antesala de un informa presidencial que ha sido despojado de todo ceremonial, y cuando la sociedad se manifiesta en el mayor rechazo la incapacidad oficial en estos delitos.

El profe Moreira demostró con excelencia su capacidad de liderazgo, su cualidad innata de comunicador y, sobre todo, su convicción nutrida por igual de razones religiosas que de radicalismo, peligrosa combinación para sus oponentes.

No se puede apartar el hecho de que en Coahuila comenzó la Revolución o que Venustiano Carranza fue constitucionalista, uno de los hombres que más impactó la realidad nacional al incorporar a nuestro marco jurídico, entre otros avances sociales, el divorcio.

Si el profesor Moreira consigue o no encabezar el pelotón de fusilamiento que quite la vida al primero de los secuestradores y asesinos que han agraviado en estos años a millones de mexicanos, es secundario. Lo importante es que ya consiguió comunicar, a estos mismos millones de víctimas, de ciudadanos ofendidos tanto por la autoridad como por los criminales, que él sí sabe cómo, que sí tiene el valor, que sí puede significar la diferencia que tanto se necesita.

Esa imagen, en la percepción social, es tan vital como si ya hubiese sido el fusilamiento que, por cierto, era práctica común en Coahuila hace algunas décadas… Y para lo que se ofrezca…

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26 Agosto 2008 04:00:01
Ni una palabra
Ni una palabra.Ni reconocimiento, homenaje o simple recuerdo.
Como si no hubiese existido, como si nada en su historia hubiese dejado huella.


Y esto, con el paso de los días, de cara a las nuevas manifestaciones contra la inseguridad. Tal como si Santiago Vasconcelos hubiese sido invisible, como si las grandes capturas de todavía más grandes jefes del narcotráfico no hubiesen valido ni una palabra oficial.

Entonces, obligadamente, uno se pregunta de qué manera quiere el Gobierno, el Estado, que sus funcionarios entreguen la vida al combate del crimen organizado si en la otra orilla no está sino el olvido. Y, obvio, la muerte como sentencia a serpentear, a vencer cada mañana.

Porque José Luis Santiago Vasconcelos se ganó esta dupla maldita en su largo paso por la Procuraduría General de la República, una sentencia de muerte por parte de quienes tienen todo en su mano, dinero, armas e impunidad para ejecutarla y el silencio oficial, para no citar la ingratitud de tantos.
Y eso que era uno de los jefes. Uno de los hombres fuertes en la guerra que hoy vivimos, respetado por los hombres de uniforme militar, más que respetado por sus colegas norteamericanos, admirado por quienes trabajaron con él en sus largas jornadas de necedad y hasta obsesión que lo llevaron a las capturas que hubiesen sido impensables en el sexenio de la desidia presidencial sin su voluntad, primera persona del singular.

Vasconcelos actuó impecablemente cuando voltear la mirada hacía otro sitio hubiese valido muchos, en verdad muchos millones de dólares. Lo hizo valientemente cuando muchos, en verdad muchos, escondieron la cabeza y temblaron ante la magnitud del enemigo. Lo hizo eficientemente cuando la norma era dejar pasar cómodamente apoltronados.

José Luis, además, tuvo como norma la lealtad en un mundo donde se premia lo contrario, donde no hay espacio para amigos ni para respetar a seres humanos.

Hoy no está en ningún sitio. Ni siquiera en su celular. Simplemente lo borraron de la escena como si estorbase en esta hora donde cada mañana nos amanecemos con la nueva estadística del asesinato, el secuestro, la complicidad oficial y la impunidad como sino invencible.

Por eso, porque no se le puede pedir compromiso alguno a quienes (autoridades, policías, los que cada día se juegan la vida) hoy pueden medir la incapacidad institucional, oficial, de Estado para reconocer y salvaguardar a sus mejores hombres, la maldición de la inseguridad aparece como una nube, como una sombra que habrá de instalarse en el sexenio de Felipe Calderón…
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23 Agosto 2008 04:00:00
El miedo de Moreira: ¿Preparan su asesinato desde el Gobierno?
Tal vez por eso repite que solamente confía en el Ejército. Humberto Moreira no es hombre que se asuste fácilmente, de ahí que sorprendan sus declaraciones de que por primera vez ha sentido miedo.

