Clasificados
Por
Yadira Leos
Publicado el domingo, 11 de enero del 2015 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Son cuartos de tres por tres metros, fabricados de madera, lonas y hules, carentes de muebles y despensa, acondicionados con una pequeña estufa de leña donde adultos de la tercera edad de la colonia Ampliación Morelos quinto sector, tratan de sobrevivir los fríos días de invierno.
Construcciones hechizas y endebles albergan a los ancianos desprotegidos del sector, quienes en su edad laboral no lograron hacerse de un patrimonio que los ayudara a amortizar su vejez, por lo que ahora viven el ocaso de su existencia con carencias y necesidades.
Actualmente existen 10 millones de personas adultas mayores que representa 9.06% del total de la población. Se estima que para 2029 la cifra aumente a más de 20 millones, según las cifras del último censo del INEGI.
El 72.6% tiene derecho a recibir atención médica; 20.4% pertenece al Seguro Popular; 9.3%, al ISSSTE; 38.8%, al IMSS, y 4.1% a otra institución como la Sedena o Pemex. El 27.4% aparece sin derecho a atención médica institucional.
El 20% declara tener cuando menos un tipo de discapacidad motriz, es decir, muestran dificultad al caminar. Además, 14.2% considera que su estado de salud es malo o muy malo; 18.5% tiene problemas para vestirse; 21% problemas de realizar actividades diarias, cifras que para Ramiro, Aracely, Juventino y Esperanza no aportan mucho, pues según ellos, números vienen, números van. Ellos saben que los días transcurren y en ocasiones no tienen alimento para llevarse a la boca.
Los abuelitos del quinto sector buscan independencia, y pese a tener más de 60 años, todavía desean trabajar, contar con un sueldo seguro que los ayude a subsistir los días que Dios les permita seguir viviendo, por lo que aseguran que a pesar de tener varios años ‘en el lomo’, aún prevalecen las ganas de salir adelante.
En sus casas de madera y cartón, tratando de mitigar los 2 grados que marca el termómetro, coinciden en señalar que aún con los años de experiencia que les ha dado la vida, al salir a buscar trabajo se enfrentan a adversidades, dejando solamente el recurso de trabajar en las casas de los adinerados o, en el caso de los hombres, como ayudantes de albañil.
Empalmados literalmente hasta el cuello, dicen ellos, se reúnen a platicar de su juventud, de aquellos años en que tenían fuerza y trabajaron, se casaron buscando un futuro prometedor, llegaron los hijos y vivieron para ellos.
Ahora, ya con sus retoños casados y con una vida aparte, los abuelitos se percataron de que están solos y sin apoyo de las autoridades. Con tristeza divagan en el cielo y reconocen que hace 30 años nunca imaginaron que su vejez sería así.
Esperanza Pérez García, de 68 años y nueve de ser viuda, sobrevive con una ayuda de mil 200 pesos cada tres meses que le llega de la Secretaría de Desarrollo Social. En su cuartito, en donde apenas cabe la cama, la estufa, una mesa y un trinchador, trata de acomodar la despensa, alimento que tendrá que distribuir durante 90 días, mientras llega el próximo pago.
“No me alcanza, sobre todo cuando me enfermo o surto el gas pues tengo que gastar, ya lo que me quedó lo hago rendir para la leche o qué comer”, dice.
Con esfuerzo y ayuda de sus familiares logró juntar 200 blocks. Un yerno fue el encargado de apilarlos, usó cal, cemento y tierra para pegarlos, “no están firmes, pues si nos vamos de aquí, sólo se despegan y me los llevo”, apunta la ancianita mientras toma los pocos rayos del sol que entran por su puerta.
“El 25 de diciembre el aire me levantó los hules que tengo en el techo, me dan miedo los aires, pueden tumbar mi cuartito, yo tengo mis hijas y me dicen que me vaya con ellas, pero yo prefiero estar solita, ya uno de grande con una hija po’s como que no”.
Doña Esperanza apunta que ella habla con sus hijas y les dice “no se preocupen, mis hijas, sólo pídanle a Dios que me ayude y primeramente Él, yo seguiré aquí en mi casita”.
Ramiro Bocanegra Pérez y Aracely Hernández Camarena solicitan a las autoridades láminas para reforzar el techo que construyeron con madera regalada. Cariñosa, Aracely apoya a su “viejo”, quien padece tumores en las rodillas.
“No puede flexionar, no puede pasar mucho tiempo sentado o parado, tiene 56 años, todavía puede producir y trabajar, pero no tan fácil le dan empleo por su enfermedad, yo trabajo en casa tres días, y con eso nos mantenemos”.
Petición a la que se une Juventino Ledezma Medina, de 61 años, “mi cocina no tiene techo, sólo cuenta con unos cuantos pedazos de lona”, además, su cuarto está cubierto con láminas viejas que no aminoran las goteras en temporada de lluvia o el frío que se cuela en las noches heladas.
“Si pudiera alguien ayudarnos con algunas láminas, que es lo que más necesitamos, porque cobijas nos han dado muchas, gracias a Dios, pero se necesita un techo bueno”.
Los lotes de la Ampliación Morelos quinto sector se encuentran entre las 280 colonias irregulares que la Secretaría de Gestión Urbana, Agua y Ordenamiento Territorial tiene detectadas en Coahuila.
Ramiro, Aracely, Juventino y Esperanza saben que sus predios son irregulares y no cuentan con escrituras que los avalen como propietarios, sin embargo, lo único que desean es tener un lugar dónde vivir, el que sea.
Más sobre esta sección Más en Clasificados