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Por
Valentín Valdés
Publicado el lunes, 26 de enero del 2009 a las 07:34
Saltillo, Coah.- Herminia Mireles, presidenta del Grupo Prodefensa de los Derechos Humanos, A.C., fue víctima de una extorsión telefónica la semana pasada, pero antes de caer en el fraude denunció los hechos a las autoridades federales, lo que acabó con la detención de la banda de extorsionadores conocida como “Los Primos”, que operaba desde Nuevo León.
“No basta con colgar la llamada, hay que denunciar este tipo de actos, porque la denuncia permite que las autoridades actúen, no como las de Coahuila, que a mi parecer ignoraron mi petición de auxilio”, cuenta la activista.
Dice que era un día normal cuando llamaron al número telefónico de su domicilio; primero le llamó un joven que se hizo pasar por su sobrino, y al día siguiente recibió la llamada de extorsión.
“Querían 30 mil pesos por que mi hijo supuestamente había atropellado a María Cruz García González, y estuvieron todo el día marcándome a mi casa, hubo un momento en que dudé de todo eso y les dije que no lo haría, pero me amenazaron con ‘levantar’ a mi hijo y venir a mi casa a lanzar disparos”, cuenta.
Ella recuerda que se comunicó al 089 y al 066, pero no obtuvo respuesta, incluso el primero sonó ocupado y después en el segundo le dijeron que les colgara.
‘NO BASTA CON COLGAR’ Entonces se comunicó al cuartel de la Policía Federal en Saltillo, donde canalizaron su llamada y pudo entregarles el número telefónico del que provenía la extorsión, de ese modo las autoridades federales se coordinaron con las neolonesas y lograron ubicarlos, asegura la activista.
Considera por ello que la ciudadanía debe de denunciar, pues con el ambiente de impunidad muchos grupos delictivos aprovechan las lagunas legales y delinquen a nombre de otras organizaciones.
“Me dijeron los policías federales, que estos hombres actuaron ese mismo día con tres extorsiones en Saltillo, e incluso llamaron a otros municipios de Coahuila, pero si no denunciamos y si la autoridad no hace su parte, esto no se detendrá”, asegura.
Expresa además su preocupación por la política de “cuelgue” que tiene la autoridad de Coahuila ante los extorsionadores, ya que ellos siguen llamando hasta descontrolar a las familias.
“También hablé a la Procuraduría General de Justicia del Estado, ahí una persona me atendió muy bien, muy cortés, muy educado y él logró que yo guardara la calma, porque como a eso de las 7:00 ya estaba a punto de entrar en crisis, pero él también me dijo que colgara, y no basta con colgar”, insistió.
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