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‘En el IMSS me han arrebatado la vida’

  Por Leticia Espinoza

Publicado el domingo, 29 de marzo del 2015 a las 19:30


César Parra padece síndrome de Cushing, enfermedad que se ha acentuado debido a que en el instituto le han provocado más daño

Saltillo, Coah.- Hace tres años, César Raúl Parra Escareño fue diagnosticado con el síndrome de Cushing por especialistas de la Clínica 25 del IMSS en Monterrey, no obstante, familiares del paciente argumentan que lejos de curarlo, el instituto lo ha empeorado, pues en una de las intervenciones le perforaron un pulmón y un intestino, además de que desde hace más de año y medio ha perdido el movimiento de sus piernas.

También denuncian que son víctimas de la falta de atención especializada y de ambulancias en la Clínica 2 del IMSS de Saltillo para trasladarlo a Monterrey, por lo que piden la opinión de otros especialistas del instituto o del sector Salud para tratar la enfermedad de César, así como la responsabilidad de la institución por las negligencias que ha sufrido el joven.

En la recámara, una camiseta colgada en la pared habla de su afición al equipo de futbol Pumas y las fotografías describen lo que antes fue: un joven sano al que le gustaba el campo y los rodeos.

A César le molesta la luz, no alcanza a abrir los ojos y el dolor se refleja en su rostro. Aún así, sin poderse mover de su cama cuenta su historia.

“Yo trabajaba en John Deere, mi enfermedad empezó con presión y me salían moretones en todo el cuerpo, estrías, me mandaron a hacer exámenes de sangre y apareció que tenía una contaminación en la sangre; aquí no me hicieron nada, me mandaron a Monterrey a la Clínica 25, mi enfermedad se llama síndrome de Cushing”, relata el joven de 29 años.

Los portales de salud en internet describen que el síndrome de Cushing “es el nombre colectivo que se le da a diversos problemas de salud que surgen por el exceso de cortisol circulante en el organismo, que puede deberse a un tumor que hace que se produzcan cantidades excesivas del glucocorticoide llamado cortisol”.

Con voz clara pero muy cansada, César menciona que el endocrinólogo que lleva su expediente en la Clínica 25 del IMSS recomendó una cirugía para retirarle las glándulas suprarrenales que aparentemente alimentaban el tumor que se alojaba en la hipófisis, causando su padecimiento.

“Pero me operaron por segunda vez porque no me las quitaron de lleno. En la segunda operación hubo complicaciones, me perforaron un pulmón y un intestino, duré varios días en terapia, ya no me pude levantar, de ahí me pasaron a la Clínica 34, ahí una doctora me levantó, aunque yo no sentía ya mis piernas”, relata.

Refiere que su salud se deteriora cada día más pese a que en periodos de entre uno y tres meses le aplican una vacuna. En enero pasado, el endocrinólogo ordenó otra operación en la misma área (glándulas suprarrenales), operación que le ha sido negada por los mismos cirujanos del hospital tras señalar que ya no la resistiría debido a las complicaciones que se derivaron de las primeras dos intervenciones, además de tres hernias que se le formaron en el abdomen.


César Parra dista mucho de aquel joven activo y saludable que era hace dos años

“Los cirujanos dicen ‘nosotros ya no podemos abrir, ya no vemos nada, él tiene su cicatriz porque tiene tres hernias gigantes a consecuencia de las cirugías’, hay riesgo porque hay que meterle una malla muy costosa, pero de reventarse la malla, puede perforar más órganos, y ellos ya no se quieren arriesgar”, manifiesta su hermana, Isabel Parra Escareño, quien junto a su madre acompañan a César, quien es el tercero de tres hijos y había sido uno de sus principales apoyos hasta que enfermó.

Isabel detalla que tras la segunda operación el estado de salud de su hermano se complicó. Cuenta que por los drenes de la cirugía se desangró y al abrir de emergencia fue cuando los cirujanos le perforaron el pulmón al entubarlo, además del intestino al maniobrar.

Dice que tras unos meses en cama fue trasladado a la Clínica 34 del IMSS, en donde aparentemente un mal movimiento por parte de una especialista le provocó la fractura de tres vértebras.

Su hermana señala que la producción excesiva de cortisol ha ido convirtiendo en papel los huesos de su hermano, por lo que le dan terapias con una traumatóloga, además de que está en tratamiento para diabetes e hipertensión, padecimientos que mantiene en niveles altos.

“Batallamos bastante para trasladarlo a la Clínica 2 del IMSS en Saltillo, los médicos que revisan su caso no saben nada de él, siempre andamos localizando al especialista de Monterrey por teléfono, aquí sólo lo internan en observación. La última vez que lo internaron fue hace ocho días, no le administraron medicamentos ni para la presión ni para la diabetes. Ni de comer le daban”, añade su madre, Paula Escareño.

Explica que en febrero de 2014 tardaron ocho días en conseguir una ambulancia del IMSS para trasladar a César a Monterrey, y cuando por fin el instituto consiguió una prestada de un nosocomio de Ramos Ariz-pe, venían tres pacientes en ella. “No sabíamos qué tenía, llegó a la Clínica 25 y él iba bien grave de neumonía”, comenta.

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