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Por
Leticia Espinoza
Publicado el martes, 6 de enero del 2015 a las 16:01
Saltillo, Coah.- Al cumplir 27 años de haber sido ordenado Obispo por el papa Juan Pablo II, fray Raúl Vera López señala que a lo largo de su ministerio episcopal se ha encargado de organizar la Iglesia católica de tal manera que impacte en la historia apasionándose por los derechos humanos.
“Yo no sé si para los pobres que han venido a sufrir mis deficiencias y mis defectos, pero para mí ha sido una experiencia muy enriquecedora de reconocimiento de la Iglesia, de amor de la Iglesia y una pasión muy grande para que cumpla con su misión, esto es lo que me he propuesto yo durante estos 27 años, organizar a las diócesis en donde yo he trabajado”, dice monseñor Raúl Vera López.
En 1987, Juan Pablo II lo nombró obispo de Ciudad Altamirano, Guerrero, y fue ordenado en Roma el 6 de enero de 1988 para asumir su cargo el 21 de enero de 1988. El 14 de agosto de 1995 fue nombrado obispo coadjutor de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, para trabajar junto a Samuel Ruiz, obispo diocesano.
Llegó a la Diócesis el 4 de octubre de ese año; posteriormente fue elegido obispo de Saltillo, Coahuila, el 30 de diciembre de 1999 y fue hasta el 20 de marzo de 2000 que arribó a esta tierra norteña.
El obispo dominico expresa que los últimos años le ha tocado proyectar su ministerio episcopal dentro de la articulación de la sociedad civil para la defensa de los derechos humanos, puesto que una de sus pasiones es fortalecer la conciencia de los ciudadanos para impulsar proyectos políticos más humanizadores y menos corruptos.
Del acompañamiento de fray Raúl Vera han nacido distintos colectivos como la Red Solidaria Década Contra la Impunidad y Fuerzas Unidas por Nuestros Desparecidos en Coahuila (Fuundec).
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