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Comidas para niños: recetas atractivas y saludables

  Por Grupo Zócalo

Publicado el sábado, 31 de enero del 2026 a las 10:38


encontrar comidas que sean tanto saludables como apetecibles para los más pequeños, especialmente si son selectivos es un verdadero desafío

Ciudad de México.- La alimentación de nuestros niños es una pieza clave en su crecimiento y desarrollo, y como padres, sabemos que cada bocado cuenta. Pero encontrar comidas que sean tanto saludables como apetecibles para los más pequeños, especialmente si son selectivos (ejem, quisquillosos) con sus gustos, puede convertirse en un verdadero desafío. No es tarea fácil.

Es por eso que hemos preparado una selección de recetas que no sólo son variadas y nutritivas, sino también atractivas para los niños. Con estas ideas, podrás mantener a tus hijos interesados en su plato, sin sacrificar la calidad ni el valor alimenticio de sus comidas, y organizar el menú familiar fácilmente. ¡Prepárate para disfrutar de la comidas en familia sin batallas!

Platos de verduras para niños

Descubre formas creativas y divertidas de presentar las verduras para que los niños no solo las coman, sino que las disfruten.

Rollitos de calabacín rellenos de verduras y queso

Si hay una receta con verduras adecuada para los que no les gustan las hortalizas… aquí la tenéis. No hace falta que diga que nos encontramos ante una combinación deliciosa. La potencia de su relleno y gratinado contrasta con la suavidad del calabacín recién horneado.

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Ingredientes
1 calabacín grande
100 g. de brócoli
200 g. de requesón
100 g. de queso de cabra (rulo sin corteza)
1 pimiento rojo asado
6 tomates secos en aceite (escurridos)
100 g. de salsa de tomate
Sal (unos 5 gramos aprox.)
Pimienta negra recién molida al gusto
Queso rallado tipo cheddar, gouda o similar
Un poquito de aceite de oliva virgen extra (para presentar los rollitos)
Los rollitos de calabacín son una opción equilibrada y sana para disfrutar en casa. Si hay una receta con verduras adecuada para los que no les gustan las hortalizas… aquí la tenéis. No hace falta que diga que nos encontramos ante una combinación deliciosa. La potencia de su relleno y gratinado contrasta con la suavidad del calabacín recién horneado.

Es una receta con calabacín que admite múltiples variaciones y podéis tunearla con vuestros rellenos preferidos: salmón, atún, bacalao, pollo, jamón, beicon, otras verduras y mucho más. En vuestra imaginación -y en lo que tengáis en la nevera- está el límite.

El calabacín es una hortaliza muy versátil que da un juego increíble en la cocina y con la que podéis hacer muchísimas recetas. Además de estos rollitos de calabacín, que están de rechupete, queda genial en tortilla, en formato crema, en pisto, etc. Cuando compremos un calabacín para rellenar como en esta receta tenemos que fijarnos en que el calabacín sea de un tamaño medio, para evitar así mayor número de semillas. Tenemos que elegir un calabacín que sea compacto y firme, de color claro, brillante y sin magulladuras.

Ingredientes

Preparación de rollitos de calabacín

En un recipiente amplio y hondo mezclamos bien el requesón con el queso de cabra.

Picamos finamente (o rallamos) el brócoli cocido. Yo lo he hecho al vapor, cinco minutos, pero se puede cocer en abundante agua, saltear en una sartén o en el microondas. Lo que os resulte más cómodo. Agregamos el brócoli a la mezcla de quesos y removemos para integrar.

A continuación picamos finamente el pimiento rojo asado y también los tomates secos. Cuanto más fino sea el corte, mejor. Agregamos ambos a la mezcla anterior y removemos para integrar. Salpimentamos la mezcla al gusto, teniendo en cuenta que el requesón es bastante insípido. Recomiendo que lo probéis para no quedaros cortos.

Una vez lista la farsa o mezcla del relleno la dejamos reposar en la nevera mientras cortamos el calabacín en finas láminas. Para esta tarea conviene usar una mandolina porque el corte queda genial, muy fino y homogéneo. En caso de no contar con este utensilio, siempre podéis tirar de un buen cuchillo y hacerlo a mano.

Vamos a usar solo las láminas de la parte central, que son las más anchas. Las colocamos sobre la mesa de trabajo y extendemos una fina capa de relleno por encima, dejando el extremo final vacío.

Enrollamos cada una de las láminas de calabacín, procurando no apretar mucho para que el relleno no se desplace en exceso hacia el final. No pasa nada si esto ocurre, lo retiramos y continuamos con el resto del proceso.

