Nacional
Por
Reporte Índigo
Publicado el sábado, 24 de enero del 2009 a las 16:00
México.- Haiga sido como haiga sido” fue la tan memorable como desafortunada cita que acuñó Felipe Calderón para defender su triunfo en la elección presidencial de 2006.
Con esa frase, el ahora primer mandatario pretendió descalificar los cuestionamientos sobre los métodos y procedimientos que lo llevaron a Los Pinos. La inoportuna frase es el estandarte de lucha de un gobierno que da la espalda al ideario fundacional del PAN. Todo para imponer los muy personales intereses políticos de una camarilla, por encima de las aspiraciones democráticas de las mayorías.
Y al más puro estilo del viejo sistema priísta, la oficina presidencial está convertida hoy en sede nacional del cabildeo electoral del blanquiazul a favor de algunos precandidatos.
Pero eso no es lo único que intranquiliza a los panistas que demandan respeto para su democracia interna en la selección de candidatos. El reclamo va también para las alianzas políticas, como la que se pretende tejer en algunas entidades con Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo.
La fatal mezcla de intromisión presidencial en los procesos internos y las complicidades con sectores a los que el PAN siempre combatió por su corporativismo sindical, es lo que tiene al albiazul al borde de un cisma ideológico y político que podría costarle muy caro en 2009. Analicemos.
LA ANGUSTIA DE GERMÁN Ambos se movieron siempre al amparo de los estatutos del partido. Y ahí se fincaba su fortaleza. En que ambos eran los baluartes de la nueva generación que con ética e integridad daría un horizonte de esperanza a una nación descorazonada por la ausencia de principios, la creciente corrupción y los abusos del poder.
Esa acción inquebrantable fue la que llevó a Felipe Calderón a nadar a contracorriente, incluso del presidente Vicente Fox, que pretendía imponer la candidatura de Santiago Creel para la Presidencia.
Pero Fox, hay que reconocerlo, jamás canceló el proceso interno. Si lo hubiera hecho en aras de la unidad, nunca habríamos sabido que Creel no tenía el respaldo que decía tener. Y mucho menos que el rebelde Calderón tenía las mayores simpatías para contender por el Poder Ejecutivo federal.
El primer presidente panista no pudo instalar a su gallo, pero aceptó el incuestionable resultado de la elección interna. Y se sumó a un Felipe Calderón que, fiel a su biografía, venía siempre de atrás para adelante.
Y con Felipe, su fiel escudero Germán Martínez. El joven impetuoso que puso en tela de juicio las prácticas nada ortodoxas de Manuel Espino, quien desde la Presidencia del PAN, y con la bendición de la pareja presidencial Fox-Sahagún, tenía como prioridad garantizar la estadía albiazul en Los Pinos hasta 2012.
Germán Martínez terminó por convertirse en Pepe Grillo, en la conciencia crítica de una dirigencia panista cada vez más pragmática y menos apegada a su ideario.
La primera dirigencia que ya no era oposición, sino partido en el poder. Hasta que el michoacano se convirtió en el presidente nacional del PAN.
Un caso de estudio es el de Nuevo León. Al blanquiazul le urge recuperar ese estado insignia. Al precio que sea, pactando con quien sea. Porque es una ficha indispensable en el ajedrez político de 2012.
QUE SE LOS PIDA EL PRESIDENTE Por eso recurre a su compañero de mil batallas, a Felipe Calderón, quien ante la falta de operatividad y capacidad de persuasión de su amigo, tiene que prestar su investidura y su despacho presidencial para convencer a quienes se oponen a las designaciones centralistas.
El problema es que las negociaciones se salieron de control. Aun con el presidente al lado, Germán Martínez fue incapaz de operar la negociación. Y hoy, mientras el panismo de Nuevo León exige una elección interna, el CEN acelera el proceso de designación. El “dedazo azul”.
Ésta es sólo la antesala de lo que viene. Porque el dirigente nacional del panismo convocó hace meses a una modificación de los estatutos del partido con el propósito de flexibilizar los procesos de designación directa. El resultado fue un controvertido final.
Desde el CEN se puede designar hoy, sin votación interna ni consulta a base alguna, a más del 60 por ciento de los candidatos de elección popular. El “dedazo azul” institucional.
El eje de la selección se modifica sustancialmente. Y pasa de las sedes municipales y estatales del PRI a definirse en un triángulo de poder que incluye Los Pinos, Bucareli y el CEN del PAN. ¿Déjà vu tricolor?
De súbito, los precandidatos que no serán favorecidos comienzan a ser citados en una y otra oficina. Con uno, con dos o con los tres jefes políticos. El presidente, el dirigente nacional del PAN y el secretario de Gobernación.
Las alianzas Son las alianzas con el Partido Nueva Alianza, de la maestra Elba Esther Gordillo, que si bien operaron tras bambalinas en la elección presidencial de 2006, hoy intentan legitimarse con acuerdos sobre la mesa.
Y nada tendrían de extraño estas alianzas, de no ser porque el ideario panista proclama que nunca se debe usar al sindicalismo como carne de cañón electoral. ¿Cuál es ahora el argumento para convertir a los maestros en operadores electorales del PAN?
Germán Martínez necesita de esas alianzas, si no para ganar, sí por lo menos para justificar el saltarse el paso de la elección interna y justificar la designación directa de candidatos. Es parte de la negociación.
La pregunta es quién va en la bolsa de quién. ¿Es la Maestra la que va en la cangurera de los panistas, o son los panistas los que viven dentro de la cangurera de la líder magisterial.?Pero el panismo nacional no está de brazos cruzados. Dirigentes y militantes distinguidos abanderan ya una cruzada para frenar el “dedazo azul”.
Manuel Espino advierte que decenas de líderes panistas de todo el país están integrando un movimiento para frenar la imposición de candidaturas desde la dirigencia nacional.
El movimiento rechaza la designación directa de candidatos incondicionales al presidente Felipe Calderón y Germán Martínez. Y en cualquier momento dejarán ver su posición en un pronunciamiento público.
Por ahora, basta ver las entrevistas que Reporte Índigo tuvo con Javier Corral y Manuel Espino, sin dejar de revisar las que dieron los precandidatos involucrados en el caso Nuevo León.
Hoy, sin embargo, el “haiga sido como haiga sido” está instalado como divisa de su gobierno. Todo se justifica en aras del poder por el poder mismo.
Carlos Castillo Peraza, quien fuera el más respetable ideólogo del PAN hacia finales del siglo 20, apadrinó los talentos políticos de dos jóvenes michoacanos: Felipe Calderón y Germán Martínez.
Germán Martínez tiene claro que aun en la unidad, a los panistas les gusta vestir sus procesos internos. También sabe que no hay tiempo para un resbalón. Políticamente sería mortal.
Para terminar de consumar la estrategia rumbo al 2012, Germán Martínez teje abiertas alianzas con fuerzas políticas que, en esencia, chocan frontalmente con los principios doctrinarios panistas.
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