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Ruta Libre
Publicado el martes, 27 de enero del 2015 a las 00:53
La noticia surgió durante la entrega de la Presea al Mérito de la Mujer Coahuila 2014, en la mismísima tribuna del Congreso del Estado. Ahí, el gobernador Rubén Moreira Valdez soltó la bomba: “Este Congreso debe asumir el reto histórico de discutir los grandes temas de la mujer, ponerlos sobre la mesa. Desde el Gobierno del Estado, el primer día de enero enviaremos la iniciativa para no castigar con cárcel a la mujer que hace uso de la libertad sobre su cuerpo”.Luego agregó: “No creemos que sea justo que una mujer tenga que ir a la cárcel por eso (…) el reto que compartiremos con los próximos legisladores es impulsar reformas legales para empoderar a la mujer, y presentar y ser objeto de una minuciosa inspección por los futuros legisladores, las políticas públicas que hagan efectivas las leyes”.
De inmediato, grupos como Rescatando a la Familia y Coahuila por la Vida, organizaciones con vínculos cristianos y católicos, salieron a la calle para exigir marcha atrás en esta intención.
El 1 de enero, durante la ceremonia de instalación de la LX Legislatura del Congreso de Coahuila, un grupo de personas que se identificaron como miembros de Coahuila por la Vida, protestaron pidiendo que no se legalice el aborto en la entidad.
A ello le siguieron otras acciones, como el activismo a través de las redes sociales y los medios de comunicación, además de que organismos políticos como Encuentro Social, Partido del Trabajo, el Partido Joven y Acción Nacional, se pronunciaron abiertamente en contra de la propuesta.
Pero la realidad es que hasta la fecha dicha iniciativa no ha sido presentada, según consta en el apartado de trabajo legislativo del Congreso local.
No obstante, se sabe que distintas áreas del Gobierno del Estado ya trabajan en el tema.
“Tuvimos una reunión el pasado 8 de enero, donde se puso sobre la mesa el tema del aborto, de la legalización, que si se hace, que si no; hasta ahorita todavía no está presentada la iniciativa, pero aquí en el Centro se tuvo la reunión para dar seguimiento a reuniones previas y sobre todo para implementar la Norma 046, que se va a ligar un poquito con el tema”, dijo Elizabeth Andrade, enlace de comunicación del Centro de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres en Saltillo.
La Norma 046 es la norma que se utiliza para establecer los criterios para la prevención y la atención en tema de violencia familiar, sexual y todos los delitos contra mujeres.
“(La reunión) fue para ver, por parte del Centro, la atención que se le va a dar a las usuarias que tengan este tipo de caso, en cuestión del aborto, para tratar cuando es por caso de violencia, cuando es decisión propia y, sobre todo, porque aquí se les va a dar la atención jurídica”.
En dicha reunión participaron la Secretaría de las Mujeres (de la cual depende el Centro), la Secretaría de Salud, la Secretaría de la Juventud, y la Pronnif (Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia).
Unos días después del anuncio del Gobernador, la presidenta honoraria del Voluntariado de Coahuila, Carolina Viggiano Austria, dijo que la iniciativa no busca promover el aborto, sino simplemente dejar de tratar como criminales a las mujeres que han tomado la decisión de hacerlo.
“Creo que hablar de despenalizar quiere decir no criminalizarlo, no quiere decir aceptarlo o promoverlo, me parece que donde tenemos que poner énfasis es en la prevención del embarazo no deseado, o del embarazo temprano”.
El aborto en México
En la actualidad, de las 32 entidades federativas en México, en 31 el aborto es considerado un delito, y la única excepción es el Distrito Federal, donde desde el 2007 la Asamblea Legislativa determinó despenalizar la interrupción del embarazo hasta de 12 semanas.
Aunque es difícil saber cuántos abortos ilegales se practican en el país, el Instituto Guttmacher, una organización internacional que promueve la salud reproductiva, publicó un estudio en 2009 que establece que el 7.2% de las mujeres en edad reproductiva tienen embarazos no planeados, lo que hace del aborto una práctica común.
