Espectáculos

Publicado el sábado, 7 de marzo del 2015 a las 16:03
Saltillo, Coah.- Acorde a la cultura visual que prevalece hoy en día, el historiador Enrique Florescano ideó conformar una colección de libros donde se abordaran diversos temas de la historia del país, a través de textos acmpañados de fotografías, ilustraciones y mapas para que el lector obtenga una apreciación completa de cada tema. Así surge “Historia Ilustrada de México”, serie que cuenta ya con dos tomos: “Literatura” y “Arqueología”.
En el primero de ellos, Florescano reunió a Pablo Escalante, Erik Velásquez, Antonio Rubial, Manuel Sol y Alejandro Toledo, quienes abordaron cuatro hilos generales: los orígenes de la literatura del México antiguo, a partir de su oralidad y su escritura pictográfica, la literatura colonial en el castellano, y un panorama acucioso de la literatura mexicana de los siglos 19 y 20.
Sobre éste último, Zócalo charló con Alejandro Toledo, quien precisa que inició con el Ateneo de la Juventud, que para él “es fundacional de cierta modernidad literaria con personajes como Alfonso Reyes, José Vasconcelos o Martín Luis Guzmán, que eran en 1909, antes del estallido de la Revolución, jóvenes interesados en la literatura y a los que el movimiento armado los lleva al campo, a la calle, a enfrentarse con la realidad”.
“Esa generación produce obras muy importantes. Vasconcelos, los cuatro tomos de sus “Memorias”, sobre todo ‘Ulises Criollo’ que es una gran prosa; Martín Luis Guzmán, ‘El Águila y la Serpiente’ y ‘La Sombra del Caudillo’”, enlista Toledo, “a Alfonso Reyes le toca esa circunstancia de que su padre muere en uno de los episodios más tristes del movimiento armado, La Decena Trágica, y él escribe un texto muy hermoso, ‘Oración del 9 de Febrero’, que es una mirada última al padre, a la influencia que tuvo en su vida”.
DOS CICLOS NOTABLES
El investigador señala que para este proyecto “regresó” directamente a las obras y acudió a los críticos que mejor las han estudiado, como Octavio Paz, Alí Chumacero, Emmanuel Carballo, José Joaquín Blanco y Guillermo Sheridan.
Para él, hay dos ciclos literarios importantes en el siglo 20. El primero es la novela de la Revolución, que abre con Mariano Azuela, Rafael R. Muñoz y Agustín Yáñez, y cierra con Carlos Fuentes (“La Muerte de Artemio Cruz”) y Jorge Ibargüengoitia (“Los Relámpagos de Agosto”).
“El otro ciclo sería el de la novela del 68 que produjo, según una lista que yo tengo, más de 30 títulos en donde se refieren los hechos y cuatro o cinco novelas que son significativas como ‘Palinuro de México’ de Fernando del Paso, ‘Si Muero Lejos de Ti’ de Jorge Aguilar Mora, ‘Crónica de la Intervención’ de Juan García Ponce, y ‘Muertes de Aurora’ de Gerardo de la Torre, entre otros títulos”,
En la poesía, Toledo cita a Ramón López Velarde y a Enrique González Martínez como los iniciadores de un cambio, pues aunque son autores de los entresiglos 19-20, proponen una serie de modificaciones del discurso poético.
“Luego seguiría la generación de los Contemporáneos con (Xavier) Villaurrutia, (Jorge) Cuesta, (Gilberto) Owen y (Salvador) Novo, que apoyará a la siguiente que es la generación de taller, que tiene a Octavio Paz y Efraín Huerta; después aparecerán Alí Chumacero, (Rubén) Bonifaz Nuño, Jaime Sabines y otros más jóvenes como Francisco Hernández y Elsa Cross que cierran el siglo 20 de forma poética”, abunda el autor.
Para Toledo, una de las conclusiones a las que se llega es que el siglo 20 está lleno de grandes obras, y cita “novelas deslumbrantes como ‘Al Filo del Agua’ de Agustín Yáñez, o ‘La Sombra del Caudillo’ de Martín Luis Guzmán, o ‘Pedro Páramo’ (de Juan Rulfo)”.
“La intención de esta historia literaria es llevar al lector a los grandes libros que se han producido. Mi conclusion es que hay una solidez indudable de la literatura mexicana, grandes autores y obras”, expresa.
MUJERES PRESENTES
Toledo dedica un dedica un capítulo aparte a la literatura escrita por mujeres, abriendo con Nellie Campobello autora que “va un poco más allá” que sus contemporáneos novelistas de la Revolución al crear “una mirada infantil que la distingue de los otros autores el espectáculo de la guerra”. A lista suma a Rosario Castellanos, Elena Garro, Josefina Vicens y Esther Seligson y otras autoras.
Para el investigador, el que el público lector consuma más textos de autores de otros países se debe al desconocimiento de la historia literaria mexicana, y considera que habría que encontrar un equilibrio para mantener viva la riqueza de un lenguaje propio.
“Lo que tiene de gratificante de leer a escritores mexicanos es que uno entiende su ritmo, sus respiraciones, está ahí la historia de la palabra, la expresión más mexicana y eso enriquece el lenguaje propio más que una traducción”, subraya, “la literatura de tu país te pone en contacto con tu lengua materna y te enriqueces con ella”.
Finalmente, el autor apunta que lo que le da identidad a la literatura nacional del siglo 20 es que está muy conectada con lo exterior; es, decir “es muy de la calle”.
LA SERIE
La colección tiene otro volumen publicado (“Arqueología”, escrito por Enrique Vela) y tendrá tres volúmenes más: “La Historia del libro”, de Tomás Granados; “La Gastronomía en México”, de José Iturriaga, y “La Mujer en México”, de Julia Tuñón.
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