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‘Déjennos trabajar’, dicen propietarios de circos

  Por Redacción

Publicado el lunes, 14 de abril del 2014 a las 14:00


Niegan que se haya maltrato, bandera que utilizan organizaciones que se manifiestan contra esos espectáculos

Infonor | Gloria Jaramillo | Monclova.- Eduin Pinto muestra su irritación por las protestas que llegaron con el circo, en que un grupo pequeño de muchachos se manifestó con pancartas afuera de este lugar por la presencia de animales en el espectáculo.

“Nos hacen ruido y nos generan desgaste, se quedaron varias décadas atrás en cuanto al trato que le damos a los animales”, dice, “de ninguna manera hay maltrato.

“No tienen idea del trabajo que representa mantener un circo, y que de aquí vivimos más de 30 familias”.

Pinto es representante de Italian Circus, que detuvo su paso en Monclova con la idea de permanecer tres semanas.

Y es que aunque el grupo que protesta es pequeño, representa una antipublicidad que se expande por redes sociales, frente a la tenaz promoción que se hace a través de diferentes medios tradicionales para atraer gente.

“Yo no estoy en contra de la protesta porque es un país libre, pero sí me enoja que se vuelva un teléfono descompuesto, que ataquen y se acerquen a las familias y les empiecen a dar información infundada”, agrega, “cómo es posible que digan que hay maltrato, basta con ver el estado físico de los animales y su comportamiento”.

Cayetano Canto, de la reconocida familia circense Canto, lleva como nombre artístico Ángel Júnior. Es el encargado de adiestrar a los animales para la actuación que harán en la pista. Niega que se ejerza alguna forma de maltrato durante el entrenamiento o en el tiempo en que permanecen en el circo.

Hace algunas décadas, Canto fue testigo del aleccionamiento de animales para que realizaran algún número, el cual consideró cruel. Fue de su abuelo de quien aprendió a manejar a los animales.

Sin embargo, asegura, desarrolló métodos más humanos.

“No uso el castigo sino el premio y me ha funcionado”, dice, “es como un niño cuando empieza a caminar, lo vas guiando, hay que tener paciencia, ganarte su confianza, el estímulo es un pedazo de pan o algo de comida, son sus aplausos”, expresa.

Afirma que sí perjudican las manifestaciones que se han hecho en algunas ciudades.

“Dicen que se ejerce violencia contra los animales para entrenarlos, pero si así fuera los primeros en exponernos a los riesgos seríamos nosotros porque un animal maltratado se vuelve agresivo contra su victimario”, manifiesta.

Aunque tiene el mismo apellido del representante del Italian Circus, Fernanda Pinto no es nada de él y, además, sostiene una clara postura de rechazo al uso de animales en espectáculos circenses, de hecho formó parte de la manifestación frente a este circo.

Dice que generalmente en los espectáculos de este tipo golpean a los animales o les ponen castigos muy duros para que ellos aprendan sus rutinas y puedan salir al escenario a entretener a las personas que acuden.

Señala que tienen la intención de hablar con el Alcalde de Monclova y autoridades estatales para que se anule esta forma de entretenimiento.

VIVIR SOBRE RUEDAS

La larga caravana que llegó a Monclova hace algunas semanas lleva a bordo la extensa carpa, pista, butacas y gradería, la planta para dotar de electricidad independiente, implementos para realizar los distintos números. Integra además un ejército de 150 personas que la harán de artistas, vendedores, asistentes y que se encargarán de levantar la monumental carpa y construir las estructuras para el espectáculo.

Para armar el circo con todos sus detalles este grupo se llevará de tres a cuatro días; para tumbarlo a fin de continuar el camino, sólo seis horas.

Fuera del horario se encargarán de la limpieza del circo, la preparación de los antojitos que luego se ofrecerán al público, alimentar a los animales, practicar sus números, salir a las calles para promocionar a bordo de camionetas equipadas con bocinas, dirigirse a las escuelas y repartir algunos boletos, ir a las estaciones radiofónicas a seguir invitando a las familias.

