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AP
Publicado el miércoles, 28 de enero del 2009 a las 19:22
Tampa Bay, Fla.- Ben Roethlisberger tiene suerte de estar en el Super Bowl, y está consciente de ello.
Algunos equipos ganan campeonatos gracias al desempeño de su quarterback. Los Steelers de Pittsburgh lograron no perder al suyo hace tres años a pesar de lo que el mismo Big Ben describe como mal juego.
Al mostrarse tan nervioso como un adolescente al que se le lleva a un examen de manejo, Roethlisberger completó nueve de 21 pases con dos interceptados. Estaba tan mal, que los Steelers confiaron en un receptor abierto, Antwaan Randle El, para lanzar el pase de touchdown crucial para vencer por 21-10 a los Seahawks de Seattle.
Roethlisberger se convirtió en el quarterback más joven en ganar un Super Bowl a los 23 años, pero estaba tan aliviado como contento. No mucho después, el carácter del jugador mejor conocido por su competitividad que por sus pases bien lanzados comenzó a a cambiar.
“Obviamente me comencé a molestar pro que no jugué tan bien, porque desilusioné a mis compañeros y no ayudé al equipo a ganar el partido”, dijo Roethlisberger, quien suele ser tan competitivo que rara vez le mantiene la puerta abierta a alguien porque no quiere que nadie, a veces, ni siquiera la chica con la que está saliendo, le gane a salir del lugar.
Un partido amistoso de naipes, un intercambio de raquetazos de tenis de mesa, unos cuantos botes de balón de basquetbol, casi todo anima a Big Ben, el hombre que se niega a perder.
Así que usted se puede imaginar lo que significa para él este segundo super Bowl en cuatro años, el que jugará el domingo en contra de los Cardinals de Arizona y del entrenador Ken Whisenhunt, quien fue su coordinador ofensivo en su primer Super bowl.
El quarterback de los Cardinals, Kurt Warner, no necesita imaginarlo. Para derrotar a los Steelers, debe superar en su desempeño a Roethlisberger y sabe lo difícil que será. Warner, quarterback con escasa movilidad, observa cómo el espigado Roethlisberger, con 1,96 metros de estatura (seis pies y cinco pulgadas) se quita de encima a linieros defensivos de hasta 135 kilos (300 libras), escapa para una jugada de pase a la carrera y genera una jugada de gran yardaje en lo que parecería una jugada rota.
“Es mucho más atlético que yo. Tiene un gran y poderoso brazo, y puede hacer jugadas y de salir de la bolsa de protección y es muy diferente a mi”, indicó Warner.
“Soy un tipo que fue hecho para permanecer allí (la bolsa de protección) y lanzar un pase adelantado y no para hacer muchas jugadas afuera de la bolsa de protección. Tiene muchas fortalezas por afuera de la bolsa que obviamente no poseo”, indicó Warner.
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