Y que tienen como destinatario directo al Gobierno federal.

De donde surgen muchas preguntas alrededor de la vigilancia especial de la que ha sido objeto y, sobre todo, del sujeto a quien ordenaron esta después de haber sido uno de los principales sospechosos en el asesinato de Luis Donaldo.

La primera es si esto es orden presidencial o desde Gobernación, el grupo compacto que pretende tomar Los Pinos por asalto-democrático, se está operando un “Plan B” en caso de que el profesor Moreira sea el próximo candidato presidencial del PRI.

Y es que mientras otras opciones priístas pueden ser “derrotadas” en las urnas, o al menos eso ha debido concluir sus análisis, podrían estar previniendo que a Moreira deben asesinarlo.

Esto, mucho más, se desprende de la presencia de José Antonio Sánchez Ortega en Coahuila. Del agente de CISEN, todavía lo es oficialmente, que fue fotografiado en Lomas Taurinas, Tijuana, con la camisa manchada de sangre del candidato asesinado y cuya prueba de parafina, es decir de residuos de pólvora en las manos, dio positiva.

Este personaje fue descubierto en varios eventos públicos video grabando “como reportero” lo que ahí sucedía. De igual forma ha seguido las actividades del gobernador.

Ante ello Moreira ha pedido una explicación oficial que no ha llegado, no al menos de manera convincente y ha exigido que el CISEN se dedique a investigar asuntos de seguridad nacional como es la infiltración del crimen organizado. Y que en Coahuila, por cierto, está inmerso en gobiernos municipales panistas.
De igual manera ha ordenado especial protección a la familia de Diana Laura Riojas de Colosio que reside en la entidad.

De esta manera el asesinato de Colosio vuelve a estar presente en la agenda política nacional, y no puedo sino referirme a la primera novela de Elmer Mendoza, el escritor sinaloense hoy famoso en España, donde toma la versión “ficticia” de un magnicidio ordenado en las instancias oficiales de “seguridad”, es decir en ese ámbito tan corrupto y que hoy sabemos al servicio de los criminales.

Lo cierto es que la presencia de alguien, que no obstante las oficiales “exoneraciones” siempre estará en el ámbito de la sospecha por su participación nunca explicada cabalmente en los hechos de Lomas Taurinas, como Sánchez Ortega en Coahuila es para compartir el miedo... o para tomar nota desde hoy del miedo que le tienen en el Gobierno federal a Humberto Moreira...
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16 Agosto 2008 04:00:00
¿Vergüenza o cinismo en la PGR?
Inmenso, inmoral, contraste entre el padre de familia roto de dolor que afirma no estar dispuesto a sentarse a lamer sus heridas y el cinismo o pena ajena que para efectos da igual, de la autoridad federal al ocultar su rostro.

Alejandro Martí ha hablado una y otra vez del círculo vicioso que debe romperse: La impunidad del secuestro. No solamente de este delito cuyo agravio social ha venido a impactarnos por asesinato de su hijo. Ha dicho que no confió en la Policía por lo que todos sabemos, por lo que es una realidad inadmisible ya, la corrupción y complicidad de los policías en los secuestros.

Y aquí, como tantas otras veces, el señalamiento va contra todas las instancias policiacas. No habría asesinato, levantón o secuestro si no se contase con la protección de las autoridades en todos los niveles. Hablo, obviamente, de lo que sucede en todo el país.

Y esta protección se da por igual con acciones de complicidad abierta o con la nulidad en la investigación del ilícito. Basta referirnos a las Muertas de Juárez o los casos de secuestro donde los padres han sido quienes encuentran a los culpables y no la autoridad.

Por eso es tan urgente, como exigió María Elena Morera, que todas las autoridades conjunten sus esfuerzos en esto de combatir el crimen organizado que, además de su obligación institucional y hasta legal, es una exigencia de la sociedad mexicana. Para todos por igual.