“La penalización del aborto no evita su práctica. Se estima que la mitad (54%) del total de embarazos no planeados en México se resuelve mediante un aborto inducido, a pesar de las restricciones legales en 31 de las 32 entidades”, señala el documento.
Esto se traduce, de acuerdo con el estudio, en más de un millón de abortos inducidos cada año en México, con una tasa ascendente cada año.
En Coahuila, de acuerdo con declaraciones del Secretario de Salud, Héctor Mario Zapata de la Garza, en 2014 se registraron en Coahuila 59 mil nacimientos, y cerca de 7 mil abortos por razones distintas como malformaciones o abortos espontáneos, todos justificados ante la ley.
“Son los legales de los que estamos hablando, nosotros no tenemos un registro de abortos ilegales”,
Código Penal, letra muerta
Aunque actualmente el Código Penal de Coahuila contempla sanciones para quien comete y/o ayuda a cometer aborto, no se tienen registros de que alguna mujer en la entidad esté purgando una pena por este delito.
El artículo 358 del Código establece que las sanciones para la mujer que comete aborto o quien se lo induce de manera consentida, son multa y prisión que va de uno a tres años.
Cuando hay alteraciones genéticas, violación, o cuando está en riesgo la vida de la madre, el aborto es considerado “no punible”, es decir, que no se castiga.
“Legalmente es casi imposible meter a prisión a una mujer por aborto”, dice el abogado Eduardo Pacheco, dirigente del movimiento Rescatando a la Familia. “La penalidad alta es de tres años. Y la ley establece que cuando el término medio, la suma del máximo y el mínimo de la penalidad dividido entre dos, cuando es menor de cuatro años, la persona puede conmutar la pena, entonces aunque hubiera una persona procesada por el delito de aborto, paga una multa y no estaría en la cárcel, por eso nos extraña que uno de los argumentos sea evitar con esta iniciativa que a las mujeres se les persiga por abortar”.
El abogado penalista y catedrático de la Facultad de Jurisprudencia, Horacio Cavazos Cadena, considera que la despenalización del aborto tiene una esencia humanitaria respecto a la decisión de la mujer.
“Esto dejaría a la madre, que es la que está cargando con el peso del embarazo, ser la que debe decidir, no obligarla, porque la maternidad es algo muy hermoso, (…) pero la madre es la que debe decidir que aquello verdaderamente sea el fruto de su deseo”.
Dijo que el aborto siempre ha existido y seguirá existiendo, pues hay situaciones que no solo tienen que ver con la decisión de tener o no un hijo, sino de proteger la salud de las madres.
“Por ejemplo el aborto terapéutico (cuando está en riesgo la vida de la madre) no se sanciona y desde siempre ha estado en el Código Penal, ¿cuántos abortos terapéuticos se practican diario en los hospitales y no se sancionan? Hay ciertos valores que dictan que para elegir entre una vida en formación y una vida ya formada, hay que decidirse por la vida ya formada”.
Las ‘clínicas de la muerte’
Han sido bautizadas así por quienes se oponen al aborto. Sin embargo, su existencia está justificada legalmente, y en la capital mexicana operan dentro del marco jurídico vigente.
Son las clínicas abortivas, que solamente en el Distrito Federal están facultadas para interrumpir el embarazo hasta las 12 semanas de gestación, y cuyo auge empezó a partir de 2007, cuando se despenalizó el aborto en esa entidad.
Actualmente, existen en el DF unas 30 clínicas privadas que practican la interrupción del embarazo de manera legal.
En estas clínicas, practicarse un aborto químico cuesta 2 mil pesos. El aborto químico consiste en la ingestión de misoprostol, que inducen la expulsión del embrión y evitan cualquier tipo de procedimiento quirúrgico.
Si se requiere el procedimiento quirúrgico, que normalmente es un legrado (raspado de las paredes uterinas), dependiendo de si se necesita anestesia local o total, el costo va de los 2 mil 500 a los 10 mil pesos.
