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Publicado el viernes, 25 de abril del 2014 a las 14:07
San Carlos, Mpio. de Jiménez.- Al menos 300 viviendas dañadas severamente en techos, vidrios de ventanas y puertas; anuncios y árboles caídos, decenas de carros averiados, afectaciones en el servicio de energía eléctrica y telefonía, pérdidas considerables en cerca de 300 hectáreas de sembradíos de trigo y maíz, un número aún no determinado de ganado menor muerto y daños no cuantificados en huertas y nogaleras era hasta ayer el saldo preliminar de la intensa tormenta y granizada que azotó a esta población la tarde del miércoles.
Inmediatamente después del sorpresivo meteoro, un nutrido equipo de personal de Protección Civil del Estado, así como voluntarios de varios municipios, y elementos del Ejército, arribaron al área afectada y poco después, comenzó a fluir la ayuda del Gobernador del Estado, Rubén Moreira Valdez y su esposa, señora Carolina Viggiano de Moreira, que enviaron colchonetas, catres y despensas para los cientos de afectados.
Ayer, el secretario de Gobierno, Armando Luna Canales, arribó al poblado para hacer una evaluación de los daños y brindar todo el apoyo que requieran los damnificados, por instrucciones del gobernador Moreira Valdez.
El saldo de daños es preliminar en virtud de que no terminaba aún el censo de viviendas dañadas tanto en este lugar como en los nueve ejidos del área donde la tormenta y el granizo también fueron severos.
Más que la lluvia, fue el granizo y el viento lo que provocó más daños.
Como potentes proyectiles, el granizo penetró techos de gruesa lámina, y en tan sólo 20 minutos causó la destrucción.
Afortunadamente no hubo desgracias personales. Nadie resultó lesionado, según las autoridades locales, pero los daños materiales son incalculables.
Todavía hasta el mediodía de ayer y pese a las altas temperaturas, se podían observar grandes acumulaciones de granizo en las calles del poblado.
Bomberos, Protección Civil y personal de Obras Públicas trabajaban recogieron árboles, ramas, retirando granizo y cortando ramas quebradas que cayeron sobre viviendas o que obstaculizaban la circulación vehicular.
El servicio de energía eléctrica se nomralizaba poco a poco.
Las tareas de reconstrucción, estimaron las autoridades, tardarán al menos dos semanas.
‘NO HALLÁBAMOS A QUIÉN REZARLE’
“La mera verdad es que no hallábamos a quién rezarle, a qué santo encomendarnos. Aquello estaba muy feo, oiga, muy feo”, expresa, Reyes Faz, mientras da gracias porque ninguno de sus animalitos –cabras– murió y no hubo personas heridas.
Propietario de un buen rebaño de cabras que pastorea a un lado de la carretera, a la entrada del pueblo, este hombre asegura que jamás había visto un fenómeno natural tan fuerte como la tormenta eléctrica y granizada que azotó a la población.
“Primero comenzó a caer granizo en seco, grandotote, como canicones… y luego se vino la lluvia, con granizo más chico, pero bien tupido”, dijo con una expresión de incredulidad ante la realidad que vivió.
Según Faz, fueron unos 20 minutos los que duró la tormenta.
Dice que ninguna de sus cabras pereció “porque les tengo un techito, ahí se protegieron los pobrecitos y gracias a Dios no les pasó nada”.
“En los techos había pulgadas y pulgadas de granizo acumulado, muchos otros granizos atravesaron las láminas, en algunos casos tumbaron parte de los techos… y el fuerte aire muchos pero muchos árboles. Hay vidrios rotos por todas partes. Nomás adéntrese un poco más al pueblo y verá”, dijo.

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