Clasificados
Por
Cristal Romo
Publicado el jueves, 15 de enero del 2015 a las 16:00
Monclova, Coah.- Arquetipos que calan hondo en el imaginario colectivo debatiéndose entre la religiosidad y el respeto a la diversidad ideológica, convulsionan en torno a la iniciativa de reforma de ley para despenalizar el aborto en el Estado de Coahuila, polarizando a una sociedad que no acaba de digerir la propuesta.
Con miras a convertirse en la segunda entidad federativa del país en legalizar la irrupción del embarazo, después de la Ciudad de México en el 2007 y el antecedente en 2013 de intentar endurecer el castigo por el cese voluntario de la gestación, el Congreso Local enfrenta el oleaje de un tema que levanta ámpula.
Dos gigantes colisionan en la primera batalla: la mole social de avanzada se posiciona en busca de generar un progreso donde se respete la demanda más antigua del movimiento feminista vertida en el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
En la otra esquina, la corpulencia del dogma pugna por el respeto a la vida y la leyes divinas, en donde sólo el Ser Supremo es capaz de otorgar o segar la existencia.
Evitar que las mujeres vayan a la cárcel por malparir, sin que aún se determinen o especifiquen las características de la reforma de ley al Capítulo Séptimo del Código Penal de Coahuila, fue la moción expuesta el pasado diciembre por el gobernador Rubén Ignacio Moreira Valdez durante la entrega de la presea al Mérito a la Mujer 2014.
Llegado el 2015, la LX Legislatura Local de Coahuila, la primera con casi el 50% de representación femenina, asumirá el reto histórico de discutir la iniciativa, no sin antes palpar el clima social que ha empezado a elevar su temperatura. La irrupción legal del embarazo se abre como posibilidad, bajo la premisa de no cárcel a la mujer que efectúe esta práctica, pero las entrañas de la propuesta aún no muestran la cara.
En la actualidad, el artículo 361 del Código Penal de Coahuila, relativo al aborto no punible, establece las causales de: culpa sin previsión de la mujer, violación, peligro de muerte de la madre, y alteraciones genéticas o congénitas graves del producto, como libres de sanción.
Fuera de ello, la ley coahuilense impone hasta 3 años de prisión y multa a la fémina que aborte y a quien la asista, y un máximo de 8 años y multa a quien la obligue a irrumpir el embarazo. Adicional para médicos, parteras y enfermeros que realicen esta maniobra, se les impide ejercer su profesión incluso hasta por 6 años.
Fue en 2013 cuando la Comisión de Derechos Humanos en el Estado intentó derogar la Fracción Cuarta del citado Artículo 361, que establece la exclusión de responsabilidad en el aborto eugenésico, es decir, por alteraciones genéticas o congénitas graves.
Argumentando en ese entonces que el 15 por ciento de la población presenta algún tipo y grado de discapacidad, buscaron eliminar cualquier tipo de distingo jurídico que tenga como motivo esta condición.
Por lo que el cese provocado de la gestación, aun con la confirmación médica de alteraciones genéticas o congénitas graves, debería ser castigado. La iniciativa no prosperó.
PROGRESO VS DOGMA
Como ríos que corren al mar, un cúmulo de jóvenes voces fluyen en su afán por defender su postura ideológica en un tema que podría convertir a Coahuila en referencia nacional, como ya lo hizo con los matrimonios gay: la despenalización del aborto inducido. Un concepto que podría incidir en la reducción de estadísticas de un Estado que lucha contra la mortalidad materna, embarazos no planeados, aumento de madres adolescentes, maltrato infantil, abandono de infantes, el detrimento de la economía familiar.
Punto y aparte el exaltar el reconocimiento de los derechos fundamentales de la mujer.
Pero que también incluye reflexiones sobre la transgresión de la Ley Divina, pecado, defensa de la vida, deterioro de los valores morales y la sociedad. Pensamientos, en pro y en contra, defendidos con fiereza por estudiantes de Monclova respecto a la posible modificación de la iniciativa de reforma de ley que, al final de cuentas, será establecida o despreciada por quienes desde la tribuna del Congreso Local manejan las riendas políticas, pero que sin duda cimbrará la estructura social del coahuilense.
PULSO LEGAL
Más sobre esta sección Más en Clasificados