La legislación vigente del DF sólo permite la interrupción del embarazo hasta las primeras 12 semanas. A partir de ahí, se le considera un aborto ilegal, que es penalizado por la misma ley.
En Estados Unidos, particularmente en Texas, existen clínicas similares, en las que se estima que entre el 35 y el 40% de las pacientes son mexicanas.
A diferencia de las clínicas del DF, en Texas se le brinda a las pacientes información médica, orientación y asistencia sicológica antes de ser sometidas al procedimiento clínico.
En la capital mexicana, el único requisito es que la mujer sea mayor de edad, presente una identificación oficial, o bien, en caso de ser menor, sea acompañada por un adulto (no importa si no es familiar) con identificación oficial.
El secretario de Salud en la entidad, Héctor Mario Zapata de la Garza, afirma que 27 mujeres coahuilenses acudieron al Distrito Federal a realizarse un aborto.
El doctor José Salvador Gallegos Mata, director del Centro de Ginecología de Saltillo, considera que al despenalizarse el aborto empezarán a surgir clínicas de este tipo, que le den mayor seguridad a las mujeres que han tomado la decisión de abortar.
“Esas clínicas que se anuncian para practicar abortos obviamente que empiezan a crecer mucho, y eso abarata los costos, por ejemplo, un legrado, que es lo que se hace para sacar al bebé, entre más competencia haya, más barato se hace.
“Aquí por ejemplo, las pacientes que acuden a solicitar eso, la opción que uno les da es acudir al DF o a Laredo, Texas, donde las atiendan en clínicas que no pongan en riesgo su integridad física.
“Cuando estas personas acuden a alguna institución o a algún médico para que les practique un aborto, se les niega porque es ilegal, entonces ellas tienen que recurrir a personas que no tienen conocimiento de cómo realizar este tipo de procedimientos de manera segura, y terminan con alguna infección o hemorragias, o alguna complicación inherente al proceso del aborto”.
Considera que aunque la intención del Gobierno de Coahuila está enfocada a proteger a las madres que acuden a la clandestinidad para practicarse un aborto, cada médico y cada clínica deberán valorar si realiza este tipo de procedimientos. Y recalca: “Nosotros, en la Clínica de Ginecología no lo vamos a hacer”.
Código Penal y de Procedimientos Penales del Estado de Coahuila.
Artículo358
Sanciones para el aborto consentido.
Se aplicarán de uno a tres años de prisión y multa: a la mujer que se procure su aborto o a la persona que la hiciere abortar con el consentimiento de aquella.
Si la mujer obró por motivos graves, se aplicarán de tres días a seis meses de prisión y multa, dependiendo de la circunstancia Son motivos graves los siguientes:
I. Temor razonable de graves alteraciones genéticas o congénitas. Cuando exista el temor razonable de graves alteraciones genéticas o congénitas del producto.
II. Violación. Cuando el embarazo sea resultado de una violación y el aborto se practique después de los noventa días de la concepción.
III. Circunstancias especiales. Cuando obre una o más circunstancias que racionalmente atenúen el grado de punibilidad. La despenalización del aborto, como sucedió en el Distrito Federal, está rodeada de polémica. En Coahuila, a pesar de que todo surgió a raíz de un comentario del Gobernador, la situación ya ha tenido réplicas.
Por ejemplo, la organización Coahuila por la Vida, que reúne a grupos católicos, afirma que han recabado cerca de 30 mil firmas apoyando la oposición a una eventual iniciativa para despenalizar el aborto.
Rescatando a la Familia ya logró el apoyo de diversos partidos políticos de oposición, y anunció que presentará una iniciativa para adelantarse a una despenalización del aborto, elevando a derecho constitucional en Coahuila el derecho a nacer.
Pero hay quienes ven la otra cara de la moneda. “Es una decisión de cada mujer”, dice el penalista Cavazos Cadena, quien también fue primer visitador de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila. “La maternidad debe ser disfrutada por la pareja, o por la madre, no puede ser un sufrimiento impuesto, esa es mi opinión”.
