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Por
Paola A. Praga
Publicado el viernes, 18 de abril del 2014 a las 14:05
Saltillo, Coah.- Pies blancos, morenos, con uñas medianas, cortas. Limpios y sucios, todo tienen algo en común, están lastimados por un camino lleno de injusticias desde que salieron de su país en busca de un sueño.
En su homilía, el padre Pedro Pantoja pidió disculpas en nombre de todos los mexicanos por los abusos de los que han sido víctimas en el trayecto que a diario inician los migrantes para llegar a la frontera de Estados Unidos.
Un poco más tarde, el obispo Raúl Vera López lavó los pies a 12 niños en una celebración en la Catedral de Santiago.
A un costado de las vías del tren, en el albergue de la Casa del Migrante, en la colonia Landín de Saltillo, se realizó la celebración del Jueves Santo, el lavatorio de pies como lo hiciera Jesucristo, previo a la Última Cena.
“Siempre hermanos en comunidad, en comunidad”, entonaron al ritmo de los acordes de las guitarras los migrantes, vecinos de la colonia Landín y activistas de derechos humanos que estuvieron presentes en la celebración.
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