Saltillo

Publicado el domingo, 28 de junio del 2026 a las 03:30
Saltillo.- Hay aniversarios que no sólo marcan el paso del tiempo, sino que abren puertas. Puertas a pasillos recorridos hace décadas, a salones donde aún parecen escucharse las voces jóvenes, a patios donde la risa quedó suspendida como si nunca se hubiera ido. Así ocurre hoy con el Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios No. 97, que a cuatro meses de cumplir 50 años no sólo se prepara para celebrar: está reactivando la memoria colectiva de Saltillo.
La convocatoria lanzada por la institución para reunir fotografías, recuerdos y fragmentos de historia compartida encendió algo más profundo que la participación: detonó un reencuentro emocional. En cuestión de horas, las redes sociales se poblaron de nombres, generaciones, anécdotas y evocaciones que transformaron una simple efeméride en un archivo vivo, tejido por cientos de voces que alguna vez caminaron por esas aulas.

La invitación a participar en la página oficial de Tele Saltillo funcionó como detonador visual: imágenes de instalaciones, momentos emblemáticos, instantes congelados que hoy vuelven a respirar. Pero lo verdaderamente significativo ocurre en los comentarios, donde generaciones enteras, desde los 70 hasta principios de los 2000, se reconocen, se llaman, se buscan. La publicación dejó de ser un anuncio y se convirtió en punto de encuentro.

Nombrar la generación, en ese contexto, no es un dato menor. Es una forma de decir “yo estuve ahí”, de reclamar un lugar en la historia compartida.
“ Yo fui de la generación 1991-1994, bonitos recuerdos del Cbas”, escribió Antonio Ibarra Trejo, como quien abre una ventana al pasado.
Ruth González Garza respondió desde otra esquina del tiempo: “DE SAETI! generación 92-95”, evocando el nombre con el que también se conocía al plantel. Cada fecha es una coordenada emocional.
Entre los comentarios emergen también fragmentos de historia que trascienden lo individual. Fermín Margu recuerda: “Somos un grupo de exalumnos del Cecyt 330, hoy CBTis 97… generaciones 76-79 y 77-80 cuando cambió de nombre”.
En esa precisión se guarda algo más que información: se conserva la transformación de una institución que creció junto con la ciudad, adaptándose, evolucionando, permaneciendo.
Desfilan generaciones: 1978-1981, 1987-1990, 1994-1997, 2002-2005. Y en cada una el mismo eco: el reconocimiento de una etapa irrepetible.
“Qué hermosa etapa”, escribió Lilia Mmq, como si resumiera el sentir colectivo. Porque el tiempo pasa, pero hay lugares que se quedan a vivir en uno.

Si algo se repite con fuerza en los testimonios es la presencia de los maestros. Nombres que resurgen con nitidez sorprendente, décadas después.
Tete Jiménez recuerda al profesor Nakashima, a Emilia Ordaz, y en esa evocación se percibe la huella indeleble de quienes enseñaron más que materias. La memoria docente no se diluye: se honra.
Para otros, como JG Coro, la preparatoria fue “una etapa crucial en la vida”. Sus palabras revelan algo más amplio: los vínculos que nacieron en el CBTis 97 no se quedaron en el aula. Siguen vivos en grupos, en saludos constantes, en la necesidad de mantenerse cerca, aunque el tiempo y la vida hayan llevado a cada quien por caminos distintos.
Otro fenómeno se repite: las etiquetas. Nombres lanzados al espacio digital como llamados afectivos. Compañeros que se buscan, que se invocan, que se traen de vuelta.
La publicación funciona como una especie de lista invisible donde cada quien intenta reunir a los suyos. Así, el aniversario deja de ser institucional y se vuelve íntimo.
A pesar de que faltan cuatro meses para la celebración oficial, el tono es claro: la nostalgia domina, pero no es una nostalgia triste; es una que abraza, que reconoce, que agradece.
Orgullo generacional, gratitud hacia los docentes y cariño por los espacios compartidos. Más de 90 % de las intervenciones reflejan ese sentimiento.

Para quienes pasaron por el CBTis 97, el plantel no es sólo un lugar donde se cursó el bachillerato. Es un punto de referencia emocional, un fragmento de identidad.
Desde sus días como Cecyt 330 hasta su consolidación actual, ha sido testigo del crecimiento de Saltillo y de miles de historias personales.
Hoy, en la antesala de sus 50 años, la institución suma un nuevo capítulo: el de una comunidad que, incluso en la distancia del tiempo, sigue regresando.
La revista conmemorativa que reunirá fotografías y relatos será, en el fondo, un espejo colectivo. Uno donde generaciones enteras podrán mirarse y reconocerse.
Porque hay lugares que no se abandonan nunca. Y el CBTis 97, para muchos, sigue siendo ese sitio al que siempre se vuelve, aunque sea con la memoria.

Entre las historias compartidas, algunas brillan con una luz especial.
Alejandro López Hurtado relata cómo él y su padre se graduaron el mismo día, separados por 25 años. En ese instante improbable se cruzan dos generaciones, dos tiempos, una misma institución como punto de encuentro.
Es ahí donde el CBTis 97 deja de ser sólo escuela y se convierte en herencia.
La memoria también se construye desde lo cotidiano. No todo ocurre dentro de las aulas.
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