Julia N. es una mujer que estudió Medicina hace una década en Durango. Actualmente es enfermera en una clínica de la localidad. Habló para Ruta Libre con la condición de mantener su identidad en el anonimato.
“Yo recuerdo que cuando era estudiante hicieron una campaña en la Facultad para levantar firmas contra el aborto. Yo fui una de las primeras que firmaron, porque estaba convencida de que era lo correcto.
“Yo tenía como 18 años y tenía novio; entonces salí embarazada. Por mi cabeza pasaron mil cosas: qué iban a decir mis papás, cómo me iba a mantener, cómo iba a tener que dejar de estudiar. Mi novio me recomendó abortar, y yo dije que sí. Fuimos a ver a un conocido que se ofreció a hacerme un legrado, pero a la mera hora me dio miedo, y no quise. Mi novio se enojó, y como no era de ahí (Durango) se fue y no volví a saber de él.
“Ahí te das cuenta de que es la circunstancia la que te hace tomar decisiones. Antes de todo esto, yo estaba convencida de rechazar el aborto, pero cuando me vi en una situación desesperada, no dudé en buscar ayuda para abortar. Con el tiempo las cosas pasaron como deben pasar, y ahora disfruto de mi hija”.
Actualmente, Julia tiene una niña de 9 años, con la que disfruta de su vida como madre soltera.
Según datos del INEGI, desde el año 2000 los embarazos en adolescentes en Coahuila se han ido incrementando gradualmente.
En ese año, un 18.8% de los embarazos en la entidad era en mujeres menores de 20 años. Para 2013, la cifra se elevó al 23.1 por ciento. La media nacional es de poco más del 19 por ciento.
“La pregunta no es si se va a presentar la iniciativa. La pregunta es cuándo, porque por lo que vemos el Gobernador está decidido a que se apruebe”, dice un diputado del Congreso del Estado. “El problema es que hay elecciones, y tú sabes que esto puede ser muy riesgoso en el aspecto del costo político”.
Y mientras algunos sectores de la sociedad siguen protestando por una iniciativa que todavía no se presenta, las instituciones se preparan en sigilo para que Coahuila se convierta en la segunda entidad en México que despenalice el aborto.
‘POR QUÉ YO Sí ABORTÉ’
POR PAOLA AGUIRRE PRAGA
Esperaba sentada a que la vendedora le entregara un par de zapatos de tacón. En el centro comercial, ahí sentada sobre un taburete, pensó en el gran cambio de vida al que se iba a enfrentar. Ver el calzado le rebobinó los últimos tres años: trabajo, salidas, amigos, novios, dinero.
Cuando se dio cuenta de que estaba embarazada, Gabriela no se sentía lista para la maternidad. Nunca lo buscó, asegura. “Me cuidaba, y es en serio, pero supongo que una sola vez que no lo hice pues ya, no sabía que podría ocurrir así de repente”.
Fue un golpe a su vida personal, a la cabeza le vino la idea de su rutina diaria con un bebé en brazos, los pañales, los llantos, la responsabilidad de criar a alguien. Por momentos le parecía que estaba en un sueño o una pesadilla, los dos pensamientos le taladraban la mente.
Viajar a Europa, encontrarse con su amiga de años que por motivos de trabajo viajó a Madrid y después se enamoró de un hombre y se casó. Eso era parte de la agenda de Gabriela, desde los 22, en el fondo se decía que eso quería para ella, poder vivir en otro país y tener la vida resuelta.
“Yo no sabía si el papá me iba a apoyar, era un chavo con el que tenía una relación media estable, pero en mi casa no lo conocían, sólo unas amigas sabían de él”.
Miembro de una familia conservadora en la que se va los domingos a misa y se guarda el luto con el radio y la televisión apagados, sabía qué clase de drama se presentaría al informarles a sus padres que estaba embarazada, a los 25, y sin estar casada.
“Lo digo sinceramente, no estaba en mis planes tener un hijo, yo tengo muy presente la imagen de la mujer que deja todo por sus hijos y nunca he estado de acuerdo. Valoro la maternidad, pero no creo que todas quieran ser mamás”.