En este ambiente de justificada indignación resulta obsceno, falto de toda ética y hasta de mal gusto que la fiscal responsable de secuestros de la PGR, es decir la autoridad federal a cargo de investigar estos crímenes, aparezca ocultando el rostro en una entrevista de televisión.

Lo que, en primer lugar, no es protección alguna para su persona.

No podemos aceptar que esa funcionaria siga lucrando con su miedo a costo de nuestros impuestos y nuestra zozobra. Punto.

Cuando periodistas, luchadores civiles, familiares de secuestrados tienen el valor de denunciar en voz alta, de asumir su rostro, su nombre, su firma de cara a todos los riesgos, no se puede aceptar que una funcionaria del área de seguridad pública, que cobra por proteger a los ciudadanos, no quiere mostrar su cara.
A partir de ahí el mensaje de miedo por parte de las autoridades ha sido recibido por los criminales que deberían, al contrario, temer a la acción de la ley.

Éste es uno de los principios de la impunidad vigente que debe romperse. Hay que castigar el secuestro, como el asesinato, como la desaparición forzada, como la violencia que padecemos. Para hacerlo se necesita depurar los cuerpos policiacos y en primer lugar tener funcionarios públicos con capacidad y valor. Que es justamente lo que demostró no tener la fiscal antisecuestros que por mínimo pudor debería renunciar…

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12 Agosto 2008 04:00:00
Extrema generosidad de Galván
En el argot se dice que el que manda no se equivoca.

También que el que manda, manda.

Axioma que se cumple, definitivo, con el cambio del general Sergio Aponte Polito de la Segunda Región Militar, con sede en Mexicali, a la presidencia del Tribunal de Justicia Militar.

Hasta ahí los hechos.

Lo que sobresale, en su estilo personal de ejercer el mando que le confirió el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, es decir, el presidente Felipe Calderón, es la extrema generosidad del general Guillermo Galván Galván.

Porque no puede calificarse de otra manera, una deferencia generosa y muy personal, su presencia en el cambio de mandos militares en dicha región. Con la presencia, supongo que comiendo sapos, del gobernador panista de dicha entidad.

Aponte Polito se va con honores. Con los que se merece. A terminar su carrera militar en una posición de lo más destacada, donde se desempeñará con igual eficiencia.

No lo mandaron a su casa. Para que quedase establecido en el lenguaje civil, la presencia de Galván que, insisto, es excepcional. Doblemente en las circunstancias actuales de muerte, violencia, impunidad.

Viajar hasta Mexicali para estar menos de dos horas implica una intencionalidad cierta.

¿Por qué el cambio de Aponte Polito? Institucionalmente porque es el tiempo de los cambios, porque la rotación de mandos militares se está dando en todo el país.

Sin embargo, habrá que admitirlo, Aponte Polito no es un general desconocido para la población civil. Ni ahora en Baja California ni antes en Sinaloa o en Quintana Roo. Es su estilo, su personalidad y, también, su manera de significar su lucha, su entrega en el combate contra el crimen organizado.

Hubo calumnias, amenazas, confrontaciones con el poder local, aprecio de la ciudadanía, denuncias, un nuevo estilo de combatir la violencia que dio resultados. Como habrá de darlos, definitivo, en otra sensibilidad y distinta expresión pública el nuevo comandante de la Segunda Región Militar.
Aponte había hablado, sí pero también había hecho. ¿Se había vuelto incómodo? Eso lo saben dos personas, únicamente dos personas en este país: Calderón y Galván.

Lo cierto es que el manto protector, me repito, de extrema generosidad del general Galván lo cubrió. Y eso hace huella hacia dentro de las Fuerzas Armadas. Algún día sabremos si se convirtió en una pieza difícil de sostener en el todavía más complicado tablero actual, donde la política y otros intereses se mezclan con el crimen organizado. Con su combate y, también, con su protección.

