Clasificados
Por
Paola A. Praga
Publicado el jueves, 17 de abril del 2014 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Las manos rugosas de Jesús Alfredo Fuentes Galván cargarán una cruz de 110 kilos mañana viernes. Será otra versión de sí mismo, se convertirá por unas horas en Jesucristo, será latigueado y crucificado a un costado del Mirador de Saltillo.
Este hombre, de mecánico se convertirá en el Mesías por unas horas, como un acto de fe en la Iglesia y de lealtad personal, pues representa un compromiso con su fe el cumplir con esta representación, la que califica como la más grande durante la Semana Santa.
De ojos serios, tímidos, que se enmarcan en un rostro con cabello largo, que rebasa los hombros, Jesús ha interpretado al hijo de Dios en dos ocasiones, en 2003 y 2012. En ésta, la tercera representación, se siente más preparado en cuerpo y alma. Con 41 años y tres hijos no ha faltado a ninguno de los ensayos del Vía Crucis, que comenzaron desde enero.
“La barba no me gusta, me la dejo crecer para el papel de Jesús, el cabello sí ya tiene 20 años que lo traigo largo, pero lo que más me cuesta es aprenderme bien el libreto; procuro pensar en las películas que he visto de Jesús para poderles transmitir el mensaje”, cuenta.
Este año, aprender los diálogos le ha llevado más tiempo ya que se incluyen tres pasajes bíblicos al formato tradicional de la parroquia del Ojo de Agua: el Hijo Pródigo, la Visita a Simón y la Discusión con los Fariseos.
“La gente espera cada año, sí es importante porque en el Vía Crucis se arrepienten de muchas cosas, a todos nos sirve, aunque mucha gente que no conoce te ve pelo largo en la calle y te ven como otro tipo de persona”.
Aunque el peso de la cruz es excesivo para las reducidas fuerzas de Jesús, se ha preparado mentalmente, y a veces en su trabajo como mecánico en un taller de enderezado y pintura repasa algunas de las frases que deberá repetir durante la crucifixión.
CUALQUIERA PUEDE SER JESÚS
A sus tres hijos Jesús les explica que todo es ficción, que se trata de mostrar la fe hacia Dios, colaborando en actividades de la celebración de la semana más importante para la Iglesia católica.
“Los niños ya están acostumbrados, mi esposa y yo les decimos que son de mentiras, porque unos sí se ven muy reales”.
Para la familia el que el padre se convierta en Jesucristo es una tradición que desean que permanezca cada año, aunque cada Vía Crucis es como si fuera la primera vez que lo hace.
“En 2003 me invitaron a una junta de un grupo católico, y en esa junta eligieron a personajes para el Vía Crucis y me dijeron que soy yo quien iba a ser Jesús, y me dicen: ‘Mira éste es el libreto’. Yo no sabía nada, no leía mucho la Biblia y la primera vez sí me asusté”.
Su trabajo como mecánico hace que recuerde el trabajo de José según las escrituras. “El padre de Nuestro Señor era carpintero; yo trabajo en un taller, yo pienso que con fe todos podemos ser Jesucristo”.
Más sobre esta sección Más en Clasificados