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Por
Elisa Hernández
Publicado el miércoles, 19 de marzo del 2014 a las 00:55
Saltillo, Coah.- Durante mucho tiempo Miguel buscó una explicación a su condición homosexual en la religión católica, después en la comunidad cristiana adventista y más tarde en otros grupos con ideologías religiosas diversas.
‘Para mí fue más difícil encontrar respuestas en el lado de la religión’. Para la Iglesia, explica, ser gay es un pecado y con ello viene la culpa y el rechazo.
‘Dios te señala, te aparta y te juzga. Ese peso es enorme, fue con lo que más lidié, lo que realmente tuve que enfrentar y superar. En algunos grupos lo tenía que ocultar y eso era más difícil. En otros lo aceptaba, pero me decían que tenía que pedirle a Dios que me alejara de eso’.
Sus estudios profesionales en Letras Españolas lo acercaron a un mundo que le ofreció otras respuestas a sus preguntas y una perspectiva diferente de lo que para la Iglesia era un problema.
‘Entonces me quedé sin religión, no sin Dios, creo en Dios y no pasa nada si le digo fuerza creadora, energía vital, lo que sea, algo que está más allá de una explicación científica o racional, llegué a la conclusión de que hay algo más allá, pero sin los límites que te marcan las religiones’.
Lo anterior no significa que Miguel haya quedado resentido con la Iglesia, no condena su postura y reconoce la función que tiene en la sociedad, además de la apertura que existe ahora. Simplemente encontró otro camino para entender la divinidad.
A sus 43 años es una persona sensata, de carácter sencillo y apacible. Es un hombre completamente seguro de sí mismo que sin ninguna condición accede a esta entrevista y no pone objeción en dar su verdadero nombre e incluso ser fotografiado. Sabe firmemente que son muchas y muy diversas cosas las que lo definen como persona más allá de su preferencia sexual.
‘Nuestra sexualidad es una parte de nosotros, pero no nos define, vivimos como cualquier otra persona, con los mismos miedos, complejos, problemas, es todo igual’.
Tenía 17 años cuando sufrió una crisis depresiva muy severa. Fue el momento en el que decidió confesar a su familia que era una persona ‘diferente’. Sorprendentemente sus padres y sus hermanos no lo reprendieron ni lo juzgaron, todo lo contrario.
Ahora entre risas Miguel se acuerda de su hermano diciéndole que si quería vestirse de mujer lo iba a querer igual. En aquel momento ser homosexual era prácticamente lo mismo que ser travesti o transexual. Hoy la sociedad reconoce esta diferencia y muchas cosas han cambiado para quienes tienen otras preferencias sexuales.
Fuera del tema religioso, Miguel no ha enfrentado nunca muestras de discriminación o faltas de respeto tan evidentes por ser homosexual. Sabe que en ocasiones a sus espaldas la gente habla, mas no le da ninguna importancia.
‘Muchas veces la gente rechaza a las personas no tanto por su preferencia sexual distinta, sino por la conducta que tienen, por su carácter, por su forma de ser’.
Reconoce, sin embargo, que algunos prejuicios y estereotipos prevalecen. La sociedad, por ejemplo, generaliza y cataloga a toda la comunidad gay como promiscua. También persiste la idea de que todos los homosexuales son afeminados o todas las lesbianas son varoniles, así como el de otorgar roles de hombre o mujer en parejas del mismo sexo.
Poco a poco estos clichés han ido desapareciendo y al mismo tiempo el concepto tradicional de familia ha ido cambiando al grado que hoy una pareja heterosexual tampoco cumple los roles de hombre y mujer que la sociedad solía asignar automáticamente.
Finalmente Miguel Ángel Barajas Delgado explica que la clave está en aceptar quién eres y cómo eres sin tratar de encajar donde no perteneces, lo que no significa tampoco que vayas por la vida con una bandera gritándole al mundo que eres gay.
‘La sociedad te rechaza más cuando quieres aparentar algo que no eres y se dan cuenta. En cambio te aceptan cuando eres sincero, a mí me funcionó más ser honesto, decir directamente que no me gustan las mujeres, sin tratar de aparentar lo que no soy’.
‘Las personas somos muchas facetas y muchas otras cosas como seres humanos, la sexualidad y nuestra preferencia es algo nada más, pero depende de lo que tú quieras, de cómo te quieres mover por la vida’.
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