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Paola A. Praga
Publicado el viernes, 18 de abril del 2014 a las 14:03
Saltillo, Coah.- “México tiene una deuda eterna con los migrantes, es un acto de perdón a estos hombres que han dejado sus países para seguir un sueño pero sólo han encontrado abusos, vejaciones, violencia que los hacen sentir como peor que la nada”, dijo el sacerdote Pedro Pantoja la tarde de este Jueves Santo, en que lavó los pies de los centroamericanos, hospedados en el albergue.
Después de leer el evangelio, recordó a las mujeres migrantes, el caso de una proveniente de El Salvador que hace años se hospedó en el albergue y había atravesado la selva en donde fue asaltada y violada por 12 hombres armados con machetes y que después ingresó al río para purificarse.
“No hay que olvidar que esa mujer pedía al agua que le limpiara los abusos sexuales, el abuso y el dolor, hoy a semejanza de Jesús queremos lavarles toda la tristeza, la mugre, los abusos que han recibido y esta descomposición social en que vivimos”.
VIDEO: Lavan pies a migrantes
Al término del lavatorio, los migrantes centroamericanos recibieron una pieza de pan, como símbolo del cuerpo de Jesucristo, de acuerdo al rito litúrgico, que también se realizó en los albergues de Chiapas y Tabasco.
El grupo de bienhechores y voluntarios entregaron a los migrantes tres papeletas: una amarilla, que representaba el odio, una roja simbolizando la venganza, y una de color azul que significaba la esperanza.
El padre Pantoja invitó a que se quemaran frente al altar improvisado en el patio del albergue, la amarilla y la roja como un ritual de perdón y conservaran la papeleta azul, en un acto de preservar la esperanza de la vida y el bienestar.
En su ruta por tierras mexicanas, dijo Pantoja, los centroamericanos sufren abusos de parte de autoridades federales, estatales y municipales, muchos de ellos coludidos con bandas organizadas de criminales.
Pidió apoyo a la ciudadanía para continuar con la causa humanitaria de protección a los centroamericanos, ya que pese a que se adeudan más de 150 mil pesos en el pago de servicios, se reciben más de 100 migrantes diarios.
Obispo purifica a niños
Kevin Bustos fue el primer niño vestido de discípulo al que el obispo de Saltillo Raúl Vera López le lavó los pies con agua y jabón frente al altar, como parte de la celebración eucarística, a la que acudieron decenas de fieles.
Vestidos como los 12 apóstoles de Jesús, los niños subieron al altar de la Catedral de Santiago, en donde luego de bendecir el pan y leer el evangelio, el obispo se hincó y besó los pies de los pequeños de entre 10 y 11 años.
“Ya me habían escogido para que me lavaran los pies el año pasado” contó Kevin, quien tiene cariño por Raúl Vera, por lo que les contará a sus amigos que esta Semana Santa participó en la ceremonia del lavatorio de pies.
Previo a la lectura del evangelio, los monaguillos hicieron sonar las campanas por tres minutos en un acto de júbilo como parte de la celebración eucarística, para que después los fieles pidieran perdón por los pecados.
Posteriormente el Obispo pidió a los fieles no ser católicos “de dientes para afuera” y no perdieran el contacto con la realidad ni cerraran los ojos a los problemas como la migración, la violencia y las reformas políticas que se han aprobado en el país.
“Este acto de humildad, es un acto humanitario, que los católicos debemos llevar en el corazón en las acciones, no podemos quedarnos cruzados de brazos ante las injusticias que nos pasan en frente, la iglesia tiene la obligación de ser social”, concluyó Vera López.
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