Los hechos, las denuncias, las realidades de Baja California no se borran en un día. Ahí está la muerte para dar fe de lo que corresponda. Como también queda establecido el mando militar, sereno, sólido, confiable y generoso del general Guillermo Galván… para lo que sigue…
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07 Agosto 2008 04:00:00
El fantasma de Gertz Manero
El nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, un hombre más que imponente en su expresión física, concedió una entrevista a Denisse Marker para su programa “Punto de Partida”. Antes de su presentación habló, frente a las cámaras, Alejandro Gertz Manero.

No es la primera vez que los medios de comunicación, de cara a la gran crisis nacional en materia de seguridad, recurren al ex titular de Seguridad Pública Federal en una singular reivindicación de su inteligencia privilegiada. El doctor Gertz Manero se ha convertido, fenómeno excepcional en una sociedad caníbal y poco dada a reconocer capacidades fuera del aparato mercadotécnico vigente, no sólo en un “referencial” sino en “el referencial”.

Por eso, resultó tan interesante el respeto que demostró al hablar de Mondragón y Kalb, a la vez que sentenció por anticipado que una vez que termine su paso por esa oficina que él conoció tanto, nada habrá cambiado.

No es el diagnóstico, sería suicida que hubiese aceptado el nombramiento sabiendo que está condenado a fracasar, que tiene el doctor Mondragón. Pero no obstante sus argumentos, que son los más sólidos que le he escuchado a un funcionario público en ese ámbito, habría que apostar por lo dicho por Gertz.
Simplemente porque, de acuerdo con su sabiduría, recordó que el tema de la corrupción en esa policía no es de hace años sino que viene incrustada desde principios del siglo pasado y que el sistema de aplicación de justicia sigue estando al servicio de los poderosos.

Marcelo Ebrard comenzó su gobierno con la presencia de un jefe de la Policía que lo sucedió a él, que de muchas maneras destruyó o malbarató su proyecto de cambio en esa Policía donde Mondragón fue su segundo. Resulta obvio que no tuvo espacio propicio para sustituir a Joel Ortega. Y, quiero suponer, en su organigrama mental Mondragón fue una de las opciones (a Raymundo Collins lo colocó en un sitio estratégico donde le ha resultado invaluable) para esa posición.
Hoy la responsabilidad es de los dos. A ellos, a Mondragón y a Ebrard, les habremos de cobrar o de agradecer lo que sucede en cuanto a seguridad pública de la gran capital del país.

Juntos estuvieron en el análisis que vino a realizar el ex alcalde de Nueva York, juntos apostaron por una cultura de cero tolerancia que habría cambiado mucho. Hoy, juntos también, hablan de la indispensable necesidad de cambiar la percepción social sobre la inseguridad.
Y tal vez, no estoy siendo optimista, haya una pequeña opción de cambio. Que no va a transformar de fondo esa institución policiaca si no se encuentran formas de continuidad reales, pero que sí nos permitirá recuperar en alguna medida nuestras calles, nuestras tranquilidades.

De entrada, no es poco, me quedo con la expresión del doctor Mondragón de que él sí necesita orden, sí necesita información, sí necesita disciplina para encabezar esa dependencia y que eso es lo que está imponiendo… y conste que están siendo generosos, él y su jefe, con Ortega…

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05 Agosto 2008 04:00:00
Las verdades de Guadalupe
En esto de la reforma energética, que es una expresión inequívoca de la gran querella política que vivimos, la voz de Guadalupe Acosta Naranjo se significa como el más refrescante baño de sentido común que pueda armarse en la fontanería del PRD, o de lo que todavía se conoce bajo estas siglas.

En su calidad de presidente interino de dicho partido, que la mayoría da por muerto electoralmente pero que en los hechos sigue siendo la gran muralla en cualquier intento de suma, de diálogo, de gobernabilidad más allá del presupuesto público, afirmó que “nadie tiene fuerza suficiente para imponer su visión”.
Que lo haya dicho después de conocer los resultados de la “consulta popular” impulsada por Marcelo Ebrard, donde los viejos métodos priístas y otros nuevos usos perredistas llevaron a 800 mil votantes a las urnas en la Ciudad de México, adquiere una importancia adicional.

Porque es el reconocimiento no solamente de una realidad nacional, sino de una verdad incuestionable a la luz precisamente de lo que significan estas manifestaciones documentadas en contra de la iniciativa en materia energética.

