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Agencias
Publicado el domingo, 1 de marzo del 2015 a las 09:49
Ciudad de México.- Afirmar que alguien nació el día 30 de febrero, no siempre ha sido un hecho imposible, por lo menos no lo fué en el año 1712 en Suecia.
Hoy casi todo el mundo está empatado con el uso de un calendario que nos da referencia del transcurso del tiempo a nivel mundial para la organización de actividades; sí, existen más calendarios, pero su observación es más bien festiva o religiosa que por fines económicos o sociales. El aceptado casi mundialmente es el Gregoriano, que sucedió al Juliano (éste existía desde tiempo de los romanos, quienes comenzaron a nombrar meses en favor de sus dioses y emperadores).
En el año 46 y, siguiendo al Juliano, un año equivalía sólo a 365 días, pero se descubrió un error en el cálculo, mismo que aunque pareciera insignificante, al cabo de 128 años haría una diferencia de 1 día y para el año 1500, ya irían 10 días, por lo que se decidió acomodar tal diferencia a través de la elaboración de otro calendario, dando lugar así al calendario Gregoriano por iniciativa del Papa Gregorio.
Las naciones católicas obedecían dichos cambios, sólo que en los territorios protestantes no era así, ejemplo es que en 1582 los países católicos ya debían seguir el Gregoriano, debiendo cuadrarse saltando del 5 al 15 de octubre y así compensarían los días “perdidos” en la transición del Juliano al del Papa Gregorio, pero los países protestantes no lo hicieron.
Hasta 1700, para alcanzar el conteo de fechas en las naciones meramente católicas con las que después debían tener intercambios comerciales y temas políticos, naciones protestantes tenían dos opciones, cambiar súbitamente y adecuarse a la ya vieja disposición, y la mayoría así lo hicieron, o hacerlo de manera paulatina, como fue el caso de Suecia-Finlandia y los enuncio juntos porque Finlandia pertenecía al Reino de Suecia hasta que en 1809 pasó a ser parte del Imperio Ruso.
La renuencia de Suecia dió como resultado que estuvieran regidos por su propio calendario durante el tiempo que fueran disminuyendo el desfase de 10 días que se había generado tiempo atrás; la manera de compensar el tiempo lentamente era omitiendo los días que originaban años bisiestos, es decir, ignorando el 29 de Febrero hasta emparejarse, pero estalló la guerra nórdica y el tema del calendario no fue tan importante por un tiempo, así que los días siguieron “volando”.
Ahora, para que no te pierdas entre por qué año bisiesto o no bisiesto, checa esto:
La duración aproximada de un año es de 365 días y 6 horas, pero dichas horas no las tomaron en cuenta y considerando que al paso de 4 años, esas 6 horas que “sobran” de cada año suman 24 horas o lo que es igual, un día, ya son 366 días y por eso sólo cada 4 años hay año bisiesto para compensar el tiempo. (Cierro paréntesis).
Desde 1700 El Reino de Suecia vivió bajo su propio calendario, hasta que Karl XII en 1712 decidió adoptar nuevamente el Juliano y para compensar el bisiesto anterior, ocurrido durante la guerra, tuvieron 29 y 30 de Febrero en 1712… sí, seguían en el calendario Juliano y fue hasta 1753 que cambiaron al Gregoriano, como la mayoría, pero ahí sí lo hicieron de manera súbita, ya que saltaron de febrero al 1 de marzo, pasando velozmente 10 días.
Tan extraño es el 30 de febrero como algunas enfermedades en el mundo (p.e. Síndrome de Kelley Seegmiller, Síndrome de Zellweger, Xantomatosis Cerebrotendinosa) por ello una organización internacional decidió tomar el último día del mes de febrero como El Día de las Enfermedades Raras; si el año es bisiesto, lo celebran el 29 de febrero y si tuviéramos un cambio de calendario que ameritara ajuste de días, seguramente esto ocurriría el 30 de febrero.
CON INFORMACIÓN DE: SWAGGER
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