Gabriela es famosa en la oficina. Una chica guapa que la mayoría de los compañeros tratan de conquistar y ella cuando quiere aceptar invitaciones, desde salir al Oxxo por un café hasta ir a tomar una cerveza con los compañeros de la oficina.
Delgada, cabello largo, ojos color miel, piernas estilizadas, nadie imaginaría que ha pasado un aborto, porque actualmente su condición de salud es buena. No hay rastro de lo que sucedió.
“Yo sí me quiero casar, con el próximo chavo que salga puede ser ya mi esposo, esto me sirvió para saber qué es lo que quiero en la vida”.
La sexualidad le llegó a temprana edad, a eso de los 14. Jugó con fuego por un par de años, pero nunca se quemó. Gabriela era una mujer de relaciones largas, al menos trataba de no acostarse con cualquiera, cuenta.
Del aborto han pasado dos años y medio. “Ahorita te puedo decir que no me arrepiento, pero que sí siento muy feo al pensar en todo lo que pasó, siento que es como un sueño, como algo que no debió pasar, que no debí hacer, pero lo hice”.
“¿Por qué aborté? Porque no estaba lista para tener un hijo, no era el momento y sabía que no iba a crecer en una buena etapa, conozco a muchas otras que los tienen y es como si no existieran; lo pensé mucho, pero me decidí, porque era lo mejor en ese momento”.
No hay marcha atrás
“Tenía mucho miedo, hasta me dolía el estómago de los nervios, no dejaba de pensar en qué iba a hacer si me salía positiva (la prueba), quién sabe qué iba a hacer, en ese momento no pensaba en abortar, pensaba en que si estaba embarazada yo no quería”.
Cuando la prueba confirmó sus sospechas, lo meditó una noche y se decidió. Sabía que cada segundo contaba, que mientras más tiempo pasara sería peor. Buscó en internet, le preguntó a una de sus amigas y una de ellas aconsejó unas pastillas, “una prima las usó y todo salió bien”.
La clandestinidad en la que se desarrollaban las cosas la hacía sentir culpable. Pero no desistió de su decisión. Compró las pastillas, cerca de 300 pesos le costaron. Asegura que el precio se le ha disipado de la memoria. Pidió apoyo a su amiga, todo planeado: irían a un hotel, reservarían una noche y ahí se tomaría las pastillas. Lo de la habitación no resultó y fue a casa de su amiga, foránea, que rentaba una casa en la que vivía junto con otra compañera.
Dos pastillas, cada tres horas, aunque las indicaciones sugerían que había que esperar cuatro, pero obedeció consejo de la prima de su amiga. Empezó a sangrar, con un ligero dolor en el vientre, se puso pálida, pero nada la hizo desistir de su objetivo.
Cuando todo acabó, entonces lloró. Eran lágrimas de las que no podía definir porqu’e se derramaban, no sabía si eran de dolor, de alivio, de nostalgia, de culpa. Pero necesitaba desahogarse y enfrentarse a su nueva realidad.
Había abortado. Se sentía bien y se sentía mal, pero el secreto estaba a salvo, su amiga la abrazó y le prometió apoyarla en todo. Lo que vino después fue un vacío que con el paso de los días desapareció.
“Yo lo hice consciente y sí sabía lo que estaba haciendo”. Pero el sueño de la maternidad no la obsesiona ni tampoco lo dejó en el olvido, continúa siendo un plan a futuro.
“El que me diga asesina o me tache de la peor mujer del mundo no estuvo en mi lugar, yo sabía que no era el momento, no iba a arruinar dos vidas, ni la mía ni la de ese bebé que simplemente no estaba planeado; yo aún quiero ser madre”.
Por Néstor González | Fotografía: Gerardo Ávila | Saltillo, Coahuila.- Fue la primera y última referencia pública que hizo el Gobernador sobre este tema, pero la mecha ya había sido encendida.







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