Espectáculos

Publicado el sábado, 19 de abril del 2014 a las 14:02
México, DF.- A su lado había siempre rosas amarillas. Para la suerte. El día en que recibió el Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez subió al escenario vestido con el típico liqui-liqui caribeño, y al mirar hacia el palco donde estaban sus amigos colombianos vio un destello amarillo. Eran las rosas que su esposa Mercedes les había colocado en la solapa.
Amarillas son las mariposas que aletean en la novela que persiguió la imaginación de García Márquez desde los 18 años, esa que después de varios borradores se convirtió en 1967 en su obra cumbre, “Cien Años de Soledad”. El movimiento del boom que impulsó la literatura hispanoamericana, “estrepitoso y callejero, y manchado de lisonja y envidia”, sólo empezó, escribió José Donoso, a partir de la saga de los Buendía.
En octubre de 1965, García Márquez definió a “Cien años de Soledad” como una novela gótica del trópico, descomunal, arbitraria. “Claro que es un plan ambicioso. Semejante folletón no se puede escribir con humildad”. Tres meses antes había experimentado una “revelación”. Llevaba un lustro de sequía narrativa, y cuando ya temía que se le “enfriaran los mitos”, de camino a Acapulco con su familia encontró la clave.
Debía escribir “Cien Años de Soledad” con la misma naturalidad con la que su abuela Tranquilina, una mujer supersticiosa que no siempre distinguía la realidad de la fantasía, narraba sus historias de muertos y aparecidos. “Siempre me divierte que se elogie tanto mi obra por ser imaginativa, cuando la verdad es que no hay una sola línea que no tenga una base real”.
Margarita, una de sus hermanas, recuerda que eran amarillas también las mariposas del jardín de la casa de los abuelos maternos en Aracataca, donde García Márquez nació el 6 de marzo de 1927 como el primogénito de los doce hijos del matrimonio del telegrafista Gabriel Eligio García, aficionado a la poesía y al violín, y la “niña bonita” de Aracataca, Luisa Santiaga.
El escritor pasó los primeros ocho años bajo el cuidado de sus abuelos. “Todos los días de mi vida”, decía en 1982, “despierto con la impresión, falsa o real, de que he soñado que estoy en esa casa”. Ahí nacieron sus miedos e incertidumbres, alimentados por los presagios y las evocaciones de la abuela.
En la entrevista que dio en 2006 a “La Vanguardia”, Gabo vinculó su alejamiento de la escritura con que ya no despertara sobresaltado tras soñar con ese “mundo prodigioso de terror”. “Tiene que ver con lo mismo, con que se me acabó el tema”.
El coronel Nicolás Márquez, veterano de la Guerra de los Mil Días, fue la figura principal de su infancia. “Gabito vivía pegadito al abuelo, oyendo todas las historias”, recuerda Margarita.
El coronel era también el alcalde del pueblo, quien le enseñó a usar el diccionario y un día le descubrió el hielo en una caja de pargos congelados. “De esa imagen sencillísima partió todo Cien años de Soledad”. Y entonces la vida del colombiano no volvería a ser la misma.
Cuentos de periodista
Gabriel García Márquez era un periodista. Sus libros, decía, era en el fondo grandes reportajes novelados o fantásticos, pero el método de investigación y de manejo de los hechos eran de periodista.
El escritor colombiano es quien lo bautizó como el “mejor oficio del mundo”. Diría que fue su primera y única vocación. Y que le debía por lo menos la mitad del Nobel.
“Doy fe: a los 19 años -siendo el peor estudiante de Derecho- empecé mi carrera como redactor de notas editoriales, y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso”, contó en 1996.
Escribió cientos de artículos, entrevistas, columnas y crónicas desde 1948. Por el periodismo dejó Colombia para ir como corresponsal a Europa, recorrer América Latina y Nueva York antes de instalarse en México.
Tras un paréntesis de algunos años retomó la actividad periodística, fundó revistas y publicó libros de periodismo.
“Pocos periodistas han tenido la suerte de presenciar la caída del dictador Pérez Jiménez en Caracas y de entrevistar, cuatro décadas más tarde, a Hugo Chávez; o de ser testigo de los juicios públicos de los funcionarios de Batista en La Habana y de dialogar, muchos años más tarde con Fidel Castro”, recuerda el editor Héctor Feliciano en la antología “Gabo, Periodista” (2012).
Fue un reportero formado en las redacciones, antes de que existieran las escuelas de periodismo. Cuando no había grabadoras y el oficio se hacía bien “solo con la libreta de notas, una ética a toda prueba y un par de oídos”.
