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Publicado el jueves, 5 de diciembre del 2013 a las 16:05
México, DF.- Un año cumplió el gobierno priista del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, cuya toma de gobierno el 1 de diciembre de 2012 estuvo empañada por el inconformismo social y de violencia. Desde muy temprano se registraron enfrentamientos entre policías y manifestantes afuera del Congreso de la Unión en San Lázaro; horas después, la trifulca se extendió en Eje Central y Avenida Juárez llegando hasta el exterior de Palacio Nacional.
El descontento no tuvo mayor dimensión y es como hemos llegado hasta aquí, 365 días después haciendo recuento del desempeño de EPN. Ante este panorama político presentamos un breve recorrido a través de 10 momentos presidenciales llenos de datos curiosos e historias de gobierno.
I. El tío Sam en México
Los presidentes estadounidenses han visitado en 32 ocasiones (33 con la de Obama del 2 y 3 de mayo) a sus homólogos mexicanos. Enrique Peña Nieto visitó la Casa Blanca en 2012, ahora tocó el turno de Barack Obama para venir a México. Aquí algunos datos sobre las visitas presidenciales.
La primera visita oficial de un mandatario estadounidense fue en octubre de 1909, cuando Porfirio Díaz se trasladó a El Paso, Texas, para encontrarse con William Howard Taft. Fue una visita recíproca pues también se reunieron en Ciudad Juárez. “Yo le recibí a usted como a un verdadero republicano y usted me recibe como a un emperador”, le dijo Taft a Díaz, pues este había mandado traer flores de Guadalajara, la vajilla de los Habsburgo, elegantes cortinas rojas y cuadros de George Washington para adornar el edificio de la Aduana donde se reunieron.
II. Gobernantes de México: curiosidades
Antonio López de Santa Anna fue el presidente con mayor número de periodos presidenciales, un total de once periodos entre 1833 y 1855, pero en tiempo efectivo de gobierno alcanzó apenas los seis años.
Porfirio Díaz gobernó durante ocho periodos presidenciales, un tiempo efectivo de treinta y un años.
III. El poder y las letras. Memorias
Son varios los gobernantes que a lo largo de la historia han decidido dejar por escrito los que fueron los años más intensos de su vida en el poder. Algunos escribieron memorias donde combinaron su vida privada con su vida pública; otros tan sólo algunos esbozos autobiográficos que reflejan más de su personalidad, unos más se dedicaron exclusivamente a explicar cada una de sus acciones de gobierno. Los siguientes títulos hoy se pueden conseguir en distintas ediciones.
Agustín de Iturbide, Memorias
Antonio López de Santa Anna, Mi historia militar y política
Benito Juárez, Apuntes para mis hijos
Maximiliano, Recuerdos de mi vida
Sebastián Lerdo de Tejada, Memorias (apócrifas)
IV. A calzón quitado: Irma Serrano
A mediados de 1969, corrió el rumor sobre la relación que sostenía el presidente Gustavo Díaz Ordaz y la artista Irma Serrano. Dicho por ella misma, “lo conocí en una de tantas reuniones de políticos. Aquel personaje era un don nadie pero llegó a ser el gusano mayor para regir los destinos del país durante seis años. Descubrí que era más atractivo de lo que me imaginaba, no de su físico del cual han hecho tantas bromas, sino por su intelecto. Tiene una personalidad un tanto especial: es simpático, duro a veces, determinante y necio igual que yo”. Básicamente su relación se confinó a “cuatro paredes”, en las casas de ella, la del Pedregal y la de las Lomas, donde se unían las buenas conversaciones, los coloquios amorosos y una que otra tarde de televisión.
V. Los Pinos, la casa del poder
La residencia oficial de Los Pinos se convirtió en uno de los grandes iconos del sistema político mexicano, incluso por encima de Palacio Nacional. Cuando la gente paseaba por Chapultepec, transitaba por Tacubaya o comenzaba a utilizar avenidas como Constituyentes, Parque Lira y Molino del Rey, invariablemente surgía la conversación en torno de la casa presidencial.
VI. los Kennedy en México
Una de las visitas más recordadas, de un presidente de Estados Unidos a México, fue la de John F. Kennedy y su esposa Jacqueline, ocurrida durante el sexenio de Adolfo López Mateos, del 29 de junio al 1 de julio de 1962.
Emotiva por un factor esencial, Kennedy compartía la religión con el pueblo mexicano. Ha sido el único presidente estadounidense de religión católica romana, pues, incluyendo a Barack Obama, el protestantismo ha predominado en los mandatarios de ese país. “El católico J.F.K. -que estará acompañado por su esposa- al hincarse a los pies de la virgen de Guadalupe, se fundirá en nuestra comunidad y será uno con el más humilde de nuestros indios”, señalaba “Excélsior” el 27 de junio del mismo año. “Se une el arzobispo primado de México al homenaje a los Kennedy”, continuaba la noticia en el periódico, dos días después. Se esperó con ansia el último día de su estancia (1 de julio), pues ese día visitaría la Basílica de Guadalupe.
VII. Los hijos del presidente
“Ustedes son gente de mundo, tratan con personas de todos colores, ideologías, religiones, costumbres; con poderosos y don nadies, con ricos y pobres. Entonces, ¿a poco nunca le ha tocado tratar con los hijos de personas muuuy influyentes? ¿Y a poco nunca ha tenido ‘problemitas’ en ninguno de los países que ha visitado? Aaaah, ¿ya vio? Ya decía yo.
“Ustedes son jóvenes, no se fijen en boberías de chiquillos. Mire, los daños son gajes del oficio o como dicen en el teatro: el show debe continuar. De todos modos se van con fajos de billetes en los bolsillos; o qué: ¿me van a decir que lo hacen por amor al arte? Qué bueno que me da la razón y ya que estamos en esas, no vendría mal que su staff se disculpara con los muchachos que tremendo susto se llevaron anoche… no me hagan esa cara, es de mala educación hacer gestos en casa ajena.
VIII. Maximino: el lado oscuro de la sucesión presidencial
Hedonista, Maximino Ávila Camacho no titubeaba en los medios para satisfacer sus deseos. Era seductor con las mujeres y, con los hombres, ejercía el encanto del macho alfa. Amante de los toros y los caballos, con frecuencia se le veía en los cosos retando a la muerte; vestido de corto, montaba gallardo acompañado de alguna de sus bellas amantes sin el temor de verse descubierto. Era soberbio y ególatra.
Tenía una larga trayectoria en la política y ejercía un poder desmedido en Puebla, su estado natal. Pero Maximino encarnaba a lo peor de la clase política mexicana, la hizo más perversa y corrupta. Se le responsabilizaba por la muerte o la desventura de más de uno de sus adversarios (en la política, en el amor…).
IX. Caída de Madero
En 10 días de combates, el gobierno maderista no pudo sacar a los poco más de 400 rebeldes que se habían atrincherado en la Ciudadela. En 1871, frente a una intentona golpista similar, al gobierno juarista no le tembló la mano para acabar con los rebeldes a punta de cañonazos en tan sólo unas horas.
X. Renuncia de Porfirio Díaz al poder
El cometa Halley que fue visto durante 1910, en momentos en que el Porfiriato mostraba al mundo el progreso del país en el primer centenario de su Independencia, fue considerado como un presagio de que el régimen sería eterno. Sin embargo, la profecía fue reinterpretada unos meses después: el cometa con el rostro de Madero –como lo plasmó José Guadalupe Posada- era el anuncio del tiempo nuevo que comenzó con el triunfo revolucionario y la caída de don Porfirio en mayo de 1911.
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