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Publicado el viernes, 13 de marzo del 2015 a las 03:56
Monterrey, NL.- Firme en su postura sobre la necesidad de revalorar la multiculturalidad como herramienta para la paz de los pueblos, el escritor francés Jean Marie Gustave Le Clézio fue ayer el flamante invitado estelar en el arranque de la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2015.
Durante su encuentro con la prensa, horas antes de su disertación, el Premio Nobel de Literatura 2008 habló principalmente sobre la problemática de las fronteras y la violencia que padece el mundo, asimismo, alabó las ventajas de la tecnología para acercar a la gente a la literatura aunque advirtió que el lado negativo es la filtración de ideas corruptas con más facilidad que antes.
“Es una gran lástima en nuestra época que las ideas y los recursos económicos sí puedan cruzar las fronteras, pero los seres humanos no y eso es algo de hoy, porque si uno piensa en tiempos no muy lejanos, unos 100 años atrás, cruzar las fronteras no era un problema, se hacía muy fácilmente”, enuncia Le Clézio.
Para el autor de “La Cuarentena” y “La Música del Hambre” el problema se da no sólo porque las fronteras son muy definidas, sino porque hay una especie de rompimiento entre las sociedades y pone como ejemplo el que países de mayores recursos puedan cruzar libremente a otro mientras que los más pobres no pueden hacerlo.
La violencia es una enfermedad
El también ganador de los premios Renaudot y Larbaud esta situación de injusticia al igual que la pobreza son el germen de la violencia, la que él define como “una enfermedad de sociedades complejas”, pues lo mismo Estados Unidos que Francia México, compiten en ese renglón.
“Es una enfermedad que resulta de un desequilibrio entre las fuerzas y en México yo creo que la solución está entre los mexicanos mismos y esa solución es política, económica y cultural”, advierte.
“Hay una parte de la población que está ajena a la cultura, que no participa, que no lee, que no tiene educación, y esa es la que está propensa a ser víctima de la violencia, es en ese sector donde hay más muertos; una buena medida será desarrollar más intercambios culturales en México mismo, habrá que favorecer más la educación”.
Respecto a la infravaloración de los grupos migrantes y los grupos étnicos minoritarios, Le Clézio especificó que existe una tradición de considerar a algunas culturas antiguas como bárbaras, lo que considera un error pues poseían “un refinamiento y dieron mucho a la cultura general del mundo”, y en todo caso el tópico subyace en un el ámbito económico.
“Las fronteras son imaginarias e impiden que las poblaciones se relacionen, así que hay una subpoblación que se amontona a lo largo de la frontera y hace una zona de vacío cultural y alto peligro en la que hay que intervenir” dice poniendo como ejemplo el que, durante su estadía en Michoacán, fue testigo de cómo varios pueblos se vaciaban de población masculina debido a la migración tras la búsqueda del “sueño americano”.
“Si se resuelve el problema económico en México la atracción hacia Estados Unidos y Canadá disminuirá y la población sin educación y sin esperanza a lo largo de la frontera también, lo cual sería muy benéfico”, opina.
En cuanto a las culturas, hoy minoritarias, Le Clézio utilizó la metáfora del río, diciendo que al igual que “agua cae del cielo y en la montaña se forman varias corrientes y luego se unen y forman un solo río”, todas las culturas se unen para hacer un solo río cultural, “se trata de la misma agua”.
“La cultura nunca es única, está hecha por la mezcla de varias, y hay que estar muy atento y consciente de la multiplicidad de las influencias. No hay que ver a las culturas étnicas como algo exótico”, sentencia.
Según su experiencia, esas cultura han sido menospreciadas por mucho tiempo, pero son esenciales para el conocimiento de la complejidad del ser humano, En los diferentes países, las culturas prehispánicas en México, principalmente la maya, azteca y purépecha, casi nunca mencionan como contribuidoras del conocimiento humano, sino como algo exótico.
“Para mí no lo son, por ejemplo en la cultura maya hay un conocimiento de la ciencias astronómicas y de las ciencias naturales que es excepcional, y el conocimiento de la naturaleza de los aztecas era fabuloso. La nación purépecha fue extraordinaria; la primera novela americana fue escrita en idioma purépecha y es parte de un libro que se llama ‘La Relación de Michoacán’”, apunta.
Finalmente, el Nobel de Literatura considera que en el futuro, en el mundo entero habrá que darse cuenta de la riqueza de estas culturas e insiste en que son parte de la cultura mundial, como lo son la filosofía griega, o las corrientes novelísticas rusa o latinoamericana.
Y EN EUROPA
El escritor opina que Europa, por ser un continente muy antiguo, padece de “la enfermedad de los ancianos”: esclerosis, de una especie de alienación mental, que detona ese radicalismo al cual corresponde otro radicalismo como sucede actualmente con el islámico y el fascista, ambos fuerzas destructoras que se enfrentan continuamente como ejes extremistas del pensamiento europeo.
“Creo que hay que tener mucho cuidado con esto porque hay un fuerte peligro de caer de nuevo en la trampa del radicalismo y el racismo, de la exclusión y la ignorancia del otro, aunque el Islam no tiene nada que ver con el radicalismo, porque es una religión de amor e intercambio, y el radicalismo se debe a los nudos duros del pensamiento”, señala.
“La literatura es una de las mejores invenciones del hombre, porque es una manera de aniquilar las fronteras, de negar estas murallas imaginarias”.
J.M.G. Le Clézio bs
Escritor
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