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Publicado el jueves, 12 de marzo del 2015 a las 15:13
Monterrey, NL.- Por unas horas la avenida Fundidora se convirtió en un portal mágico donde por un lado estaba a la ajetreada Sultana del Norte y por el otro, en la explanada de la Arena Monterrey, el paisaje del campo de Hyrule, la aldea Kakariko y el mercado del Castillo repleto de personajes vestidos con la ropa de los niños kokiri, todos en honor al héroe hyliano. La Leyenda de Zelda, Sinfonía de las Diosas “Master Quest” estaba a una hora de comenzar.
Muchos vestidos como Link, el héroe de la leyenda, otros con playeras alusivas al evento y otros perdidos entre decenas de cosplays que representaban a alguno de los personajes más importantes de The Legend of Zelda estaban presentes entre la vendimia donde intentaban cambiar sus “rupias” por algún recuerdo del inolvidable evento o buscaban algún compañero para intercambiar opiniones mientras jugaban en sus Nintendo 3DS y accedían al inmueble.
Ya con el recinto que lució apenas al 80% de su capacidad, los músicos fueron tomando su lugar para afinar sus instrumentos seguidos por una oscuridad total que dio entrada a la directora de la sinfónica y al productor del evento Jeron Moore, la historia estaba por comenzar.
Ante la sorpresa de todos, en la pantalla gigante apareció el “padre” de Nintendo y de la zaga, Shigeru Miyamoto, que dio una introducción al evento para dar inicio a los acordes de una noche mágica.
La obertura fue un homenaje a la eterna lucha entre el héroe hyliano y su némensis, Ganondorf, para dar paso inmediatamente a las percusiones y cuerdas que elevaron el éxtasis de los asistentes con las notas de Gerudo Valley.
Siguiendo la gran euforia que hay por el último lanzamiento de la firma, Majoras Mask, la OrquestaSinfónica Nacional bajo la dirección de Amy Andersson musicalizó la batalla más oscura de Link, ésa en la que debía salvar a Términa de un destino fatal, para después armonizar con la fluidez y compaces del exitoso “A Link Between Worlds”.
Uno de los momentos cumbres de la velada fue en el segundo movimiento, tras recordar la creación de Hyrule por las diosas del Poder, Sabiduría y Coraje, los sonidos emitidos por la sinfónica y cada uno de sus elementos nos trasladaron a 1998, cuando quizá el juego más emblemático de la zaga vio la luz. “Ocarina of Time” hizo acto de presencia entre las notas de Lost Woods, Hyrule Field, Zelda Lullaby y el éxtasis que representa vencer a la eterna amenaza del reino, Ganondorf.
Para seguir en ritmo, los instrumentos de cuerdas, viento y percusiones dieron paso a “Wind Waker” para con ello dar por terminada la primera parte del concierto, donde los jóvenes y no tan jóvenes vestidos con la ropa de los niños kokiris aprovecharon para tomarse una pausa para llenar sus botellas con cerveza o refresco y dejar para después la “Lon Lon Milk”.
El tercer movimiento sinfónico fue dedicado por completo a uno de los episodios más oscuros de la historia, un paseo por The Leyend of Zelda: Twilight Princess acompañó a los presentes, que no perdieron detalle de las imágenes presentadas del juego de Game Cube y de la armonía musical ofrecida magistralmente por los artistas sobre el escenario.
Así, las notas fueron llegando a su fin, mientras afuera del inmueble la luna amenaza a la media noche como el satélite de Términa en Majoras Mask amenazaba con destruirlo todo.
Al final, la explanada de la Arena volvió a la normalidad, dejó de ser una sucursal de Hyrule para pasar a ser la estresante metrópoli, aún así, la aventura fue legendaria.
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