Deportes
Por
Redacción
Publicado el martes, 22 de abril del 2014 a las 14:00
Piedras Negras, Coah.- Su primera pelea de box como profesional que se convirtió en la primera victoria por nocaut técnico y dos ángeles que lo acompañaron en todo momento arriba del ring, hicieron para Julio César Rosas una noche más que especial, para la cual se preparó por más de dos meses teniendo como objetivo defender el gran legado que su tío Filiberto Rosas, uno de sus ángeles, dejó en Piedras Negras.
Esa noche todos se preparaban para ver la cuarta pelea de la noche, los niños corrían, los jóvenes silbaba a las edecanes y los adultos comían tranquilamente su botana, los segundos pasaban, y aunque muy pocos conocían a los contrincantes que estaban por anunciar, ya se ansiaba verlos arriba del ring.
El momento llegó y el primero en salir fue Josué “La Parca” Salazar representado por la esquina roja, segundos después se anuncia al rival, Julio Rosas, por la equina azul acompañado por un gran contingente.
La campana sonó e inició la pelea, los golpes sobraron para ambos contrincantes quienes se estudiaban entre sí, pero que no dejaban de tirar con los puños. Terminó la primera entrada y Rosas lucía un tanto nervioso, mientras “La Parca” escuchaba atentamente a su entrenador.
Sonó nuevamente la campana y arrancó el segundo round, Julio César sobresalió por su velocidad y su fuerza en los golpes, sucedió así hasta el tercer round, donde Rosas tumbó a su oponente con un derechazo directo a la ceja, el cual le causó un sangrado continuo, viéndose obligado a abandonar la pelea.
Julio César Rosas miró al cielo y agradeció, pues dos ángeles estuvieron con él, su padre y su tío.
MI PRIMERa PELEA PROFESIONAL
“Al principio sentí muchos nervios, pues fue mi primera pelea profesional porque ya había peleado en categoría amateur, pero vi la luna y recordé que tenía dos ángeles que me ayudan siempre, mi papá que tiene 10 años que no está conmigo y mi tío Fili que fue quien me estuvo preparando para esta pelea”, declaró Rosas.
“Todos me decían ¡tranquilo, tranquilo!, que tenía mucho ángel allá arriba que me estaban cuidando y pues ya con eso me daba más calma y me sentí tranquilo y gracias a Dios se dieron las cosas bien” agregó.
“Cuando levantaron mi mano sentí mucha emoción porque fue gran esfuerzo el que tuve que hacer en los entrenamientos para esta pelea, fue muy emocionante porque todo boxeador quiere iniciar triunfando y más con un nocaut, yo creo que ése es el sueño de todo boxeador y lo he logrado”, dijo con su mirada al cielo.
YA SIGUEN SUS PASOS “A mi esposa no le gusta que yo pelee, pero esto es mi pasión y cada que voy al gimnasio y me llevo a mi hijo el tira golpes al costal, eso es un sentimiento muy bonito porque me gustaría que mi hijo también fuera boxeador y continuara con la tradición”
Rosas tiene 23 años de edad y estudia la carrera de administración, pero lo mejor para él es ir al gimnasio y ver que su pequeño de un año de edad tira golpes al costal, por lo que no descarta que pueda seguir con el legado y llegue a ser un gran boxeador.
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