Internacional
Por
Agencias
Publicado el martes, 26 de agosto del 2014 a las 00:31
Mexico, D.F.- Siempre he pensado, como estudiante y como madre, que en la escuela enseñan cursos que nunca usamos, pero no nos ofrecen cursos que usaríamos toda la vida. Fuente: Sin Embargo
Por ejemplo, si nuestra realidad histórica es convertirnos en adultos independientes, faltan cursos obligatorios relacionados con eso.
Lo que llamó mi atención recientemente fue una carta de un estudiante de cuarto año de escuela superior a un periódico local, expresando que en cuatro años de escuela superior, no lo prepararon para la vida.
Reclama que a meses de entrar a universidad no sabe cocinar huevos revueltos, cambiar una llanta ni solicitar un préstamo estudiantil.
Comenta que los padres rara vez se toman el tiempo de enseñar a sus hijos esas mismas destrezas, pero insiste en que la escuela podría brindar un curso de “destrezas de vida”, en lugar de tantas matemáticas y ciencias que muchos alumnos no usan después.
El chico, aparte de estar de acuerdo conmigo sobre los cursos escolares, me enfrentó a mi consciencia.
Yo tampoco hice mi parte en algunas destrezas de vida por muchas razones: nunca se me ocurrieron; mis hijos no me preguntaron; me dijeron “no, gracias”; el tiempo voló y no me di cuenta de que eran casi adultos; o insistía en hacer cosas por ellos, hasta que se independizaron y tuvieron que aprender esos detalles por ellos mismos.
Entonces me preguntaban sobre cocina y otros asuntos, pero terminaron con sus propias estrategias.
En cuanto a finanzas a ambos les sugerí tomar en universidad un curso de finanzas personales, lo hicieron y dio resultado.
Por mi parte, cuando noté el mismo vacío cuando era adolescente, tomé un curso universitario de administración del hogar, que es uno de los que más he utilizado toda mi vida.
Yo pienso que, por más que los padres quieran enseñar destrezas de vida, a muchos hijos se les hace difícil escucharlos o aprender de ellos, aparte de que los padres no dominan todos los temas.
Una alternativa es compensar lo que no sabemos sugiriendo buenas fuentes de información.
La otra opción, ya que los jóvenes pasan tanto tiempo en la escuela para su formación, es que estas incluyan en sus currículos cursos obligatorios de entrenamiento de vida.
De una u otra manera, antes de terminar la escuela superior, los jóvenes deberían aprender detalles de la vida adulta como los siguientes: Familia, matrimonio, crianza, selección de pareja
Administración de finanzas personales Hacer un presupuesto y seguirlo (con un ligero curso de la diferencia entre lo que se necesita y lo que se quiere)
Llenar una planilla de contribución sobre ingresos
Escoger un plan de retiro
Escribir una hoja de vida, solicitar empleo y prepararse para una entrevista de trabajo
Solicitar ayuda económica o préstamos estudiantiles
Escoger un banco con un mínimo de cargos mensuales para abrir una cuenta Llevar una chequera bancaria y reconciliar un estado de cuentas
Escoger qué tarjeta de crédito solicitar, cómo usarla y cómo no usarla
Leer un mapa Lavar y planchar la ropa
Cocinar
Qué y cómo comprar en el supermercado
Cuáles y cómo comprar enseres eléctricos
Reglas de mantenimiento del auto (por ejemplo, cómo cambiar una llanta y cuándo llevar el auto a cambio de aceite) Hacer maletas para viajar
Almacenar la ropa en las gavetas y en el closet Medidas de seguridad en el hogar
Comprar ropa y cómo vestir (calidad, presupuesto, ocasión)
Etiqueta y buenos modales
Poner una mesa Leyes de alquiler de vivienda
Qué es una hipoteca y cuál porcentaje de su salario debe pagarse mensualmente en hipoteca
Solicitar tarjetas que les ofrezcan descuentos (por ejemplo, de viajero frecuente en líneas aéreas, cadenas de hoteles, American Automobile Association AAA, etc.
Cómo desarrollar buen crédito Dónde y cómo conseguir cupones de descuento para todo tipo de compra Leyes que debe respetar en el estado donde viva Negociar la compra de un auto Escoger un buen plan médico Parto de la premisa de que los jóvenes conocen muy bien el uso de una computadora; por eso no lo incluí en la lista.
Y estoy segura de que sus decisiones personales les exigirán seguir aprendiendo nuevas cosas que no puedo prever.
En lo que estoy de acuerdo con el joven de la carta es que, entre la escuela y nosotros, debemos enseñarles a nuestros hijos esos detalles de la vida adulta, antes de que lo necesiten con urgencia, aprendan mal de quienes saben menos y paguen el precio de la ignorancia como tal vez lo pagamos tú y yo.
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