Guadalupe Acosta llegó al PRD por las circunstancias más singulares, adversas, complejas a imaginar. En su liderazgo, que eso es, sin embargo ha destacado su inteligencia y su sentido del humor, su capacidad de síntesis y su sencillez.

Si solamente fuese por estas cuatro cualidades habría que respetarlo.

Ahora, de cara a la presentación de la iniciativa de transformación de PEMEX de Cuauhtémoc Cárdenas, apoyada hasta por Manuel Bartlett, en contraposición a la priísta que impulsa Beltrones pero que redactaron muchos, entre ellos Labastida Ochoa y Francisco Rojas, el PRD se convierte en un protagonista político. El PRD, conste, no Andrés Manuel.

Lo que, me parece, es de una dimensión inmensa. Porque admitir públicamente que nadie puede imponer su visión de manera dictatorial, quiere decir también que se respeta a lo que piensan los otros.

Y esto se tiene que traducir, definitivo, en contra de las tomas de tribuna y de las manifestaciones violentas en las calles que solamente buscan lo anterior, es decir imponer su visión (así sea respetable históricamente) de la realidad.

Guadalupe Acosta Naranjo no descubrió el hilo negro al asegurar que habrá acuerdo. Pero sí marcó un hito al afirmar que el PRD buscará soluciones lejos de la confrontación.

Ya reunirse con los líderes del PAN y del PRI para hablar había significado una diferencia del cielo a la tierra… por lo que habrá que disfrutarlo, lo que dure en esa posición y reconocerle su capacidad transformadora en un partido que ni siquiera era contabilizado en las discusiones importantes... Aunque no solamente eso…
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29 Julio 2008 04:38:00
Beatriz levanta la mano
Para algunos se había tardado.

Para otros era cuestión de estrategia, de armar el delicado andamiaje de los delgados priístas en cuyo voto confía el triunfo.

Lo cierto es que la Paredes se metió, con Beltrones de la mano o en santa sea la parte, según se prefiera, hasta el fondo en la carrera presidencial con su discurso contra los “priístas vendidos”.

Y es que la líder del PRI habló, amenazó, a título propio. Como también en primera persona del singular asumió la responsabilidad del partido. Para que todos escucharan dijo, claramente, que “el PRI de Beatriz Paredes” va a expulsar al primero en entregarse a los panistas. Sobre todo porque, insistió, las actuales son condiciones para alianzas “abiertas, a plena luz del día”.

En la defensa de la iniciativa en materia energética que hiciera Paco Rojas, ex director de Pemex, con el apoyo de Jesús Murillo en quien poco a poco parece ir confiando y, sobre todo, conformando una alianza no obstante la cercanía del ex gobernador hidalguense con Beltrones.

Así, en el transfondo pero algo es algo, en el discurso de Beatriz también estuvo la defensa del senador Manlio Fabio Beltrones.

No es la única ironía de sus palabras. No sorprende que fustigue la deslealtad política sino que comience a hablar de expulsiones cuando otros partidos están más que dispuestos a buscar alianzas, sobre todo de cara a las próximas elecciones en varias entidades federativas.

Así que también, vaya que los discursos de Beatriz tienen destinatarios, hubo lo suyo para Elba Esther Gordillo que ya desde hoy está vendiendo caro su amor hacía y para Marcelo Ebrard.

“No puede ser que hagamos política a partir del teje y maneje” aseguró, seria y sin morderse la lengua la líder del partido en control de la mayor parte del territorio nacional.

Y ahí viene Guadalupe Acosta para lo que se ofrezca, para fortalecer su vulnerable presencia en el PRD con el PRI.

Por si fuese poco la carambola de muchas bandas de la señora Paredes también tuvo como destinatario a un PAN fragmentado, golpeado estupidamente por Manuel Espino y sus alianzas corruptas, sus pataleos protagónicos que asustaron a muchos. O, si se prefiere, a Felipe Calderón. Simple recordatorio de que la líder, formal y en forma, del PRI es ella… para lo que se ofrezca…

Ahora falta ver que dice Beltrones…

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