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Publicado el domingo, 20 de abril del 2014 a las 22:55
Piedras Negras, Coah.- El gusto por la tradicional celebración del Domingo de Pascua, no escapa a Ángel Emmanuel Lucio Soto.
En esta ocasión y habiendo recién cumplido cinco años de edad, el festejo será diferente.
Mariel Soto Hernández, la joven madre del menor, así lo asegura, y es que en menos de un mes, Ángel cumplirá un año de haber sido diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda.
Como a otros niños, a Ángel lo entusiasma la idea de buscar, encontrar y quebrar los tradicionales huevos de Pascua, disfrutar de la tradicional piñata y lo más importante, estar acompañado de su familia, como ha estado desde mayo de 2013, que inició a su corta edad una batalla férrea contra su enfermedad.
“No tenía pero una vecina le regaló los cascarones”, señala Mariel, mientras en el modesto comedor de madera ubicado en el recibidor de su hogar, en la colonia Los Espejos, pintan con acuarelas los cascarones que han sido objeto del obsequio.
Aunque con la energía que derrocha Ángel, podría pasar por un niño normal, el permanente tratamiento al que tiene que estar sujeto indica lo contrario.
“Mi suegra nos invitó a Lamadrid, Coahuila para pasar allá la Pascua, pero no sabemos, porque económicamente no estamos bien, a él le gusta mucho ir, pero no lo llevamos muy seguido”.
Este lunes 22 de abril, se cumple la fecha en la que Ángel debe acudir a su cita mensual en la Clínica de Especialidades número 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social, en donde como cada dos meses recibirá quimioterapia.
Para los padres del pequeño, Adrián Lucio García y Mariel Soto Hernández, esta parte de la enfermedad de Ángel ha representado muy estresante, por los gastos a los que se tienen que enfrentar en cada uno de los viajes que deben hacer para que su hijo reciba el tratamiento que necesita.
“Eso es algo de lo que más nos ha podido, últimamente ha habido meses que estamos bien, para absorber los gastos de la casa, luego se juntan los gastos del viaje, aunque el seguro nos apoya, hemos preferido por su comodidad trasladarlo de forma particular”.
Para la familia Lucio Soto, vale la pena hacer el esfuerzo, cuando del bienestar de su pequeño hijo se trata.
De lo contrario, tendrían que enfrentar la dificultad que representa regresar de los internamientos, en ocasiones con el desgaste natural que la quimioterapia provoca en la salud del niño.
“Tuvimos la experiencia en alguna ocasión de salir del tratamiento y ya no alcanzamos el transporte del Seguro, teníamos que ir a solicitar un pase para ir a la central de autobuses y de ahí viajar de regreso a Piedras Negras, esto llegaba a ser muy cansado para el niño, sobre todo cuando venía con los malestares que ocasiona la quimioterapia”.
Cuando menos en una ocasión la espera para regresar a Piedras Negras se prolongó desde la tarde hasta la madrugada, razón por la que los padres de Ángel decidieron hacerse cargo personalmente de trasladarlo a sus tratamientos.
“Desde que inició, en el trabajo me han dado la oportunidad de pedir permiso de dos días por mes, que es lo que duramos, me han apoyado mucho”, añade por su parte Adrián Lucio García, el padre de Ángel, que trabaja como colaborador en el proyecto Siglo XXI de Minera del Norte.
“Para afrontar los gastos, hacemos venta de tamales, platillos, loterías, rifas, a veces algunas personas se cansan y ya no nos apoyan como en la lotería que tuvimos la semana pasada, hubo muy poquitas personas; de hecho tuve que reducir los premios, eran jugadas dobles y las hice sencillas, hubo gente que se molestó”, sostiene Mariel.
Pese a los contratiempos, finalmente la actividad se realizó, pero los fondos recaudados fueron insuficientes para el viaje que realizarán este lunes a Monterrey.
“En este viaje va a quimioterapia, va a estar de dos a tres días, ojalá las personas nos apoyaran”.
La familia necesita recursos para el combustible del vehículo en donde trasladan al pequeño cuando va a sus tratamientos a Monterrey, para hospedaje de cuando menos dos noches y alimentos.
Verse en la necesidad de recurrir a terceros para enfrentar este tipo de situaciones, no ha sido fácil para Mariel y Adrián, sin embargo la salud de su hijo lo vale.
Al momento, Ángel ha respondido favorablemente a los medicamentos, conserva el apetito, y en sus estudios más recientes para checarle la hemoglobina, salió bien.
“Es lo que le checan para aplicarle la quimioterapia, ahorita anda bien, duerme y está comiendo muy bien, su medicamento lo está tolerando sin problemas, de pronto anda bien hiperactivo”.
Ángel desconoce detalles sobre la leucemia que padece, cuando escucha hablar sobre su salud, él asegura “tengo quimio”, y es que la quimioterapia, se ha vuelto parte indispensable de su rutina diaria.
De lunes a viernes, el pequeño, ingiere una pastilla, el sábado descansa y el domingo es de rigor que le suministren seis pastillas antes del almuerzo.
“Son como los internamientos, equivalente a la quimioterapia de 24 horas continuas que recibía de forma inyectada, ahorita el tratamiento lo está tomando en pastillas, como parte de la etapa de mantenimiento”.
Los padres de Ángel desconocen cuánto tiempo más el pequeño tendrá que acudir a sus tratamientos a Monterrey.
“Esperamos el apoyo de las personas y que sigan orando por el niño, esperamos también que pronto ésta sea una entrevista en la que digamos que él ya salió de esto y está bien”.
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