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6 consejos para enseñar autonomía e independencia a los niños

Por Grupo Zócalo

Hace 3 semanas


Los niños necesitan aprender a ser autónomos para desenvolverse correctamente en el mundo

Ciudad de Mexico.- Ser padre o madre es un trabajo a tiempo completo. Durante sus primeros años, los niños son dependientes y requieren de la presencia constante de los adultos para sobrevivir y desarrollarse. Sin embargo, esta agotadora tarea se aligera a medida que los pequeños crecen y logran asumir más responsabilidades. Por ello es tan importante enseñar autonomía a los niños.

Fomentar la independencia no se trata de un acto de egoísmo o pereza de los padres. Al contrario, es un proceso natural.

Educar consiste en guiar a los niños para que se conviertan en personas resueltas y capaces de desenvolverse en el mundo. Así, mientras los progenitores delegan progresivamente ciertas tareas en los niños, estos fortalecen su autoestima y su confianza y se preparan para la vida.

Formas de enseñar autonomía e independencia a tus hijos
Lejos de lo que puede parecer, enseñar autonomía a los niños no es sencillo. Y en muchas ocasiones, no es tampoco la alternativa más cómoda. Sin embargo, si perseveras y aplicas los siguientes pasos, cada día estarás contribuyendo a la construcción de su independencia.

1. Aprovecha la natural tendencia de los niños a ser autónomos
Los niños quieren ser independientes. Basta con observar a un bebé que persevera en su afán de alcanzar un juguete por sí mismo o a un niño que exige ponerse los zapatos sin ayuda.

Muchas veces, por facilitarles la vida, por las prisas o por simple inercia, los padres coartan esta tendencia natural de los infantes. Sin embargo, lo más positivo sería favorecerla y aprovechar el impulso.

Por ejemplo, siguiendo la pedagogía Montessori, puedes procurar que tu hijo tenga a su alcance aquellos elementos con los que más interactúa. En lugar de estantes elevados para guardar sus cuentos, opta por muebles a su altura. Coloca un pequeño taburete en el baño para que pueda llegar al lavabo. Estas pequeñas adaptaciones en el entorno favorecerán de forma natural sus deseos de independencia.

2. Establece rutinas

Las rutinas son muy beneficiosas para los niños, ya que vuelven su día a día más predecible. Esto no solo les aporta una agradable sensación de seguridad, sino que además les permite ser más autónomos. Cuando el pequeño sabe qué paso sigue después del otro, es menos probable que necesite ayuda, guía o supervisión.

Por ejemplo, cuando tu hijo aprenda que cada noche antes de dormir ha de lavarse las manos, la cara y los dientes y ponerse el pijama, podrá completar esta secuencia por sí mismo. Y lo mismo cuando integre que cada día, al salir de casa, ha de calzarse, ponerse el abrigo y coger su mochila.

3. Permite que tomen decisiones

Los padres están a cargo de sus hijos; esto es un hecho. Sin embargo, al saberse responsables de su bienestar, muchas veces optan por tomar todas las decisiones de forma unilateral. Escogen qué come el niño cada día, de qué color viste y cómo se peina.

Es evidente que todos estos aspectos han de ser supervisados por los adultos, ¿pero por qué no permitir a tus hijos escoger entre varias opciones? Esto les ayudará a sentirse más libres y autónomos y les enseñará a hacerse cargo de sus decisiones.

4. Evita la sobreprotección

Para enseñar autonomía a los niños no hay que hacer nada fuera de lo común. No hagas por tus hijos aquello que pueden hacer por sí mismos. Si tu hijo ya sabe atarse los cordones, permite que lo haga. Si sabe vestirse solo, recoger sus juguetes o preparar su mochila para el día siguiente, no lo hagas tú por él.

Puede que sientas que de ese modo le estarías haciendo un favor, aliviando una carga o facilitándole la vida. Pero en realidad, le estarías privando de valiosos aprendizajes que más tarde le harán falta en el mundo real.

5. Sé paciente y flexible

Si permites que tus hijos hagan algo por sí mismos, esa tarea tardará el triple de tiempo en ser completada, los resultados no serán perfectos y probablemente hagan falta varios intentos. Sin embargo, al permitir que sean ellos quienes se encarguen, estarás reforzando su autoestima y su autonomía.

Si tu hijo se prepara el desayuno, probablemente derramará la leche varios días. Si te ayuda a limpiar los cristales, seguro los emborrone más de lo que estaban.

Aún así, merece la pena armarse de paciencia y flexibilidad y animarle a colaborar. El error forma parte del proceso y esto es algo que los adultos debemos asumir para poder transmitírselo a los más pequeños.

6. Asígnales responsabilidades y proyectos

Para fomentar la independencia en los hijos es importante la proactividad. Es decir, proponer, sugerir y animar para que se impliquen en diferentes tareas del hogar, así como en proyectos personales.

Es necesario que estos sean adecuados a su edad y nivel de madurez. Pero si se cumple este parámetro, tus hijos podrán enfrentarse a desafíos que les animarán a poner a prueba sus habilidades, perseverar y confiar en sí mismos, al tiempo que desarrollan un sentido de la responsabilidad.

¿Por qué es importante enseñar autonomía a los niños?
Como hemos comentado, enseñar autonomía a los niños es una parte fundamental de su desarrollo como seres humanos. Evidentemente, ir asignándoles tareas y permitir que asuman responsabilidades de forma progresiva alivia la carga de los padres, ya que no deben ocuparse ellos de todo.

Pero, sin dudas, los más beneficiados son los propios niños:

Fortalecen su autoestima y la confianza en sí mismos y en sus capacidades.
Aprenden a asumir responsabilidades, a decidir y a hacerse cargo de las consecuencias de sus actos.
Desarrollan tolerancia a la frustración y aprenden a ser perseverantes.
Se sienten más útiles, valiosos e integrados en la vida familiar. Sienten que son tenidos en cuenta y que su aporte es importante.
Es más probable que, a futuro, sepan desenvolverse en el mundo social, escolar y laboral de una forma resolutiva y exitosa.
En definitiva, enseñar autonomía es uno de los pilares de toda crianza respetuosa. Y es que es la base para lograr que el niño pueda hacerse cargo de su propia vida sin dificultades, miedos o carencias.

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