Es para el escritor peruano Fernando Iwasaki el “mentor intelectual” del nuevo periodismo latinoamericano y su larga tradición de crónica.
La mejor noticia, decía, no es siempre la que se da primero sino, muchas veces, la que se da mejor. “Siempre recuerdo su insistencia en que el periodismo consiste en saber contar el cuento bien contado”, escribió el periodista Enrique Santos en el sitio de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.
Preocupado por la calidad del oficio, el Nobel colombiano creó la FNPI en 1994, rebautizada desde 2013 con su nombre.
Comienza el ‘gabismo’
Carmen Balcells, la agente literaria de Gabriel García Márquez, dio a conocer que la muerte del nobel marcaría el inicio de una nueva religión, el “Gabismo”. Sobre ello dijo: “A ver si la vida me alcanza para adorarlo y disfrutar de los primeros milagros. Seguro que hará cosas extraordinarias. Yo prometo avisarles si la primera cosa que le he pedido esta madrugada me la concede. Si hay fe, sale”, declaró la agente de 83 años de edad, que descubrió la obra del nobel en la década de los años 60 del siglo pasado.
Por lo pronto la euforia por el escritor crece explosivamente entre personas de todas las edades que cayeron hechizados por la prosa única de las novelas, los cuentos y las crónicas del autor, quien siempre tuvo bajo la mira temas como el amor y la soledad.
La agente literaria declaró que cuando apareció Gabo en los años 60 pensó que “su presencia podía ser una revolución”.
En algunas entrevistas, Balcells explicaba que en su despacho de Barcelona tiene una inscripción escrita de puño y letra por Gabriel García Márquez en la que el Nobel colombiano declara que algún día él querría montar una agencia literaria… si tuviera un autor como él. (Agencias).
En México, ¿una vida secreta?
Por: AGENCIAS
A raíz de que muriera el escritor Gabriel García Márquez se ha especulado mucho sobre sus años en México y sus conflictos de ideales políticos. “Desde París, Mitterrand incluso había anunciado una visita de Estado al país en octubre; sin embargo, en Los Pinos y en Gobernación reinaba la inquietud. ¿A santo de qué, si el nuevo inquilino del Eliseo, el socialista François Mitterrand, parecía tan receptivo a los mensajes que recibía desde el Distrito Federal?”, publicó el diario La respuesta está en documentos hasta ahora inéditos de los servicios de inteligencia mexicanos: la inquietud se debía a que aquella comunicación no sólo se había establecido con las autoridades de la Cancillería sino también con otro epicentro de la diplomacia con sede en la capital del país: la casa de Gabriel García Márquez.
Era obvio que estaba fichado. El autor, un colombiano residente en México desde los años 60 y ya entonces vinculado con la izquierda latinoamericana, posee un historial creado por la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS). Esos documentos, que están en custodia del Archivo General de la Nación desde 2002, han sido revisados por primera vez para esta investigación.
‘Gabo y Fidel, al infierno’
Por: NOTIMEX
El presidente cubano Raúl Castro lamentó ayer la muerte de Gabriel García Márquez y afirmó que el mundo, y en particular América Latina, ha “perdido físicamente a un intelectual y escritor paradigmático”, pues el colombiano fue íntimo amigo del ex presidente Fidel Castro, relación que siempre ha causado polémica.
“El mundo, y en particular los pueblos de Nuestra América, hemos perdido físicamente a un intelectual y escritor paradigmático. Los cubanos, a un gran amigo, entrañable y solidario. La obra de hombres como él es inmortal”, expresó, según la estatal agencia de noticias AIN.
En un mensaje de condolencia a la esposa de Gabriel García Márquez, Castro expresó: “Querida Mercedes: Recibe, junto a la familia, nuestras más sentidas condolencias y sinceros sentimientos de afecto”. Un abrazo, Raúl Castro Ruz”.
HABLA OPOSITORA
Los colombianos rechazaron un tuit de la opositora María Fernanda Cabal (@MariaFdaCabal), en el que afirmó que el escritor Gabriel García Márquez “pronto estará en el infierno” junto al expresidente cubano Fidel Castro.
El mensaje de la legisladora electa del derechista Centro Democrático desató una cadena de reacciones este viernes en las redes sociales contra la opositora, así como pronunciamientos de condena por parte de políticos Poco después, la legisladora electa del movimiento que dirige el expresidente Álvaro Uribe eliminó su mensaje y escribió: “Jamás cuestionaría grandeza literaria de Gabo. Eso es indiscutible. Su afinidad con el castrismo sí”.
“El Universal”.
oficialistas.
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