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80 años de historia de el Hotel Hidalgo

  Por Maricela Jiménez

Publicado el domingo, 2 de agosto del 2009 a las 14:00


Después de 10 años de permanecer en el olvido vuelve a abrir sus puertas en el corazón del Centro Histórico

Saltillo, Caoh.- Más memoria histórica de Saltillo es recuperada, esta vez con la restauración del Hotel Hidalgo que, después de más de 10 años de permanecer en el olvido, reabre sus puertas a todos los viajeros en el corazón del Centro Histórico.

Con tan sólo caminar por el frente del lugar, la historia parece alcanzarlo a uno y transportarlo hacia principios del siglo pasado, cuando este hotel funcionaba de manera normal, hospedando a los viajeros y visitantes del viejo Saltillo.

Su fachada rosa que asemeja la cantera, sus amplios ventanales con los filos pintados de blanco, sus tres pisos con decenas de habitaciones y su ático que parece de película, fueron dignos de remodelación para seguir dando servicio a quien requiere un lugar donde pasar la noche.

Donde se hospedaran a principios de los años 20, agentes viajeros, compañías teatrales, algunos artistas de la época y hasta políticos destacados, el Hotel Hidalgo, en el cruce de Padre Flores y Abbott, era uno de los cinco hoteles que se mantenía operando en el viejo Saltillo, aun en contra de los malos pronósticos.

No era un sitio de lujo, eso queda claro, pero era una opción fiable para aquellos viajeros que buscaban un lugar dónde descansar o, por qué no, también un lugar cercano a la diversión nocturna, como lo fue este lugar ubicado a pocos pasos de los cafés, cantinas y restaurantes de moda, hace más de 50 años.

“Era un hotel muy socorrido por agentes viajeros, tuvo una vida muy larga porque estaba en un lugar muy concurrido, sobre todo por la zona de bares donde se encontraba”, explica el historiador Javier Villarreal Lozano.

En la cumbre de su vida, el Hotel Hidalgo también se convirtió en un lugar de “grilla” política, al recibir en sus habitaciones y salones a líderes campesinos que organizaban sus reuniones en las cercanías, pues el hospicio colindaba con la única central de autobuses en aquellos tiempos, lo que lo convertía en sitio obligado para el hospedaje.

“Estaba junto a los Autobuses Monterrey-Saltillo, también los Anáhuac tenían su terminal en la calle Múzquiz con Allende, por eso era un lugar bien ubicado”, señala Villarreal Lozano.

En el mismo paso comercial el café Cantón, la cantina Primavera y la panadería La Cebra daban vida a estas callejuelas y proporcionaban un lugar para los cansados visitantes que, después de un día de paseo, disfrutaban de momentos de esparcimiento para después reposar en las habitaciones del Hotel Hidalgo.

Durante aquellos años, recuerda Carlos Recio Dávila, historiador y catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila, eran cinco los hoteles que destacaban en el ahora Centro Histórico de Saltillo: el Premier, el Poza Rica, el Arizpe Sainz, el Coahuila y, por supuesto, el Hidalgo.

“(El hotel Hidalgo) Era un hotel sencillo, modesto, estaba ubicado al lado de la central de autobuses Monterrey-Saltillo, en el centro, era de los únicos”, rememora Recio Dávila.

No obstante, este lugar acogió a compañías teatrales y de zarzuela, cantantes, bailarines, sopranos y actores que acudían a sus presentaciones en el Teatro García Carrillo o en el aún existente Teatro Manuel Acuña.

El hotel también hospedó boxeadores, toreros, ganaderos, mineros y políticos, además de líderes campesinos que celebraban sus mítines en el centro de la ciudad y se quedaban en sus habitaciones.

Por otro lado, Carlos Valdés, catedrático de la Licenciatura en Historia, recuerda cómo con el paso de los años este sitio fue absorbido por el ambiente nocturno de bares y cantinas que empezaron a poblar el Centro Histórico, lo que abrió la puerta a la decadencia de la renombrada posada.

De recibir a artistas, funcionarios, políticos y líderes de opinión, el lugar se convirtió en hotel de paso, lo que a la larga provocó su cierre por más de 10 años, dejándolo en el olvido y sin ningún otro uso que ser guarida de roedores e insectos.

“Los músicos y compañías de teatro se hospedaban ahí, pero después decayó mucho, había mucha prostitución en la zona y el hotel adquirió mala fama”, señala Valdés.

Ahora, sumado al proyecto de rescate del Centro Histórico, este lugar fue restaurado para abrir sus puertas, agregándole un plus, al ofrecer además de renta de habitaciones, baños y regaderas públicas, así como la cercanía con la diversión nocturna, propia del corazón de la ciudad.

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