Esto mientras que en las casas rodantes se trata de llevar vida en familia, se cocina, se lava, se convive, se hace la limpieza doméstica. Pero también se habla de la Palabra de Dios porque este circo es cristiano, por eso exhibe al inicio de cada espectáculo las banderas de Israel donde se ubican las raíces del cristianismo, junto con banderas de México, aunque el concepto del espectáculo es italiano.

La mayoría de quienes viajan en la caravana han sido procreados en alguna ciudad remota, han atravesado la república en el vientre de su madre y han nacido en el otro extremo. La vida de los cirqueros es así, sobre ruedas.

No echan raíces en ningún lugar y por eso no sienten el arraigo con la tierra donde nacieron. Son ciudadanos de México. Con todo y su despampanante colorido parecen invisibles para las instituciones.

En este viajar constante y vivir juntos en esta comunidad itinerante los ha convertido en una prolífica familia con fuertes lazos, que defiende su supervivencia y en que no faltan las diferencias.

Así nació Cayetano Canto hace poco más de tres décadas y tuvo como destino el adiestramiento de animales que observó en su abuelo desde sus primeros años.

Para él fue natural convivir con los animales, tocarlos, sentirlos, entenderlos, dice.

“Es como un niño, a un niño para enseñarlo a caminar, lo guías para que dé sus primeros pasos, los animalitos entienden, desafortunadamente la gente sigue pensando en el circo años atrás, cuando se usaba el látigo, los toques, pero es como todo, tenemos que evolucionar, ajustarnos a los nuevos tiempos”, señala.

Añade que en lugar de instrumentos de maltrato él usa la comida como premio.

EDUCAR MÁS QUE DOMAR

“Yo estoy con un caballito que no tiene ni tres meses, a él lo enseñé con un pedazo de pan, le enseñé la rutina, muchos me decían que estaba loco porque hablo con el caballo, le decía: ‘Vas a llegar aquí’ y le daba la vuelta, así estuve tres, cuatro, cinco veces, hasta que finalmente lo hizo, ellos entienden aunque digan que son animales”, comenta Angel Júnior, nombre artístico de Cayetano Canto.

Indica que debe haber una sensibilidad hacia los animales para poder comunicarse y advierte que el problema sucede cuando administradores de circo integran a jóvenes sin experiencia, quienes no son educadores o domadores, y eso es peligroso.
“Si tú tienes una relación con ellos desde chicos debes saber si están tristes, alegres, si se siente mal o está de mal humor”, indica Cayetano, quien actualmente trabaja con un caballo pony y otro percherón, dos osos y un chango, los cuales hacen números de menos de cinco minutos durante la presentación.

En alguna ocasión trabajó con un tigre y señala que también empleó la comida para estimularlo.

“No hubo necesidad de un golpe o un latigazo ni nada, es un premio, tú le enseñas, brincas este banco y brincó, le dabas un premio, son estímulos”, cuenta, “hay un dicho que dice que el animal no va a morder la mano de quien alimenta y es verídico.

“Una vez yo estaba jugando con el tigre y tomó mi mano y me agarró con la boca, pensé que me iba a morder aun cuando yo tenía alimento en la mano porque lo acababa de alimentar, pero el animal no va a atacar a alguien que lo está protegiendo”.

Y agrega: “Los perritos son animales más chiqueados que un tigre, que un chango. Con un solo llamado de atención ya se siente como ofendido y tienes que ir a chiquearlo y es otro modo de educarlos, al igual que al chango, pero si les enseño violencia es lo que van a reflejar y se van a desquitar conmigo”.

NACIDOS EN CAUTIVERIO

El representante del circo, Eduin Pinto, señala que los animales no son extraídos de su hábitat porque han nacido en cautiverio.

“Y con esto voy a romper un secreto: en la República Mexicana hay cuatro criaderos de animales donde los adquirimos chiquitos para empezarlos a adiestrar, en realidad los adoptamos porque forman parte de nuestras familias, viajan con nosotros”, señaló.

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