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Isabel Ampudia
Publicado el sábado, 24 de enero del 2015 a las 16:01
Saltillo, Coah.- Como un estallido silencioso, una enorme bola de fuego sale de la boca de Francisco, de 24 años, quien se dedica al peligroso oficio de tragafuegos desde hace un año, tiempo en el cual ha llevado su espectáculo a las calles y semáforos de distintas ciudades del estado.
Su jornada laboral la cuenta más en litros de diesel que en horas: requiere dos litros diarios para obtener de 250 pesos, en los días con más pésimas aportaciones por parte de conductores, hasta mil pesos en las fechas importantes de diciembre, como la Noche Buena o el último día del año, tanto en Saltillo, Torreón, Monclova, o incluso Monterrey.
Para lograr parecer que una bola de fuego sale de sus entrañas, Francisco debe ser sumamente cuidadoso al momento de “dar un buche” del combustible, pues una mala maniobra con los labios puede terminar en tragedia.
Apretando fuerte la boca y expulsando con todas las fuerzas desde el interior, la magia ocurre una vez que el líquido toca la mezclilla encendida con diesel, sostenida por una delgada barra de acero, cuando el líquido sale. “Ése es el truco”, el diesel sólo se convierte en llamarada cuando se dispersa en finas gotas.
Pero el oficio, dice Francisco, por emocionante y redituable, no dura para siempre, los tragafuegos tienen hasta dos años máximo para dedicarse a este espectáculo, pues las altas cantidades de plomo del combustible poco a poco merman la salud de quienes practican esta actividad.
Para contrarrestar los perjuicios de su trabajo, Francisco debe extremar cuidados al momento de ejercerlo, durante las cerca de tres horas que labora no puede pasar saliva, por lo que tiene que escupir constantemente. ch
Además, para desintoxicarse desayuna un litro de leche con dos plátanos, pues dice que estos alimentos ayudan a limpiar la sangre, aunque por fuera los estragos pueden llegar a ser visibles.
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