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“ME ARRANCARON A MI HIJO”

  Por Joaquín Guerrero

Publicado el sábado, 31 de enero del 2009 a las 16:00


Sin poder contener el llanto ni un instante para contar su historia, Eloísa suplicó poder ver a su hijo recién nacido

Piedras Negras, Coah. – Sin poder contener el llanto ni un instante para contar su historia, Eloísa suplicó poder ver a su hijo recién nacido, el cual dice “le arrancaron” para dividirlos por un río.

Eloísa Mejía Medina, es la mujer que dio a luz a su niño hace un par de días en la ciudad de Eagle Pass, cuando intentaba llegar a la ciudad de Fort Worth, Texas, sin documentos. Fue deportada y ahora llora a su prematuro hijo, el cual sigue del otro lado de la frontera.

Pasó una noche larga en la Casa del Peregrino, lugar donde se aloja, y de donde dice, no se moverá hasta reunirse con su bebé.

“Lo único que quiero es ver a mi hijo, me lo arrancaron, siento que estoy tan cerca y no puedo ni verlo, ni acariciarlo”, suplicó en forma desgarradora.

Eloísa es otra de muchas historias cuyo contexto es frío y a veces cruel por las leyes migratorias de Estados Unidos y la situación de un país como México en el que muchos aseguran no existen lo medios para sobrevivir, o por lo menos, así lo externó Eloísa, quien se arriesgó a cruzar a Estados Unidos con un embarazo avanzado.

“Sólo quería lo mejor para mis hijos, para éste y para los otros dos que están en Michoacán”, comentó.

Y es que Eloísa pasó más de 12 años trabajando en Forth Worth, Texas, donde nacieron sus dos primeros hijos de 8 y 5 años y donde limpiaba oficinas para ganarse la vida. Sin embargo, hace casi un año, la mujer fue deportada junto a su marido y fueron separados de sus hijos por más de dos meses.

“Sufrí sin mis hijos por más de dos meses, y ahora otra vez me separan de mi bebé”, agregó.

La desesperación de no encontrar los medios para subsistir como lo hacía en el país del norte obligó a Eloísa -aún embarazada- a tomar la decisión de intentar cruzar de nuevo a Estados Unidos, donde esperaría después a sus dos hijos mayores. Lamentablemente para ella, el viaje no resultó como esperaba y terminó en la historia que hoy se conoce.

“Logré cruzar con mi primo a Laredo, Texas, donde abordamos un tráiler, pero no sé qué pasó que llegamos a Eagle Pass y ahí nos cambiaron a otro. Luego la Policía nos descubrió y avisó a Migración”, narró la mujer, de 39 años.

El susto y un viaje de todo el día en la caja de un tráiler no hicieron nada bien a Eloísa que comenzó a sentir contracciones al momento de la detención. Tuvo que ser llevada al Fort Duncan Medical Regional Center, donde dio a luz de manera prematura su hijo.

Una vez ahí, Eloísa pudo ver su hijo menos de diez minutos, justo antes de ser deportada a México por esta frontera.

“Mi hijo nació el 27, a las cinco de la mañana, y no pude verlo, sólo pude hacerlo unos minutos antes de que me deportaran el día 29”, aseguró.

Ahora, la mujer vive una cruel desesperación, pues no sabe cuándo volverá a ver a su hijo que seguirá internado en Estados Unidos hasta que recupere el peso que le faltó al nacer.
La posibilidad de conseguir un permiso humanitario para que Eloísa pueda cruzar a Eagle Pass y ver su niño, según las autoridades, sólo podría conseguirse si la salud del recién nacido llegara a empeorar.

“Yo quiero verlo ahora, no después, o si empeora, no es justo que me hayan separado de él; no es justo estar tan cerca y no poder ir a verlo”, exclamó visiblemente afectada.
Aún débil por el parto, Eloísa aseguró que se quedará en esta ciudad pidiendo ver a su hijo, o en el último de los casos, esperando el día que el hospital lo de alta.
“Después de todo le doy gracias a Dios por estar viva y aquí estaré luchando por ver a mi bebé y esperándolo con los brazos abiertos”, dijo conmovida.
La mujer recuerda y por fin sonríe un poco al nombrar a su bebé, Raúl.

“Le puse Raúl, como su papá”, dijo, y aunque nadie sabe cómo concluirá esta historia, Eloísa dijo que independientemente de todo, seguirá luchando como hasta ahora por una mejor vida para sus hijos, pues como concluyó, ya no espera nada de un país tan cruel como Estados Unidos y tan mezquino como México.

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