Cubrimos la base de una fuente para horno con una capa de salsa de tomate y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, colocamos los rollitos encima. Después extendemos sobre cada rollito una cucharada de salsa de tomate, aceite de oliva virgen extra y con queso rallado.

Llevamos la fuente al horno, precalentado a 220º C con calor arriba y abajo, y cocemos los rollitos de calabacín durante 15-20 minutos o hasta que la superficie esté dorada. Retiramos y dejamos reposar unos minutos antes de servir, para que pierdan un poco de temperatura y los podamos disfrutar bien a gusto.

Consejos para unos rollitos de calabacín de rechupete

Aunque con una mandolina es como mejor quedan las láminas de calabacín, se puede usar también un cuchillo bien afilado y hacer los cortes a mano con mucho cariño.

Hay quienes pasan las láminas de calabacín por la plancha antes de forrar los rollitos. Con ello consiguen que queden más maleables y es una buena solución si las láminas quedan un poco más gruesas de lo deseado.

Es importante hacerse con un calabacín tierno y dulce, algo que resulta sencillísimo cuando está en temporada, por lo que esta verdura de verano está en su mejor momento en los meses de mayo a septiembre.

Lo ideal es usar calabacines de calibre medio, para que los rollitos tengan un tamaño adecuado. Los pequeños son muy vistosos, pero se tarda mucho más en montar los rollitos.

El relleno se puede variar al gusto. Probad a incorporar frutos secos picados, hierbas, salmón, atún, jamón, pollo deshilachado,…conseguiréis sabores muy diferentes y todos ellos deliciosos.

Albóndigas de berenjena ricas y jugosas. Receta vegetariana paso a paso

Ingredientes
2 berenjenas (600 g.)
1 puerro (parte blanca)
1 cebolla
3 dientes de ajo
1 zanahoria
50 g. de tomate seco
50 g. de pan rallado
50 g. de harina de trigo de todo uso
100 ml. de salsa de tomate
100 ml. de caldo de verduras
100 ml. de vino blanco
Orégano seco
Sal y pimienta negra recién molida (al gusto de casa casa)
Aceite de oliva virgen extra

Las albóndigas son uno de los platos más queridos en el recetario. Cuando pensamos en ellas, enseguida nos acordamos de las que hemos comido en casa toda la vida, y que tanto nos gustan. En mi caso, tanto mi madre como mi abuela eran unas expertas y por ello las albóndigas son unas de mis platos preferidos. También podéis encontrar un artículo con mis mejores trucos y consejos para conseguir unas albóndigas bien ricas y jugosas.

Lo bueno de esta preparación tan tradicional es que admite todo tipo de ingredientes, ya sean albóndigas de carne, de pescado, de verduras, etc. Esta vez me he decantado por utilizar berenjenas, una verdura muy versátil en cocina y que podemos encontrar en el mercado durante todo el año, gracias a los cultivos de invernadero en el sur de España. De ellas podemos destacar su alto nivel de agua (90%). Este dato hace que sea una verdura apta para todo tipo de personas, sobre todo para aquellos que quieran seguir una dieta sana y saludable. Además es un alimento saciante, gracias a su aporte de fibra y ausencia de grasa.

En el blog podéis encontrar muchas recetas con berenjenas nuestro famoso mutabal, o las tradicionales berenjenas a la parmesana, la clásica receta infantil que triunfa en casa, las berenjenas rellenas de jamón y queso o una musaka griega de rechupete.

La manera de preparar las albóndigas es similar en todos los casos, incluso como en este caso que es una receta vegetariana. Se preparan con berenjena, pero una vez pillado el truco, os convertiréis en unos adictos a prepararlas en casa. En nuestro blog podéis encontrar otras opciones vegetarianas similares como unas albóndigas de arroz y espinacas, las deliciosas albóndigas de lentejas o las albóndigas hechas con tomate (tenéis que probarlas). Elegid vuestra receta y a prepararlas, estoy seguro que os van a encantar.

Preparación de la base de las albóndigas

Picamos la cebolla y el puerro en “brunoise”. Pelamos la zanahoria y la troceamos en dados pequeños. Cortamos 1 diente de ajo bien fino. En una sartén o cazuela ancha, vertemos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, sofreímos las verduras 5 minutos, a fuego medio/alto. Salamos al gusto.

