Internacional

Publicado el viernes, 25 de abril del 2014 a las 17:05
Roma.- Roma se prepara a la invasión de cientos de miles de peregrinos, jefes de gobierno y de Estado que asistirán el domingo a la canonización de los pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II, presidida por el papa Francisco y a la que fue invitado el anciano papa emérito Benedicto XVI, el llamado “día de los cuatro papas”.
Unos 800 mil peregrinos y unas 61 delegaciones oficiales, entre ellos los reyes de España, los presidentes de Ecuador y Honduras, asistirán el 27 de abril en la Plaza de San Pedro a la canonización de dos papas que marcaron el siglo 20.
Según datos del Ministerio del Interior, 19 jefes de Estado; 24 Primer Ministros y 23 ministros llegarán a Italia para la solemne ceremonia.
Dos papas santos y dos papas vivos
La presencia de dos papas santos y dos papas vivos suscita muchas expectativas y resulta un momento inédito para la historia de la Iglesia católica.
“Será un momento emocionante”, comentó este miércoles el religioso Liberio Andreatta, presidente de la Obra Romana Peregrinaciones, organizador del evento, quien considera que es muy posible que Benedicto XVI, de 87 años, asista a la santificación del pontífice polaco, con el que colaboró por casi 25 años.
“Dos papas vivos y dos papas santos. Imagino qué emoción sentirán Benedicto XVI y Francisco”, comentó Andreatta.
La presencia del primer papa que renuncia en siete siglos a la ceremonia no ha sido confirmada por el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, “debido a la edad”, reconoció.
El Papa emérito asistió el pasado 22 de febrero a la ceremonia de proclamación en la Basílica de San Pedro del Vaticano de los primeros 19 cardenales del pontificado de Francisco.
Se trataba de la primera vez que el Pontífice alemán, que renunció en febrero del 2013, asistía a una ceremonia pública presidida por el Papa argentino.
‘Estamos listos’
La canonización, que se celebra en medio de una serie de puentes previstos por la Semana Santa, el 25 de abril, fiesta nacional italiana y el 1 de mayo, favorece la llegada de turistas a la Ciudad Eterna.
“Estamos listos, para gestionar el paso de cerca de 3 millones de turistas”, adelantó el alcalde de la capital, Ignazio Marino.
“Será un evento planetario”, comentó, el alcalde.
En la lista de personalidades figuran el presidente polaco Bronislaw Komorowski; el fundador del sindicato polaco Solidarnosc, Lech Walesa; el primer ministro francés Manuel Valls, así como representantes y delegaciones de todos los países de América Latina, además del presidente ecuatoriano Rafael Correa y el hondureño Juan Orlando Hernández.
Miles de personas llegarán en todo tipo de medios de transporte y podrán acceder sin necesidad de una entrada a la explanada del Vaticano.
En total, 19 pantallas gigantes serán instaladas en toda la ciudad además de la Plaza de San Pedro, así como en lugares clave del casco histórico, entre ellos Plaza del Pueblo y el Foro Imperial.
La ceremonia podrá ser seguida en varios idiomas, entre ellos el español, portugués, árabe y francés tanto en directa como por televisión.
La Basílica de San Pedro permanecerá abierta hasta la una de la mañana para que los peregrinos de todo el mundo puedan orar en el mayor templo de la cristiandad.
Las autoridades italianas han pedido que no se autorice la visita a la cripta de la basílica, donde los dos nuevos santos están sepultados, para evitar problemas de congestión de peregrinos.
Dispositivo especial
Un dispositivo especial para alojar, transportar y atender a los cientos de católicos de Europa, principalmente de Polonia e Italia, fue decidido por las autoridades de la capital para gestionar el tráfico de automóviles y personas.
“Esperamos de Polonia la llegada de mil 700 buses; 58 vuelos charter y cinco trenes especiales”, precisó Maurizio Pucci, responsable de los proyectos especiales de la Alcaldía romana.
“Un momento de gran presión para la ciudad”, reconoció Pucci, quien precisó que se dispusieron 7.8 millones de euros como servicios especiales de transporte para toda la temporada religiosa.
Para la llegada de un número tan elevado de peregrinos, las autoridades romanas, expertas en manejar ese tipo de eventos religiosos, han movilizado todos los cuerpos de seguridad que tiene el Estado.
Unos 2 mil 400 agentes especiales reforzarán la seguridad de la ciudad y vigilarán monumentos y recintos considerados objetivos sensibles así como los aeropuertos y las estaciones de tren.
