Estimados y estimadas lectoras:
Esperando que todos y todas se encuentren muy bendecidos y llenos de energía y salud.
Saben que he tenido un mes, aparte de mucho trabajo y compromisos diversos, entre velorios, partida de un querido amigo de toda una vida. De verdad este mes no me dio la vida, ni las horas, para alcanzar con todo lo que la vida me exigía, debo decir que yo misma me exigía. Pero ya estoy poniendo cartas en el asunto. Es decir, me estoy empezando a organizar con tantas tareas que yo misma y por gusto me he puesto. Me gusta todo lo que hago, pero, a decir verdad, me ha rebasado. Y ahora estoy tratando de equilibrar todo. Les suena, es decir, ¿cómo andan ustedes? ¿Desequilibrados o desequilibradas? Es hora de un alto en el camino.
Y bueno, les quiero platicar lo que me aconteció hace unos tres viernes atrás, cuando mis tres hijas estaban en el aeropuerto de Monterrey documentando para irse a Miami a tomar un crucero por unas islas divinas, el motivo, que su hermana, primero Dios, se casa el próximo año y querían convivir y festejar tan lindo y esperado acontecimiento en su vida. Se supone que todo estaba listo, que todo ya lo habían checado todas. Yo como mamá, después de que una de ellas me dice que ya es adulta, que no le tengo que recordar ni decir nada, que ella sabe sus tiempos y sus cosas, etcétera. Dije, ok, tiene razón, y que me quedo con las ganas imperiosas de recordarle que checara bien su visa. Pero se me quedó en la boca y no le dije nada. De rato pasa otra de sus hermanas con el chofer para llevarlas a Monterrey, con su otra hermana y bueno, yo me voy a dormir solita, apago todo, cierro mi cuarto y en un rato más me levanto de un salto, y de la nada, prendo la computadora, conecto el cable a mi celular que NO FUNCIONABA, se preguntarán que para que lo conecto si no funciona, lo mismo me pregunté, pero la intuición de una mamá no se equivoca casi nunca. Dejé la compu y mi celular QUE NO FUNCIONABA, REPITO, CONECTADO, y me fui de nuevo a mi cuarto, lo cierro y me duermo, y de repente, así en mis sueños, oigo un sonido, dije es sábado, no tengo que ir a trabajar, al menos no temprano, no puse alarma, no jala el celular, estoy soñando, y de repente me levanto de un salto, y me digo: me están llamando por el celular QUE NO FUNCIONA A LAS 5:20 am. Mis hijas, pensé, y que bajo como alma que lleva el diablo. Efectivamente era una de mis hijas, y obvio que sabía perfecto para qué me quería, y le dijo un improperio, pues me enojé conmigo misma, por no haberle dicho que revisara su VISA. Paso siguiente, “mamá, ya sé, ya sé, pero puedes correr y traer mi visa, tengo que documentar antes de las 7:00 am, tienes justo el tiempo ma, ¿sí? Corre…”, y literal subo como alma que lleva el chamuco, me lavo los dientes, voy al baño y me cambio, todo en cinco minutos, agarro EL PASAPORTE Y EN ÉL IMPRESA LA VISA, LA VEO 10 VECES, NO VAYA A SER. Y VUELO EN EL CARRO… LITERAL. Pero con el Jesús en la boca para que cuidara mi camino, para que por favor pudiera llegar a tiempo. Debo decir que cuando eres mamá, siempre hay que tener tanque lleno, llantas revisadas, llanta de refacción, algo de dinero en tu bolsa, porque siempre puede haber llamadas urgentes. Aún de noche salgo de la casa y me voy directo a la carretera, ahí voy con los ojos bien abiertos. Todo bien, pero recuerden que no tenía celular porque NO FUNCIONABA, SÓLO FUNCIONÓ PARA QUE ENTRARA LA LLAMADA DE AUXILIO DE MI HIJA, y literal murió el celular, sólo alcance a decir, “sí ahí voy, y no tengo celular ok, bye que si no, no llego”. Y que de repente siento que algo explota y el carro empieza a zigzaguear.Levanto la cajuela y pido ayuda. Y que se paran dos de inmediato. Dios en su infinita misericordia me manda dos ángeles a los que todavía les digo, “tengo que llegar en 15 min, por favor tiene 5 minutos, si no no llego al aeropuerto”. En cinco minutos quedó puesta la llanta de refacción y sigo volando, claro que les pregunté sus nombres para tenerlos en mis oraciones. Y salgo como tapón de sidra de nuevo, y que veo una Y griega, y me voy por la equivocada, claro jajaja, y era una caseta pequeña, le digo “seguro me equivoqué, voy al aeropuerto, ¿por qué otra caseta?”. Y me dice, “sí, era por arriba”. Y le digo: “Ayúdeme, diga a los de atrás que se muevan por favor, que no llego al aeropuerto, y sí, les pide de favor que se hagan un lado, y yo como en película de Rápido y Furioso, me voy un kilómetro de reversa, y me incorporo a la carretera correcta, y que por fin llego con el Espíritu Santo en la boca, sólo sentí donde alguien me quita el pasaporte que ya llevaba en mi mano… y dice gritando, “mamá, sí llegaste, sí pudiste mamá, te la rifaste”, pero ya iba como alma que lleva el chamuco, yo ni alcance a decir hola, adiós, bendiciones, nada. Sólo vi el cabello suelto entrando a la puerta del aeropuerto. Y me voy y más adelante me estaciono, y suspiró varias veces, y me pregunté, “¿fue real? ¿Qué pasó? Espero en Dios que sí haya podido subirse al avión”. Y me voy porque tenía junta de trabajo en Saltillo. Así que ya me vine tranquilamente, recapitulando lo sucedido. Y al llegar a la casa, me conecto al WhatsApp de la compu, y leo: “mamá te la rifaste, eres la mejor mamá”, la mamá best no se qué, las tres me habían puesto algo, de que la súper mamá… y sonreí, por supuesto, agradecí a Dios que todo haya salido bien. Y en eso me sale en Instagram un changuito hablando por teléfono con un mensaje: yo hablándole a mi mamá para que me ayude a resolver, porque, aunque yo ya soy adulta, ella es adulta premium, y que se me salen las de cocodrilo. Porque así es, siempre las madres seremos mamas, premium, como la mía, que Dios la guarde a sus 89 años. Eres la mejor mamá y lo soy también porque de tal palo, tal astilla, o lo que es lo mismo, hija de tigre, pintita. Hasta pronto y no dejen de revisar todo cuando vayan a viajar, check list, por favor. Ya llegaron mis hijas y súper viaje que se aventaron, por si estaban con el pendiente. Diosito por delante.
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