Añadimos el vino blanco, subimos el fuego y cocinamos un par de minutos a fuego alto. A continuación, incorporamos la salsa de tomate y el caldo de verduras. Mezclamos, tapamos la cazuela y cocinamos unos 25 minutos a fuego medio/bajo. Queremos que se vaya consumiendo el líquido y resulte una salsa más jugosa.

Mientras se hace nuestra salsa, vamos con las berenjenas. Comenzamos por cortarlas en mitades (a lo largo). Hacemos unos cortes en diagonal en la parte interior carnosa. Salamos, rociamos con aceite de oliva virgen extra y colocamos encima los 2 dientes de ajo en láminas. Horneamos 20 minutos a 200º C.

Retiramos del horno, dejando unos minutos de reposo para que se atemperen las berenjenas. Con la ayuda de una cuchara, vamos quitando la “carne” interior asada, dejando la piel.

Introducimos en un vaso de picadora, junto a los ajos asados y a los tomates secos. Trituramos, hasta conseguir una textura grumosa. Pasamos a un bol, añadimos el pan rallado y mezclamos bien.

Probamos el punto de sal, si hiciese falta añadimos un poco. Y si os gusta el toque picante, de manera opcional, un poquito de pimienta negra recién molida le van genial.

Preparación de las albóndigas de berenjena. Presentación final

Hacemos las albóndigas. Cogemos un poco de la mezcla, boleamos y pasamos por harina. Repetimos el proceso con el resto. Freímos vuelta y vuelta, en abundante aceite de oliva virgen extra, hasta que estén doradas por ambos lados. Retiramos sobre papel absorbente.

En una fuente, disponemos una base de nuestro pisto de verduras y sobre ella las albóndigas. Servimos caliente en la mesa.

Yo suelo acompañarlas con arroz blanco, pero también les va muy bien un poco de pasta o como no, acompañarlas con vegetales o sencillamente solas.

Una receta sencilla, económica y saludable, que seguro os gustará ya que está deliciosa. Un buen artesano no vendría mal para rechupetear en la salsa. Espero que os animéis a hacerla y ya me contaréis si os ha gustado tanto como a mí.

Consejos para unas albóndigas de berenjena de rechupete

He asado las berenjenas en el horno, de manera que es más sencillo y no manchar más cacharros en la cocina. Pero otra opción que tenéis es pelar las berenjenas, trocearlas y luego cocinarlas en el microondas unos 10 minutos, junto a los 2 dientes de ajos laminados. Luego las pasáis a la picadora y seguís igualmente el resto del proceso.

Teniendo un pisto de verduras tan rico, vuestra guarnición preferida también encaja a la perfección para completar el plato. En mi caso, me decantaría por un arroz blanco o la quinoa, para seguir en la línea de algo sano y saludable.

Este plato es perfecto para llevar en el táper al trabajo, de picnic o donde queráis. También podéis congelar las albóndigas y el pisto, aunque os recomiendo hacerlo por separado. Así podréis usarlos por separado o juntos según os apetezca.

Croquetas de brócoli y queso. Receta casera y fácil

Ingredientes
200 g. de brócoli
1 cebolla
20 ml. de aceite de oliva virgen extra para sofreír la cebolla y el brócoli
Sal y agua (para la cocción del brócoli)
Para la bechamel: 300 ml de leche entera
50 g. de harina de trigo (o de maicena si tenéis celiacos en casa)
40 ml. de aceite de oliva virgen extra o 50 g. de mantequilla
Una pizca de nuez moscada
Sal y pimienta negra recién molida (al gusto de cada casa)
100 g. de queso de cabra
Para el rebozado de las croquetas: 2 huevos camperos
Pan rallado (con o sin gluten)
Aceite de oliva virgen extra suave (arbequina por ejemplo) para la fritura

¿Unas croquetas de jamón, croquetas de atún o croquetas de pollo?¿Se os hace la boca agua? Pues hoy os presento unas croquetas un poco más saludables a las que os tengo acostumbrados, una variante deliciosa y nutritiva, que triunfarán en casa, croquetas de queso y brócoli.

En el blog tenemos una gran variedad de croquetas en nuestras recetas de aperitivos, perfectas como un primero o incluso como una cena de rechupete. Con toda esta muestra de croquetas podemos decir con seguridad que vas a encontrar tu receta de croqueta preferida, y a lo mejor es la que te presentamos hoy,

Para unas croquetas de calidad sólo necesitáis buenos ingredientes, aquellos que os apetezcan combinar, una buena salsa bechamel y un poco de ganas y podremos hacer la croqueta perfecta, la que más guste en casa, por sabor y textura. Siempre digo que las mayoría de las veces las croquetas se convierten en una forma deliciosa de aprovechar restos de otros platos, no deja de ser una receta de reciclaje que convierte a estos pequeños bocaditos en una maravilla en la mesa.