Más de 2 mil 600 voluntarios de la Protección Civil repartirán cuatro millones de botellas de agua a turistas y peregrinos.
Unos 600 voluntarios entre médicos y enfermeros ofrecerán sus servicios.
La ceremonia, que será transmitida en directo por televisión a numerosos países del mundo, será seguida por unos 2 mil millones de personas de los cinco continentes, según cálculos del Centro de Televisión Vaticano (CTV).
Nueve satélites transmitirán por primera vez la canonización en Alta Definición, según informó el Vaticano.
Unas 500 salas de cine de unos 20 países trasmitirán gratuitamente en 3D la ceremonia.
Bajo la sombra de Juan Pablo II
Millones de jóvenes católicos de todo el mundo han participado desde 1984 en distintos países a las varias ediciones de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento organizado por la Iglesia que marcó a la generación que creció a la sombra de Juan Pablo II.
Para atraer a jóvenes de todos los continentes y hacerlos sentir orgullosos de ser católicos, el papa polaco los exhortaba a comprometerse socialmente, a casarse o a ser castos si era el caso.
Para algunos observadores se formó así la “generación de Juan Pablo II”, la mayoría comprometida políticamente, sensible a los asuntos de carácter social y de tendencia conservadora.
Entre ellos figuran los que se oponen con fuerza en Francia a la legalización del “matrimonio para todos”, como se llamó la campaña a favor del matrimonio de homosexuales.
La mayoría de esos jóvenes se han casado y tienen más hijos que el promedio de la población, según los observadores.
Enseñanzas
Para el vaticanista Andrea Tornielli, del diario italiano “La Stampa”, las enseñanzas de Juan Pablo II en 27 años de pontificado tuvieron “consecuencias éticas y morales” sobre los jóvenes católicos, que se identifican con la defensa de la familia y de la vida.
“Esa generación cambió su conducta dentro de la Iglesia”, sostiene Tornielli.
Karol Wojtyla, el papa polaco que será canonizado el domingo por el argentino Francisco, quiso transmitir a los jóvenes de la década del 80 y 90, el gusto por la fe católica en una era marcada por el materialismo, similar a la vivida tras la caída del comunismo y la irrupción de la globalización.
Numerosos jóvenes participaron a las ediciones de la JMJ, entre ellas en Roma, París, Toronto, Colonia, Sidney , Madrid, Manila, a la que participaron cinco millones de personas.
“Juan Pablo II convocó la primera JMJ en 1984 en un clima de escepticismo total. Pero la juventud se volcó masivamente a escuchar al papa polaco que los invitaba a escoger entre el mal y el bien”, recordó uno de los biógrafos de Juan Pablo II, el francés Bernard Lecomte.
“Con Wojtyla no se perdieron las nuevas generaciones, como pensaban algunos cardenales después de las revueltas estudiantiles de mayo del 1968”, explicó Lecomte a la AFP.
‘Lleva historia por el mundo’
La costarricense Floribeth Mora, cuya curación inexplicable permitirá elevar a los altares el domingo al papa Juan Pablo II, quiere llevar su “testimonio de fe y esperanza por el mundo”, según contó este jueves a la AFP tras llegar a Roma para asistir a la ceremonia de canonización que presidirá el papa Francisco.
“Mientras me inviten a otros países, como lo hicieron México, Argentina o Panamá, donde estuve, lo voy a seguir haciendo. Seguiré llevando un mensaje de fe y esperanza al mundo”, contó Mora, de 50 años.
“Estoy ansiosa por conocer al Papa. Este hombre va camino a la santidad”, sostiene Mora, quien tiene una agenda apretada en Italia, con numerosas entrevistas para la prensa escrita y las televisiones.
‘El milagro’
“Soy una persona muy creyente y nunca he dudado de los milagros”, confiesa la costarricense, a la que se le empañan los ojos de emoción al recordar el día en que ocurrió “el milagro”, la curación repentina de un aneurisma cerebral, justamente el domingo de la beatificación de Juan Pablo II, el 1 de mayo del 2011.
“Escuché una voz y era la voz de Juan Pablo II. Vi las manitas que sobresalían de la fotografía de Juan Pablo de un suplemento de un periódico. Eran las suyas”, rememora la señora, a quien los médicos habían desahuciado en abril del 2011 al haberle diagnosticado un aneurisma en el lado izquierdo del cerebro.
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