Espectáculos

Publicado el domingo, 15 de marzo del 2015 a las 15:03
Saltillo, Coah.- Inclinado a retratar el entorno a través de “exploraciones biotópicas”, el realizador de origen neerlandés Boris Gerrets, uno de los invitados estelares de la Gira de Documentales Ambulante 2015, recorre el país acompañando a su más reciente trabajo fílmico: “Shado’Man”, que forma parte de la sección Director’s Cut y del cual habló con la prensa la tarde del pasado viernes, previo a su proyección al público.
“Pasé algunos años de mi juventud en Sierra Leona (África) y después de 25 años volví, después de la guerra, y fui a ver cómo estaban las cosas con la idea de hacer una película que finalmente no hice, pero me encontré con un grupo de discapacitados que viven en la calle, así que decidí formar un grupo para ayudar a transformar esa realidad”, argumenta Gerrets sobre los antecedentes de “Shado’Man”.
El ganador del premio IDFA al Mejor Mediometraje Documental en 2010 “People I Could Have Been and Maybe Am” describe su trabajo rodado en Sierra Leona como “el retrato de un grupo de gente que vive en la calle sufriendo diferentes discapacidades”.
Pero no se trata de un producto en tono melodramático, al contrario, el galardonado cineasta, con una visión profunda e intimista, retrata la fortaleza de seres marginados que buscan rescatar su dignidad en condiciones extremas de supervivencia.
“Mis películas son muy poéticas; me gusta mostrar la condición humana, porque creo que todos somos los mismos, solamente que la situación en la que vivimos es distinta. Cuando puedes alcanzar una fuerte intimidad, te das cuenta que el otro es como tú. Eso es lo que quiero yo, que la gente se identifique con el otro y utilizar la cámara como una herramienta de encuentro”, confiesa.
En cuanto a la reacción del público ante el documental, Gerrets advierte que depende mucho de donde ha sido proyectado. En el caso de Sierra Leona irónicamente la gente ve aspectos de su misma realidad que no conoce aunque están ahí, y esto es porque no lo quieren ver o por las barreras inherentes a los estratos sociales.
“Lo que fue muy importante de esta película es que ha dado dignidad a esas personas a la que normalmente no tenían derecho”, sentencia.
Gerrets cuenta que al principio hubo un problema con los protagonistas, pues caían en la tentación del testimonio que busca la lágrima fácil es que, refiere, hay una “tradición” en el tercer mundo con el cine financiado por ONG’s que tiene el estilo de representar gente sufriendo con el fin de movilizar a otros para conseguir recursos; toda una industria que crea una estética muy precisa, en la que la dinámica es que la gente va, filma, se va y no vuelve.
“Para mí fue algo muy distinto. Nosotros queríamos crear una pequeña economía alrededor de esa película. Todo mundo estaba pagado. Hicimos una negociación muy precisa sobre lo que iba a ganar cada quien; era un elemento muy importante para mantener un respeto mutuo”, dice en referencia a la relación entre él y los protagonistas.
“La verdad es que entre ellos no es así, su comportamiento es completamente normal, y hay dos cosas, son muy sinceros y auténticos, son como son, y yo creo que eso es lo que se refleja en la película, lo que hace que no sea una historia lacrimógena, sino de dignidad y de fuerza”, subraya.
El realizador enfatiza que la imagen de una África hundida en la pobreza que se tiene en la mayor parte de Occidente, no es enteramente correcta, aunque se antoja como un territorio que tiene problemas que no se resuelven, “no es así, la gente ahí tiene iniciativa, es gente que quiere hacer cosas, lo que pasa es que no las pueden hacer porque hay otros ya que dominan el mercado”.
Respecto a esto pone como ejemplo el que actualmente está involucrado en otro proyecto sobre el ébola, y dice que una de las complicaciones para los realizadores al rodar en África es que no pueden rentar cámaras porque las ONG’s pagan mucho más por ello, lo que ha destruido el mercado, ya que muchos no tienen acceso a los estudios.
Finalmente, Gerrets extrena que lo más importante que le dejó “Shado’Man” fue percatarse que las diferencias culturales muchas veces son utilizadas como una demarcación en positivo o negativo, pero que no es algo determinante, ya que el género humano tiene la capacidad de comunicarse si encuentra el punto adecuado.
“En una situación de pobreza lo que es abstracto no vale, todo es muy concreto y cuando se habla de algo muy concreto no se puede mentir, es muy directo”, concluye.
EL FILME
“Shado’Man” es un retrato de la vida en las calles de Freetown, capital de Sierra Leona, pero sobre todo, se centra en la vida en las calles de los discapacitados. Durante 87 minutos espectador puede ver las dificultades por las que pasan los minusválidos de este pobre país a través de las vidas de seis personajes.
David y Lama, dos ciegos, Suley y Alfred, cada uno con sólo tienen una pierna, y una pareja, Shero, que anda en silla de ruedas, y Sara; éstos últimos esperan tener un hijo juntos. Estos seis personajes tienen dos cosas en común, todos padecen algún tipo de discapacidad y viven en la calle.
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