Clasificados
Por
Ruta Libre
Publicado el lunes, 19 de enero del 2015 a las 23:59
Por: Claudia Olinda Morán | Fotografía: Antonio Ojeda | Gerardo Ávila | Saltillo, Coahuila.- Basta una fracción de segundo para recordar un rostro que te sea familiar, pertenezca a tu mismo grupo étnico o hayas visto antes. Reconocer el semblante de alguien que aparece en –por lo general– una mala fotografía puede ser más difícil de lo que parece. Pero para Alerta AMBER, muchas veces es la única apuesta para encontrar a un menor desaparecido
En Coahuila, este sistema para la difusión de alertas sobre menores desaparecidos o no localizados, inicia en 2012, esto es, 20 años después de que el organismo existiera en los Estados Unidos, a raíz de la desaparición y asesinato de Amber Hagerman, una niña de 9 años, quien fue secuestrada mientras montaba bicicleta en Arlington, Texas, y que finalmente fue encontrada asesinada cuatro días después.
Alerta AMBER es un aviso temprano en el que básicamente se redujo el tiempo de espera para que las autoridades intervengan en la búsqueda de un menor, cuyo final feliz es descubrir que ha huido de casa por un regaño, pero que en el peor de los casos ha sido víctima de la comisión de un delito. Las autoridades estadounidenses determinaron como un tiempo crucial las tres primeras horas tras el reporte de búsqueda.
La mayoría de los niños raptados y que luego aparecen asesinados muere dentro del plazo de tres horas después del secuestro, y tratándose de menores en fuga, en ese tiempo puede trasladarse a cientos de kilómetros de casa.
Ante ello, afirma Gabriela Fanti Quijano, titular de Alerta AMBER Coahuila, las tres horas posteriores a una desaparición son críticas y una vez justificada la alerta, ésta se activa a nivel nacional.
En 2014 se activó un total de 22 alertas con 28 menores reportados como desaparecidos, de los cuales se localizó a 27; sin embargo, las pesquisas o alertas de búsqueda llegaron a los 219 reportes, de los cuales se halló a 213. La mayoría, registrada como huida de casa, son mujeres que no corrían un riesgo inminente.
Sin embargo, no todos los incidentes son inofensivos. Un caso emblemático en el que la desaparición de dos niñas de 10 años movió a la ciudadanía y a las fuerzas policiales ocurrió en Piedras Negras, Coahuila, en mayo de 2014, cuando la Policía Ministerial logró la detención de un sujeto (tío de las menores) y logró la liberación de las pequeñas, quienes se encontraban en buen estado de salud y no presentaban agresiones físicas.
En cuanto se da cuenta de la desaparición de un menor o la no localización del mismo, el primer contacto que se recomienda es marcar el 066, donde se asegura, hay una colaboración para empezar la búsqueda inmediata.
Se aportan los datos, nombre del menor, edad, descripción física, detalle de los hechos y en ese instante elementos del 066 inician la búsqueda con la llamada “alerta verde”, un protocolo que, aunque a nivel nacional e internacional no figura dentro de los mecanismos de Alerta AMBER, sirve para mantener la integridad del programa de búsqueda y localización de menores, ya que muchas de las veces no se reporta que el menor esté en un riesgo inminente.
Tras este primer contacto, si el menor no es localizado y se identifican elementos de riesgo inminente para el mismo, se contacta Alerta AMBER para abrir la investigación.
Sin embargo, aunque la alerta AMBER implica el uso de medios masivos de comunicación, en Coahuila es a través de las redes sociales como Facebook y Twitter que se inicia la difusión. A través de Facebook, los mismos adolescentes han reportado que se encuentran bien, en compañía del novio(a) o amigos.
“Cuando nos reportan una no localización se sube una alerta a Facebook y la difusión que se tiene es tan impresionante que los mismos menores se comunican y es una gran herramienta para nosotros”, explica la sicóloga Gabriela Fanti.
“Para activar la alerta hay un protocolo internacional que requiere de tres condiciones: que la persona no localizada sea menor de edad, que corra un peligro inminente y tener la suficiente información personal como la ropa que vestía, descripción de los hechos, señas particulares; esos son los tres criterios vitales e importantes para poder activar una alerta”.
“Si alguno de los casos no cumple con cualquiera de los tres criterios no se activa una alerta, pero no significa que no se inicie la búsqueda, es más, se hace lo mismo: la investigación, el mismo movimiento que con una alerta, sólo que no como alerta AMBER, porque sí es muy estricta en ese sentido, para proteger y saber que cuando es una Alerta AMBER es un caso que requiere suma atención, cuidado e inmediatez”.
