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Agencias
Publicado el jueves, 20 de octubre del 2016 a las 09:05
Las Vegas, EU.- Donald Trump y Hillary Clinton se enfrentaron en el tercer y último debate sumergiéndose en los asuntos fundamentales de la sociedad estadunidense, bajo una atmósfera glacial, pero más cívica, en la recta final de una agria campaña presidencial.
El debate, realizado en la Universidad de Nevada en Las Vegas, arrancó, como en el segundo duelo, el 9 de octubre, y contra la tradición, sin un apretón de mano entre los dos rivales que buscan llegar a la Casa Blanca.
Clinton defendió su postura a favor del matrimonio igualitario y el derecho al aborto, vistos con desdén en el mundo conservador.
Trump respondió señalando que, de ser presidente, designará magistrados conservadores al máximo tribunal estadunidense, actualmente en un empate 4-4 entre jueces progresistas y conservadores.
El magnate de 70 años también respaldó la Segunda Enmienda de la Constitución, que protege el derecho a poseer armas, y que a su juicio “está bajo asedio”.
Aunque también apoyó el derecho a las armas, Clinton dijo que eso “no está en conflicto con una regulación de sentido común”.
Hacia el final del debate, Clinton aseguró que Trump es el “más peligroso” candidato a la Presidencia en la historia moderna de Estados Unidos, al recordar que su exadversario en la interna demócrata, el senador Bernie Sanders, “dijo que tú (Trump) eres la persona más peligrosa a disputar la presidencia en la historia moderna de Estados Unidos. Yo creo que él tiene razón”.
Por su parte, Donald Trump negó este miércoles las denuncias en su contra por comportamiento indecente con mujeres, y acusó a su adversaria Hillary Clinton y su equipo de estar detrás de esas acusaciones.
“Yo creo que ella incitó a estas personas a dar el paso adelante”, dijo Trump apuntando un dedo a Clinton en el último debate presidencial, acusando a la exsecretaria de Estado de organizar “una campaña sucia” basada en denuncias que son “mentiras”.
‘VAMOS A SACARLOS’
El contraste de posturas continuó en el tema migratorio, inyectado desde el inicio en la campaña especialmente por Trump que propone construir un muro en la frontera con México y deportar a los 11 millones que viven clandestinamente en Estados Unidos. “Tenemos algunos hombres malos y vamos a sacarlos”, señaló.
Clinton, que defiende el intento del presidente Barack Obama por pasar una reforma migratoria, promovió la regularización de indocumentados.
Trump llegó a la defensiva al último debate antes de los comicios del 8 de noviembre, golpeado en los sondeos por las acusaciones de conducta lasciva presentadas por varias mujeres.
Las últimas semanas han visto un aumento de la ventaja de Clinton sobre Trump, tanto a nivel nacional como en estados claves. La demócrata está adelante por 6.5 puntos, según un promedio de sondeos nacionales del sitio web Real Clear Politics.
Amaga con desconocer resultados
El candidato republicano Donald Trump se negó a comprometerse a aceptar el resultado electoral durante el tercer debate presidencial.
“Lo decidiré en el momento, mantendré el suspenso”, contestó el magnate al presentador Chris Wallace, cuando este le dijo que si, como su hija Ivanka dijo, él estaba dispuesto a comprometerse a aceptar el resultado de los comicios, independientemente de quién resultara ganador. “Lo que he visto es muy malo. Los medios son tan deshonestos”.
El magnate aseguró que los medios están manipulando a los electores, por lo que no puede comprometerse a aceptar cualquier resultado.
Alertó de que hay “millones de personas registradas para votar que no deberían estar registradas para votar”, alimentado sus acusaciones de que las elecciones están amañadas.
Sería difícil manipular elección: expertos “Hay muchas protecciones instaladas para impedir una eventualidad como esa, de leyes federales a legislaciones locales y de los estados”, dijo a la AFP la profesora Jo-Renee Formicola, que enseña ciencias políticas en la Universidad Seton Hall.
En Estados Unidos la organización de los escrutinios –inclusive de una elección presidencial como la del 8 de noviembre– reposa casi exclusivamente en los estados, que a su vez se apoyan en la tarea de los condados y ciudades.
Los electores estadunidenses votan de formas muy diferentes, que van desde el voto electrónico hasta la hoja de papel, y en la visión de Formicola ello actúa como una garantía contra las trampas generalizadas.
Además, agregó, en la mayoría de los estados clave de esta presidencial el conteo de votos será supervisado por un funcionario republicano, el partido de Trump. Es el caso de Colorado, Ohio, Iowa, Michigan y Arizona.
LM
Donald Trump insiste en que la elección presidencial de noviembre en Estados Unidos será “manipulada” y con eso refuerza la idea de ilegitimidad en caso de una victoria de Hillary Clinton, pero los expertos dudan de la posibilidad de realizar un fraude.
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