Internacional

Publicado el jueves, 10 de abril del 2014 a las 15:00
Washington, EU.- El mexicano Ramiro Hernández, de 44 años, fue ejecutado ayer con una inyección letal en la cámara de la muerte de la Unidad Carcelaria Wallsen, de Huntsville, Texas, informó una fuente de la Autoridad Penitenciaria.
Hernández, quien había sido condenado a la pena capital en 2000, por asesinato, fue declarado muerto a las 18:28 horas locales (23:28 GMT), a pesar del pedido de diversas entidades humanitarias por una suspensión de la ejecución.
Al ser consultado sobre si quería pronunciar algunas palabras antes de la ejecución, Hernández dijo que lamentaba lo que había hecho y pidió a los jóvenes que escuchen a sus padres y se dediquen a estudiar.
“No siento dolor y no siento culpas. Todo lo que tengo es amor. El amor vencerá. Gracias, Dios, ahora voy hacia ti”. Sepan que he sido feliz hasta el final”, expresó Hernández antes de recibir la inyección letal.
A las 18:02 horas, la familia de Hernández, acompañada por un pastor, ingresó a la prisión para presenciar la ejecución, misma que provocó una manifestación afuera de las instalaciones de activistas que están contra la pena de muerte.
Ramiro tiene ocho hermanos y seis de ellos lo visitaron. Unos viven en Estados Unidos y otros en México.
“Estos días hemos estado, llorando, riendo, compartiendo lo que él nos ha transmitido”, dijo su hermana Adelita.
“Su deseo es volver a su casa, de donde salió, volver a Nuevo Laredo. Esperamos que se haga realidad su sueño y descanse al lado de mi padre, que lo está esperando” , explicó.
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