“Además de que es una forma de exponer al menor, por lo que se cuida tanto al programa como a los menores; no quiere decir que no se haga la búsqueda, ese es nuestro trabajo: la búsqueda y localización de menores”. HUIR DE CASA
Aunque no se desestiman los actos criminales de que pudieran ser objeto los menores, las más de las veces las búsquedas de menores de edad corresponden a casos de violencia familiar, en donde los adolescentes no tienen más opción que abandonar el hogar.
“Las circunstancias de las desapariciones son la desintegración familiar, huyen de casa por la violencia intrafamiliar física, sicológica, falta de atención, descuido. El sentirse solos y vulnerables y, obviamente, la violencia”.
Por lo que una vez que se localiza al menor, se hace una entrevista para ubicar la situación, qué es lo que pasa en casa, en el entorno, y de ahí se decide si el menor regresa con la familia o si se pone a disposición de la Procuraduría de los Niños, Niñas y la Familia, ya que muchas veces no es conveniente regresarlo con la familia.
“Si huyen de casa por propia voluntad no es una desaparición. Para un padre, si no localizas a tu hijo, está desaparecido, es entendible. Hay empatía, tanto con los familiares por la desesperación de no saber dónde está el menor, el adolescente. Somos empáticos, pero también somos muy conscientes de si aplica o no para Alerta AMBER. Se hace la búsqueda, se recupera al menor y se canaliza para que no sea un círculo vicioso, y sea un trabajo en conjunto para los menores y los padres, (para) modificar conductas”.
ENCONTRADOS 27 DE 28
En 2014, la Alerta AMBER se encendió en 22 ocasiones, en algunos casos, la búsqueda implicaba la no localización de dos o más menores; sin embargo, 27 niños y adolescentes fueron rescatados de situaciones de riesgo, desde abuso sexual, muerte o incluso de ser sacados del país de manera ilegal.
“El único caso ‘no localizado’ es el de una mujer en Torreón, de hecho, ella ya es mayor de edad, pero sigue siendo alerta AMBER. Nosotros no quitamos la alerta hasta que la encontremos; hasta que no haya una comparecencia física, las investigaciones siguen y estamos en eso”, asegura la titular de Alerta AMBER.
El que no se hable de casos de secuestro, rapto de niños, asesinos seriales, casos que mediáticamente llaman la atención, asegura la sicóloga, habla de una realidad diferente en la que es la familia y sus necesidades el centro de atención.
“Podría ser hasta cierto punto bueno, que no haya esos casos peliculescos afortunadamente”.
El interés ciudadano ha permeado
» “Hemos tenido muchos casos en donde nos reportan y dicen haber visto a alguien en el cine, de la colonia Teresitas; que anduvo en el Centro, en el cine, y también hay quienes ya denuncian cosas que consideran sospechosas por cómo se ven los niños o el comportamiento del adulto que los acompaña.
» “Nos empiezan a reportar cosas que les parecen extrañas y eso es bueno, no quedarse conforme, denunciar lo que se percibe extraño, y que Alerta AMBER sea más bien un foco, que la gente conozca y sepa lo que se hace aquí como prevención.
» “Por eso hemos sido muy estrictos con el protocolo para no quemar Alerta AMBER, por eso no todas las búsquedas se suben como alerta, para que cuando vean el logotipo sepas que realmente algo está pasando, que se necesita la ayuda como ciudadano, como medio de comunicación, por eso hemos sido muy cuidadosos en ese sentido, que se le tome y se le dé la importancia de lo que es la alerta”.
En los 22 casos registrados el año pasado, explica, la alerta implicó un riesgo inminente, incluso, a pesar de que se trataba de sustracciones de menores a manos de sus propios padres.
“Fueron (los casos) alerta porque en ese momento nos parecía que lo eran; una sustracción de riesgo porque se pone en peligro la vida de los menores, por ejemplo, al hacerlos cruzar como ilegales, exponiéndolos; era el padre, no los maltrataba, pero los arriesgaba y los privaba de muchos derechos al mantenerlos en ese estatus migratorio y por ello se generó la alerta”.
» En otro caso, una madre se lleva a sus tres hijos, sufría de problemas mentales y los menores corrían peligro bajo su custodia, quizás no se genera una detención, pero sí se atiende porque pone en riesgo a los menores.
“Una alerta dura hasta que el menor se localiza, no te puedo dejar hasta que aparezcas, a ningún caso se le da carpetazo”.