En nuestro caso hemos empleado un brócoli grande que habíamos cocinado hace unos días y que me pareció perfecto para combinar con un queso potente que teníamos en la nevera, la combinación de sabores ha sido todo un éxito. Una forma muy sutil de que mi peque (y los vuestros) coman brócoli en su dieta y que no dejen ni una miga en el plato. ¡Veréis que a los niños les encanta! Podéis ver el resultado final arriba ¡De rechupete!

Preparación de las verduras. Sofrito de brócoli y cebolla

Empezamos con cociendo el brócoli, lo podemos hacer al vapor, en el microondas o bien de manera clásica, en agua caliente.

Para ello dividimos el brócoli en ramilletes, los separamos del tronco central. Lavamos bien en agua fría y escurrimos.

Si lo vamos a cocer, ponemos agua en una cazuela con un poco de sal y cocemos a fuego fuerte, lo dejamos desde que este el agua hirviendo durante 4 minutos. Reservamos.

Si fuese al vapor, ponemos en una cazuela unos 2 dedos de agua en el fondo y un toque de sal a fuego alto. En cuanto empiece a hervir colocamos el brócoli en la vaporera o un colador grande encima de la cazuela, tapamos y dejamos que se cocine durante 5-6 minutos. Reservamos.

Si fuese al micro (la forma más fácil), ponemos los ramilletes de brócoli en una bol o estuche de vapor (que valga para el microondas), cerramos y metemos al micro a 900 W durante 2 minutos. Reservamos.

Una vez el brócoli preparado. Ponemos una sartén al fuego con un poco de aceite, añadimos la cebolla finamente picada (lo máximo posible) y cuando comience a dorarse, echamos el brócoli troceado en dados pequeños. Salteamos hasta incorporar los ingredientes perfectamente. Reservamos en un plato y dejamos libre la sartén.

Preparación de la masa de las croquetas de queso y brócoli

Preparamos la bechamel, en la misma sartén donde hemos hecho el brócoli (ahora vacía) ponemos el aceite o la mantequilla y agregamos la harina. Hacemos el roux tostando la harina removiendo con una espátula durante unos 4 minutos a fuego medio.

Vertemos la leche caliente, una pizca generosa de nuez moscada y removemos hasta que espese. Siempre a fuego medio y sin dejar de remover, para evitar que se pegue al fondo de la sartén. Agregamos sal y la pimienta negra. Es hora de añadir el sofrito de brócoli y el queso en dados. Removemos bien hasta integrar todos los ingredientes.

Engrasamos una fuente con mantequilla y espolvoreamos la base con harina. Echamos la masa de las croquetas, la extendemos y tapamos con un film transparente. Otro truco es untar con mantequilla la superficie, es decir untar con mantequilla a temperatura ambiente. Así hará de película protectora de nuestra masa de croquetas y de este modo nos se os resecará o oxidará la superficie mientras reposa en frío. Dejamos de un día para otro en la nevera.

Dar forma y empanado de las croquetas. Fritura y presentación final de las croquetas de brócoli y queso

Para el empanado de las croquetas, podéis darle forma de manera tradicional. Con la ayuda de dos cucharas o también hacerlas esféricas, ayudándoos de las manos. Con el tiempo que le hemos dado de frío no tendréis problema en moldearlas con facilidad.

Batimos los huevos, y pasamos las croquetas por él. De aquí directamente al pan rallado y reservamos en un plato o fuente. Vais colocando las croquetas separadas y se dejan de nuevo en la nevera al menos una hora.

A nosotros nos han salido unas 25 croquetas (si son muchas para comer en el mismo día, siempre se pueden congelar, recordad que tenemos consejos para congelar croquetas en el blog).

Vamos cocinando las croquetas a fuego alto. Freímos las croquetas en aceite de oliva bien caliente, en tandas de cuatro o cinco cada vez, hasta que estén doradas por todos lados. Regulando la temperatura para evitar que se nos quemen.

Retiramos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Servimos directamente, recién hechas. ¡Ya tenemos listas nuestras croquetas de brócoli y queso de cabra!¡Qué aproveche!

Podemos acompañarlas de una buena ensalada de tomate y tendremos un plato combinado principal, o ponerlas al centro de la mesa como picoteo. Las pongas como las pongas, ¡no quedará ni una!

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