Los padres deben reportar
Sin embargo, aunque sea la conducta de los padres el propio elemento expulsor de los adolescentes fuera del hogar, tienen que ser ellos mismos quienes originen el reporte de búsqueda. De hecho, explica la coordinadora de Alerta AMBER, tiene que ser un mayor de edad quien reporte la desaparición del menor.
“Una vez lanzada la alerta, los padres están obligados a esperar, permanecer en casa, estar atentos a llamadas, a si el menor se reporta y a hacer memoria de algún dato que se les haya pasado, algo que sirva para la investigación y guardar la calma para que en cuanto se ubique al menor estén preparados para lo que sigue. En el mejor de los casos, terapia o atención a víctimas”.
“Si los padres ni siquiera denuncian, nosotros, como Alerta AMBER, no podemos trabajar”;
¿Y si el padre o la madre es parte de la motivación para que un menor se vaya?
“Precisamente se trabaja por eso muy de cerca con Pronnif, para reportarles la situación del menor y de que realmente no les interesa”.
1- La víctima debe ser menor de 18 años.
2- Que el menor se encuentre en peligro inminente de sufrir daño grave por motivo de ausencia, desaparición, no localización o cualquier circunstancia que haya presunción de la comisión del delito de trata de persona, secuestro u otro delito.
3- Proporcionar la mayor cantidad de datos del menor:
Nombre
Edad
Sexo
Señas particulares
Padecimiento o discapacidades
Ropa que vestía
Dónde fue visto por última vez
Descripción de las personas o vehículos involucrados en la desaparición, si es que tiene conocimiento
» AMBER es una red estatal y nacional que rápidamente enlaza con las autoridades, organizaciones de la sociedad civil, medios masivos de comunicación, ciudadanos y el sector privado para localizar niños, niñas y adolescentes desaparecidos.
» Durante una ALERTA se emite una ficha de búsqueda, la cual se difunde a través de medios electrónicos y redes sociales, a fin de obtener la ayuda de la sociedad en general para encontrar al menor no localizado y detener a la persona responsable del acto. Deben afinarse mecanismos
Para “José Luis”, integrante del colectivo ciudadano @_LaAlameda, que difunde en redes sociales los casos de desaparición de personas, al contrastar las cifras con las de las autoridades encargadas de su investigación, los protocolos de búsqueda tienen que afinarse, ya que por lo general el tiempo de espera supera las 72 horas para oficializar una denuncia, lo que orilla a los padres a iniciar la búsqueda por su cuenta, arriesgándose a ser ellos mismos víctimas de la delincuencia.
“En la mayoría de los casos, las autoridades esperan 72 horas de rigor, así que son 3 días en los que pueden pasar muchas cosas. Los padres quisieran que se buscara luego, luego, y precisamente por esos casos de huidas o escapes, los de verdadero riesgo tienen que esperar.
“Es lo triste de esta situación, por unos pagan todos; igual un (agente del) Ministerio Público me dijo que como no saben si escapan o se van con el novio, esperan un tiempo prudente para cerciorarse, para no mover agentes, evitar más papeleos.
“Desde la óptica del familiar es nefasto esperar 72 horas; desde la visión de la autoridad hay que aguardar. Todo debe revisarse, hallar nuevos mecanismos, pero mientras, la situación está así, a corto plazo no se ve que tengan una solución”.
Pedir que se acorte la espera de 72 horas es una petición constante entre las familias de los desaparecidos, ya que aunque en algunos estados se dice que ya no hay tal plazo, los hechos muestran que se mantiene esta costumbre como una forma de filtrar los casos denunciados, lo que provoca que las familias difundan sus teléfonos y luego empiezan a recibir llamadas de extorsión, como ocurrió en Saltillo.
“Sean jóvenes que se fueron por su propia cuenta o personas plagiadas, los familiares se mueven como pueden”, señala “José Luis”, integrante del colectivo La Alameda, quien insiste en que estas falsas desapariciones dañan la búsqueda real de los desaparecidos.
“Se distraen las autoridades, las redes, los medios y la atención, y muchos tuiteros lo reprueban, es lógico; creo que deberían hallar alguna forma de regular esta situación, alguna sanción relacionada con trabajo social o voluntariado de algún tipo, durante un cierto tiempo, porque no se puede jugar con esta situación”.
Siendo un colectivo que utiliza particularmente las redes sociales para la difusión de las fichas de los desaparecidos, La Alameda destaca la imposibilidad de “filtrar” dichas alertas, ya que muchas familias difunden antes de denunciar.
“El tiempo es vital, en realidad como padre estás angustiado, no sabes si es un escape o un rapto, por instinto buscas ayuda”.






Más sobre esta sección Más en Clasificados